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dimecres 16 d’agost de 2017 | Manuel
¿Será el capitalismo salvado por los robots, mientras la clase trabajadora podrá vivir una vida feliz de ocio?

Michael Roberts

Tomado del artículo de M. Roberts Manzanas, robots y plutócratas publicado en sinpermiso.info

Se ha abierto un debate entre los economistas sobre el futuro a largo plazo del capitalismo en EEUU: ¿Tiene algún futuro el sector manufacturero en EEUU? O ¿el capitalismo de EEUU simplemente dejará de ser una economía capitalista dinámica y productiva y se transformará en una economía rentista basada en las finanzas, los seguros y los bienes raíces?. Porque, de hecho, sobrevive gracias a reducir la participación del trabajo en la creación de valor, tanto en casa como en sus inversiones en el extranjero (...)

Uno de los argumentos teóricos marxistas básicos es que la presión de la competencia para obtener beneficios y mantener la rentabilidad obliga a los productores capitalistas a encontrar nuevas tecnologías que permitan ahorrar costes generales de producción.

Es posible que nuevas economías capitalistas en expansión utilicen enormes cantidades de mano de obra barata para crear plusvalía en lugar de utilizar nueva tecnología (o, idealmente, una combinación de ambas, como en China y Asia Oriental). Pero en economías más maduras (y envejecidas) la oferta de mano de obra barata se ha agotado y los capitalistas de “Occidente" sólo pueden competir en los mercados mundiales ya sea exportando su capital hacia las economías emergentes (el imperialismo o la globalización) o buscando nuevas tecnologías que aumenten la productividad del trabajo de manera exponencial.

La "globalización" es la historia de la “solución” a la caída de la rentabilidad en las economías capitalistas de la época que va de finales de 1970 a principios de 2000. Sin embargo, una nueva caída de la rentabilidad a finales de 1990, las recesiones de 2001 y la Gran Recesión de 2008-9 han puesto en peligro esa solución. De hecho, ahora se argumenta que ya no es más barato construir fábricas y expandir el negocio en las economías emergentes porque los salarios allí están aumentando rápidamente. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, en su Informe Mundial sobre el Trabajo, los salarios ajustados a la inflación media en China se triplicaron durante la década de 2000 a 2010. Y en el conjunto de Asia, se han duplicado. En Europa Oriental y Asia Central, los salarios medios casi se triplicaron. Sin embargo, en el mundo desarrollado, los salarios apenas son más altos que en el 2000.

Lo que ha llevado a algunos a afirmar que después de 60 años de declive, las industrias manufactureras puede que empiecen a volver a las economías capitalistas avanzadas. Y que la rentabilidad volverá a crecer de nuevo en las economías capitalistas gracias a una nueva revolución industrial ... En realidad es una falsa ilusión de los medios de comunicación de EEUU ...

En las economías avanzadas, el aumento de los beneficios sólo puede resultar de elevar la productividad del trabajo o de una reducción del coste de las materias primas (energía), en lugar de bajar o congelar los salarios utilizando mano de obra más barata. La revolución del petroleo y del gas bituminosos en América del Norte y partes de Europa puede (tal vez) ayudar a reducir los costes de energía durante la próxima década. Pero la reducción de los costes globales depende en gran medida de nuevas tecnologías.

Lo que me lleva al tema de los robots, que es presentado como el medio prioritario por el que deben optar las economías capitalistas avanzadas para competir en los mercados mundiales de manufacturas. Si los fabricantes utilizan cada vez más robots, pueden reducir los costes de una mano de obra cara y todo le ira bien al capitalismo.

En algunas industrias de alto perfil, la tecnología está desplazando a los trabajadores de todas, o casi todas, las categorías. Por ejemplo, una de las razones por las que algunos fabricas de alta tecnología regresan a EEUU es que en estos días la pieza más valiosa de un ordenador, la placa base, es básicamente fabricada por robots, por lo que la barata mano de obra asiática ya no es razón para su producción en el extranjero. Los robots significan que los costes laborales ya no importan tanto y que los capitalistas pueden localizar la fabricación en los países avanzados con grandes mercados y mejor infraestructura. Incluso los bajos salarios percibidos por los trabajadores industriales en China no les han protegido de la competencia de la nueva maquinaria.

La economía convencional se ha dado cuenta ahora que esto no es una buena noticia para el trabajo y sugiere que el "sesgo favorable al capital” de la tecnología podría explicar la caída de la participación del trabajo y las desigualdades crecientes. Como lo expresó Krugman: "El efecto de los avances tecnológicos en los salarios depende de la parcialidad del progreso, si favorece al capital, los trabajadores no participarán plenamente de las ganancias de productividad, y si es muy favorable al capital, su situación puede en realidad empeorar. Así que es un error suponer, como mucha gente de derechas parece hacer, que los beneficios de la tecnología siempre alcanzan a los trabajadores: no necesariamente. También es erróneo suponer, como hacen algunos (pero no todos) en la izquierda que el crecimiento rápido de la productividad necesariamente destruye puestos de trabajo o reduce salarios. Todo depende".

Sí, claro que sí: depende de la lucha de clases entre capital y trabajo por la apropiación del valor creado por la productividad del trabajo. Y es evidente que el trabajo ha ido perdiendo esa batalla, sobre todo en las últimas décadas, bajo la presión de las leyes antisindicales, el fin de la protección de los trabajadores y el empleo, la reducción de beneficios sociales, un creciente ejército de reserva de desempleados y subempleados y la globalización de la producción industrial (...)

Pero esto no es nuevo en la teoría económica. Marx explicó en detalle en El Capital que esta es una de las principales características de la acumulación capitalista – el sesgo favorable al capital de la tecnología - algo continuamente ignorado por la economía convencional, al parecer hasta ahora. Marx lo explicó de manera diferente a la economía convencional. La inversión en el capitalismo tiene lugar únicamente por el beneficio, no para aumentar la producción o la productividad per se. Si no se puede incrementar el beneficio mediante más horas de trabajo (es decir, más trabajadores y más horas) o por la intensificación del esfuerzo (velocidad y eficiencia - tiempo y movimiento), la productividad del trabajo sólo puede aumentar gracias a una mejor tecnología. Por lo tanto, en términos marxistas, la composición orgánica del capital (la cantidad de máquinas e instalaciones en relación con el número de trabajadores) tenderá a crecer secularmente. Los trabajadores pueden luchar para conservar la mayor cantidad posible de valor nuevo que han creado como parte de su "compensación", pero el capitalismo sólo invertirá para crecer en tanto provoque una caída de la rentabilidad. La acumulación capitalista implica necesariamente en el tiempo una reducción de la participación del trabajo o lo que Marx llamaría una tasa de explotación creciente (o plusvalía).

Por lo tanto, ¿la idea de que la producción industrial en EEUU podría revivir gracias a la difusión de las tecnologías robóticas refuta ese pronóstico? Marco Annunziata, economista jefe de la empresa General Electric,cree que lo hace. Afirma que una red de "máquinas inteligentes", programas informáticos y sensores que él llama el "internet industrial" puede propagarse a través de la industria, obtener grandes ganancias de productividad y así refutar a Gordon et al. El economista de Harvard Ken Rogoff también ha analizado la tesis de Gordon: "Ciertamente, hay quienes creen que las fuentes de la ciencia se están secando, y que, cuando uno mira de cerca, los últimos inventos e ideas que mueven el comercio mundial, son esencialmente desarrollos derivados. Pero la gran mayoría de mis colegas científicos, en las mejores universidades, parecen muy entusiasmados con sus proyectos en nanotecnología, neurociencias y la energía, entre otros campos de vanguardia. Creen que están cambiando el mundo a un ritmo nunca visto".

¿Será el capitalismo salvado por los robots, mientras los trabajadores podrían vivir la vida feliz de ocio que John Maynard Keynes preveía en la década de 1930 que ocurriría en el capitalismo más o menos en nuestra época? ... La economía marxista diría que no: por dos razones fundamentales. En primer lugar, la teoría económica marxista parte del hecho innegable de que sólo cuando los seres humanos trabajan o realizan un trabajo se produce algo, bien sea un bien o un servicio, además de lo que proporciona la naturaleza. Y, lo que es más importante, sólo el trabajo puede crear valor en el capitalismo. Y el valor es algo específico del capitalismo. Si, el trabajo vivo puede crear cosas y prestar servicios. Pero el valor es la sustancia del modo capitalista de producir cosas. El capital (los propietarios) controlan los medios de producción creados por el trabajo y sólo los ponen en uso con el fin de apropiarse del valor creado por el trabajo. El capital solo no crea valor.

Ahora bien, si toda la tecnología, los productos de consumo y los servicios pudieran reproducirse sin trabajo vivo y pudiera hacerlo mediante robots, se producirían bienes y servicios, PERO NO crearían valor (en particular, beneficios o plusvalía). La acumulación en el capitalismo dejaría de tener lugar mucho antes de que los robots se hicieran cargo por completo de la producción, ya que la rentabilidad desaparecería a consecuencia del sesgo “favorable al capital” de la tecnología. La más importante ley del capitalismo, como Marx la llamaba, entraría en funcionamiento, es decir, la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. A medida que aumenta la tecnología “favorable al capital”, la composición orgánica y el valor del capital también crecerían y por lo tanto la fuerza de trabajo no sería capaz de crear eventualmente valor suficiente para mantener la rentabilidad (es decir, plusvalía en relación con todos los costes del capital). Nunca llegaremos a una sociedad robotizada, nunca tendremos una sociedad del ocio sin trabajo: no en el capitalismo. Tendrán lugar mucho antes crisis y explosiones sociales.

Esta primera razón de por qué la tecnología robótica no es la solución es completamente ignorada o rechazada por la economía dominante convencional, ya que carece del concepto de una ley del valor en el capitalismo. Y por muy buenas razones ideológicas. Piensa sólo en términos de cosas físicas (con el dinero que le cae del cielo) no en el valor que necesitan apropiarse los dueños del capital. Por eso la sugerencia de Krugman de que deberíamos hablar de "beneficios y de quién es el dueño del capital" es inusual /1.

1. Ací, Roberts es refereix a la cita següent de Krugman: la historia ha dado un giro de 180 grados, y si se quiere entender lo que está pasando con la distribución del ingreso en la economía del siglo 21, hay que dejar de hablar tanto competencia y empezar a hablar mucho más sobre los beneficios y quién es el dueño del capital.

12/12/2012

thenextrecession

+ Info:

Can robots usher in a socialist utopia or only a capitalist dystopia? Michael Roberts

Robots and AI: utopia or dystopia? part one, part two, part three. Michael Roberts


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