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divendres 11 d’agost de 2017 | Manuel
Errekaleor bizirik. Errekaleor vive: Comunidad y resistencia

Joxe Rosqueiro

Errekaleor es un barrio de Vitoria-Gasteiz situado en la periferia, compuesto por 16 edificios alineados en una cuesta, rodeado por campos de cultivo, un polígono industrial y el barrio “moderno”de Salburua -ejemplo del pinchazo de la burbuja inmobiliaria-, que como si de un perímetro de seguridad se tratará, cierran un cerco alrededor de él. Errekaleor fue una barriada obrera diseñada en los 50 fruto de la necesidad de alojar a los trabajadores que llegaban a las nuevas industrias, potenciada por el Obispado y curiosamente bautizada como el “Mundo mejor”. En estos edificios vivieron hasta el último lustro 192 familias, que fueron creando un barrio y una comunidad, construyendo con sus propias manos algunos de los espacios comunitarios.

Estas viviendas llevan 15 años condenadas al derribo. En 2002 el exministro de Sanidad y entonces alcalde de Gasteiz Alfonso Alonso (PP), comenzó un ambicioso plan de desalojos a través de Ensanche XXI, sociedad municipal dedicada al proceso de expansión urbanística de la ciudad. En 2005 comenzaron los acuerdos para expropiar y realojar a los vecinos en otros puntos de la ciudad, los cuales se vieron prácticamente obligados a aceptar una “expropiación forzosa urgente”. Pese a que uno de los argumentos del ayuntamiento era que iban a viviendas teóricamente superiores para mejorar su calidad de vida, la mayoría no quería irse, entre otras razones porque estimaban que ellos ya vivían en Errekaleor con muy buena calidad de vida y no querían renunciar a sus viviendas y a aquel barrio que durante décadas, con su carácter obrero y popular, formo una parte importante de sus experiencias vitales1. A partir de 2008, con Patxi Lazcoz -PSE- como alcalde, se empieza a degradar el barrio de forma voluntaria por parte del ayuntamiento, degradación que se acelera durante la pasada legislatura con Javier Maroto -PP-: el bus dejó de entrar en Errekaleor, la recogida de basuras era cada vez menos habitual, se cerraron algunos espacios comunes… “Los últimos de Errekaleor” resistieron estoicamente el ataque municipal, al que denunciaron por mobbing inmobiliario.

En Septiembre de 2013, poco más de 10 jóvenes se interesaron por el semiabandonado Errekaleor con la idea de okupar el barrio entero, tomando así el relevo a los antiguos vecinos. Tras acordar con lo que quedaba de vecindad la cesión de un portal al completo (la cual también les facilitó el acceso a diferentes espacios comunes), empezaron a vivir y a desarrollar diversas actividades, en un principio ligadas a jóvenes y estudiantes, para mas tarde impulsar un proyecto integral de autogestión y soberanía que rehabilitara el barrio, abierto a todo el que quisiera y que se denominará “Errekaleor bizirik”.

Hoy Errekaleor vuelve a ser un barrio vivo, una comunidad -salvando las distancias- similar a la que crearon aquellas 192 familias . Un barrio recuperado de la especulación inmobiliaria. Ha pasado de los pocos “okupas” iniciales y otros 20 propietarios (los cuales fueron cediendo tras largos años de lucha a la par que otros han regresado) a convertirse en una comunidad de unas 150 personas, constituida por un amplia amalgama de personas de todas las edades que resisten como pueden la presión de las instituciones y que han convertido Errekaleor en el mayor barrio okupado del Estado Español.

Errekaleor Bizirik es un proyecto basado en la autogestión y la vida en comunidad. Han arreglado 24 de los 32 bloques de viviendas, reabierto antiguos espacios comunitarios y creado una amplia huerta en el descampado cercano. Disponen de panadería, gallinero, guardería, biblioteca, imprenta, frontón, estudio de grabación-radio con local de ensayos (que pronto estarán operativos), cine… además de una sala de conciertos -donde antes estaba la iglesia- con megafonía para las asambleas y de un área para actividades al aire libre. Se organizan a través de la asamblea general, donde se trazan las lineas generales y la coordinación de los diferentes proyectos que se llevan a cabo en el barrio, contando para ello con diferentes grupos: “Infraestructura”, “Autodefensa” (resistencia de cara al desalojo), “Erreka Energy” (soberanía energética), “Cuidados” (apoyo colectivo de cara a posibles quemadas de la gente), “Relaciones” (que trata de impulsar la horizontalidad) “Cultura”, “Grupo de mujeres”, “Comunicación”… además de grupos de trabajo coyunturales que responden a situaciones concretas. Al calor de esta experiencia han ido surgiendo interesantes debates como: “el aspecto comunicativo” (como gestionar la relación con los medios de comunicación y contenidos); sobre “organización” (relación y autonomía de la asamblea general y los grupos de trabajo); sobre la necesidad o no de definir unas claves ideológicas, la necesidad del uso y práctica del euskera… Por otro lado, la vida en comunidad, sobre todo tratándose de muchas personas (con horizontes políticos y trayectorias personales diferentes), puede generar situaciones difíciles de convivencia, en este sentido, se ha abordado el debate en torno al uso y división entre lo común y lo personal, aceptándose diferentes niveles de participación e implicación, siempre y cuando no generen actitudes o conflictos intolerables. Además del grupo de trabajo de “Relaciones”, existen grupos de mediación para trabajar conflictos internos concretos, y ciertas “líneas rojas” que acarrean la expulsión.

Es un proyecto que se va gestando (y así continua), el cual va tomando forma y haciéndose. En el sentido de superar ciertos debates como de plantear nuevos, en el sentido de aprender en el plano colectivo y personal, de establecer normas, o de desarrollar capacidad organizativa en diferentes aspectos…”.

La represión municipal…

Desde el inicio de los planes de derribo, el ayuntamiento se ha topado con complicaciones para ejecutarlo (judiciales, falta de presupuesto derivado de la actual “crisis”, resistencia…), además de la falta de apoyo de toda la cámara. El anterior alcalde, Javier Maroto (popularmente conocido por estas tierras como “tonto del nabo” y hoy en la dirección del PP) no se atrevió a intervenir en el barrio más allá de provocar su degradación. Ahora la patata caliente está en manos del representante peneuvista de la “nueva política”, Gorka Urtaran, el cual ha iniciado una ofensiva para desahuciar Errekaleor contando con el respaldo del gobierno municipal –PNV y PSE- y del PP, y la negativa de Bildu, Podemos e Irabazi. Uno de los principales argumentos para el derribo de las viviendas es la supuesta inhabitabilidad de las mismas, pese a que informes técnicos aseguran lo contrario. De hecho, el reciente 13 de Julio representantes del manifiesto “Errekaleor Bai” (Errekaleor Sí)2 presentaron en el ayuntamiento un informe que avala la habitabilidad de las viviendas de Errekaleor elaborado por la arquitecta Almudena Pérez, sellado por el Colegio de Arquitectos y el de Aparejadores de Álava y respaldado por otros 18 profesionales del sector. En él, se señala y demuestra que no hay ningún motivo técnico para derribar los edificios, y que “gracias a la acción rehabilitadora de estas personas hoy en día las casas están en mejores condiciones que hace tres o cuatro años“. Pese a este varapalo Urtaran sigue insistiendo en el derribo, pese a que desde el Ayuntamiento habían reconocido que en Errekaleor no se va construir en décadas. Otros falaces argumentos utilizados han sido que “en una ciudad avanzada como Vitoria lo que pretendemos es que la gente tenga viviendas de calidad”3 (que enrrollaos!! Eso sí, el mismo pájaro amenazaba con que la “tolerancia” del ayuntamiento se acabará cuando terminen los litigios con los últimos propietarios y abandonen sus viviendas); o la brillante idea de la creación de un huerto ecológico ¿huertos sobre huertos?… Por último y para quedar bien con parte de la sociedad gasteiztarra pensando en la próximas elecciones municipales, Urtarán “ofrece la alternativa” de realojo en el barrio de Aretxabaleta, en unos pisos que iban a correr el mismo destino que los de Errekaleor, pero a cambio de un alquiler social.

En cuanto a la situación judicial, el 25 de mayo del 2015, el juzgado de Primera Instancia de Gasteiz sentenció que se podía hacer un uso colectivo de las viviendas mientras no hubiera un proyecto urbanístico incompatible, considerando la jueza que se trataba de “residentes en precario”. Esta sentencia está a la espera del recurso presentado al Tribunal Supremo por Ensanche XXI, pero da un pequeño respiro a Errekaleor Bizirik.

Pero el mayor golpe represivo hasta el momento ocurrió el 18 de mayo, cuando bajo el hipócrita pretexto municipal de que “el cableado y los puentes realizados ponían en riesgo la vida” de los vecinos de Errekaleor, operarios de Iberdrola escoltados por la Policía Autonómica (Ertzaintza) cortaron la electricidad. Pero no fue tarea fácil (ya lo habían intentado en marzo del 2015) para estos “inocentes” trabajadores, ya que la gente pese a la sorpresa inicial, consiguió organizar una rápida resistencia creando un muro humano para impedir que cortaran la luz, siendo agredidos y sacados a rastras por la Ertzaintza. Sin embargo, aún no habían conseguido su objetivo: junto al transformador había otros vecinos encadenados y aferrados a largos tubos. La Ertzaintza se vio obligada a solicitar ayuda a los Bomberos, pero estos no les siguieron el juego y les respondieron que “sólo irían al barrio en caso de emergencia, no para desencadenar gente”. Frente a esta resistencia, los técnicos de Iberdrola decidieron manipular cables fuera de las viviendas, lo que finalmente les permitió dejar sin luz a todo el barrio, no solo a las viviendas. En el medio hubo nuevos porrazos a quienes trataban de impedirlo, mostrándose la Ertzaintza especialmente virulenta con un compañero de la radio libre Hala Bedi Irratia que era testigo del operativo. La jornada represiva se saldo con tres detenidos, otras dos personas investigadas y varios heridos.

… y la respuesta popular

Si buscaban desmotivarnos o bajarnos la moral, debemos decirles que han conseguido exactamente lo contrario

En pocos días Errekaleor cultivó innumerables muestras de solidaridad desde lugares diversos, dándole la vuelta a la situación represiva para convertirla en amplificador de su lucha, superando los límites de Gasteiz. Se instalaron varios generadores (provenientes de donaciones) para garantizar que las familias más vulnerables tuviesen luz en sus viviendas y poco a poco ir recobrando la normalidad, y se convocó a una manifestación (03-06) bajo el lema “Guk argi daukagu” (“Nosotras lo tenemos claro”, “argi” también significa luz…) que fue un emocionante y esperanzador éxito. Con nubarrones en el cielo, cerca de quince columnas impulsadas por distintos colectivos salieron desde diferentes puntos de la ciudad para congregarse en la Plaza de la Virgen Blanca, desde donde partió la manifestación principal compuesta por cerca de 8000 personas hasta Errekaleor (algunas provenientes de otros puntos de Euskal Herria), donde se habían guardado la sorpresa de cerrar la jornada con un concierto de Berri Txarrak. Había rabia, pero también satisfacción.

El castigo por parte de las autoridades también impulsó a la propia asamblea de Errekaleor y la vida en comunidad (desde el corte de suministro eléctrico, los desayunos, comidas y cenas se realizan de forma comunitaria para todo el barrio), así como el proyecto de “soberanía energética”, que fue presentado el mismo día de la manifestación y que pretende ser financiado mediante coopdfunding4, lo que también esta teniendo buena acogida (a una semana de acabar el plazo habían conseguido 75.000 de los 100.000€ estimados). El objetivo es conseguir instalar alrededor de 550 placas solares para cubrir las necesidades de los 150 habitantes de Errekaleor. Con ello, Errekaleor se convertiría en “la isla energética más grande de Euskal Herria”.

A día de hoy siguen sin suministro eléctrico, pese al informe de la Secretaría General del Pleno del Ayuntamiento que dictaminaba que es obligatorio restablecer el alumbrado público en Errekaleor, al ser un servicio que debe prestarse por ley porque hay personas empadronadas en las viviendas. Ante esto, Urtaran se vio obligado a salir del paso con el cuento de que se “exploraran alternativas” como la energía solar para reactivar las farolas de la zona, que además, evitarían nuevos “pinchazos”.

El corte de luz ha llevado al barrio a hacer piña y a hacerse fuerte ante las medidas del ayunta. La estrategia de desgaste funciona mal cuando la gente se enfada y demuestra una clara y contundente respuesta, con mayor implicación por parte de las integrantes como por parte de otros colectivos e individualidades que no forman parte del proyecto. El ayunta enciende una mecha que tiene repercusión incluso mas allá de lo que la misma gente de Erreka imaginaria. Urtaran esta apaleando un avispero”.

Estrategia y contextualización

Cuando el ayuntamiento propuso trasladar el proyecto a Aretxabaleta, para así poder regularizar y controlar la situación, la negativa fue contundente por parte de las integrantes de Errekaleor Bizirik, defendiendo su autonomía lejos de las manos municipales. Insisten en que su proyecto “será en Errekaleor o no será”. Su estrategia es defender el barrio, evitar el desalojo y derribo. Para ello, se trabaja desde diferentes campos: “ofensiva de legitimación” mediante un discurso que el tejido asociativo de Gasteiz secunda y comparta como ocurrió en la manifestación; difusión en los medios, haciendo un trabajo discursivo comunicativo; demostrar que Errekaleor es habitable mediante informes técnicos; conseguir, que en cierta manera, la estrategia de desgaste del ayuntamiento les salpique a ellos también… Si todo esto no funcionara, demostrar clara determinación para resistir y defender el proyecto.

«Se habló con ellos, se les propuso trasladarse a otra zona de la ciudad y rechazaron la oferta. Sin embargo, su intención es quedarse en Errekaleor sí o sí y no están dispuestos a aceptar unas mínimas reglas de juego. No están dispuestos a aceptar ninguna norma, y si no haces lo que quieren la preparan», ha manifestado Urtaran /5.

Pero lo que está ocurriendo en Errekaleor, así como el apoyo social recibido, no podría entenderse sin tener en cuenta el marco en el que se inscribe: Vitoria-Gasteiz. Capital política de la Comunidad Autónoma Vasca, pero acogedora y pequeña ciudad (de poco más de 244.000 habitantes) en la que también se están produciendo procesos de urbanización desarrollista y gentrificación, aunque relativamente tardíos en comparación con el resto de capitales vascas (lo que hace que mantenga más su encanto). Gasteiz cuenta con un importante tejido asociativo conformado por una amplia variedad de asociaciones y colectivos políticos que comparten espacios y reivindicaciones (así no es de extrañar que vecinos de Errekaleor participen en otros proyectos de la ciudad, y que gente de otros barrios participen en proyectos de Errekaleor), y donde el trabajo desarrollado durante años desde ciertos sectores en pro de la defensa del territorio, del auzolan (trabajo comunitario), de la asamblea y la autogestión, está teniendo una significativa incidencia (en un contexto político, además, de reorganización -y desorientación- de la izquierda independentista y donde tanto los nuevos partidos políticos -Podemos- como los más tradicionales -Izquierda Abertzale- apuestan “casi exclusivamente” por las instituciones como escenarios de intervención de las luchas populares). Por otro lado, cabe destacar tanto la longevidad de ciertos proyectos, como el Gaztetxe okupado de Gasteiz y la radio libre Hala Bedi Irratia, quienes van a cumplir 30 y 35 años respectivamente de existencia y resistencia (en gran parte gracias a la socialización que se ha hecho de estos espacios), como el constante intento de recuperación y autogestión de espacios públicos abandonados (sobre todo en el casco viejo, algunos con éxito y que se mantienen en la actualidad como Auzolana Pilotalekua, frontón reapropiado en 2008), así como la proliferación de viviendas okupadas… Lo que debería convertir a esta ciudad medieval en un referente en Euskal Herria.

Mientras tanto, la vida y la rebeldía sigue abriéndose paso en Errekaleor.

Notas

1 Un sentido relato vecinal se puede ver aquí

2 Manifiesto firmado por 141 personas relacionadas con el ámbito cultural y social.

3 Alvaro Iturritxa -coordinador de urbanismo y medio ambiente- (aquí)

4 El coopfunding se diferencia del crowfunding en que aunque no se llegue a la cifra acordada sí se recibe la cantidad obtenida

5 http://www.elcorreo.com/alava/

9/8/2017

Extraído del nº 79 de la publicación anarquista madrileña Todo por Hacer

kaosenlared

+ Info:

www.errekaleorbizirik.org/index.php/es/


A la mateixa secció:


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