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dilluns 17 de juliol de 2017 | Manuel
El referéndum y las turbulencias en la izquierda

Marti Caussa

Ayer (8/7/2017) se reunió la Coordinadora Nacional de Catalunya en Comú para aprobar su posición ante el referéndum del 1 de octubre y, aunque el documento aprobado está apoyado por una amplia mayoría del 75%, no fue una reunión plácida. Cómo tampoco es plácida la situación de Podem Catalunya.

A la reunión de Catalunya en Comú se habían presentado tres documentos, pero el que defendía no participar de ninguna manera en el referéndum se retiró de la votación, aunque en los debates previos esta posición tuvo un peso importante. En su punto 7 decía: “Catalunya en Comú defiende los derechos de las personas que se sientan llamadas a participar en el 1-O, sin tolerar ninguna medida de fuerza del gobierno del PP para impedirlo. Con la misma coherencia no puede llamar a la participación ni participar en una consulta que pretende ser un referéndum sin cumplir ninguna de las condiciones de lo que debería ser el referéndum democrático y efectivo que necesitamos”.

El texto presentado por la Comisión Executiva obtuvo 85 votos a favor (75%) y el presentado por la gente que apoyaba explícitamente el referéndum 29 (25%). Al final de este artículo se pueden consultar los dos textos íntegros.

¿Cual es el núcleo de las diferencias?: si hay que llamar a participar el 1 de octubre o no.

El punto 5 del texto aprobado por la Coordinadora dice: “Así pues, después de las informaciones que hemos recibido, constatamos que éste no es el referéndum que Catalunya merece y necesita para solucionar de forma definitiva su futuro político. Así y todo consideramos lógico que muchos sectores de la población catalana quieran participar el 1 de octubre frente al inmovilismo del Partido popular. Por este motivo desde Catalunya en Comú apoyaremos aquellas movilizaciones que hagan avanzar el derecho a decidir, siempre desde el respeto a la pluralidad de acciones en relación a la participación; puesto que somos un espacio diverso, como también lo es el país”.

¿Cómo se puede interpretar este punto 5? De muy opuestas maneras en mi opinión. Si un sector llama a no participar el 1-O, pero el mismo día o antes organiza un acto para defender el derecho a decidir, no podrá ser acusado de contradecir el texto de la Coordinadora. Y lo mismo sucederá si otro sector llama a hacer campaña por el referéndum y a participar el 1-O. En definitiva se ha probado una resolución que permite actuar en sentidos contradictorios.

El documento que se retiró de la votación era claro: no participar el 1-O. El de la minoría también lo es, aunque en sentido contrario. El punto 4 de su texto dice: “Hemos trabajado y seguiremos trabajando por el referéndum, una de nuestras principales apuestas, para conseguir apoyos internacionales y para ampliar alianzas en el resto del Estado. La participación en el 1-O será decisiva para continuar esta tarea, por eso Catalunya en Comú debe apoyarlo: participando, desobedeciendo la represión del Estado, y llamando a la ciudadanía a que vaya a votar. La mejor manera que la derecha catalana hegemonice el referéndum y consolide Junts pel Sí es que Catalunya en Comú se inhiba y no participe”.

Entre los dos textos votados en la Coordinadora puede haber muchas posiciones intermedias, pero ninguna clara; por ejemplo, dos días antes, Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona, había declarado: “Si el 1-O hay urnas, votaré” (aquí). Bravo, pero: ¿qué hará usted para conseguirlas? ¿Cederá locales para la votación el ayuntamiento de Barcelona?

La pregunta decisiva es: ¿hay que llamar ya a participar el 1 de octubre, sí o no? Los razonamientos que acompañen esta respuesta son relativamente secundarios. Por eso, tanto si de discrepa como no de los razonamientos de Podem Catalunya, hay que reconocer que da una respuesta clara: “A pesar del desacuerdo en las formas, contenido, contradicciones y falta de garantías jurídicas y de reconocimiento internacional, Podem hace un llamamiento al espíritu del 15M para fomentar la participación y votación el día 1 de octubre, como elemento de protesta ciudadana contra el inmovilismo y autoritarismo del gobierno del Partido Popular. Catalunya siempre ha sido pionera en todos los cambios positivos del Estado y ahora también lo será” (aquí).

Albano Dante Fachín declaró que votaría no el 1-O, pero lo importante es que él y su partido llaman a votar. Esto es lo decisivo y lo que permite conseguir una amplia unidad frente a los intentos del Partido Popular de impedir el referéndum. Así lo han entendido las 18 entidades (incluidas Barcelona en Comú y Podem) del distrito de Sants Montjuïc de Barcelona que han lanzado una campaña unitaria para promover: “1) La participación en la votación del referéndum del 1 de octubre, independientemente de la opción que que se quiera escribir en la papeleta, como un compromiso con la democracia y el derecho a decidir; 2) La movilización firme y pacífica contra la represión que ha hecho y sigue haciendo el Estado contra las instituciones, los cargos electos y las personas que promuevan, organicen y apoyen el referéndum del 1 de octubre”.

Las turbulencias no se limitan a Catalunya sino que afectan también a Podemos. Pablo Iglesias ha declarado que está en desacuerdo con Podem Catalunya por llamar a votar y ha añadido que su posición sería la de no acudir a votar y que comparte las posiciones de Ada Colau y Xavier Domènech. Pero, si bien Colau y Domènech apoyan la posición de la Coordinadora de su partido que no llama a votar, se guardan mucho de afirmar que no lo harán. En realidad la posición de Pablo Iglesias coincide mucho más con el documento que se retiró de la votación de la Coordinadora y que hemos citado antes.

La izquierda catalana ante el referéndum del 1 de octubre debe hacerse también una pregunta más de fondo: cuál debe ser su actitud para aspirar a ser hegemónica en Catalunya. En mi opinión debe defender simultáneamente los derechos de Catalunya como nación, la democracia radical y las reivindicaciones sociales de las clases populares. Ahora mismo esto significa trabajar para que el referéndum del 1 de octubre se celebre y sea un éxito de participación, impulsar el proceso constituyente participativo y popular que prometió el Parlament de Catalunya e impulsar un plan de choque de medidas sociales en estrecha conexión con los sindicatos y movimientos sociales. Pero se necesitan las tres patas, limitarse a la tercera es condenarse al fracaso. Todavía queda tiempo para rectificar en la medida que Catalunya en Comú no ha cerrado el debate y ha prometido que la posición definitiva deberá ser validada en el futuro por todas las personas inscritas. Pero se está perdiendo un tiempo precioso.

9/7/2017

vientosur

Catalunya en Comú, davant l’anunci per part del govern de Junts pel Sí i la CUP d’aprovar una Llei de Referèndum i convocar-lo per l’1 d’octubre

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Texto de la minoría de la coordinadora nacional de Catalunya en Comú

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