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diumenge 9 de juliol de 2017 | Manuel
Francia, las 35 horas y desocupación

Rolando Astarita

"Decir a los trabajadores que se puede acabar con la desocupación bajando a 30 horas y repartiendo el trabajo es vender humo y no tiene un milímetro de progresista ... , no hay manera de acabar con la desocupación repartiendo horas de trabajo, en tanto subsista el sistema capitalista ... en ninguna nota niego que pueda bajar algún punto el desempleo (y puede haber más tiempo libre). Lo que afirmo es que no se puede acabar con la desocupación por esta vía, como le están diciendo a la gente."

Esta nota complementa la entrada “La lucha por las ocho horas y la tradición socialista” (aquí). En ella sostuve que en el sistema capitalista es imposible eliminar la desocupación disminuyendo las horas de trabajo. Dije también que esta idea se desprende de la teoría marxiana de la plusvalía y de la acumulación, y es confirmada por la experiencia histórica.

A fin de ahondar en el argumento, en este post presento los efectos sobre la desocupación de la reducción de la jornada laboral en Francia. El caso francés es ilustrativo de la política llamada “compartir trabajo” (labor sharing), que también se intentó en Alemania, Suecia y otros países. En Francia se sostuvo, a fines de los 1990, que la reducción de la semana laboral de 39 a 35 horas permitiría bajar sustancialmente el desempleo.

Contextualicemos esta medida (para lo que sigue, Philippe Askenazy, 2013, “Working time regulation in France from 1996 to 2012”, Cambridge Journal of Economics, vol. 37, pp. 323-347), (aquí).

Después del triunfo de la Unión de Izquierdas en 1981, el gobierno estableció la prioridad de disminuir el desempleo a través de la reducción del tiempo de trabajo. Era un principio heredado del Frente Popular de 1936. En aquellos tiempos la propuesta de socialistas y comunistas había sido llevar la semana laboral a 40 horas e introducir dos semanas de vacaciones pagas para bajar la desocupación. En 1981 el objetivo planteado fue llegar a una semana laboral de 35 horas en 1985 (contra las 40 horas existentes entonces), también para bajar el desempleo. Para eso, el primer paso fue reducir la semana laboral a 39 horas, y agregar una quinta semana de vacaciones pagas. Sin embargo, el deterioro de las condiciones económicas entre 1982 y 1983 pospuso la reforma (con esto, de hecho, se reconocía que la medida no resistía la crisis capitalista).

En los 1990 la reducción de la jornada de trabajo se convirtió en una demanda clave de la Confédération Française Démocratique du Travail (CFDT), la principal central sindical reformista del sector privado. De nuevo, el objetivo proclamado era disminuir el desempleo. Las organizaciones empresarias respondieron que la reforma era aceptable si se implementaba sobre una base voluntaria. Con este consenso, en 1996 se aprobó una ley que promovía reducciones voluntarias. de entre el 10% y 15%, del tiempo de trabajo y la creación, proporcional a esas reducciones, de puestos de trabajo. Para eso el Estado otorgaría grandes incentivos fiscales a las empresas. Esto ocurría bajo el gobierno conservador de Chirac.

Sin embargo, en 1997 la izquierda volvió al poder, y el nuevo gobierno de Lionel Jospin propuso las 35 horas semanales como un medio para bajar el desempleo. La propuesta fue respaldada por los sindicatos, la CFDT en primer lugar. Los Verdes también sumaron porque pensaban que con 35 horas habría menos presión sobre el medio ambiente. Y la derecha del Partido Socialista asumió la propuesta (Strauss-Kahn era el ministro de Economía y Finanzas). Los empresarios y los conservadores se opusieron, pero su posición estaba debilitada por su anterior apoyo a la ley de 1996. La reducción se impuso.

En una próxima nota veremos que la reducción de la jornada de trabajo fue muy parcial, y tuvo como contrapartida la flexibilización del empleo. Ahora presentamos los efectos concretos de la reducción de la jornada laboral sobre el desempleo.

Fte: OCDE, cuartos trimestres de cada año.

En la nota anterior decíamos que las crisis económicas constituyen una de las formas principales por las cuales se genera el desempleo en el capitalismo. Puede verse en el gráfico cómo el desempleo aumentó de manera consistente con la crisis económica, desde 2007. De la misma manera se ve cómo bajó entre 1996 y 2001, con la recuperación económica; y aumentó con la recesión de 2001.

Agreguemos que hoy la desocupación en Francia es más alta que el promedio de la zona europea. En cuanto al desempleo juvenil, supera el 22%. En 2016 el 42,6% de los desempleados lo habían estado por más de un año; el 22% por más de dos años. El trabajo part-time alcanza al 14,4% del total del empleo (promedio de la OCDE, 16,8%).

Por supuesto, no se puede negar que una reducción de la jornada laboral contribuya a generar algo de empleo (de hecho, sucedió en Francia, al menos durante un tiempo, como veremos en la próxima nota). Pero esto es una cosa, y otra muy distinta es afirmar que el desempleo puede eliminarse, en el capitalismo, reduciendo la jornada laboral y compartiendo el trabajo. En todos lados, y Francia es un caso paradigmático, el labor sharing ha tenido resultados muy limitados para disminuir el desempleo. Los marxistas deberían tener una visión crítica frente a estos remiendos del sistema que constantemente propone el socialismo burgués. No hay que engañar a la gente con espejitos de colores.

Comentarios y respuestas:

"Si en una fabrica se trabaja las 24 horas con tres turnos de 8 hrs cada uno empleando 25 trabajadores por turno nos da un total de 75 trabajadores en planta cada dia
Por lo que si reducimos la jornada a 6 hrs se podria crear un nuevo turno sumando 25 nuevos trabajadores lo que nos daria un total de 100 trabajadores en planta
" > Rolando Astarita: El asunto no es tan lineal ni simple como lo presenta. Hay que pensar en las experiencias que hubo y no aferrarse dogmáticamente a un esquema. En la próxima nota voy a completar lo de Francia, pero con lo que puse ya podría darse cuenta de que la reducción de la jornada de trabajo tuvo un efecto limitado sobre la creación del empleo. De hecho, el propio gobierno de Jospin admitía que se habrían creado unos 350.000 puestos de trabajo por la reducción de la jornada laboral; los cálculos más optimistas llegan a unos 600.000 (es muy difícil separar lo que se debió al efecto recuperación de la economía entre 1997 y 2002). La contrapartida, además, fue una gran flexibilización laboral.

En Alemania y Suecia tampoco hubo un gran descenso de la desocupación con las políticas de “labor sharing”. De todas maneras, en ninguna nota niego que pueda bajar algún punto el desempleo (y puede haber más tiempo libre). Lo que afirmo es que no se puede acabar con la desocupación por esta vía, como le están diciendo a la gente.

Por otra parte, está el problema del salario y las horas extra. Es que si se mantiene el salario actual, y se reducen las horas de trabajo, es muy probable que los trabajadores acepten horas extra. Y las empresas muchas veces calculan que es más barato pagar horas extra que contratar nuevos trabajadores (sucedió en Francia). Es lo que ha sucedido con la conquista de las 8 horas (por eso en una nota anterior enfaticé la diferencia entre la forma en que los socialistas reclamaban las 8 horas, y el sentido en que lo hacían los reformistas). Para “bajarlo” a tierra, si decimos que para bajar la desocupación hay que bajar las horas de trabajo, habría que empezar ya mismo por hacer campaña contra las horas extra. Pero esto no se dice porque hay conciencia de que aquel que lo proponga se enfrentaría con el rechazo de amplios sectores de obreros.

8/7/2017

rolandoastarita

+ Info:

Working time regulation in France from 1996 to 2012 . Philippe Askenazy

La jornada semanal de 35 horas ha quedado en una reliquia en Francia

La experiencia francesa en reducción de la jornada laboral. Eduardo Garzon

Long working hours and alcohol use: systematic review and meta-analysis of published studies and unpublished individual participant data


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