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dissabte 8 de juliol de 2017 | Manuel
100 anys de la Revolució Russa 1917

Rusia: Del zarismo a la revolución de 1917 y al repudio de las deudas (II)

Eric Toussaint

La Rusia zarista: una gran potencia europea

Rusia surgió después del fin de las guerras napoleónicas como una gran potencia europea e incluso participó en la Santa Alianza. Ésta fue constituida el 26 de septiembre de 1815, en París, a instigación del Zar Alejandro I, por tres monarquías europeas victoriosas del imperio napoleónico, con el fin de reafirmar sus posiciones y de prevenirse contra las revoluciones. Constituida en un primer momento por el Imperio ruso, el Imperio austriaco y el Reino de Prusia, Francia se le unió en 1818 —la monarquía había sido restaurada— y fue apoyada, de hecho, por Londres.

Por otro lado, el Imperio ruso formó parte de la Troika que puso en el trono griego a un príncipe bávaro en 1830 y encadenó a Grecia a una deuda odiosa e insostenible. Para Moscú, el desmantelamiento progresivo del Imperio otomano constituía un reto muy importante, ya que estaban en juego los intereses rusos en los Balcanes, así como la circulación entre el mar Negro y el Mediterráneo.

Hasta los años 1870, los banqueros londinenses fueron los principales financieros del zar. A partir de la constitución del Imperio alemán y de su victoria sobre Francia en 1871, los banqueros alemanes tomaron la plaza de Londres. Desde ese momento, Alemania se convirtió en el principal socio comercial de Rusia. En vísperas de la Primera Guerra Mundial, el 53 % de las importaciones de Rusia provenían de Alemania y el 32 % de sus exportaciones estaban destinadas al país germano. Por el contrario, en el ámbito financiero, desde fines del siglo xix, los banqueros franceses suplantaron a los banqueros alemanes. En ese momento, cuando estaba por estallar la guerra, el 80 % de la deuda rusa estaba en posesión de los "inversores" de Francia y la mayor parte de los empréstitos rusos en vigencia habían sido emitidos en la plaza de París. Resumiendo, los capitalistas franceses prestaban y realizaban inversiones en Rusia —los capitalistas belgas, en particular los "industriales", invertían también de manera importante en ese país—1/ mientras que los capitalistas alemanes colocaban allí una parte de su producción y al mismo tiempo se aprovisionaban de materias primas.

Cuando el sóviet de Petrogrado aprobó el Manifiesto financiero haciendo un llamamiento al repudio de la deuda zarista, Rusia se aprestaba a emitir, gracias al concurso de los banqueros y del gobierno francés, un nuevo empréstito masivo. La advertencia lanzada por el sóviet no fue escuchada por los financieros de París, y el empréstito se firmó. Doce años más tarde fue repudiado.

Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial oponía dos campos de potencias capitalistas: por un lado, el Imperio alemán y sus aliados, el Imperio austro-húngaro, Bulgaria y el Imperio otomano. El otro campo lo constituía Gran Bretaña, Francia, el Imperio ruso, Bélgica, Rumania, Italia, Japón y, a partir de febrero de 1917, Estados Unidos. Desde hacía años, Alemania, Francia, Gran Bretaña y la Rusia zarista se preparaban para la guerra. Alemania, en plena progresión económica, buscaba extender su territorio tanto en Europa como en su dominio colonial.

Francia buscaba conseguir su revancha sobre Alemania y, especialmente, reconquistar Alsacia y Lorena, anexadas por los germanos a raíz de la derrota francesa de 1871. Gran Bretaña, Francia y Rusia querían también extender sus dominios coloniales, en particular, sobre las ruinas del Imperio otomano.

La izquierda, en los diferentes países beligerantes, había denunciado, varios años antes, los preparativos de esta guerra. En el Congreso de Stuttgart (1907) de la Internacional socialista, la resolución votada por unanimidad afirmaba:

"Solamente en el caso de que estalle la guerra, (los partidos socialistas) tienen el deber de actuar para que ésta cese rápidamente y de utilizar con todas sus fuerzas la crisis económica y política creada por la guerra para agitar a las masas populares más profundas y precipitar la caída de la dominación capitalista."

En 1913, en el Congreso extraordinario de Basilea, la Internacional había dirigido una advertencia solemne a los gobiernos: "Que los gobiernos sepan bien que en el estado actual de Europa y en el sentir de la clase obrera, no podrán jamás, sin peligro para ellos mismos, desencadenar la guerra." 2/

Jean Jaurès, la gran figura del socialismo francés, resumió ese mensaje, en términos sucintos, en la frase final de su discurso en el Congreso de Basilea: "Al acentuar los peligros de la guerra, los gobiernos deberían ver que los pueblos podrían fácilmente hacer sus cuentas: su propia revolución les costaría menos muertos que la guerra de otros."

En el momento decisivo, en agosto de 1914, varios grandes partidos socialistas (el partido socialdemócrata de Alemania, el de Austria, los de Bélgica, el de Francia y el de Gran Bretaña) votaron con la burguesía los créditos para financiar la guerra. El coste en vidas humanas fue extremadamente elevado. El total de muertos debido al conflicto mundial se eleva a 18,6 millones, de los que 9,7 millones de militares y 8,9 millones de civiles. Entre 1914 y febrero de 1917, el número de muertos en Rusia debido a la participación del Zar en la Primera Guerra Mundial llegó a los 3.300.000, de los que 1.800.000 eran militares y 1.500.000 civiles. 3/

De la revolución de febrero de 1917 a la de octubre

En el momento en que la revolución estalla en febrero de 1917, con una importante huelga de mujeres -iniciada el 23 de febrero de 1917, 4/ día internacional por los derechos de las mujeres- 5/ la población rusa quería librarse del régimen autocrático zarista, quería pan, deseaba el fin de la guerra, el acceso a la tierra para decenas de millones de campesinos que no tenían nada y que estaban obligados a arriesgar sus vidas en una guerra cuyos objetivos les eran totalmente extraños.

El nuevo régimen, dirigido por el socialista moderado Kerensky,6/ quien sucedió al zar, se negó a distribuir tierra entre los campesinos, quiso continuar la guerra y fue incapaz de alimentar a la población. Además, se comprometió a reembolsar las deudas contraídas por el régimen zarista ante los acreedores extranjeros y contrajo nuevos empréstitos con el fin de proseguir con la guerra.

Dan, uno de los principales dirigentes mencheviques opuestos al partido bolchevique, describió la ebullición revolucionaria en los meses que precedieron a octubre de 1917: las masas "comenzaron, cada vez con mayor frecuencia, a expresar su descontento y su impaciencia mediante movimientos impetuosos, y acabaron (…) por volcarse al comunismo (…). Se sucedieron huelgas. Los obreros buscaron responder a la rápida alza del costo de la vida aumentando sus salarios. Pero todos los esfuerzos fracasaron a raíz de la devaluación continua del papel moneda. Los comunistas lanzaron en sus filas el lema del “control obrero”, y les aconsejaron tomar posesión de la dirección de las empresas con el fin de impedir el “sabotaje” por parte de los capitalistas. Por otro lado, los campesinos comenzaron a tomar las tierras, a expulsar a los terratenientes y a incendiar sus mansiones…" 7/

La revolución de octubre de 1917

La insatisfacción causada por la política de Kerensky produjo una segunda revolución en octubre de 1917 (el 7 de noviembre de 1917, según el nuevo calendario adoptado más tarde). El nuevo gobierno,8/ apoyado por el congreso de los sóviets, se comprometió a realizar la paz, distribuir las tierras y, para conseguir los medios para relanzar la economía del país, repudiar la deuda y nacionalizar el sector bancario.9/

El repudio de las deudas

A comienzos de 1918, el gobierno soviético suspendió el pago de la deuda externa y a inicios de febrero de 1918, decretó el repudio de todas las deudas zaristas, así como las deudas contraídas por el gobierno provisional destinadas a la continuación de la guerra, entre febrero y noviembre de 1917. Al mismo tiempo, decidió expropiar todos los haberes de los capitalistas extranjeros en Rusia con el objetivo de restituirlos al patrimonio nacional. La deuda pública rusa en 1913 se elevaba a 930 millones de libras (o sea, prácticamente el 50 % del PIB). Entre el comienzo de la guerra y el momento en que los Bolcheviques llegan al poder, con sus aliados Socialistas Revolucionarios de izquierda, la deuda se había multiplicado por 3,5 y alcanzaba los 3.385 millones de libras.

Al repudiar las deudas, el gobierno soviético ponía en práctica la decisión tomada en 1905 por el sóviet de Petrogrado y los diferentes partidos que lo sostenían. Este hecho provocó una protesta unánime de las capitales de las grandes potencias aliadas.

Decreto sobre la Paz

El gobierno soviético proponía una paz sin anexión y sin compensación/reparación. Y agregaba la puesta en práctica del derecho de autodeterminación de los pueblos. Se trataba de la aplicación de unos principios totalmente innovadores o revolucionarios en las relaciones entre Estados.

Notas

1/ En 1914, había tranvías explotados por empresas belgas en 26 ciudades rusas. Según el ministro belga, Henri Jaspar, que evocaba en el parlamento belga los intereses de Bélgica en la Rusia de antes de la guerra: "la fundición que fabricamos en Rusia representaba 1/3 de la producción total de fundición rusa; vigas, laminados, durmientes representaban el 42 % de la producción total rusa; los productos químicos fabricados por los belgas en Rusia representaban el 75 % de los productos químicos fabricados en toda Rusia; los vidrios representaban el 50 % de la producción rusa, y el vidrio plano el 30 %. Según ese ministro, 161 empresas belgas estaban presentes en Rusia antes de la guerra. Fuentes: Annales parlementaires, Chambre, 1921-1922, p. 883-884 ; sesión del 23 de mayo de 1922. Véase también Documents parlementaires, Sénat, 1928-1929, n° 88, Rapport de la Commission des Affaires étrangères, p. 37-38. Estos documentos son citados por Jean Stengers, Belgique et Russie, 1917-1924: gouvernement et opinion publique, Revue belge de philologie et d’histoire, Año1988, Volumen 66, Número 2 pp. 296-328 http://www.persee.fr/doc/rbph_0035-0818_1988_num_66_2_3628

2/ J. Longuet, Le mouvement socialiste international, Paris, 1931, p. 58.

3/ Los países más afectados, además de Rusia, fueron el Imperio alemán, con 2 millones de muertos militares y 420.000 civiles; Francia (colonias incluidas), con 1,4 millones militares y 300.000 civiles; Austria-Hungría, con 1,1 millón militares y 470.000 civiles; Reino Unido (colonias incluidas), 885.000 militares y 110.000 civiles; el Imperio otomano, 800.000 militares y 4,2 millones de civiles; y el Reino de Serbia, con 1.250.000 víctimas, de las que 800.000 eran civiles, o sea un tercio de su población. (aquí)

4/ En 1917, Rusia utilizaba el calendario juliano, que "retrasa" cerca de 13 días en relación al calendario gregoriano que fue adoptado en 1818 y que corresponde al usado en occidente. Así, la revolución de febrero de 1917 tuvo lugar durante la jornada internacional de lucha por los derechos de las mujeres, el 8 de marzo en el calendario actual. Así mismo, la revolución de octubre tuvo lugar el 7 de noviembre. En el resto del texto, las fechas corresponden al calendario actual (o sea, al gregoriano)

5/ Véase León Trotsky, 1930 Historia de la revolución rusa, Tomo 1, capítulo 7, disponible (aquí)

6/ Alexander Fiódorovich Kérensky (1881-1970), abogado, laborista (su partido: Trudovik) fue jefe del gobierno provisional en 1917.

7/ Dan, en Martov-DanGeschichte der russischen Sozialdemokratie, Berlín 1926, pp. 300-301. Citado por Ernest Mandel en Octubre de 1917: ¿Golpe de Estado o revolución social? (aquí)

8/ El gobierno estaba formado por una alianza entre el partido bolchevique y los socialistas revolucionarios de izquierda.

9/ Edward Hallett Carr, 1952 La revolución bolchevique (1917-1923): Tomo 2. El orden económico, Alianza Editorial, Madrid, 1973-1974.

8/7/2017

vientosur


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