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dimecres 5 de juliol de 2017 | Manuel
Pedí una pizza y me trajeron un conflicto laboral. Lo que está en juego en la lucha de los riders de Deliveroo es el futuro de las relaciones laborales.

Isaac Rosa

Al Servicio de Atención al Cliente de Deliveroo:

Les escribo para expresarles mi malestar por el incidente que sufrió mi pedido del pasado domingo. Estábamos mi mujer y yo en casa, sin ganas de salir ni preparar cena, así que decidimos usar su app para pedir una pizza. Cuál sería nuestra sorpresa al descubrir que el repartidor no trajo la pizza, sino algo que no habíamos pedido: un menú "conflicto laboral". Constaba de dos platos: un caso de explotación laboral y una experiencia de lucha.

Como teníamos hambre y no había pizza, decidimos hincarle el diente a la explotación de los riders de Deliveroo, a ver qué tal sabía. Un poco dura para mi gusto, y además una receta extraña: una mezcla de ingredientes viejos (abusos horarios, salarios de miseria, y cuerpos a disposición de la empresa como braceros de hace un siglo) pero cocinados con técnicas innovadoras (economía "colaborativa", digital, startup, etc.).

Además, en casa somos de llamar al pan, pan, y al trabajo, trabajo. Por eso al leer los ingredientes del plato nos disgustaron los eufemismos usados por Deliveroo para cocinar su oferta laboral: en vez de "trabaja con nosotros", dicen "colabora con nosotros". No despiden, sino que "desconectan", sobre todo a los que reparten conflictos en lugar de pizzas. Al racaneo de no darte ni una mala camiseta, y no digamos ya un seguro de accidente, lo llaman "reparte a tu gusto con tu chaqueta o camiseta favorita". A la disponibilidad total y a merced de la empresa la denominan "horario flexible", sin olvidar la rutinaria apelación a la libertad ("eres libre de elegir cuando repartes"). Y a la ridiculez que pagan la llaman "remuneración competitiva" e "ingresos atractivos".

Como seguíamos teniendo hambre, probamos con el segundo plato: la experiencia de lucha, a ver si estaba más comestible. Reconozco que nos supo bien. Muy sabrosa. Que los más precarios entre los precarios sean capaces de organizarse, elaborar reivindicaciones comunes y montar una huelga es uno de esos bocados que te alegran el día y te animan a intentar cocinar en casa tu propia lucha laboral.

De hecho, deberíamos estar todos atentos a este pequeño conflicto, y apuntar la receta por si un día nos toca preparar una igual. Hoy son solo unos pocos ciclistas, pero lo que está en juego es mucho más que asegurar un mínimo de horas o de pedidos: lo que está en disputa es el futuro de las relaciones laborales, que sigamos siendo trabajadores o acabemos todos como "colaboradores". Porque si lo piensan bien, no hay sector o empresa al que no podamos aplicar el modelo "colaborativo". ¿Por qué contratar médicos o profesores, pudiendo tener una app que intermedie y ponga en contacto a pacientes que buscan médico y médicos que buscan pacientes; alumnos con ganas de aprender y profesores con ganas de enseñar?

Por eso muchos estamos pendientes del conflicto de Deliveroo. No solo los trabajadores: también los empresarios siguen la huelga de riders con interés, porque Deliveroo, como otras empresas similares, es un anticipo y un ensayo de en qué quieren convertir algunos las relaciones entre empresas y trabajadores. Quizás esta sea la próxima reforma laboral, sin necesidad de publicarla en el BOE.

03/07/2017

eldiario


El caso Deliveroo o cómo los falsos autónomos son la cara precaria de lo que llaman emprendedores

Ana Requena Aguilar

Los repartidores de Deliveroo han celebrado su primera huelga: reclaman mejoras laborales, como un mínimo de pedidos y horas garantizadas al mes. De fondo, sin embargo, late otro conflicto, el de si en lugar de ser autónomos deberían ser trabajadores asalariados contratados por la empresa.

Los llamados falsos autónomos están a la orden del día, también en sectores tradicionales, como los de seguros, diseño gráfico o transporte. En total, hay en España ya 3,3 millones de autónomos, prácticamente la misma cifra que en pleno boom de 2008 cuando el empleo asalariado aún está a casi cuatro años de alcanzar el nivel previo a la crisis. Los ritmos de crecimiento del trabajo por cuenta ajena se dispararon en los inicios de la actividad económica. En 2014, se afiliaron prácticamente tantos trabajadores por cuenta ajena como por cuenta propia. Pero a este colectivo, que algunos califican como emprendedores, se han apuntado por necesidad miles de trabajadores que han encontrado así la única forma de tener unos ingresos.

¿Qué es un falso autónomo? Trabajadores que están bajo la dirección de una empresa, no tienen medios propios y no pueden decidir unilateralmente sus vacaciones pero que, sin embargo, se hacen cargo de su propia Seguridad Social. "Las empresas se libran de asumir la cotización y se ahorran ese coste", explica Sergio Pérez, que forma parte de la directiva de la asociación de autónomos Uatae.

Es difícil conocer cuántos falsos autónomos hay en España. El Instituto Nacional de Estadística, a través de la Encuesta de Población Activa, estimó hace unos años que hasta 150.000 personas podrían estar en esa situación. Más allá de compañías concretas, el fenómeno está extendido en sectores como el de seguros, el comercial, el transporte, el diseño gráfico o el periodismo.

Aunque el foco está en las empresas de la nueva economía, la Inspección de Trabajo ha encontrado irregularidades en grandes compañías. En 2016, Gas Natural fue obligada a dar de alta a 146 comerciales que trabajaban como falsos autónomos después de que la inspección encontrara indicios de fraude en las condiciones laborales de la subcontrata de una subcontrata de la multinacional. Los afectados no cobraban un salario, sino que percibían una comisión por cada cliente, corrían con todos los gastos y Gas Natural les fijaba el horario y las vacaciones.

Hace dos años, otra gran empresa, Movistar, vio que cientos de instaladores que trabajaban para sus contratas y subcontratas secundaron una huelga por la mejora de sus condiciones laborales. Muchos denunciaban ser falsos autónomos y cobrar salarios de 800 euros de los que tenían que descontar la Seguridad Social.

Sergio Pérez puntualiza, sin embargo, que hay que diferenciar entre la figura del falso autónomo y los llamados autónomos económicamente dependientes (TRADE). Estos últimos están reconocidos por ley y tienen unas características especiales: facturan solo para una empresa o bien el 75% de toda su facturación depende de solo un cliente. "Son un híbrido entre el asalariado y el autónomo, pero se les reconoce como autónomos", explica Pérez.

Por su situación particular el Estatuto del Trabajo Autónomo les reconoce más protección. Tienen, por ejemplo, derecho a 18 días de vacaciones pagadas. Los autónomos puros, por decirlo de alguna manera, pueden coger vacaciones pero no tienen derecho a que sean pagadas.

Las empresas están obligadas a registrar con estas personas un contrato de autónomos económicamente dependiente que sirva para reconocer su situación y sus derechos. La fórmula, sin embargo, no funciona: actualmente hay solo unos 10.000 registrados. Con la EPA en la mano Uatae calcula que hay unas 300.000 personas con estas condiciones, es decir, 290.000 no tendrían reconocida su condición de TRADE.

"Es un menoscabo de sus derechos. Muchas veces la empresa no lo comunica porque les sale mejor así y mucha gente no sabe ni siquiera que existe esta figura y que tienen derecho a ella", señala el miembro de Uatae, que reclama una mejor definición legal de la figura, más difusión y más inspecciones de trabajo.


"Nos venden la moto": la lucha de los ’riders’ de Deliveroo es solo el comienzo

Tras las movilizaciones de la semana pasada, los ‘riders’ de Deliveroo han convocado una huelga para el domingo. Reivindican unas condiciones de trabajo que reduzcan la inseguridad laboral. El modelo de la empresa británica, basado en los servicios de repartidores autónomos, es solo un ejemplo del tipo de esquema que se esconde tras la conocida como ‘gig economy’. Según las últimas previsiones, este tipo de empleos bajo demanda se duplicará en los próximos cuatro años.

Lucía Caballero / Álvaro Hernández

Cuando vas a la charla informativa te aseguran que te van a dar un mínimo de 20 horas semanales. Y es una mentira”. Esta es la situación a la que se enfrentan los repartidores o ‘riders’ de Deliveroo, la empresa británica de reparto de comida a domicilio que desde 2015 tiene presencia en nuestro país. Se trata de uno de los motivos por los que la semana pasada cientos de ciclomensajeros, coordinados bajo la plataforma Riders x Derechos, se congregaron en Madrid y Barcelona para reivindicar unas mejores condiciones laborales.

Las movilizaciones continúan y ya hay convocada una huelga para este domingo, 2 de julio, entre las 20 y las 24 horas, una de las franjas de más actividad para los ‘riders’. Piden que se cumpla esa promesa con la que les convencieron, así como tener garantizados al menos dos pedidos por hora para reducir su inseguridad salarial.

Los ciclomensajeros que prestan servicios a la ‘startup’ son autónomos, como ocurre en el caso de otras aplicaciones como Glovo o Stuart. Les une una mera relación mercantil: las empresas hacen la labor de intermediarias entre los establecimientos, los ‘riders’ y los clientes. “Para ellos es mucho más económico que solo cobremos cuando entreguemos pedidos, les saldría más caro tener una plantilla de asalariados”, razona Laura, repartidora de la empresa británica, que ha explicado a HojaDeRouter.com la realidad que vive diariamente. Los que van en bicicleta como ella (también hay motoristas) reciben ocho euros y medio por hora trabajada, más una cantidad que ronda los cuatro euros por entrega.

El problema no radica únicamente en que el volumen de pedidos sea variable –depende del día, de la franja horaria, de la época del año–. Además, los ‘riders’ no tienen posibilidad de prever las horas que trabajo que podrán realizar, pues la empresa se las asigna semanalmente en función de sus estimaciones. “Te venden la moto de que eres libre para trabajar cuando quieras, pero en realidad estás supeditado a la forma que tiene cada empresa de repartir los horarios y el problema es que cada vez hay más repartidores y no hay volumen para todos”, denuncia otro mensajero de la empresa británica.

El proceso se gestiona a través de una ’app’, donde los repartidores no solo escogen turnos, sino que también se enteran de que la compañía ha decidido prescindir de sus servicios cuando los ‘desconectan’, uno de los muchos difusos eufemismos que utilizan. “Si tienes algún problema puedes escribirles un correo, pero no hay teléfono de contacto. Puedes presentarte en la oficina, pero si no has pedido cita antes –nunca te la dan–, ni te abren la puerta”, cuenta Laura.

Aunque lo presentan como el trabajo perfecto para estudiantes o personas que lo compaginen con otros empleos, “hay muchos que viven de esto, yo también”, afirma Marco, un repartidor italiano de Deliveroo. Por eso un buen número de ’riders’ acaban prestando el servicio para varias compañías de entrega a domicilio, aunque la empresa británica es de las pocas que exige exclusividad en este sentido. “Mis ingresos rondan los 800 euros al mes. A eso tengo que descontarle la tasa de autónomos y los impuestos”, asegura Laura. “A mí me da para vivir, a alguien que tenga hipoteca o hijos, probablemente no”, dice otro de los repartidores.

No sé si es un trabajo precario, pero sí un ejemplo del tipo de trabajo del siglo XXI. Se aprovechan de las circunstancias y de una legislación muy favorable”, indica el mensajero. Por este motivo han decidido crear la Asociación Nacional de Ciclomensajería y la plataforma Riders x Derechos, con ramas en la capital, Valencia, Zaragoza y Barcelona, donde se adhiere a la Intersindical Alternativa de Catalunya. La iniciativa agrupa a ‘riders’ de distintas empresas de reparto a domicilio y coordina las movilizaciones en defensa de sus derechos, contra una explotación laboral enmascarada y en denuncia de la figura del falso autónomo.

Deliveroo, a la que han informado del paro del domingo por correo electrónico, ha contestado únicamente a los ‘riders’ catalanes. Por un lado, ha advertido que ya no se garantizan dos pedidos a la hora. Por otro, anuncia un “nuevo plan de incentivos” de cara al verano y ofrece la posibilidad de acogerse al modelo de autónomo económicamente dependiente, siempre que obtengan más del 75 % de sus ingresos de la compañía. “Una medida tomada únicamente para guardarse las espaldas con la ley”, considera Laura, y que no satisface a los huelguistas. Los mensajeros de la Ciudad Condal pedirán hoy a la empresa, que no ha respondido a las preguntas de este medio, la readmisión de todos los despedidos tras las movilizaciones.

UN PROBLEMA EN PLENO CRECIMIENTO

A pesar de las condiciones que denuncian los ‘riders’, o precisamente por ello, lo cierto es que los puestos de trabajo creados por la conocida como ‘gig economy’ no harán sino crecer. Sin ir más lejos, el ritmo de contratación de Deliveroo se ha incrementado en los últimos tiempos. “La semana pasada contrataron a 50 personas y esta semana ya van 100”, señala Laura. “Como hay tantos mensajeros, están dando un número de horas ridículo”.

El suyo no es un caso aislado. Un reciente estudio pronostica que este tipo de empleo bajo demanda se duplicará en los próximos cuatro años en Estados Unidos, superando así los 9 millones de trabajadores.

Este tipo de puestos de trabajo seguirán creciendo en paralelo con las ’startups’ del sector. Según el último informe sobre los nuevos modelos de prestación de servicios y la economía colaborativa publicado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la inversión mundial en plataformas de economía colaborativa se multiplicó por siete entre 2014 y 2015.

“Sí, categóricamente estas plataformas van a generar mucha actividad y va a haber cada vez más personas que van a desarrollar actividades a través de ellas”, afirma José Luis Zimmermann, director general de la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) y portavoz de Sharing España. “Puede que en Europa no vaya tan rápido, pero seguro que habrá un aumento significativo y lo mismo intuyo para el mercado español”, apunta por su parte Albert Cañigueral, creador del ‘hub’ Consumo Colaborativo.

El modelo se aproxima cada vez más al de otros esquemas de empleo no cualificado y sueldos bajos, donde predominan jóvenes y extranjeros. “Es muy fácil acceder, no pasas una entrevista; mandas un correo, te hacen cuatro preguntas, les presentas los papeles de autónomo y empiezas”, explica un mensajero de Deliveroo. Los que llevan más tiempo con la compañía oscilan entre los 20 años y los 30 y pocos, pero también los hay que superan los 40, “personas que necesitan empleo y que se agarran a lo que encuentran, dada la precariedad laboral generalizada que hay en la sociedad”, razona Laura. La edad media de los repartidores que viajan en moto es un poco más elevada, debido al menor esfuerzo físico que exige.

Las nuevas incorporaciones hacen aún más patente esta tendencia: “La mayoría de la gente que están contratando son chavales jóvenes de alrededor de 20 años”, señala la ‘rider’. También abundan los repartidores extranjeros. Los latinoamericanos suponen casi el 40 % de la plantilla, según Laura, “aunque hay gente de todas partes”. Lo mismo ocurre en otras empresas de mensajería, como Glovo. Uno de sus mensajeros dice “tener la sensación de que hay más gente de fuera de España que de nuestro país”.

“ Es un empleo al margen de la legalidad vigente, al margen del derecho laboral y al margen de cualquier derecho fundamental como seres humanos”, denuncia Desiderio Martín, secretario de Formación de CGT. “Hacerlos autónomos es una manera de precarizar el empleo, y lo hacen además como un modelo a seguir”, coincide Juan Luis García, portavoz del Sector Carretera de Comisiones Obreras. “Los márgenes de beneficio están, sobre todo, en esta explotación laboral de los trabajadores que tienen a su cargo, y es algo que se repite en todos los países en los que están implantados”.

“Venden la idea de que su negocio gira en torno a la tecnología, pero todo esto son pantallas de humo que esconden nuevas formas de explotación laboral”, critica un ‘rider’ de Deliveroo. Mantenerlos en régimen de autónomos y con bajos ingresos les conviene, afirman desde la asociación, “porque contribuye a que no haya sentimiento de grupo, a que compitamos entre nosotros por las horas y siempre haya un repartidor disponible”.

“Habrá que regular todo esto”, admite Zimmermann. Para ello, el portavoz de Sharing España propone que se desarrolle la figura del autónomo a tiempo parcial, aprobada en nuestro país pero pospuesta un año tras otro en los Presupuestos Generales del Estado. “Por ello también hay que establecer algún tipo de criterio para ver cuándo una actividad es puntual y cuándo una actividad es profesional”, agrega Cañigueral. “Y todo esto requiere hacer experimentos y probar”.

Desde los sindicatos no comparten este punto de vista ni ven en la flexibilización una salida. “No hay que adaptarse a esto, sino que son ellos los que deben adaptarse a la legislación vigente: tienen que entrar cumpliendo”, afirma el representante de Comisiones Obreras. Tras las condiciones laborales de Deliveroo y otras plataformas similares, García ve un modelo “de precarización laboral y economía surgida". Se trata, a su juicio, de "un modelo muy peligroso, un futuro bastante negro para los trabajadores”.

Es explotación pura y dura y que es peor que el esclavismo, porque encima le dan otro nombre", sentencia Desiderio Martín. "La sociedad tiene que movilizarse en contra de esto”. Por lo pronto, en unos días los ‘riders’ de Deliveroo harán historia con la primera huelga en una de estas plataformas.

+ Info:

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