contacte: anticapitalistes@anticapitalistes.net

 



 

Anticapitalistes
  
dissabte 1 de juliol de 2017 | Manuel
Portugal ¿respuesta progresista a la crisis?

Rolando Astarita

En una nota anterior (aquí) presenté los resultados económicos del gobierno de Syriza, y sostuve que su programa frente a las crisis no fue muy distinto de los programas que proponen los partidos habitualmente considerados neoliberales, o de la derecha ortodoxa. Esta apreciación se inscribe en la idea más general de que no existe salida “progresista” de las crisis capitalistas, en tanto subsistan las relaciones sociales capitalistas. Es que la crisis es el mecanismo mediante el cual no solo se desvalorizan gigantescas sumas de capital –del capital productivo, mercantil y financiero-, sino también se desvaloriza la fuerza de trabajo, se recortan gastos sociales y empeoran las condiciones de vida de la población. Por esta vía se restaura la rentabilidad del capital, y se recuperan la inversión (o la acumulación) y el ingreso. Por eso, es que no hay crisis sin salida para el capitalismo. Y no hay forma de que los socialismos burgueses, o cualquier otra variante del posibilismo burgués, escapen a esta lógica que impone, de hecho, el capital.

Pensé que la experiencia de Syriza era muy ilustrativa. Sin embargo, algunos lectores del blog señalaron que lo hecho por el actual gobierno socialista de Antonio Costa, en Portugal, demostraría la posibilidad de una salida de la crisis mejorando las condiciones salariales y laborales de las masas trabajadoras. Recordemos que Costa asumió en noviembre de 2015 con la propuesta de “acabar con la austeridad para reactivar la economía”. En consecuencia, el nuevo gobierno restauró la semana laboral de 35 horas para los empleados públicos y les aumentó los salarios; paralizó privatizaciones en el transporte y recuperó el control de la línea aérea estatal; elevó el salario mínimo y las pensiones; y adelantó incluso pagos al FMI. A su vez, en 2016 la economía de Portugal creció 1,6%; la tasa de desempleo hoy es del 10,3%; y el déficit fiscal se ubica en el 2,1% del PBI (por debajo del 2,5% que exigía la Unión Europea).

Dado que en 2014 el PBI bajaba más del 1%, y que la desocupación superaba el 16%, los defensores del PS piensan que aquí tenemos un caso palpable de cómo las políticas reformistas pueden eludir los ajustes y padecimientos asociados a las crisis capitalistas. Naturalmente, admiten que la deuda pública sigue siendo muy elevada (130% del PBI); que los bancos atraviesan graves dificultades por préstamos incobrables; y que la mejora en el déficit se debió casi exclusivamente a la reducción de gasto público. Pero lo esencial, apuntan, es que la economía salió de la recesión y se redujo el desempleo. Por eso no es de extrañar que Pedro Sánchez, ex secretario general del PSOE, ahora ponga como ejemplo a Antonio Costa de lo que hay que hacer en España (aunque dos años atrás su modelo a imitar era Syriza).

Los datos en perspectiva

Cuando se analiza una economía, es fundamental poner en perspectiva su evolución. En particular, es importante para saber si la subida del PS al gobierno de Portugal significó algún cambio sustancial en la dirección de la dinámica económica. Para ello, comenzamos con las tasas de variación del PBI entre 2007 y 2016 (los datos son tomados de Statistical Yearbook of Portugal, varios años).

Como puede observarse, la economía portuguesa cae violentamente a partir de 2007, experimenta un rebote en 2010, vuelve a caer hasta tocar fondo en 2012, y comienza a reducir su caída a partir de esa fecha. A mediados de 2013 pasa a tener un crecimiento positivo. O sea, la recuperación estaba en marcha antes de la asunción del PS. Algo similar se puede ver con la evolución de la tasa de desempleo:

En lo que respecta al consumo, las tasas de variación estaban en positivo antes de la subida de Costa al gobierno. En particular, no se advierte que haya habido un cambio significativo en 2016:

Y la inversión se había comenzado a recuperar desde 2013:

Aunque, es importante señalarlo, la recuperación es extremadamente débil. Tal vez una de las muestras más claras de esa debilidad es la evolución de la relación inversión / producto, que se mantiene significativamente por debajo del nivel pre-crisis:

Una crónica del ajuste

Por otra parte, y a diferencia de lo que quieren hacer creer los defensores del socialismo burgués, la recuperación de la economía portuguesa en los últimos años ocurrió en paralelo a una profunda caída de las condiciones de vida de las masas trabajadoras. Y ese “ajuste” fue vehiculizado tanto por los partidos de derecha, como por el partido Socialista. Repasemos algunos hechos salientes:

En marzo de 2010, bajo la presión de la crisis y las exigencias de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI (la troika), el gobierno socialista de Sócrates hizo aprobar en el Parlamento un plan de austeridad que incluía, entre otras medidas, la reducción del gasto social y militar, la congelación de los sueldos de los funcionarios y la privatización de bienes públicos. En junio de ese año, y ante la inestabilidad financiera, se introdujo un segundo plan de austeridad, que dispuso el aumento del IVA y de los impuestos sobre las rentas de las personas físicas. Al año siguiente, en marzo, el Gobierno presentó un nuevo programa de austeridad, con bajas de las pensiones más altas, recortes en salud pública y limitación de beneficios fiscales. Este paquete fue rechazado por la oposición, tanto de derecha como de izquierda, y en marzo Sócrates renunció (aunque siguió en funciones hasta la elección de un nuevo gobierno).

Dada la imposibilidad de Portugal de afrontar la deuda, en mayo de 2011 la troika llegó a un acuerdo con el Gobierno para otorgar un préstamo por 78.000 millones de euros, a condición de que se impusiera un nuevo plan de ajuste, con congelación de salarios de trabajadores estatales y pensiones hasta 2013, recorte del gasto público por más de 900 millones de euros y reducción de las prestaciones por desempleo. En junio se realizaron las elecciones, ganando los conservadores. Asumió Pedro Passos Coelho, del partido Social Demócrata, de centro derecha, en coalición con el Centro Democrático Social-Partido Popular (CDS-PP). El nuevo gobierno aplicó más medidas de austeridad. Entre ellas, un impuesto del 50% que gravó la paga extra de Navidad de los trabajadores. También eliminó sus “acciones de oro” en las grandes empresas nacionales y aceleró las privatizaciones; recortó las indemnizaciones por despidos a 20 días; aumentó el IVA al gas y la electricidad; y congeló los sueldos de los funcionarios estatales hasta 2014. Asimismo se privatizó la electricidad (venta de la participación del Estado en la empresa EDP a la china Three Gorges).

Más importante aún, el gobierno de Passos Coelho hizo aprobar una reforma laboral por la cual disminuyeron las indemnizaciones por despido y se facilitó el despido por “inadaptación”, o “extinción del puesto de trabajo”; se redujo a la mitad la cantidad pagada por horas extraordinarias; y se recortó el subsidio de desempleo, que solo podía ser cobrado durante dos años y dos meses, contra tres años y un mes antes de la reforma. También se quitaron los tres días de vacaciones que algunas empresas daban a los empleados que no faltaban durante el año; se suprimieron cuatro días festivos; y se creó una bolsa de 150 horas extra a disposición de la empresa, que decide qué días se trabaja. Esta reforma se impuso, a pesar de la resistencia de los trabajadores y la huelga general convocada por la CGTP, el 24 de marzo de 2012.

Aun con estas medidas, en enero de 2013 el FMI todavía recomendaba a Portugal reducir las pensiones, despedir profesores y funcionarios y subir los precios de la salud pública. La Comisión Europea, por su parte, pedía que se redujeran las indemnizaciones a 12 días. En consecuencia, las medidas de austeridad se mantuvieron en 2013, a pesar de la contracción económica. Y cuando en abril el Tribunal Constitucional anuló algunas medidas de austeridad que había tomado el Gobierno, este congeló el gasto público, elevó a 66 la edad de jubilación y creó un nuevo impuesto para los pensionados. En protesta, la CGTP convocó, con el apoyo de la UGT (socialista), a un paro general que se realizó el 27 de junio. Lo cual no impidió que en julio el Parlamento aprobara el aumento del horario de trabajo para los estatales de 35 a 40 horas semanales.

Sobre esta base, a mediados de 2013 la economía comenzó una lenta recuperación, y el desempleo bajó del pico de 17,7% al 16,4%. La mejora se debió al aumento de las exportaciones y a una menor caída de la inversión. A su vez, empezó a bajar la tasa de interés que pagaba Portugal por tomar deuda. En mayo de 2014 el país salió oficialmente del rescate de la deuda, pero aún así el Gobierno se comprometió a seguir con las medidas de ajuste. En septiembre se privatizó la compañía estatal de aguas y residuos, EGF. También ese mes el Gobierno, la UGT y los empresarios acordaron subir el salario mínimo a 505 euros brutos al mes. En octubre se dispusieron, para el presupuesto 2014, nuevas bajas en los salarios de los estatales, de entre el 2,5% y 12%. Hubo huelgas en hospitales y escuelas. En junio de 2015 se privatizó la línea aérea TAP. En octubre el primer ministro Passos Coelho ganó las elecciones, pero no obtuvo la mayoría absoluta en el Parlamento. Esta circunstancia abrió la puerta a un pacto entre el Partido Socialista de António Costa, el Bloque de Izquierdas y el Partido Comunista, que dio lugar a la formación del nuevo gobierno.

Moderación socialista y elogios del FMI

Las medidas tomadas por Costa representan entonces un retroceso muy parcial con respecto a lo que avanzó el capital sobre las condiciones de vida y de trabajo. Nada que afecte la relación, en algún sentido profundo, con la troika. Después de todo, el gobierno socialista ha sobrecumplido las metas del déficit fiscal. Y cuando se agravaron los problemas de los bancos, no dudó en socorrerlos con ingentes cantidades de dinero (unos 4.000 millones de euros). Por otra parte, la reforma laboral, un punto crucial de las relaciones capital-trabajo, se ha mantenido. Por eso es significativo el diagnóstico del FMI (consulta Artículo IV, 19-20 de junio 2017) sobre la situación:

El panorama de corto plazo de Portugal se ha fortalecido considerablemente, sustentado en una suba de la inversión y continuado crecimiento de las exportaciones, en tanto ha ganado fuerza la recuperación en el área del euro. Portugal también ha realizado considerables progresos en encarar riesgos de corto plazo. El fuerte resultado fiscal de 2016 le ha permitido salir del Procedimiento por Déficit Excesivo, en tanto que en 2017 el objetivo del déficit fiscal también parece que es alcanzable. También ha habido progresos en el último año en estabilizar el sistema bancario…”.

Podemos discrepar acerca de la fortaleza de la recuperación que describe el FMI, pero lo importante para lo que nos ocupa es que por ningún lado se advierte algún tipo de “heterodoxia” del PS que sea preocupante para los poderes establecidos. En definitiva, en Portugal hubo una recuperación desde lo más profundo de la crisis, que siguió las pautas de todas las recuperaciones capitalistas: significó increíbles sacrificios y el retroceso de las condiciones laborales y de vida de las masas trabajadoras.

1/7/2017

rolandoastarita


Hablando claro sobre la crisis

Si algo reivindico del viejo lenguaje del marxismo, crítico y revolucionario, es que explicaba sin pelos ni rebusques los costos que tendría para los trabajadores la solución capitalista de la crisis. En 1921 la Tercera Internacional explicaba:

Para restaurar la economía europea, en reemplazo del aparato de producción destruido durante la guerra sería necesario la radicación de capitales nuevos y poderosos. Esto solo sería posible si el proletariado estuviese listo para trabajar más que antes en peores condiciones. Esto es lo que piden los capitalistas y lo que les aconsejan los jefes traidores de las Internacionales amarillas…” (Tesis sobre la situación mundial y la tarea de la IC; junio de 1921; énfasis agregado).

Mutatis mutandi, esto se aplica enteramente a la actual coyuntura. No hay crisis económicas que lleven a un derrumbe automático del capitalismo. Hoy existe una solución capitalista a la crisis actual. Pero la misma no será por vías reformistas e indoloras para los pueblos. El capital no sale de sus crisis aumentando salarios; o mejorando las condiciones laborales; u otorgando más derechos laborales, sino todo lo contrario. Las crisis la pagan los trabajadores, en lo esencial. Las medidas que están en discusión para limitar el apalancamiento de los bancos, o la especulación financiera, no hacen al fondo de la cuestión. Como lo hemos explicado para el caso de Grecia –y se puede extender para el resto de las economías capitalistas en crisis– la esencia de la salida capitalista de la crisis pasa por la desvalorización del trabajo, para aumentar la valorización del capital.

La Tercera Internacional “la tenía clara”, y hablaba claro. No alentaba falsas ilusiones. Se extrañan hoy estos diagnósticos, y este lenguaje franco y abierto.

11/7/2010


Plantear las cuestiones de fondo, sin alentar falsas ilusiones

La idea central del marxismo ... es que no hay salidas a la crisis, indoloras para la clase trabajadora, en tanto permanezcan las relaciones de propiedad capitalistas. El capitalista que tiene cientos de miles, o millones, de dólares en el exterior, no tiene ningún apuro por invertir en Argentina, o en algún otro lugar en particular. Por eso, el poder del capital no se ejerce solo a través de las estructuras políticas, jurídicas e institucionales. También es poder económico de hecho. Nunca debería olvidarse que la relación capitalista es una relación de dominación de la clase que es propietaria de los medios de producción y de cambio, sobre los que no tienen más que su fuerza de trabajo para vender (ver aquí).

El discurso del socialismo debe partir de lo real, de las condiciones existentes. Es necesario luchar en defensa de los salarios y las condiciones de trabajo sin por eso abrigar ilusiones en los partidos del capital. Ni en las “soluciones” del reformismo estatista. No hay que alentar ningún tipo de frente programático con las organizaciones “socialistas burguesas”, pequeñoburguesas o nacionalistas burguesas, por más “radicales” que sean sus discursos. No existe ninguna progresividad en sus programas. Por eso es necesario meter una dosis de “vinagre y bilis” en los llamados a la “unidad del pueblo” de los que han llevado al movimiento popular a la desmoralización y la derrota.

En otra entrada escribimos: “…la crítica marxista busca poner de manifiesto las conexiones reales, internas, del modo de producción y de la sociedad capitalista, y por este mismo hecho, no deja espacio para las ilusiones. De aquí resulta también un mensaje que puede considerarse “pesimista”, ya que viene a decir que en tanto subsistan las relaciones de propiedad capitalistas, los problemas de fondo de las masas trabajadoras van a persistir. Esto porque las conquistas de las luchas sindicales y reivindicativas encuentran un techo en las leyes de la acumulación capitalista -cuando crece la combatividad, los capitalistas reemplazan mano de obra por maquinaria, se niegan a invertir, etcétera- y en las estructuras del Estado, que defienden la propiedad privada del capital. Por eso, el mensaje de Marx a los trabajadores es que hay que luchar por mejoras, pero sin albergar ilusiones: en tanto subsistan la propiedad privada del capital, y el Estado capitalista, estarán condenados a reiniciar la pelea, una y otra vez” (aquí). Este enfoque es el eje de la independencia de clase.

28/7/2016


A la mateixa secció:


G-20: Un mundo zombi


“Distribución de la riqueza” y el socialismo vulgar


Francia, las 35 horas y flexibilización laboral


Francia, las 35 horas y desocupación


El capital como relación social


Rusia: Del zarismo a la revolución de 1917 y al repudio de las deudas (II)


Rusia: el repudio de las deudas en el núcleo de las revoluciones de 1905 y de 1917 (I)


Alemania 17 de junio de 1953


Un “trabajito” italiano


La lucha por las ocho horas de trabajo y la tradición socialista

Creative Commons License Esta obra est� bajo una licencia de Creative Commons by: miquel garcia -- esranxer@gmail.com