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Anticapitalistes
  
diumenge 21 de maig de 2017 | Manuel
Las jornadas de mayo de 1937 en Barcelona. La posición de la izquierda del POUM.

Josep Rebull / Agustín Guillamón

Presentación de Josep Rebull

Agustín Guillamón

Josep Rebull Cabré, nació en Tivissa (Tarragona), en 1906. Se inició en las luchas sociales siguiendo el ejemplo de su hermano mayor, el conocido militante del POUM Daniel Rebull ("David Rey")/1. Sufrió su primera detención a los 11 años /2, en casa de su hermano, en Barcelona, a raíz de la huelga general de 1917. Cursó estudios de peritaje industrial. Durante la Dictadura de Primo de Rivera (en 1927), mientras cumplía el servicio militar, se afilió al Partido Comunista de España, en Tarragona. En 1932 fue militante (y uno de los fundadores) del Bloc Obrer i Camperol (BOC) en Tarrasa. Responsable remunerado del trabajo editorial del BOC desde octubre de 1934, consiguió excelentes resultados mediante una imaginativa y eficiente distribución de la prensa de su partido. Participó en la fundación del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) en Las Planas (setiembre 1935) /3 ... El 21 de julio CNT y POUM apoyaron la formación en Cataluña del Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA), en el que participaban también representantes de partidos burgueses, del gobierno burgués de la Generalidad y los estalinistas. Andreu Nin, secretario político del POUM, sin consultar a la militancia de su partido, aceptó el cargo de ministro de Justicia en el gobierno de la Generalidad, que desempeñó desde el 26 de septiembre hasta el 13 de diciembre de 1936, cuando fue expulsado por presiones estalinistas. El 1 de octubre de 1936 se producía la autodisolución del CCMA; el día 9 de octubre el gobierno de la Generalidad - con participación del POUM y de la CNT - dictaba un decreto de disolución de los comités locales, que serían sustituidos por Ayuntamientos frentepopulistas ... En marzo y abril de 1937 se produjeron múltiples enfrentamientos en distintas localidades de Cataluña entre la militancia anarquista y las fuerzas de la Generalidad y PSUC, entre los que destacó el acaecido en Bellver de Cerdaña. Se entabló una sorda lucha empresa a empresa entre la militancia cenetista, partidaria de mantener la colectivización y el control obrero y el intervencionismo de la Generalidad propiciado por los decretos de S’Agaró /6. Fueron frecuentes las asambleas obreras en las fábricas, coaccionadas por la presencia de las fuerzas de orden público /7.

En marzo de 1937 un amplio sector de militantes del POUM manifestó sus protestas ante la falta de discusión interna y el nuevo aplazamiento del congreso, pospuesto ya en diciembre de 1936, febrero de 1937 y de nuevo en marzo. Durante marzo y abril de 1937 las reuniones semanales de los secretarios políticos y de organización de los comités de distrito, en que se organizaban las células del partido, canalizaron el descontento de la militancia de base. Así fue como el Comité Local (CL) de Barcelona del POUM se convirtió en un firme organismo de oposición a la dirección del POUM, Comité Ejecutivo (CE) y Comité Central (CC), que además de reclamar la convocatoria del congreso inició un debate sobre el trabajo político en el frente, que encontró la oposición de los mandos a la formación de células entre los milicianos; y también sobre la participación del partido en un gobierno burgués, lo que suponía desautorizar la estrategia seguida hasta entonces por el CE /8.

El 13 de abril, como culminación de estas acciones de protesta, producto de un extenso malestar entre la base militante poumista, se convocó una reunión conjunta del CL de Barcelona y del Comité Central (CC), en la que Josep Martí, secretario del CL de Barcelona, y Josep Rebull consiguieron la aprobación y amplia difusión de un manifiesto del CL de Barcelona, que fue publicado en La Batalla, el 15 de abril /9, referente a la crisis de la Generalidad, que criticaba la intervención del POUM en ese gobierno burgués, y llamaba a la formación de un Frente Obrero Revolucionario que potenciase los Consejos Obreros como órganos de poder ...

Josep Rebull era secretario de la célula 72 del POUM, en Barcelona. Las contratesis firmadas por la célula 72 del POUM (unos 12 militantes), que fueron publicadas en el Boletín de discusión del II Congreso del POUM, editado por el Comité Local de Barcelona, eran obra suya, y no hacían sino recoger, profundizar y teorizar las controversias y reivindicaciones de la base militante del POUM, contrarias a la estrategia política del CE ... Durante las Jornadas de Mayo Josep Rebull había sido retenido durante dos días como rehén por un pelotón estalinista. Su intervención en las Jornadas de Mayo tuvo tres puntos destacados:

a) Una entrevista entre la célula 72 y Los Amigos de Durruti (la noche del 4 de mayo), en la que se decidió no tomar ninguna iniciativa, dado el carácter minoritario de ambas organizaciones, y porque consideraron que la acción que tomase la CNT sería decisiva.
b) Una entrevista con el CE del POUM: Nin, Andrade y Gorkin, en la que con un plano de Barcelona en la mano, demostró la certeza de una victoria militar, si el POUM se decidía a asaltar los edificios gubernamentales del centro de la ciudad, a lo que el CE del POUM le respondió que no se trataba de una cuestión militar, sino política: tomar el poder significaba romper la unidad antifascista y precipitar una rápida victoria de los ejércitos de Franco.
c) Cedió la imprenta del POUM a Los Amigos de Durruti (el 8 de mayo) para que éstos, desautorizados por la CNT, pudieran lanzar un manifiesto, que hacía balance de las recientes jornadas de mayo ...

Josep Rebull no fue ganado jamás al trotskismo. La prueba está en su militancia ininterrumpida en el POUM, y en su pertenencia al CE del POUM, en el exilio, hasta 1953, cuando presentó su dimisión /13.

Las tesis defendidas por la célula 72, que no pueden calificarse de trotskistas ni de consejistas, incidían en la contradicción existente en el Comité ejecutivo del POUM entre la teoría y la práctica, ya que, según Rebull, el CE del POUM teorizaba la formación de un gobierno obrero, y al mismo tiempo sostenía y fortalecía al gobierno burgués de la Generalidad ... En el seminario de estudios históricos, conmemorativo del cincuenta aniversario de la fundación del POUM, celebrado en Barcelona, en Ca l’Ardiaca, el 27 de setiembre de 1985, Josep Rebull intervino en el acalorado debate que enfrentaba a la mayoría de militantes poumistas, que acusaban (creo que injustamente) a Pierre Broué /14 de dar una visión trotskista del POUM: "Broué no ha venido a halagar a nadie, sino a señalar el fracaso del POUM como organización revolucionaria, que si bien nació con muchas ilusiones, a lo largo de los años se fue desdibujando, perdiendo en cada esquina de la historia jirones de su programa. No hay nada más tozudo que los hechos, y el POUM como partido revolucionario falló. Estoy de acuerdo con el análisis de que una organización revolucionaria no puede avanzar más allá de donde se lo permite la situación revolucionaria y el aliento revolucionario de las masas. Pero el POUM, tal y como lo analizó la célula 72 en su momento, falló como vanguardia revolucionaria" ...

Josep Rebull fue miembro del CE del POUM en el exilio hasta mayo de 1953, cuando presentó su dimisión por desacuerdos políticos con el resto de miembros del CE del que formaba parte /15. Desde entonces continuó en el POUM ya sólo como militante de base, y cada vez más lejano de una militancia activa, aunque siempre interesado en el análisis de la actualidad económica y política.

Josep Rebull gozó de una gran longevidad. Retirado desde hacía muchos años en Banyuls-sur-mer, falleció ya nonagenario, el 22 de mayo de 1999, en ese hermoso pueblo del Rosellón.

La principal aportación teórica de Josep Rebull radica en su análisis del problema central y FUNDAMENTAL de toda revolución, y por supuesto, de la Revolución española de 1936: la cuestión del poder y de los órganos de poder obrero.

Josep Rebull, en abril de 1937, caracterizaba la cuestión de la dualidad de poderes establecida (en Cataluña principalmente y con menor claridad en otras partes de la zona republicana) tras la insurrección obrera de julio de 1936, como una situación transitoria que duró sólo algunas semanas. Esa situación de doble poder había desaparecido ya, según Josep Rebull, con la participación de la CNT y el POUM en las instituciones burguesas (empezando con el Consejo de Economía a principios de agosto). Así pues, en abril de 1937, consideraba Rebull que la dictadura del proletariado y la conquista del poder debían pasar previamente por restablecer una situación (perdida) de doble poder /21. Josep Rebull fue el único militante revolucionario español que, al analizar la Revolución española, establecía las enormes limitaciones e imperfecciones de los órganos de poder obrero surgidos por doquier en julio de 1936: los comités /22 ...

La diferenciación que hacía Josep Rebull entre comités y consejos nos parece fundamental para comprender la revolución de julio. Nin creía que el papel de los consejos alemanes sería desempeñado en España por los sindicatos. La novedad del análisis de Rebull radicaba en proponer una táctica que reconocía que era necesario partir de esos comités, deficientes e imperfectos, surgidos en julio, para transformarlos en consejos obreros, elegidos democráticamente en la base, coordinados y centralizados, de forma que pudieran llegar a ser los organismos del poder proletario. Josep Rebull, en forma totalmente enfrentada a las tesis del CE, negaba que los sindicatos pudieran suplir a los consejos obreros como órganos de poder obrero. Josep Rebull criticaba (en un período precongresual y en un boletín interno de discusión) a la dirección del POUM porque no luchó, ni mucho menos, por la necesaria transformación de estos comités en organismos elegidos por la base, en consejos basados en una amplia democracia obrera ... Para Josep Rebull, tanto el POUM como la CNT se convirtieron en el apéndice de extrema izquierda del Frente Popular.

Josep Rebull dice exactamente esto: "Se entiende por Consejo Obrero (de fábrica o taller) la reunión de los obreros de la fábrica o taller en asamblea para discutir democráticamente las posiciones de las diferentes tendencia revolucionarias ante los problemas de la revolución y elegir, en consecuencia, los delegados a los Congresos de los Consejos, o sus representantes en los Consejos superiores (Consejo del poder local, regional o nacional), representantes que serán mandatarios de la voluntad de los Consejos de su fábrica o taller. Igualmente, se comprende que el Consejo de Campesinos de una localidad es la reunión de los campesinos locales en asamblea para los mismos fines antes indicados. Y, finalmente, los Consejos de Combatientes estarán constituidos por las asambleas de Compañía, de Batería o de Escuadrón. En la marina, serán por unidades navales. Los Sindicatos serán los organismos de control de la producción y distribución, es decir, organismos eminentemente técnicos y administrativos en substitución de las empresas de propiedad privada. Sería un error fundamental atribuir a los Sindicatos la representación del poder proletario: a) por ser su organización vertical, es decir, por industrias nacionales, mientras que los Consejos son en cada localidad una organización horizontal que prescinde de la profesión de cada proletario. b) Las direcciones burocráticas de los Sindicatos podrían ejercer una influencia nefasta en la expresión del libre pensamiento de la base, como ocurre con la UGT en Cataluña. 3.- En la medida que los Consejos se fortalezcan asumirán en cada unidad o localidad las funciones de dirección, acelerando así la descomposición del sistema que se intenta restablecer por parte de los reformistas y la pequeña burguesía. 4.- Campaña de agitación tendente a divorciar las masas trabajadoras y combatientes de los Gobiernos de Valencia y Barcelona, ganándolas a la causa de la revolución socialista, explicándoles el verdadero papel de dichos gobiernos como defensores del capitalismo y enemigos de la revolución proletaria. (...)" /26. Josep Rebull distinguía pues, con precisión, rigor y claridad entre comités, consejos obreros y sindicatos. Son órganos obreros distintos con funciones diferentes ... Los Consejos son precisamente esos órganos de poder obrero que, a causa de su elección democrática en asambleas, son independientes de las burocracias sindicales y de los partidos ... La función de un partido revolucionario, en una fase histórica revolucionaria, es precisamente la de impulsar la creación de los órganos de poder de la clase obrera, para que puedan ejercer sus funciones de poder obrero, y llegar así a establecer una dictadura del proletariado, antagónica con el Estado capitalista, y por lo tanto sin colaboración política alguna con la burguesía.

Presentación del artículo de Josep Rebull sobre las jornadas de mayo de 1937 en Barcelona

Agustín Guillamón

El artículo de Josep Rebull sobre las jornadas de mayo del 37 es excepcional ... Y decimos que es excepcional porque:

a) Constataba la angustiosa ausencia en la Revolución española de un partido revolucionario.
b) Era una crítica rigurosa y radical del POUM realizada por un destacado militante poumista, desde el interior del partido, como preparación al debate congresual.
c) Afirmaba que la burocracia reformista cenetista había demostrado, en mayo del 37, su carácter contrarrevolucionario.
d) Concluía que Mayo había sido una grave derrota del proletariado: una futura insurrección debería plantear la destrucción del Estado burgués, de las fuerzas contrarrevolucionarias (PSUC y ERC), y al mismo tiempo la lucha contra las burocracias reformistas (CNT y UGT).
e) Josep Rebull fue el único poumista que advirtió de la necesidad imperiosa de pasar a la clandestinidad tras las jornadas de mayo, para preparase contra la previsible represión, que inevitablemente se desencadenó sobre el POUM desde el 16 de junio de 1937.

Para Rebull mayo del 37 era la previsible ofensiva de la contrarrevolución (encarnada en el PSUC y ERC), consecuencia directa de no haber destruido el Estado burgués y tomado el poder en julio de 1936. La rapidez del avance de las fuerzas contrarrevolucionarias había sido posible gracias a la colaboración de la CNT-FAI con las instituciones burguesas, y a la ausencia de un partido revolucionario. En mayo de 1937 el proletariado se enfrentó espontáneamente a la toma de la Telefónica, levantando barricadas por todo Barcelona. Pero falló la dirección, coordinación y objetivos políticos de la lucha emprendida. La burocracia cenetista sólo tenía una decisión firme: la retirada sin condiciones, que Rebull no dudó en calificar de TRAICION al movimiento obrero y CAPITULACIÓN sin parangón posible ante la burguesía. También constataba Rebull que la dirección del POUM había ido siempre a remolque de los acontecimientos, y que sólo Los Amigos de Durruti habían tenido el inmenso mérito de llamar a la lucha CONTRA la Generalidad.

Rebull calificó Mayo del 37 como una derrota sin paliativos del proletariado, aunque hubiera sido posible la toma del poder si la lucha hubiera sido impulsada decididamente por un partido revolucionario, inexistente... porque el POUM ni lo era ni podía llegar a serlo jamás con la estrategia política de la vigente dirección del partido.


"Las Jornadas de Mayo". Artículo de Josep Rebull sobre Mayo de 1937

[Firmado por Célula 72. Distrito V]. Boletín Interior. Órgano de discusión para el II congreso del Comité Local de Barcelona del Partido Obrero de Unificación Marxista, nº 2. Barcelona, 29 de mayo de 1937.

(Publicada la Contratesis política de la célula 72, Distrito V, de Barcelona, se
provocan los acontecimientos de mayo. La célula 72 presenta esta adición, que pasa a
formar parte integrante de dicha Contratesis
).

Antecedentes

Desaparecido el segundo poder en su forma organizada, es decir, desaparecidos los órganos nacidos en julio en oposición al Gobierno burgués, la contrarrevolución, representada actualmente por los partidos pequeño-burgueses y reformistas, ha sucesivamente atacado - primero con cautela y después en forma agresiva - las posiciones revolucionarias del proletariado, principalmente en Cataluña, por ser la región en que más impulso había recibido la revolución.

La potencia de la clase trabajadora estaba neutralizada, en parte, ante estos ataques; por un lado, por la dictadura contrarrevolucionaria de los dirigentes de la UGT en Cataluña, y, por otro lado, por la colaboración de la CNT en los gobiernos burgueses de Valencia y de Barcelona.

No obstante este handicap /30, el proletariado ha ido convenciéndose - diferenciándose de sus dirigentes reformistas, colaboradores de la burguesía - de que únicamente su acción enérgica en la calle podía cortar los avances de la contrarrevolución.

Los choques armados producidos en diversos lugares de Cataluña durante el mes de abril, fueron el preludio de los sucesos de mayo en Barcelona. La lucha estaba planteada (y sigue planteada), en términos generales, entre la revolución y la contrarrevolución, en las siguientes condiciones, por lo que respecta a Cataluña:

Los sectores revolucionarios CNT-FAI y POUM contaban con la mayor parte del proletariado en armas, pero han carecido, desde julio acá, de objetivos concretos y de una táctica eficaz. La revolución perdió por eso su iniciativa.

Los sectores contrarrevolucionarios PSUC-Esquerra, sin tener una base tan amplia - casi inexistente en julio -, han seguido, desde el primer momento, objetivos bien determinados y han llevado una táctica en consecuencia. Mientras la CNT -fuerza numéricamente decisiva- se ha ido enmarañando en el laberinto de las instituciones burguesas, hablando al mismo tiempo de nobleza y lealtad en el trato, sus adversarios y colaboradores han venido preparando cuidadosamente y ejecutando por etapas todo un plan de provocación y desprestigio, cuya primera fase era la eliminación del POUM. Tanto éste como la dirección de la CNT, ante estos ataques - primero solapados y después descaradamente al descubierto -, se han situado a la defensiva. Han permitido, pues, a la contrarrevolución, que tomara la ofensiva.

Es en estas condiciones que se producen los acontecimientos de mayo.

La lucha

La lucha iniciada el [lunes] 3 de mayo fue provocada, episódicamente, por las fuerzas reaccionarias del PSUC-Esquerra, al tratar de apoderarse de la Telefónica en Barcelona. La parte más revolucionaria del proletariado respondió a la provocación tomando posesión de la calle y fortificándose en ella. La huelga se extendió como reguero de pólvora y con una amplitud absoluta.

A pesar de nacer decapitado, este movimiento no puede en manera alguna calificarse de "putsch". Se puede afirmar que casi todas las armas en manos de los obreros estuvieron presentes en las barricadas. El movimiento fue acogido, durante los dos primeros días, con simpatía por la clase obrera en general -prueba de ello la amplitud, rapidez y unanimidad de la huelga-y sumió a la clase media en actitud de expectante neutralidad, influida, naturalmente, por el terror. Los obreros pusieron en juego toda su combatividad y entusiasmo, hasta constatar la falta de coordinación y objetivo final del movimiento, en cuyo momento cundió la vacilación y la desmoralización en varios sectores combatientes. Únicamente a base de estos factores psicológicos, puede comprenderse que los mismos obreros dejaran de llegar, contra las órdenes de sus dirigentes, hasta el mismo Palacio de la Generalidad, del cual estaban a pocos metros

Al lado del Gobierno sólo se encontraban una parte de las fuerzas de Orden Público, los stalinistas, Estat Català, Esquerra - fuerzas estas últimas escasamente combativas -. Algunas compañías de Orden Público se declararon neutrales; negándose a luchar contra los obreros, y otras se dejaron desarmar. Las Patrullas de Control estuvieron en su aplastante mayoría al lado del proletariado.

No existió un centro director y coordinador por parte de las organizaciones revolucionarias. Sin embargo, la ciudad quedó en tal forma en manos del proletariado que desde el martes podían hacerse perfectamente los enlaces entre los diferentes focos obreros. Únicamente alguno de estos quedó aislado; pero hubiese bastado una ofensiva concentrada sobre los centros oficiales para quedar, sin gran esfuerzo, la ciudad completamente en poder de los obreros /31.

La lucha se mantuvo en general, a la expectativa por ambas partes. Las fuerzas del Gobierno por no contar con efectivos para llevar la iniciativa. Las fuerzas obreras por carecer de dirección y de objetivos.

Como factores ajenos a la ciudad y que podían de un momento a otro incorporarse a la lucha, estaban las fuerzas del frente, dispuestas a venir sobre la capital - fuerzas de los sectores revolucionarios que habían empezado ya por cortar el camino a la División Carlos Marx - y las fuerzas que enviaba el Gobierno de Valencia, las cuales no tenían ciertamente la llegada muy segura. A partir del miércoles había frente a Barcelona varios buques franceses e ingleses, probablemente dispuestos para la intervención.

Las fuerzas proletarias fueron dueñas de la calle cuatro días y medio: del lunes tarde hasta el viernes. Los órganos de la CNT asignaron al movimiento la duración de un día -el martes. Los órganos del POUM le asignaron la duración de tres días. Es decir, cada uno hace terminar el movimiento coincidiendo con su respectiva orden de retirada. Pero, en realidad, los obreros se retiraron DESPUÉS de las órdenes, por falta de una dirección que les señalara una salida progresiva, y, sobre todo, ante la traición de los dirigentes confederales: unos, declarando patéticamente desde la radio; otros colaborando con Companys, según propia declaración de éste: "El Gobierno disponía de pocos medios de defensa, de muy pocos, y no porque no lo hubiera previsto, pero no podía remediarlo. A pesar de ello, ha contenido sin vacilaciones la subversión, con estas únicas fuerzas, asistidas por el fervor popular y con conversaciones iniciadas en la Generalidad con diferentes delegados sindicales, y con la asistencia de algunos delegados de Valencia, iniciándose el retorno a la normalidad ("Hoja Oficial", 17 de mayo)."

Tal fue, pues, en líneas generales, la insurrección de mayo.

Los dirigentes de la CNT

El proletariado llegó a este movimiento de una manera espontánea, instintiva, sin una dirección firme, sin objetivo positivo concreto para avanzar decisivamente. La CNTFAI, al no explicar a la clase trabajadora claramente el significado de los hechos de abril, dejaron ya decapitado el movimiento al nacer.

No todos los dirigentes confederales estuvieron al principio contra el movimiento. Los Comités de la localidad de Barcelona, no sólo lo apoyaron, sino que intentaron coordinarlo desde el punto de vista militar. Pero esto no podía hacerse sin tener previamente objetivos de carácter político a realizar. La duda y la vacilación de estos Comités se tradujeron, en la práctica, en una serie de instrucciones ambiguas y equívocas, término medio entre la voluntad de la base y la capitulación de los comités superiores.

Únicamente éstos -Comités Nacional y Regional- expresaron una decisión firme: la retirada. Esta retirada, ordenada sin condiciones, sin obtener el control del Orden Público, sin la garantía de batallones de Seguridad, sin órganos prácticos de frente obrero, y sin una explicación satisfactoria a la clase trabajadora, poniendo en el mismo saco a todos los elementos en lucha -revolucionarios y contrarrevolucionarios- queda como una de las mayores capitulaciones ante la burguesía y como una traición al movimiento obrero.

Dirigentes y dirigidos no habrán de tardar en tocar las graves consecuencias, si la formación del Frente Obrero Revolucionario no se lleva a la realidad /32.

La dirección del POUM

Fiel a su línea de conducta desde el 19 de julio, la dirección del POUM fue a remolque de los acontecimientos. A medida que éstos iban produciéndose, nuestros dirigentes iban suscribiéndolos, a pesar de no haber tomado parte ni arte ni en la declaración del movimiento ni en su encauzamiento ulterior. No puede titularse como encauzamiento la consigna -con retraso y en malas condiciones de difusión- de Comités de Defensa, sin decir ni una palabra acerca del papel antagónico de estos Comités frente a los Gobiernos burgueses.

Desde el punto de vista práctico, todo el mérito de la acción queda en favor de los comités inferiores y de la base del partido. La dirección no editó ni un solo manifiesto, ni una sola octavilla, en los primeros días, para orientar al proletariado en armas.

Cuando -lo mismo que los que luchaban en las barricadas- nuestros camaradas dirigentes se dieron cuenta de que el movimiento no iba concretamente a la consecución de ningún objetivo final, dio la orden de retirada [33]. Después del curso de los acontecimientos, sin la decisión de dirigirlo desde el principio, y ante la capitulación de los dirigentes confederales, la orden de retirada tendía evidentemente a evitar la masacre.

Con todo y esta falta de orientación por parte de nuestros dirigentes, la reacción les presenta como directores e impulsores del movimiento. Es, desde luego, un honor que se les hace, del todo inmerecido, a pesar de que ellos lo rechacen apelando a que se trata de una calumnia [34].

El Frente Popular

Para todos aquellos que creían en el Frente Popular como la salvación de la clase trabajadora, este movimiento ha sido altamente aleccionador. Movimiento provocado precisamente por los componentes del FP y aprovechado por ellos para reforzar el aparato represivo de la burguesía, ha quedado como la prueba más contundente de que el FP es un frente contrarrevolucionario que, al impedir el aplastamiento del capitalismo -causa del fascismo-prepara el camino a éste, mientras reprime por otro lado todo intento de llevar la revolución hacia adelante.

La CNT, apolítica hasta el 19 de julio, cayó -al entrar en la arena política- en la trampa del Frente Popular, habiendo de costar esta desgraciada experiencia, nuevos ríos de sangre proletaria.

Para las posiciones políticas del POUM anteriores al 19 de julio, esta diferenciación brutal del FP, constituye un triunfo teórico, puesto que lo había previsto y prevenido.

Con respecto al stalinismo, por primera vez se ha desenmascarado como enemigo abierto de la revolución proletaria, habiéndose situado al otro lado de la barricada, luchando contra los obreros revolucionarios y en favor de la burguesía del FP, del cual es el stalinismo el creador y principal valedor.

En el futuro, la clase obrera no puede tener ya ninguna duda acerca del papel reservado al FP en cada país.

El peligro de intervención

El temor de ciertos sectores durante el movimiento de mayo sobre el peligro de intervención armada de parte de Inglaterra y Francia, indica una falta de comprensión del papel jugado hasta la fecha por dichas potencias.

La intervención anglo-francesa contra la revolución proletaria española ya existe desde hace meses, de forma más o menos encubierta. Esta intervención consiste en el dominio ejercido por dichos imperialismos, a través del stalinismo, sobre los gobiernos de Valencia y Barcelona; consiste en la reciente lucha -siempre a través del stalinismo- dentro del gobierno de Valencia, que terminó con la eliminación de Largo Caballero y de la CNT, consiste, en fin, en los acuerdos de "no-intervención" sólo observados y cumplidos cuando de favorecer al proletariado hispano se trata. La intervención abierta mediante envíos de buques de guerra y tropas de ocupación sólo cambiaría la forma de intervención. Esta intervención, abierta o encubierta, habrá que vencerla o nos vencerá.

Al igual que cualquiera revolución obrera, la nuestra no sólo tiene y tendrá necesidad de eliminar a nuestros explotadores nacionales, sino también la ineludible de luchar por la derrota de toda tentativa intervencionista del capitalismo internacional. No puede haber revolución victoriosa sin afrontar y vencer este aspecto de la guerra. Pretender soslayarlo, equivale a renunciar a la victoria, pues nunca los imperialistas dejarán voluntariamente de tratar de intervenir en nuestra revolución.

Una justa política internacional por parte de los revolucionarios españoles puede despertar en nuestro favor al proletariado de aquellos países que quieran movilizarlo contra el proletariado español, e incluso revolverlo contra su propio gobierno. Tal es el ejemplo de la revolución rusa de 1917.

Discusión del movimiento

Planteado el movimiento espontáneamente, podían tomarse principalmente dos posiciones sobre la marcha [excluimos la inhibición]:

a) Considerarlo como un movimiento de protesta, en cuyo caso había que señalar rápidamente un plazo corto y tomar las medidas en consecuencia para evitar sacrificios inútiles. En julio de 1917, los dirigentes bolcheviques se esforzaron en detener el movimiento prematuro del proletariado de la capital y no por eso mermó su prestigio, pues supieron justificar la resolución tomada.

b) Considerar el movimiento como decisivo para la conquista del Poder, en cuyo caso el POUM, en tanto que único partido marxista revolucionario, había de haberse puesto de una manera resuelta, firme, inquebrantable, a la dirección del movimiento para coordinarlo y dirigirlo. Para ello no bastaba, naturalmente, esperar encontrarse por casualidad constituido en Estado Mayor de la revolución, sino que era preciso actuar rápidamente, ampliar el frente de lucha, extenderlo por todo Cataluña, proclamar sin rodeos que el movimiento iba dirigido contra el Gobierno reformista, aclarar desde el primer momento que los Comités de Defensa y su Comité Central debían constituirse sin dilación, constituirlos, fuese como fuese, para pasar a ser los órganos de poder FRENTE AL GOBIERNO DE LA GENERALIDAD, y atacar sin demora los lugares estratégicos aprovechando las largas horas de desconcierto y de pánico que atravesaron nuestros adversarios.

Pero si el temor manifestado en la dirección del Partido a enfrentarse con los dirigentes confederales desde el comienzo -después era tarde-, es un caso de renuncia a costa del partido, es decir, contrario a las primeras medidas adoptadas al estallar el movimiento y contrario a la independencia política del POUM, la posible excusa de que el partido no estaba en condiciones de asumir la dirección no es menos contraria a los intereses del mismo, puesto que el POUM solamente podrá jugar el papel de verdadero partido bolchevique, tomando la dirección y no precisamente declinando por "modestia" la orientación resuelta de los movimientos de la clase trabajadora. No es suficiente para el partido que se llama de la revolución estar al lado de los trabajadores en lucha, sino que es preciso situarse en vanguardia.

De no haber titubeado, de no haber esperado una vez más el criterio de los elementos trentistas de la dirección confederal, el POUM, aun en el caso de derrota, de persecución y de ilegalidad hubiese salido enormemente fortalecido de esta batalla.

El único grupo que intentó tomar una posición de vanguardia fue el de los AMIGOS DE DURRUTI, que sin adoptar consignas totalmente marxistas, tuvieron y tienen el indiscutible mérito de haber proclamado que luchaban -e invitaron a luchar- CONTRA EL GOBIERNO DE LA GENERALIDAD.

Los resultados inmediatos de esta insurrección obrera representan una derrota para la clase trabajadora y un nuevo triunfo para la burguesía seudodemocrática [35]. Pero una actuación más eficaz, más práctica en la dirección de nuestro partido, podría haber resultado una victoria cuando menos parcial de los obreros. En el peor de los casos se podría haber organizado un Comité Central de Defensa, a base de las representaciones de las barricadas. Para esto hubiese bastado celebrar primero una asamblea de delegados de cada barricada del POUM y alguna que otra de la CNT-FAI, para nombrar un Comité Central provisional. Este Comité provisional, mediante un pequeño manifiesto podría haber luego convocado a una segunda reunión invitando a delegaciones de grupos que no estaban representados en la primera asamblea, a fin de establecer un organismo central de defensa. En el caso de haber estimado también una retirada, habría sido posible conservar este Comité Central de Defensa, como órgano embrionario del doble poder, es decir, como un Comité provisional del Frente Obrero Revolucionario, que mediante su democratización por medio de la creación de Comités de Defensa en los lugares de trabajo y en los cuarteles, habría podido continuar la lucha con más ventaja que ahora contra los gobiernos burgueses /36.

Pero no podemos excluir una variante infinitamente más favorable. Una vez constituido el Comité Central de Defensa, en la forma indicada, habría sido quizás posible la toma del Poder político. Las fuerzas burguesas -desmoralizadas y rodeadas en el centro de Barcelona- podrían haber sido vencidas mediante una ofensiva rápida y organizada.

Naturalmente, este poder proletario en Barcelona, habría repercutido en todo Cataluña y muchos lugares de España. Todas las fuerzas del capitalismo nacional e internacional se habrían aprestado para destrozarlo. Su destrucción habría sido inevitable, sin embargo, si no se hubiese fortalecido inmediatamente por los medios siguientes: a) la rápida resolución del POUM para actuar como vanguardia marxista revolucionaria, capaz de orientar y dirigir el nuevo poder en colaboración con los otros sectores activos de la insurrección; b) la organización del nuevo poder a base de los Consejos de obreros, campesinos y combatientes, o lo que es lo mismo, a base de Comités de Defensa democráticamente constituidos y debidamente centralizados; c) la extensión de la revolución por toda España, mediante una rápida ofensiva en Aragón; d) la solidaridad de los obreros de los demás países. Sin estas condiciones la clase obrera catalana no habría podido mantenerse por mucho tiempo en el poder.

Digamos, para finalizar este apartado, que las hipótesis aquí formuladas tienden a aportar datos a la discusión general que las jornadas de mayo están destinadas a suscitar durante largo tiempo en los medios revolucionarios.

Conclusiones

1.- La clase obrera continúa en una situación defensiva en condiciones peores que antes de la insurrección de mayo. Podría haber iniciado su ofensiva en mayo, si la traición y la capitulación no hubiesen determinado una derrota parcial, que no significa [aún] una derrota definitiva para la actual Revolución. Los trabajadores poseen más armas que antes de las jornadas de mayo, y si no se dejan arrastrar a una lucha prematura por la provocación, podrán estar nuevamente en condiciones de tomar la ofensiva al cabo de unos meses.

2.- El no haber sabido tomar el poder en julio, planteó una segunda insurrección: la de mayo. La derrota sufrida ahora, hace ineludible una nueva lucha armada ante la cual tenemos el deber de prepararnos. Mientras no sea derrocado el Estado burgués, contra el cual tenemos que dirigir nuestra lucha revolucionaria, la insurrección armada del proletariado continúa siendo una cosa del futuro.

3.- El movimiento de mayo ha demostrado el verdadero papel de los dirigentes anarcosindicalistas. Como todos los reformistas de todas las épocas han sido - consciente o inconscientemente - los instrumentos de la clase enemiga dentro de las filas obreras. La revolución en nuestro país sólo puede triunfar a través de la lucha simultánea contra la burguesía y contra los dirigentes reformistas de todos los matices, incluso CNT-FAI.

4.- Se ha visto que no existe un verdadero partido marxista de vanguardia en nuestra revolución y que queda todavía por forjarse este instrumento indispensable para la victoria definitiva. El partido de la revolución no puede tener una dirección vacilante y en continua expectativa, sino una dirección firmemente convencida de que hay que ir delante de la clase obrera, orientarla, impulsarla, vencer con ella /37. No puede situarse solamente a base de los hechos consumados, sino que debe tener una línea política revolucionaria que sirva de base a su acción e impida las adaptaciones oportunistas y las capitulaciones /38. No puede basar su acción en el empirismo y la improvisación, sino que debe utilizar en su favor los principios de la técnica y organización modernas. No puede permitirse las más leves ligerezas en la cima, porque éstas se proyectan dolorosamente amplificadas en la base, siendo el germen de la indisciplina, de la falta de abnegación de la pérdida de fe en los menos fuertes, en el triunfo de la revolución proletaria.

5.- Queda demostrada una vez más, la necesidad ineludible del Frente Obrero Revolucionario, que sólo puede constituirse a base de una lucha a fondo contra la burguesía y su Estado simultáneamente a la lucha contra el fascismo en los frentes. Si las direcciones de las organizaciones obreras revolucionarias no aceptan dichas bases [39] -que ciertamente pugna con su actuación de julio acá- entonces deberá promoverse la formación mediante la presión desde abajo.

6.- Ninguna de las lecciones aprendidas podrá ser útil, si el proletariado, y sobre todo el Partido marxista revolucionario, no se entrega a un intenso trabajo práctico de agitación y organización. Hasta la misma lucha contra las amenazas y restricciones de la clandestinidad requiere una actividad incansable si no queremos ser aplastados irremediablemente. El criterio de que el Partido no será sumido en la clandestinidad solamente puede admitirse como el propósito de una nueva adaptación y una nueva renuncia a la lucha revolucionaria en estos momentos, quizás decisivos [40].

CÉLULA 72. DISTRITO V.

Notas:

1. Existe una foto en la que aparece "David Rey" junto a Trotsky, que en enero de 1937 estaba ya en México. Daniel Rebull desde 1915 hasta el franquismo participó en todas las luchas sociales, ya en la CNT, ya en el BOC y el POUM. Pasó largos períodos de cárcel, contabilizando a lo largo de toda su vida 19 años de prisión. Durante el franquismo fue condenado a muerte, pena que posteriormente le fue conmutada.

2 Detención de un menor que supuso un escándalo, que fue aireado en la prensa de la época.

3 Josep Rebull afirmaba que la fundación del POUM se realizó en septiembre de 1935 en Las Planas (populares merenderos situados en las cercanías de Barcelona). Existe una versión distinta de Francisco De Cabo. No se trata tanto de una contradicción, como de dos actos fundacionales complementarios del POUM, uno de carácter masivo, EN EL
QUE LOS MILITANTES DEL BOC DAN SU CONFORMIDAD LA FUNDACION DEL POUM, narrado por Rebull, y otro más restringido e informal, en el que se reúnen militantes del BOC y de la ICE, que es el contado por De Cabo.

4 NIN, Andrés: "A la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista. (Barcelona, 22 de enero de 1937)".

5 Cfr.: "Empieza la represión estalinista contra el POUM de Madrid", en La Batalla (9-2-1937).

6 MONJO OMEDES, Anna: La CNT durant la II República a Barcelona: líders, militants, afiliats. Tesi doctoral, Barcelona, 1994. MONJO, Anna; VEGA, Carme: Els treballadores i la guerra civil. Història d’una empresa catalana col.lectivitzada. Empúries, Barcelona, 1986.

7 VEGA, Carme; MONJO, Anna; VILANOVA, Mercedes: "Socialización y Hechos de Mayo: una nueva aportación a partir del proceso a Mauricio Stevens (2 de junio 1937)". Historia y fuente oral nº 3 (1990).

8 "Correspondencia entre "Negrete" [BLACKWELL, Russell] y "Oehler", 1936-1937." [Fotocopias: extactos de las cartas escritas por "Negrete", en su mayoría dirigidas a "Oehler", fechadas en Barcelona entre el 26-11-1936 y el 4-11- 1937]. Documentación facilitada por Andy Durgan, a quien agradecemos su generosidad.

9 Ese manifiesto es reproducido en el punto número 19 de Balance., cuaderno número 19.

10 Véase las posiciones defendidas por Nin en el artículo reproducido en el anexo: cuaderno número 20 de Balance.

11 "The Spanish Civil War. The View from the left". Revolutionay History, volume 4, nos. 1/2.

12 En el núm. 3 de La Voz Leninista (febrero de 1938) Munis hizo una durísima crítica de la acción política de Josep Rebull porque, pese a reconocer lo correcto de las posiciones teóricas de Rebull y de su crítica al Comité ejecutivo del POUM, éste nunca se planteó la ruptura organizativa. En opinión de Munis a Rebull le faltó la decisión de ser coherente hasta el final, le faltó la valentía de romper con el POUM e ingresar en la IV.

13 Josep Rebull siempre adujo, ante terceros, problemas de salud para justificar una dimisión del CE del POUM que tenía un carácter exclusivamente político, aunque con tintes de lucha "personalista" contra otros camaradas de partido, que procuraba ocultar o minimizar, por razones de pudor y modestia, muy propias de su personalidad.

14 Existe una crítica escrita a esa intervención de Pierre Broué, en IGLESIAS, Ignacio: "Algunas apostillas a la ponencia presentada por el profesor Pierre Broué en el seminario de estudios organizado con motivo del cincuentenario de la fundación del POUM". Este artículo fue publicado en FUNDACIO ANDREU NIN: Acotaciones para la Historia del POUM. Fundació Andreu Nin, [Barcelona, 1989].

15 REBULL, Josep: "Carta al Comité Ejecutivo del POUM. (París, 19-5-1953)".

16 Cfr. la siguiente bibliografía: BLACKWELL, Russell: Introducción a la reimpresión de Spanish Revolution volumes 1-2, 1936-1937." Greenwood Reprint Corporation. New York, 1968. CAMOIN, R.: G. Davoust (H. Chazé) (1904-1984) et la gauche communiste internationaliste. Hors commerce, Paris, 1992. "CHAZE, H". [DAVOUST, G.]: Chronique de la révolution espagnole. Union Communiste (1933-1939) . Spartacus, Paris, 1979. "OEHLER, Hugo" [Oler, Edward]: Barricades in Barcelona. The First revolt of the Proletariat against the Capitalist People’s Front. Eyewitness Account - Barcelona May 15, 1937. Demos Press, New York, s.d. [¿1937?]. Traducido al castellano por Alikornio, en GARCIA, PIOTROWSKI, ROSES (ed.): Barcelona, mayo de 1937. Testimonios desde las barricadas. Alikornio, Barcelona, 2006. - "Barricades in Barcelona" (Barcelona, 16 may 1937). Revolutionary History, volume 1, nº 2 (1988). [Véase también en este mismo número: "Negrete and Oehler report from Barcelona" que reproduce informes sobre la reunión de Los Amigos de Durruti del 18.4.37 y sobre los inicios de las jornadas de mayo. Este informe fue publicado por primera vez en Fourth International, volume 2, nº 12 (1937)]. "OEHLER, Hugo"; BLACKWELL, Russell: "A collection of documents, reports and communications relative to POUM activities during the Spanish Civil War, by Hugo Oehler and Russell Blackwell. V.p., 1936-1938". Report nº 36 (Paris, Mar 7, 37). Documento facilitado por Philippe Bourrinet, a quien agradecemos su ayuda. - "Correspondencia entre "Negrete" [BLACKWELL, Russell] y "Oehler", 1936-1937”. Ya citado.

17 Véase sobre todo "The Spanish Civil War". Revolutionary History vol. 4, nºs. 1-2, cuando dice textualmente: "the Barcelona organization led by Rebull was influenced by the ideas of Hugo Oehler and Rosalio Negrete" (p.329); y también de forma no menos exagerada y errónea: "In the cours of this struggle the group was won over to the Trotskyist movement" (p. 330).

18 Véase a este respecto la cita que hizo Trotsky de Josep Rebull, basándose en la lectura del Boletín de Discusión editado por el Comité de Defensa del Congreso [del POUM] de París, nº 1, París (1-7-1939): "En el interior del POUM una posición de izquierdas está empezando a levantar cabeza: José Rebull y sus amigos. El deber de los marxistas es ayudarles a sacar las últimas conclusiones de sus críticas."; en BROUE, Pierre: La Revolución Española (vol. 2) 1936- 1940. León Trotsky. Fontanella, Barcelona, 1977, pp. 297-298.

19 Véase el artículo de Munis: "Carta a un obrero poumista...", que reproducimos en el punto 28, cuaderno número 20 de Balance).

20 El Comité Local de Barcelona [del POUM]: "Informe de la actuación del Comité Local durante los días de mayo que ésta presenta a discusión de las células de Barcelona". Barcelona, 28-5-1937.

21 Esta concepción fue criticada por Nin en su artículo sobre los órganos de poder, que reproducimos en el punto 27, cuaderno número 20 de Balance.

22 Sobre el surgimiento de los comités y su papel revolucionario, véase GUILLAMON, Agustín: Barricadas en Barcelona. Espartaco, Barcelona, 2007.

23 Nin hizo la afirmación opuesta. Véase NIN, Andrés: "Le probléme des organes du pouvoir dans la Révolution Espagnole. (Barcelone, 19 mai 1937)". Juillet. Revue Internationale du POUM nº 1, Barcelone, juin 1937. Reproducido en el punto 17 de los números 19 y 20 de Balance. Cuadernos de historia .

24 Afirmación que le aleja de las tesis consejistas que niegan la necesidad de un partido.

25 Cfr. con el análisis de Trotsky: "¿Cómo se puede pretender que los obreros españoles no habían construido soviets? Habían construido comités por todas partes, y estos comités habían tomado la industria en sus manos. No hacía falta más que unificarlos, desarrollarlos, y se hubiera construido el soviet de Barcelona.": en BROUE, Pierre.: La Revolución Española (vol. 2) 1936-1940. León Trotsky. Fontanella, Barcelona, 1977, pp. 181-182.

26 “Contratesis Política para el II Congreso del POUM, que presenta la célula 72, distrito V de Barcelona”. Boletín Interior. Órgano de discusión para el II Congreso del Comité Local de Bracelona del POUM número 1. Barcelona, 23 de abril de 1937.

27 Ferran Gallego, en un mamotreto de 628 páginas dedicado exclusivamente al estudio de “Los hechos de Mayo de 1937 en Barcelona”, no cita nunca a Josep Rebull, ni a Manuel Escorza: ni una sola vez. Gallego ignora no ya lo que hicieron, sino su mera existencia: ¡así se escribe la historia universitaria! Habrá que empezar a diferenciar entre LIBROS DE HISTORIA de pequeñas editoriales, como “Barricadas en Barcelona” de Ediciones Espartaco y “Barcelona, mayo 1937. Testimonios desde las barricadas” de Alikornio ediciones, y los PRODUCTOS EDITORIALES de las grandes casas de edición. Sobre el papel fundamental jugado por Manuel Escorza, desde la coordinación efectiva de los comités de defensa, en el inicio de las Jornadas de Mayo, véase GUILLAMON, Agustín: Barricadas en Barcelona. Espartaco, Barcelona, 2007.

28 La dirección del POUM en cambio llegó a hablar de victoria de los obreros.

29 Existen dos versiones del texto de Josep Rebull. La primera fue publicada en el Boletín del Comité Local del POUM, y está fechada el 29 de mayo del 37. La segunda fue publicada en el Boletín de discusión editado por el Comité de Defensa del Congreso [del POUM], París, 1 de julio de 1939. Cuando exista un añadido, que corresponda al texto de 1939, aparecerá entre corchetes. Las modificaciones más relevantes están indicadas en notas a pie de página. Las escasas indicaciones del compilador de este trabajo aparecerán entre los signos: .

30 En el texto de 1939 se sustituye la palabra inglesa "handicap" por la española "desventaja".

31 Nota número 1 de Rebull, que fue suprimida en la versión publicada en 1939: La célula 72 posee un plano de Barcelona con las barricadas y posiciones de ambos lados durante la lucha. Su examen es altamente interesante. Está a disposición de todos los camaradas.

32 Es notable la diferenciación que hace Josep Rebull entre los comités locales de Barcelona y los comités superiores: nacional y regional. En el seno de la CNT, en Barcelona, se daba la organización informal de los comités de fábrica y de defensa de los barrios, coordinados por Manuel Escorza. Cfr. la coincidencia con Abel Paz: Viaje al pasado (1936-1939). Ed. Autor, Barcelona, 1995.

33 ["Faltos los trabajadores que luchaban en la calle de unos objetivos concretos y de una dirección responsable, el POUM no podía hacer otra cosa que ordenar y coordinar una retirada estratégica..." (Resolución del CC ante las jornadas de mayo, punto 3)]. Esta nota no aparecía en la versión de 1937.

34 ["por parte de cierta prensa nacional y extranjera, se hacen los esfuerzos más extraordinarios -ya se necesita que lo sean- para presentarnos como los "agentes provocadores" de los sucesos acaecidos la semana pasada en Barcelona... Si
nosotros hubiésemos dado la orden de empezar el movimiento el día 3, no tendríamos por qué ocultarlo. Siempre hemos respondido de nuestras palabras y de nuestros actos... Lo que hizo nuestro partido -eso lo hemos dicho ya varias veces y lo repetimos hoy sencillamente- fue sumarse a él. Los trabajadores estaban en la calle y nuestro partido tenía que estar al lado de los trabajadores..." (Editorial de La Batalla, 11 de mayo 1937. El subrayado es nuestro). Nota que no fue publicada en la versión de 1937.

35 Nota añadida por Rebull en 1939:[En la orden de retirada, la dirección del POUM interpretó, por lo contrario, que la victoria pertenecía a los obreros. Una sangrienta represión vino como epílogo de esta "victoria obrera".]

36 Nota que existía ya en el primer texto publicado en 1937: [Durante la tarde del martes se trabajó en el Comité Local de Barcelona para esta coordinación, pero faltó el entusiasmo de la dirección para llegar hasta el final.]

37 Josep Rebull constata que el POUM no es un partido revolucionario, ni podrá llegar a serlo jamás con la estrategia política del actual CE.

38 Se trata de una crítica directa al CE del POUM.

39 Nota añadida por Rebull en 1939: [Bases que forman parte de la Contratesis política que mencionamos al principio].

40 Nota añadida por Rebull en 1939. [En efecto, la dirección no tomó las medidas necesarias en orden al trabajo ilegal y organización clandestina. Desgraciadamente, los mismos dirigentes, como hemos visto, fueron las primeras víctimas de su imprevisión.] Esta es la única advertencia manifestada por un dirigente poumista sobre la inminencia de la represión contra los revolucionarios, y por lo tanto la urgente necesidad de prepararse para la clandestinidad, que se cumplió a partir del 16 de junio con la ilegalización del POUM, la detención de sus dirigentes, el secuestro y asesinato de Nin, y la persecución de sus militantes.

[REBULL, Josep]: "Las jornadas de mayo"29. [Firmado por Célula 72. Distrito V].
Boletín Interior. Órgano de discusión para el II congreso del Comité Local de
Barcelona del Partido Obrero de Unificación Marxista, nº 2. Barcelona, 29 de mayo
de 1937.

+ Info:

Josep Rebull. La via revolucionaria. Agustín Guillamón. Ed. Descontrol, 2017.

Los comités de defensa de la CNT, milicias populares, comités revolucionarios de barrio, la guerra del pan y Los Amigos de Durruti. Agustin Guillamon

Mayo 1937: ¿rivalidad política o crisis del antifascismo? Josep Antoni Pozo

75 aniversario de Mayo 1937. Yo he sido testigo en Barcelona + Manifiesto "Combate por la Historia". George Orwell

A 75 años de la guerra civil: Lecciones de una Revolución. Andy Durgan

75 aniversario del POUM. Andy Durgan

República y revolución. Andy Durgan

Una revolución a medias: los orígenes de los hechos de mayo y la crisis del anarquismo. Chris Ealham

Trotsky, el POUM y los hechos de mayo. Andy Durgan

Viento Sur nº 93

Notas bibliográficas y cronología. Barcelona, los “hechos de mayo” de 1937: la lucha por la revolución en la guerra civil. Pepe Gutiérrez-Álvarez


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