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dimecres 5 d’abril de 2017 | Manuel
Lenin y la cuestión del partido: notas sobre ¿Qué hacer?

François Vercammen

Los "principios leninistas de organización", la "teoría leninista" del partido ... Tantas referencias clave a un "modelo leninista" que, sin ser sagrado, por lo menos se considera decisivo en el terreno de la organización revolucionaria. François Vercammen nos invita a releer un texto emblemático de esta problemática como es el ¿Qué hacer? de Lenin, que nos obligará a repensar la trayectoria y la aportación del dirigente bolchevique.

La Revolución Rusa es uno de los acontecimientos fundamentales del siglo XX. Fue la demostración de la capacidad de la clase trabajadora para conquistar el poder político, transformar las estructuras sociales capitalistas y dirigir una sociedad nueva. En este cambio histórico, el papel del Partido Bolchevique fue decisivo. 


Lenin y la teoría del partido

Una dificultad de partida: Lenin nunca formuló una teoría del partido. Sus ideas fuerza en este tema fueron apareciendo por etapas. Y por dos razones. La primera es que, en este punto, tal vez más que en otros, Lenin se abstiene de cualquier construcción intelectual cerrada. Sus elaboraciones teóricas sobre el partido se encuentran dispersas a lo largo de su obra, en los escritos ocasionales, a menudo en medio de todo tipo de argumentos (controversias empíricas, históricas, prácticas ...), en apoyo de una tesis o propuesta. 


Por lo tanto, partir de un "teórico" núcleo original, (tradicionalmente el folleto ¿Qué hacer?) para explicar todo su evolución posterior (con algunas modificaciones), construyendo una cierta coherencia teórica a partir de una selección de elementos considerados "esenciales" es un enfoque que creo que conduce a un callejón sin salida. 


La segunda es que para Lenin el significado más profundo del partido, su verdadera sustancia es su relación con la sociedad y, en particular, su actividad para preparar la revolución. La reflexión (política, analítica, teórica) sobre el Partido gira en torno a esta actividad. Su "concepción" del Partido, por ello, está totalmente integrada y subordinada a su método marxista y su perspectiva revolucionaria. 


Alumbrar el "secreto" de la concepción del Partido de Lenin - las condiciones de la victoria en 1917 y su posible relación con la posterior degeneración de la revolución - sólo puede hacerse mediante una lectura cuidadosa de sus textos en relación con los problemas de orientación política que quería resolver, problemas que a su vez están estrechamente insertos en un contexto social, político e histórico. Algunas anécdotas ilustran esta negativa a realizar una construcción intelectual cerrada. El folleto ¿Qué hacer? (1), escrito en el período 1901-1902, jugó un papel muy importante en los inicios turbulentos del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR). Todos los intentos por parte de sus contemporáneos (amigos o enemigos) para atribuir al ¿Qué hacer? un alcance general (es decir, teórico) encontraron la fuerte oposición de Lenin. 
 

En el Tercer Congreso (1905), Lenin polemizó con violencia contra los que, en nombre del mismo texto, se oponían a la afiliación masiva de trabajadores y a la elección democrática de los órganos de dirección. En 1907, aceptó que se reeditara el folleto en una colección de artículos, Doce años, pero añadiendo un prólogo que lo sitúa totalmente en el pasado. Cualquier intento posterior de reimprimirlo con fines educativos tropezó con su rechazo. Así, en 1920, cuando en los círculos dirigentes de la Internacional Comunista (IC) se volvió a proponer la reedición para educar a los "jóvenes" comunistas, prefirió, en medio de la guerra civil, escribir otro folleto: El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo (primavera de 1920), más circunstancial pero con algunas síntesis maduradas durante veinte años. 


En 1921, en el Tercer Congreso de la IC, el comunista alemán Koenen, con el apoyo de Lenin, presento e hizo aprobar una resolución sobre "La estructura, los métodos y las actividades de los partidos comunistas", que un año más tarde Lenin (auto) criticará duramente (2).

Es conocido el desastre que provocó Zinoviev, gran conceptualizador del "leninismo post-leninista", con la imposición del "modelo bolchevique" a las secciones de la IC en 1926 durante la famosa segunda conferencia organizativa de la IC. 


Lenin, ¿populista-revolucionario?

 

El período que va más o menos de 1890 (año en que Lenin, que nació en 1870, comenzó a militar) a 1900 (El desarrollo del capitalismo en Rusia (1898) y la redacción de ¿Qué hacer? (1901)) es un verdadero agujero negro en sus biografías intelectuales. Un error, porque fue un período de aprendizaje importante. Absorbe y supera el populismo revolucionario, se adhiere al marxismo kautsko-plejanovista de la Segunda Internacional, y comienza a romper con él, bajo el impacto de los debates estratégicos que acompañan a la primera oleada de luchas obreras a finales de 1890. Será entonces cuando conquiste su independencia de pensamiento y comience a tomar cuerpo un proyecto original marxista revolucionario. 


Innumerables analistas (de izquierda y de derecha), han trazado, de forma más o menos superficial o mal intencionada, una línea de continuidad entre el "leninismo" y el populismo revolucionario (3), llegando a la conclusión de que leninismo = sustitucionismo. 


Para demostrar esta tesis se apoyan en ¿Qué hacer?, sobre todo en dos tipos de citas: las relacionadas con la introducción de fuera de la conciencia de clase socialista, por un lado y los métodos de organización del partido, por el otro lado. 


Creo, por mi parte, que se trata de una extrapolación abusiva. Lenin trató de reflexionar sobre las condiciones de la futura revolución rusa y la construcción del partido, lo que en ciertos aspectos era inevitable que le acercase al populismo. Era una auténtica tradición revolucionaria vernácula (4): el largo ciclo del populismo revolucionario (1848-1883) influyó profundamente en la sociedad rusa y particularmente en su intelectualidad. Es un transfondo que esta "ausente-presente" en muchas discusiones y debates -la expectativa de una revolución cuyas condiciones aún no han madurado, el compromiso militante, la ausencia de un movimiento realmente constituido .. . - de ahí ese voluntarismo político de los intelectuales que se organizan y actúan para llenar esa doble brecha. Una situación que ronda la imaginación de las sucesivas generaciones de activistas para exaltarla o demonizarla. 


Pero al unirse a Plejanov, Lenin rompe (al incorporarse a la vida política en 1891) con el populismo, que rechaza específicamente como una estrategia sustitucionista. Porque ha fracasado completa y cruelmente (1881-1883), y porque el marxismo tiene una forma "objetiva" y un ejemplo: la vía "occidental" ("alemána"). Ya estaba en formación, aunque con retraso, pero ahora de manera acelerada una clase obrera industrial. Y es por lo tanto, una poderosa fuerza social, un sujeto de la historia y la revolución. 


Su ruptura con el populismo (antes de 1895) lleva a Lenin al marxismo de la Segunda Internacional, incluido lo referente al concepto del partido. Por lo tanto, ciertas ideas, a menudo atribuidas a Lenin, son en realidad préstamos directos Kautsky y del modelo práctico del SPD: el Partido representa los intereses históricos de la clase obrera, el Partido como una forma superior de movimiento obrero que subordina a otras organizaciones de los trabajadores (sindicatos, mutuas, cooperativas ...), el Partido que, gracias a sus intelectuales, es el portador de la conciencia socialista y la lleva a la clase obrera ... 


En resumen, el Partido Social Demócrata no reemplaza a la clase, pero es o tiende a ser la clase (5). Estas ideas, que dominan el marxismo ruso de Plejanov, están en la primera fase del pensamiento de Lenin sobre el tema.

 

Más allá del populismo y del marxismo kautsko-plejanoviano
 


Tres factores van demoler este optimismo, propagandista y gradualista: un cambio importante en la táctica de la construcción del Partido (introducida por Mártov en 1894-1895); las espectaculares huelgas del proletariado industrial (1895-1896) y sus decepcionantes consecuencias; el diálogo con Axelrod (acerca de los principales problemas de la estrategia revolucionaria en Rusia). 


En 1894 Martov regresó de su exilio en el área de los asentamientos judíos, armado con un manifiesto, "Sobre la agitación", escrito con Kremer, el principal dirigente del Bund (la Liga de los trabajadores socialdemócratas judíos), condensando la impresionante experiencia del proletariado judío (6). 


Este folleto provocará una crisis existencial en el movimiento obrero ruso, estructurado en base a círculos de educación y propaganda. El cambio no es simplemente una cuestión técnica de como "intervenir" y va mucho más allá de la fórmula lapidaria de Plejanov: "la propaganda es un montón de ideas para poca gente, la agitación es pocas ideas para mucha gente". Afecta a la naturaleza misma de la organización obrera a construir: la tarea específica de la popularización de las reivindicaciones económicas y sociales inmediatas, pero también políticas, para impulsar la acción, su papel en las luchas, la superación de la división entre el partido y el sindicato; su relación directa con las masas; su funcionamiento interno orientado a los trabajadores "agitadores" y "organizadores" de sus compañeros de trabajo ... 


Este proyecto es la antítesis de sustitucionismo: "la socialdemocracia contribuye a la organización de los trabajadores" (Lenin, 1895). Las primeras huelgas de masas en Petrogrado (segundo semestre de 1895, principios de 1896) supusieron la irrupción del proletariado industrial en el primer plano del escenario. impresionaron por su fuerza y el grado de organización espontánea. Su efecto sobre Lenin es muy contradictorio. Por un lado, confirman el papel decisivo del proletariado en la lucha contra el zarismo, pero también provocan una "decepción" (7), ya que, después de 1896, los grupos de trabajadores que se constituyen en las grandes empresas no evolucionan espontáneamente hacía una conciencia revolucionaria y el partido revolucionario: la espontaneidad de los trabajadores hace maravillas en la acción, pero no conduce necesariamente al Partido y la conciencia socialista. 


Lenin meditará sobre esta experiencia y la enmarcará en el contexto de las conversaciones con Axelrod (quien, con Plejanov, era el principal marxista ruso de la época) a comienzos de 1895. Axelrod había propuesto una perspectiva desconcertante, que recuperaba en parte el análisis de los populistas: si la industrialización tenía lugar bajo la dictadura zarista, en ausencia de un espacio democrático o ciudadano, la descomposición del campesinado no daría lugar a la formación de una clase obrera de tipo "occidental", sino que por un lado fortalecería al zarismo, y por otro llevaría a la formación de una clase obrera minoritaria, privilegiada y educada, que estaría rodeada por un mar "asiático" (una fórmula que Lenin reutilizará), una masa de proletarios medio en paro, medio campesinos, medio desclasados, medio emigrantes, siempre vinculados a un campesinado atrasado y ligado a sus aldeas. Sería imposible organizar un proletariado con estas características, para no hablar de la revolución. Para Axelrod, el progreso social y cultural de la sociedad en su conjunto era un requisito previo que sólo podía producirse mediante una alianza (victoriosa) con la burguesía liberal (anti-zarista), con exclusión de los campesinos. Sólo un largo período de desarrollo capitalista crearía las condiciones para la auto-organización y la "auto- emancipación" de la clase obrera. 


La alternativa es el viejo sueño/pesadilla del populismo: una alianza con el campesinado "asiático" y un Partido sustitucionista, que llevaría a un nuevo estado totalitario. Lenin rechaza el sustitucionismo populista, pero conserva la actualidad de la revolución. En lo referente a Axelrod, rechaza posponer la revolución (y la alianza con la burguesía), pero conserva el papel clave de la clase de trabajo (en especial su auto- actividad), pero también la dificultad inherente de su organización.
La solución es un Partido cuyo papel de dirección de la clase obrera es crucial. Ningún marxista antes que él había "admitido" semejante falta de armonía entre el movimiento espontáneo de la clase obrera y los requerimientos políticos y estratégicos de la conquista del poder. Aparece un doble movimiento: la clara distinción entre clase y partido, y la dialéctica concreta entre una y otro. 


Hacia un marxismo revolucionario "operativo"

Las preguntas que le plantea Axelrod hacen entrar en crisis a Lenin, su marxismo, su concepción estratégica, su visión del partido. Ante todo, comprende lo inadecuado de su marxismo, que Axelrod critica cordialmente como "un poco primitivo," economicista y obrerista y también la urgencia de poner remedio a ello. 


A partir de las críticas de Axelrod, Lenin no concluye el aplazamiento sine die de la revolución, sino su proximidad. Este nuevo horizonte se convertirá en el principio organizador de su actividad política y su evolución intelectual. 


Lenin también retiene las dificultades intrínsecas de la revolución que se avecina: para ser democrática, deberá pasar por una alianza de la clase obrera con el campesinado, pero la clase obrera, porque es "rusa", tiene debilidades y "vulnerabilidades" excepcionales. El papel del Partido que se necesita tiene que diferenciarse claramente del "propagandismo" de Kautsky-Plejanov, que acompaña a la clase obrera, y del "sustitucionismo" populista revolucionario, en el que el Partido actúa en nombre y en lugar de la clase oprimida ( a saber, el campesinado). 


Teniendo en cuenta tanto la muy pesada herencia social de la sociedad rusa (que afecta también a las clases oprimidas) y la explosividad de sus contradicciones sociales, políticas y culturales Lenin ve un potencial revolucionario extraordinario. 


Este desarrollo lo llevará más allá del populismo (del que conserva el impulso revolucionario) y del marxismo kautskiano (cuyo determinismo supera). El resultado será un marxismo revolucionario operacional propio. 


En primer lugar, Lenin deconstruye su marxismo, creando un espacio para las innovaciones analíticas, políticas, "teóricas" que requiere su plan estratégico. A veces ello significa un cuestionamiento radical de muchas premisas adquiridas a partir de de su lectura de Marx y Plejanov: el zarismo, ¿es un Estado burgués?; los campesinos, ¿son una fuerza revolucionaria o reaccionaria?; La formación de la conciencia de clase, ¿es un proceso endógeno o externo? Así, acabarán por combinarse una audacia política concreta y la afirmación de la ortodoxia estricta. 


¿Por qué? Si se dejan de lado los aspectos psicológicos, la razón principal es, probablemente, que el marxismo "ruso" parece estar en ese momento muy amenazado (finales del siglo XIX, principios del siglo XX). Es verdad que ha sido capaz de implantarse entre la intelectualidad y la juventud estudiantil (en 1891-1892). Pero no esta consolidado, ni en la teoría o ni en la práctica (a diferencia de la situación en Alemania, Austria, Bélgica, y el caso del Bund). No existe un verdadero partido, sólo un núcleo socialdemócrata, miembro, como los populistas revolucionarios, de la Segunda Internacional. 


Además, todos las corrientes anti-zaristas de izquierdas reivindican a Marx. Los populistas revolucionarios leen en Marx una extraordinaria crítica del capitalismo. Por lo tanto, su proyecto es “saltarse” la etapa capitalista y avanzar directamente hacia el socialismo mediante una revolución campesina. Los liberales del "movimiento de liberación" (un caso excepcional, dada la ausencia de una clase burguesa realmente constituida) critican severamente el zarismo para demostrar, siguiendo a Marx, la inevitabilidad de la etapa capitalista: su"marxismo legal" subraya los aspectos progresistas del capitalismo en el plano económico y cultural. Es fácil de comprender la atmósfera que debía prevaler en ausencia de una sociedad civil activa. 


En segundo lugar, Lenin, desde la ortodoxia, pero al mismo tiempo separándose de ella, desarrolla su marxismo a partir de los puntos clave del análisis que implica directamente su plan estratégico. Las necesidades de la orientación política son el hilo conductor y la fuerza motriz de su pensamiento. Sitúa al campesinado del lado de la revolución anti-zarista, no a partir de una definición de su naturaleza de clase, sino de las contradicciones sociales concretas que determinan su actividad propia. El sentido de lo concreto, muy presente desde el principio en Lenin, contrasta con los escritos de Plejanov que estudia en ese momento (véase su enfoque de la cuestión campesina, influenciado por el “marxismo interior" de Fedoseev (8), así como sus escritos económicos de la década de 1890, especialmente El desarrollo del capitalismo). 


El método de "agitación política" tiene una verdadera importancia epistemológica, en la medida en que el Partido, mediante su actividad política en la sociedad, recoge una parte importante de la verdad social. Entre 1901 a 1903, todo se acelera y toma consistencia: movilizaciones campesinas, de estudiantes, de trabajadores ... Esta serie de enfrentamientos entre la sociedad y el Estado crea las "coyunturas" y los "ciclos". Su análisis es imprescindible para definir la actividad política del partido. Este nuevo factor tiempo, concentrado y “unitario”, marcará de manera definitiva el pensamiento de Lenin: ahora se centra en el “momento presente", en el "siguiente paso", en el "análisis concreto de la situación concreta”. 


Lenin desarrolla así, casi sin querer, un particular, un marxismo particular, revolucionario y operativo (9), cuyo rasgo distintivo es la separación y la articulación específica entre el nivel general (la teoría, el análisis general de la sociedad, las grandes perspectivas históricas, las previsiones políticas, los principios programáticos y de organización) y el nivel particular (centrado en la orientación política, con el análisis de coyuntura, las consignas y reivindicaciones, el sistema de organización práctica). En Lenin, a diferencia Trotsky (10) lo "general" no se impone a lo "particular". 


Como Bujarin señaló, Lenin tenía "una profunda comprensión del papel subordinado de cualquier construcción teórica”, deduciendo "el significado práctico de cada argumento, de cada construcción teórica” (11). Lo que no devalúa la teoría, sometida a un tratamiento riguroso. Pero no es ni el principio ni el objetivo de la reflexión. No establece una frontera. cada vez más es una parte importante, enclavada en un grupo de argumentos desde distintos puntos de vista que apoyan una posición. La famosa "flexibilidad táctica" de Lenin no es puro pragmatismo, el “giro brusco" no es "circunstancial", exige una nueva explicación a todos los niveles y, por lo tanto, una reorganización del pensamiento. 


La dialéctica en Lenin es fuerte desde la perspectiva de la revolución (la "praxis") porque está más abierta a la realidad empírica, es más receptiva por sus implicaciones prácticas militantes. Y es más dinámica en relación con los flujos, las heterogeneidades y las discontinuidades de la sociedad, porque es menos prisionera de las exigencias de coherencia propias de las construcciones totalizantes y prospectivas.

Es un marxismo orientado decididamente hacia la revolución, pero consciente de los obstáculos inmensos, empujado por el curso de la historia, pero políticamente a contra corriente. Así, en el extraordinario esfuerzo de análisis que va a abordar para estar a la altura del reto, coexistirán el voluntarismo y el realismo revolucionario. 


La clase obrera "zarista"

El esquema estratégico que Lenin desarrolló entre 1900 y 1904 someterá al partido en construcción a una serie de fuertes tensiones en sus relaciones con la sociedad, tensiones que se reflejan en su interior. Lenin es casi el único en apreciarlas en su totalidad y sacar todas las conclusiones. 


Dos son de carácter organizativo y práctico: asegurar la supervivencia de la organización en una situación totalitaria y represiva; reclutar intelectuales como los primeros cuadros de una organización que se esfuerza por implantarse en la clase obrera. 


Más allá de ello, es la relación con las “grandes masas" de la sociedad lo que esta en juego. Es, sobre todo, un partido que se prepara para la revolución (la “insurrección") y, por tanto, la confrontación con el aparato del Estado zarista, masivo y totalitario. Y es un partido que piensa poder integrar al campesinado -que constituye la gran mayoría (unos 120 millones de campesinos frente a 2 0 3 millones de obreros) y que es pequeño-burgués y “anti-socialista”-, en una alianza con la clase obrera para conquistar el poder: le corresponde al partido organizar la hegemonía proletaria. 


En cuanto a la clase obrera, tras su diálogo con Axelrod, Lenin percibe debilidades congénitas. Esta "vulnerabilidad" (12) es especialmente preocupante, ya que la experiencia ha demostrado que su radicalismo no conduce a la conciencia socialista y no le acerca al partido. Su radicalismo no le enseña espontáneamente sus tareas políticas, complejas, en relación a su aliado (el campesinado) y su principal adversario (la burguesía liberal). 


Los detalles específicos de la clase obrera rusa continúan siendo objeto hasta nuestros días de un amplio debate, a partir de numerosos estudios detallados con variables y paradigmas distintos. 


Pero su radicalismo es reconocido casi unánimemente. ¿Cuáles son sus fuentes? ¿Está relacionado con su reciente pasado campesino (su conciencia primitiva y su brutal comportamiento) o, por el contrario, a su proletarización / masiva urbanización (su receptividad a las ideas políticas radicales). ¿Es producto de su reciente desarraigo o, más bien, de la estabilización de la "segunda generación" de inmigrantes de las zonas rurales? ¿Son las capas menos cualificadas, menos educadas y más explotadas las portadoras de esa combatividad explosiva o, por el contrario, los trabajadores educados, cultos y cualificados? ¿Qué es lo que cataliza esa alquimia explosiva, una dinámica de clase"endógena" o influencias externas, incluida la de una pequeña capa de intelectuales (miembros o no de las nuevas organizaciones obreras y campesinas)? Podemos decir que, en lo esencial, surge una respuesta gracias a la (semi) revolución (generalmente menospreciada) de los años 1913-1914. Y es una respuesta a dos niveles. 


En el plan político y práctico, el Partido de Lenin consiguió la dirección del movimiento obrero gracias a una propaganda y agitación radical y masiva, y sobre la base de la democracia obrera (elecciones y debate de tendencias en los sindicatos y los consejos de seguros sociales). En términos de análisis histórico y científico, el mecanismo socio-político "endógeno" que hace evolucionar esta radicalización obrera elemental hacia el campo político revolucionario". 


La expansión económica (a partir de 1910) dio lugar a una profunda renovación y ampliación de la clase obrera (enero 1912: 1.800.000; julio 1914: 2.400.000 trabajadores). Interviene un factor generacional, por partida doble: la juventud sustituye en las empresas a la vieja generación de "1905" - más maduros y también más escépticos - con nuevos brios. Y estos jóvenes, a su vez, se agrupan en dos segmentos distintos: una "segunda generación" minoritaria (los hijos de los proletarios de antes de 1905), educados y cualificados que forman una capa superior en el proceso de producción, muy receptivos a la política radical y, por otro lado, una masa de jóvenes campesinos desarraigados de las regiones rurales "radicales" del suroeste, que continúan, al igual que sus predecesores, la tradición campesina del “buntartsvo”: la revuelta aquí y ahora.


Una diferencia significativa con 1905: las actitudes de ambos segmentos de jóvenes se fusionan. Los partidos más radicales (bolcheviques y socialistas revolucionarios ... hegemónicos en los medios rurales más activos) superan a los mencheviques moderados. Esta capa de jóvenes educados será la base de la nueva militancia bolchevique, de los comités de huelga y los sindicatos en expansión. Pero, como señala Haimson, no se puede entender este ascenso semi-revolucionario (que será insurreccional en Petrogrado) sin la persistente actividad ilegal del Partido Bolchevique que consigue fusionar a los trabajadores e intelectuales de la generación de 1905 y a los nuevos militantes reclutados en la organización del partido. 


Vuelta al ¿Qué hacer?

Este complejo cóctel anterior a 1917 explica cómo se creo, en las condiciones de Rusia, un verdadero partido revolucionario de masas, capaz de actuar sin sustitucionismo. También cómo las relaciones partido / clase y, dentro del partido, entre conciencia y espontaneidad, rebeldía y requisitos estratégicos, no siempre van de la mano. Y también cómo, en julio de 1917, el Partido Bolchevique intentó frenar una lucha revolucionaria ganada en Petrogrado, pero aislada en el resto del país, o cómo se va a enfrentar en julio de 1914 a la lucha explosiva y desbordante de un sector del proletariado de la ciudad, bajo la dirección de los cuadros obreros jóvenes que acaban de ser reclutados. 


En retrospectiva, se puede comprender muchos aspectos de ¿Qué hacer?, la batalla por el segundo congreso y su resultado desastroso (división entre mencheviques y bolcheviques, fragmentación, abandono de militantes obreros...). 


Es una clarificación indispensable en relación con la famosa pregunta de la "externalidad" de la conciencia, en la que Lenin insiste con mucha fuerza, sin olvidar como buen marxista las referencias a la espontaneidad y al papel de la experiencia en la formación de la conciencia de clase. 


Sin entrar en un análisis detallado, es interesante mencionar que se pueden distinguir tres tipos de conciencias y tres maneras diferentes de introducirla desde el "exterior":

- La fórmula tomada de K. Kautsky significa que históricamente la "conciencia socialista" "no surge de la lucha de los trabajadores", sino que es producto del trabajo de los "intelectuales burgueses" que la "han transmitido al proletariado intelectualmente más avanzado, que a su vez la ’ha introducido en la lucha de clases del proletariado (p.393). Su papel es esencial porque “en la actualidad no puede surgir más que sobre la base de un conocimiento científico profundo”. Lenin matiza y admite que la "clase obrera se orienta espontáneamente al socialismo" (p.393), pero añade que "esa conciencia se ve amenazada por la ideología burguesa dominante".

- Una externalidad completamente distinta: la ”conciencia política de clase solo puede ser llevada a los trabajadores desde el exterior, es decir, más allá de la lucha económica, fuera de las relaciones entre trabajadores y patrones "(p.431). Pero escribe: "Muy a menudo, la lucha económica reviste un carácter político de forma espontánea, sin la intervención de los socialdemócratas conscientes" (p. 430.)

- La externalidad del Partido, es decir, su relativa autonomía en relación con la clase, su papel vital para introducir (o sugerir) una “política socialdemócrata" (p.394), "una organización (que ) no tiene las manos atadas”, que provoca la lucha política en todas las circunstancias y en todo momento "(p. 398), en la medida en que la clase obrera, como tal, no desarrolla una linea política.

!El surgimiento de los "revolucionarios profesionales"

Después de su publicación, las tesis desarrolladas en ¿Qué hacer? no provocan desacuerdos en el movimiento socialdemócrata de principios de siglo, con excepción de los sindicalistas revolucionarios. Lenin quiere agrupar para que el 2 o Congreso sea un éxito. El núcleo de ¿Qué hacer? es una transcripción de las ideas y las experiencias compartidas por el grupo dirigente de dos generaciones (Plejanov, Axelrod, Vera Zasúlich, Lenin, Martov, Potresov), aunque Lenin le diese una forma polémica y dura, con propuestas prácticas muy vinculantes y, por supuesto, la perspectiva de la insurrección. 


La recepción las fórmulas "teóricas" de Lenin por parte de sus compañeros sería completamente distinta a la esperada a causa del contexto político previo al Congreso (1903). El auge de la lucha de clases, en 1901, eliminó el carácter libresco y abstracto del debate estratégico: la actualidad de la revolución se hace presente, la decisión política fundamental (alianza con el campesinado o con la burguesía liberal) es crucial. Es urgente la fundación del partido, su retraso o eventual fracaso, una obsesión. Sólo Lenin, entre los dirigentes rusos, saca todas las conclusiones de la situación. 


Ante todo persigue la aplicación rigurosa de su esquema organizativo, agitando las inercias y prejuicios. El consenso salta hecho añicos. El Congreso se convierte en una lucha por la dirección. El duro debate se centra en el régimen interior del partido y la composición de sus órganos de dirección. Las tesis de ¿Qué hacer? son “releídas" desde este nuevo ángulo, en particular, la idea de la centralización, totalmente demonizada, mientras que la corriente de Iskra - que agrupa a futuros mencheviques y bolcheviques, se ha formado a partir de la necesidad de superar los métodos tradicionales y localistas (14).

Esta lucha política, tensa y todavía muy confusa en cuanto a su sustancia, empuja al frente al grupo de "revolucionarios profesionales". Siempre práctico, Lenin les ha convertido en los "héroes" de ¿Qué hacer?, mucho más que a la vanguardia proletaria. Los agentes de la dirección central, disfrutarán así de una gran autoridad práctica para emprender la lucha contra las particularísimos locales y los métodos artesanales, e impondrán, si es necesario, la centralización. La organización del congreso fundacional será “asunto suyo”. Serán además decisivos a la hora de formar la fracción bolchevique y su supervivencia en el corto período 1903-1904.

Al hacerlo (15), los "comisarios", como se les llama, confrontan con los militantes obreros a los que tienen que ganar para el Partido. El argumentario de ¿Qué hacer?, que indica los límites de la conciencia obrera espontánea y los peligros del “sindicalismo", se convierte de hecho en un instrumento formidable para domeñar a los militantes obreros surgidos de las huelgas de 1895-1896, orgullosos de sus huelgas y celosos de sus "organizaciones embrionarias (" las cajas de resistencia"), que sospechan de los intelectuales y bes muestran recalcitrantes frente a las directrices del "exilio". Resistirán la embestida y abandonarán el partido. La composición social del POSDR acusará el golpe.

Antes de 1905, cuando esa amplia experiencia de auto-organización permea a toda la clase obrera, en el partido opera un mecanismo sustitucionista: la tutela de los militantes obreros por los cuadros intelectuales del partido. No es de extrañar que esa capa de "revolucionarios profesionales" tienda a reproducir, más o menos espontáneamente, el mismo comportamiento en su trato con la clase. Ciertamente encarnan en su conciencia la capacidad del Partido para resistirse a una clase obrera considerada "inmadura" y "elemental" por todas las corrientes del POSDR.

Esta batalla de los "comisarios" provoca una selección, conforma una mentalidad, crea solidaridades, genera un "sentido común". Estas características consustanciales de la corriente bolchevique forman parte de una configuración autoritaria que abarca tanto como enfocar la teoría (la invocación de la ortodoxia), como el estilo de debate, las caracterizaciones sociológicas de los opositores (“pequeño-burgués" ...), las excomuniones, las relaciones entre dirigentes y dirigidos, el moralismo y la disciplina casi militar ... Todo ello quedará, aunque el bolchevismo no tenga el monopolio.
Lenin no es ajeno a esta batalla que se extiende cinco años. Le dará, en el contexto del "caos en el Partido" antes y después del segundo congreso, una prioridad absoluta (Lenin escribió tres artículos en doce meses a pesar de la guerra ruso-japonesa). De acuerdo con su concepción del Partido, ese “segundo círculo concéntrico” del Partido (Bujarin) desarrollará una función de continuidad del aparato esencial.

Lenin conocía bien sus debilidades: nunca vaciló cuanto tuvo que enfrentarse a ellos, pero les otorgaba una alta estima en público y no cesaba de alabarlos. Los “revolucionarios profesionales” eran una parte importante de la identidad bolchevique cuando Trotsky y otros, en 1903, atacan el espíritu bolchevique o en 1917 exigen (como condición para su entrada en el partido), la “desbolchevización”, en referencia a esa mentalidad particular.

Desconcertados, una vez más, por la extraordinaria reformulación política y táctica de Lenin en los años 1906-1912, se reagruparán "en el frente interno", tras la escisión del POSDR en enero de 1912. El Partido Bolchevique ya no se parecerá al POSDR con sus corrientes, sino que nacerá de una fracción unida y homogénea. La venganza de los "comisarios" vendrá cuando el Partido clandestino, después de haber sobrevivido gracias a ellos en condiciones difícil, salga de la ilegalidad en 1913-194 y se imponga como el partido dirigente de masas.

1905 contra ¿Qué hacer?

La Revolución de 1905, un acontecimiento importante en la historia del siglo XX, cambia la situación en Europa y obliga a la dictadura zarista a intentar una auto-reforma. Y ello afecta profundamente las estrategias de todos los actores del conjunto de las clases de la sociedad. Lo mismo le ocurre a Lenin. 1905 le exige una importante reorganización de sus concepciones analíticas, estratégicas y organizativas, así como de su práctica militante. Por lo que se refiere al punto central de nuestro tema, en el espíritu de Lenin "1905" cancela el ¿Qué hacer? y, en concreto, toda la controversia (tan esquemática) sobre la conciencia obrera (16).

En primer lugar, reafirma y restablece el papel de la clase obrera como sujeto de la revolución. Rehabilita la "espontaneidad revolucionaria”, reafirma el papel de la experiencia en la formación de la conciencia de clase, insiste en "la iniciativa histórica de las masas", y volverá a elaborar de distintas maneras sobre los recursos profundos y el funcionamiento internos de la huelga general política como forma de la revolución. Cualquier pretensión de sustitucionismo desaparece.

La autonomía del Partido, punto de partida de ¿Qué hacer?, es "dialectizado" en la relación triangular partido / clase / consejos-comités de huelga (los sindicatos, demasiado embrionarios, no están aún en el escenario).

Todo ello afecta al Partido (17). Lenin lo muestra en la práctica. Propone reemplazar la cooptación a los comités locales por elecciones democráticas en todos los niveles del partido, y reservar un 80% de los puestos a los trabajadores. Con respecto a los criterios de adhesión (el famoso estatuto no1 del segundo congreso, supuesta "causa" de la escisión), hace un llamamiento a reclutar a todos los militantes obreros, incluidos los que no son revolucionarios ("socialdemócratas").

De unos pocos cientos de miembros antes de 1905, las dos fracciones combinadas de Rusia (sin los polacos ni el Bund, ...) pasan a ¡70.000 militantes! En realidad, lo que surge es otra forma ("modelo") de partido: un partido de cuadros de masas. Un modelo no teorizado, pero que puede reproducirse en 1917: el Partido Bolchevique pasará de 15.000 miembros desorganizados en febrero a 300.000 en noviembre).


El partido debe ser capaz de absorber todo el potencial de rebelión que existe, la energía, el espíritu de lucha de los trabajadores, especialmente de los jóvenes. El sistema organizativo debe adaptarse: el número de miembros de los comités locales del Partido debe se dobla, se multiplican las "organizaciones de todo tipo" relacionadas con el Partido. Al abarcar, en un período revolucionario, al máximo del "movimiento real" en el Partido, este interioriza la dialéctica política entre los cuadros y la masa activa de la clase, entre el programa marxista y la conciencia espontánea.

El objetivo es exponer a sabiendas a trabajadores "no-revolucionarios" a la influencia de los cuadros del partido. Lo contrario también es cierto: provocará un choque frontal entre Lenin y el grupo de los “comisarios", guardianes de la ortodoxia bolchevique. Su idea principal es que el Partido es lo suficientemente fuerte como para que su identidad no se diluya, gracias a su programa, su estrategia y sus tácticas, su experiencia y su dirección.

Creo que el "sustitucionismo" recibió un golpe mortal. La revolución encontró su forma concreta en el espacio urbano. La auto-emancipación de la clase obrera se convierte en una posibilidad real. Esto no elimina el papel del Partido, cuyo papel de dirección se reequilibra en la nueva situación.

Después de 1905

Casi roto por el desastre del segundo congreso, abrumado por la tremenda ola revolucionaria de 1905, el POSDR se constituye por primera vez en un partido que se desarrolla en la sociedad. En general, los comentaristas de izquierda y derecha admiten la apertura, el viento "libertario" y la preocupación democrática de Lenin en 1905-1906. Pero consideran que estos avances desaparecen rápidamente por una vuelta atrás. Se trata de una interpretación acordeón: 1900-1904, 1905-1906, 1907-1916, 1917-1918, 1919-1922, en la que se suceden dos polaridades: apertura / democracia / heterodoxia y cierre / dogmatismo / autoritarismo .... No tiene en cuenta la profunda transformación de la corriente bolchevique en relación con las transformaciones de la estructura social y política de la sociedad zarista.

Lo que ciega a los analistas políticos (a excepción de los historiadores especializados) son las luchas internas dentro del POSDR, las escisiones, los insultos y, en general, la degradación de las relaciones humanas y militantes. Todas ellas cosas que suceden y que dejan heridas. Pero la clave está en otra parte: a partir de 1906, bajo el zarismo surge una sociedad civil embrionaria que permite por primera vez la reorganización de los partidos para articular una actividad política.

Y es seguido por una situación pre-revolucionaria en 1913-1914, mediante la cual el Partido Bolchevique desplaza a las otras corrientes y gana la mayoría de la clase obrera. El arte de la política práctica de Lenin se despliega.

Lo que permanece es la concepción básica de ¿Qué hacer?, a saber, "la agitación política": el partido lleva una línea política al movimiento y la clase (en realidad hará que Lenin desarrolle un embrión de programa de transición con una fórmula de gobierno). Su "marxismo revolucionario operacional", que se niega a aceptar las constricciones de las construcciones teóricas acabadas, y que aborda los problemas en sus aspectos concretos, encuentra un terreno fértil.

Sus transgresiones, reales o pretendidas, de la "ortodoxia marxista" se multiplican: una reevaluación del zarismo y de su capacidad de auto-reforma, la participación en las elecciones amañadas para un parlamento castrado, una nueva exploración instrumental de la labor parlamentaria, una segunda vuelta al análisis del campesinado, con la recuperación del programa agrario de los Socialistas Revolucionarios, la aproximación puntual a los mencheviques y una revisión de su caracterización de los Socialistas Revolucionarios, una revisión de las tácticas sindicales, una puesta al día radical de la cuestión de las nacionalidades, el comienzo del trabajo entre las mujeres, y, sobre todo, una búsqueda incesante de fórmulas estratégicas para la revolución rusa ...

Durante este período, todas las corrientes políticas de todas las clases sociales debaten, polemizan entre ellas, revisan y estallan. En cuanto a la concepción del Partido en Lenin hay que destacar tres elementos:

1. La prioridad de la actividad "cara a millones" de obreros y campesinos. Lenin lleva una batalla en dos frentes. Es una lucha contra la corriente "liquidadora", entre los mencheviques que abandonan las estructuras clandestinas del Partido y perjudican el combate revolucionario. Otra, inmediatamente política, contra el izquierdismo qué amenaza con paralizar la intervención del Partido en el movimiento real: la de su propia facción, que rechaza la participación en todas las llamadas instituciones "legales" (elecciones, parlamento, sindicatos ...), que subestima al campesinado en la teoría (sindicalistas revolucionarios, obreristas) y en la práctica (Trotsky, Rosa y los "Polacos", que también se equivocan sobre la cuestión nacional, una cuestión democrática determinante), y por último los Socialistas Revolucionarios que incluyen sobre una parte importante de los trabajadores de las grandes empresas. El Bolchevismo, por radical que fuera, nunca fue de las (grandes) corrientes la más izquierdista en el movimiento obrero y campesino.

2. Un aspecto subestimado: el cuidado de pone Lenin, todo el tiempo, en lo referente a los cuadros organizadores de su fracción, desconcertados ante el vértigo de la revolución y, luego, la nueva situación y la nueva línea del partido. El tono áspero del debate de Lenin con ellos, a veces hasta el punto de ruptura, es acompañado de la colaboración política y pedagógica más sistemática y estrecha con los cuadros intermedios, a menudo nuevos y más numerosos que nunca. Estos "comisarios" se convierten de nuevo en el eslabón indispensable en el partido en la nueva clandestinidad, que será más difícil y compleja. Debido a que el partido tiene una doble cara: despliegue hacia el exterior para construir relaciones en la sociedad, y la consolidación del Partido mediante sus estructuras internas "clandestinas", que prevalecen sobre todo el Partido. Aquí, la jerarquía, la disciplina, el compromiso moral y el sacrificio dominan más que nunca. Esta capa de activistas "intermedios", que se identifica con los valores bolcheviques de jerarquía, disciplina de hierro, y sacrificio por el Partido se consolidan a través de la tensión política y organizativa del partido clandestino (el "tono" del debate, la amplitud de los desacuerdos políticos, la situación difícil y miserable del Partido y sus activistas individuales). Cuando ascenso social aparece y se convierte en situación pre- revolucionaria son ellos los que toman en sus manos la dirección cotidiana del Partido Bolchevique.

3. El vínculo especial que se desarrolla entre el Partido y la clase obrera después de 1912-1914. Es la experiencia inversa de 1905 (y después de 1917). Aquí, la situación revolucionaria de mayo de 1913 a julio de 1914 no toma la forma de una explosión obrera que espontáneamente se auto-organiza y desborda a todos, incluido el Partido Bolchevique. Es el Partido Bolchevique el que contribuye directamente por su actividad de masas al surgimiento de una situación revolucionaria: la agitación de una plataforma de reivindicaciones inmediatas (jornada de ocho horas, la confiscación de tierras a la aristocracia, por la Asamblea Constituyente, libertades sindicales, seguridad social para todos a cargo de los patronos y el Estado), campañas de masas (especialmente de la fracción parlamentaria), batalla de tendencias en los sindicatos ... Lenin centra su actividad en la elaboración de una nueva huelga general política para derrocar al zarismo (18).

En vísperas de 1914, el Partido bolchevique (y el leninismo) han desarrollado ya sus características, cuya eficacia ya probada se confirmará en 1917. Es en el contexto de la alteración del ciclo 1914-1921 (guerra imperialista-revolución-guerra civil, con la intervención militar imperialista) que se abordarán las continuidades y las discontinuidades de la política de Lenin.


 

Notas:

1.Obras, T.13, PP100-102. ¿Qué hacer? en el Volumen 5 de las Obras.

2."Demasiado ruso", "incomprensible e inviable", “una falta grave” ... - Obras, T.33, pp.442-443.

3.Excluyó aquí a Ingerflom, Le Citoyen impossible. Les racines russes du léninisme, Payot, 1988, libro notable, pero se detiene en las raíces sin considerar el árbol...

4.cf. El excelente artículo de T. Shanin, “Marxism and the vernacular revolutionary traditions”, en Late Marx and the Russian Road, Monthly Review Press,, 1983.

5. Por un desarrollo "natural", "el movimiento socialista y el movimiento obrero se han fusionado; descartando a otras tendencias, entre ellas el anarquismo, escribe K.Kautsky, Le Programme Socialiste (1892), París, Ed. Río .. 1909, p 225 Según Rosa Luxemburgo, "La verdad es que la socialdemocracia no está relacionada con la organización de la clase obrera, sino que es el movimiento mismo de la clase obrera“ en Centralisme et démocracie, Ediciones Espartaco , p. 21. 

6.N.Weinstock, Le Pain de la misère. Histoire du mouvement ouvrier juif en Europe, t. 1, La Découverte, 1984, pp.71-92
7. cf. L. Haimson, quien fue uno de los primeros en señalar este factor en The Russian Marxist and the origin of Bolchevism, 1955, Beacon Press, 1966. 

8.cf. Harding, Lenin, t. I, McMillan, 1983, p. 16-18.

9. Tomo prestada la fórmula de Ingerflom. 

10.Trotsky escribe en Mi vida: (Paperback, pp 114-115.): “La sensación del predominio de lo general sobre lo particular, de la Ley sobre los acontecimientos, de la teoría sobre la experiencia individual ... se fortaleció en los últimos años ... Se convirtió en la base de mi visión del mundo ... una parte inseparable de mis escritos y mis ideas políticas".

11. N. Bujarin, Lénine marxiste, Maspero, París, 1966 p.l8. 

12. Moshe Lewin, La Formation du système soviétique, París, Gallimard, 1987, P. 417.La discusión sobre la naturaleza de la clase obrera rusa ha producido una vasta literatura. Además de Moshe Lewin, hay que señalar R.E. Johnson, Peasants and Proletarians. The Working Class of Moscow) en The Late XIX Century (1979), Victoria Bonnell, The Roots of Rebellion. Worker’s Politics and Organisations in St. Petersburg and Moscow, 1900-1914 (1983), y David Mandel, The Petrograd Workers and the Fall of the Old Regime (1983).
 13.cf. El artículo fundador de Leopold Haimson que revolucionará la investigación histórica: The Problem of Social Stability in Urban Russia(1905-1917) - 1 y II, de Slavic Review, diciembre. 1964 y marzo de 1965.
 14.cf. Controversias entre los protagonistas que se reproducen en la edición de Jean-Jacques Marie de ¿Qué Hacer? Seuil, 1966.

15.Como muestra Fraenkel, en la introducción de The Polarization of Russian Marxism (1883-1903), y Wildman, The Making of a Workers ́Revolution. Russian Social Democracy 1891-1903, Chicago University Press, 1967.

16.cf. El prefacio a la colección "En doce años", Works, vol. 13. 

17. "La reorganización de nuestro partido", t.10 Obras y Prefacio, Obras Completas, t.13. 

18. Una buena descripción de Tony Cliff, Lenin, Vol. I, pp.317-366. Mientras los mencheviques, dirigentes de los sindicatos "legales", llegarán a oponerse a las huelgas económicas para ’salvaguardar la legalidad de los sindicatos” y su alianza con la burguesía liberal.

François Vercammen fue miembro del Secretariado Unificado de la IV Internacional y su responsable para el trabajo europeo.

27/4/2014

sinpermiso


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