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Anticapitalistes
  
dissabte 10 de desembre de 2016 | Manuel
Grecia: El Comité para la Verdad sobre la Deuda, la capitulación de Tsipras, y las perspectivas internacionales para la lucha contra las deudas ilegítimas

Eric Toussaint, Benjamin Lemoine

Entrevista a Éric Toussaint, portavoz y uno de los fundadores de la red internacional del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM), realizada por Benjamin Lemoine |1|.

En esta entrevista se explica la genealogía de la lucha contra la deuda, de quienes abogaron por su anulación, así como de la creación empírica, al servicio de los combates políticos, de los conceptos de ilegitimidad, ilegalidad, y del posible carácter odioso de las deudas públicas. O de cómo el Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM) —antes Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo— vio necesaria la alianza con las fuerzas de la oposición y de los movimientos sociales, cuyas ideas y personas, una vez llegadas al gobierno, podrían cuestionar y desmantelar la deuda y su «sistema». No obstante, la prioridad absoluta para el CADTM es el fortalecimiento de la acción de las y los de abajo en lugar de actuar como lobby.

Esta sexta parte de la entrevista aborda los trabajos del Comité para la Verdad sobre la Deuda Griega y la experiencia del gobierno de Tsipras que lleva a la capitulación de julio de 2015. En la última parte de la entrevista se tratan pistas alternativas y una recopilación de las actividades en curso.

Publicamos esta entrevista dividida en 6 partes:

1. La genealogía del CADTM y de las luchas contra las deudas ilegítimas: los orígenes
2. Las primeras experiencias del método CADTM para combatir las deudas ilegítimas: los ejemplos de Ruanda y de la República Democrática del Congo
3. Argentina: la continuación de la lucha contra la deuda ilegítima
4. En Ecuador, de las esperanzas frustradas al éxito. Los ejemplos de Sudáfrica, Brasil, Paraguay y Ecuador
5. ¿Por qué Tsipras enterró la suspensión de pago y la auditoría de la deuda mucho antes de las elecciones de 2015?
6. El Comité para la verdad sobre la deuda griega, la capitulación del gobierno de Tsipras y las perspectivas internacionales para la lucha contra las deudas ilegítimas.

En la quinta parte de esta entrevista, vimos como Syriza había moderado fuertemente su discurso sobre la auditoría de la deuda y la suspensión de pagos entre 2012 y 2015. Aunque figurara entre las cinco propuestas concretas avanzadas por Tsipras entre las dos vueltas de las elecciones legislativas de 2012, la constitución de una comisión internacional de auditoría de la deuda junto a la suspensión de pagos de la deuda hasta el fin de los trabajos de esa comisión, esa medida se fue progresivamente alejando de las propuestas avanzadas por Syriza. Finalmente fue reemplazada por la propuesta de reunir una conferencia europea sobre la deuda que podría haber permitido, según sus promotores, aliviar la deuda griega. Ese cambio de orientación es revelador de la posición de los consejeros próximos a Alexis Tsipras, ocupando el primer lugar Yanis Dragasakis, actual viceprimer ministro, quienes evitaron desobedecer a las instituciones de la UE y en cambio hicieron un pacto con los banqueros privados griegos en particular y con el Gran Capital en general. Esa orientación condujo a la capitulación. Sin embargo, una alternativa era posible y el pueblo griego con su voto del 5 de julio de 2015 se mostró deseoso de tener un plan B.

¿Cómo pudo lanzarse la auditoría después de la victoria electoral del 25 de enero de 2015, considerando el cambio hacia la moderación de Syriza entre 2013 y 2014?

En primer lugar, algunas personalidades que habían apoyado el proyecto de auditoría desde sus comienzos se habían convertido en miembros del nuevo gobierno de Syriza a fines de enero de 2015. Nikolaos Chountis, que había comisionado con el acuerdo de Alexis Tsipras, a comienzos de enero de 2015, a un funcionario europeo griego en retiro —Georges Caravelis— para que trabajara conmigo en la preparación de la auditoría, fue nombrado viceministro a cargo de las Relaciones con las instituciones europeas. Panagiotis Lazanis, uno de los seis «súper ministros» en la jerarquía protocolaria del primer gobierno de Tsipras, había apoyado desde 2011 la auditoría ciudadana de la deuda y estaba por una suspensión de pagos. |2| Nadia Valavani, a quien conocí en 2011, fue nombrada viceministra de finanzas. |3| Rania Antonopoulos, una profesora del instituto Levy en Nueva York, que fue nombrada viceministra a cargo de la lucha contra el desempleo, |4| me había escrito unos días antes de las elecciones del 25 de enero para decirme que estaba de acuerdo con mi propuesta de auditoría. Dimitris Stratoulis |5| fue viceministro encargado de las pensiones y Costas Ischios, a quien conocía desde marzo de 2011 y con el que tenía contactos regulares, fue nombrado viceministro de Defensa. Finalmente el jurista Georges Katrougalos, |6| miembro activo de la auditoría ciudadana de la deuda (ELE) y con quien mantenía intercambios regularmente desde mayo de 2011, fue nombrado viceministro de la Reforma administrativa. Lo volví a encontrar cuando llegué a Atenas el 13 de febrero de 2015, le pedí que me pusiera en contacto con la nueva presidente del Parlamento griego con el fin de constituir una comisión de auditoría. Zoe Konstantopoulou acababa de ser nombrada presidente del Parlamento con 299 votos a favor, o sea más del 90 % de los diputados. Por intermedio de Katrougalos, la presidente respondió inmediatamente de forma positiva.

Tuvimos una reunión el 16 de febrero de 2015 con la intención de proponerle la formación de un equipo de auditoría, sin retribución monetaria. Me dijo que contaba conmigo y que eso se resolvía en una hora. Al final de la reunión, Zoe Konstantopoulou convocó a la prensa del Parlamento y a la hora siguiente publicó un comunicado en la web de éste, donde explicaba que habíamos tenido una reunión y que habíamos discutido sobre la constitución de una comisión de auditoría… |7| Como presidente del Parlamento, ocupaba un puesto importante en la jerarquía (la tercera después del presidente de la República y del primer ministro), y sobre todo tenía la confianza de Tsipras con el que se entendía muy bien. No obstante, todo eso parecía asentarse sobre unos cimientos muy frágiles: en marzo-abril, Zoe Konstantopoulou y Georges Katroúgalos se habían convertido en las bestias negras de la prensa y de la derecha griega. A Zoe Konstantopoulou la pintaban como una irresponsable. Katroúgalos me confió el 3 de abril de 2015: «Escucha, en la reunión pública de lanzamiento de la auditoría que tendrá lugar mañana en el Parlamento, creo que no habrá ningún otro ministro, y que, realmente, no hay un verdadero apoyo a esta iniciativa.» Sin embargo, Zoe me dijo por la noche: «Mañana, Alexis Tsipras estará allí, el presidente de la República estará allí y una mayoría de ministros también…». Después de una mala noche, descubrí que realmente estaban presentes el presidente de la República, la presidente del Parlamento, el primer ministro y una decena de ministros, incluido el ministro de defensa Panos Kamenos, el presidente de los griegos independientes. ¡La presidente del Parlamento griego había obtenido un apoyo oficial para la comisión de auditoría! Estaba claro que Zoe Konstantopoulou tuvo un papel decisivo con respecto a la decisión de realizar la auditoría. Obtuvo luz verde de Alexis Tsipras con el que, hasta ese momento, mantenía excelentes relaciones y apoyó constantemente nuestros trabajos.

Por lo tanto, vosotros comenzáis los trabajos… ¿Cuáles eran las cuestiones urgentes?

La comisión estaba compuesta por 15 extranjeros (provenientes de 10 países de tres continentes) y por 15 griegos. Zoe Konstantopoulou me había confiado la tarea de definir la composición de la comisión en lo que concernía a los miembros extranjeros e hice también propuestas con respecto a 7 u 8 miembros griegos que conocía desde hacía muchos años por su compromiso con la auditoría ciudadana. Zoe Konstantopoulou y yo hicimos el máximo posible para reunir personas capaces de asumir plenamente y en forma no remunerada la pesada carga que incumbía a la comisión. Se reunieron diferentes competencias y diferentes experiencias en varios ámbitos importantes para nuestro trabajo: derecho internacional, derecho constitucional, derechos humanos, auditoría de cuentas públicas, finanzas privadas, por lo tanto bancos, economía internacional, banco central, estadística, etc. Más de la mitad de los miembros, además de esas competencias, tenía experiencia en materia de movimientos sociales. Durante dos meses y medio tuvimos reuniones de trabajo. En un primer momento, se trató de elaborar los términos de referencia de la auditoría y de repartirse el trabajo de investigación. Habíamos definido los criterios —sacados del derecho nacional e internacional—que utilizaríamos para identificar las deudas ilegítimas, ilegales, insostenibles y odiosas. |8| Vista la diversidad de enfoques y de competencias en el seno de la comisión, este trabajo de elaboración de la metodología y de adopción de definiciones fue llevado a cabo con mucho cuidado para poder llegar a un consenso. Posteriormente, nos hemos repartido en varios subgrupos encargados de auditar las deudas reclamadas a Grecia y de escribir los diferentes capítulos del informe que queríamos presentar a mediados de junio de 2015.

Celebramos comparecencias públicas. Por ejemplo, hicimos ir a Panagiotis Roumeliotis, |9| el representante de Grecia en el FMI durante el período 2010-2011, y a Philippe Legrain, |10| quien, desde 2011 hasta 2014, fue consejero de José Manuel Durão Barroso, ex presidente de la Comisión Europea. También nos desplazamos al ministerio de Defensa con el fin de analizar con el ministro y sus consejeros los casos más manifiestos de deudas ilegítimas e ilegales. Así mismo, fuimos al Banco Central. Durante nuestras sesiones públicas, una docena de ministros, el presidente de la República, el primer ministro, el responsable del servicio científico del Parlamento tomaron la palabra.

Para el período 2000-2015, estudiamos todas las deudas tal como son reclamadas por los acreedores actuales de Grecia, en qué condiciones fueron contraídas, etc.

En dos meses y medio redactamos un informe en inglés compuesto de nueve capítulos. Eso representó más de 1.500 horas de trabajo realizadas gratuitamente durante 10 semanas, si se consideran las contribuciones de los miembros de la comisión. El informe fue aprobado por la comisión a comienzos de junio y fue traducido al griego en una semana para que se pudiera presentar durante una sesión pública el 17 y 18 de junio de 2015. Durante esa sesión presidida por Zoe Konstantopoulou, estaban presentes el primer ministro, una docena de miembros del gobierno, parlamentarios europeos, dos parlamentarios argentinos, un parlamentario tunecino, delegados de los movimientos sociales europeos y griegos.

Después de más de una año de su publicación, es muy evidente que nuestras conclusiones fueron corroboradas por las múltiples revelaciones, por la evolución de la situación en Grecia y en la zona euro, por los estudios publicados por diferentes instituciones internacionales, ya sea la oficina independiente de evaluación del FMI |11| o la European School of Management and Technology de Berlín. |12|

¿Cuáles fueron vuestras relaciones con el gobierno?

Durante nuestros trabajos, se produjo una separación creciente entre lo que hacíamos y lo que, por su parte, consentía el gobierno con respecto a los acreedores y a las instituciones europeas. Mientras que 7.000 millones de euros eran utilizados para reembolsar al FMI, al BCE y a los bancos privados, el gobierno gastaba apenas 200 millones para resolver los problemas de la crisis humanitaria: los problemas de salud, los planteados por los pensionistas, las 300.000 familias que ya no tenían electricidad en sus casas, etc.

Yanis Varoufakis declara en su libro publicado en 2016 que le repugnaba conceder una garantía de 50.000 millones de euros a los bancos griegos, garantía exigible en todo momento, mientras que los gastos sociales estaban muy reducidos. Escribió: «En todo momento, mi firma garantizaba más de 50.000 millones de euros de deudas de los bancos privados, mientras nuestro Estado no podía disponer de algunos centenares de millones de euros para financiar nuestros hospitales, nuestras escuelas o las pensiones de nuestros jubilados». |13| Esta claro que se debía optar por otras políticas. Personalmente, estaba convencido de que el camino tomado por Tsipras conducía al fracaso.

Expresaba con regularidad mis dudas a la presidente del Parlamento griego, quien a su vez, intentaba convencer a Alexis Tsipras y a otros dirigentes de Syriza a radicalizar su posición. Hablaba también con los miembros de la comisión, con algunos miembros del gobierno, con periodistas de confianza, con toda una serie de militantes tanto de Syriza como de otros grupos políticos de la izquierda radical especialmente activos en Antarsya, que agrupa a una docena de partidos a la izquierda de Syriza. El 15 de mayo de 2015, visité a Dimitris Stratoulis, viceministro encargado de las pensiones, para aportarle el apoyo de la comisión a su rechazo a las presiones de los acreedores y de una parte del gobierno. He aquí un extracto de la declaración pública que hice a la salida de ese encuentro: «Es evidente que hay una relación directa entre las condiciones impuestas por la Troika y el aumento de la deuda pública desde 2010. El Comité para la Verdad sobre la Deuda griega presentará un informe preliminar en junio de 2015 en el que el carácter ilegítimo e ilegal de la deuda reclamada a Grecia será evaluado. Hay pruebas evidentes de violaciones de la constitución griega y de los tratados internacionales que garantizan los derechos humanos. El Comité considera que hay una relación estrecha entre las políticas impuestas por los acreedores y el empobrecimiento de una mayoría de la población así como la reducción de un 25 % del PIB desde 2010. Por ejemplo, los fondos públicos de pensiones sufrieron enormes pérdidas debido a la reestructuración de la deuda griega organizada en 2012 por la Troika. Esta impuso una pérdida de 16 a 17.000 millones de euros en relación a su valor original de 31.000 millones de euros. Los ingresos del sistema de seguridad social también sufrieron directamente debido al aumento del desempleo y de la reducción de los salarios como consecuencia de las medidas impuestas por la Troika. La deuda griega no es sostenible, y no solo desde un punto de vista financiero, ya que es evidente que Grecia no se encuentra en condiciones de reembolsar, pero también es insostenible desde el punto de vista de los derechos humanos. Varios juristas especializados en derecho internacional consideran que Grecia puede declarase en estado de necesidad. Según el derecho internacional, cuando un país está en estado de necesidad existe la posibilidad de suspender el reembolso de su deuda de manera unilateral (sin acumular los retrasos y pagos de intereses) con el fin de garantizar a sus ciudadanos los derechos fundamentales, tales como la educación, la salud, la alimentación, jubilaciones decentes, empleos…» |14| Hice esta declaración después de haber hablado con Dimitris Stratoulis, para apoyar en todo lo que pudiera a los que en el gobierno proponían la suspensión de pagos. Por su parte, Dimitris Stratoulis difundió al máximo nuestro encuentro ya que buscaba respaldos frente a las presiones que sufría por parte del núcleo de Alexis Tsipras.

A pesar de que no era público, el gobierno estaba dividido: seis ministros y viceministros estaban por la suspensión del pago de la deuda (entre los que se encontraban P. Lafazanis, C. Ischios, D. Stratoulis, N. Valvani, N. Chountis…), también rechazaban las concesiones en materia de privatización y la tendencia hacia nuevas restricciones en materia de pensiones. Lafazanis, en particular, se oponía a la privatización del sector energético del que estaba encargado, además de negarse a comunicar una serie de informaciones pedidas por los acreedores y transmitidas por Tsipras y Varoufakis. Zoe Konstantopoulou resistía también a ciertas presiones de Tsipras. Por ejemplo: éste le había pedido la transferencia de lo que estaba disponible en la caja del Parlamento, 80 millones de euros, para pagar las pensiones. La presidente del Parlamento telefoneó a Dimitris Stratoulis para preguntarle si necesitaba esa suma para garantizar el pago de las pensiones. Stratoulis le respondió que el problema estaba resuelto y que las pensiones se pagarían normalmente. De pronto, Zoe Konstantopoulou se dio cuenta de que Tsipras había utilizado ese pretexto para convencerla de alimentar la caja que servía en realidad para rembolsar la deuda. Y, por supuesto, se negó a hacer esa transferencia.

¿Cómo se popularizó la auditoría?

Un momento cumbre fue la audición de Panayiotis Roumeliotis, el ex negociador de Grecia ante el FMI, que era uno de los hombres de confianza del ex primer ministro del PASOK Papandreu y un amigo personal de Dominique Strauss-Khan, con el que había estudiado en París. Tuve una reunión personal con Roumeliotis y le mostré que tenía documentos secretos del FMI, especialmente, las notas de una reunión conseguidas gracias a la presidente del Parlamento que había decidido desclasificar esos documentos. Como eran demasiado explosivos, el ex presidente del Parlamento los había metido en un cajón, aunque formaban parte de una investigación abierta durante la legislatura precedente sobre asuntos criminales en materia financiera. Esos documentos probaban que en la reunión del 9 de mayo de 2010, durante la cual el FMI tomó la decisión de prestar 30.000 millones de euros a Grecia (o sea, 32 veces más de lo que, normalmente, Grecia tenia derecho), varios directores ejecutivos consideraron que la ayuda aportada por el FMI era ante todo una ayuda a los bancos franceses y alemanes. |15| Eso fue denunciado con total claridad tanto por el representante de Brasil en la dirección del FMI como por el representante suizo. Para responder a esas objeciones en cuanto a la finalidad real de los préstamos del FMI a Grecia, el director ejecutivo francés, el alemán y el holandés respondieron, en sesión, que los bancos de sus respectivos países no se desligarían de Grecia. He aquí la declaración hecha por el director ejecutivo francés durante esa reunión: «Hubo una reunión anterior esta semana entre los grandes bancos franceses y mi ministra, la Sra. Lagarde. |16| Querría insistir en la declaración publicada a la salida de esa reunión, según la cual los bancos franceses se comprometen a mantener su exposición en Grecia durante todo el tiempo del programa». El director ejecutivo alemán afirmó «los bancos [alemanes] tienen la intención de mantener cierta exposición con respecto a los bancos griegos, lo que significa que no venderán las obligaciones griegas y mantendrán las líneas de crédito para Grecia. Cuando estas lleguen al vencimiento, al menos en parte se renovarán». El representante holandés también hizo promesas: «Los bancos holandeses mantuvieron discusiones con nuestro ministro de Finanzas y públicamente anunciaron que mantendrían su papel para sostener al gobierno y a los bancos griegos». Se reveló que esos tres dirigentes mintieron deliberadamente a sus colegas con el fin de convencerlos para que votaran a favor del préstamo del FMI a Grecia. |17| El préstamo no estaba destinado a mejorar la economía griega o a ayudar al pueblo griego, el dinero sirvió para reembolsar a los bancos franceses, alemanes, y holandeses puesto que entre ellos solos poseían el 70 % de la deuda griega en el momento de la decisión. Mientras esos bancos se hacían reembolsar, al mismo tiempo se negaban a continuar con los préstamos a Grecia y revendían sus antiguos títulos, que todavía no habían vencido, en el mercado secundario. El BCE dirigido por el francés Trichet los ayudó al comprarles esos títulos griegos. O sea, hicieron exactamente lo contrario de los que los directivos de los bancos alemanes, franceses y holandeses habían declarado en la reunión del FMI. Es necesario agregar que durante esa misma sesión de mayo de 2010, varios directores ejecutivos criticaron el hecho de que la dirección del FMI hubiera cambiado a escondidas el reglamento del FMI sobre la condicionalidad de los préstamos: |18| hasta ese momento, el FMI solamente podía conceder un préstamo a un país endeudado si al efectuarse ese préstamo la deuda se hacía sostenible. Como la dirección lo sabía perfectamente, al prestar 30.000 millones a Grecia sin realizar una reducción de la deuda, ésta no se volvería sostenible, incluso sería más insostenible. Y ese reglamento fue modificado. También adoptaron otro criterio sin someterlo a deliberación: se presta a un país si dicho préstamo puede evitar una crisis bancaria internacional. Lo que constituía para nosotros la prueba de que la amenaza era la quiebra de los bancos franceses y alemanes que habían prestado demasiado, tanto al sector privado como público griego, con el fin de obtener grandes beneficios, sin aplicar las indispensables medidas de precaución, como limitar los préstamos a los agentes griegos ya fueran privados o públicos.

Con respecto a la crítica del conjunto del programa impuesto a Grecia por el FMI, vale la pena citar parcialmente la intervención del representante argentino, Pablo Pereira, durante la reunión de mayo de 2010. Éste explicó que el tipo de política que el FMI quería imponer a Grecia no funcionaría, y criticó sin ambages la orientación pasada y presente del FMI: «Las duras lecciones de nuestras propias crisis pasadas son difíciles de olvidar. En 2001, políticas similares fueron propuestas por el Fondo a Argentina. Sus catastróficas consecuencias son bien conocidas (…). Existe una realidad que no ofrece ninguna duda y que no puede ser cuestionada; una deuda que no puede pagarse no se pagará a menos que haya un crecimiento sostenido (…) Conocemos muy bien cuales son los efectos de las «reformas estructurales» o de las políticas de ajuste que acaban por deprimir la demanda global y, en consecuencia, las perspectivas de recuperación económica (…) Es muy probable que Grecia termine peor después de la aplicación de este programa. Las medidas de ajuste recomendadas por el Fondo reducirán el bienestar de su población y la capacidad real de reembolso de Grecia». |19|

P. Roumeliotis, por lo tanto, testimonió ante el Comité sobre todo este asunto durante la sesión pública del 15 de junio de 2015. Lo interrogué, también lo hizo la presidente del Parlamento y nos respondió…luego lo hicieron los miembros del Comité, y les respondió. Esa audición pública, totalmente excepcional, duró 8 horas. P. Roumeliotis reconoció ante el Comité que: «hubo encuentros secretos, en hoteles, entre representantes del FMI y representantes franceses y alemanes para discutir sobre la participación de los bancos en una eventual reestructuración. Esas discusiones tuvieron lugar antes de la decisión del primer memorando y se llegó al acuerdo de no reestructurar». |20| Como todas las sesiones importantes estaban retransmitidas en directo por la cadena de televisión del Parlamento tuvo un descomunal aumento de audiencia. Los medios privados, que boicoteaban al principio los trabajos del Comité y que no nos tomaban en serio, se interesaron puesto que fueron alertados por los anunciadores publicitarios. El 17 de junio de 2015, durante mi exposición introductoria a la presentación pública de los trabajos del Comité, resumí el análisis que hicimos de las razones profundas de la aplicación del primer memorando impuesto al pueblo a partir de mayo de 2010. Se puede ver esa intervención que tuvo una gran repercusión aqui.

El acto soberano: el fin del sistema-deuda de privatización de beneficios y de socialización de pérdidas

¿Cuál fue el mayor aporte de la auditoría en el caso de Grecia?

El Comité para la Verdad sobre la Deuda Griega demuestra que las deudas contraídas por Grecia ante la Troika durante los tres memorandos sucesivos fueron bajo la condición expresa de violar los derechos garantizados por todos los pactos, tratados y convenciones internacionales en materia de derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos. El informe del Comité enumera una serie de violaciones precisas (véase el capítulo 6)

En forma más amplia, el aporte principal fue romper, y eso es evidente, con una narración política dominante de la crisis griega elaborada por la Troika, por los diferentes gobiernos de la UE y por los medios de comunicación dominantes. La explicación dada fue totalmente contraria a la verdad que destapó la auditoría. Según la narración dominante, la deuda pública habría alcanzado un nivel insostenible debido al exceso de gasto público debido a un Estado social demasiado desarrollado, por un sistema de jubilaciones muy ventajoso o, incluso, por la incapacidad, por naturaleza, de recaudar los impuestos. Pero nosotros mostramos en el informe de la auditoría que lo que es sorprendente, ante todo, es la explosión de la deuda privada, fenómeno que desborda ampliamente al caso griego. A comienzos de los años 2000, los grandes bancos franceses, alemanes y de otros países, los del llamado «centro económico» de Europa, otorgaron cantidades enormes de flujos financieros hacia los países de la Periferia en el seno de la UE, en general y en particular dentro de la zona euro. Eso se aceleró con la entrada de Grecia en la zona euro ya que los grandes bancos franceses y alemanes tenían la certeza que en caso de problemas, no habría ni devaluación ni pérdidas. Los banqueros franceses y alemanes estaban muy interesados en prestar a los agentes griegos, principalmente privados y no públicos. Consideraban que sus préstamos estarían garantizados por sus gobiernos, por el Banco Central Europeo y por la Comisión Europea que harían lo necesario, en caso de problemas, para ayudar a los acreedores. Y es lo que efectivamente pasó. Hay que señalar que hubo flujos masivos de capitales financieros que se dirigieron también a España, Portugal, Eslovenia e Irlanda.

¿Existe una continuidad con los otros casos de deudas odiosas, ilegítimas, de los países llamados «en vías de desarrollo»?

Si, y como en otros momentos de la historia, de pronto los flujos se detienen, generalmente por razones propias a los países del Centro, pero también ligadas a circunstancias de los países de la Periferia. Y en esos momentos se produce un enorme aumento de la deuda privada. ¿Quién se endeudaba en Grecia? ¿Quién estaba detrás de la deuda privada? Estaban las familias griegas estimuladas por las ofertas tentadoras de los bancos griegos, o incluso de los bancos alemanes y franceses que les prestaban directamente. También eran empresas no financieras griegas que pedían préstamos masivamente en el extranjero, a buen precio. Los bancos griegos se endeudaban con los bancos franceses y alemanes para luego, con ese dinero, ofrecer préstamos a las familias y a las empresas. Por supuesto, hubo un endeudamiento público que creció debido a los gastos militares demasiado elevados, especialmente alentados por los proveedores privados de armas alemanes, franceses y estadounidenses. Dicho esto, está claro que la deuda privada aumento mucho más rápido y mucho más fuertemente que la deuda pública. La situación crítica que vivió Grecia a fines de 2009, no fue el riesgo de una suspensión de pagos inmediata de la deuda soberana. El riesgo era la incapacidad que tenían los agentes griegos privados para reembolsar sus deudas. Fue ese contexto de posibilidad de una gran crisis de los bancos griegos con consecuencias negativas para los bancos franceses y alemanes (e incluso de Estados Unidos) que empujo a la Troika a intervenir.

En resumen, ¿lo que hay es una causalidad financiera y bancaria más bien que una causalidad presupuestaria o ligada a las finanzas públicas?

Sí, y es allí donde actúa la narración oficial, ya que para explicar la necesidad de aportar 110.000 millones de euros a Grecia para salvar el sistema financiero griego, francés o alemán, se necesitaba una explicación aceptable para la opinión pública. No era posible que las autoridades europeas y del FMI dijeran en 2010 que ese dinero era para rescatar a los banqueros. Ya se había hecho, desde 2007-2008, y la opinión pública estaba harta. La Troika necesitaba otra explicación centrada en el hecho de que «las autoridades públicas habían gastado demasiado». Papandreu falsificó las estadísticas griegas: hizo un acuerdo con la dirección de la Oficina de Estadísticas de Grecia para exagerar el déficit del Estado griego, para aumentar el monto de la deuda pública griega y el porcentaje de deuda en relación al PIB, al integrar en la deuda elementos que no deberían estar, y que estaban en contradicción con las normas contables europeas de Eurostat. Eso fue objeto de procedimientos judiciales todavía en curso en Grecia, con pruebas absolutamente claras y netas.

¿Qué salidas «hacia arriba» propone la auditoría?

El derecho internacional permite a los Estados confrontados a una actitud injusta (unfair en inglés), deshonesta, por parte de los acreedores y de las autoridades que reclaman el pago de una deuda, recurrir a «contra medidas», o sea, medidas soberanas y unilaterales de autodefensa: suspensión de pagos, denuncia del contrato de la deuda, y también el repudio de una deuda ilegítima, ilegal, insostenible y/u odiosa.

¿Qué apoyos os faltaron en Grecia además de los que ya señalaste más arriba de parte del círculo que rodea a Alexis Tsipras?

En Grecia, una serie de fuerzas políticas radicales dijeron: «¿Para qué auditar la deuda? Hay que anular la deuda, y auditarla sería una forma de legitimación de la deuda» Y por ello, los representantes de esas fuerzas abandonaron el movimiento desde 2011 o simplemente rechazaron sostener la iniciativa de auditoría ciudadana de la deuda (ya sea la coalición de izquierda radical Antarsya, como una buena parte de Syriza o el partido comunista que llegó a tratarnos de enemigos). Felizmente, había militantes de algunas organizaciones de izquierda que se comprometieron con nosotros a fondo en el combate (una parte de Syriza, algunos militantes del NAR miembros de Antarsya, sindicalistas). Aunque la mayor parte de los miembros de la comisión eran individuos u organizaciones ciudadanas que se habían movilizado por la deuda, sin tener el apoyo de organizaciones políticas. Estamos todavía esperando a las organizaciones políticas que rechazaron su apoyo a la auditoría de la deuda en Grecia que nos digan, después de haber leído los informes publicados en el mes de junio (aquí. y en septiembre de 2015 véase aquí) si nuestro trabajo sirvió para legitimar una parte de la deuda o no. Lo que es cierto es que si esas organizaciones, en lugar de criticarnos o de contentarse de mirar desde el balcón, hubieran participado en la auditoría con sus argumentos a favor de la anulación, habrían reforzado, por supuesto, a aquellas y aquellos que realmente querían instaurar una política alternativa a la capitulación de Alexis Tsipras y de su gobierno. También estamos esperando una explicación de Yanis Varoufakis: ¿Por qué en ningún momento siendo ministro apoyó públicamente el trabajo de la comisión para cuestionar la actitud de las instituciones europeas y del FMI? ¿Por qué aceptó reembolsar la deuda y vaciar las cajas de todo el sector público? ¿Por qué no colaboró realmente con la comisión tal como lo había prometido durante la sesión pública el 4 de abril de 2015 cuando comenzaron los trabajos de auditoría? Yanis Varoufakis se opuso a la capitulación y eso hace una gran diferencia con respecto a Tsipras, a Dragasakis, a Katrougalos, a Tsakalotos, etc. pero si hubiera adoptado otra actitud desde fines de febrero de 2015, los acontecimientos podrían haber sido diferentes. La victoria del «No» en el referéndum del 5 de julio de 2015 muestra que el pueblo griego tenía la voluntad de oponerse a las exigencias de los acreedores.


¿Qué lecciones importantes podemos sacar para el futuro?

Principalmente, dos lecciones para el futuro:

1.- La necesidad para cualquier gobierno popular (o para cualquier fuerza de izquierda que pretenda participar en un gobierno) de resistir a los acreedores, de desobedecer a las instituciones y a los tratados europeos, de apoyarse en las movilizaciones populares y de respetar la voluntad del pueblo.

2.- La necesidad para aquellas y aquellos de debajo de mantener una presión máxima sobre los gobiernos considerados como afines para evitar que capitulen y para obligarlos a realmente poner en marcha un auténtico programa alternativo.


¿Es suficiente la anulación de la deuda ilegítima?

Resolver el problema de la deuda ilegítima es una de las condiciones sine qua non de una ruptura con las políticas de austeridad pero no es la única. Una alternativa debe consistir en un plan integrado coherente que comprenda la auditoría y la suspensión del pago de la deuda; la resolución de la crisis de los bancos, que pasa por su socialización —y esto debería haber pasado en Grecia haciendo quebrar a los bancos privados y creando un sistema bancario público socializado, sano, y al mismo tiempo, con protección de los depósitos—; el lanzamiento de una moneda complementaria con el fin de alcanzar varios objetivos como reactivar la economía local, garantizar los pagos que no necesitan utilizar euros, aumentar las pensiones y los salarios, aumentar las ayudas financieras a las víctimas más afectadas por la crisis; implantar unes medidas fiscales muy fuertes para hacer pagar a los ricos y disminuir la carga fiscal a los pobres; la abrogación de medidas socialmente injustas; detener las privatizaciones y comenzar la desprivatización; reforzar los servicios públicos; repartir el tiempo de trabajo; aplicar medidas para avanzar hacia la transición ecológica. Si se trata de salir del euro, es necesario combinar esa salida con una reforma monetaria redistributiva (véase el final del texto de publicado aquí)

También es necesario lanzar un proceso constituyente para modificar de manera democrática la constitución del país. En los nuestros, es necesario cambiar al mismo tiempo las constituciones nacionales y refundar Europa. Y eso pasa por la abrogación de los tratados europeos inaceptables. La Unión Europea no es reformable. La cuestión del proceso constituyente implica una gran participación popular: los ciudadanos y las ciudadanas deben empoderarse de la cuestión política y de las alternativas políticas y para conseguirlo se debe poder redefinir totalmente las Constituciones. Esta es una de las lecciones positivas que deberemos ir a buscar a América Latina, en esos procesos constituyentes riquísimos de Venezuela (1999), de Bolivia (2006-200() o de Ecuador (2007-2008), que permitieron por una parte integrar en las tres constituciones un mecanismo de revocación democrática de todos los mandatarios públicos. Agreguemos a eso que la nueva constitución ecuatoriana contiene la interdicción total de socializar las pérdidas.

¿Se prosiguen las acciones contra las deudas ilegítimas?

El CADTM realiza un esfuerzo de divulgación de los resultados de los trabajos del Comité para la Verdad sobre la deuda griega. El CADTM tradujo el informe al francés y lo publicó en forma de libro. También se hicieron traducciones: al castellano (por miembros de la Plataforma de Auditoría de la Deuda y del CADTM), y se publicó como libro; al alemán (por miembros de ATTAC Alemania); al italiano (Por ATTAC Italia, miembro de la red CADTM), y, parcialmente, al esloveno, portugués, etc. Circulan vídeos que tienen una importante resonancia. |21|

En varios países, se tomaron iniciativas para actuar en contra de las deudas ilegítimas: en Puerto Rico, un país con una relación casi colonial con Estados Unidos, está en curso una iniciativa para una auditora de la deuda y varios movimientos piden la adopción de políticas de resistencia frente al pago de la deuda con respecto a los bancos del Tío Sam (aquí); dentro del Estado español, en varios ayuntamientos (Barcelona, Madrid, Oviedo, Cádiz…) y en comunidades autónomas (Cataluña…) avanzan procesos de auditorías de la deuda con participación ciudadana) (aquí y aquí); en Italia, varias organizaciones que unen sus esfuerzos para cuestionar el pago de las deudas ilegítimas crearon el CADTM Italia en 2016 (aquí y aquí); en Túnez, a iniciativa de Raid-ATTAC-CADTM Túnez, 73 diputados firmaron en junio de 2016 una propuesta de ley para instaurar una comisión de auditoría de la deuda (aquí y aquí); en Grecia, el Comité para la Verdad sobre la deuda griega prosigue sus trabajos de manera totalmente independiente del gobierno (aquí y aquí); en Argentina, la «Asamblea por la suspensión del pago y la auditoría de la deuda en defensa del patrimonio nacional y de los bienes comunes» continúa sus acciones de resistencia (aquí); en Venezuela, fue creada una plataforma de auditoría pública y ciudadana de la deuda por un grupo de fuerzas y personalidades de izquierda, véase «La implosión de la Venezuela rentista» (aquí, aquí, aquí, aquí y aquí); Y se prosiguen actividades en Ucrania (aquí y aquí), Eslovenia,(aquí y aquí) Portugal (aquí) etc.

Para concluir, no hay ninguna duda sobre nuestra voluntad de extender las iniciativas y acciones contra las deudas ilegítimas.

Fin de la sexta parte y de la entrevista «Genealogía del CADTM y de las políticas contra la deuda»

Notas

|1| Bejamin Lemoine es investigador en sociología en el CNRS (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de Francia), especializado en la cuestión de la deuda pública y de las relaciones entre los Estados y el orden financiero. Una versión resumida de esta entrevista ha sido publicada en el número especial «Capital et dettes publiques», de la revista Savoir/Agir nº 35, marzo de 2016.

|2| Panagiotis Lafazanis es actualmente el principal dirigente de la Unidad Popular, el movimiento que abandonó Syriza a fines de agosto de 2015. Nikolaos Chountis, también miembro de la Unidad Popular, fue elegido diputado europeo en septiembre de 2015.

|3| Véase su biografía en inglés (aquí)

|4| Encontré a Rania Antonopoulos por primera vez en febrero de 2015 cuando acababa de integrarse en el gobierno de Alexis Tsipras. En esa ocasión, me confirmó que apoyaría el lanzamiento de una auditoría. La encontré de nuevo en mayo de 2015. En esa ocasión, me confió que estaba muy decepcionada por el funcionamiento del gobierno puesto que no había verdaderas reuniones a las que asistiese todo el gobierno. Además estaba en desacuerdo con la orientación demasiado moderada tomada por el primer ministro y afirmaba apoyar el trabajo de la comisión de auditoría que había sido creada por la presidente del Parlamento en abril. Sin embargo, en julio de 2015 aceptó la capitulación. A fines de septiembre, Tsipras la reubicó con las funciones de viceministra encargada de la lucha contra el desempleo. Puede consultarse su biografía en inglés aquí y aquí

|5| Se puede consultar su biografía en francés aquí

|6| Georges Katrougalos aceptó la capitulación de Tsipras y fue designado ministro de Trabajo en el segundo gobierno de Tsipras. Defendió la contrarreforma de las pensiones adoptada en mayo de 2016. Véase el artículo de Stathis Kouvelakis sobre esta contrarreforma (aquí)

|7| Puede verse la información en griego aquí. Cuatro días más tarde, el 20 de febrero de 2015, durante una reunión de la Oficina del Parlamento Europeo en Atenas, la presidente del Parlamento griego Zoe Konstantopoulou declaró que «habíamos puesto en marcha iniciativas para auditar la deuda griega». También estaban presentes Nikos Chountis (viceministro de Asuntos europeos), G. Papadimoulis (eurodiputado de Syriza) y otros parlamentarios europeos. La fuente de información en griego aquí. El 17 de marzo de 2015, durante una conferencia de prensa organizada en el Parlamento griego por Zoe Konstantopoulou, Sofia Sakorafa y yo, anunciamos la creación de la comisión de auditoría (aquí en francés y aquí en castellano)

|8| Informe preliminar del Comité para la Vedad sobre la Deuda Pública Griega (aquí)

|9| Puede consultarse su biografía en ingles aquí, y el informe sobre su comparecencia en la audiencia pública aquí, y en castellano aquí

|10| Puede consultarse su biografía en inglés aquí y el informe de su comparecencia en la audición pública aquí y en un artículo de Vicenç Navarro (aquí)

|11| Véase el informe de la Oficina Independiente de Evaluación del FMI (IEO, Independent Evaluation Office) The IMF and the Crises in Greece, Ireland, and Portugal, Julio de 2016 (aquí), también el documento asociado sobre Grecia: Charles Wyplosz y Silvia Sgherri, The IMF’s Role in Greece in the Context of the 2010 Stand-By Arrangement, IEO background paper, febrero de 2016 (aquí).

|12| Rocholl, J., y A. Stahmer (2016). Where did the Greek bailout money go? ESMT White Paper No. WP–16–02 (aquí)

|13| Yanis Varoufakis, ¿Y los pobres sufren lo que deben? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y por qué necesitamos un plan B para Europa?, Ediciones Deusto, Barcelona, 2016 (aquí)

|14| aquí

|15| Después de que el Comité haya hecho públicos los documentos confidenciales más importantes, finalmente todo se publicó en Internet: El acta: «Minutes of IMF Executive Board Meeting», 9de mayo de 2010; (aquí), página 24, recuadro; el informe y la revelación de las decisiones: «Board meeting on Greece’s request for an SBA», Office memorandum, 10 de mayo de 2010. Gracias a nuestro trabajo de investigación, esos documentos ahora son totalmente públicos.

|16| En esa época Christine Lagarde era todavía ministra en el gobierno de Nicolas Sarkozy. Fue durante 2011 que la nombraron directora general del FMI después de la dimisión obligada de Dominique Strauss-Kahn

|17| Véase en el resumen oficial de la reunión de la dirección del FMI del 10 de mayo de 2010 el final del punto 4, en la página 3: «The Dutch, French, and German chairs conveyed to the Board the commitments of their commercial banks to support Greece and broadly maintain their exposures.” (aquí)

|18| Véase en el resumen oficial de la reunión de la dirección del FMI del 10 de mayo de 2010, el punto 7, página 3 que indica muy claramente que varios miembros de la dirección del FMI reprochan a la dirección general de haber cambiado silenciosamente las reglas.

|19| Fuente: « Minutes of IMF Executive Board Meeting », Mayo 9 de 2010. Véase el excelente artículo de Michel Husson sobre todo este asunto: Michel Husson, «Grecia, el mea culpa del FMI», publicado el 12 de septiembre de 2016 (aquí).

|20| Emilie Paumard, «Audition de Panagiotis Roumeliotis du 15 juin 2015», CADTM, junio de 2015. Este testimonio de Roumeliotis es, por cierto, muy importante, pero no nos debe hacer olvidar lo que este señor escribía en 2010, como representante de Grecia: «El programa comprende medidas destinadas a proteger los sectores más vulnerables de la población. Mis autoridades están determinadas a repartir la carga del ajuste de manera equitativa y justa. La presión fiscal aumentará para los ricos, mientras se respetarán las pensiones y los subsidios familiares mínimos (…). La fuerte implicación de las autoridades en la implantación del programa esta apoyada por la gran mayoría del pueblo griego». Fuente: «Statement by Panagiotis Roumeliotis, Alternate Executive Director for Greece» en anexo del documento Greece: Staff Report on Request for Stand-By Arrangementen (aquí), citado en la nota 7.

|21| El último, hasta la fecha, fue realizado por el CADTM en colaboración con las producciones del Pavé (aquí). Fue visto más de 110.000 veces en 7 semanas. Véase también el documental realizado por Philippe Menut, La tourmente grecque II – Chronique d’un coup d’État (aquí)

cadtm


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