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dissabte 19 de novembre de 2016 | Manuel
Madrid (Castilla): Mame, mantero, "A la alcaldesa le diría que no se hace una ciudad mejor persiguiendo a los pobres"

Amador Fernández-Savater, Javier Olmos

Mame lleva diez años en España, pero piensa volver a Senegal cuando pueda. De los diez años que ha vivido aquí, lleva siete trabajando en la manta, a falta de algo mejor. En Senegal ha adquirido un terreno, se ha construido una casa y ha comprado algunos animales con la idea de tener una pequeña granja. Ahora va y viene. Está ya muy harto del maltrato cotidiano que sufren los manteros en Madrid y la situación sólo parece empeorar, a pesar del cambio de gobierno en la ciudad.

Mi primera idea era acompañarle a la manta durante un día y conversar con él ahí mismo, pero según cuenta "la cosa está muy dura ahora y prefiero no ir". En todo caso, Mame tiene muchas ganas de hablar. Para explicar la realidad de la manta, desmentir los estereotipos criminalizadores y mandarle un mensaje a la alcaldesa Manuela Carmena. Me acompaña en la entrevista mi amigo Javier Olmos, que es también amigo de Mame.

Sacar la manta de la ciudad

Amador: Hay mucho movimiento en torno a la manta últimamente, con el plan policial y la polémica en el Ayuntamiento (1). ¿Qué está pasando, cómo se nota todo esto en el día a día de la manta?

Mame: El Ayuntamiento y la concejala hablan a menudo con nosotros y lo que nos han dicho claramente es que van a sacar la manta de Sol. Quizá no puedan sacarla de Madrid, pero la quieren sacar al menos de Sol. Eso es lo que nos han dicho. Ahora mismo está dificilísimo trabajar, hay tanta policía que no se puede. Hasta las 11 de la noche por lo menos no te dejan. Cuando hay tanta policía es imposible trabajar, te hacen correr todo el rato.

Amador: ¿Y cómo ves las alternativas que se anuncian? Esa propuesta de salidas y ayudas (dinero, trabajo, cursos...) que se hace desde el Ayuntamiento.

Mame: No es que no me lo crea, pero pienso: si somos doscientos manteros y contratan a diez o quince, ¿qué pasa con el resto? ¿Cómo van a pagar sus gastos y a mantenerse vivos? ¿Contratas a un 15% y al resto le echas a la policía encima? Me temo que es lo que va a pasar con el plan: contratan a unos pocos y el resto se quedan tirados en la calle. Entonces, no estás ayudando a los manteros. Si puedes ayudarnos a todos, estupendo. Si no, pues la verdad mejor que se dejen las cosas tal y como están: la policía hace su trabajo y nosotros seguimos ahí, jodidos pero luchando día a día en la manta para salir adelante.

Javier: ¿Han hablado de cifras, de cuánta gente contratarían...?

Mame: No, en realidad no. Es una suposición mía. Pero creo que están copiando lo que ha pasado en Barcelona y es esto: han contratado a unos pocos manteros que ahora salen en la tele y tal, pero son sólo unos pocos, el resto está sufriendo mucho. Es un toque de maquillaje.

Siete años en la manta

Javier: ¿Cuántos años llevas en la manta?

Mame: Siete años. Llevo diez años viviendo en España y trabajé los tres primeros. Los siete siguientes los he pasado en la manta.

Amador: Mame, tú tienes papeles, ¿verdad?

Mame: Sí.

Amador: ¿Y a qué trabajos puedes acceder?

Mame: En realidad podría hacer muchísimos trabajos. En mi país trabajé en una tienda de souvenirs y en la construcción, sé trabajar como carpintero y en restaurantes, pero aquí llevo dos años moviendo el currículum por todos lados y no me sale nada de nada.

Amador: Yo asociaba la manta a personas sin papeles, no sabía que había gente con papeles.

Mame: Antes era así. Cuando tenías los papeles, trabajabas. También para mí fue así, pero luego llegó la crisis y la situación se puso muy complicada. Llevo dos años levantándome a las siete de la mañana para buscar trabajo. Y está dificilísimo, esa es la verdad. Entonces me quedo con la manta, hasta que salga otra cosa.

Amador: He pasado el verano en México DF y la venta ambulante es seguramente el rasgo principal de la ciudad. Creo que son 8 millones de personas las que viven de la venta ambulante. Quiero decir que aquí nos parece un delito gravísimo y tal, pero hoy en el mundo entero es la manera de salir adelante para millones de personas. ¿En Senegal cómo es?

Mame: Es así.

Javier: ¿Y la policía te persigue?

Mame: No, allí no. La gente vive de eso.

Javier: ¿Los que estáis en la manta sois todos senegaleses o hay gente de otros países?

Mame: La mayoría somos senegaleses, pero hay de todo: de Mali, de Guinea, de Marruecos, incluso de Bangladesh, aunque no son muchos. Ahora los senegaleses somos mayoría.

Javier: ¿Crees que vivís mejor aquí que en Senegal?

Mame: Yo lo creía antes, pero ya no. Por eso me planteo irme. Si pudiese, no dormiría aquí ni dos noches más. Pero después de tantos años no puedo dejar atrás este país con las manos vacías y empezar de cero en Senegal. Eso es lo único que me mantiene aquí, si no me habría ido pero ya.

Detrás de la manta

Amador: ¿Y qué hay de las mafias de las que tanto se habla? De esas redes de traficantes que supuestamente organizan a los manteros.

Mame: No hay nada detrás la manta. La manta con la que trabajo es mía: yo compro la manta y compro la mercancía. Vendo y lo que sobra es lo que gano, con ese dinero vivo, pago el alquiler, etc. Esa es toda la realidad. No hay ninguna mafia, ni a mí me manda nadie, ni hay ninguna cadena. La mayoría de las cosas que vendemos viene de Fuenlabrada. Muchas mercancías son exactamente iguales a las que se venden en las tiendas, la única diferencia es que nosotros no tenemos dinero para alquilar un espacio y vendemos en la calle.

Javier: ¿Y por qué piensas que los medios difunden esa imagen?

Mame: No lo sé, parece que sólo se quiere dar esa versión para que la gente nos odie y apoye las políticas que quieren sacar la manta de la ciudad.

A la tele no le gusta hablar con nosotros. Nunca se acercan y te preguntan qué pasa en la manta, qué es realmente la manta, qué significa ser mantero. A menudo vienen a grabar con la policía detrás. Y así, claro, no podemos pararnos a hablar. Nos graban sólo corriendo como si fuésemos criminales.

Parece que no les interesa que hablemos. Claro, desmentiríamos lo que dicen. La gente sabría que lo que se cuenta sobre la manta no es verdad, sobre todo lo que cuenta Telemadrid. No hay nada detrás de la manta, simplemente unos pobres chicos que creían que en España encontrarían trabajo y vivirían mejor, pero sólo han encontrado esta manera de ganarse la vida. Pero no nos dejan hablar y defendernos. Invito a cualquier televisión a venir conmigo un día a la manta y mostrar la realidad.

La manta y la justicia

Amador: ¿Y cómo es la relación con la policía?

Mame: Yo conozco a muchos policías. Muchos hablan conmigo, saben por qué estoy en la manta y lo comprenden. Hacen su trabajo y ya. Pero también hay policías que son malas personas y no nos quieren. Y cuando alguien no te quiere, busca hacerte daño. Vaya si lo hacen. Hay chicos a los que les han roto las piernas. O nos llevan detenidos acusándonos de agresión cuando es mentira. Y no podemos defendernos de un policía que está haciendo algo ilegal porque entonces nos metemos en un buen lío. Nos acusan de haberles pegado y nos llevan detenidos. No podemos hablar, reclamar.

Javier: ¿Os quitan el material?

Mame: A veces te lo quitan. En cualquier momento puedes perder la manta. A veces te dura una semana, a veces no te dura ni dos días y tus compañeros te tienen que dejar algo de dinero para continuar. A veces te ponen una multa.

Javier: ¿Os quitan el dinero también?

Mame: No siempre. Muchos policías no te lo quitan. Tampoco llevamos mucho dinero encima, precisamente para que no nos lo quiten: diez, quince o veinte euros. Pero lo peor es cuando te llevan detenido acusándonos de haberles pegado. Eso es lo peor. Si nos cogen, pues que nos tomen los datos y ya. Es un delito leve, una falta. Pero detenerte por agresión ya es otra historia. Es un delito penal. No deberían llevarse a nadie detenido si no ha hecho nada más que vender. Ahí buscan hacernos daño.

Javier: Cuando se llevan a la gente detenida, ¿qué pasa?

Mame: Te ponen un abogado gratuito de oficio y luego tienes que ir al juzgado. En el juzgado sólo dependes del juez. Muchos de mis compañeros, y yo mismo, tenemos antecedentes policiales que dicen que somos violentos cuando nunca se nos ha pasado por la cabeza golpear a un policía. Y todo esto que os cuento es muy normal, muy habitual.

Javier: ¿Los jueces os escuchan?

Mame: A veces. A menudo dicen que no hay suficientes pruebas y nos absuelven. Pero has sufrido mucho antes de llegar al juez y todo eso se queda en nada. Y al día siguiente te puede pasar lo mismo. Vender en la manta sólo es un delito leve, no te pueden llevar detenido, pero lo hacen acusándote de agresión e incluso a veces reciben hasta quince días de baja cuando no ha pasado nada. Son mentiras muy grandes y muy corrientes. A mí me ha pasado y a muchos otros compañeros.

Amador: ¿Y qué relación hay con la gente en general?

Mame: Pues hay de todo también. Mucha gente habla contigo y te trata bien. Pero hay otra que te dice cosas muy feas. Te pueden insultar, hasta darte patadas. En la calle te pueden hacer de todo. Trabajar un día entero sin que te insulten o veas cómo insultan a un compañero es casi imposible. La gente que más nos compra son turistas de paso, compran mucho más que los de aquí.

Escucha, alcaldesa

Amador: ¿Qué le dirías a la alcaldesa Manuela Carmena, si pudieses hablar con ella?

Mame: Que trabaje por la ciudad y por la gente que vive aquí aunque no haya nacido aquí. Para mí, trabajar por mejorar la ciudad no es perseguir ni echar a los pobres que se buscan la vida como pueden, favoreciendo sólo a los que tienen más dinero. Porque todo esto lo empujan los grandes empresarios que tienen buenos negocios y mucho dinero. Mejorar la ciudad no consiste en favorecer a los que tienen y hacer sufrir a los que no tienen. La igualdad debe existir si queremos que esta ciudad sea mejor.

Javier: ¿Sin acoso policial la manta sería mejor?

Mame: Yo llevo la manta y si gano algo, vivo. Si no gano nada, aguanto. Si me la quitan, aguanto. Y ni siquiera así nos dejan en paz. Pero lo que está pasando ahora con Carmena es otra cosa. Es el tema del día en los medios de comunicación, hay mucha presión hacia nosotros, se nos quiere sacar de aquí. El año pasado se cerró dos veces Sol y ahí no entraba nadie. Si entrabas, te quitaban el material. Y si te lo quitan dos o tres veces, te quedas sin ningún dinero. ¿Qué pasa en la manta para que Carmena nos presione tanto? La anterior alcaldesa también reprimía la manta, pero no había tanta presión ni se hablaba tanto del tema en los medios.

Amador: Imagino que hay sectores de derechas que saben que ponen en aprietos a Carmena atacándola por ahí. Una alcaldesa como Ana Botella no tiene que demostrar nada, se presupone que está contra la manta y los manteros. Pero a Carmena se la pone a prueba: si no va contra los manteros, se la acusa de saltarse la legalidad y si va contra ellos, decepciona a muchos de sus votantes. Algo así me imagino.

Mame: Claro, se ataca por ahí para ver cómo reacciona. Pero hasta ahora nos ha hecho sufrir lo que nadie nos había hecho sufrir.

Amador: Es duro escuchar eso.

Mame: Pues es lo que hay.

Javier: ¿Has ido a alguna reunión con la concejala?

Mame: No, no sé si me dejarían ir y tampoco sé si quiero ir. A veces prefieres no hablar con gente que no entiende lo que vives. ¿Va a mejorar la ciudad si sacan la manta?

La manta no es mi sueño

Amador: Una consigna de los manteros es "la manta no es mi sueño". ¿Cuál es tu sueño entonces?

Mame: A la gente que vive de ella no le gusta la manta, la mayoría no quiere ni mirarla ni tocarla. Mi sueño es tener un trabajo, como todo el mundo. Ir a trabajar y volver a mi casa tranquilamente, sin que nadie me diga "mira el mantero", ni que la policía me persiga con motos, o que la secreta se venga encima mío por sorpresa. Mi sueño son cosas muy normales, como ir y volver a casa sin tener que correr ante la policía, como hago cada día desde hace siete años. En España soy una persona diferente porque lo que hago no me gusta, en mi país es distinto porque vivo tranquilamente, sin miedo constante y sin la policía detrás.

Javier: ¿Cuál crees que sería la solución?

Mame: Si nos ofrecieran algo que nos sirviese para vivir y asegurarnos un futuro, dejaríamos la manta. No lo hacemos por gusto. A mí personalmente no me gusta la manta, pero tampoco me voy a morir de hambre. ¿Hay otras maneras de buscarse la vida? Sí, pero son más precarias y humillantes aún que la manta. Si no nos pueden ofrecer alternativas dignas, pues que dejen a la policía trabajar y a nosotros buscarnos la vida. No estamos robando a nadie, ni quitándole nada a nadie. Pero que no aumenten la persecución como están haciendo ahora.

Amador: No sé qué más preguntarte, sólo pienso que todo esto es injustísimo. ¿Quieres decir algo más?

Mame: Que nos den la oportunidad de hablar. No quieren escucharnos. No dejan hablar a los manteros de verdad. No nos dejan decir lo que pensamos de toda esta historia que se han montado sobre nosotros. Sólo eso, que nos dejen hablar.


1. El 29 de agosto, la comisaría de policía municipal del Distrito Centro presentó un plan contra la venta ambulante que incluía un "despliegue masivo" de agentes por las zonas céntricas donde venden manteros y "actuaciones" en pisos donde viven y tienen su mercancía. El Director de la Policía Municipal confirmó el plan y dijo que correría paralelo a una serie de "medidas sociales" que no detalló. Diversas y numerosas voces desde dentro y fuera del Gobierno municipal rechazaron el plan policial. "La manta no es el problema", decían, sino la desigualdad y el modelo de ciudad.

El 5 de septiembre, el Ayuntamiento anunció que el plan se suspendía hasta poner en marcha medidas sociales como el carné de ciudadanía, el refuerzo de la Oficina de Atención a la Población Migrante y "alternativas sociolaborales", así como la elaboración de una nueva ordenanza de convivencia. Tres días después la alcaldesa Manuela Carmena dijo que el plan policial seguía adelante. Durante esos días, hubo reuniones entre colectivos de apoyo a los manteros y representantes del Ayuntamiento.

Finalmente, el 28 de septiembre, el Partido Popular llevó el plan policial al pleno consistorial y todos los demás grupos votaron en contra. Los manteros, sobre todo los que venden en el centro, cuentan que antes, durante y después de toda esta historia, la presión de la policía municipal es, desde hace meses, mayor y peor que antes.

17/11/2016

eldiario.es


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