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dijous 20 d’octubre de 2016 | Manuel
Altsasu: ¿agresión, trifulca o algo más?

Eguzkiñe Aiesa Andres / Miguel Sánchez-Ostiz

No recuerdo ningún otro caso en el que una bronca de bar haya generado semejante polémica. Depende, al parecer, del oficio de quien se vea involucrado. O de los acontecimientos que se estén produciendo en el contexto de la bronca. O de las dos.
Lejos de la versión oficial, construida por los poderes fácticos únicamente en torno a la versión de la Guardia Civil, las personas presentes en Altsasu la madrugada del viernes al sábado hablan de “actitudes chulescas” bañadas en alcohol de dos guardias civiles, “haciéndose eco de la impunidad con la que cuentan”. La verdad es que no es nada nuevo que la Guardia Civil se pasee por nuestros pueblos con actitudes colonas, siempre con armas pero nunca con sonrisas. Tampoco lo son los montajes a los que en lo ancho y largo de Euskal Herria nos tienen más que acostumbradas.

En este caso concreto, buscan que creamos que cincuenta personas “dieron una brutal paliza” a dos guardias civiles y a sus compañeras (aquí), pero, sin embargo, en menos de dos días ha salido el último del hospital, con policontusiones de carácter leve en tres de los casos y puntos en la ceja y un tobillo roto en el caso más grave, lesiones que no parecen corresponderse con las que produciría una multitud enfurecida por el odio. No seré yo quien defienda el uso de la violencia contra nadie, pero sí que quisiera destacar algunos elementos que, creo, no deben dejarse al margen para entender lo acaecido en Altsasu el pasado fin de semana.

Ninguna voz oficial habla de las cargas policiales llevadas a cabo por el Instituto Armado en ambientes festivos, ni de las quemas de carrozas por parte de la Guardia Civil, ni de la asfixiante presencia policial que se vive en las calles de Nafarroa cualquier día y que ha sido varias veces denunciada, precisamente, en Altsasu (aquí). Tampoco se habla de la provocación que supone per se el hecho de que quien protagoniza estas acciones se encuentre a las cinco de la mañana de un día de juerga en un bar frecuentado por las gentes de izquierdas de la localidad; como comentó en twitter una persona nada sospechosa de ser “del entorno radical”, “si en vez de un teniente ‘sangre azul’ y un sargento, son dos guardias rasos, son sancionados por incumplir normas de seguridad y autoprotección”. Pero yo no voy a entrar en el tema, porque no estaba presente y mi moral me lo impide.

Prefiero comentar que me resulta, cuanto menos, sospechoso que la derecha de Navarra se movilice en favor de la Guardia Civil en los mismos días en los que está terminando la instrucción de la violación múltiple de sanfermines, en la que uno de los agresores es, precisamente, Guardia Civil. En esa concentración, por cierto, se gritaron cosas mordazables como “Asirón al paredón”, que veremos si tienen alguna consecuencia. Acallado el tema de sanfermines. Acallada también la presencia de 12.000 personas ese mismo día en Donostia pidiendo la excarcelación de las personas presas gravemente enfermas. Acalladas las declaraciones de Correa en el juicio de la Gürtel.

La derecha navarra –y estatal- necesitaba como agua de mayo un montaje del estilo en el que poder soltar su frustración ante las exhumaciones por parte del alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, y su equipo, de los militares Mola y Sanjurjo de un edificio público. Una vez más, la derecha impone su agenda y consigue arrastrar al Gobierno de Nafarroa -Uxue Barkos-, e impulsa concentraciones de exaltación de los valores más retrógrados del Régimen en las que se atreven, incluso, a hacer la burla al movimiento feminista.

Para más INRI, Mariano Rajoy y compañía rompen su costumbre de no posicionarse junto a las víctimas de las agresiones sexistas en sanfermines, de los desahucios o de los accidentes laborales, posicionándose, esta vez sí, a favor de los dos agentes heridos en la madrugada altsasuarra.

Extraño, también, que a pesar de ser la Policía Foral quien lleva la investigación del suceso, los heridos vayan a declarar ante la Guardia Civil, según El Español debido a la “desconfianza que enfrenta a ambos cuerpos”. Quizás vaya siendo hora de avanzar hacia la paz utilizando el sentido común y evitando gastos innecesarios en una tierra que ya tiene su propia policía…

20/10/2016

Eguzkiñe Aiesa Andres es abogada.

rebelion


Información e intoxicación

Miguel Sánchez-Ostiz

Los recientes incidentes de Alsasua (Navarra) ocurridos en un ambiente festivo propio de unas ferias, a las 5 de la madrugada, dentro y fuera de un bar repleto de gente bebiendo, entre dos guardias civiles de paisano acompañados de sus parejas y un grupo de vecinos han sido, a mi juicio, motivo para una intoxicación informativa de intereses políticos que cuando menos llama la atención. No hubo encerrona ni linchamiento, como dice un director de la Guardia Civil, acusado de haber sido cadenero de Falange, sino una pelea de bar transformada de manera interesada en atentado político. No es la primera vez que esto sucede con eco mediático y desvergonzadas manipulaciones, aunque el protagonista no fuera uniformado.

El resultado es que un incidente confuso se convierte en motivo de enfrentamiento social y de bandería en el que participan de manera enconada ciudadanos de buena y de mala fe. De una parte, están los vecinos de Alsasua con su versión de los hechos y de otra está el Gobierno y sus medios de comunicación con la suya, apoyados de manera ferviente por su público, ya muy azuzado… Espero que la magistratura investigue a fondo los hechos y no dé por buenas a priori las versiones de los uniformados de paisano que participaron en una pelea de bar.

¿A quién creer? Pues me temo que ese es un asunto de conciencia y solo de conciencia, o de militancia política, de trinchera. Inoportunas y precipitadas han sido, a mi juicio, las manifestaciones de políticos de izquierdas, o del cambio suave, que han dado por buena la versión gubernamental, sin escuchar a la otra parte. Otro síntoma de que el ciudadano no es igual ante la ley, porque tan ciudadano soy yo como el uniformado. Quien ostenta la fuerza, no tiene por ello la razón con él, ni mucho menos el privilegio de la veracidad. Autoridad no puede ser equivalente a abuso y a trampa. Y creo que ninguna ley positiva ni moral puede obligarme a creer en su palabra, mientras el principio de buena fe esté viciado porque la suya es de mejor calidad que la mía y, puesta en juicio, a él le beneficie y a mí me perjudique. Se produce ahí un desequilibrio procesal que puede producir indefensión. Mientras dure este estado de cosas y mi palabra no valga ante un juez lo mismo que la suya, siento no poder creer en las versiones oficiales, salvo prueba fehaciente, por mucho que una agresión, como la que se denuncia, me repugne: a las actuaciones judiciales me remito.

No nos desunen los hechos, sino la noticia que se da de los mismos, su relato; no las informaciones, sino la manipulación de éstas en aras de una guerra de brujos permanente con objetivos de derribo del enemigo político y de afirmación partidista. Así las cosas, dudo mucho que lleguemos a saber con exactitud y certeza cómo se produjeron los hechos de Alsasua. La verdad viene viciada a origen, desde el momento en que la información se convierte en consigna política que busca el alboroto de la trinchera; y no es este el único caso, sino una constante ya muy arraigada, una forma de hacer política que se ha agudizado en los últimos años.

Unos hechos sociales desunen y otros ayuntan, unos enfrentan y otros arraciman e invitan a la convención. Estos de Alsasua, manipulados, están de manera bochornosa entre los primeros. Si la versión oficial es cierta, los hechos son execrables, de lo contrario, resulta repugnante.

Más grave aún es que el Gobierno y sus medios afines utilicen datos falsos para adornar el incidente y demostrar la perversidad de los “atacantes”, como es el que uno de los guardias civiles hubiese rescatado a expresos de ETA en un bloqueo invernal. Eso no es cierto. Eso es una patraña oficial desde el momento mismo en que se echó a rodar y fue de inmediato desmentida por los interesados, los excursionistas bloqueados por la nieve en un pueblo de la montaña navarra.

Para mí la que sale dañada es la credibilidad de las instituciones. Lo sucedido me hace desconfiar de la buena fe, no ya de los gobernantes, sino de los profesionales de la política que han intervenido en el rasgado de vestiduras y la petición de picota y descabello, olvidando que el origen del escandalazo es una pelea de bar y solo eso, sobre la que se pasa de puntillas. No importa, lo que cuenta es que la intoxicación informativa tenga el grado necesario para que la trinchera no se duerma.

Una cosa es detestar a la izquierda abertzale, otra verla en todas partes, y otra más faltar a la verdad de manera clamorosa con ayuda de una prensa afín, y de un público que pide lo que le dan de manera generosa para verse encendido, en pie de guerra.

¿Y qué pinta Covite en una pelea de bar? No lo sé, pero su amenaza de personarse como acusación particular en las actuaciones contra las dos personas detenidas y puestas en libertad, es para mí otro mal síntoma de un estado de cosa en el que andan ya muy dañadas la verdad, la convivencia y la seguridad jurídica.

Y algo todavía más grave, estoy seguro de que, así como el linchamiento mediático de los dos jóvenes detenidos, y de los vecinos de Alsasua que no lo han sido, hoy ocupa los titulares, de quedar mañana libres de cargos esto quedará silenciado, como los hechos mismos, si se demuestra que no han sucedido como el Gobierno y sus medios de comunicación dicen. Ese silencio tan habitual es para mí una prueba más del estado de descomposición social que vivimos.

Miguel Sánchez-Ostiz es escritor


La mentira del linchamiento a dos guardias civiles

La versión oficial del linchamiento a dos guardias civiles en Altsasu/Alsásua es completamente falsa, empezaron ellos

Bermejo Fabian

Según el comunicado oficial irrisorio y peyorativo, de la asociación de guardias civiles, dos de sus agentes han sido linchados en Altsasu, por una multitud de 50 "perros rabiosos", "danzando aurreskus en honor a terroristas". Las lesiones de los dos agentes y sus mujeres consisten en tres casos de policontusiones de carácter leve y el más grave tiene puntos en la ceja y un tobillo roto. Las contusiones son molestias sin hematoma o laceración visible, un dato fácil de adjuntar al parte de lesiones, cuando no tienes ninguna. Aún en el más grave de los heridos, las lesiones no corresponden con el linchamiento de una multitud, al que sería difícil de sobrevivir, cuando existe el agravante de odio por parte de los atacantes, según la acusación.

Según denuncia el movimiento Ospa, las autoridades han intentado ensuciar el nombre de la localidad de Altsasu, en repetidas ocasiones con situaciones parecidas. Ospa subraya que no se puede dejar de lado la situación de represión que se vive en la zona y recuerda que la violencia policial llega a hacerse cotidiana debido a los múltiples controles, amenazas y agresiones. Es habitual en estas localidades la presencia de agentes de paisano en las zonas de ocio, por ejemplo en las últimas fiestas de Ospa Eguna fueron expulsados varios agentes de los conciertos.

A las 5 de la madrugada, en el susodicho bar de Altsasu, dos guardias civiles borrachos y chulescos alardeaban de la impunidad con la que cuentan en estos lugares, sin dejar de ser este un hecho aislado. Al parecer se trataba de una típica pelea de bar, que según los asistentes, empezaron los agentes, provocando a empujones. Los testigos afirman que los guardias civiles usaban frases como "te voy a matar" o "te voy a pegar un tiro entre ceja y ceja", por lo que fueron increpados e invitados a abandonar el local, cosa que no se debieron tomar muy bien… Esto demuestra la total manipulación de los hechos y la inocencia de los dos detenidos: uno al salir del bar de enfrente, y otro en las manifestaciones de protesta por el detenido anterior. Los detenidos acaban de ser puestos en libertad.

17/10/2016


La Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Altsasu ha condenado las agresiones y muestra su preocupación "por la masiva presencia de la Guardia Civil" que "no ayuda a crear un clima de convivencia".

La Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Altsasu ha emitido una nota firmada por PSN, Geroa Bai y Goazen Altsasu en la que condenan lo sucedido y rechazan la violencia (declaración en video aquí). Así mismo, apuesta "por la convivencia" y muestran su enfado por "la imagen que algunos medios de comunicación han trasladado" de Altsasu. También muestra su preocupación "por la masiva presencia de la Guardia Civil" que "no ayuda a crear un clima de convivencia" y afirman que seguirán "avanzando hacia la paz y la convivencia".

EH Bildu no se ha sumado a esta declaración, y proponía otra en la que se mostraba "preocupación" por la situación generada que "se saldó con varias personas heridas y dos detenidas", se criticaba que responsables políticos e institucionales hubieran realizado declaraciones sin tener toda la información necesaria y que se hubiera dado veracidad a la versión policial. Eh Bildu calificaba de "linchamiento mediático" lo vivido durante estos días en la localidad y expresaba su preocupación por la masiva presencia de la Guardia Civil "que no ayuda a la convivencia" y pedía que el Ayuntamiento pidiera "pasos en la desmilitarización" de Altsasu.


La primera part del vídeo és d’Altsasu, però de l’Ospa Eguna (Día de la Huida) del 2015. Mentre que la segona part és d’una càrrega policíaca d’aquest estiu a Etxarri-Aranatz.

+ Info:

El desplegament desmesurat de la Guàrdia Civil a Altsasu l’endemà d’una brega en un bar

Termina de caer la versión oficial de la pelea de Altsasu. 21/10/2016


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