contacte: anticapitalistes@anticapitalistes.net

 



 

Anticapitalistes
  
diumenge 10 de juliol de 2016 | Manuel
Estado español: Tras el 26J, más estancamiento

Michael Roberts

Volaba de regreso desde el estado español (en donde estuve en una conferencia) justo cuando se dieron a conocer los resultados de las segundas elecciones generales españolas de este año. El conservador Partido Popular mejoró su número de escaños, mientras que la oposición socialista logró terminar en segundo lugar, por delante de la coalición de izquierdas de Podemos-IU. La participación fue de algo menos del 70%, uno de los porcentajes más bajos en el período post-democrático. Se esperaba que Podemos podría quedar en segundo lugar, pero pareciera que el movimiento hacia la izquierda se desvaneció en el último minuto. Sin embargo, el PP no puede formar un gobierno de mayoría a menos que Rajoy reciba el respaldo tanto del partido pro-mercado y pro-UE, Ciudadanos (el cual perdió terreno), como de los socialistas. En la última ocasión, estos se negaron a dárselo.

Pero la última vez, los socialistas también se negaron a unirse a Podemos para formar un gobierno de izquierda, ya que esto hubiera significado una confrontación con la UE sobre el déficit de gasto y sobre el presupuesto público, hubiera alentado el separatismo en Cataluña y el País Vasco y también podría haber significado que podrían ser absorvidos por Podemos. Por lo tanto, nos encontramos ante un nuevo estancamiento político. El resultado más probable es que el presidente Rajoy forme un gobierno en minoría con el apoyo tácito de Ciudadanos y de los socialistas por un período determinado y en base a determinadas condiciones. La incertidumbre en la política española puede que no sea parecida a la de Gran Bretaña después de la votación por el Brexit, pero es importante.

A pesar de una corrupción bien documentada (sobornos al partido por contratos gubernamentales tanto estatales como locales), mucha gente ha mantenido su voto al PP, en parte porque los ricos saben que es el partido de las grandes empresas y de los bancos y que protegerá sus intereses y, en parte, debido a que se esperaba que reactivara la economía tras el desgraciado fracaso del anterior gobierno socialista.

Sin embargo, aunque ha habido algunos signos de recuperación económica durante la presidencia de Rajoy, esta ha sido, en el mejor de los caos, contradictoria y en el peor, no ha ofrecido alivio alguno para la mayoría. La Prolongada Depresión desde el final de la crisis mundial en el año 2009 ha ejercido también su gélido control sobre la economía española, al menos para la mayoría de la gente.

A pesar de una disminución en el 2015, la tasa de desempleo de los jóvenes sigue siendo una de las más altas de la UE. El desempleo total es ahora del 21%, pero todavía casi la mitad de las personas activas en edad de entre los 15 y 24 años sigue sin empleo. Y el desempleo a largo plazo sigue siendo el doble que en 2008. La tasa de desempleo sería aún mayor, si no fuera por los españoles que han abandonado el estado en busca de trabajo en otros lugares de Europa (Reino Unido y Alemania) o incluso de América Latina. La tasa de emigración neta ha alcanzado los 250.000 al año, drenando la economía de algunos de los ciudadanos jóvenes más educados y productivos.

Los indicadores que miden la pobreza y la exclusión social son muy altos en comparación con la media de la UE, y se deterioraron aún más en el 2014. El FMI informó que "las mejores condiciones del mercado de trabajo durante 2013 y 2014 no se tradujeron en una mejora de los indicadores sociales en esos años. La crisis llevó a un fuerte aumento de la proporción de la población en riesgo de pobreza y en situación de riesgo de pobreza o de exclusión social). Estos indicadores de pobreza se deterioraron aún más en 2013 y 2014 a pesar de la mejora en las condiciones del mercado laboral. El aumento de la proporción de trabajadores a tiempo parcial (desde el 14,5% en 2012 al 15,6% en 2015) y los trabajos temporales (del 23,4% en 2012 al 25,7% en 2015) en los últimos años fueron de la mano de un aumento de riesgo de la pobreza entre los trabajadores a tiempo parcial (de un 18,7% en 2013 al 22,9% en 2014) y en los trabajadores temporales (desde el 17,5% en 2013 al 22,9% en 2014). Junto con la moderación salarial, estos contribuyeron al aumento general de la pobreza observada entre las personas con empleo entre estos dos años".

Y como lo expuso la Comisión de la UE: "la todavía alta tasa de desempleo y el riesgo de exclusión del mercado laboral, que afecta en particular a los jóvenes y a las personas de baja cualificación, dificulta el ajuste e implica altos costos sociales. Por otra parte, el bajo crecimiento de la productividad hace que las ganancias en competitividad dependan de las ventajas de costes, lo que también afecta a las condiciones de trabajo y la cohesión social. Si se prolonga, obstaculiza la transición de la economía a un modelo de crecimiento basado en un conocimiento más intensivo". En otras palabras, la única manera en que han mejorado las cosas para el capital español es por medio de mantener bajos los salarios y usar un empleo de mano de obra barata en lugar de hacer inversiones en nuevas tecnologías y una mayor productividad.

La Comisión Europea ha añadido que "la intensidad y la innovación de la actuación de España en I+D sigue en declive, en el contexto de un número relativamente bajo de empresas innovadoras ... El nivel de baja cualificación media de la fuerza de trabajo dificulta la transición de la economía española hacia actividades de mayor valor. Esto, a su vez, limita la capacidad del mercado de trabajo para proporcionar oportunidades para el alto número de graduados en educación terciaria en sectores que utilizan el conocimiento de forma intensiva". Lo que significa que no hay puestos de trabajo, incluso para aquellos con carreras.

El FMI admite que el crecimiento económico en el estado español durante los últimos 15 años se ha debido en gran parte a la inversión en bienes inmobiliarios -lo que Marx llamaba capital ficticio. El tan cacaredao boom económico de España se mantuvo en un crecimiento real del 3.5 por ciento anual durante la década de 1990; durante la década de 2000 dejó de basarse en la inversión productiva en la industria y las exportaciones y se convirtió en una burbuja inmobiliaria y de crédito en bienes raíces, al igual que ocurrió en el caso del boom del Tigre Celta de Irlanda. Los precios de la vivienda en relación a los ingresos alcanzaron un máximo del 150 por ciento, casi tan altos como en Irlanda. Cayeron posteriormente al 120 por ciento, pero Irlanda cayeron al 85 por ciento. La construcción de viviendas se duplicó entre 1995 y 2007, alcanzando el 22 por ciento del PIB en 2007.

Durante el boom de la propiedad inmobiliaria, el crédito creció a razón de un 20 por ciento anual, mucho más rápido que el PIB nominal, que lo hizo en alrededor de un 7 por ciento al año. La deuda de los hogares alcanzó el 90 por ciento del PIB. La deuda empresarial no financiera, incluyendo la de los constructores, alcanzó el 200 por ciento del PIB, el más alto de la OCDE.

La crisis financiera puso al descubierto este gran periodo. La inversión productiva en tecnología estaba por debajo de la media de la zona del euro antes de la crisis y todavía está por debajo de la media de la UE-28. La caída de la inversión entre 2007 y 2015 implicó para el estao español una caída en el crecimiento potencial de casi 1,5 puntos porcentuales del PIB por año. El total de la deuda del sector privado ascendió a alrededor de 175% del PIB, en términos no consolidados, en el tercer trimestre del 2015 (68,6% del PIB como deuda de los hogares y 107,2% del PIB como deuda las empresas no financieras).

Si bien este nivel de deuda se mantiene por encima de la media de la zona del euro, se trata de un 40% del PIB menor que el pico observado durante el segundo trimestre de 2010. La mayor parte de la reducción se debe a la caída de la deuda de las sociedades no financieras desde dicho máximo. Sin embargo, este ’desapalancamiento’ de los hogares y de las empresas ha pesado sobre la inversión. "En particular, la elevada deuda, privada y pública, que se refleja en el alto nivel de pasivos externos netos, expone al país a los riesgos derivados de los cambios en la emocionalidad del mercado y es una carga para la economía. Mientras que el contexto de inflación negativa apoya los ingresos reales disponibles de los hogares y la demanda interna, también obstaculiza un desapalancamiento más rápido" (FMI).

El talón de Aquiles del capitalismo español es la disminución a largo plazo en su rentabilidad. El capitalismo español no tuvo un gran éxito bajo el gobierno militar del general Franco en el período posterior a 1945. La rentabilidad cayó de los máximos de la edad de oro del capitalismo de posguerra, al igual que ocurrió en el resto de las economías capitalistas a partir de 1963, de una forma clásica, es decir, derivado del aumento de la composición orgánica del capital en casi el 30 por ciento, mientras que la tasa de plusvalía disminuyó en aproximadamente el mismo valor.

Figura 1: Estado español. Tasa de Beneficio (%)

Después de la muerte de Franco, el capitalismo español invirtió temporalmente su declive en base a la llegada de inversión extranjera para la creación de nuevas industrias, apoyándose en un fuerte aumento de la tasa de explotación provocada por el trabajo excedente abundante y un sistema de contratos de trabajo temporal (mientras que el empleo permanente se mantenía congelado), la llamada política de trabajo dual /1.

Figura 2: Estado español. Cambio (en %) en la Tasa de Beneficio (ROP), Composicion Orgánica del Capital (OCC) y Tasa de Plusvalía (ROSV)

La tasa de explotación, hasta 1996, se elevó por encima del 50 por ciento, acompañando el boom impulsado por la inversión extranjera durante la década de 1990. Esto impulsó la tasa entre capital y trabajo (en un 19 por ciento)/2, ya que las empresas capitalistas alemanas y otras se trasladaron a España en busca de mano de obra barata y mayores beneficios. Esto, momentaneamente, puso una renovada presión sobre la tasa de ganancia. A partir de 1996, la rentabilidad se redujo drásticamente en la medida en que los salarios drenaban las ganancias en el boom de la década de los 2000. Los capitalistas españoles cambiaron a la inversión en bienes inmobiliarios y surfearon sobre un boom de crédito barato que ocultaba el debilitamiento de la rentabilidad en el sector productivo.

Como lo resumió el FMI: "El período anterior a la crisis se caracterizó por la disminución de la productividad del capital, medido como producción por unidad de existencias de capital, tanto en términos absolutos como en relación con la media de la zona euro. Esto es debido a que el capital voló a sectores no productores de mercancías, en particular a la construcción y a los bienes raíces, que se caracterizaron por una mayor rentabilidad, pero con rendimientos marginales inferiores /3. Por el contrario, la inversión en tecnologías de la información y de la comunicación o la propiedad intelectual se mantuvo por debajo de la de otros países de la zona del euro".

Esta larga depresión también está empezando a romper el estado español. Los gobiernos regionales están profundamente endeudados y se les pide que hagan grandes recortes. Los territorios más ricos, con sus propios intereses nacionales, como Cataluña y el País Vasco, están reclamando en voz alta su separación de Madrid. La depresión española es el resultado del colapso en la inversión capitalista. Para revertir esta situación se requiere un fuerte aumento de la rentabilidad. Hasta que la inversión se recupere, la depresión no terminará. Y existe la probabilidad de una nueva recesión económica en Europa, mientras que la dirección política del capital español todavía tiene un futuro incierto.

27/6/2016

Notas de traducción:

1. Un mercado de trabajo dividido en un sector "primario", con trabajadores con altos salarios, nivel de sindicalización y seguridad en el empleo, y un sector "secundario", con un empleo de baja cualificación, bajos salarios y de corta duración y escasas posibilidades de promoción, ver aquí). NdeT

2. Haciendo referencia a la proporción de la renta nacional que corresponde
a las rentas del capital y a los salarios.

3. Rendimiento marginal (marginal return): hace referencia al beneficio adicional obtenido por un negocio que se deriva del incremento en una unidad de input variable añadida a inputs fijos (que se mantienen constantes).

thenextrecession

Traducció: anticapitalistes.net

+ Info:

ONU presenta panorama de estancamiento económico global


A la mateixa secció:


Consignes, crides, proclames i decrets de la revolució russa


Angela Davis: “Les eines de l’amo no serveixen per desmuntar la casa de l’amo”


Capital.150


El marxismo, la primavera árabe y el fundamentalismo islámico


¿Defendieron los bolcheviques la revolución socialista en 1917?


El marxismo de André Gorz


Che Guevara en busca de un nuevo socialismo.


Contra el nacionalisme (1976)


El marxismo y los movimientos nacionalistas (1934)


La dimensió nacional al segle XXI

Creative Commons License Esta obra est� bajo una licencia de Creative Commons by: miquel garcia -- esranxer@gmail.com