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Anticapitalistes
  
dimarts 10 de maig de 2016 | Manuel
Grecia: más elementos para un balance de Syriza

Rolando Astarita

Alexis Tsipras y el partido Syriza ganaron las elecciones griegas, en enero de 2015, en medio de una ola de entusiasmo. Habían prometido acabar con las medidas de austeridad, recuperar la economía y permanecer en el euro. Pero en julio Tsipras aceptó un programa de rescate de la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, de 86.000 millones de euros, a cambio de aplicar un gigantesco plan de ajuste. La alternativa era abandonar el euro. Entonces, en septiembre, Tsipras volvió a ganar las elecciones, pero ya no hubo entusiasmo. En tiempo récord Syriza había pasado de ser la “fuerza progresista y renovadora enfrentada al neoliberalismo y los banqueros”, a ser la ejecutora del ajuste “del neoliberalismo y los banqueros” (sobre la Syriza y la crisis de deuda de 2015, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí).

Desde entonces la economía griega no da signos de recuperarse. Después de caer más del 20% en los tres años de 2011 a 2013, el PBI subió solo 0,75% en 2014 y bajó 0,2% en 2015; desde 2009 la economía se contrajo un 29%. En 2015 la inversión cayó 13%, y en el último trimestre la economía entró en recesión. La desocupación se mantiene en el 25%, y entre los jóvenes alcanza casi el 50%. El déficit fiscal en 2015 equivalió al 7,2% del PBI. La deuda pública, que representaba el 178% del PBI en 2013, era el 177% el año pasado. Muchas empresas se están mudando a Bulgaria, Albania, Rumania y Chipre. En febrero de este año salieron 500 millones de euros de los depósitos. Los bancos griegos tienen una cartera de préstamos en problemas (non performing) de 100.000 millones de euros, y a comienzos de año sus acciones cayeron más del 50%. La Comisión Europea pronostica una contracción del PBI del 0,7% para este año.

En este marco se están desarrollando las negociaciones por la nueva fase del plan de “rescate”. Es que por cada porción de dinero entregada -del paquete de 86.000 millones de euros-, Grecia debe aprobar reformas dictadas por la Comisión Europea. Ahora, para hacer la nueva entrega, los acreedores exigen revisar el avance en las reformas. La Comisión quiere un superávit fiscal del 3,5% del PBI para 2018. El FMI, en cambio, piensa que Grecia no podrá cumplir semejante objetivo, ni pagar el total de su deuda, y propone 1,5% del superávit. Para eso pide que Alemania y otros países den concesiones (extender los plazos de pago, limitar los repagos anuales y las tasas de interés), o no aportará al plan de rescate. De todas maneras, el FMI exige que Atenas instrumente un “paquete contingente de medidas adicionales” para reducir el déficit en dos puntos porcentuales. Esas medidas incluyen nuevos recortes en las pensiones, aumento de impuestos a granjeros y avances en los programas de privatizaciones.

Tengamos presente también que en julio el gobierno debe pagar 2400 millones de euros en principal e intereses por préstamos del Banco Central Europeo y el Banco de Inversión Europeo. Existen muchas probabilidades de que Grecia vaya a un default. Lo cual replantearía la posibilidad de una nueva crisis financiera abierta y la salida del euro.

Todo esto debe entrar ahora en un balance de la experiencia de Syriza. Como sucede con todos los socialistas burgueses y pequeño burgueses, la dirección de Syriza ha engañado a la gente con promesas que sabía que no podía cumplir, y ha llevado a la desmoralización y la confusión. Syriza no solo no hizo avanzar un milímetro alguna alternativa anticapitalista, sino incluso fue un factor de derrota del programa socialista. Por eso, sería bueno saber qué tienen para decir ahora los progres nacional-popular-izquierdistas que saludaron el triunfo del No en el referéndum del año pasado diciendo que “los trabajadores y el pueblo griego derrotaron al imperialismo y a los banqueros”; o los que anunciaron que “los buitres fueron vencidos”. Pero es inútil pedirle peras al olmo. Esta gente jamás hace balance a fondo. Es que hacerlo demandaría ir a las raíces sociales de la crisis; y esto cuestionaría toda esta desmoralización organizada vía socialismos utópicos y burgueses. Es la lógica de todo oportunista, a la caza del nuevo “progresismo burgués que se oponga a la derecha neoliberal recalcitrante” para darle el correspondiente “apoyo crítico”. No hay mejor reaseguro para la perpetuación del sistema capitalista.

10/5/2016

rolandoastarita.wordpress.com

Comentarios:

¿Que medidas concretas le hubiese propuesto usted a Syriza o a los griegos para mitigar los efectos posteriores al colapse del 2008?

Al gobierno de Syriza no le hubiera recomendado nada. No me asumo como consejero de gobiernos capitalistas, ni del Estado capitalista. Con respecto a los trabajadores griegos, mi humilde consejo es que rompan con TODOS (o sea, incluye a Syriza) los partidos burgueses y pequeño burgueses, y se organicen con un programa socialista, anti-capitalista. Un programa de medidas de emergencia contra la crisis, y favorables a las masas trabajadoras SOLO puede ser aplicado desde el poder.

Lo que mas me interesa son las medidas anti emergencia. ¿Cuales serian sus ideas o medidas a tomar?

La medida fundamental pasa por empezar a poner el control de la economía en manos de los productores. Retomando una idea de Marx, las empresas (industriales, comerciales, los bancos) deberían pasar a estar administradas por sus trabajadores, bajo la forma de cooperativas. Tal vez la cuestión más urgente para un gobierno que se orienta al socialismo es impedir la fuga de capitales y la huelga de inversiones. Esto es imposible si las unidades productivas y comerciales (al menos las grandes unidades productivas) no se ponen bajo el control de los trabajadores (control que no debería identificarse con el control de una burocracia estatal).
La orientación económica general (los programas de inversión, en primer lugar) de un gobierno de los trabajadores y el pueblo debería surgir de un debate democrático. Entre ellas, la forma en que la economía establece una moneda propia.

Es muy común entre los (ex)defensores de Syriza afirmar que Syriza fracaso porque estaba en una mala posición negociadora con la UE, ya que representando solo un 1,5 % del PIB y sin apoyos de otros gobienos no tenía capacidad de forzar a sus contrincantes para aceptar sus posiciones. Según esta idea entonces una victoria electoral de otras fuerzas progresistas en Europa (Sinn Fein en Irlanda, Podemos en España) le permitiría sumar apoyos de países más fuertes y renegociar condiciones más favorables. ¿Que contestarías a este tipo de análisis que hacen hincapié sobretodo en correlaciones de fuerzas políticas para explicar la situación y perspectivas de Grecia?

En una de las notas del año pasado dije que en Bruselas a Tsipras le habían dado una lección práctica de capitalismo (aquí). Y en otra dije que había que en la izquierda no deberíamos entusiasmarnos con victorias de papel (aquí). Ambas notas apuntan a lo mismo. Lo formulo a modo de pregunta: ¿por qué alguien va a pensar que con triunfos de Podemos o del Sinn Fein los banqueros y los acreedores van a ser generosos y condenar las deudas de Grecia? Además, ¿por qué esos eventuales triunfos frenarían la huelga de inversiones o las fugas de capitales de Grecia? Es hora de hacer análisis materialistas, con los pies en la tierra. Se trata de sociedades capitalistas, esto es, en las que rige la lógica del capital, la ganancia y la propiedad privada. Sus males no se arreglan sumando reformismos burgueses en los gobiernos.

Rolando, ... no entiendo qué alternativa hay. Yo ahora mismo estoy afiliado a Podemos en España ... Yo creo que nuestro lugar ahora mismo está en apoyar a Podemos. De hecho, Izquierda Unida ya ha firmado un pacto para formar una coalición en la repetición de elecciones de junio ... creo que podremos sanear un poco la vida política, plagada de corrupción y fraude, e impulsar la iniciativa ciudadana. Por eso me parece un poco injusta la “ferocidad” de su crítica ...

Mi crítica simplemente registra una realidad: Syriza es el típico partido “socialista burgués” (o sea, burgués) que hoy aplica el programa del capitalismo frente a la crisis del capitalismo griego. Por supuesto, buena parte de las bases de Syriza seguramente pensaban lo mismo que piensa usted y buena parte de las bases de Podemos. Esa es la funcionalidad de partidos como Syriza y Podemos para el régimen capitalista. Entretenerlos con “progresos liberales” que son “progresos al fin y al cabo”. Es lo que dicen, además, los posibilismos de todos los tiempos y lugares. De todas formas, una curiosidad: ¿forma parte de ese “progreso al fin y al cabo” la actual política del gobierno de Tsipras?

No, porque Tsipras está aplicando el programa de Bruselas. Yo estoy de acuerdo en que la estrategia de Syriza ha sido mala, y que animaron a su pueblo a ir a una guerra que no podían ganar, y están pagando las consecuencias. Pero es que si la mayoría de griegos quieren seguir en la UE y en el euro, qué margen de maniobra tiene Syryza? ... es que no veo alternativa ahora mismo. No sé en Latinoamérica, pero en Europa no hay una alternativa al capitalismo. Y la gente lo está pasando mal ... Es que, incluso dentro del sistema capitalista, España tiene un alto margen de mejora ... Yo no me puedo quedar de brazos cruzados ante esto, y la única alternativa que veo ahora mismo es el apoyo a movimientos populares como Podemos ... No hay material revolucionario en España, ni creo que en Europa.

Está bien, si usted no ve alternativa al capitalismo y quiere apoyar a partidos como Syriza, está en su derecho. Es un argumento tan viejo como lo es el socialismo burgués o pequeño burgués. Algo así como “si no podemos acabar con el capital… colaboremos con el capital engañando a la gente con espejitos de colores”. Frente a esto, no tengo respuestas.

Lo que yo digo es que la existencia de grupos como Podemos no imposibilitan que la izquierda siga trabajando en una alternativa al sistema capitalista ... hoy no hay una alternativa construida, una alternativa que se pueda transformar en un partido político con un programa concreto ... No sé si conocerá a Julio Anguita ... El discurso de Anguita en estos días, que ya está retirado pero sigue ofreciendo entrevistas, es que “la izquierda ha perdido la guerra. No una batalla, no. La guerra. Y ahora hay que empezar otra”. Se podrá estar más o menos de acuerdo, pero esa es la idea que hay ahora mismo en la izquierda española ... Por eso ... creo que es injusto el tono de “reproche” a cierta parte de la izquierda europea.

No lo conozco, al señor Anguita, y efectivamente, no logro entenderlo. Acuerdo en que “que la existencia de grupos como Podemos no imposibilitan que la izquierda siga trabajando en una alternativa al sistema capitalista”. Tampoco la existencia del PP o del PSOE imposibilita que la izquierda siga trabajando por una alternativa al sistema capitalista. Ese trabajo puede ser de propaganda y crítica, principalmente, dadas las circunstancias, pero no veo por qué lo deberían impedir la existencia de partidos burgueses. Aquí en Argentina la existencia del kirchnerismo o de Cambiemos tampoco impide que sigamos trabajando por una alternativa al capitalismo. En esto estamos de acuerdo. Mi crítica entonces no es a los que trabajan por una alternativa al capitalismo, sino a los que apoyan a los partidos que trabajan por el capitalismo. Entre esos partidos incluyo a Podemos y Syriza.

Aquí sí que no estamos de acuerdo, porque yo pienso que se puede apoyar a grupos como Podemos y trabajar, alternativamente, con grupos (porque partidos no hay) en una alternativa capitalista. El único partido que se declara anticapitalista (aparte de IU) es la CUP de Catalunya ... Luego hay grupos. Está “izquierda anticapitalista”, que sí es principalmente marxista, y es parte de Podemos ... partidos como Podemos pueden conseguir triunfos no sólo liberales, sino también socialistas, o que al menos faciliten el camino al socialismo ... creo que, si Podemos consigue aunque sea sólo regular la prensa, será un primer triunfo. Y creo que por eso merece la pena apoyarles.

No entiendo por qué quiere refutar mi argumento hablando de IU. Mi argumento es que Syriza es un partido burgués, del que no se puede esperar nada. Y que llevó a la gente a un callejón sin salida. No sé qué hace IU, y no veo qué aporta al argumento sobre el rol de Syriza.

La idea de que apoyando a partidos como Syriza se puede avanzar al socialismo es una reedición de la vieja táctica de la socialdemocracia, y después de los PC (también de trotskistas afectos al “entrismo”). Su argumento no es novedad. Lo dicen todos los que militan “por izquierda” en partidos socialdemócratas o movimientos como el chavismo. Los resultados están a la vista.

Por último, a mí jamás se me ocurriría proponer o apoyar una ley que disponga qué tienen que informar los diarios burgueses en sus portadas. Ni veo que semejantes cosas hagan avanzar algo al socialismo. Con un agregado: la alternativa capitalismo de Estado y burocracia militar “izquierdista”, al estilo chavista, sí ha sido un desastre. Y es absurdo tratar de ocultar ese desastre con leyes que le dicten a los medios de la burguesía la manera y el contenido de la información. ¿Quién va a dictar lo que deben escribir? ¿Un comité de notables de Podemos? Parece chiste. De todas maneras, a la vista de lo que escribe, creo que su lugar efectivamente está en Podemos, o algo similar.

...¿Usted quiere que haya una revolución socialista en un país donde la mayoría de la población todavía está encantada con mantener al rey y a toda su familia para que se sigan tocando las pelotas?

Yo no busco hacer una revolución socialista en ningún país en donde la gente no quiera hacer una revolución socialista. Jamás dije la imbecilidad que me atribuye. TODO lo que estoy escribiendo sobre el proceso de la URSS y la colectivización forzosa va EN CONTRA de la idea de hacer una revolución donde la gente no quiere hacer una revolución. Dada la simpleza de mi pensamiento, alguien con su profundidad teórica no tiene necesidad de tergiversar lo que escribo para ganar un debate.

Solo digo que por el hecho de que la gente no quiera el socialismo, no me paso del lado del capitalismo. Por eso no apoyo a partidos como Syriza o Podemos que defienden al sistema capitalista. Y pienso que los que apoyan a Syriza o Podemos diciéndose socialistas, en realidad apoyan al capitalismo con la excusa (superficial) de que “la gente no quiere hacer una revolución socialista

En mi opinión un socialista revolucionario si puede apoyar a partidos como SYRIZA o PODEMOS, o similares. Si se esta de acuerdo en que la formula política de vía al socialismo es la de ”Reforma + (más) Revolución” (Rosa Luxemburgo, 1900), entonces se puede apoyar, y AL MISMO TIEMPO promocionar y preparar la revolución, CUALQUIER movimiento político que suponga un avance en los derechos políticos y económicos de las clases trabajadores. Por pura coherencia intelectual. ¿Dónde ponemos la raya para admitir una opción u otra? Hasta donde yo sé, esa marca debería estar en que esas formaciones ofrezcan avances, y no retrocesos, a los trabajadores en sus rentas y derechos laborales. Por mucho que ese avance sea mínimo, precario, provisional y finalmente derrotado. Porque ¿cuál avance de los trabajadores no es precario en un régimen capitalista? No existen tales avances. La hegemonía económica y política como clase de las grandes empresas capitalistas impone su ley y diluye cualquier mejora para los trabajadores. En España, en Argentina y… en Madagascar ... cuando en España, o en cualquier otro país, estamos hablando de apoyar o no a partidos como, PSOE, IU, PODEMOS, etc… sólo estamos apostando por una extracción de rentas a los trabajadores más acelerada (PP, PSOE, PASOK, CDU y resto de liberales), o más suave y lenta (PODEMOS, SYRIZA, y los que puedan llegar). Esto es un imperativo económico. No hay nada que hacer para evitarlo dentro del ámbito legal del régimen. Nada. Sólo la ruptura política extra-parlamentaria lo consigue ... Por tanto, ya sabemos que SYRIZA, PODEMOS, etc… se limitarán a pequeños paliativos económicos que sólo suavizarán temporalmente la transferencias de rentas-acumulación por desposesión- de las clases asalariadas. Se sabe desde Marx en ciencia política, y no se puede impedir. Como quiera que las propuestas de estos partidos si suponen una mínima mejora efectiva para los trabajadores (p.ej. la renta garantizada o el trabajo garantizado de PODEMOS-IU,…), para avanzar al socialismo, primero se debe apoyar a estos partidos, para después pasar esta pantalla cuando la población asuma que sigue yendo a peor.

Una cosa es apoyar una reforma que beneficia a la clase obrera en concreto, o amplía las libertades democráticas, y otra muy distinta es apoyar programas políticos como el de Syriza o Podemos. Para dar algún ejemplo: los socialistas hemos apoyado la ley que limita la jornada a ocho horas, sin apoyar al gobierno (el de Alvear en Argentina) que promovió esa ley. Igualmente defendemos la educación laica sin apoyar por ello al roquismo. Defendemos el derecho al divorcio sin apoyar por ello al alfonsinismo. Rosa Luxemburgo defendió las reformas progresistas, sin por ello apoyar la política y la estrategia de Bernstein. Marx defendió la lucha por un programa mínimo, y no por ello dejó de desnudar el engaño del socialismo verdadero, del socialismo reaccionario, del socialismo pequeño burgués, etcétera. De la misma manera Lenin defendió la lucha por reformas (“la lucha por reformas es demasiado importante para dejarla en manos de los reformistas”) y no por ello apoyó el programa de los demócratas constitucionales, o de los mencheviques.

Por supuesto, los que apoyan al sistema capitalista vía Podemos y Syriza están muy interesados en que estas cuestiones no queden claras. La táctica de la colaboración de clases es típica: buscan sutiles diferencias (que en realidad no existen) entre fuerzas burguesas para encontrar leves ventajas en tal o cual fuerza burguesa supuestamente “progresista”, a fin de darle apoyo político. Los partidos Comunistas siempre fueron maestros en esto. Recuerdo cuando un militante del PC me decía, en 1976, que si bien “el ala Videla” de la dictadura militar era ultra-represiva, representaba sin embargo una “pequeña mejoría” con respecto al “ala dura de la dictadura militar”, y los marxistas no podíamos “ser indiferentes a esas diferencias”. Karl Liebkenecht hace muchos años criticó acertadamente esta táctica. En el blog he tratado varias veces esta cuestión; por ejemplo, aquí. Es la diferencia fundamental que mantengo con la mayor parte de la izquierda.

Digamos también que el apoyo a Syriza no hizo avanzar un milímetro al socialismo. Como tampoco lo hizo el apoyo al chavismo. O antes, el apoyo a los Bernstein de todas las épocas. La táctica de los Frentes Populares llevó a derrotas y callejones sin salida, y terminó desmoralizando y confundiendo. Esta es la cruda verdad. Por eso muchas veces estos gobiernos son reemplazados, con el voto popular, por las fuerzas burguesas tradicionales. Es el mejor reaseguro para el sistema capitalista. “Socialistas” que defraudan las expectativas de los trabajadores y desmoralizan, garantizan la continuidad de la explotación. Para ser concretos: es Chávez llevando la pobreza a niveles jamás vistos en Venezuela; es Syriza aplicando el plan de ajuste; es Dilma Rousseff quejándose porque el Parlamento no le aprobaba el plan de ajuste; es el socialismo francés aplicando leyes de flexibilización laboral. Y la lista puede seguir indefinidamente.

Por supuesto, los que apoyan el engaño de los espejitos de colores (tipo Syriza, tipo Chávez) están muy interesados en que nunca se saquen balances. Y es patético que se cite a Rosa Luxemburgo para defender la táctica de la conciliación de clases.

... seguimos esquivando el bulto: se apoya a Syriza o Podemos porque el socialismo no tiene programa económico. Puteamos a los capitalismos de Estado, Chávez, Podemos, Syriza, Dilma, CFK, los nacionalismos de corte africano de los 60/70, la planificación centralizada autoritaria, la colectivización forzosa, todo ello. Muy bien.

Ahi viene la pregunta televisiva ¿qué alternativa tienen a esos “izquierdismos”?

Primero se afirma que un gobierno basado en consejos populares, que comience a organizar la economía en base a cooperativas y planificación indicativa es imposible, y por lo tanto, no es alternativa al socialismo burocrático estatista. En segundo lugar, se reconoce que ese socialismo burocrático fracasó. De manera que se saca la conclusión definida de antemano: no queda otra que apoyar al capitalismo. Pero para que la cosa no indigeste al progresismo, se apoya al capitalismo apostando a formaciones como Podemos o Syriza. Esto es, volviendo al socialismo burgués más ramplón.

Para colmo, cuando se evidencia que un Syriza aplica el programa de ajuste al mejor estilo de cualquier partido burgués usual, nos responden con “lo interesante del hacer política es resolver los problemas de hoy, no los del año 2700”. ¿No pueden tener un poco de coherencia, de lógica? Repasemos: Syriza subió al gobierno prometiendo a) no aplicar un programa de austeridad; b) reactivar la economía; c) permanecer en el euro. A ese programa algunos le llaman “resolver los problemas de hoy, no los del año 2700”. Luego, cuando en la realidad de hoy (no del año 2700) se demuestra que a) Syriza aplica un plan de austeridad y b) la economía sigue estancada, se nos dice que hay que apoyar a Syriza porque “hay que resolver los problemas de hoy, no los de 2700”. Todo muy coherente, como puede apreciarse.

... Syriza está tratando de resolver los problemas de hoy, no los de 2700. Sí, efectivamente, está tratando de resolverlos con los métodos con que toda fuerza burguesa resuelve las crisis capitalistas (... no hay crisis capitalistas sin salida). Esto es lo que usted apoya y yo critico. Usted apoya a un partido capitalista que engaña y entretiene con promesas para después cumplir el programa capitalista de salida a la crisis, y lleva a la desmoralización a la gente ... Esa es la diferencia entre nosotros. Es ideológica y política, y ... tiene nada que ver con ... caracterizaciones de clase y comprensión de las leyes del sistema capitalista. Es por esta razón que critico también los “planes B” al estilo Varoufakis (ver aquí y siguientes) ... Pero además del argumento teórico está la experiencia histórica. Usted creía que el triunfo de Syriza permitiría un avance en la organización de los trabajadores. ¿No aprendió nada de la historia de los reformismos socialdemócratas, stalinistas o nacionalistas burgueses? ¿En qué lugar estas corrientes dieron lugar a un avance en conciencia socialista y poder de los trabajadores?

... la planificación burocrática, agregada a la supresión “desde arriba” del mercado NO es planificación. Y la burocratización tiene mucho que ver con esto. ... la izquierda debe trabajar en la elaboración de una alternativa a los nacionalismos burgueses y los regímenes stalinistas. Y he planteado que la falta de perspectiva estratégica es un problema central para enfrentar al capital (ver aquí, por ejemplo).

Le invito a profundizar algo más en la cuestión del apoyo a reformas ... su táctica política de apoyar sólo las medidas que estima beneficiosas para los trabajadores, pero no apoyar a los partidos que las proponen, es poco viable: si se apoyan a alguna de su políticas se esta apoyando al partido que las ofrece ...

No es así. Una medida que se considera progresista para la clase obrera se la puede apoyar, o defender de los ataques de la derecha, sin por eso dar apoyo político al programa y orientación del gobierno de turno, o partido burgués que la promueva. Esta es la base de cualquier táctica de lucha por mejoras o reformas dentro del capitalismo (que por otra parte nadie dice que nos conduzcan al socialismo). ¿No escuchó hablar de la táctica del frente único, por ejemplo? Se golpea con otras fuerzas por las medidas que se consideren progresistas (por ejemplo, en defensa de la jornada laboral de 8 horas frente a partidos que la ataquen; por ejemplo, por el derecho al divorcio frente a la Iglesia, etcétera) sin por eso confundir programas ni orientaciones estratégicas con partidos burgueses.

La cuestión es central, porque es la manera de luchar contra los oportunistas que llevan a la derrota al movimiento de masas vendiéndole a la gente “espejitos de colores”. La independencia política del socialismo con respecto a los partidos y gobiernos capitalistas es el eje de toda la política marxista. Por eso Rosa Luxemburgo, o Lenin, jamás plantearon un apoyo político a los partidos de la burguesía alemana o rusa, aunque nunca se negaron a luchar por reformas. La división entre programa máximo y mínimo es el reflejo de esa táctica. JAMÁS Rosa Luxemburgo sostuvo que había que deponer el programa socialista para apoyar a programas burgueses (programas burgueses como el de Syriza). Para que le quede más claro: lo suyo no es “reforma + revolución” sino “reforma + apoyo al socialismo burgués” (que es la válvula de seguridad del capitalismo). Con un agregado: la “reforma” de Syriza es un plan de ajuste brutal. ¿Qué tiene que ver esto con las tradiciones del marxismo revolucionario? Respuesta: nada.

...no me identifico con el proyecto de Podemos, ni en el plano ideológico (su inspiración fundamental es el populismo postmarxista de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe), ni en el modelo organizativo (centralismo; prohibición de corrientes internas – Izquierda Anticapitalista, partido troskysta que después de su paso por IU apostó por Podemos tuvo que disolverse si quería formar parte del proyecto-, existencia de un hiperliderazgo mediático); ni en su acción política (centrada en las instituciones y ausente en la calle y los centros de trabajo). Sin embargo, tengo que reconocer que una parte importante de la población del Estado español se adhiere a este proyecto, y ello por razones muy diversas, entre las que se encuentra el sufrimiento de la clase trabajadora acentuado con la gran recesión económica que se inició 2007. Esta realidad interpela a la autodenominada izquierda revolucionaria española acerca de su papel.

El problema es que buena parte de la autocrítica que se debe la llamada izquierda revolucionaria tiene que ver con su posición frente al stalinismo, la socialdemocracia y el nacionalismo.

Lo planteo desde mi experiencia de haber militado durante dos décadas en el trotskismo. Para dar solo dos ejemplos: no es posible abstraer la postura del trotskismo frente al reformismo burgués de la táctica de “entrismo” en los PS (recomendada por Trotsky en los 1930 con el argumento de que la socialdemocracia podía evolucionar al socialismo). El segundo ejemplo: no es posible abstraer la propuesta de sociedad socialista del trotskismo de su caracterización de la URSS como “Estado obrero”. Y así podríamos seguir.

Dice, ”lo suyo no es “reforma + revolución” sino “reforma + apoyo al socialismo burgués” (que es la válvula de seguridad del capitalismo)” ... no se ha entendido en absoluto mi tesis. Mi tesis, Sr. Astarita, es, dicha con esa misma formulación teórica de Luxemburg, sigue siendo esta, y espero ahora, más detallada: Reforma (y aquí incluya también apoyo al socialismo burgués o a cualquier otra opción política siempre que su programa suponga una mínima y cuantificable mejora a día de hoy en la rentas de los trabajadores) + (más) Revolución ... es indiferente que tipo de reforma se apoye. El régimen, el modo de producción capitalista, se cae, se derrumba por su propio peso, por sus contradicciones internas y por su tendencia infinita a la desigualdad económica individual y de clase ... ¿Es que alguno de los muchos, y mayoritarios electoralmente, partidos y sindicatos socialistas y comunistas ha podido parar, detener lo más mínimo, tal proceso de extracción de riqueza? ... No han podido evitarlo (o no han querido), ni lo van hacer. Desde luego tampoco Syriza ni Podemos. El modo de producción se cae, de nuevo, porque los medios de producción-empresas están en poder de un minoría social, de una élite ... Europa camina, y no está lejos, hacia su próxima revolución, inevitable. Se apoye a quien se apoye.

Trate de argumentar algo. Dice que su fórmula es “reforma + revolución” y apoya a Syriza que aplica un programa capitalista de salida a la crisis. ¿Qué entiende usted por revolución? Para colmo cita a Rosa Luxemburgo. ¿Cuándo RL apoyó, o llamó a votar, a un partido que aplicara un programa de “ajuste” contra el trabajo para una crisis? ¿No tiene límites para el disparate?

Segundo, ¿dónde dio algún resultado el “apoyo crítico” del que habla? Pero además, el programa de Syriza no es “insuficiente”. Es un programa CAPITALISTA. Pero además, en otro comentario dijo que Syriza daba solución a los problemas de hoy. Esto es, usted afirmó que un programa de ajuste era una solución. Ahora dice que es “insuficiente”. ¿Es insuficiente el ajuste?

Tercero, para preparar una lucha contra el capital hay que cacarear menos sobre revoluciones en abstracto y criticar en concreto el carácter capitalista de los programas y direcciones que venden espejitos de colores a la gente y los llevan al desánimo y la desmoralización. Apoyando a Syriza no se prepara ningún “evento político disruptivo”. Simplemente se pavimentan el camino de derrotas. Usted razona como todos los socialistas burgueses. Parece que siempre quieren empezar la historia de nuevo, y nunca sacan balance de lo que hacen. Ahí está la experiencia reciente del chavismo; con “apoyos críticos” los socialistas reformistas ayudaron a llevar a la gente al desastre actual. Ahí está la experiencia de los PC dando “apoyos críticos” a cuanto nacional reformista burgués (pero con lenguaje de izquierda, faltaba más) se les pusiera en el camino. Y la experiencia de la socialdemocracia, y de todos los que anduvieron haciendo “entrismos críticos” en estos partidos. ¿Qué se ha ganado? NADA, absolutamente nada. Pero a ustedes todo esto los tiene sin cuidado.
Por último, decir que el modo de producción capitalista hoy se cae solo es otro disparate mayúsculo. No hay caída automática, por motivos puramente económicos, del capitalismo. Esa idea era de Smith y Ricardo, por supuesto, pero no tiene nada que ver con la teoría marxista del capital. Sin acción consciente y revolucionaria de los trabajadores no habrá caída del capitalismo. Por eso los Syriza son funcionales al capitalismo. Y en tanto la gente siga votando y apoyando a oportunistas como los dirigente de Syriza Europa no caminará hacia ninguna revolución. Por favor, paren con los disparates.

La exposición básica y fundamental de mi opinión sobre el apoyo a partidos como Syriza o Podemos esta ya hecha y no puedo añadir nada más. Me parece absolutamente legitimo que no la acepte, desde luego, no veo que la refute ... Sobre la inutilidad del apoyo a Syriza, los espejitos de colores, las derrotas y su efecto en el desánimo de los trabajadores, etc…
Usted no esta captando en absoluto la tendencia, el movimiento de fondo en la economía política en Europa ... Ni el escenario político de fondo es estable y permanente, y, entonces, las sociedades oscilan pendularmente de derecha a izquierda, ni el factor determinante político es el apoyo a un partido político. De facto, la tendencia de fondo, a largo plazo , es que el modo de producción capitalista tiende, a profundizar en la desigualdad de clases y, por tanto, tiende a su ruptura, y, el factor relevante político es la relación de fuerzas en vigor, y no los apoyos a partidos ... La tendencia de fondo en Europa, la de los últimos 30 años, es reaccionaria, regresiva, de incremento de la explotación de los trabajadores. Le he expuesto datos económicos que lo evidencian. Y también es otra evidencia que esa transferencia de rentas-acumulación por desposesión (D. Harvey), empieza a tener respuesta por parte de la población ... Segmentos de población ,que si se defienden, responden e inician la acumulación de fuezas hacia la izquierda . Diversas investigaciones académicas sobre el bagaje cultural formativo de los manifestantes del 15M, y de los afiliados y votantes de Podemos, en España, lo demuestran. Asi, hace 10 años era impensable en Europa que un partido que se llamase Extrema Izquierda (Syriza) llegase un gobierno, o que un partido con un fuerte componte marxista (Podemos) esté a 2 meses de sobrepasar al PSOE en resultados electorales. Lo mismo se puede decir del Bloco de Ezquerdas en Portugal, de los laboristas ingleses de Corbyn, etc… Si el escenario económico estuviese estable, paralizado, tendríamos partidos conservadores y, como mucho, socialdemócratas, intercambiando gobiernos de modo permanente ‘ad eternum’. P.ej. el bipartidismo PP-PSOE en España desde la dictadura franquista. No es así, y no lo es precisamente por esa tendencia de fondo. Esa tendencia de fondo viene dada, de modo determinante, por la relación de fuerzas existentes entre empresarios y asalariados a una fecha. Exactamente hoy esta en 80:20 en los países de la OCDE. Y en los ochenta esa ratio estaba en 65:35. Ese es el factor principal, relevante e inicial de la tendencia y el resto es secundario. En ese resto, esas demás variables son: la propia explotación-extracción de rentas, la hegemonía de izquierdas y su organizaciones, y el acto revolucionario. Todas ellas sólo siguen al factor principal: la relación de fuerzas. Syriza, o Podemos, o cualquier partido, son sólo actores secundarios, de reparto ... Por lo anterior, apoyar SYIRZA en Grecia, no es lo mismo en absoluto que apoyar al PASOK. Ni siquiera es lo mismo que apoyar a los partidos comunistas griegos que, por un lado nunca promovieron el socialismo y la revolución durante 30 años, y por otro, no consiguieron apoyo electoral alguno. El escenario político se ha movido, se ha corrido hacia la izquierda, por causa de la tendencia de fondo ... El capitalismo no se cae sólo. Lo recalco: lo hace por la desigualdad de fuerzas entre las clases (hoy esa ratio 80:20, mencionada), la correspondiente extracción de rentas asociada, la hegemonía y acumulación de fuerzas en la izquierda, y por la existencia de organizaciones socialistas y revolucionarias que movilicen a las clases asalariadas a la ruptura ...

Aclaremos algunas cositas, porque no quiero que queden las cosas sueltas.

Primero, en el último comentario dice que apoya a Syriza (que es lo que dijo en otras intervenciones). Y usted dijo que Syriza está resolviendo los problemas de hoy. Uniendo las dos afirmaciones se concluye que usted sostiene que un buen plan de austeridad es la solución a los problemas de la gente. Y a esto le llama “luchar por el socialismo en el largo plazo”. Pues bien, sostengo que esto es un disparate.

Segundo, el “apoyo crítico” de los PC, trotskistas (entristas en primer lugar) y similares siempre opera de la manera en que usted dice que hay que actuar cuando se apoya a un Syriza. Lo formula en forma de pregunta: “a los que asimila mi tesis, tales como los que aplaudieron al Chavismo, los partidos socialistas y comunistas de los últimos 30 años, o la misma socialdemocracia europea, ¿en cuales de eses casos usted ha visto que eses partidos diesen su apoyo y AL MISMO TIEMPO manifestasen que su meta política era el socialismo, y AL MISMO TIEMPO, manifestasen que la única vía para conseguirlo era la vía revolucionaria?”. Respuesta: en TODOS los casos. Para dar algunos ejemplos de América Latina: Cuando el PC argentino llamó a votar a Perón (1973) decía AL MISMO TIEMPO que su meta era el socialismo y la única manera de conseguirlo era por vía revolucionaria. Lo mismo sucedió cuando el stalinismo apoyó a la UP de Chile “por izquierda”. O al FA en Uruguay, también “por izquierda”. Lo mismo decían cantidad de oportunistas “nacional-popular-izquierdistas” cuando apoyaban a Perón. Y la lista puede seguir. Hoy la militancia del PC argentino que apoya a Cristina Kirchner dice lo mismo que hace 40 años atrás. Pero también es el argumento de los que hicieron entrismo durante décadas en el Laborismo británico, o en los PS europeos o latinoamericanos. También es lo que dijeron los trotskistas que apoyaron al chavismo. TODOS dicen lo mismo: “la solución final es el socialismo y la revolución, pero mientras tanto apoyamos a esta variante burguesa ‘progresista’”. Por eso le hice la pregunta de dónde había dado resultado la táctica. Por supuesto, usted no responde porque no puede responder. Como hacen todos los que adoptan esa política, jamás hacen balance de los desastres a que llevan con la táctica del “apoyamos al partido que da soluciones para hoy… aplicando un plan de ajuste de la burguesía, aunque creemos en la revolución socialista del mañana”.

Usted se ofende porque califico su afirmaciones de disparates. Pero es esta misma formulación la que encierra la incoherencia lógica. NO se puede estar apoyando a un partido burgués que aplica un plan de ajuste contra los trabajadores, que engaña y desmoraliza al movimiento obrero, y al mismo tiempo decir que se está luchando por el socialismo. Con el agregado de que esa incoherencia no es inocente, no es un descuido de las neuronas. Es POLÍTICA, porque es el punto nodal de todo oportunista. No decir la verdad a la gente. Y para ocultar y falsificar, tienen que hablar de socialismo. Hablan de socialismo, como decía Rosa Luxemburgo, “para los días de fiesta”, porque en lo cotidiano apoyan a las variantes pro-capitalistas. Por supuesto, hablar de socialismo “en el largo plazo” les viene muy bien porque saben que están mintiendo cuando dicen que Syriza le arregla los problemas a la gente “de hoy”. El mensaje es “hoy Syriza arregla las cosas y por eso lo apoyo, en el largo plazo lucho por el socialismo.

Bien, sucede que no tengo otra manera de calificar lo que escribe que diciendo que son dislates lógicos. Aunque, como acabo de decir, tienen un sentido político definido; como lo tuvo siempre la propaganda stalinista, tan afín a su “táctica”. Repasemos: en un comentario escribe que Europa se dirige hacia la revolución. En otro dice que la tendencia de fondo es reaccionaria. Al mismo tiempo escribe que Syriza es un paliativo, pero no puede responder cuando se le dice que Syriza aplica el plan capitalista de ajuste; pero al mismo tiempo afirma que hay una tendencia reaccionaria y de ataque a la clase obrera; aunque no dice que Syriza es parte de esa tendencia; todo lo cual no le impide volver a decir que Europa marcha hacia la revolución. A lo que agrega que el capitalismo se cae solo (y entonces, ¿para qué hacen falta tácticas y revoluciones?).

Sinceramente, parece el discurso de un troll. Por supuesto, usted no es troll. Es simplemente la forma en que discuten todos los que apoyan “por izquierda” a los socialismos burgueses, pequeño burgueses o nacionalistas estatistas. No hay novedad. Están obligados a plagar el discurso de dislates y “non sequitur” porque no pueden remontar la contradicción de base: quieren posar de socialistas y apoyan a partidos capitalistas. Esta contradicción (que no es dialéctica, dicho sea de paso) subyace en todo su discurso. Por eso está obligado a disimularla. ¿Cómo? Metiendo sin ton ni son a Rosa Luxemburgo (al pasar, ¿por qué no contesta la pregunta que le hice, a saber, cuándo RL apoyó a un partido como Syriza aplicando ajuste capitalista?); hablando de Yugoslavia; mezclando mi discurso con el del trotskismo; mintiendo sobre qué es el apoyo crítico; haciendo silencio cuando se le pregunta sobre dónde dio resultado la táctica del apoyo a fuerzas burguesas “hablando del socialismo como solución definitiva”; afirmando que Syriza arregla los problemas de la gente, cuando aplica el plan de ajuste dictado por Bruselas; diciendo (pero sin la menor demostración científica) que el capitalismo se cae solo; y por supuesto, ofendiéndose cuando se le desnudan estos dislates, idas y vueltas, e incoherencias.

Sin tener su nivel, lo suyo me hace acordar a un tal señor Dühring. Finalmente, lo único que no entiendo es qué le puede interesar de este blog. Hay mucha literatura del socialismo burgués y pequeño burgués, y stalinista, que están acordes con su nivel de argumentación y con los que se va a sentir muy a gusto. En particular, le recomiendo los viejos manuales del PCUS. Es lo suyo, indudablemente. Por mi parte, no gasto más el tiempo en usted.

usted critica a partidos como Ziryza y Podemos porque son partidos capitalistas ... ¿Qué alternativa ofrecen a adquirir como usted los llama: “cristalitos de colores”? Criticar sin tener algo mejor que ofrecer se antoja muy mezquino.

... La organización de la economía en base al trabajo cooperativo y del poder político de los productores en base a los consejos es el eje del programa socialista de transformación ... el socialismo basado en las ideas de Marx presenta una alternativa frente al stalinismo y al capitalismo de Estado ... la idea “no hay alternativa” (al programa del capital) fue clave en el mensaje del neoliberalismo, en especial a partir de 1989. Fue uno de los sloganes preferidos de Tatcher ... cuando Syriza aceptó el plan de Bruselas Tsipras también dijo “no hay alternativa”.

Usted no entiende o no quiere entender. La alternativa a no apoyar movimientos como Podemos o Ziryza es apoyar a los contrarios, todos a la derecha, o hacerlo a grupos minoritarios que, al menos en España, no tienen la menor oportunidad. Lo cual equivale a desperdiciar el voto y hacerle el juego al sistema establecido, que es lo que usted dice combatir.

... lo entiendo y muy bien. No es difícil lo suyo. Es lo que repite el reformismo burgués desde que es reformismo burgués. “La alternativa a no apoyar movimientos como Podemos o Ziryza es apoyar a los contrarios, todos a la derecha, o hacerlo a grupos minoritarios que, al menos en España, no tienen la menor oportunidad”. O sea, apoyar a Syriza para que aplique el plan de austeridad de Bruselas en compañía de la ultraderecha griega; o apoyar a cualquier partido burgués que aplique el mismo plan. “No hay otra alternativa porque lo demás es minoritario, o no puede ganar”. Con una diferencia: convocando a apoyar, por izquierda, a los Syriza de turno, llevan a la gente a la desmoralización, desacreditan las ideas del marxismo y contribuyen a sostener al capitalismo.

Por eso gente como usted está tan empeñada en que no existan voces críticas, gente que diga en voz alta que ustedes son funcionales a que todo siga como está. Lo más lamentable es que nunca asumen las responsabilidades de lo que hacen. Podemos, al que usted defiende, apoyó plenamente al chavismo. Ahora Podemos mira para otro lado, como hacen todos los oportunistas que elogiaron a ese “socialismo” del lumpen burgués, los milicos y la alta burocracia del capitalismo de Estado. Que, por otra parte, es lo que hicieron toda la vida los PC, aquí en Argentina y a nivel mundial. Con esta historia a la vista, ¿cómo no lo voy a entender a usted, que no tiene siquiera un gramo de originalidad al presentar el eterno argumento del oportunismo?

... como hoy no se puede acabar con el capitalismo, hay que apoyar a partidos que son funcionales al capitalismo (en especial a aquellos que engañan a la gente y llevan a la desmoralización). Es el “sentido común” de todos los socialismos burgueses y pequeño burgueses. Con ese “sentido común” llevaron al desastre en Venezuela, a Syriza aplicando planes de austeridad en Grecia, y antes a todas las gestiones socialdemócratas y stalinistas en apoyo del capitalismo.

... Syriza subió al gobierno prometiendo acabar con los ajustes y reactivar la economía. Terminó aliado con la ultraderecha, aplicando el ajuste dictado por Bruselas y desmoralizando a la gente.

Podemos aplaudió al chavismo, que llevó al pueblo venezolano al desastre ... lo repito: Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza, dio pleno apoyo al chavismo, esto es, a un régimen asentado en la lumpen burguesía, los milicos y la burocracia estatal que llevó el país al desastre y a la desmoralización.

El hecho es: todos estos socialismos burgueses y pequeño burgueses, ... han sido funcionales al sostenimiento del sistema capitalista. Es la función que objetivamente ha cumplido el oportunismo burgués.


Elecciones griegas y el fracaso de una táctica

Rolando Astarita

Ayer, 20 de septiembre (de 2015), Syriza se impuso en las elecciones griegas con el 35% de los votos. Recordemos que el primer ministro, Alexis Tsipras, había llamado a elecciones anticipadas, luego de haber aceptado el programa de ajuste y privatización que le fue impuesto en Bruselas. Un programa muy alejado de las promesas de acabar con la austeridad con que había triunfado en las elecciones de enero (he tratado el asunto aquí, aquí, aquí, aquí). En la reciente campaña electoral, sus ejes fueron la crítica al “viejo y corrupto sistema político” y la afirmación de que “Grecia es sinónimo de lucha y dignidad”. Una frase hipócrita con la que procura tapar una realidad indisimulable: prácticamente todas las decisiones económicas fundamentales “han sido hechas por los ministros europeos de Finanzas y por los responsables de los bancos centrales, y cualquier desviación amenaza con detener los pagos de ayuda [se refiere a la refinanciación de la deuda]” (Bloomberg).

Tal vez esto ayude a explicar por qué, a diferencia de lo ocurrido hace nueve meses, el triunfo de la formación izquierdista no despertó el entusiasmo en las masas. Apenas un puñado de simpatizantes anduvo de festejo por las calles de Atenas. De hecho, solo el 56% de los electores concurrieron a votar, el porcentaje más bajo desde los años 1990; aunque Syriza logró apenas un uno por ciento menos que en enero. Tsipras tuvo el apoyo de Podemos, de España, de Die Linke, de Alemania, y del PC francés.

En seguida de conocidos los resultados, Tsipras anunció que continuará la alianza gubernamental con el partido de derecha nacionalista Griegos Independientes (que logró el 3,7% de los votos). Naturalmente, los mercados y el establishment económico recibieron el triunfo con tranquilidad. El premier fue felicitado, entre otros, por Martin Schultz, el presidente del Parlamento Europeo, y por Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo. Diego Ferro, director de Greylock Capital Management, un fondo que es fuerte inversor en deuda griega, manifestó a Bloomberg que “ahora se ha quitado la incertidumbre porque Tsipras tiene el mandato político para implementar las medidas de austeridad y Grecia debería empezar a moverse hacia adelante”. De hecho, los bonos griegos subieron muy fuerte desde el 15 de julio, cuando Tsipras aceptó el severísimo plan de ajuste.

Destaquemos también que el segundo puesto fue para Nueva Democracia, partido conservador de derecha, que obtuvo el 28% de los votos. En tercer lugar quedaron los nazis de Amanecer Dorado, con el 7%, y cuartos los socialdemócratas con el 6,4%. Unidad Popular, el partido que se formó a partir de la escisión de la Plataforma de Izquierda de Syriza, no logró siquiera el 3% de los votos. UP rechaza el programa de Bruselas y plantea una salida del euro (lo que implicaría una devaluación) y un programa reformista burgués. Está liderado por el ex ministro de Energía Panagiotis Lafazanis, y tiene como referente a Costas Lapavitsas, un economista heterodoxo que hace centro en la crítica al sistema financiero internacional.

El repetido fracaso de una táctica política repetida

En la parte final de una de las notas citadas más arriba, planteé que “la izquierda debería tomarse en serio una recomendación de Marx: aprender a luchar sin ilusiones. Entendiendo por ‘ilusión’ una esperanza sin fundamento real de lograr lo que se anhela. Para esto, lo primero es presentar las cosas de forma realista. Es que no hay nada más desmoralizador que llevar a las masas a callejones sin salida. Y no hay nada más estúpido que convertirse en comparsa por izquierda de la desmoralización organizada. Es el primer paso, además, para avanzar hacia la independencia de clase”.

Las elecciones que acaban de realizarse en Grecia son el resultado más puro de esa “desmoralización organizada” a la que hacía referencia en esa nota. Pero también desnudan el fracaso de las tácticas de “apoyos críticos”, que instrumentan una y otra vez partidos de izquierda.

Tengamos presente que la idea que subyace en esta orientación es la de “acompañar desde la izquierda el proceso abierto”, en la creencia de que cuando la dirección reformista-burguesa “traicione”, la izquierda será reconocida como “la verdadera defensora del programa originario”. Las tácticas de entrismo, que ya he criticado en otras notas, (ver aquí, aquí, aquí, aquí), se basan en este supuesto. Pero para aplicarlas se maquillan caracterizaciones de clase y se disimulan las incoherencias y utopías de los programas reformistas. La orientación consistente en “exijamos que cumplan con su programa”, en la esperanza de que las masas “sacarán las conclusiones revolucionarias pertinentes”, tiene este enfoque como telón de fondo. Otra variante de la misma política es llamar a “profundizar y radicalizar el programa reformista en un sentido anticapitalista”, a fin de que “los trabajadores movilizados superen a los dirigentes pequeñoburgueses conciliadores”.

Pero en la realidad nada de esto funciona como se piensa en la izquierda que va a funcionar. Es que de alguna manera la gente intuye que en el modo de producción capitalista existen restricciones que no se pueden superar con discursos o elecciones. De ahí que en un punto termine dándole la espalda a los “espejitos de colores” que tratan de vender los reformistas pequeñoburgueses al estilo Unidad Popular.

Por eso también, cuando no se tiene una alternativa social de fondo, se cae en el desánimo y la desmoralización, aun cuando haya habido movilizaciones y luchas, como fue el caso en Grecia. Es que los combates reivindicativos y contra los ajustes, en medio de la crisis económica y sin un horizonte político superior al existente, terminan en un callejón sin salida. En otros términos: no existe la superación espontánea del capitalismo por la sola movilización. Tampoco se superan espontáneamente, y en una dirección anticapitalista, las variantes de socialismos burgueses y pequeñoburgueses, con su capacidad camaleónica para sobrevivir y engatusar. De ahí que el resultado final de los “apoyos críticos” sea, paradójicamente, el mantenimiento de los mecanismos de dominación burguesa.

Termino con una idea del autor de El Capital que puede ayudar a la reflexión. Refiriéndose al rol de la crítica, Marx decía que “la teoría se convierte en poder material cuando prende en las masas. Pero la teoría puede prender en las masas a condición de que argumente y demuestre ad hominem, para lo cual tiene que hacerse una crítica radical” (“En torno a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”). En cualquier caso, la breve e intensa experiencia de Syriza es merecedora de un balance serio y argumentando.

21/9/2015


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