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dimarts 12 d’abril de 2016 | Manuel
Brexit: ¿quedarse o irse de la UE?

Michael Roberts

El referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea tendrá lugar dentro de tres meses. Cómo voten los británicos tendrá consecuencias no sólo en Gran Bretaña sino también en Bruselas. La "capital" de la Unión Europea está bajo la presión de los atentados terroristas, pero Brexit abriría verdaderas brechas en el mismo "proyecto" de la UE. Si uno de sus miembros más grandes opta por dejar la UE, ello tendría serias implicaciones para la supervivencia de la Unión. Se establecería un precedente que otros podrían seguir.

"Irse o quedarse": el dilema

¿Debe el pueblo británico votar para salir o permanecer en la Unión Europea en el referéndum en junio? Antes de que nadie responda a esa pregunta, debe considerar esto. Que los británicos voten salir o quedarse es un problema relativamente pequeño en comparación con el creciente riesgo de una nueva crisis económica mundial. Eso sí tendrá consecuencias mucho mayores para el pueblo británico que si Gran Bretaña sale de la UE. Basta recordar el daño que hizo la Gran Recesión a las principales economías (gráfico siguiente: caídas del PIB en las recesiones de postguerra).

Algunas estimaciones muy pesimistas han situado el coste de salir de la UE para la economía del Reino Unido en un 10% del PIB. Algunas estimaciones muy optimistas han calculado los beneficios de salir en otro 10%. Incluso si este fuera el caso, de cualquier manera, el margen sería todavía menor que la pérdida de ingresos per capita ya causados ​​por la Gran Recesión y la muy débil recuperación económica posterior, ya que, actualmente es del 14%. Open Europe, una fundación neutralen el tema, considera que, en el peor caso, si el Reino Unido sale de la UE, su PIB sería un 2.2% menor en 2030 que dentro de la UE. Y en el mejor escenario, un 1.6% más alto.

De todos modos, no es una cuestión de lo que es "mejor para Gran Bretaña", sino lo que es mejor para el pueblo británico. Hay una diferencia. ¿Sería beneficioso para el gran capital británico salir de la Unión Europea, unos 40 años después de unirse al club? Recuerden que, hasta la crisis financiera mundial del 2007, el debate en los círculos del gran capital británico era si unirse o no a la zona euro, no si había que abandonar la UE. Muy pocos pensaban que esto último beneficiaría al gran capital británico.

Desde la crisis financiera mundial y la consiguiente crisis de la deuda del euro, la opinión ha cambiado. Hoy en día, la zona del euro se enfrenta a un crecimiento lento, las consecuencias de la crisis del euro y la afluencia de refugiados y migrantes (y ahora el terrorismo - algo que antes solo sufrían Gran Bretaña y los EE.UU.). Por lo tanto, desde el punto de vista del gran capital británico, los beneficios de la adhesión a la UE han comenzado a parecer menos convincentes. ¿Estaría el capitalismo británico mejor fuera de la UE? La respuesta es que depende, pero a fin de cuentas, probablemente no.

Sin duda, gran parte de las ganancias originales por la eliminación de las barreras comerciales, de inversión y de mano de obra dentro de la UE se han agotado. Pero ¿que mejoraría si Gran Bretaña la abandona? Las instituciones de la UE desde luego no suponen un obstáculo para las exportaciones británicas a nivel mundial. ¿Podría Gran Bretaña tener más éxito que Alemania en los mercados mundiales si estuviera fuera de la UE? Alemania tiene un volumen de comercio mundial que es más de tres veces superior al del Reino Unido, pero se ve afectada por la actual desaceleración económica en China. ¿Por qué entonces le iría mejor al capital británico que a Alemania si optase por Asia o América en vez de Europa para sus exportaciones o inversiones? De hecho, la crisis del Asia emergente puede estallar cuando Gran Bretaña se disponga a votar salir de la zona comercial de la UE.

Hay un mito defendido por los partidarios de abandonar en el sentido de que Gran Bretaña podrá negociar unas relaciones comerciales tan convenientes como las que disfrutaba dentro de la UE, pero sin todos los reglamentos comunitarios ni tener que financiar los presupuestos de las instituciones de la UE. Pero la experiencia de países europeos como Noruega o Suiza, que han negociado acuerdos de este tipo, demuestra que cualquier acuerdo comercial implica obligaciones y condiciones. Noruega y Suiza deben cumplir todas las normas y regulaciones del mercado único de la UE, que no pueden participar en su discusión y adopción. Deben trasponer todas las leyes pertinentes de la UE a su legislación nacional sin consultar a sus electorados nacionales. Contribuyen sustancialmente al presupuesto de la UE. Y tienen que aceptar una inmigración de la UE sin restricciones, lo que ha resultado en una mayor proporción de inmigrantes de la UE en las poblaciones de Suiza y Noruega, que en el Reino Unido. Así que en general, para el gran capital británico, habría poca diferencia fuera que dentro de la UE, suponiendo que se pudiera negociar un acuerdo similar que el que tienen Noruega y Suiza.

Además, miembros de la Asociación Económica Europea (EEA), como Noruega, no pertenecen a la unión aduanera de la UE. En consecuencia, las exportaciones noruegas deben satisfacer los requisitos de las ’normas de origen’ para entrar en la UE libres de impuestos y la UE pueden utilizar medidas antidumping para restringir las importaciones procedentes de Noruega, como ocurrió en 2006, cuando la UE impuso un arancel de 16% a las importaciones de salmón noruego. Además, los miembros de la EEE pagan una tarifa efectiva para ser parte del mercado único. En 2011 la contribución de Noruega al presupuesto de la UE fue de 106 libras per cápita, sólo el 17% más baja que la contribución neta del Reino Unido de £ 128 per cápita (Cámara de los Comunes 2013). Por lo tanto, formar parte de la EEE no generaría ahorros fiscales sustanciales para el gobierno y los contribuyentes del Reino Unido. La contribución del Reino Unido al presupuesto de la UE, luego de los descuentos, no es particularmente alta por habitante y es más baja como % del PIB en comparación con otros miembros de la UE.

El interés principal del gran capital británico es preservar su posición global hegemónica en los servicios financieros - y con el Reino Unido fuera de la UE podría estar amenazada. La especialización de Gran Bretaña en servicios - no sólo finanzas, sino también jurídicos, contabilidad, medios de comunicación, arquitectura, investigación farmacéutica y otros - hace que el acceso al mercado único de la UE sea esencial. Si Gran Bretaña rechazase condiciones comerciales de la UE similares a las negociadas con Noruega, sus industrias de servicios podrían quedar fuera del mercado único. Los gobiernos francés, alemán, e irlandés estarían particularmente encantados de ver a los bancos en el Reino Unido y a los fondos de inversión sometidos a las regulaciones de la UE, y ver como las empresas en el Reino Unido de gestión de activos, seguros, contabilidad, jurídicas y comunicación se verían obligadas a transferir sus puestos de trabajo, las sedes centrales y los pagos de impuestos a París, Frankfurt, o Dublín.

Tal como son las cosas, incluso dentro de la UE, Gran Bretaña es uno de los países menos regulados en el mundo, de lo que anteriores gobiernos laboristas y conservadores se han jactado. Así que deshacerse de todos los reglamentos de la UE dejando tendría poco valor añadido para el gran capital británico. De todos modos, incluso fuera de la UE, el Reino Unido seguiría estando obligado por 700 tratados internacionales, como miembro de la ONU, la OMC, la OTAN, el FMI y el Banco Mundial, y ser firmante de acuerdos sobre la prohibición de ensayos nucleares, la energía, el agua, el derecho marítimo y el tráfico aéreo. La idea de que salir de la UE conllevaría una edad de oro de la soberanía del Reino Unido y su autodeterminación, es, justo es decirlo, inverosímil por lo menos. La soberanía nacional es un concepto relativo en el imperialismo moderno (aquí).

Los estados de la UE también pueden tratar de usurpar la posición del Reino Unido como el destino más popular de la UE para la inversión extranjera directa. En los últimos 15 años, el Reino Unido ha recibido más de 20% de las entradas de IED de la UE, pero sin pleno acceso a los mercados interiores de la U, los futuros flujos de IED a las fábricas de automóviles o los centros de servicios financieros pueden ser reorientados y crear puestos de trabajo en otros lugares de la UE.

Así que si Gran Bretaña vota salir de la UE, es poco probable que obtenga condiciones comerciales y de inversión tan favorables como antes, pero Gran Bretaña todavía tendrá aplicar la mayoría de los reglamentos y pagar contribuciones a la UE, sin poder participar en su adopción. Y podría perder cuotas en los servicios financieros e inversiones de América y Asia. Sólo si la "liberación" de las instituciones de la UE llegara a producir un fuerte aumento de la productividad, la inversión y el comercio con el resto del mundo, se superarían estas pérdidas. A fin de cuentas, parece poco probable.

De hecho, en el corto plazo, la incertidumbre sobre los términos de cualquier negociación significaría una gran reticencia de los capitalistas ingleses a invertir y de los inversores extranjeros a mantener activos financieros británicos. La libra esterlina ya se ha debilitado y se depreciaría aún más con un voto favorable a la salida de la UE. Las posibles pérdidas en inversión y comercio implicarían más pérdidas de empleo. Tal vez después de dos años de negociaciones y, tal vez con más colapsos económicos de la zona euro que amenazasen el proyecto del euro, el capital británico podría parecer más atractivo y la decisión de abandonar la UE acertada. Pero todo ello depende de demasiadas cosas.

La mayoría de los británicos ¿ganaría o perdería si Gran Bretaña sale de la UE? El Congreso de los Sindicatos de Gran Bretaña (TUC) reconoce que hay beneficios para los trabajadores británicos dentro de la UE. En un informe, el TUC afirma que derechos como las vacaciones anuales pagadas y un trato justo para los trabajadores a tiempo parcial podrían verse amenazados por un gobierno conservador (UK Employment Rights and the EU). "Estas son de amplio alcance en su ámbito de aplicación, incluido el disfrute de las vacaciones anuales pagadas, una mejor protección de la salud y de seguridad en el trabajo, los derechos de licencia parental no remunerada, el derecho a ausentarse del trabajo por razones familiares urgentes, los derechos de igualdad de trato para los trabajadores a tiempo parcial, duración determinada y por obra, los derechos de los trabajadores subcontratados y los derechos de los representantes de los trabajadores a recibir información y ser consultados, en particular en el contexto de una reestructuración. Y sin el respaldo de la legislación de la UE, los empleadores sin escrúpulos tendrán vía libre para recortar muchos de los derechos y beneficios de sus trabajadores ganados con tanto esfuerzo".

Pero el TUC exagera. Las leyes de la UE y las directivas como la semana laboral de 48 horas apenas valen el papel en que se han escrito, dadas las muchas excepciones para sectores de empleo específicos, por ejemplo, los médicos residentes de hospital con una semana de 72 horas o la práctica de muchos empleadores de hacer firmar a sus empleados una "renuncia" a horas y condiciones de trabajo. El punto es que la mayor parte de nuestras condiciones de trabajo están determinadas por las leyes nacionales y por la lucha de clases en el lugar de trabajo, no por las leyes de la UE. Esas batallas no se han visto obstaculizadas o ayudadas demasiado por las leyes laborales de la UE.

Ni siquiera esta no es toda la historia, porque para los trabajadores se ha vuelto mucho más difícil en el Reino Unido hacer valer cualquier derecho laboral. La introducción de tasas en los tribunales laborales ha provocado una fuerte caída en el número de casos que se presentan. A los empleadores en el Reino Unido no les afecta demasiado el derecho laboral, pero en el caso de infracción las posibilidades de ser procesados son bastante remotas.

Luego está la cuestión de la inmigración. Salir de la UE supuestamente permitiría a Gran Bretaña bloquear la llegada de mano de obra barata de Europa del Este que reduce los salarios y empeora las condiciones de trabajo. O eso dicen. Sin embargo, cualquier acuerdo comercial con la UE implicaría la libre circulación de mano de obra de la UE como en el caso de Noruega y Suiza.

La reducción de la inmigración no va a mejorar la situación de las personas que ya trabajan en el Reino Unido. Los inmigrantes suelen llenar los vacíos en el mercado laboral que los británicos no quieren o no pueden ocupar. Por poner un ejemplo, hay las fresas disponibles en las tiendas durante mucho más tiempo. Fresas que son recogidas por los trabajadores inmigrantes que regresan a Europa del Este al final de cada temporada. El trabajo de cuidados es otra industria repleta de mano de obra inmigrante. Los inmigrantes realizan a menudo los trabajos mal pagados, sucios que los trabajadores británicos son reacios a realizar.

Es cierto que la inmigración masiva también puede causar presión sobre la educación, la vivienda y los servicios sociales, en particular para la clase trabajadora. Pero las medidas del gobierno conservador reduciendo el gasto público, la privatización de las escuelas y del NHS (sanidad pública) tiene un efecto mucho mayor sobre los servicios.

Así que si Gran Bretaña está dentro o fuera de la Unión Europea no será muy diferente para la mayoría de la gente en el Reino Unido. Lo que importa es la salud de la economía, el nivel de los salarios y el empleo y el estado de los servicios públicos. Eso no depende de que Gran Bretaña sea miembro o no de la UE.

La crisis de la deuda del euro en Grecia, Portugal, España, Italia, etc tiene principalmente que ver con la crisis del capitalismo desde 2007 y no con las instituciones de la UE, por muy engorrosas, burocráticas y antidemocráticas que sean; o que ver con las políticas de los líderes de la UE para Europa. Las medidas neoliberales pro-austeridad aplicadas por la Comisión de la UE son las mismas políticas adoptadas por los gobiernos nacionales de Europa y aplicadas a sus pueblos. Las políticas de la UE no son más neoliberales y pro-grandes capitales que las políticas de los sucesivos gobiernos británicos de las últimas dos décadas, conservadores o laboristas.

Eso es algo que el pueblo griego reconoció el año pasado. En el referéndum sobre el rescate de la Troika en julio pasado, a pesar de la enorme presión de los líderes de la UE y el capitalismo griego,los griegos votaron NO por su oposición a más austeridad. Sin embargo, la gran mayoría de los griegos quería permanecer al mismo tiempo en la UE e incluso mantener como moneda el euro. Para ellos, la cuestión no era ‘dentro o fuera’ de la UE, sino ‘sí o no’ a nuevos recortes de sus niveles de vida.

Salir de la UE, probablemente sería marginalmente negativo para el capital británico y poco o nada ganarían los trabajadores británicos. Pero el debate es irrelevante y una distracción total en relación con los problemas que afectan a la vida de las personas, la crisis del capitalismo global y qué hacer al respecto. Bajo el capitalismo global, ningún país puede proteger a sus ciudadanos de la contaminación, el cambio climático, las depresiones económicas y las guerras mundiales. Todo ello exige cooperación global y acción política de gobiernos socialistas, que no tenemos. Evitar las dañinas consecuencias de la próxima gran crisis mundial, que ahora está en el horizonte, voten como voten los británicos en el referéndum de junio, es mucho más importante.

Hace dos años, hice tres predicciones: primera, que los conservadores serían reelegidos en las elecciones generales de mayo de 2015; segunda, que los escoceses votarían contra la independencia del Reino Unido; y tercera, que los británicos votarían permanecer en la UE. Hasta el momento, he acertado dos de tres. Espero que la tercera predicción se confirme a finales de junio.

24/3/2016

thenextrecession.wordpress.com

sinpermiso.info

+ Info:

Brexit, China, la Fed y la recesión global. Michael Roberts

El Brexit és també una revolta contra un sistema que no funciona. Vicent Partal / Joseph Choonara


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