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Anticapitalistes
  
dimecres 30 de març de 2016 | Manuel
Camilo Berneri: Dictadura del proletariado y socialismo de estado (1936)


La dictadura del Proletariado es una concepción marxista. Según Lenin «solo es marxista aquel que extiende el reconocimiento de la lucha de clases, al reconocimiento de la Dictadura del Proletariado». — Lenin, tenia razón: La Dictadura del Proletariado no es otra cosa — según Marx, que, la conquista del Estado por parte del proletariado que organizado en una clase políticamente dominante, llegue a la supresión de todas las clases a través del Socialismo de Estado.

En la «Crítica del Programa de Gotha» escrita por Marx en 1875 se lee:
«Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista, se sitúa el periodo de transformación revolucionario de la primera a la segunda. A este periodo corresponde otro de transición política, durante el cual el Estado no puede ser otra cosa que la Dictadura del Proletariado

En el «Manifiesto Communista» 1847 decía ya:

«El primer paso en la vía de la revolución obrera es la elevación del proletariado al puesto de clase dominante

«El proletariado se aprovechará de su dominación política para arrancar poco a poco a la burguesía todo el capital, para centralizar todos los instrumentos de producción en las manos del Estado, es decir, en las manos del mismo proletariado, organizado como clase dominante.

Lenin, en «El Estado y la Revolución» reafirma la tesis marxista :

«El proletariado tiene necesidad del Estado solamente durante un cierto tiempo. La supresión del Estado como idea finalista no es lo que nos separa de los anarquistas. Es que nosotros afirmamos que para llegar a esa finalidad esa, indispensable el utilizar temporalmente los instrumentos, los medios y los procederes de poder político contra los explotadores, de la misma manera que es indispensable para suprimir las clases, el establecer temporalmente la dictadura de la clase oprimida.

«El Estado desaparecerá a medida que desaparezcan los capitalistas, cuando no existan más clases y no haya más necesidad, por consecuencia, de oprimir a «ninguna clase». Pero el Estado no estará muerto completamente en tanto que sobreviva el «derecho burgués» que consagra de hecho la desigualdad. Para que el Estado muera completamente es necesario el establecimiento del comunismo integral.

El Estado proletario está concebido como una forma política transitoria destinada a destruir las clases, una expropiación gradualy la idea de un capitalismo de Estado se hallan en la base de esta concepción. El programa económico de Lenin, en vísperas de la revolución de Octubre se termina por esta frase: «El socialismo no es otra cosa que el monopolio socialista del Estado.»

Según Lenin:

«La distinción entre marxistas y anarquistas consiste en lo siguiente:

1°) Los marxistas aunque proponen la destrucción completa del Estado no la creen realizable hasta después de la destrucción de las clases por la revolución socialista, y como un resultado del triunfo del socialismo que se terminará con la destrucción del Estado; los anarquistas quieren la/supresión completa del Estado, de un día al otro, sin comprender cuales son las condiciones que permiten la posibilidad de hacerlo;

2°) Los marxistas proclaman la necesidad de que el proletariado se apodere del poder político, de que destruya completamente la vieja máquina del Estado y la reemplace por un nuevo aparato, consistente en la organización de los obreros armados sobre el tipo de la «Comuna». Los anarquistas, reclamando la destrucción de la máquina del Estado no saben el «como» ni el «con qué» la reemplazará el proletariado ni saben «que uso» deberá hacer del poder revolucionario; condenan incluso todo uso del poder político por parte del proletariado revolucionario y rechazan la dictadura revolucionaria del proletariado;

3°) Los marxistas quieren preparar al proletariado para la revolución utilizando el Estado moderno; los anarquistas rechazan éste método

Lenin desfiguraba las cosas. Los marxistas «no se proponen la destrucción del Estado», sino que prevén la desaparición natural del Estado como consecuencia de la destrucción de las clases por medio de la «dictadura del proletariado», es decir, del Socialismo de Estado, en tanto que los anarquistas quieren la destrucción de las clases por medio de la revolución social, que suprime con las clases al Estado mismo.

Por otra parte, los marxistas no proponen la conquista armada de la Commune por parte de todo el proletariado, si no que, proponen la conquista del Estado por el partido que suponen que representa al proletariado. Los anarquistas admiten el uso de un poder directo por parte del proletariado, pero entienden que el órgano de éste poder ha de estar constituido por el conjunto de sistemas de gestión de tipo comunista, organizaciones corporativas, instituciones comunales, regionales y nacionales, libremente constituidas y al margen y contra toda ingerencia ni monopolio político de partido, y esforzándose de reducir al mínimo la centralización administrativa... Lenin, en su afán de polémica, simplifica arbitrariamente la extensión diferencial que existe entre los marxistas y nosotros.

La fórmula Leninista: «Los marxistas quieren preparar, al .proletariado a la Revolución utilizando el aparato del Estado moderno», es la base del jacobinismo leninista, como es también la base del parlamentarismo y la del ministerialismo social-reformista.

En los Congresos Socialistas Internacionales de Londres (1896) y de París (1900) fue establecido que podían adherirse a la Internacional Socialista solamente los partidos y organizaciones obreras que reconocieran el principio de la «conquista socialista de los poderes públicos por la fracción del proletariado organizado en partido de clase». La escisión se produjo sobre este punto capital, pero en el hecho comprobable y efectivo, la exclusión de los anarquistas del seno de la Internacional, no era otra cosa que el triunfo del ministerialismo, del oportunismo, del «cretinismo parlamentario».

Los sindicalistas antiparlamentarios y algunas fracciones comunistas que protestan de el marxismo rechazan la conquista de los poderes públicos como acción socialista pre-revolucionaria, o revolucionaria.

Quien lance una mirada retrospectiva sobre la historia del socialismo desde la exclusión de los anarquistas podrá constatar claramente la decadencia y degeneración gradual del marxismo como filosofía política, a través de las interpretaciones y de la práctica social-democráticas.

El leninismo constituye, sin ninguna duda, una vuelta al espíritu revolucionario del marxismo, pero constituye también una vuelta a los sofismas y abstracciones de la metafísica marxista.

Publicado en el quinto número de Guerra di classe, 5 de Noviembre del 1936

En: Entre la revolución y las trincheras

+ Info:

El marxismo y la abolición del Estado. Camilo Berneri

La abolición y extinción del Estado. Camilo Berneri

Ni un solo engranaje rodaría: la auto-emancipación de la clase trabajadora es la clave. Paul D’Amato

Socialismo: Aún desde abajo. Dan Swain

Marx, teórico del anarquismo. Maximilien Rubel

Socialismo y anarquismo. Lenin

Carta a Vladimir Illich Lenin (4 de marzo de 1920). Piotr Kropotkin


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