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Anticapitalistes
  
dilluns 28 de març de 2016 | Manuel
Salvar el capitalismo de Donald Trump y de la extrema izquierda

Michael Roberts

El triunfo inminente de Donald Trump como el candidato republicano en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos está preocupando de verdad a los economistas convencionales. Adair Turner fue jefe de la autoridad reguladora financiera del Reino Unido, donde tuvo un gran éxito impidiendo que los bancos británicos especularan imprudente (¡es broma!). Fue vicepresidente de Merrill Lynch Europa y da conferencias en la London School of Economics.

Turner acaba de publicar un libro, Between Debt and the Devil, en el que sostiene que para relanzar la economía mundial, los bancos centrales y los gobiernos deben optar por el ’dinero helicóptero, es decir, los bancos centrales deben acreditar cada cuenta bancaria de los hogares con varios miles de dólares, euros o libras, de modo que puedan gastar directamente ese dinero y restablecer la demanda agregada, aumentar la producción y alentar a las empresas a invertir para un mayor crecimiento.

Pueden leer sus argumentos y propuestas básicas en un trabajo que presentó en noviembre pasado en una conferencia especial del FMI en Washington. (aquí).

He analizado ya la naturaleza del dinero helicóptero y sus probabilidades de éxito (aquí) para colmar las expectativas de Adair Turner: no muchas, esa es la respuesta corta. Pero, sin embargo es necesario que las autoridades económicas gobernantes la apliquen, dice Turner, porque el extremismo político, representado por Trump y otros partidos de extrema izquierda y derecha en Europa son una "consecuencia inevitable del mal funcionamiento del capitalismo". En una conferencia sobre las economías de mercado en Londres, Turner dijo: "Creo que es un gran problema para aquellos de nosotros que creemos en una economía de libre mercado y que el capitalismo de libre mercado es bueno para todo el mundo. El hecho contundente es que no está funcionando". No explicó en detalle cuando había funcionado satisfactoriamente para la mayoría.

Señaló que los asalariados en el extremo inferior de la escala "no han visto aumento alguno en los EE.UU. durante los últimos 25-30 años" y en la zona euro, los salarios "son significativamente inferiores a los de antes de la crisis financiera de 2008", agregó. Esta es la causa de la pérdida de votos de los partidos de centro, los defensores del capitalismo en las principales economías (y del aumento de la abstención o el partido del "no voto", añadiría yo).

Cuadro: Los salarios reales en EE.UU. hasta mayo 2014: línia en azul: salario real en dolares por hora (para empleados en la producción y en puestos de no supervisión; total para la empresa privada); linia en rojo: nivel actual; columnas en gris: periodos de recesión

El hecho de que el capitalismo no se recupere en la forma "normal" después de la crisis mundial de 2009 ha dado lugar a un debilitamiento de la credibilidad de las principales políticas “ortodoxas”. Y "estas cosas pueden llegar a ser circulares, y hay un proceso de incertidumbre política que crea preocupación acerca de los riesgos financieros que conducen a niveles más bajos de inversión", dijo Turner. "La emergencia de Trump es la consecuencia inevitable de un sistema" que antes proporcionaba beneficios para todo el mundo (excepto para dos generaciones en los EE.UU.), pero que ya no lo hace.

El economista keynesiano Mark Thoma es un macroeconomista y económetra, profesor de Economía en el Departamento de Economía de la Universidad de Oregon. Thoma es conocido sobre todo como columnista habitual de The Fiscal Times, con su blog “Economist’s View”, que Paul Krugman considera "el mejor lugar, de lejos, para mantenerse al día en lo último del discurso económico".

Thoma también está preocupado. Cree que "el capitalismo es el mejor sistema económico que se ha inventado para producir crecimiento económico y satisfacer los diversos deseos de millones y millones de personas. La clave de su éxito es la capacidad de responder rápidamente a los cambios en las condiciones económicas". Pero parece que el capitalismo tiene un coste: a saber, aunque el sistema económico capitalista es estupendo, sus políticos no lo son. “El fracaso de nuestro sistema político a la hora de proteger a la gente que paga el precio del dinamismo del capitalismo, un fallo que ha alimentado la inseguridad económica, es lo que está ayudando al ascenso de Donald Trump y Bernie Sanders".

Ya ven, de acuerdo con Thoma, el capitalismo permite que prospere nueva tecnología, pero este tipo de tecnología es perjudicial para muchos: "produce ganadores y perdedores. Cuando se adopta nueva tecnología, algunas personas cuyo único pecado es haber escogido la industria equivocada donde trabajar, perderán sus trabajos, mientras que otros verán aumentar sus ingresos, a veces de manera espectacular si la nueva tecnología satisface una importante necesidad, aún sin cubrir".

Y la globalización, aunque buena, también ha sido perjudicial. "La apertura de los mercados al comercio internacional también produce ganadores y perdedores en la medida en que los mercados se adaptan a la especialización de la producción a nivel transnacional. El comercio internacional beneficia a los consumidores al hacer disponibles productos más baratos, pero daña a las personas empleadas en las industrias productoras de aquellos bienes que se pueden producir a un coste menor en otros países".

Por lo general, reconoce Thoma, los beneficios de la nueva tecnología, el libre comercio y los flujos globales de capital son mayores que las pérdidas de la mayoría (aunque no explica por qué), pero al parecer en este momento no está sucediendo. Porque, "en realidad, los beneficios no han sido transferidos de los ganadores a los perdedores. En cambio, los beneficios han ido a parar en gran parte a los ganadores - a menudo aquellos situados en la parte superior de la distribución de ingresos, que es un factor importante detrás del aumento de la desigualdad de ingresos que los EE.UU. han experimentado en las últimas décadas".

¿Por qué ha ocurrido? Thomas no lo dice, pero con el fin de salvar el capitalismo, el mejor sistema económico que nunca ha existido, parece que tenemos que interferir en el mercado y el proceso de producción capitalista: una conclusión contradictoria. ¿Cuál es la respuesta? Bueno, necesitamos mejores programas de seguridad social para redistribuir los ingresos de los ricos a los peor situados. Pero los políticos de la derecha en los EE.UU. y en otros lugares no apoyan tales medidas; de hecho, imponen políticas aún peores: recortes de impuestos para los ricos y recortes en el estado de bienestar para los pobres y los más vulnerables. "El resultado ha sido un creciente descontento, la percepción (¿tal vez la realidad, Thoma?) que el sistema está sesgado en contra de la clase trabajadora y los movimientos populistas que el país está experimentando actualmente".

Sin embargo, Thoma no se rinde en defensa del sistema. Bastaría con que los políticos entraran en razón. "No tenemos que abandonar el capitalismo. Compartir los beneficios de la economía dinámica y flexible de Estados Unidos más ampliamente no mataría la gallina de los huevos – mal distribuidos- de oro”. ​​ Por lo tanto, el problema no es el modo de producción capitalista para el beneficio privado, sino la distribución de la producción. Se podría preguntar al profesor Thoma, si lo primero no conduce a lo segundo.

El objetivo de los economistas convencionales debe ser explicar a los ricos y poderosos que si siguen así, van a provocar más "fases ascendentes populistas" (una mala noticia) y los futuros cambios en el sistema podrían ser "más drásticos e impredecibles" (Dios no lo permita).

Así que la respuesta de los Turner y Thoma de este mundo es apelar a los ricos a ser más razonables o la ’plebe’ podría llegar a ser muy poco razonable. ¿Suena a plan creíble? (Me parece que no).

23/03/2016

https://thenextrecession.wordpress.com/2016/03/20/saving-capitalism-from-donald-trump-and-the-extreme-left/

sinpermiso


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