contacte: anticapitalistes@anticapitalistes.net

 



 

Anticapitalistes
  
divendres 30 d’octubre de 2015 | Manuel
¿Qué es el capitalismo? (X): La teoría de las crisis en Marx

Rolando Astarita

Nota introductoria de Rolando Astarita: después de escribir ·El Capitalismo Roto, cambié en parte mi argumento sobre cómo actúa la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. En ese libro seguí todavía de manera muy estrecha la visión de Shaikh. Pero ya entonces estaba trabajando fuerte en el teorema Okishio. Los resultados de esta investigación se presentan aquí. La idea central es que la LTDTG se verifica, pero si se cambia un supuesto de la formulación de Marx, relacionado con el tipo de cambio tecnológico. En ese trabajo también presento una crítica a la respuesta del temporalismo al teorema Okishio. Noviembre 2015


Destaquemos en primer lugar que la teoría marxista de la crisis se vincula estrechamente con la teoría del valor trabajo. Esto es, la teoría que dice que el valor es trabajo humano objetivado, socialmente necesario y sólo puede surgir si existe trabajo aplicado a la generación de valores de uso de cualquier tipo. El valor no se genera, por lo tanto, en la circulación, por la compra y venta de mercancías o activos financieros.

Esta concepción de valor, a su vez, permite comprender la noción marxista de capital. El capital no es una cosa, sino valor en proceso de valorización. Por este motivo Marx introduce su noción mediante una fórmula, D-M-D’, dinero que compra mercancías, para obtener más dinero con su venta. D’ indica que el dinero inicial, D, ha aumentado; ese incremento constituye la plusvalía. O sea, D’ = D + p.

La valorización del valor adelantado sólo puede surgir del trabajo humano. Para eso el capitalista encuentra en el mércado una mercancía muy especial, la fuerza de trabajo, lo que supone que haya un grupo social que es no poseedor de medios de producción y es libre para vender su fuerza de trabajo. La fuerza de trabajo tiene un valor, determinado por el valor de los bienes que integran la canasta de consumo del trabajador, y tiene un valor de uso, que es el trabajo vivo. Su particularidad es que, puesta a trabajar y dado un nivel de productividad determinado, puede generar más valor que el contenido en su reproducción. De ahí que, subsumida a la relación capitalista, la fuerza de trabajo asalariada genere plusvalor.

Por lo tanto, el capitalista compra fuerza de trabajo y medios de producción. Durante el proceso de trabajo se genera nuevo valor -una parte del cual reproduce el valor de la fuerza de trabajo y otra parte genera la plusvalía-, al tiempo que se conserva el valor de los medios de producción. Se comprende entonces por qué el capital es una relación social de explotación, objetivada en dinero, en medios de producción y trabajo, en mercancías y en dinero valorizado. A la parte del capital invertida en fuerza de trabajo Marx le llama capital variable (v), y a la parte del capital invertida en los medios de producción, capital constante (c).

La relación entre la plusvalía y el capital variable es la tasa de plusvalía; nos dice cuál es el grado de explotación del trabajo humano, esto es, en qué medida la jornada de trabajo se divide entre trabajo que reproduce el valor de los medios de subsistencia y trabajo que genera valor. En símbolos, la tasa de plusvalía es ... p’ = p/v.

Sin embargo a los capitalistas lo que les interesa es el grado en que se valoriza el conjunto del capital que han lanzado a la circulación. Por poner un ejemplo, si el capital lanzado a la circulación es de 100 euros, compuesto por 80 euros invertidos en capital constante y 20 euros en capital variable, y si la plusvalía supone 30 euros (tasa de plusvalía 150%), la valorización del capital es un 30%. Esta tasa de valorización del capital es la tasa de beneficio, que surge de dividir la plusvalía por el conjunto del capital invertido.

Usualmente las empresas calculan la tasa de beneficio anual. Surge de la ratio entre la plusvalía, o masa de beneficio que obtienen al cabo de un año (lo que incluye varias rotaciones de capital variable y de capital constante invertido en materias primas y otros insumo), y el conjunto del capital invertido, que incluye, además del capital variable, el conjunto del capital constante, esto es, también el capital en instalaciones, maquinarias y similares. En símbolos... n = p/(c+v).

Dado que el fin y razón de ser del capital es su valorización, la tasa de ganancia constituye el aguijón de la producción capitalista. Como afirma Shaikh, es el deseo ilimitado de ganancia el que domina la producción capitalista, lo que subyace a la lucha del capital contra el trabajo y a la naturaleza expansionista de cualquier unidad de capital (Shaikh 199 p. 345).

El afán de valorización incesante del capital explica, por otra parte, la dinámica de la acumulación y también la lógica que lleva a las crisis, porque, a fin de aumentar las ganancias, cada capitalista busca disminuir sus costos unitarios de producción, incorporando nuevos métodos y tecnologías. Las empresas que logran obtener ventajas tecnológicas con respecto a las tecnologías modales imperantes en la rama pueden vender sus productos a precios por debajo de los imperantes en el mercado (determinados por las empresas con las tecnologías modales), pero superiores a los valores individuales de sus mercancías. Así obtienen plusvalías (o ganancias) extraordinarias. A su vez, la competencia que desatan estas empresas más avanzadas obliga al resto de las empresas a adoptar las nuevas tecnologías. Las que no logran modernizarse, a largo plazo sucumben. Y en la medida en que las nuevas tecnologías se generalizan, se establecen como sociales los nuevos precios y desaparecen las plusvalías extraordinarias (Marx 1999, t. 1 cap. 10). A su vez, el movimiento no cesa cuando se generaliza la nueva tecnología, porque cada capitalista se ve impulsado a intentar obtener nuevas plusvalías extraordinarias.

Esto explica que el sistema capitalista no pueda vivir sin revolucionar constantemente las fuerzas productivas.

Al estudiar este proceso hay que tener en cuenta que la masa de ganancia (o plusvalía) de la que se apropian los capitalistas, una vez que se ha generalizado la nueva tecnología, sólo depende de la masa de capital variable y de la tasa de plusvalía. Esto es, depende de la cantidad de trabajo vivo empleado y del grado de explotación. Si disminuye la masa de capital variable (o sea, de trabajo vivo), esa disminución puede ser compensada por el aumento de la tasa de explotación.

Sin embargo la compensación tiene un límite, porque llega un punto en que la disminución de capital variable no puede ser compensada por el aumento de la tasa de explotación, aun en el hipotético caso de que los trabajadores vivieran del aire y no cobraran salario. Por ejemplo, si 48 obreros producen 2 horas de plusvalía cada uno y si luego del cambio tecnológico son reemplazados por 2 obreros que trabajan 12 horas cada uno, estos 2 obreros no podrán generar tanta plusvalía como lo.s 48 anteriores, aunque vivieran del aire y las 12 horas se dedicaran a generar plusvalía (Marx 1999, t. 1 cap, 9). Esto significa que, en este ejemplo, el aumento de la productividad no genera aumento de la masa de plusvalía: Aumenta la masa de valores de uso de los que se apropia el capitalista, pero no la masa de plusvalor.

Por lo tanto, bajo el látigo de la competencia, cada capitalista se ve obligado a aumentar la inversión en capital constante por obrero, El resultado es que aumentan, tendencialmente, el capital mínimo requerido para que funcione una empresa y el capital invertido por unidad de trabajo vivo en toda la economía.

Este proceso es el que da lugar a una tendencia a la caída de la tasa de ganancia, a medida que progresa la acumulación del capital (Marx 1999 t. 3 caps, 13 a 15). El resultado es lógico si se recuerda que la fuente de la plusvalía es el trabajo vivo y que la tasa de ganancia es el resultado de dividir la masa de plusvalía por el capital invertido.

Si bien la caída de la tasa de ganancia puede ser contrarrestada por el aumento de la tasa de plusvalía, a largo plazo la tasa de ganancia cae porque aumenta la inversión de capital constante por unidad de trabajo humano. A mayor cantidad de capital constante y mayor productividad, se abaratan los elementos que forman el capital constante, pero el sistema mecanizado en su conjunto crece a una tasa mayor que la tasa a la que se abaratan los medios de producción. Por lo tanto, la masa de valor invertida en los medios de producción crece en proporción a la cantidad de trabajo vivo.

En definitiva, la caída de la tasa de ganancia y la acumulación acelerada son expresiones diferentes del mismo proceso, el desarrollo de la productividad y de las fuerzas productivas bajo el capitalismo. Obsérvese que se trata de un fenómeno que, de una u otra manera, han registrado grandes economistas, como Smith, Ricardo o Schumpeter; incluso la idea de Keynes sobre la tendencia a la caída de la eficiencia marginal del capital puede asimilarse a la tesis de una caída de la tasa de ganancia de largo plazo.

Ahora bien, para comprender por qué pueden producirse las crisis, es importante entender que la ley marxista de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia es bifacética, en el sentido que involucra no sólo el comportamiento de la tasa, sino también de la masa de ganancia.

Alguien podría preguntarse por qué la caída de la tasa de ganancia debe generar problemas a la acumulación del capital. ¿Por qué llegado a cierto punlo la caída de la tasa de ganancia se traduce en la caída de la inversión y en la crisis? ¿Por qué una bajada de la tasa de ganancia del 14% al 13%, por ejemplo, no desata una crisis, pero sí puede hacerlo una caída del 7% al 6%? Aquí interviene la masa de beneficio y su relación con la tasa de beneficio.

No obstante, la caída de la tasa de ganancia es compatible con un incremento de la masa de ganancia, si el descenso de la tasa es lo suficientemente fuerte puede terminar acarreando una disminución de la masa de ganancia.

Supongamos que un capital de 1000 euros rinde un beneficio de 200; la tasa de ganancia es del 20%. Si los capitalistas reinvierten el 80% de las ganancias (160 euros), el nuevo capital será de 1160 euros. Si ahora la tasa de beneficio baja al 18%, ese capital dará un beneficio de 208,80 euros (18% de 1.160); la ganancia es mayor que la obtenida en la ronda anterior, pese a la disminución de la tasa de ganancia. Sin. embargo, si la tasa de ganancia hubiese caído hasta un 15%, ahora la ganancia será de 174; esto es, la masa de ganancia habría descendido en términos absolutos [es fácil comprobar que cuanto menor és la tasa de ganancia, más pequeña es la caída (absoluta y relativa) de la tasa de ganancia necesaria para que también caiga la masa de ganancia]. Este aspecto del asunto fue destacado, primero, por Henry Grossman y desarrollado por Anwar Shaikh.

Lo importante es que a medida que se prolonga la acumulación, la tasa de ganancia declina y termina por afectar a la masa de ganancia. Esa caída de la masa de ganancia es crucial porque la transición de una masa de ganancia (en dinero constante) creciente a una masa decreciente o estancada marca una fase de cambio de la acumulación normal a la fase de crisis (Shaikh 1991 p. 350) /1. Significa esto que las últimas unidades acumuladas de capital no han generado nuevos beneficios. En particular, si la tasa de rendimiento de la nueva inversión es igual a la tasa de interés, es lógico que las inversiones se dirijan al mercado financiero, al capital de préstamo monetario. La demanda de bienes de inversión se estanca, los stocks de mercancías sin vender empiezan a aumentar peligrosamente, los bancos advierten que los créditos ya no refluyen con rapidez y aumentan las tasas. Se expande la crisis, afectando cada vez a más empresas.

La crisis, a su vez, genera las condiciones -en tanto la relación capitalista no sea abolida por la acción revolucionaria de la clase obrera- para el restablecimiento, a mediano plazo, de la tasa de rentabilidad. y de la acumulación. Los capitales más débiles e improductivos se hunden; se producen extensas desvalorizaciones del capital; aumenta el número de personas desocupadas y bajan las condidones laborales y salariales, lo que provoca la subida de la tasa de plusvalía. El capital de conjunto se reorganiza. Paulatinamente, la acumulación retoma su curso y las fuerzas productivas se desarrollan a nuevos niveles, generando una nueva presión bajista sobre la tasa de ganancia.

De: El capitalismo roto. Anatomía de la crisis económica, 2009

Nota:

1. Habría que decir por lo menos que la caída de la tasa de ganancia por sí sola no explica la recesión. El giro hacia la recesión tiende a producirse cuando se debilitan tanto la tasa como la masa de ganancias. Generalmente las crisis se inician antes de que la tasa de ganancia general llegue a cero. Lo más frecuente es que antes del estallido de la crisis se vea un estancamiento, y luego caída, de la tasa de ganancia y de la masa de ganancia. Esta sería la variable más importante que lleva a los capitalistas a frenar la inversión. Con la caída de la inversión, cae la demanda; se produce un movimiento que se retroalimenta, porque entonces caen más todavía el empleo, el consumo, la inversión, etc. En: Tendencia decreciente de la ganancia y “autocrítica”


La crisis y los programas de salida progresista (Subconsumo y crisis capitalistas).

Rolando Astarita

Las organizaciones de izquierda, y buena parte del progresismo sostienen que es posible salir de la recesión por una vía beneficiosa para los trabajadores, sin cuestionar las bases del sistema de explotación. A partir de sostener que la crisis se debe en lo fundamental a la falta de consumo de las masas, se afirma que una redistribución del ingreso a favor de los trabajadores, de los jubilados y los desocupados generaría un mayor poder de compra que se volcaría inmediatamente al mercado. Por lo tanto se reactivaría la demanda, y ésta a su vez reactivaría la producción y la inversión; se generaría así un círculo virtuoso de aumento de los salarios, de la producción y de las ganancias del capital productivo, con nuevos aumentos de salarios y de la producción. La crisis sería así el producto de una mala distribución de la riqueza, que podría haberse evitado con un poco de buen sentido y "gobiernos que escuchen al pueblo". Por eso también las crisis no constituirían la oportunidad privilegiada para plantear la necesidad de la revolución socialista, como sostiene el marxismo, sino para postular la solución humana y progresista de las contradicciones del sistema. (...)

Un somero repaso de la dinámica de los ciclos económicos del siglo diecinueve y comienzos del siglo veinte demuestra que en ninguno de ellos el sistema capitalista salió de la crisis según la tesis defendida por los reformistas. Por el contrario, las crisis se tradujeron en, por lo menos, estancamiento de los salarios -cuando no en su caída- y/o aumento de los ritmos de producción y del dominio del capital sobre el trabajo, a partir del debilitamiento de la resistencia obrera, provocada por el aumento de la desocupación y la depresión ...

A la vista de las anteriores evidencias, es necesario preguntarse por el error de fondo que subyace a la tesis reformista. El problema de fondo es la teoría de la crisis subconsumista; esto es, la tesis que afirma que las crisis capitalistas se producen por la carencia en las posibilidades de consumo de las masas. En su versión más tradicional, se sostiene que las crisis se deben a que las fuerzas productivas del capitalismo se expanden de manera cada vez más gigantesca, en tanto el consumo de las masas no puede mantenerse al mismo ritmo debido a la creciente explotación de los obreros. "La oposición entre producción y consumo, y las fuerzas técnicas productivas del capitalismo, que se han expandido por encima de la capacidad social de absorción, hacen estallar el orden capitalista privado". Esta tesis, que arranca en el pensamiento de izquierda y progresista posiblemente con Sismondi, se prolonga en pensadores tan diversos como Rodbertus, Hobson, los populistas de todo tipo y nacionalidad, sindicalistas, socialdemócratas y muchos otros.

... queremos destacar las objeciones centrales a la explicación más generalizada del consumismo, para luego exponer algunas críticas a la postura particularizada de los subconsumistas locales ...

En primer lugar, si la tesis subconsumista fuera correcta habría que concluir que el capitalismo jamás podría haber acumulado, ni siquiera podría haber funcionado. Dado que el producto neto de un país (el valor agregado) se divide en el valor de la fuerza de trabajo y en la plusvalía, es natural que la clase obrera nunca puede consumir de ese producto más que la parte equivalente al valor de su fuerza de trabajo. Esto es, la realización del producto que representa el plusvalor debe ocurrir a partir del desembolso de los capitalistas. Por eso el capital nunca dependió -ni puede hacerlo- del gasto de los asalariados para la venta de la parte del producto que representa la plusvalía. Por eso también Marx señalaba que es "pura tautología" pretender que las crisis se deben a la falta de poder de consumo de los asalariados (ver capítulo 20, tomo 3 de El Capital).

En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, la tesis subconsumista es incoherente porque sostiene que la crisis se debe al crecimiento de las fuerzas productivas frente al estancamiento del consumo de las masas. Pero si las masas trabajadoras nunca pueden consumir más que el equivalente a sus salarios, las fuerzas productivas no se podrían haber desarrollado; por lo tanto, tampoco podría existir crisis.

En tercer lugar, la tesis subconsumista no puede explicar porqué las crisis se desatan precisamente en el momento en que el nivel salarios, y sobre todo el nivel de ocupación, es mayor. Esto sucedió no sólo en los ciclos del siglo 19 -como señaló Marx, capítulo 20, tomo 3 de El Capital- sino en el período previo a la crisis del treinta, y en el período previo al inicio de la gran crisis de los setenta. En relación a este último período, es notorio que las luchas sindicales europeas y norteamericanas de los sesenta, combinados con el ciclo de ascenso del capitalismo, permitieron una mejora relativa del nivel de vida de las clases obreras más importantes del mundo. La crisis comienza entonces en el momento en que estos niveles salariales alcanzaban las mayores alturas desde el fin de la Segunda guerra.

... Aclaremos antes de dejar este punto que por supuesto es correcto decir que una vez iniciada la crisis ésta provoca una caída violenta del consumo de las masas, lo que a su vez reactúa agravando la recesión y la desocupación. Pero esto es muy distinto de lo que dice la tesis del subconsumo.

Un enfoque marxista

Aunque muchos atribuyeron a Marx la tesis del subconsumo, es claro que, al menos en sus últimos escritos, el autor de El Capital tomó distancia con respecto al subconsumismo. En el enfoque de Marx la crisis -en su aspecto más general- está estrechamente ligada a la caída de la demanda que se origina en la caída de la inversión; y la caída de ésta a su vez es ocasionada por el descenso tendencial de la tasa de rentabilidad de los capitales ... Este fenómeno, que se produce de manera "pura" en los países adelantados, repercute agudamente en los países dependientes. Dado el carácter tecnológicamente atrasado de sus economías, la caída de la tasa de ganancia y de las inversiones que se produce en los centros del capital pone una extrema presión sobre el conjunto de los capitales de estos países ... Imposibilitadas de sostener la guerra competitiva, las empresas más atrasadas cierran, generalizándose la desocupación y acentuándose la crisis de sobreproducción. A su vez, los capitales que sobreviven buscan recuperar rentabilidad atacando salvajemente los niveles de vida de los trabajadores y disminuyendo todos los gastos sociales.

... Dado que el origen más profundo de la crisis capitalista se relaciona con la rentabilidad de los capitales, su solución capitalista pasa por el ataque en toda la línea a los salarios y a las condiciones de trabajo (a la par que se opera una poderosa centralización de los capitales y desaparecen las empresas más débiles) ... Las crisis actúan entonces como factores de disciplinamiento de las fuerzas del trabajo. Por eso la tesis fundamental del marxismo es que la clase obrera debe responder a las crisis no con programas reformistas, sino con una estrategia y programa que apunte a la raíz de los males, la propiedad privada del capital. En la medida en que no lo haga, tenderá a imponerse la lógica de la acumulación del capital. En este caso, las luchas de resistencia juegan el rol de impedir que la degradación de las condiciones de vida de las masas llegue a extremos insondables. En este sentido, las luchas sindicales y económicas son necesarias e imprescindibles. Pero es necesario conocer sus límites y más importante aún, luchar sin albergar la más mínima ilusión en que es posible una salida concertada y progresista a la crisis en los marcos de este modo de producción.

+ Info:

Marx, Kalecki y el ciclo económico. Rolando Astarita

Tapia, José A. y Astarita, Rolando (2011). La Gran Recesión y el capitalismo del Siglo XXI, Madrid, Catarata.

¿Cómo se sale de las crisis económicas? Rolando Astarita, José A. Tapia

El análisis marxista de las crisis económicas, un estado de la cuestión: La ley de la tendencia descendente de la tasa de ganancia y la nueva interpretación temporal. Sergio Martín Fernández

La tasa de ganancia y las crisis en el análisis marxista (Borrador). Rolando Astarita

Ley de Say, Marx y las crisis capitalistas. Rolando Astarita

La explicación subconsumista de la crisis. Rolando Astarita

Marxismo contra la solución keynesiana de las crisis. Astarita y Tapia

La salida de la crisis y los fundamentos de un programa económico alternativo. Juan Pablo Mateo

Profits call the tune. Michael Roberts

Profits and investment in the economic recovery. Michael Roberts

The Generalized Recession of the International Capitalist Economy. Ernest Mandel (December 1974)

Does investment call the tune? Empirical evidence and endogenous theories of the business cycle. Jose A Tapia Granados

Critica marxista a las teorías del subconsumo. F. Beltrame, G. Santana, F. Wierzba

L’experiència de l’eurocomunisme i l’esquerra avui. Tim Goulet

La teoría de las ondas largas y la crisis del capitalismo contemporáneo. Michel Husson

La primera gran depresión del siglo XXI. Anwar Shaik. Este artículo sintetiza, con una perspectiva de largo plazo el origen de la crisis, y realiza una incursión metodológica y empírica fundamental para dar cuenta de ella. Calcula la evolución de la tasa de ganancia, e identifica las tendencias de retroceso salarial y caída de las tasas de interés, señalando la tensión conjunta de incremento de la tasa de explotación y aumento del endeudamiento general. Concluye que asistimos al inicio de una duradera crisis en forma de depresión


¿Qué es el capitalismo? (I): Las clases sociales

¿Qué es el capitalismo? (II). La explotación: ¿qué es el valor?

¿Qué es el capitalismo? (III). La explotación: ¿qué es el plusvalor?

¿Qué es el capitalismo? (IV): ¿Qué es capital?

¿Qué es el capitalismo? (V): La acumulación de capital

¿Qué es el capitalismo? (VI): La lucha entre el capital y el trabajo, el ejército de desocupados, el racismo, la discriminación y la xenofobia

¿Qué es el capitalismo? (VII): La competencia y la concentración de la riqueza

¿Qué es el capitalismo? (VIII): ¿Qué es el capitalismo hoy?

¿Qué es el capitalismo? (IX): Desarrollo cada vez más desigual y carencias y padecimientos sociales


A la mateixa secció:


100º Aniversario de la Revolución Rusa: La Historia de la Revolución de Febrero


La Revolución rusa: Una interpretación crítica y libertaria


La revolución portuguesa de 1974: entrevista con Miguel Ángel Pérez Suárez, investigador especializado en la historia del movimiento obrero portugués entre 1974 y 1980.


Frente al ajuste, reflexiones sobre unidad de acción y programa


Los bolcheviques toman el poder


¿Vale la pena protestar?


La paradoja global del capitalismo


Un mundo que ganar: por qué los socialistas se oponen al imperialismo y apoyan el derecho de autodeterminación de las naciones.


Precios de las acciones, ganancias y deuda


Andreu Nin: «La qüestió nacional a Espanya. El problema català» (1926). Un document inèdit.

Creative Commons License Esta obra est� bajo una licencia de Creative Commons by: miquel garcia -- esranxer@gmail.com