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divendres 3 d’abril de 2015 | Manuel
John Brown, el Espartaco norteamericano de los esclavos negros

Sergio Flores

Cuando a Malcom X se le preguntó si un blanco podría unirse a su organización, la Unidad Afroamericana, este respondió: “Tal vez John Brown, si estuviese vivo”. John Brown fue ejecutado en la horca el 2 de diciembre de 1859, en Charlestown, Virginia, junto a seis de sus seguidores. Se los acusó de traición, sublevación y asesinato, luego de que asaltaran una armería en Virginia Occidental con el fin de equipar a los esclavos negros para un levantamiento. Tenía 59 años.

Obra

John Brown era testigo de la humillante situación que vivía la población afroamericana en Norteamérica. Su padre, también abolicionista, inculcó en él el espíritu de la liberación ayudando a esclavos a huir al norte, mientras que su abuelo combatió como capitán en la guerra revolucionaria anticolonial de 1776. Su adolescencia la vivió en una comunidad proabolicionista y a los treinta y cinco inició su lucha con diversos proyectos educativos. En 1849 se trasladó en familia a una comunidad afroamericana de North Elba, Nueva York, cuyas tierras fueron donadas por el filántropo Gerrit Smith, sirviendo de refugio a esclavos que huían de sus amos. En 1850 creó una liga para hacer frente a los cazadores de esclavos, y un lustro más tarde llevó armas y municiones a Kansas socorriendo a sus hijos, que entraban en conflicto con terratenientes esclavistas de Misuri por el control del territorio.
Rápidamente se convirtió en líder de las milicias antiesclavistas de la región.

Emprendió una expedición a Pottawatomie, campamento esclavista, ahorcando a sus ocupantes y en 1858 organizó un encuentro interracial para fundar en Maryland y Virginia una comunidad que acogiera a esclavos fugitivos, promulgando una Constitución provisional en la que se erradicaba la esclavitud. Brown había llegado a la conclusión de que la única forma de conseguir definitivamente la liberación de los esclavos era organizando una gran sublevación armada para crear comunidades libres autónomas.

El 16 de octubre de 1859, con el apoyo de abolicionistas del norte, Brown y sus hombres asaltaron la armería militar Harper’s Ferry Armory, en Virginia Occidental. Resistieron por dos días la hostilidad de los soldados hasta que un grupo de marines al mando del coronel Robert E. Lee (posteriormente líder militar de los esclavistas confederados del sur) puso fin a la ocupación. Brown fue detenido, juzgado y ejecutado junto a seis camaradas. Sus últimas palabras fueron: “Ahora estoy ciertamente seguro de que los crímenes de esta tierra no podrán ser purgados de otra forma que no sea con sangre”. Dos de sus hijos morirían en el combate. Uno de los sobrevivientes, Osbourne Perry Anderson, afroamericano, integrará las milicias del norte al estallar la guerra civil. Los combatientes, rumbo a la guerra, lo recordarán como canción: “… el cuerpo de John Brown yace hecho polvo en el sepulcro, pero su alma marcha al combate con nosotros”.

Repercusiones

El afamado escritor francés Víctor Hugo (Los Miserables, entre otros), desde su exilio en Guernsey, Normandía, trató de obtener el indulto enviando una carta abierta a ambos lados del Atlántico. En ella señalaba: “La agonía de Brown podría consolidar la esclavitud en Virginia, pero sin duda es una gran sacudida a la democracia norteamericana. […] Dejen que Norteamérica sepa y reflexione una cosa: algo más aterrador que Caín asesinando a Abel es Washington asesinando a Espartaco”. En el Senado, los demócratas responsabilizaron a los republicanos como cómplices, quienes se desvincularon, Lincoln incluido. Las sesiones fueron hostiles, los miembros se encontraban armados personalmente. Tras un acalorado intercambio de insultos en la Cámara de Representantes, un legislador del sureño Misisipi atacó con un cuchillo al legislador por Pensilvania, Thadeus Stevens, abolicionista. La guerra civil no tardaría en estallar. La acción de Brown y los hechos relacionados respondían a un estado general de efervescencia. El enfrentamiento económico y político entre el norte industrial y el esclavismo sureño se expresaba socialmente en rebeliones y linchamientos generalizados. Apelar abiertamente al fin de la esclavitud en el sur era motivo de asesinato, ya sea por disparos a traición o por la acción de una muchedumbre blanca enfurecida. En 1859 la situación era extrema, pero ningún político de peso exigía el fin de la esclavitud en el sur de EE. UU. Ni siquiera Abraham Lincoln, que solo firmó la Proclamación de Emancipación dos años después de iniciada la guerra civil con el fin de engrosar las filas de la Unión con tropas afroamericanas (cuya cantidad de muertos duplicó al de las tropas blancas y recibieron una paga mucho menor). En este contexto, John Brown impulsó su plan.

Inspiración y legado

Los defensores del esclavismo responsabilizaron al puritanismo arraigado de Nueva Inglaterra (en donde Brown tenía sus raíces), pero según los testimonios de su hija y de su compañero de armas, el poeta Richard Realf, Brown se había inspirado en las revueltas de esclavos negros del Caribe. Había nacido al calor de la revolución negra de Haití, estudió cuidadosamente las incursiones militares del general negro Toussaint L’Ouverture, y en 1839 se solidarizó con la insurrección negra del barco español La Amistad en la costa de Cuba, recordando con gran admiración a los dos líderes de aquella revuelta, Turner y Cinque. Brown es figura polémica en la historia norteamericana. Ángel para unos y demonio para otros, se volvió referente de la lucha por los derechos civiles desde la década del sesenta, junto a sus contemporáneos Thadeus Stevens y Frederick Douglass. Ha sido objeto cultural y artístico de pintores, músicos y cineastas. En 1921 Edwin Arlington Robinson escribió un dramático monólogo titulado John Brown en el que éste le habla a su esposa la noche previa a su ejecución; en 1940 Michael Curtis dirige la película Santa Fe Trail, que relata su historia; en 1974 el grupo de música Kansas presenta su primer disco (homónimo) con un retrato en la portada de John Brown empuñando un arma; en el 2000 el grupo de punk rock Rancid le dedica la canción “Meteor of War”; y más recientemente, en 2013, James McBride presenta la novela The Good Lord Bird, en donde relata la vida de John Brown a través de los ojos de un joven esclavo negro, ganando ese mismo año el Premio Nacional de Literatura.

Hoy, 155 años después de los hechos, la población afroamericana lleva adelante intensas movilizaciones para enfrentar la discriminación racial. En agosto pasado en la ciudad de Ferguson, Misuri (estado vecino de Kansas), el joven de dieciocho años Michael Brown fue asesinado por el policía blanco Darren Wilson. El anuncio del fiscal del condado de Saint Louis de que no presentarían cargos penales contra Wilson desencadenó una nueva ola de disturbios y protestas en varias ciudades. Hoy como ayer, el establishment norteamericano reniega de las demandas de igualdad de la población afroamericana, aunque haya impulsado la presidencia de Barack Obama, quien tan solo dedicó unas breves palabras sobre lo sucedido, condenando las protestas.

Canción dedicada a John Brown

http://www.laizquierdadiario.com/John-Brown-el-Espartaco-norteamericano-de-los-esclavos-negros


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