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Anticapitalistes
  
dissabte 7 de març de 2015 | Manuel
¡No! a golpe yanqui en Venezuela

Hugo Blanco

Cuando el imperialismo amenaza derrocar a gobiernos burgueses que no son sus sirvientes, es nuestra obligación luchar contra el golpe, reforzando la resistencia popular y sin capitular ante ellos”.

Esa es lección que en mi lejana juventud aprendí de mis maestros revolucionarios argentinos: Nahuel Moreno, “el vasco” Angel Bengochea, Daniel Pereira, Eduardo Creus y otros.

Argentina

Ese principio nos tocó practicar en 1955 frente al golpe yanqui contra Perón. Calificábamos a Perón como un gobierno burgués que aprovechó el debilitamiento del imperio británico, cuya colonia económica era, para, de acuerdo con él, nacionalizar los ferrocarriles y asumió otras actitudes populistas, mejorando la situación de la clase obrera, que en su mayoría se hizo peronista.

Argentina era el último país que estuvo fuera de la órbita de Estados Unidos y ellos impulsaron un golpe.

El golpe de prueba lo realizaron en junio del 55. Consistió en bombardeo de la Plaza de Mayo, donde se encuentra la “Casa Rosada”, sede del gobierno.

Yo era obrero en un frigorífico cerca a La Plata, trabajaba en el turno de tarde y cuando el día 16 fui a la fábrica, encontré que todos los obreros salían de la fábrica y subían a camiones. “¿Qué sucede?”, pregunté, “¡Golpe en Buenos Aires!”, fue la respuesta. Subí a uno de los camiones y partimos a Buenos Aires.

Antes que nosotros habían llegado los obreros del Gran Buenos Aires, quienes de rabia ante el bombardeo que hicieron los golpistas, asaltaron armerías y quemaron el arzobispado e iglesias. ¿Por qué hacían esto obreros que llevaban una crucecita en el pecho? Porque ante el desprestigio de los partidos, fue la iglesia la que organizaba las manifestaciones pro-golpe de la clase media.

Perón culpó a los comunistas por estos hechos, los comunistas culparon a los peronistas, lo cierto es que fue la clase obrera rabiosa sin intervención de los burócratas peronistas.

Los golpistas aprendieron la lección, el próximo golpe se inició y se desarrolló en zonas no obreras. Perón llamaba a la calma a la clase obrera, a que no se movilizara. Triunfó el golpe. Continuamos la resistencia obrera (entonces aprendí a descarrilar tranvías durante la huelga).

Chile

Cuando expulsado de Perú y liberado de la cárcel argentina, fui a Chile, este país vivía una efervescencia social que llevó a Allende a la presidencia. Los obreros habían tomado muchas fábricas, Allende no permitió que pasaran a manos de los obreros y fueron administradas por “interventores” (por supuesto después del golpe volvieron a sus antiguos dueños). Los obreros, además de su organización por rama de producción, construyeron otra para el combate geográfico, por avenidas industriales, a la que denominaron “cordones industriales”. Entré a trabajar políticamente al cordón industrial Vicuña Mackenna, me encomendaron sacar el boletín del cordón.

También en Chile parte de la clase media apoyaba el golpe que impulsaban los yanquis. Como los precios eran bastantes bajos, hubo comerciantes que acaparaban mercancías que desaparecían del mercado y se vendían a precios elevados en el mercado negro. Cuando el pueblo pobre encontraba esos acaparamientos y los decomisaba, venían las autoridades a impedirlo. Cuando los obreros se armaban para ejercer la autodefensa y las fábricas metalúrgicas en sus manos fabricaban armas caseras, Allende les ordenaba que no lo hicieran, pues los “militares constitucionalistas” se podrían enojar.

Igual que en Argentina hubo un golpe de prueba en junio de 1973. Ese golpe “fracasado” sirvió a las fuerzas golpistas para detectar cuáles eran las zonas de resistencia anti-golpe. Luego del “fracaso” se dedicaron a aplastar, bajo el gobierno de Allende, a todos los focos de resistencia. Completado eso se hizo el verdadero golpe, el de setiembre. Cuentan que cuando se dio éste y le comunicaron Allende, contestó: “¡Comuníquenle inmediatamente al general Pinochet!”. Pinochet era el más célebre de los “militares constitucionalistas”.

Perú

Luego de la reforma agraria que de 1961 a 1963 hizo el campesinado de La Convención, Cusco, hubo un proceso de luchas del campesinado pobre de varias partes del país contra las haciendas con relaciones de trabajo de tipo feudal, caracterizado por el trabajo gratuito del campesinado “en pago” por el usufructo de míseras parcelas. Los siervos de las haciendas y los comuneros tomaban las tierras de las haciendas. El “gran demócrata” Belaúnde contestaba con masacres. También en esa época se produjeron las guerrillas del MIR y del ELN.

Algunos militares comprendieron que la estructura pre-capitalista del campo podía provocar un levantamiento popular general si se extendía a las ciudades. La burguesía industrial también veía ese peligro, además le convenía que el campesinado pobre tuviera poder adquisitivo para consumir productos industriales, era favorable a una reforma agraria. Esas fuerzas impulsaron el golpe de Velasco Alvarado en 1968. Una de sus primeras acciones fue la nacionalización del petróleo.

Yo estaba sentenciado a 25 años de prisión. En1970 recibí la visita de una compañera del Partido Comunista que me dijo “Estás preso 7 años, te faltan 18 para cumplir tu condena. Si tu quieres puedes salir mañana mismo, si te comprometes a trabajar en la reforma agraria del gobierno”.

Yo sabía que el gobierno era progresista y que iba a hacer una reforma agraria. Pero también sabía que, como no era un gobierno democrático del pueblo organizado, iba a tener diferencias (como las tuvimos con la organización de CAPs, SAIS, ERPs, gigantescas seudo-cooperativas donde los campesinos trabajaban para un grupo de burócratas). Sabía que: Una cosa es ocupar un cargo por elección dentro del sistema (parlamentario, alcalde, regidor) en el que uno puede manifestar lo que piensa, como lo hacen hoy día las valientes autoridades municipales anti-mineras de Islay: Jaime de la Cruz Gallegos, alcalde del distrito de Deán Valdivia; José Ramos Carrera, burgomaestre de Punta de Bombón, y el primer regidor de Cocachacra, Augusto Paredes.

Otra cosa es ocupar un cargo designado por una autoridad, como el ex-revolucionario Yehude Simons que tuvo que decir que la masacre de Bagua estuvo bien.

Por eso mi respuesta fue negativa.

Sin embargo, como otros dos presos políticos aceptaron trabajar para el gobierno, nos dieron amnistía general.

Cuando estuve en libertad volvieron a insistir en que trabaje en la reforma agraria gubernamental y volví a negarme. El gobierno me prohibió salir de Lima para que no hable con el campesinado y luego me deportó.

En el exilio me enteré por mis compañeros de que había amenazas de golpe pro-yanqui en el Perú. Naturalmente teníamos una posición anti-golpe. Cuando me tomaron preso en Argentina pedí hablar con la embajada peruana, quería hablar sobre el tema y cómo podíamos combinar esfuerzos. Las autoridades argentinas creyeron que ya me había rendido, un general me ofreció mi libertad, mi regreso al Perú y que podía seguir militando en mi partido, que lo único que me pedía era “datos de mis enemigos del Partido Comunista”, por supuesto era la CIA y me negué a sus reiterados requerimientos.

No era extraño que la CIA se equivoque, lo extraño fue que luego, refugiado en Suecia, un compañero, enviado por el gobierno peruano para conversar conmigo sobre el tema, también creyó que me había rendido y que deseaba comprar mi retorno al Perú con mi apoyo al gobierno. Antes de hablar conmigo se presentó con una periodista, yo lo rechacé. Lo correcto hubiera sido conversar conmigo sobre un trabajo común contra el golpe y luego, de acuerdo, llamar a la periodista. Nuestro apoyo contra el golpe era incondicional, no pedíamos mi repatriación como pago. Desgraciadamente triunfó el golpe pro-yanqui de Morales Bermúdez.

Venezuela

Hoy es el gobierno de Venezuela el amenazado.

Desde este periódico hemos denunciado reiteradamente los atropellos desde la época de Chávez, contra los indígenas yukpa y wayú.

Personalmente, me uní a la protesta contra Chávez por su ataque al valiente dirigente petrolero Orlando Chirino y apoyé su postulación a la presidencia impulsado por PSL (Partido Socialismo y Libertad).

Esta actitud contra el gobierno burgués de Venezuela no está en contradicción con la lucha incondicional contra el golpe de estado pro-imperialista. Debemos defender como el método más correcto y eficaz la movilización del pueblo pobre, el fortalecimiento de sus organizaciones autónomas, lo que a su vez fortalecerá a éste frente al gobierno. Además, el ataque económico a la burguesía acaparadora. La prisión de los participantes del golpe frustrado.

¡Todos contra el golpe yanqui en Venezuela! ¡Por el fortalecimiento de la organización popular independiente!

Lucha Indígena n° 103, marzo 2015, pag.11


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