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Anticapitalistes
  
dilluns 19 de gener de 2015 | Manuel
¿Por qué aterra la película ’Ciutat Morta’?

Lucía Lijtmaer

En junio de 2013, un grupo de 800 personas ocupan un cine abandonado del centro Barcelona para proyectar un documental. Rebautizan el antiguo edifcio en honor a una chica que se suicidó dos años antes: Cinema Patricia Heras. ¿Quién era Patricia? ¿Por qué se quitó la vida y qué tiene que ver Barcelona con su muerte? Esto es exactamente lo que se quiere dar a conocer con esta acción ilegal y de gran impacto mediático: que todo el mundo sepa la verdad sobre uno de los peores casos de corrupción policial en Barcelona, la ciudad muerta.

La noche del 4 de febrero de 2006 terminó con una carga policial en el centro de Barcelona. Fue en los alrededores de un antiguo teatro okupado en el que se estaba celebrando una festa. Entre los golpes de porra, empezaron a caer objetos desde la azotea de la casa okupada. Según relató por radio el Alcalde de Barcelona pocas horas después, uno de los policías, que iba sin casco, quedó en coma por el impacto de una maceta.Las detenciones que vinieron inmediatamente después del trágico incidente nos relatan la crónica de una venganza.Tres jóvenes detenidos, de origen sudamericano, son gravemente torturados y privados de libertad durante 2 años, a la espera de un juicio en el que poco importaba quién había hecho qué.

Poco importaba que el objeto que hirió al policía hubiera sido tirado desde una azotea mientras que los detenidos estaban a pie de calle. Otros dos detenidos aquella noche —Patricia y Alfredo— ni siquiera estaban presentes en el lugar de los hechos: fueron detenidos en un hospital cercano y hallados sospechosos por su forma de vestir. Poco importaba si había pruebas o evidencias que exculpaban a todos los acusados. En aquel juicio no se estaban juzgando a individuos sino a todo un colectivo.Se trataba de un enemigo genérico construido por la prensa y los políticos de la Barcelona modélica. Barcelona, la ciudad que acababa de estrenar su llamada “ordenanza de civismo”, una ley higienista, marco legal perfecto para los planes de gentrifcación de algunos barrios céntricos, destinados al turismo. Los chicos detenidos aquella noche eran cabezas de turco que encajaban perfectamente, por su estética, con la imagen del disidente antisistema: el enemigo interno que la ciudad modélica había ido generando aquellos últimos tiempos.

Años después, dos policías son condenados a inhabilitación y penas de prisión de más de 2 años por haber torturado a un chico negro. La sentencia demuestra que los agentes mienten y manipulan pruebas durante el juicio. Para encubrir las torturas, acusan al joven de ser trafcante de drogas, pero el juez descubre un montaje: el negro es en realidad, hijo de un diplomático: el embajador de Trinidad y Tobago en Noruega.Estos agentes resultan ser los mismos que habían torturado a los jóvenes detenidos aquella noche del 4 de febrero de 2006 y algunos de los testigos que declararon en su contra durante el juicio. El mismo modus operandi en ambos casos. La única diferencia: el origen social de las víctimas.La enésima historia de impunidad policial, acompañada por buenas dosis de racismo, clasismo y la vulneración de derechos fundamentales, todo ello amparado por un sistema judicial heredero del régimen franquista y unos políticos obsesionados con el negocio inmobiliario que brinda la Marca Barcelona a costa de sus ciudadanos.

https://www.youtube.com/watch?v=A-Kx8cXrP3Q


En los últimos meses han llegado Ciutat Morta (Ciudad Muerta), reciente premio Biznaga al mejor documental en el Festival de Málaga, La dreta, l’esquerra i els rics (La derecha, la izquierda y los ricos) y ahora se estrena Bye, bye Barcelona. Los tres cubren tres patas del reverso tenebroso del discurso oficial de la ciudad. Los tres exhuman el cadáver de una ciudad que quiere ser y no es.

La ciudad muerta

La detención de cinco ciudadanos la noche del 4 de junio de 2006 tras un altercado junto a un edificio okupado en la zona del barrio de Sant Pere es la punta de lanza de Ciutat morta, dirigida por Xavier Artigas y Xapo Ortega que analiza el caso y destapa un sinfín de connivencias enraizadas en el sistema.

Los altercados entre policía y asistentes a la fiesta esa madrugada acaban con un policía herido de muerte por lo que parece haber sido el lanzamiento de una maceta desde lo alto del edificio, y la bola comienza a rodar.

Primer punto: detienen a varios viandantes, por lo que resulta materialmente imposible que hayan sido los autores del incidente, que debían haber estado en lo alto del edificio.

Segundo punto: tres de ellos son de origen latinoamericano, el resto no. Los latinoamericanos son los únicos a los que se les decreta prisión preventiva después de haber sido torturados en varias comisarías y habérseles tomado declaración.

Tercer punto: jueza y médicos asisten impertérritos a las declaraciones de tres jóvenes ensangrentados y aterrorizados.

Cuarto punto: por casualidad, mientras están siendo atendidos de las heridas en el Hospital del Mar, se cruzan dos chicos más, que están ahí por heridas causadas al caer de una bicicleta. También son detenidos por un crimen del que no conocen ni el lugar de los hechos. Una de ellos es Patricia Heras.

Racismo, impunidad policial, legal y administrativa. Manipulación de pruebas, falta de dispositivos internos en las fuerzas del orden para combatir la corrupción, jueces parciales... una vez esa bola comienza a rodar, es imparable. "Ciutat morta" demuestra que para lograr cabezas de turco es necesario que toda la maquinaria de la autoridad sea cómplice, y en Barcelona esa maquinaria está engrasada para que suceda sin tensiones. En palabras del abogado de uno de los detenidos, Gonzalo Boyé: "Habían preconcebido los hechos y el resultado. La apariencia de imparcialidad había desaparecido".

El relato trata también el ya conocido suicidio de Patricia Heras en 2011, incapaz de soportar la vida tras una condena injusta y reinsertarse en un mundo violento e implacable. Y apunta, también, a la perversidad del sistema: ¿cómo en una ciudad con unas fuerzas del orden y un gobierno obsesionados con frenar al movimiento okupa permanecía abierto un núcleo con fiestas que duraban hasta dos días? La respuesta que se da es que, además de tratarse de un edificio propiedad del gobierno, ésta era la mejor propaganda para sus intereses: en un distrito como Sant Pere y la Ribera, altamente gentrificado, es la mejor manera de que los vecinos se vayan. Entra, pues, la especulación.

http://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/Barcelona-muerta-putrefacta-exhumada_0_254775349.html


Es imposible olvidar Ciutat Morta una vez la ves. Si además eres barcelonés, es muy probable que la película te persiga por las calles, acechándote. Sería muy fácil decir que te quita un velo de delante de los ojos, pero más bien puede que te suceda lo contrario. De repente, sobre monumentos, esquinas, paseantes, hay algo pegajoso que lo cubre todo. Los ciudadanos que hayan visto la película, por primera vez emitida en la televisión pública catalana, deberán enfrentarse a todo ello. A lo siguiente:

1. El poder público como cómplice y encubridor de un caso de violencia y tortura policial tras las irregulares detenciones de cinco ciudadanos durante una pelea -que se saldó con un guardia urbano gravemente herido- en un antiguo teatro ocupado. Su posterior encarcelamiento habría podido ser evitado cuando el entonces alcalde Joan Clos relató tener conocimiento de un informe policial que probaría la inocencia de los detenidos. La posterior desaparición de ese informe hace evidente el necesario conocimiento e implicación del concejal de Seguridad y Movilidad Jordi Hereu (después alcalde), el ex concejal de Ciutat Vella Carles Martí, y la ex consellera de Interior, Montserrat Tura.

2. El papel de la justicia: la jueza Carmen García Martínez, del Juzgado de Instrucción Nº 18 en Barcelona envió a prisión provisional a los jóvenes Juan Pintos, Álex Cisternas y Rodrigo Lanza que habían sido claramente torturados, y les privó de libertad durante dos años, a la espera de juicio, sin llegar a esclarecerse de qué se les acusaba. La Audiencia Provincial de Barcelona condenó en enero de 2008 a los detenidos -incluyendo a Patricia Heras, que no estaba presente en el lugar de los hechos- a penas de hasta cuatro años basándose exclusivamente en los testimonios de los policías presentes. La pena fue posteriormente aumentada a cinco años en el caso del detenido Rodrigo Lanza.

3. La policía: los agentes Bakari Samyang y Victor Bayona que torturaron a los acusados la noche del 4 de febrero de 2006, fueron los mismos que declararon como testigos en contra de los acusados durante la celebración del juicio. Posteriormente fueron condenados a prisión, con penas de más de dos años, por haber torturado en dependencias policiales a un joven de Trinidad y Tobago. Los agentes, de 34 y 38 años, acaban de obtener la jubilación. Recibirán una pensión vitalicia de entre 1.600 y 1.800 euros mensuales. Durante la proyección del documental el sábado pasado en la televisión pública, la reacción de Mossos d’Esquadra en las redes sociales fue de mofa.

4. Los médicos. De todo el metraje de Ciutat Morta el papel de los médicos en el Hospital del Mar supone un indicio aterrador: la llegada de unos veinteañeros sangrando y en estado de shock, custodiados por los agentes de la policía, es recibida con indiferencia por el personal médico del hospital, que no hacen preguntas ni dan señal de alarma.

5. Los medios de comunicación: con honrosas excepciones -quizás el más claro sea el de La Directa- el caso 4F ha sido omitido de los medios catalanes. Esto ha continuado con la repercusión del documental, y ha llegado a extremos delirantes con la televisión pública catalana: TV3 desestimó la compra de la película incluso cuando fue premiada en Málaga. La presión ciudadana en las redes obligó a la cadena a asegurar que el documental se emitiría antes de que acabara 2014. Tras idas y venidas -que incluyeron la pregunta directa al director de Televisió de Catalunya sobre el retraso en emitir el documental por parte del diputado de las CUP David Fernández en sesión parlamentaria- la película ha sido emitida previa censura.

Si jueces, policía, representantes públicos, medios de comunicación y especialistas sanitarios omiten y por tanto se hacen cómplices de un caso así, ¿qué le queda a la ciudadanía?

Y entonces, el velo pegajoso que cubre la ciudad se revela. Lo que muestra, con su olor a muerte, es demasiado aterrador para ser olvidado.

18/1/2015

http://www.eldiario.es/zonacritica/aterra-Ciutat-Morta_6_347225283.html

+ Info:

Un juzgado insta a TV3 a emitir el documental ‘Ciutat Morta’ con cinco minutos de censura. El largometraje, que relata uno de los más graves casos de corrupción policial, judicial y política en Barcelona, se emitirá sin algunas imágenes que, según el tribunal, podrían suponer una violación del derecho al honor y a la intimidad del exjefe de información de la Guàrdia Urbana de Barcelona Víctor Gibanel. 17/1/2015

Centenars de manifestants homenatgen Patrícia Heras després del passi de Ciutat Morta a TVC. El passi al Canal 33 del documental Ciutat Morta, malgrat els cinc minuts de censura per ordre judicial, ha estat tot un èxit. S’han fet projeccions públiques a més de 300 locals distribuïts per tota la geografia catalana i, a l’espera de les xifres d’audiència definitives, de ben segur que s’han superat els 42.000 espectadors que va tenir l’emissió de Pa Negre, al mateix programa Sala 33 de la televisió pública. Només amb els passis a casals i ateneus s’ha superat la xifra de 10.000 espectadores. Un cop finalitzada l’emissió per les xarxes ha circulat com la pólvora la convocatòria de vetlla amb espelmes a la plaça de Sant Jaume, en homenatge a Patricia Heras. Des de la Ronda de Sant Pau s’ha fet una manifestació que ha travessat el Raval encapçalada per la pancarta “Prou brutalitat, prou impunitat”. Molts crits recordaven Juan Andrés Benítez, Ester Quintana i les preses anarquistes. La plaça de Sant Jaume conservava el silenci tot i que hi anava arribant gent que cridava “4F, ni oblit ni perdó”. Un cop dins la plaça la imatge dels ciris encesos a les portes del consistori congelava la respiració. A primera fila de l’acte les familiars i les amigues de Patrícia Heras i de Rodrigo, Àlex i Juan ...


Un exagente de la Guardia Urbana denuncia torturadores entre los antidisturbios

José Martínez Díaz asegura que hay prácticas "poco éticas y que no se ajustan a un estado de derecho" en las UPAS

Un agente de la Guardia Urbana retirado, José Martínez Díaz, ha denunciado en su canal de Youtube que existen prácticas entre agentes de la unidad de antidisturbios del cuerpo, la Unidad de Policías de Administración y Seguridad (UPAS), que "ni son éticas ni se corresponden a un Estado de derecho" como la tortura y la vejación de los detenidos.

Martínez Díaz, que tiene más de 5.000 suscriptores a su canal, denuncia en el vídeo "Al Sr. Xavier Trias, alcalde de Barcelona", que la UPAS, a la que pertenecían los dos agentes acusados en el documental Ciutat Morta de amañar pruebas contra los condenados por el caso 4F, "practica la violencia indiscriminada contra inmigrantes e indigentes" en Ciutat Vella sin que los responsables del Ayuntamiento de Barcelona hayan decidido a intervenir.

El exagente traza el retrato de una unidad en la que se requieren especiales condiciones de servicio como "fidelidad y dedicación horaria" y para la que parece que todo está permitido "porque los tres alcaldes de la ciudad, Clos, Hereu y Trias, han mirado para otro lado". También considera que el antiguo responsable de asuntos internos de la Urbana, Víctor Gibanel, pudo tapar las quejas. Y explica el relato que le hizo un compañero que solicitaba un cubo para fregar la sangre que habían dejado los golpes de un testigo y que no se atrevió a denunciar a los otros agentes que supuestamente habrían participado en la agresión.

Martínez Díaz denuncia hechos como la detención de tres jóvenes en Gràcia tras incidentes en el Casal Popular, en las que se aplicaron "criterios estéticos y de edad" sin considerar que estaban muy alejados del lugar de los hechos. "He estado allí (por la Urbana) muchos años y sé lo que hay y cómo se manipula".

Los tres jóvenes, explica Martínez Díaz, afirman cuando son liberados, con los impactos de numerosos golpes, que han padecido torturas como que habían rodado por las escaleras, que habían sido golpeados con las capuchas puestas y que uno había recibido una patada en los testículos. Y cómo todas estas denuncias ni se escucharon ni se investigaron.

Martínez Díaz concluye pidiendo purgas en la Guardia Urbana de comportamientos "que no se ajustan a un Estado de derecho".

21/1/2014


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