contacte: anticapitalistes@anticapitalistes.net

 



 

Anticapitalistes
  
divendres 16 de gener de 2015 | Manuel
25 de enero: ¡Una oportunidad para Grecia y Europa!

Declaración del Comité Ejecutivo de la IV Internacional

en català baix

Las próximas semanas van a ser decisivas para Grecia y Europa. El telón de fondo de las elecciones del próximo 25 de enero es el conflicto entre las clases fundamentales de la sociedad griega que, además, tiene una dimensión europea. La realidad es esa. Si en las próximas elecciones legislativas se confirma la victoria de Syriza y la derrota amplia de los partidos de la derecha,la lucha contra las políticas de austeridad podría cambiar de signo a favor de los pueblos. Más aún cuando asistimos a una campaña constante de los gobiernos y de los comisarios de la Unión Europea a favor del candidato conservador Samaras. Las encuestas sitúan a Syriza a la cabeza de la intención de voto con el 28%. Para lograr una mayoría absoluta que dependa solo de sus propias fuerzas tendría que alcanzar el 35%. En este contexto, todo depende de los resultados de los pequeños partidos, ya que si no alcanzan el 3% de los votos no obtendrán representación parlamentaria. Es verdad que una victoria electoral de la izquierda griega no resuelve todos los problemas, pero servirá para constatar que es posible comenzar a hacer frente a las políticas de austeridad e invertir el curso de los acontecimientos.

Es posible que se rompa un eslabón débil de las políticas de austeridad.

Grecia ha sido uno de los países en los que las políticas capitalistas neo-liberales se han aplicado de la forma más brutal: entre el año 2009 y el 2013 los ingresos medios cayeron en un 35%; las cifras del paro alcanzan el 28% -más del 50% entre la juventud comprendida entre 15 y 24 años-, se han destruido los servicios públicos, y la gente asalariada, pero también los sectores pequeño-burgueses, se han empobrecido terriblemente. Esos son los frutos de los "memorandum" impuestos por la Troika (FI, BCE, UE) que se han traducido en una verdadera regresión de las condiciones de vida de millones de personas en Grecia. El país ha sido desangrando con la complicidad activa de las clases dominantes (y de sus representantes políticos: desde el Pasok a la Nueva Democracia) que se han apropiado no sólo de la riqueza producida por las clases trabajadoras de Grecia (autóctonas o inmigradas) sino, también, de los miles de millones de euros reciclados durante años por la UE en forma de "ayuda estructural" a estos propietarios de Grecia. En todo ese desenfreno reaccionario, el luegar geoestratégico de Grecia en el marco de la OTAN ha jugado un papel importante.

La crisis política actual es el resultado del rechazo de la sociedad griega a esta política bárbara. Esa es una de las razones por la que el gobierno de Samaras no logró alcanzar los 180 votos necesarios en el Parlamento para hacer elegir a Stavros Dimas (ex-comisario de la UE) como nuevo presidente de la República. Pero el elemento destacado de la crisis griega es el papel que desempeña Syriza frente a la derecha, la extrema derecha y la socialdemocracia representada por el vicepresidente Evangelos Venizelos. Mientras que en algunos países de Europa es la derecha extrema y la extrema derecha quienes salen beneficiadas de la crisis, en Grecia la existencia de Syriza, como en el Estado español la existencia de Podemos, hace que sean estas fuerzas políticas las que polaricen a nivel de masas la voluntad de resistencia a las políticas de austeridad.

De hecho, no se puede comprender la "dinámica" de Syriza sin tener en cuenta la profunda crisis económica y el hundimiento de uno de los pilares del sistema político griego tradicional como es el Pasok -movimiento socialista griego-, ni la crisis histórica de la derecha o el retroceso del KKE (PC) que pasó del 13,1% en 1989 al 4,5% en junio de 2012. Un KKE ultra-sectario que, en junio de 2014 no dudó en afirmar: "los últimos años Syriza ha hecho un esfuerzo sistemático para salvar el capitalismo a los ojos de los trabajadores". Los cambios que se han dado en el tablero político griego son fundamentalmente el resultado de la resistencia social a los ataques de las clases dominantes y de la Unión europea. A lo largo de estos últimos meses y años, han sido cerca de 30 jornadas de huelga nacional, sin contar las luchas parciales en gran número de sectores, las que han marcado los ritmos de la situación social y política del país. Las diferentes fuerzas que integran Syriza, sus adherentes en los sindicatos -a menudo, en relación con militantes de Antarsya-, el movimiento estudiantil, etc., son los vectores de estas movilizaciones. Además de eso, las iniciativas contra los neonazis (Amanecer Dorado, que ha crecido fuertemente) así como en defensa de los derechos de la gente inmigrante y refugiada han estado vinculadas siempre a la lucha contra las implacables medidas de austeridad y contra la represión.

La izquierda radical griega es fruto de la acumulación de toda esta experiencia social y política. Su victoria es posible, pero no segura. En primer lugar, porque la derecha no ha dicho su última palanra. La derecha griega aún es fuerte y cuenta con una base social y política. Nueva Democracia es una fuerza política ultra-reaccionaria. En su interior cobija sectores semi-fascistas provenientes de Laos, un partido de extrema derecha. Tiene vínculos complices con los neonazis de Amenecer Dorado y con sectores del aparato de Estado militar y policial. Aún cuando no exista una amenaza inmediata, el espectro del golpe de Estado militar sigue presente en los bastidores de la vida política griega. También hay que tener en cuenta a unos medios de comunicación desbocados contra la izquierda, los trabajadores y trabajadoras y la gente inmigrante. En fin, no podemos olvidar que esta derecha cuenta con el apoyo total de los sectores fundamentales de la patronal griega, de la burguesía europea y de la Troika, y que han optado por la confrontación frontal con Syriza y la izquierda griega. Para las clases dominantes europeas el riesgo actual se sitúa en el terreno político. Por ello, su objetivo es infligir una nueva derrota al pueblo griego.

La crisis griega puede tener consecuencias económicas sobre la situación europea traduciéndose en una tormenta financiera, moneratia y bancaria, pero el "riesgo" más importante, es el contagio social y político de la experiencia griega. Grecia juega un papel estratégico en todo el dispositivo militar de la OTAN; una crisis abierta en Grecia tendrá consecuencias en la relación de fuerzas a nivel internacional. Una derrota de las políticas de austeridad puede dar confianza a millones de trabajadores y trabajadoras que se han visto dúramente castigadas durante estos últimos años. Por ello, para los dirigentes europeos es decisivo hacer todo lo posible para hacer fracasar esta posibilidad.

Esta determinación popular lleva a algunas fracciones de la burguesía y de las elites europeas a señalar la posibilidad de negociaciones con un nuevo gobierno griego. Es en este contexto que los dirigente de la UE se podrían valer de lo que queda de la izquieda tradicional liberal o social-liberal: los restos del Pasok, el movimiento de los socialistas de Papandreu o los restos de Dimar (izquierda democrática); sobre todo, si la dirección de Syriza se embarca en la formación de un gobierno de coalición que busque un acuerdo con los dirigentes de la UE. Las potencias europeas van a combinar el enfrentamiento y las maniobras, enfrentamientos, la lucha y las presiones para imponer una política que de continudad a la del actual gobierno, con la esperanza de hacer capitular a la dirección de Syriza y, de ese modo, llevarle al desastre. ¡Es lo que algunos definen ya como el "paréntesis de Syriza"!

Por ello, hay muchas cosas en juego en el interior de Syriza. El "comité presidencial" y Alexis Tsipras, -la dirección de Syriza- multiplican declaraciones contradictorias: rechazar los "memorandum" de la troika, dejar de pagar los intereses de la deuda, suprimir una gran parte de la misma pero, al mismo tiempo, llegar a un acuerdo con los dirigentes de la Unión Europea que, para continuar concediendo préstamos, exige la aplicación de políticas presupuestrias restrictivas, la reducción del nivel de vida del pueblo griego y la destrucción de los servicios públicos.

En estos momentos, el elemento dominante en la campaña de Syriza son los compromisos recogidos en el programa de Salónica: recuperar los salarios y las pensiones a nivel anterior a la crisis; restablecer la negociación colectiva como antes de la crisis; volver situar el nivel impositivo en el umbral de 12 000 euros; suprimir los impuestos para el gasoil de calefacción. Si se aplican, tanto para el pueblo griego como para el resto de pueblos de Europa, estas medidas tendrán un significado concreto: se puede poner fin a la austeridad.

Es por ello que el doble discurso de Syriza se va a ver confrontado a la política de las clases dominantes, tanto en Grecia como en Europa. De ahí que, o bien se aceptan los dictados de la UE y se pone fin a esa experiencia, o bien se mantiene firme contra la austeridad llamando a la movilización y se abre la puerta a la recuperación social. Sera dificil escapar a esta disyuntiva. Los camaradas de la "plataforma de izquierda" en Syriza enarbolan la consigna de "Ni un paso atrás". Y eso es lo que sienten ampliamanete la capas activas del electorado de Syriza, de la juventud, de los parados y paradas, las y los militantes sindicales de Adedy (sector público) o del GSEE (sector privado).

Para que el eslogan "Ni un paso atrás" se consolide, ha de basarse en una política unitaria del conjunto de la izquierda griega: de Syriza, del KKE y de Antarsya. En el interior del KKE, se multiplican las dudas sobre la orientación ultrasectaria de su dirección y Antarsya está divida en torno a la oportunidad de una alianza con una corriente "nacional comunista", el partido Plan B de Alavanos. La izquierda griega, Syriza y Antarsya tienen una responsabilidad concreta en la construcción de un proyecto unitario que yendo más allá de estas organizaciones agrupe a sindicalistas, al movimiento asociativo y a los ecologistas.

Esta opción política serán tanto más decisiva dada la contradictoria situación social. El declive de las movilizaciones sociales a partir de 2013, refleja una fatiga, la ausencia de resultados concretos, las preocupaciones propias a las necesidades para hacer frente a la precariedad que lo invade todo. A partir de ahí asistimos no a un retroceso de la politización, sino a que las esperanzas para un cambio político, para poner freno a las contra-reformas, se orientan hacia el cambio de gobierno que encarna Syriza.

El desafío es claro y decisivo: es preciso derrotar a la derecha y a la extrema derecha griega y hacer todo lo posible para que la izquierda griega, cuyo principal componente es Syriza, gane las elecciones para generar una dinámica social y política a favor de un gobierno de izquierda que debe de esforzarse en agrupar a todas las fuerzas dispuestas a romper con las políticas de austeridad y luchar contra la trampa del nacionalismo chovinista. Este gobierno debe ser un gobierno de izquierda y no un gobierno de unión nacional orientado a la conciliación con las clases domnantes y la UE. El rechazo de los memorandum, de los diktat presupuestarios de la UE, el no reembolso de la mayor parte de la deuta, como primeras medidas de un gobierno anti-austeridad, son los temas en las que se va a dar la confrontación con la UE. Pero esas medidas no se podrán consolidar si, desde el principio no se impulsa una política que acabe con todos los ataques antisociales impuestos al pueblo griego desde hace cuatro años en el terreno de los salarios, de la sanidad, del derecho al trabajo y a la vivienda, comenzando a adoptar medidas anticapitalistas que afecten a la propiedad capitalista, a la nacionalización de la banca y de los sectores estratégicos de la economía, y se reorganice la economía para poder satisfacer las necesidades sociales elementales. Para imponer estas soluciones es indispensable la movilización social, el control de los trabajadores y trabajadoras sobre los temas que les afectan y la autoorganización y autogestión social. En fin, llegar al gobierno en un marco parlamentario, en estas circunstancias excepcionales, puede ser un primer paso en el camino de la ruptura anticapitalista; ahora bien, ésta no podrá materializarse salvo que un gobierno anti-austeridad cree las condiciones para un nuevo poder apoyándose en las asambleas populares, en las empresas, en los barrios y en los pueblos.

Grecia se apresta a una batalla decisiva, pero en ella están impolicados todos los pueblos de Europa. El pueblo griego no debe quedar aislado. La lucha para poner fin a la austeridad puede comenzar en Grecia pero no podrá desarrollarse mas que con la movilización de las grandes fuerzas del movimiento obrero en todo Europa. Es preciso impedir que los gobiernos de la Unión europea continúen imponiendo sus dictados y rechazar toda ingerencia y cualquier chantaje. Corresponde al pueblo decidir sobre los temas que le afectan. Es preciso construir un muro de solidaridad contra las políticas de la derecha y de la troika con el pueblo griego en todos los países europeos, apoyado en el movimiento movimiento sindical, asociativos y con todas las organizaciones. Las y los revolucionarios tienen, también, la obligación de reforzar los vínculos con la izquierda revolucionaria griega para favorecer la convergencia y los avances unitarios. Esa es nuestra responsabilidad.

Secretariado del Bureau de la IV Internacional

11/01/2015

http://www.internationalviewpoint.org/spip.php?article3804


25 de gener: una oportunitat per a Grècia i Europa!

Declaració del Comitè Executiu de la IV Internacional.

Les properes setmanes seran decisives per a Grècia i Europa. El teló de fons de les eleccions del proper 25 de gener és el conflicte entre les classes fonamentals de la societat grega que, a més, té una dimensió europea. La realitat és aquesta. Si en les pròximes eleccions legislatives es confirma la victòria de Syriza i la derrota àmplia dels partits de la dreta, la lluita contra les polítiques d’austeritat podria canviar de signe a favor dels pobles. Més encara quan assistim a una campanya constant dels governs i dels comissaris de la Unió Europea a favor del candidat conservador Samaras. Les enquestes situen a Syriza al capdavant de la intenció de vot amb el 28%. Per aconseguir una majoria absoluta que depengui només de les seves pròpies forces hauria d’arribar al 35%. En aquest context, tot depèn dels resultats dels petits partits, ja que si no arriben al 3% dels vots no obtindran representació parlamentària. És veritat que una victòria electoral de l’esquerra grega no resol tots els problemes, però servirà per constatar que és possible començar a fer front a les polítiques d’austeritat i invertir el curs dels esdeveniments.

És possible que es trenqui una baula feble de les polítiques d’austeritat.

Grècia ha estat un dels països en què les polítiques capitalistes neoliberals s’han aplicat de la forma més brutal: entre l’any 2009 i el 2013 els ingressos mitjans van caure en un 35%; les xifres de l’atur arriben al 28% -més del 50% entre la joventut compresa entre 15 i 24 anys-, s’han destruït els serveis públics, i la gent assalariada, però també els sectors petit-burgesos, s’han empobrit terriblement. Aquests són els fruits dels "memoràndum" imposats per la Troica (FI, BCE, UE) que s’han traduït en una veritable regressió de les condicions de vida de milions de persones a Grècia. El país ha estat dessagnant amb la complicitat activa de les classes dominants (i dels seus representants polítics: des del Pasok a la Nova Democràcia) que s’han apropiat no només de la riquesa produïda per les classes treballadores de Grècia (autòctones o immigrades) sinó , també, dels milers de milions d’euros reciclats durant anys per la UE en forma de "ajuda estructural" a aquests propietaris de Grècia. En tot aquest desenfrenament reaccionari, el luegar geoestratègic de Grècia en el marc de l’OTAN ha jugat un paper important.

La crisi política actual és el resultat del rebuig de la societat grega a aquesta política bàrbara. Aquesta és una de les raons per la qual el govern de Samaràs no va aconseguir assolir els 180 vots necessaris al Parlament per fer elegir Stavros Dimas (ex-comissari de la UE) com a nou president de la República. Però l’element destacat de la crisi grega és el paper que exerceix Syriza davant de la dreta, l’extrema dreta i la socialdemocràcia representada pel vicepresident Evangelos Venizelos. Mentre que en alguns països d’Europa és la dreta extrema i l’extrema dreta que surten beneficiades de la crisi, a Grècia l’existència de Syriza, com a l’Estat espanyol l’existència d’Podem, fa que siguin aquestes forces polítiques les que polaritzen a nivell de masses la voluntat de resistència a les polítiques d’austeritat.

De fet, no es pot comprendre la "dinàmica" de Syriza sense tenir en compte la profunda crisi econòmica i l’enfonsament d’un dels pilars del sistema polític grec tradicional com és el Pasok -moviment socialista grec, ni la crisi històrica de la dreta o el retrocés del KKE (PC) que va passar del 13,1% el 1989 al 4,5% al juny de 2012. Un KKE ultra-sectari que, el juny de 2014 no va dubtar a afirmar: "els últims anys Syriza ha fet un esforç sistemàtic per salvar el capitalisme als ulls dels treballadors". Els canvis que s’han donat en el tauler polític grec són fonamentalment el resultat de la resistència social als atacs de les classes dominants i de la Unió Europea. Al llarg d’aquests últims mesos i anys, han estat prop de 30 jornades de vaga nacional, sense comptar les lluites parcials en gran nombre de sectors, les que han marcat els ritmes de la situació social i política del país. Les diferents forces que integren Syriza, els seus adherents en els sindicats -sovint, en relació amb militants de Antarsya-, el moviment estudiantil, etc., són els vectors d’aquestes mobilitzacions. A més d’això, les iniciatives contra els neonazis (Alba Daurada, que ha crescut fortament) així com en defensa dels drets de la gent immigrant i refugiada han estat vinculades sempre a la lluita contra les implacables mesures d’austeritat i contra la repressió.

L’esquerra radical grega és fruit de l’acumulació de tota aquesta experiència social i política. La seva victòria és possible, però no segura. En primer lloc, perquè la dreta no ha dit la seva última palanra. La dreta grega encara és forta i compta amb una base social i política. Nova Democràcia és una força política ultra-reaccionària. En el seu interior alberga sectors semi-feixistes provinents de Laos, un partit d’extrema dreta. Té vincles còmplices amb els neonazis de Amenecer Daurat i amb sectors de l’aparell d’Estat militar i policial. Tot i que no hi hagi una amenaça immediata, l’espectre del cop d’Estat militar segueix present en els bastidors de la vida política grega. També cal tenir en compte a uns mitjans de comunicació desbocats contra l’esquerra, els treballadors i treballadores i la gent immigrant. En fi, no podem oblidar que aquesta dreta compta amb el suport total dels sectors fonamentals de la patronal grega, de la burgesia europea i de la Troica, i que han optat per la confrontació frontal amb Syriza i l’esquerra grega. Per a les classes dominants europees el risc actual se situa en el terreny polític. Per això, el seu objectiu és infligir una nova derrota al poble grec. La crisi grega pot tenir conseqüències econòmiques sobre la situació europea traduint-se en una tempesta financera, moneratia i bancària, però el "risc" més important, és el contagi social i polític de l’experiència grega. Grècia juga un paper estratègic en tot el dispositiu militar de l’OTAN; una crisi oberta a Grècia tindrà conseqüències en la relació de forces a nivell internacional. Una derrota de les polítiques d’austeritat pot donar confiança a milions de treballadors i treballadores que s’han vist durament castigades durant aquests últims anys. Per això, per als dirigents europeus és decisiu fer tot el possible per fer fracassar aquesta possibilitat. Aquesta determinació popular porta a algunes fraccions de la burgesia i de les elits europees a assenyalar la possibilitat de negociacions amb un nou govern grec. És en aquest context que els dirigent de la UE es podrien valer del que queda de l’esquerra tradicional liberal o social-liberal: les restes del Pasok, el moviment dels socialistes de Papandreu o les restes de Dimar (esquerra democràtica); sobretot, si l’adreça de Syriza s’embarca en la formació d’un govern de coalició que busqui un acord amb els dirigents de la UE. Les potències europees van a combinar l’enfrontament i les maniobres, enfrontaments, la lluita i les pressions per imposar una política que de continudad a la de l’actual govern, amb l’esperança de fer capitular a l’adreça de Syriza i, d’aquesta manera, portar al desastre. És el que alguns defineixen ja com el "parèntesi de Syriza"!

Per això, si de Syriza hi ha moltes coses en joc. El "comitè presidencial" i Alexis Tsipras, -la direcció de Syriza- multipliquen declaracions contradictòries: rebutjar els "memoràndum" de la troica, deixar de pagar els interessos del deute, suprimir una gran part de la mateixa però, a la vegada, arribar a un acord amb els dirigents de la Unió Europea que, per continuar concedint préstecs, exigeix l’aplicació de polítiques presupuestrias restrictives, la reducció del nivell de vida del poble grec i la destrucció dels serveis públics. En aquests moments, l’element dominant en la campanya de Syriza són els compromisos recollits en el programa de Salònica: recuperar els salaris i les pensions a nivell anterior a la crisi; restablir la negociació col·lectiva com abans de la crisi; tornar situar el nivell impositiu en el llindar de 12 000 euros; suprimir els impostos per al gasoil de calefacció. Si s’apliquen, tant per al poble grec com per a la resta de pobles d’Europa, aquestes mesures tindran un significat concret: es pot posar fi a l’austeritat.

És per això que el doble discurs de Syriza es va a veure confrontat a la política de les classes dominants, tant a Grècia com a Europa. Per aquest motiu, o bé s’accepten els dictats de la UE i es posa fi a aquesta experiència, o bé es manté ferma contra l’austeritat cridant a la mobilització i s’obre la porta a la recuperació social. Sera difícil escapar a aquesta disjuntiva. Els camarades de la "plataforma d’esquerra" a Syriza enarboren la consigna de "Ni un sol pas enrere". I això és el que senten ampliamanete la capes actives de l’electorat de Syriza, de la joventut, dels aturats i aturades, les i els militants sindicals de Adedy (sector públic) o del GSEE (sector privat). Perquè aquesta posició de "Cap pas enrere" es consolidi, ha de basar-se en una política unitària del conjunt de l’esquerra grega: de Syriza, del KKE i de Antarsya. A l’interior del KKE, es multipliquen els dubtes sobre l’orientació ultrasectaria de la seva direcció i Antarsya està divideixi al voltant de l’oportunitat d’una aliança amb ua corrent "nacional comunista", el partit Pla B de Alavanos. L’esquerra grega, Syriza i Antarsya tenen una responsabilitat concreta en la construcció d’un projecte unitari que anant més enllà d’aquestes organitzacions agrupi sindicalistes, al moviment associatiu i als ecologistes.

Aquesta opció política seran tant més decisiva donada la contradictòria situació social. El devlive de les mobilitzacions socials a partir de 2013, reflecteix una fatiga, l’absència de resultats concrets, les preocupacions pròpies a les necessitats per fer front a la precarietat que ho envaeix tot. A partir d’aquí assistim no a un retrocés de la politització, sinó al fet que les esperances per a un canvi polític, per posar fre a les contrareformes, s’orienten cap al canvi de govern que encarna Syriza.

El desafiament és clar, decisiu: cal derrotar a la dreta ia l’extrema dreta grega i fer tot el possible perquè l’esquerra grega, el principal component és Syriza, guanyi les eleccions per generar una dinàmica social i política a favor d’un govern d’esquerra que deu esforçar-se a agrupar totes les forces disposades a trencar amb les polítiques d’austeritat i lluitar contra el parany del nacionalisme xovinista. Aquest Gobienro ha de ser un govern d’esquerra i no un Gobienro d’unió nacional orientat a la conciliació amb les classes domnantes i la UE. El rebuig dels memoràndum, dels diktat pressupostaris de la UE, el no reemborsament de la major part de la deuta, com a primeres mesures d’un govern anti-austeritat, són els temes en què es va a donar la confrontació amb la UE . Però aquestes mesures no es podran consolidar si, des del principi no s’impulsa una política que acabi amb tots els atacs antisocials impostos al poble grec des de fa quatre anys en el terreny dels salaris, de la sanitat, del dret al treball ia l’habitatge, començant a adoptar mesures anticapitalistes que afectin a la propietat capitalista, a la nacionalització de la banca i dels sectors estratègics de l’economia, i es reorganitzi l’economia per poder satisfer les necessitats socials elementals. Per imposar aquestes solucions és indispensable la mobilització social, el control dels treballadors i treballadores sobre els temes que els afecten i l’autoorganització i autogestió social. En fi, arribar al govern en un marc parlamentariao, en aquestes circumstàncies excepcionals, pot ser un primer pas en el camí de la ruptura anticapitalista; ara bé, aquesta no podrà materialitzar mes que si un govern anti-austeritat crea les condicions per a un nou poder recolzant-se en les assemblees populars, a les empreses, als barris i als pobles.

Grècia es disposa a una batalla decisiva, però en ella estan impolicados tots els pobles d’Europa. El poble grec no ha de quedar aïllat. La lluita per posar fi a l’austeritat pot començar a Grècia però no podrà desenvolupar més que amb la mobilització de les grans forces del moviment obrer a tot Europa. Cal impedir que els gobienros de la Unió Europea continuïn imposant els seus dictats i rebutjar tota ingerència i qualsevol xantatge. Correspon al poble decidir sobre els temes que l’afecten. Cal construir un mur de solidaritat contra les polítiques de la dreta i de la troica amb el poble grec en tots els països europeus, recolzat en el moviment moviment sindical, associatius i amb totes les organitzacions. Les i els revolucionaris tenen, també, l’obligació de reforçar els vincles amb l’esquerra revolucionària grega per afavorir la convergència i els avenços unitaris. Aquesta és la nostra responsabilitat.

+ Info:

¿Por qué los programas de austeridad impuestos por la Troika son ilegales?.
Renaud Vivien

¡Traieu les mans de Grècia! De una Grècia que lluita i resisteix!.
CADTM Europa

¿Y si Syriza le toma la palabra a la UE y audita la deuda de Grecia?.
Eric Toussaint (ací en una versió ampliada)

Con el pueblo griego, por el cambio en Europa.
Manifiesto

The situation in the run up to the elections. Panos Petrou

Now, let’s throw out the internal troika! Andreas Sartzekis

Cronología de la deuda pública griega. La banca siempre gana. Eduardo Garzon, Carlos Martinez

Entrevista a Eric Toussaint: ¿"reestructuración" o impago de la deuda?

Tsipras: "Pedimos la mayoría absoluta para romper con la troika y reconstruir Grecia"


A la mateixa secció:


Davant l’anunci de data i pregunta del referèndum


Marroc: solidaritat amb la mobilització popular del Rif


Solidaritat amb la vaga de fam dels i les palestines a les presons israelianes.


Macron president, l’ofensiva capitalista s’intensificarà. Construïm la resistència! Declaració de Philippe Poutou.


Manifest / Convocatòria Primera assemblea per un agrupament per a l’Assemblea Ciutadana de Podem País Valencià, Alcoi, 26 de febrer de 2017


Davant l’agressió masclista de l’empresari Manuel Muñoz a Teresa Rodríguez. Si toquen a una, ens toquen a totes!


La nostra solidaritat amb Teresa Rodríguez, el nostre odi de classe i feminista als agressors. Teresa denúncia agressió masclista per part d’un empresari


Catalunya: Per un partit-moviment contra l’austeritat


Feminisme per a viure millor, per a una vida lliure de violències masclistes


Els estudiants contra les revàlides, la LOMCE i un sistema elitista

Creative Commons License Esta obra est� bajo una licencia de Creative Commons by: miquel garcia -- esranxer@gmail.com