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dijous 15 de gener de 2015 | Manuel
¿Qué hacemos con la deuda? Una auditoría de la deuda pública de Francia

Collectif pour un Audit Citoyen

Foto: Una sentada llamada por el movimiento Occupy France en el distrito financiero de La Défense en Paris. Fotografía: Afp/AFP/Getty Images

Este estudio ha sido realizado por un grupo de trabajo del Colectivo por una Auditoría Ciudadana de la deuda pública francesa (CAC). El estudio representa una contribución al debate público necesario sobre algunas cuestiones cruciales: ¿de dónde viene la deuda? ¿Se ha contraído por el bien de todos o en beneficio de minorías ya privilegiadas? ¿Quién posee sus títulos? ¿Hay otra manera de reducirla que no sea empobreciendo a la población? Las respuestas a estas preguntas determinarán nuestro futuro.

La conclusión principal: el 59% de la deuda pública proviene de regalos fiscales y de unos tipos de interés excesivos. El estudio se resume a continuación.

Descargar el informe¿Qué hacemos con la deuda? Una auditoría de la deuda pública de Francia” aquí

Han participado en su elaboración: Michel Husson (Consejo científico de Attac, coordinación), Pascal Franchet (CADTM), Robert Joumard (Attac), Evelyne Ngo (Solidaires Finances Publiques), Henri Sterdyniak (Économistes Atterrés), Patrick Saurin (Sud BPCE)

El 59% de la deuda pública proviene de regalos fiscales y de unos tipos de interés excesivos

Parece como si la reducción de los déficits y de las deudas públicas fuera hoy en día el objetivo prioritario de las políticas económicas que se están llevando a cabo tanto en Francia como en la mayor parte de los países europeos. La bajada de los salarios de los funcionarios o el llamado pacto “de responsabilidad” que prevé 50.000 millones adicionales de reducción de los gastos públicos, son justificados con este imperativo.

Según el discurso que predomina sobre el aumento de la deuda pública, su origen parece evidente: un crecimiento excesivo del gasto público.

Pero este discurso no supera la prueba de los hechos. En este informe se muestra que el aumento de la deuda del Estado (que representa lo esencial, es decir el 79% de la deuda pública) no se puede explicar por un aumento en el gasto porque su parte sobre el PIB ha bajado dos puntos en treinta años.

- En primer lugar, si la deuda ha aumentado es porque al largo de los años el Estado se ha privado sistemáticamente de ingresos exonerando los hogares acomodados y las grandes empresas: con la multiplicación de las rebajas fiscales y de los nichos, la parte de los ingresos del Estado sobre el PIB ha bajado 5 puntos en 30 años.

Si el Estado, en lugar de desplumarse a sí mismo, hubiera mantenido constante la parte de los ingresos en el PIB, la deuda pública sería a día de hoy 24 puntos inferior sobre el PIB (es decir, 488.000 millones de euros) en su nivel actual.

- En segundo lugar es porque los tipos de interés llegaron frecuentemente a niveles excesivos, sobre todo en los años noventa con las políticas del “franco fuerte” para preparar la entrada al euro, lo que provocó un efecto “bola de nieve” (producto de un círculo vicioso) que aún pesa excesivamente sobre la deuda actual.

Si el Estado, en vez de financiarse desde hace 30 años con los mercados financieros, hubiese recurrido a préstamos directamente de hogares o de bancos a un tipo de interés real del 2%, la deuda pública sería hoy en día 29 puntos inferior sobre el PIB (es decir, 589.000 millones de euros) a su nivel actual.

La repercusión combinada del efecto "bola de nieve" y de las rebajas fiscales sobre la deuda pública es importante: 53% del PIB (es decir 1,077 billones de euros). Si el Estado no hubiera reducido estos ingresos y no hubiera mimado los mercados financieros, la proporción de la deuda pública sobre el PIB hubiera sido en 2012 del 43% en lugar del 90% como muestra el gráfico adjunto.

En total, el 59% de la deuda pública actual proviene de las rebajas fiscales y de unos tipos de interés excesivos.

Gráfico. El aumento de la deuda pública proviene esencialmente de rebajas fiscales y de tipos de interés altos. Fuente: Insee, contabilidad nacional; cálculos CAC

El informe de auditoría propone también una evaluación de la repercusión de los paraísos fiscales, así como de la crisis financiera de 2008, en la subida de la deuda pública.

En resumen, se ve claramente que la deuda pública ha sido provocada por políticas económicas muy favorables a los intereses de los acreedores y de los ricos, mientras que los sacrificios que se exigen hoy para reducirla pesan sobre los asalariados, los jubilados y los usuarios de servicios públicos. Esto cuestiona su legitimidad.

El informe termina con 12 propuestas destinadas a aligerar el peso de la deuda (cerca de 50.000 millones de euros de intereses por año y más de 100.000 millones de reembolsos) para romper con este círculo vicioso de las políticas de austeridad y financiar las inversiones públicas cuya urgencia social y ecológica están más que demostradas.

La realización de una auditoría de la deuda pública efectuada por los ciudadanos o bajo su control, debería permitir abrir por fin un verdadero debate democrático sobre la deuda pública. Este debate debería llevar a determinar qué parte de esta deuda es considerada por los ciudadanos como ilegítima. Las primeras evaluaciones propuestas en este informe por el grupo de trabajo del Collectif pour un Audit Citoyen pretenden contribuir a este debate.

27/5/2014

http://www.audit-citoyen.org/?p=6291

https://france.attac.org/nos-publications/notes-et-rapports-37/article/que-faire-de-la-dette-un-audit-de


Los franceses tienen razón: hagamos pedazos la deuda pública – la mayor parte de ella es ilegítima de todos modos

Razmig Keucheyan

Las auditorías sobre la duda muestran que la austeridad está motivada políticamente para favorecer a las elites sociales. ¿Hay un nuevo internacionalismo de clase trabajadora en el aire?

Al día siguiente de la victoria del Frente Nacional de Mariene Le Pen en las elecciones europeas, Francia hizo una contribución decisiva para la reinvención de las políticas radicales para el siglo XXI. Ese día, el comité para una auditoría ciudadana de la deuda pública emitió un informe de 30 páginas sobre la deuda pública francesa, sus orígenes y su evolución en las pasadas décadas. El informe fue redactado por un grupo de expertos en finanzas públicas bajo la coordinación de Michel Husson, uno de los mejores economistas críticos. El informe concluía de manera clara: el 60% de la deuda pública francesa es ilegítima.

Cualquiera que haya leído un periódico en años recientes sabe la importancia que tiene la deuda en la política contemporánea. Como David Graeber entre otros, ha demostrado, vivimos en deudocracias, no democracias. La deuda, en lugar de la voluntad popular, es el principio de gobernabilidad de nuestras sociedades, a través de devastadoras políticas de austeridad acometidas en nombre de la reducción de la deuda. La deudas han sido también el detonante del movimiento social más innovador de los últimos años, el movimiento Occupy.

De demostrarse que la deuda pública es de algún modo ilegítima, que los ciudadanos tienen el derecho a reclamar una moratoria-e incluso la cancelación de parte de esas deudas-las implicaciones políticas serían enormes. Es difícil pensar en otro acontecimiento que pudiera transformar la vida social tan profundamente y rápidamente como la emancipación de las sociedades de las coacciones de la deuda. Y sin embargo, esto es precisamente lo que el informe francés aspira a hacer.

La auditoría es parte de un movimiento más amplio de auditorías de la deuda en más de 18 países. Ecuador y Brasil han tenido las suyas, el primero bajo la iniciativa del gobierno de Rafael Correa, y el segundo por iniciativa de la sociedad civil. Los movimientos sociales europeos han puesto en marcha auditorías de la deuda, especialmente en los países más duramente afectados por la crisis de la deuda soberana, como Grecia y España. En Túnez, el gobierno posrevolucionario declaró que la deuda contraída durante la dictadura de Ali era una deuda “odiosa”: una deuda que había servido para enriquecer a la casta en el poder, en lugar de mejorar las condiciones de vida de la población.

El informe sobre la deuda francesa contiene varias revelaciones fundamentales. Primeramente, el auge de la deuda del Estado durante las pasadas décadas no puede ser explicado por un incremento del gasto público. El argumento neoliberal a favor de las políticas de austeridad proclama que la deuda es debida a unos descabellados niveles de gasto público; que las sociedades en general, y las clases populares en particular, viven por encima de sus posibilidades.

Esto es lisa y llanamente falso. En los últimos 30 años, de 1978 a 2013 para ser más exactos, el gasto público francés, de hecho, ha disminuido en dos puntos en el PIB. ¿Cómo se explica entonces el aumento del la deuda pública? Primero, por una caída de los ingresos tributarios del Estado. Desde 1980 han sido implementadas reducciones masivas de impuestos tributarios para los más ricos y para las grandes multinacionales. En línea con el mantra neoliberal, la finalidad de estas reducciones era favorecer la inversión y el empleo. Pues bien, hoy en día el desempleo se encuentra en su pico más alto, mientras que los impuestos tributarios se han reducido en 5 puntos en el PIB.

El segundo factor es el incremento de las tasas de interés, especialmente en la década de los años 90. El incremento favoreció a los acreedores y especuladores, en detrimento de los deudores. Si en lugar de pedir préstamos en los mercados financieros, con unas tasas de interés prohibitivas, el Estado se hubiera financiado a sí mismo apelando a los ahorros de los hogares y bancos, pidiendo préstamos con tasas históricamente normales, la deuda pública sería inferior a los niveles actuales en 29 puntos en el PIB.

La reducción de impuestos destinada a los más ricos y la subida de las tasas de interés son decisiones políticas. Lo que la auditoría muestra es que los déficits públicos no crecen por si solos fuera del curso normal de la vida social. Son deliberadamente impuestos a la sociedad por las clases dominantes para legitimar las políticas de austeridad que permitirán el transvase del valor de las clases trabajadoras a los ricos.
French Indignants

Una conclusión sorprendente del informe es que nadie sabe realmente quien posee la deuda francesa. Para financiar su deuda, el Estado francés, como cualquier Estado, emite bonos, los cuales son comprados en forma de paquetes financieros por bancos autorizados. Estos bancos venden los bonos en los mercados financieros globales. Quién posee estos títulos es uno de los secretos mejor guardados del mundo. El Estado paga intereses a los propietarios de los bonos, con lo que técnicamente podría saber quién los tienen. Sin embargo un desconocimiento legalmente organizado prohíbe la revelación de la identidad de los propietarios.

Este deliberado desconocimiento- agnotología- en las economías neoliberales deja internacionalmente al Estado sin autoridad, incluso cuando podría contar con los medios para conocer y actuar. Esto es lo que permite la evasión fiscal en sus formas variadas –las cuales costaron el año pasado a las sociedades europeas 50 mil millones de euros, 17 mil millones sólo en Francia.

Por lo tanto, la auditoría de la deuda concluye que en torno al 60% de la deuda pública francesa es ilegítima.

Una deuda ilegítima es la que crece al servicio de los interese privados, y no al servicio del bienestar del pueblo. Por lo tanto, los ciudadanos francés tienen el derecho a exigir una moratoria en el pago de la deuda, y a la cancelación de al menos una parte de ella. Existe un precedente para ello: en 2008, Ecuador declaró que el 70% de su deuda era ilegítima.

El emergente movimiento global a favor de las auditorías de la deuda puede perfectamente contener las semillas de un nuevo internacionalismo, un internacionalismo contemporáneo- de las clases trabajadoras a lo largo y ancho del planeta. Esto es, entre otras cosas, una consecuencia de la financiarización . Por consiguiente, las auditorías de la deuda podrían abonar el terreno para renovadas formas de movilizaciones y solidaridad internacionales.

Este nuevo internacionalismo podría comenzar con tres sencillos pasos.

1) Auditorias de la deuda en todos los países

El tema crucial es demostrar, como lo hizo la auditoría francesa, que la deuda es una construcción política, que no tiene lugar simplemente porque las sociedades supuestamente viven por encima de sus posibilidades. Esto es lo que justifica el definirla como ilegítima, y puede conducir a la cancelación de los trámites. Auditorías en deudas privadas son también posibles, como el artista chileno Francisco Tapia ha mostrado recientemente auditando los préstamos estudiantiles de una manera creativa.

2) Divulgación de la identidad de los propietarios de la deuda

Se podría reunir un directorio de acreedores a nivel nacional e internacional. Este directorio, no solamente ayudaría a combatir la evasión fiscal, sino que también revelaría que mientras las condiciones de vida de la mayoría están empeorando, un reducido grupo de individuos e instituciones financieras han estado de manera constante sacando ventaja de los altos niveles de endeudamiento. Por lo tanto, revelaría la naturaleza política de la deuda.

3) Socialización del sistema bancario

El Estado debe cesar de pedir préstamos a los mercados financieros y en su lugar, financiarse así mismo a través de los hogares y de los bancos dentro de unas tasas de interés razonables y controladas. Los bancos deben ser puestos bajo la supervisión de comités ciudadanos, y por ello, la auditoría de la deuda pasaría a ser algo permanente. En resumen. La deuda debe ser democratizada. Esto, por supuesto, es la parte más difícil, donde elementos del socialismo son introducidos en la misma esencia del sistema. Al final, no hay otra alternativa para hacer frente a la tiranía de la deuda en todos los aspectos de nuestras vidas.

http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/jun/09/french-public-debt-audit-illegitimate-working-class-internationalim


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