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Anticapitalistes
  
diumenge 11 de gener de 2015 | Manuel
¡Cambiemos el Sistema, no el Clima!

Lucha Indígena

Lima: La COP20 y la Cumbre de los Pueblos fueron dos reuniones contrapuestas:

La COP20 fue la reunión de gobiernos de 194 Estados representantes del gran capital que está destruyendo despiadadamente la naturaleza, llevando a la extinción de especies animales y vegetales, entre ellas la especie humana.

La Cumbre de los Pueblos fue la reunión de miles de indígenas y no indígenas que defendemos la naturaleza, cuyo lema fue "¡Cambiemos el Sistema, no el Clima!".

La COP20

Su declarado objetivo era preparar el documento de acuerdo a ser aprobado en la COP21 que se realizará este año en París.

El documento debía señalar el compromiso de los Estados asistentes a rebajar la emisión de gases de efecto invernadero, lo cual es urgente pues los datos científicos señalan que la temperatura media global podría incrementarse entre 4 y 5 ºC con consecuencias catastróficas para todo el planeta.

Sin embargo, en noviembre, como una burla a la COP20, se reunieron Estados Unidos y China, los dos estados más calentadores del mundo, y acordaron entre ellos una miserable disminución de sus emisiones:
EEUU dijo que para 2030 disminuiría entre 26 y 28% con relación a los niveles del 2005 y China dijo que sus emisiones alcanzarán su nivel máximo en el 2030.

Ese acuerdo entre ellos significa que no estaban interesados en discutir el tema con otros Estados en la reunión de Lima ni en la de París.
Por supuesto los otros grandes contaminadores (Unión Europea, Rusia, India, Japón, Alemania, Canadá, Gran Bretaña, Corea del Sur) tampoco tenían intenciones de comprometerse a disminuir sus emisiones.

Los países pobres clamaban por auxilio económico para mitigar los efectos del calentamiento por parte de los grandes calentadores, quienes no quisieron hablar del tema. De lo que sí hablaron con entusiasmo fue del denominado REDD, que según ellos manifiestan sirve para absorber el anhídrido carbónico, pero que en realidad consiste en cómo las grandes empresas impulsarían la depredación de los territorios, fundamentalmente indígenas, mediante la agroindustria.

Dos organizaciones indígenas habían acordado con el gobierno peruano eventos como parte de la COP20. Sin embargo el gobierno se burló de ellas y unilateralmente anuló su participación.

La Cumbre de los Pueblos

Fue la reunión de alrededor de 3,000 personas del 8 al 11 de diciembre bajo el lema: ¡Cambiemos el Sistema, no el Clima!
Constituyó un valioso intercambio internacional de experiencias y de conexión para futuras actividades.

Hubo muchas acciones de los gobiernos para estorbarla, mencionamos dos ejemplos: El gobierno peruano trató de impedir la marcha de los defensores del agua de Cajamarca. El gobierno "progresista" de Ecuador trató de impedir el paso de la gran caravana climática continental venida desde México. Además, posteriormente, expulsó de su local a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), como represalia por su participación en la Cumbre.

Hubo 160 actividades, principalmente en el Parque de la Exposición, donde se instalaron 20 stands.

La acción más publicitada fue la gran marcha en defensa de la Madre Tierra el día 10 (día internacional de los Derechos Humanos), que por su longitud paralizó el tráfico en el centro de Lima.

Fue notable la presencia de pueblos indígenas de varias regiones del Perú, de América y de otros continentes.

También se noto la importante presencia de mujeres y de jóvenes.
Hubo talleres especiales de esos tres sectores, en los que se debatió ampliamente las razones específicas de ellos y ellas para luchar por la defensa del medio ambiente.
A diferencia de la COP20, fue claro el señalamiento de que no sólo el calentamiento global de la atmósfera por la emisión de gases de efecto invernadero produce el cambio climático, sino que éste es también efecto de muchas otras formas de ataque del gran capital contra la naturaleza, producido por su voracidad de ganancias.

Se debatió sobre la minería a cielo abierto, la extracción de hidrocarburos (incluido el "fracking"), la construcción de represas, el ataque a los bosques y selvas (incluyendo el REDD arriba mencionado), los transgénicos, la agroindustria, la energía atómica, las grandes vías de comunicación, el ataque a los bancos de coral, la contaminación industrial del agua, etc.

Se habló de las diversas formas de lucha contra el ataque del gran capital a la naturaleza, mostrando la importancia de las luchas colectivas, coordinadas, permanentes. Se mostró cómo los gobiernos no son más que sirvientes del gran capital, así como las mayorías parlamentarias, los poderes judiciales, las Policías, las Fuerzas Armadas, los grandes medios de comunicación, etc.

Se denunció la corrupción de los estados y su ligazón con el narcotráfico.

Se denunció el consumismo del sistema.

Se denunció la hipocresía del gobierno anfitrión de Ollanta Humala, manifestada por una parte en que precisamente hacía semanas que lanzó su cuarto "paquetazo ambiental" que es otro gran ataque contra la naturaleza por servir la voracidad de ganancias del gran capital, y por otra parte criminaliza a los defensores del medio ambiente y es actor y cómplice de su asesinato.

Además de las denuncias al gran capital y la lucha contra él en defensa de la naturaleza, se debatió sobre la construcción de otro tipo de sociedad, democrática, solidaria, colectivista, del cuidado de la naturaleza, del rescate de las tradiciones alimenticias y medicinales de loa pueblos originarios, de la agricultura ecológica, de la soberanía alimentaria contra el transporte de los alimentos a grandes distancias, etc. En síntesis, de la construcción de otro mundo en manos de la mayoría de la humanidad, para sustituir el actual gobierno de las grandes empresas transnacionales que teniendo como única meta la obtención de ganancia están destruyendo el planeta, conduciendo a la extinción de nuestra especie. Por eso se escogió el lema apropiado: ¡Cambiemos el Sistema, no el Clima!

Lucha Indígena 101, gener 2015


CUMBRE DE LOS PUEBLOS FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

DECLARACIÓN DE LIMA

La Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático, realizada en Lima del 8 al 11 de diciembre de 2014, es expresión de los procesos de movilización y resistencia emprendidos por una diversidad de organizaciones, movimientos, plataformas, redes y colectivos sociales, sindicales, de mujeres, campesinos, indígenas, juveniles, ambientalistas, religiosos, artísticos y culturales peruanos e internacionales. Nos reunimos para seguir debatiendo y compartiendo las múltiples formas de lucha y resistencia, por la construcción de la justicia social, contra el sistema capitalista patriarcal, racista y homofóbico, por el respeto de las diversas formas de vida, sin explotación ni expoliación de los bienes de la naturaleza, por la capacidad de los pueblos de decidir sobre sus fuentes de energía, comunitaria, por la reducción de las desigualdades sociales así como promover el Buen Vivir como modelo de vida en armonía con la Naturaleza y la Madre Tierra. El capital busca hacer frente a su crisis sistémica imponiendo la captura el agua, el saqueo de los territorios y el patrimonio natural, la depredación, la producción de combustibles fósiles, la mayor explotación de los trabajadores y trabajadoras, la represión de los movimientos sociales y la violencia física y psicológica, aumenta múltiples formas de criminalización de las luchas, de los pueblos, de militarización y control territorial.

Todo esto es alentado por las corporaciones mediáticas. Además, a esta realidad hay que sumarle la captura de los Estados y de sus burocracias por el poder económico, el pago de las deudas injustas y corruptas, y una diversidad de hechos que benefician exclusivamente a los verdaderos poderes tras los gobiernos de turno, dóciles al mandato de las empresas nacionales y las grandes corporaciones transnacionales y sus operadores políticos.

En esta coyuntura la Cumbre de los Pueblos representa la voz de los sectores explotados y oprimidos del mundo, de los marginados por un sistema económico y cultural que los subordina a los sectores racistas, fundamentalistas, machistas y patronales que se benefician del modelo capitalista. En este momento crucial que atraviesa la humanidad, en el que el gravísimo cambio climático que sufrimos exige acciones urgentes de parte de la sociedad global, demandamos a los Gobiernos –y al Sistema de Naciones Unidas reunido en la COP 20–la adopción de acuerdos que respeten y valoricen la vida de los pueblos originarios, campesinos y urbanos, y que promuevan la preservación de la biodiversidad global. Rechazamos cualquier mecanismo de mercado que se plantee como solución a los problemas climáticos y ambientales.

Quienes nos reunimos en esta cumbre, recogemos y hacemos parte de procesos de luchas anteriores que se han tejido en nuestros pueblos, y llegamos a este momento con esa fuerza y construcción colectiva. A partir de ello expresamos y demandamos:

A los Gobiernos del mundo que respeten nuestros territorios, derechos y modos de vida, nuestras culturas, costumbres y cosmovisiones sobre la vida y el mundo que habitamos. Denunciamos la explotación de nuestros recursos naturales y territorios por parte de las industrias extractivas, que afectan nuestras formas de sustento, nuestra fuente de identidad y la relación armoniosa de nuestras comunidades con la Madre Tierra.
Demandamos el reconocimiento de la propiedad territorial de las comunidades que tradicionalmente han vivido en sus tierras. No aceptamos el control externo de los territorios, ni los procesos de negociación e implementación de las falsas soluciones al clima. Los Gobiernos deben tener como eje central el respeto de nuestras formas de vida ancestrales y el reconocimiento a nuestra autodeterminación como naciones y pueblos originarios.

Asimismo, aclaramos que el conjunto de iniciativas orientadas a revertir la destructiva tendencia climática hacia la que ha sido conducido nuestro planeta, deben considerar las responsabilidades históricas de los países desarrollados y el reconocimiento y reparación de la deuda histórica y ecológica que tienen con el Sur global. En particular, las corporaciones transna- cionales de capital privado de los países desarrollados deben ser responsabilizadas por sus acciones y prácticas a nivel global. Exigimos plena justicia en los casos de contaminación por parte de Newmont, Doeran en Perú, y la Chevron-Texaco, entre otras, la cual en su paso por la Amazonía dejó como legado uno de los mayores ecocidios de la historia del planeta.

A los Gobiernos y empresas les exigimos aceptar y respetar nuestro derecho humano a un trabajo digno, con pleno ejercicio de los derechos individuales y colectivos, y que se garantice un proceso de transición justa en un mundo que nos permita mejorar la calidad de vida. Demandamos garantías al acceso universal a los sistemas de protección y seguridad social, el respeto de nuestra libertad sindical y a una repartición justa y equitativa de la riqueza producida con nuestro trabajo y conocimientos.

Consideramos que ninguna acción para enfrentar el cambio climático será eficiente o viable si no se promueve con políticas públicas efectivas a favor de la pequeña agricultura familiar y campesina, la reforma agraria, la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros pueblos, la producción auto sustentable, con base agroecológica, autóctona y libre de transgénicos y agrotóxicos, orientada al consumo humano y a la preservación de nuestra biodiversidad.

Creemos que para avanzar hacia un mundo justo y una economía local, solidaria, cooperativa, feminista y comunal, es fundamental reconocer el derecho humano a la alimentación, así como el gran aporte de la agricultura familiar campesina, que contribuye con más del 70% de la alimentación del mundo. Exigimos frenar la producción y expansión de los agrocombustibles, que promueven la deforestación, erosión de las tierras, contaminación de las fuentes del agua y aire, y significan una forma de recolonización territorial.

Como expresión de esta estrategia del capital, en los últimos años se han agudizado los procesos de privatización, mercantilización y financiarización de la naturaleza, expresados en los principios de la economía verde, que nos presenta las falsas soluciones a la crisis climática. Algunas de ellas son: Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), proyectos de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (REDD), transgénicos, agrocombustibles, geoingeniería, megaproyectos hidroeléctricos, centrales nucleares, fractura hidráulica (“fracking”), agricultura climáticamente inteligente.

La estrategia del capital pasa también por lo que llamamos arquitectura de la impunidad de las corporaciones transnacionales y gobiernos, a través de los tratados de libre comercio y protección de inversiones, entre otros, que pretenden privatizar servicios esenciales como el agua, la educación, salud y vivienda, y atentan contra los derechos humanos de trabajadores y de los pueblos. La Cumbre de los Pueblos rechaza todas estas estrategias del capital Como expresamos antes, denunciamos el sistema capitalista-patriarcal que sostiene la opresión y control sobre el cuerpo, el trabajo y la vida de las mujeres, promueve la violencia sexual y la trata, las margina de diversos ámbitos de la vida social y pública. Es necesario transitar hacia otra división social del trabajo, que elimine la subordinación del trabajo femenino, que no invisibilice el trabajo del cuidado –que hace posible
la reproducción social– ni lo subordine a los mandatos del mercado. Exigimos un cambio radical que reconozca el trabajo reproductivo como la base de la sustentabilidad humana y de las relaciones entre las personas y comunidades.

Todas las alternativas deben incorporar la perspectiva feminista y promover una relación más justa entre hombres y mujeres.

Abogamos por la promoción de un consumo responsable y no alienado, basado en la adopción de hábitos y pautas de consumo saludables, y de acuerdo con la necesidad humana, no sujeta a la ambicióndelcapital.Un consumo que no contribuya a la contaminación ambiental ni al cambio
climático.

Alentamos el uso responsable de los recursos vitales, el reciclado y el
manejo sustentable de los residuos sólidos. Nos comprometem os a promover la conciencia ciudadana respecto a las acciones que podemos llevar adelante individual y colectivamente para avanzar hacia un mundo más justo.

Los Estados deben tomar decisiones y medidas inmediatas de protección, conservación o restauración de las cuencas, los ecosistemas, las altas montañas, bofedales, humedales, páramos, estepas, bosques, acuíferos, lagos, ríos, manantiales, zonas marinas costeras, que alimentan a la Madre Tierra. Esos ecosistemas y fuentes de agua son afectados por las actividades de las industrias extractivas, como la minera, petrolera, carbonífera y gasífera, por las talas de árboles y el arrojo de desechos, entre otras causas. Se debe garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento, en igualdad de condiciones, acceso y salubridad. Esto sólo se puede garantizar con empresas públicas en manos públicas.

La Cumbre de los Pueblos cuestiona la incoherencia del Gobierno peruano en su calidad de presidente de la COP 20. Por las políticas ambientales, laborales y tributarias adoptadas recientemente a favor de la inversión privada –rebajando estándares y regulaciones que afectan derechos colectivos, ambientales y culturales–. Denunciamos la represión que sufren representantes indígenas, dirigentes sindicales y campesinos, activistas ambientales, así como los hostigamientos a delegaciones que arribaron a la Cumbre de los Pueblos desde diversas regiones del país y el exterior.

La Cumbre de los Pueblos cuestiona la captura corporativa de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Las grandes corporaciones transnacionales “acompañan” a los gobiernos en las negociaciones globales para acordar medidas que tienen por único fin limpiar de responsabilidades a los países industrializados por sus emisiones de gases de efecto invernadero y por ser los principales responsables del cambio climático. Exigimos que los pagos por servicios de la deuda externa e interna –que ahogan a los pueblos y limitan la capacidad de los Estados para atender necesidades básicas de las poblaciones–, se destinen a hacer frente a la crisis ambiental y climática, porque de ello depende la sobrevivencia de la Humanidad y todas las especies vivas del planeta.

La Cumbre de los Pueblos saluda la movilización comprometida y entusiasta de las decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo que participaron de la Gran Marcha Global en Defensa de la Madre Tierra (10/Dic) en Lima y en otras ciudades del planeta. Esta gran concentración de organizaciones, movimientos y delegaciones del Perú y numerosísimos países es la expresión más clara de la posición de los pueblos a favor de un mundo justo y democrático, que garantice la armonía entre la existencia humana y los derechos de la Naturaleza y la Madre Tierra. Seguiremos fortaleciendo la articulación de nuestras luchas, de forma activa y permanente en las múltiples movilizaciones del 2015, con un especial momento de activismo en París, Francia, donde se llevará a cabo la COP 21. Desde ya los movimientos sociales del mundo nos preparamos para dar continuidad a las luchas desde nuestros territorios en defensa de la vida, hasta que nuestras exigencias sean atendidas. Seguiremos en lucha hasta cambiar el sistema... No el Clima!

Cumbre de los Pueblos Lima 11 de diciembre 2014.


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