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Anticapitalistes
  
dimarts 18 de novembre de 2014 | Manuel
Kropotkin sobre el Apoyo Mutuo. Una crítica (1956).

Paul Mattick

Esta nueva edición de la obra de Kropotkin sobre el Apoyo Mutuo/1, publicada por primera vez al final del siglo [XIX], no sólo satisface la necesidad de su disponibilidad continuada sino -en cierta medida- también ayuda a combatir el neo-malthusianismo actual y los renovados, aunque fútiles, intentos de presentar la competición capitalista como una "ley de la naturaleza".

Irritado por la creencia de [Tomas H] Huxley /2 de que en la naturaleza y la sociedad la lucha por la existencia es una lucha de todos contra todos, Kropotkin demostró que tanto en el mundo animal como en la sociedad humana es más bien el apoyo mutuo lo que asegura la existencia y contribuye al progreso.

Lo que Huxley proclamó pasó bajo el nombre de Darwinismo Social -"la supervivencia del más apto"-. Los que tienen éxito en la sociedad lo tienen por medio de la "selección natural". Nada puede hacerse contra ello, y no es necesaria ninguna disculpa, ya que la naturaleza no es ni "moral" ni "inmoral", sino "no moral". Por supuesto, se hacen intentos para desafiar la "ley natural", a través del establecimiento de un orden social diseñado para mitigar la lucha de todos contra todos. Con todo, estos intentos prometen poco para el futuro, porque la población tiende a exceder los medios de subsistencia, y así la lucha por la supervivencia continúa destryendo al débil.

Kropotkin no contestó al argumento malthusiano de Huxley, aun cuando es el único que Huxley avanzó en apoyo de sus puntos de vista. En cambio, describió las formas de apoyo mutuo observadas en el mundo animal y diversos tipos de colaboración social a lo largo de la historia del hombre. Esto lo hizo de forma excelente, de modo que el libro -aparte de su propósito específico- es un importante estudio del comportamiento animal y de la evolución de la sociabilidad humana. Estando él mismo bajo el hechizo del darwinismo, Kropotkin quiso corregir su interpretación unilateral, determinada por el capitalismo, la cual veía sólo competición y no el factor mucho más importante del apoyo mutuo como el instrumento de la supervivencia. No abordó el argumento malthusiano porque pensaba que "los frenos naturales a la multiplicación excesiva" lo hacían irrelevante.

Con ello jugaba a favor de los argumentos de los "darwinistas sociales", los cuales no distinguen entre la sociedad y la naturaleza, y ven en toda miseria social la manifestación de las "leyes naturales". Ellos insistirían en que, aunque la lucha por la existencia no puede ser caracterizada por la siempre presente amarga lucha por los medios de subsistencia, no obstante la pauperización y la inanición, como también el hambre y las plagas, deben considerarse "frenos naturales a la sobrepoblación". En su perspectiva, el alivio del sufrimiento humano, cualquiera que sea la razón que lo causa, se opone a los necesarios "frenos naturales a la sobrepoblación".

Kropotkin no contestó al argumento malthusiano porque tampoco él distinguió con suficiente claridad entre la sociedad y la naturaleza. Así como para los darwinistas sociales la competición es instintiva tanto para hombres como para los animales, así también el apoyo mutuo de Kropotkin es un "instinto moral" de "origen prehumano" y una "ley de la naturaleza". Esto no le impidió, sin embargo, convertir "la consigna, apoyo mutuo", que nos llega "del arbusto, del bosque, del río, del océano", en el fundamento de sus "concepciones éticas", así como para asegurar "una evolución todavía más noble de nuestra raza". Parece, entonces, que las "leyes naturales", para ser realmente eficaces, requieren del apoyo o desdén de los seres humanos.

La observación revela que hay tanto competición como apoyo mutuo dentro y entre las diferentes especies. El apoyo mutuo es, por supuesto, el mejor modo de supervivencia para aquellas especies cuya supervivencia depende de la ayuda mutua, lo mismo que en los casos en que esta supervivencia depende de la competición. Durante mucho tiempo, sin embargo, la supervivencia en el mundo animal no ha dependido de la práctica ni del apoyo mutuo ni de la competición, sino que ha estado determinada por la decisión de los seres humanos acerca de qué especies deben vivir y prosperar y cuáles deben ser exterminadas. Cualquier cosa que la "ley natural" pueda significar con respecto al comportamiento animal, está subordinada a las "leyes" hechas por el ser humano, las cuales amoldan la "naturaleza" a sus propias necesidades o antojos. La "naturaleza virgen", por así decirlo, en donde las "leyes naturales" podrían gobernar, está ahora necesitada de preservación y protección por el derecho nacional e internacional. Dondequiera que el hombre domina, las "leyes de la naturaleza" con respecto a la vida animal dejan de existir.

Si esto es verdad para el mundo animal, cuánto más debe ser verdad para el mismo ser humano. Aunque también fue un gran admirador de Darwin, Marx atrajo la atención al hecho de que la "naturaleza" se ve continuamente transformada por las actividades de los seres humanos, y de que (específicamente contra el malthusianismo) ninguna "ley natural" gobierna el crecimiento de la población. La cambiante estructura social, no la "ley natural", determina si hay "sobrepoblación" o no, y si, en consecuencia, o independientemente, el apoyo mutuo o la competición caracterizan las relaciones sociales. La "sobrepoblación", y el hambre y la miseria asociadas con esta, no son productos de la naturaleza sino productos de los hombres, o, más bien, de relaciones sociales que impiden una organización de la producción y de la vida en general tal que pudiese abolir el problema del hambre y de la "sobrepoblación". La "sobrepoblación" de la que Huxley hablaba no era una sobrepoblación relacionada con los medios de subsistencia, sino con las necesidades de la acumulación del capital; era un producto del modo de producción capitalista, no una "ley natural".

Sin duda, la "sobrepoblación" parece existir en grandes partes del mundo, donde las gentes están sujetas a hambrunas, diluvios y métodos de producción atrasados. Aunque este estado no puede ser artificial, es en cualquier caso mantenido por los seres humanos, con el objetivo de asegurar bien las posiciones privilegiadas dentro de las relaciones sociales existentes, bien las relaciones de poder internacionales, o ambas simultáneamente. La "sobrepoblación" no es la causa, sino el resultado, de estos intentos de detener el desarrollo social, como puede comprobarse por el hecho de que, allí donde el hambre se elimina, la población tiende a disminuir. Pero, aun si no lo hiciese, existirían amplias oportunidades, durante mucho tiempo, para un aumento de la producción, capaz de alimentar una población mundial varias veces su tamaño actual.

No es realmente la "sobrepoblación" lo que angustia a las clases dominantes. Más bien, es cierto lo contrario, como muestran de forma evidente los frenéticos esfuerzos por incrementar la población al primer signo de su declive tendencial, por el hecho de que el control de la natalidad es convertido en crimen, y por el mantenimiento de condiciones que favorecen un vasto incremento de las masas empobrecidas. Las condiciones de miseria para las masas son un prerrequisito para la riqueza y la posición social especial de las clases dominantes.

Aunque es bueno saber que hay tanto o más apoyo mutuo que competición en la naturaleza y la sociedad, esto no es suficiente para hacer a los seres humanos cambiar sus maneras y alterar las relaciones sociales. Para aquellos que se benefician de la situación, no es problema si el método de supervivencia de las especies es "natural" o "no natural", el "mejor" o el "peor". La especie humana no es objeto de su interés. Para aquellos que basan su existencia en la obtención de beneficio puede ser agradable saber que el apoyo mutuo practicado en su propio círculo social atestigua sus elevados conceptos éticos y un comportamiento natural, pero no detiene su capacidad de explotación. Toda la controversia entre Huxley y Kropotkin es algo fuera de lugar, ya que no toca los problemas relevantes de la sociedad, a saber: que el "apoyo mutuo" en la sociedad humana presupone la abolición de las relaciones de clase.

Notas:

1/ MUTUAL AID. By Peter Kropotkin, with Foreword by Ashley Montague, and including “The Struggle for Existence” by T. H. Huxley. Extending Horizons Press, Boston, 1955, pp. 362

2/ LUCHA Y ALTRUISMO EN LA NATURALEZA: LA CONTROVERSIA HUXLEY-KROPOTKIN. Geovani López-Ortiz

https://www.marxists.org/archive/mattick-paul/1956/kropotkin.htm

+ Info:

Claves para la lectura de Kropotkin. Colectivo Trabajo y Libertad. El Viejo Topo, Febrer 1979 nº 29 pag 40


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