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diumenge 16 de novembre de 2014 | Manuel
Pablo Echenique: ¿Por qué no me presento al Consejo Ciudadano?

Pablo Echenique

Mucha gente me ha hecho esta pregunta desde que anuncié que retiraba mi candidatura junto con la lista de Sumando Podemos. Mucha gente no ha entendido las razones que me han llevado —que nos han llevado— a tomar esta compleja decisión y me han pedido —nos han pedido— que la reconsideremos. Incluso con insistencia y a veces con tristeza y decepción.

Cuando la gente pregunta, se queja, insiste e interpela, es la obligación de los representantes públicos escuchar atentamente y responder clara y sinceramente. De hecho, es la obligación de cualquiera que haya firmado los principios éticos de PODEMOS. Así que vamos allá.

Lo primero que tengo que decir es que, cuando aún no conocía los detalles del sistema de votación y desconocía la posibilidad real de entrar en el Consejo Ciudadano, me hice una pregunta crucial a mí mismo: ¿Quiero estar ahí?

Al principio y quizás influido un poco por el pasado político del que viene nuestra sociedad, pensé que no; pensé que podía ser mucho más útil dedicando mi (cada vez más escaso) tiempo, en su totalidad, a las importantes labores parlamentarias que a veces nos absorben en Bruselas. Al principio asimilé inconscientemente esta posibilidad a la de un “cargo” en un partido viejo y me dio un poco de pereza, la verdad. Pero luego lo consulté con la almohada y lo pensé mejor. En primer lugar me recordé a mí mismo que estamos hablando de PODEMOS y no de un partido de la casta. Para acabar de clavar el clavo, me pregunté qué podría hacer en el Consejo si trabajase allí. Inmediatamente me di cuenta de que este órgano tendría un papel fundamental en algo en lo que pienso todo el día, a lo que destino tiempo y recursos y que me parece central y urgente: la construcción de un programa-país justo y sólido. En ese momento, la decisión estaba tomada.

Lo explico mejor en la motivación que escribí para mi candidatura:

Las encuestas, el ambiente en la calle, la incapacidad de la casta política y sus amos milmillonarios de reaccionar, la autodestrucción diaria de un sistema corrupto y criminal, así como las magistrales capacidades comunicativas, políticas y de planificación de campañas de Pablo Iglesias y demás miembros del equipo Claro que Podemos son hechos que apuntan todos en la misma dirección, hacia el mismo futuro: PODEMOS va a ganar las elecciones generales de 2015; PODEMOS va a gobernar. Este hecho histórico e ilusionante, conlleva también una gran responsabilidad: la de construir una sociedad más justa, la de cambiar de arriba a abajo un sistema (im)productivo que genera desigualdad, estancamiento y miseria, la de construir un nuevo país para todas y todos. En esta responsabilidad no podemos fallar y es a eso a lo que me comprometo, es eso lo que me motiva a presentarme al Consejo Ciudadano: la creación de propuestas serias, técnicamente viables, participadas por la ciudadanía, justas y valientes, que conduzcan a recuperar la economía, el medioambiente, la soberanía, el empleo y la dignidad de las personas. Específicamente, en los campos que mejor conozco y que mejor entiendo: modelo energético, discapacidad y dependencia, investigación e innovación y política migratoria. Ya tenemos a los mejores portavoces, a la mejor gente y las mejores campañas de la historia; ahora toca crear el mejor programa.

Personalmente, ésta era mi motivación. La razón para presentarme en la lista de Sumando Podemos y no individualmente fue la de apoyar explícitamente una lista diseñada por primarias y formada por personas de muchos equipos y círculos diferentes; por personas muy capacitadas que cubrían una pluralidad de perfiles muy útil y muy enriquecedora.

Entonces, ¿por qué nos retiramos? ¿Por qué me retiro?

Como hemos explicado en el comunicado de Sumando Podemos, me retiro —nos retiramos— porque, después de conocer los detalles del sistema de votación y después de saber que la lista de los compañeros del equipo Claro que Podemos es completa (es decir, incluye tantos nombres como puestos disponibles), resulta extremadamente difícil que alguien que no esté en esa lista pueda entrar en el Consejo Ciudadano. Quizás alguien conocido y mediático, como pueda ser yo, habría tenido alguna probabilidad —sin duda, pequeña— de salir elegido. Pero eso no habría aumentado la pluralidad del Consejo más que en un sesenta y dos-avo (más que en un 1,62%), y no me parecía ni justo ni coherente que entrase sólo yo.

Esto no es tanto una crítica como un hecho y hay muchas maneras técnicas de explicarlo que no vienen al caso (invito a los lectores a darse un paseo por Plaza PODEMOS donde muchas de estas explicaciones se hallan entre los hilos más votados). A menos que nos hayamos equivocado mucho en el razonamiento, esta predicción será validada por los resultados. Si nos hemos equivocado mucho, entonces entrarán en el Consejo unos cuantos compañeros y compañeras excelentes de otras listas y no habrá pasado nada grave.

Tampoco pasará nada grave —claro está— si eso no ocurre. Me consta que la lista de Claro que Podemos está configurada por personas excepcionales, muchas de las cuales conozco y que llevan trabajando con dedicación, compromiso e inteligencia en PODEMOS desde el primer día. No sólo estoy hablando de los casos obvios y más mediáticos, como pueden ser Tania González, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa o Luis Alegre. También me refiero a otros muchos con los que he tenido el placer y el lujo de trabajar en estos meses y que no salen en la tele pero que han sido y son sin duda los pies, las manos y el cerebro de esta incipiente organización. Me refiero a gente valiosísima como Sarah Bienzobas, Nagua Alba, Beatriz Rilova, Noemí Santana, Miguel Bermejo, Pablo Bustinduy, Jorge Lago, Eduardo Fernández, Miguel Ardanuy, Eduardo Maura, Segundo González, Jesús Gil o Carlos Jiménez Villarejo y seguro que me dejo a muchos.

Las reflexiones que aquí planteo y las decisiones que se desprenden de las mismas no tienen nada que ver con la contrastada validez de las personas en esta lista, ni con el hecho de que el equipo Claro que Podemos sea el equipo más sólido de los que han participado en este histórico proceso constituyente que hemos llamado Asamblea Ciudadana. Las consideraciones que intento explicar son independientes de y compatibles con la legitimidad incontestable de un proceso liderado y materializado por un Equipo Técnico que ha trabajado con denuedo, lealtad y generosidad en un momento complicado y con la centésima parte de los recursos de que disponen los partidos de la casta. No estoy —no estamos— cuestionando que la ciudadanía vive una urgencia material y humanitaria, que hay una ventana de oportunidad irrepetible, que tenemos que movernos con agilidad y audacia o que Pablo Iglesias es la persona que puede, que debe y que deseamos que pilote este proyecto hasta la victoria. Entiendo —entendemos— que todo esto es obvio y que el que no lo vea no piensa con claridad.

Lo que digo —lo que decimos— no tiene nada que ver con estas certezas y ya lo he escrito; pero lo repito: El sistema de votación y el hecho de que la lista de los compañeros del equipo Claro que Podemos sea completa, hace extremadamente difícil —si no imposible— que alguien que no esté en esa lista pueda entrar en el Consejo Ciudadano.

Pienso —pensamos— que es un error plantear un sistema de votación en el que las matemáticas deciden tanto y la gente tan poco. Espero —esperamos— que, en las votaciones a los Consejos municipales y autonómicos y en la confección de las futuras listas electorales, aprendamos del error y rectifiquemos.

De momento y hasta que esas citas lleguen, por lealtad y responsabilidad, he considerado —hemos considerado— que, en las condiciones descritas y anticipando que se enmarcaría de nuevo el sano debate democrático como un choque o una división, no tenía sentido el desgaste mediático que habrían sufrido tanto los candidatos de “Sumando Podemos” como PODEMOS en general de mantener la lista; máxime cuando tal decisión no habría tenido (previsiblemente) consecuencia práctica alguna.

Por eso me retiro de las elecciones al Consejo Ciudadano; y sólo por eso.

Es verdad que, de presentarme —de presentarnos— habríamos notado el apoyo y el cariño de todos los que nos habríais votado. Eso es lo único negativo que le veo a la decisión, es lo único que me ha hecho dudar y es lo único que a veces me hace arrepentirme un poquito… pero sólo un poquito. Al fin y al cabo, el cariño ya lo noto —ya lo notamos— todos los días y no alcanza a ese respecto ninguna palabra de agradecimiento que se me ocurra. Es sencillamente impresionante y debéis saber que es lo que, en los momentos más bajos, nos levanta y nos da alas.

Así pues, por todo esto, no hay ninguna razón para la tristeza o la decepción. Yo, como vosotros y como llevo haciendo desde enero, seguiré al pie del cañón; trabajando mucho y durmiendo poco, para echar a los sinvergüenzas y devolver el poder a quien es su legítimo propietario: la gente corriente. Yo, como vosotros y como llevo haciendo desde enero, seguiré apoyando y poniéndome al servicio de Pablo, del equipo Claro que Podemos, de PODEMOS y de la gente de este país para producir un cambio real y recuperar todo lo que nos han robado. Desde donde pueda, esté donde esté, pase lo que pase, todos los días y con todas mis fuerzas.

Seguimos en las calles, en los círculos, en las asambleas, en internet y pronto —muy pronto— en las instituciones.

Porque, sumando, claro que PODEMOS.

12/11/2014

http://www.aragon.anticapitalistas.org/por-que-presento-al-consejo-ciudadano-pablo-echenique/


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