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diumenge 19 d’octubre de 2014 | Manuel
Las cuatro lecciones que Carolina Bescansa debería aprender sobre el sorteo

Vicente Rios

Parece que uno de los principales motivos de disenso sobre el modelo organizativo de Podemos es la utilización del sorteo de un 25% de los cargos del consejo ciudadano tal y como se puede leer en este artículo publicado recientemente. A juicio de Carolina Bescansa -responsable del análisis político de Podemos-, es un “error” y no es “razonable” porque “la democracia de masas contemporánea pasa por que las persona tengan derecho a elegir a aquellas que ostentan cargos orgánicos“. “La democracia no es solamente que alguien puede ser algo, sino también tiene que ver con que todos tenemos derecho a decidir quién se ocupa de qué responsabilidad“, ha explicado. Lo cual es un argumento un tanto vacío si existe la posibilidad de revocar cargos y las barreras para activar un revocatorio no son elevadas (lo opuesto a su propuesta).

Desde este blog ya hemos argumentado en múltiples ocasiones los motivos por los cuales un sistema organizado en base al sorteo y la rotación frecuente: 1) es más democrático que uno basado en la elección de representantes, 2) es superior en eficiencia y 3) mejora el sufragista en la relación calidad-inestabilidad legislativa. Dado que el debate parece haber llegado al corazón de Podemos, conviene sintetizar los motivos por los que en realidad la profundamente equivocada es Carolina Bescansa, que de seguro no está al corriente de los avances/conocimientos más recientes en teoría política, inteligencia colectiva y simulación de organizaciones.

El post lo estructuro en cuatro lecciones esenciales que deberían hacer reflexionar a Bescansa.

Lección 1. Un Gobierno Representativo no es democracia (que precisa del sorteo).

El primer error garrafal de Bescansa es llamar al actual sistema de gobierno “democracia” cuando no lo es (se perdió el 15m?). Una característica esencial de los gobiernos representativos, que surgen a raíz de las denominadas revoluciones liberales de finales de siglo XVIII o comienzos de siglo XIX, es que en ellos quienes gobiernan son los representantes y no el pueblo reunido en asamblea, en redes de asambleas o a través de formas de participación directa. De hecho, no pueden pasar de ser considerados regímenes oligárquicos pues en estos, gobierna una minoría de representantes (“oligos=pocos”) y (“Arkhia =gobierno”). Esto es clave, no vivimos en democracia porque el poder político está concentrado en manos de unos pocos.

Además, los actualmente vigentes sistemas de gobierno representativo republicanos surgieron en clara oposición a la democracia esgrimiendo diferentes razones: la necesaria especialización de los políticos (Sièyès, Francia), el analfabetismo de la población por aquel entonces (Madison, EEUU) , etc. Una revisión de la correspondencia entre los padres fundadores (Madison, Jefferson etc) de la erróneamente llamada “democracia de masas moderna” muestra que éstos consideraban, que la democracia era el peor de todos los males en política (ver Ketcham, 1998).

Conviene también recordar que la perversidad lingüística de conceptuar como democracia al gobierno representativo es relativamente reciente y se puede observar tanto en los argumentos legitimidadores anteriores como en las mutaciones del significado y definiciones de democracia en los diccionarios a lo largo del tiempo (ver la revisión de Pierre-Rosanvallon, 1993). Para más información sobre el bastardeo de la locución “democracia”, su asociación a los procesos de elección de representantes y el espíritu antidemocrático de los actuales regímenes es también recomendable leer los análisis de Dupuis-Deri (1999; 2004) (aquí una traducción).

En cualquier caso, la distinción entre un gobierno representativo y una democracia realizada por Bernard Manin es clara. Un sistema de gobierno representativo consiste en que:

a- Los gobernantes son elegidos por sufragio (universal, censitario, etc) a intervalos regulares

b- Los gobernantes conservan en sus iniciativas un margen de independencia en relación a los gobernados (tienen el consentimiento)

c- Las opiniones públicas sobre política pueden expresarse fuera del control de los gobernados (lo que los diferencia de las dictaduras)

d- Las decisiones colectivas las toman los gobernantes al término de sus negociaciones y discusiones

Por el contrario, la democracia etimológicamente viene de ‘’demos= pueblo’’ + ‘’kratos= poder’’. Según Hansen (1991), esta palabra es expresada por primera vez en Herodoto, sV A.C, para referirse a un sofisticado sistema político de distribución de poder que involucraba de forma intensiva a la ciudadanía en el proceso legislativo de la antigua Atenas. Este sistema político combinaba la participación directa en asamblea, el sufragio y el sorteo de magistrados (junto la rotación frecuente de dichos cargos) a fin de evitar derivas oligárquicas. De hecho, la Boulé (órgano sorteado) fue la responsable de aproximadamente el 50% de las leyes aprobadas en la asamblea.

Aunque ahora confundamos oligarquía con democracia, la distinción del ADN de los mecanismos está clara en el discurso de Aristóteles (Polítiva IV), Rosseau o Montesquieu quienes consideraban que los sistemas estructuradas en la elección de representantes eran de naturaleza aristocrática mientras que aquellos organizados en el sorteo eran democráticos. Algunos ejemplos:

Aristóteles (350 A.C): “La selección de magistrados por sorteo se considera democrática mientras que su elección oligárquica“.

Montesquieu (1748): “La selección por elección es de naturaleza aristocrática “.

Esto entronca directamente con la siguiente lección.

Lección 2: El sorteo es más democrático que la elección.

Me voy a centrar únicamente en la cuestión comparativa del mecanismo sorteo-elección y en el motivo por el que el primero es más democrático. Sin embargo, un análisis más detallado (ver el gráfico abajo o este post) a la hora de caracterizar sistemas políticos como democráticos o no, revela que existen más dimensiones relevantes que el mecanismo de selección de legisladores.

¿Por qué es más democrático el sorteo de representantes que la elección de los mismos?

Primero, la elección de representantes presenta un sesgo aristocrático (se elige al mejor o ‘’aristos’’) y desigualitario que el sorteo no tiene. La preferencia de los padres fundadores por los gobiernos representativos estructurados en la elección pasaba precisamente por esta cuestión. Consideraban que a través de procesos electorales competitivos, emergerían aristocracias naturales superiores al sistema de linajes propio de las monarquías y/o del sorteo de cargos típico de la democracia antigua. Y en cierto modo las contiendas electorales operan así, priman al ”mejor’ en llamar la atención’, y tanto la riqueza, la influencia mediática como el status social, son factores que llaman la atención (no creo que haga falta recordar que la distribución del voto en las primarias abiertas de las europeas se ajustó a una función exponencial). Pero la elección tiene un sesgo de maldad inherente porque tiende a dar poder a quienes ya buscan poder y ansias de notoriedad, y estos suelen ser los más faltos de escrúpulos y los más insistentes. Además, la elección tiende a favorecer la competencia en lugar de la cooperación interna. No se pueden ignorar los elementos perversos de la elección y de seguir usando los mecanismos que una y otra vez se han mostrado generadores de servidumbre y desigualdad política.

Todo ello, contrasta con la idea nuclear de la democracia que es la de la igualdad política, de la que se olvida Bescansa. Podemos pensar en modelos sociales igualitarios en más aspectos: igualdad física, económica, social, intelectual, etc. Pero si se habla de democracia, se habla de igualdad política. Y en política los roles son 2: legislador y legislado. Así pues, el mecanismo democrático por excelencia es sorteo, puesto que maximiza la igualdad de oportunidades para el acceso a ser legislador. Esto se debe a que la aplicación de muestreos aleatorios para seleccionar legisladores garantiza que todos los miembros de la población tendrán la misma probabilidad de ser gobernantes y gobernados (esto a su vez se deriva de la ley de los grandes números, Tchebichef , 1846) Concretamente, un sorteo sobre el censo completo de la organización garantizará (para tamaños muestrales adecuados) la formación de organismos lo suficientemente diversos como para capturar con precisión estadística las idiosincrasias y especificidades en los sistemas de valores del grupo. Así, desde una óptica estadística, sería más deseable evitar el sesgo de que se sortee sobre voluntarios pero tampoco se puede obligar a nadie a tener que participar activamente en Podemos.

Pero no sólo eso, desde la perspectiva de la democracia deliberativa en la que han trabajado numerosos autores como Hans Harms (2005), Fishkin (1991) o Yves-Syntomer (2010) el sorteo tiene la ventaja de la independencia deliberativa y de evitar la emergencia de clientelismos y “mamoneo” típico de los partidos. Algo a evitar en Podemos. Un cargo sorteado no deberá su posición a nadie, por lo que sólo será leal a sus convicciones e ideas ya que no estará preocupado en que lo re-elijan. Los resultados del deliberative polling de Fishkin y su investigación pionera en el Centre for Deliberative Democracy de Standford apuntan a la utilización del sorteo en grupos pequeños (muestreo aleatorio) para mejorar el rendimiento deliberativo de las organizaciones.

Lección 3: Cuando existe incertidumbre, lo más inteligente a la hora de estructurar una organización jerárquica es usar el sorteo.

En la gestión de promociones dentro de todas las organizaciones jerárquicas, el sentido común nos dice que si un miembro lo ha hecho bien en un nivel de la jerarquía también será competente en un nivel superior de la misma. Así que para garantizar la eficiencia global de la organización, promocionar a aquel miembro que lo haya hecho bien en un nivel inferior parece no sólo justo sino meritorio. El problema es que el sentido común en muchas áreas de nuestra vida cotidiana nos traiciona. El simple hecho de que una nueva posición en la organización requiera diferentes habilidades para realizar adecuadamente la nueva tarea, sugiere que la competencia de cualquier miembro en el nuevo nivel podría no estar correlacionada con la que tenía en el nivel inferior.

Peter (1969) planteó que deberíamos considerar este nuevo nivel de competencia como una variable aleatoria y que “todo miembro en una organización jerárquica trepa en la jerarquía de la misma hasta que alcanza su máximo nivel de incompetencia”. Si viviésemos en el mundo de Peter, tendríamos un grave problema organizacional de fondo pues nuestras organizaciones suelen ser jerárquicas (y lo hay no?). De hecho, el rendimiento global de esta forma de organización, a largo plazo tenderá a alcanzar el punto de máxima deficiencia. Y a pesar de que la sentencia anterior pueda parecer contra-intuitiva, este problema aparecerá con casi toda probabilidad en organizaciones donde:

a) el mecanismo de ascenso a un nivel superior premie a los mejores miembros del nivel inferior

y donde

b) las capacidades y competencias necesarias para los diferentes niveles no estén altamente correlacionadas

En este sentido, el experimento de Pluchino et al (2010) que divulgamos aquí muestra que si vives en el ”Mundo del sentido Común” (MSC) la mejor estrategia es seleccionar al mejor y la peor es seleccionar al peor. Si vives en el ”Mundo de Peter” (MP) la mejor estrategia es seleccionar al peor y la peor al mejor. Por el contrario, la estrategia de selección al azar tiene la buena propiedad de arrojar resultados positivos con independencia del mundo en el que esté insertada la organización jerárquica.

Puesto que la experiencia en política ha mostrado que no tenemos un conocimiento cierto de cómo lo van a hacer los electos una vez en el puesto y que el rendimiento futuro de los representantes está cargado de incertidumbre, la realidad habría que caracterizarla como un híbrido a camino entre el MP y e MSC asignando diferentes pesos a cada escenario. En esta situación, el sorteo parece el mecanismo más robusto a la emergencia de ineficiencias organizativas. En el gráfico a continuación se muestra la evolución de la eficiencia global de una organización jerárquica virtual utilizando los diferentes mecanismos de asignación de cargos:

MSC

a) Promoción del Mejor: 79%. La subida es del 9%.

b) Promoción del Peor: 64 %. La caída es del 6%.

c) Promoción al Azar: 71 %. La subida es del 1%

MP

a) Promoción del Mejor: 59%. La caída es del 11%

b) Promoción del Peor: 82%. La subida es del 10%

c) Promoción al Azar: 72%. La subida es del 2%

Como se deduce de este análisis, Bescansa se equivoca al considerar que el sorteo no es razonable. De hecho, asumiendo que no se tiene un conocimiento perfecto es precisamente lo más razonable.

Lección 4: Grupos legislativos sorteados superan en el ratio calidad-estabilidad legislativa a aquellos organizados bajo la elección.

Como plantean Landermore (2012a, 2012b) y Ober (2010), un sistema parlamentario (de decisión legislativa) fundamentado en el sorteo producirá parlamentos colectivamente más inteligentes que aquellos basados en la elección. La idea subyacente a estas teorías, es que para un tamaño suficientemente grande de asamblea existirían, correlaciones negativas entre las habilidades y perfiles cognitivos de los integrantes. Como muestran Hong y Page (2001; 2004) y Page (2007) la agregación de modelos predictivos diversos tiende a producir decisiones correctas. Una correlación negativa, implica que cuando uno se equivoca en una determinada cuestión, habrá otro que no lo haga. El apoyo experimental a estas tesis ha sido por Wolley et al. (2010). Estudiando el comportamiento de grupos diferentes a la hora de resolver problemas encuentran evidencia en favor de la idea de que la diversidad es más relevante que la inteligencia promedio del colectivo.

Algunos de los editores de este blog hemos explorado esto con la simulación basada en modelos de agentes, que es una técnica de realizar experimentos que involucra agentes, entornos y reglas, donde los efectos a gran escala de los sistemas son típicamente denominados propiedades emergentes (Epstein y Axtells, 1996). En nuestro trabajo que amplia y complementa el de Laver y Sergenti (2012) y Pluchino et al (2011), hemos mostrado que:

i) los sistemas legislativos multi-partido son superiores a los bipartidistas en términos de calidad legislativa,

ii) que las distribuciones de poder igualitarias incrementan la calidad y disminuyen la volatilidad

iii) que la disciplina de voto perjudica el funcionamiento del sistema

y que

iv) ajustando apropiadamente el umbral requerido para aplicar vetos por los grupos de sorteados, un cuerpo legislativo híbrido de sorteados-electos es superior a uno de electos en términos del par calidad legislativa-inestabilidad.

Aunque el trabajo está pensado para la simulación de parlamentos y en el modelo de Zakaras (2010) (el número de sorteados no es del 25% sino del 50% y el control de los ciudadanos independientes sorteados se ejercería desde el senado), sus resultados se aplican igualmente a nivel de un partido político con diferentes grupos y pesos de poder. Concretamente, para el caso de que hubiese un grupo dominante con mayoría absoluta (que controlase el aparato) el rendimiento social o inteligencia colectiva del grupo, de introducir sorteados es casi tres veces superior al caso de no usar sorteo (42 vs 15.6) y 1.3 veces superior en el caso de que el grupo dominante no tuviese mayorías absolutas a nivel interno. Más aun, en términos de inestabilidad, podemos ver como para cualquier requisito de veto, el consejo ciudadano híbrido generaría legislaturas más estables que las obtenidas únicamente vía elecciones internas. La diversidad es fundamental para generar grupos inteligentes y el sorteo la garantiza.

Una vez más, la evidencia sugiere lo contrario de lo que plantea Bescansa. Precisamente, lo rechazable sería organizar Podemos única y exclusivamente utilizando la elección en lugar de adoptar un modelo híbrido que combine ambos mecanismos.

Conclusiones

En este post he querido explicar las bondades asociadas a que Podemos adoptase innovaciones democráticas radicales como el sorteo de cargos para el consejo ciudadano. Como se ha visto, existen numerosas razones teóricas y evidencia empírica para pensar que el sorteo de cargos del consejo ciudadano funcionaría mejor o igual que las elecciones competitivas, debido a los rendimientos positivos de la diversidad, a la igualdad inherente al mecanismo, a la independencia deliberativa, etc. Las refutaciones a las críticas al sorteo las tenemos ya muy trabajadas y debatidas (arcaísmos sin sentido del sistema ateniense, el argumento Belén Esteban, etc, y pueden verse aquí). Esperamos que el nivel argumentativo rechazando la utilización del mecanismo democrático por excelencia (que ojo, no iría más allá de un 25%!!! del consejo ciudadano) estén fundamentadas con el mismo rigor que sus virtudes, o que claramente digan que tienen miedo a perder el control (o a que las bases les controlen).

Referencias

Dupuis-Deri, F (1999): L’esprit antidémocratique des fondateurs de la «démocratie» moderne. Agone, 22, 95-114.

Dupuis-Deri, F (2004): The Political Power of Words: The Birth of Pro-democratic Discourse in the Nineteenth Century in the United States and France. Political Studies, 52, 118–134.

Epstein J, Axtell R (1996): “Growing Artificial Societies: Social Science from the Bottom Up”. Brookings Institution Press.

Fishkin (1991): http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/colombia/iep/01%20rasanvallon.pdf
Hans Harms – La necesidad de repensar la democracia I: http://docs.china-europa-forum.net/doc_528.pdf

Hans Harms – La necesidad de repensar la democracia II

Hansen HM (1991): “The Athenian Democracy in the Age of Demosthenes: Structure, Principle and Ideology”. (J.A. Cook Trans.). Oxford: Basil Blackwell.

Hong L, Page S (2001): “Problem Solving by Heterogeneous Agents”. Journal of Economic Theory, 97, 1, pp 123-163.

Hong L, Page S (2004): “Groups of Diverse Problem Solvers Can Outperform Groups of High-Ability Problem Solvers”. Proceedings of the National Academy of Sciences, 101 (46), 16385-89.

Ketcham (1998): The Anti-Federalist Papers and the Constitutional Convention Debates. Mentor-Penguin. Penguin.

Laver M, Sergenti E (2012): Party Competition: An Agent Based Model. Princeton University Press.

Madison (1787a): Federalist 10. In A. Hamilton, J. Madison y J.Jay, The Federalist Papers, Rossiter (ed), New York, Penguin.

Madison (1787b): Federalist 65. In A. Hamilton, J. Madison y J.Jay, The Federalist Papers, Rossiter (ed), New York, Penguin.

Montesquieu (1748): The Spirit of the Laws. Eds. Anne M. Cohler, Basia Carolyn Miller, and Harold Samuel Stone. Cambridge Texts in the History of Political Thought. Cambridge: Cambridge UP, 1989.

Peter LJ, Hull R (1969): The Peter Principle: why things always go wrong, New York
– William Morrow and Company.

Manin. N (1997) – Los principios del gobierno representativo: http://es.scribd.com/doc/19951158/1Gobierno-Representativo-MANIN

Ober J (2010): Democracy and Knowledge: Innovation and Learning in Classical Athens.Princeton and Oxford: University of Princeton Press.

Page S (2007): “The Difference: How the Power of Diversity Creates Better Groups, Firms, Schools, and Societies”. Princeton University Press.

Pluchino A., Rapisarda A, Garofalo C (2010): The Peter Principle Revisited: A computational study. Physica A 389 (2010) 467-472

Pluchino A, Garofalob C, Rapisardaa A, Spaganoc S, Casertac M (2011): “Accidental politicians: How randomly selected legislators can improve parliament efficiency”. Physica A: Statistical Mechanics and its Applications. 390, 21-22, pp. 3944-3954.

Rosanvallon, P (1993): L’histoire du mot démocratie a l’epoque moderne. (Trans Isidro Vanegas, 2006). Estudios Politicos, 28, Medellin.

Sintomer Yves, (2010): “Random Selection, Republican Self-Government, and Deliberative Democracy”. Constellations, Volume 17, Issue 3, pp 472-487. http://raco.cat/index.php/Enrahonar/article/view/253010/339755

Tchebichef P (1846): “Démonstration élémentaire d’une proposition générale de la théorie des probabilités”. Journal für die reine und angewandte Mathematik, (33), pp 259–267.

Woolley A, Chabris C, Pentland A, Hashmi N, Malone T (2010): “Evidence for a Collective Intelligence Factor in the Performance of Human Groups”. Science, 29, 330, 6004, pp. 686-688.

Zakaras A (2010): “Lot and Democratic Representation: A Modest Proposal”.Constellations, 17, 3, pp. 455–471.

17/10/2014

+ Info:

http://sistemaencrisis.es/2014/10/17/las-cuatro-lecciones-que-carolina-bescansa-deberia-aprender-sobre-el-sorteo/

Vicente Rios: Soy investigador pre-doctoral de macro-econometría especializándome en la modelación de sistemas sociales dinámicos y la propagación de perturbaciones espacio-temporales en los mismos. Ahora trabajo con filtros espacio-temporales bayesianos. Me interesa especialmente el diseño de modelos sociales alternativos dada la actual crisis sistémica por lo que también investigo con modelos de agentes. Considero que el futuro de las ecologías humanas pasa por una profunda transformación del modo de producción y distribución. Del mismo modo, la forma de llevarlo a cabo y terminar con la actual casta parasitaria precisará de una redistribución del poder político y económico total.


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