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dijous 2 d’octubre de 2014 | Manuel
Entrevista a Teresa Rodríguez, eurodiputada de Podemos: «IU tendría que romper el pacto de gobierno y acabar con la política profesional».

LALIA GONZÁLEZ-SANTIAGO

La eurodiputada Teresa Rodríguez (Rota, 1981), número dos de la lista europea de Podemos y su responsable de participación ciudadana, cabalga sobre el tigre del éxito, en medio de la incertibdumbre que genera el debate interno para constituirse como partido. Mientras, sus llamados ’círculos’ no dejan de crecer. Calcula que hay 30 de media por cada provincia andaluza.

Cada mes dona a asociaciones casi cuatro mil euros, la parte del sueldo de eurodiputada que supera lo que cobraba como profesora. ¿Por qué lo hace?

Sé que no arreglo la situación ni es una cuestión de caridad. Pero es la única manera de demostrar que podemos cumplir los compromisos electorales: no cobrar más de 1.730 euros, que es mi sueldo como profesora. Voy a demostrar que se puede ser tan buena representante pública como el que más.

¿Cómo ha sido recibido?

Me gustaría que los demás también se propusieran tener un sueldo más normal. Las prisas que tiene uno por resolver los problemas tiene que ver con la forma de vivir, si es en un barrio, si va a un hospital público, si usa el transporte colectivo, si le atiende la justicia normal sin aforamiento.Esa es la lógica. Algo tenía que hacer con el resto del dinero hasta los seis mil y pico que nos ingresa el Parlamento Europeo todos los meses. Ayuda a dar visibilidad a las luchas que se están dando por abajo, a la gente que desde la nada, desde la pobreza de los barrios es capaz de solidarizarse con sus vecinos.

Hasta ahora, que yo sepa, ha beneficiado a una asociación de mujeres de un barrio de Cádiz y a los ex trabajadores de Delphi. Tendrá lista de espera.

Pues claro. En el futuro habrá una asociación que gestione esas peticiones. Pero tiene más interés político que material.

Las encuestas indican que en Andalucía Podemos aparece con una fuerza que puede desplazar a IU como tercer partido y que resta al PSOE ¿Tiene datos?

No tenemos estructura para tener encuestas propias. No sé si las queremos. No queremos hacer política a golpe de encuestas. Eso ha hecho mucho daño. Incluso ha condicionado las políticas, las convocatorias electorales. Las encuestas no solo reflejan, construyen una realidad.

Pero los datos están ahí.

Sí percibimos, encuestas aparte, que hay una enorme ilusión por un cambio. La indignación en las plazas, la frustración cotidiana, más individual, en las casas, se ha convertido en ilusión. Hay un montón de expectativas puestas en nosotros. Es una enorme responsabilidad.

¿Piensan presentarse a las elecciones autonómicas en Andalucía?

Claro que barajamos presentarnos.

¿Aunque fueran en noviembre o febrero?

Sí.

¿Les dará tiempo?

Vamos a decir a corto plazo si nos vamos a presentar a las elecciones municipales y autonómicas, no solo las andaluzas. Cuando tomemos esa decisión haremos lo mismo que hicimos en febrero-marzo para aterrizar en mayo con un millón doscientos mil votos en las europeas: iniciar un proceso de primarias abiertas y ciudadanas y de elaboración participado del programa. Hemos demostrado que lo podemos hacer en poco tiempo y de generar muchísima participación, 33 mil personas en las primarias, 50 mil en el programa. Sin conocernos casi nadie se crearon 300 círculos a nivel estatal. La herramienta la tenemos engrasada y sería fácil ponerla a funcionar para un adelanto electoral.

¡Pero si Pablo Iglesias acaba de anunciar que no acudirán a las municipales!

No hemos decidido que no vamos a las municipales. Hacemos las cosas de otra manera y lo que opina el portavoz de la iniciativa no es necesariamente lo que vayamos a decidir. Hay varios documentos que se están debatiendo en las bases de Podemos y el de Pablo es uno más. Quien espere que seamos un partido al uso que tomas sus decisiones por decreto o que oculta sus deliberaciones hasta tener una decisión es que no nos conoce. Somos una organización con las ventanas y las puertas abiertas. El 15 de noviembre terminamos nuestro proceso asambleario y se publicarán los resultados. Por el camino podrá votar y participar todo el mundo.

Se habla de usted como cabeza de cartel en Andalucía.

Porque soy la única andaluza cara pública de Podemos, pero entiendo que habrá muchos más en Andalucía que vayan apareciendo en los medios de comunicación, teniendo responsabilidades, aprendiendo a lanzar discursos a la ciudadanía andaluza. En cualquier caso yo ni lo rechazo ni lo confirmo, eso será un proceso que decidiremos colectivamente.

¿No está ya Podemos, sin presentarse, condicionando la política andaluza?

Claramente. En el manifiesto que inauguró Podemos decíamos «convertir la indignación en cambio político», «mover ficha», pero lo que ha pasado es que hemos movido el tablero de juego. Se ha movido todo, toda la estabilidad de la arquitectura institucional, que pivotaba sobre los pilares del bipartidismo. Mientras que no había una alternativa que pudiera recibir el respaldo transversal de muchísima gente, a través de sus identidades políticas o ideológicas, mientras no había una respuesta unánime a la necesidad de una alternativa clara, no había problemas. Había más o menos abstención. Pero cuando la gente decide votar y construir una alternativa, entonces se mueve todo. El régimen al completo. Ahora se habla de reforma constitucional, cuando no se había planteado anteriormente; de reforma fiscal, de incrementar los salarios en las empresas con beneficios, como dijo el presidente de la patronal, y eso a nosotros nos encanta. Incluso antes de ocupar puestos de poder hacemos que todo vire y que la gente tenga que poner un ojo en los problemas de pobreza.

¿Cree que Podemos no es un partido, sino un estado de ánimo?

Un estado de ánimo era la indignación. Podemos es ya una propuesta. Una iniciativa política donde hay mucha gente reuniéndose todas las semanas, planteando iniciativas, con muchísimos expertos. Porque a nosotros se nos examina como si fuéramos alumnos de economía. Me parece bien ese reto, aprendemos muchísimo.

Se les critica porque son muy hábiles en plantear grandes cuestiones y soslayar los temas más conflictivos, aborto, ETA, Cataluña.

Siempre que nos han preguntado hemos respondido a las claras. ¿ETA? Condenamos la actividad de ETA. ¿Aborto? Lo que llevamos en el programa, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, no tener que pasar por el filtro de dos médicos, estamos abiertamente en contra de la reforma de Gallardón, incluso la ley de plazos nos parece insuficiente.

¿Cataluña?

Estamos a favor del derecho de los pueblos a decidir. Nos gustaría que hubiera un referéndum sobre la reforma agraria pendiente en Andalucía, sobre el reparto de la tierra, sobre cómo se han gestionado las subvenciones para la creación de empleo que han traído consigo casos de corrupción y de empresas que cogen los dineros de la Junta de Andalucía y se van. Nos gustaría que los ciudadanos andaluces pudieran decidir sobre todo esto. ¿Cómo vamos a estar en contra de que los catalanes decidan sobe qué relaciones tienen con el resto de territorio?

Proponen el impago de la deuda ¿Lo consideran viable?

Buscamos alianzas en Europa para plantear la reestructuración de la deuda de España, de Portugal, de Italia. El problema es que la deuda es impagable. No podemos salir adelante ni transformar la economía sin no nos libramos de la losa de la guerra. Lo ha conseguido Rusia, en su momento, Alemania, Ecuador, auditando la deuda soberana. Necesitamos que se abran puertas y ventanas y se sepa por qué la deuda, porque vemos que en buena parte era deuda privada, de rescates del sector bancario, etc. que se volvió pública.

Sobre su programa hay una sombra de intervencionismo, de estatalismo, se les relaciona con el chavismo.

Hemos planteado el modelo educativo de Finlandia o el modelo de control de las empresas energéticas de Francia. Hemos planteado modelos distintos. La política del miedo que se quiere construir alrededor nuestra es un discurso superdifuso que no termina de aterrizar, si Venezuela, o ETA, o la Unión Soviética. Lo que no se ha hecho es poner frente a nuestros argumentos. ¿Ha sido mala idea privatizar la energía, el agua, el gas? Sí, porque se decía que con la liberalización de las empresas energéticas iba a bajar la factura. ¿Ha pasado eso? No, y hemos perdido la oportunidad de tener una política energética sostenible ambientalmente con control público, generar empleo de calidad, y sabemos que las renovables crean más empleos y las empresas no están pensando en eso, sino en los beneficios. Y no hemos controlado los precios de los suministros para garantizar que no haya pobreza energética. ¿Qué había de bueno en privatizar Endesa, alguien me lo puede decir?

¿Cuál será su programa andaluz?

Propuestas muy similares a las de nivel estatal. No vamos a decir que en Andalucía acabaremos con el paro, porque los efectos de la economía no tienen que ver con la situación de la comunidad, sino que dependen de un entorno estatal, global y europeo. Pero creemos que es necesario que en Andalucía, donde se perciben más las consecuencias de la crisis y desde hace más tiempo, se planteen políticas valientes de enfrentamiento con el Estado si no hay voluntad de atender las necesidades de los andaluces, de genera una economía que pueda sacarnos del papel de subdesarrollo y dependencia económica. En Andalucía se producen cosas que tienen muy poco valor añadido. En eso tiene responsabilidad el PSOE, que parece que Susana acaba de nacer. Quien no te conozca que te compre. Ellos han gobernado desde la transición y no han cambiado esa realidad. En Andalucía seguimos siendo dependientes económicamente del resto del Estado y de Europa, somos una región perdedora de la globalización. Ahora no se pueden evadir de eso. ¿Ahora qué es lo que toca? Recuperar la economía, repartir los recursos, empezar por acabar con las políticas de austeridad que provocan que no haya movimiento económico ninguno.

Ya han dicho que no pactarían nunca con el PSOE. IU les espera con los brazos abiertos.¿Irán juntos a las elecciones al fin?

Creo que IU no puede estar en el plato y en la tajá. Si uno apuntala el bipartidismo no puede estar en contra del bipartidismo. Si uno está en el gobierno andaluz no puede estar en una oposición de izquierda, que se echa de menos en el Parlamento andaluz, que plante cara a los recortes que ha habido también en Andalucía, en profesores, en sanidad.

¿Entonces qué requisitos plantea?

Uno, hacer una valoración autocrítica, ser valientes en abordar el balance de su participación en el gobierno, para que puedan ser creíbles, y dos plantearse una ruptura del pacto andaluz, no sé qué hacen el Gobierno andaluz con el programa que tienen. Con todo el respeto a sus decisiones político estratégicas. Pero si nos están planteando la posibilidad de ir juntos yo planteo cuales son las diferencias. Hay una de práctica y otra también de método, y es la necesidad de abrir procesos reales de participación y de elección de candidaturas y de las listas.

Sin embargo, parece que hay acuerdos en algunos lugares, en Madrid irían Monedero y Tania González.

No tengo ni idea. Hay debates y rumores en todas las direcciones. Te estoy dando mi opinión de lo que pasa en Andalucía. No descarto debatir con mis compañeros de IU o construir con ellos listas, pero antes hay que plantearse el método, que participe la gente, acabar con la política profesional, que le afecta a ellos. No estamos en las movilizaciones en la calle y después gestionando los recortes y las miserias.

¿Cómo véis Ganemos en Andalucía?

No sé si está teniendo mucha participación y mucha afluencia, sé que en los sitios donde está tiene apoyo de IU y asociaciones que respeto muchísimo No digo que no sea un proyecto interesante, digo que nosotros estamos construyendo Podemos, que acabamos de nacer, que empezamos en enero y estamos siendo capaces de traducir al lenguaje de la gente corriente las necesidades, convertir la frustración en ilusión, en cambio, en propuestas alternativas. Estamos muy centrados en la construcción de Podemos. Que surjan otros movimientos similares me parece estupendo. Nunca está de más.

Parece que el frenazo en las candidaturas se debe a cautela hacia quién se os arrima, que hay una una selección previa. ¿Cómo se puede conducir un partido de manera asamblearia y a la vez crear una estructura de mando?
Complejo, sí, pero todos los partidos tienen sus órganos asamblearios. Lo que pasan es que no tienen a nadie, no hay más que ver el tamaño de las sedes de los partidos del régimen, ahí no caben todos los afiliados. No tienen una dinámica de participación cotidiana. No estoy en contra de que haya direcciones en los partidos, pero para que estén controladas tienen que haber unas bases que se reúnan y tengan poder para cambiar las cosas, más allá de estas primarias para elegir secretario general o estos grandes eventos que consisten en meter a gente en autobuses y llevarla a actos que son más preformativos o mediáticos que otra cosa.

¿Y ustedes?

Estamos siendo capaces de plantear la necesidad de una dirección, queremos ser un partido con vocación de gobierno y necesitamos una dirección centralizada, pero alimentado al mismo tiempo la participación de los inscritos, ciudadanos corrientes del entorno de Podemos, en las asambleas y que haya un control directo de las bases a sus direcciones. Hay muchas bases del PSOE descontentas con las decisiones de su partido pero no tienen ninguna herramienta para controlarlas. Esto hay que romperlo también.

28/9/2014

Teresa Rodríguez-Rubio Vázquez (Rota, 1981) la eurodiputada andaluza de Podemos, huye de llamar «partido» a su grupo, inmerso en un momento constituyente que culminará el 15 de noviembre en lo que llama «una herramienta de empoderamiento ciudadano». Como mucho es «un partido sin muros». Nada que ver, claro, con ’la casta’.

Pero el proceso está ahí y todos los ojos están puestos en este grupo que cuenta ya con más de cien mil inscritos, veinte mil en de ellos en Andalucía, y que trabaja ahora en ’articularse’, en un proceso nacional que luego tendrá su réplica a nivel local y regional. Primero asamblea en Madrid, los días 18 y 19 de octubre, para decidir la estrategia electoral; el 28 se abre el plazo de presentación de candidatos, que celebrarán un debate los días 8 y 9 noviembre. Se les votará entre el 10 y el 14 y el sábado 15 se proclamará la nueva dirección.

Entre tanto, en medio de la incertidumbre sobre qué va a pasar y con mensajes contradictorios, la eurodiputada de Podemos habla a veces más a título personal que como organización, pero asegura con rotundidad que en Andalucía «estaremos en condiciones de presentarnos», ya que «los resultados de las encuestas invitan a hacerlo». En ningún caso, dice con rotundidad, habrá pactos con el PSOE. «Es absolutamente descartable, iría contra la seña de identidad de Podemos. Los conocemos desde hace tiempo. En Andalucía el Gobierno del PSOE tiene la misma edad que yo. Si surgimos como respuesta a la crisis del bipartidismo sería absurdo participar de ninguno de los dos, ni PSOE ni PP».

Miembro de Espacio Alternativo, grupo escindido de IU, luego Izquierda Anticapitalista, que es el núcleo de Podemos, Teresa es profesora de instituto, estudió filología árabe, en las universidades de Cádiz y Sevilla, con intención de trabajar en la inmersión lingüística de inmigrantes y ante la falta de estos programas sacó las oposiciones en Lengua y Literatura.

http://www.ideal.es/andalucia/201409/28/tendria-romper-pacto-gobierno-20140927230146.html


Teresa Rodríguez: "Podrá haber confluencia con IU si se respeta el método Podemos"

Irene Castro

Es difícil concertar una cita con la eurodiputada Teresa Rodríguez (Cádiz, 1981) en Bruselas. No porque no sea accesible, sino porque tiene una agenda apretada y más esta semana en la que ha participado en varios exámenes a futuros comisarios, entre ellos Miguel Arias Cañete. Nos encontramos a las 8.45 de la mañana, en la plaza de Luxemburgo, justo en frente del Parlamento Europeo, donde todavía quedan restos de la campaña #StopCañete.

Hace menos de 12 horas que el aspirante a comisario de Energía y Cambio Climático ha terminado de examinarse y ahora los grupos tienen que ponerle nota. Rodríguez, que fue una de las 40 portavoces encargadas de interpelar a Cañete, tiene claro qué postura fijará en la reunión de los coordinadores de los grupos que empieza una hora después: "Se tiene que votar en la comisión. No es un buen candidato".

"No respondió a lo de su cuñado, vendió un discurso que no ha aplicado en España -analiza la eurodiputada-. Pidió perdón por lo de Elena Valenciano, pero no por las declaraciones en las que proponía practicar los abortos a la vez que la ecografía para que la madre viera lo que estaba haciendo, ni por sus prejuicios racistas hacia los migrantes".

"Hubo algo positivo y es que cuatro grupos de siete expresaron abiertamente su falta de independencia personal para el cargo", concluye. A partir de ahí, hablamos de otros temas, como la presencia de Podemos en la Eurocámara, la confluencia con IU o el proceso que comenzado para que la "iniciativa" se convierta en un partido, en el que ella ha apostado por una de las alternativas a la propuesta de Pablo Iglesias.

¿Cuál es su valoración de estos primeros tres meses en Bruselas?

Nos han servido básicamente para ubicarnos, entablar relaciones con gente de nuestro grupo parlamentario, que era importante porque uno de los objetivos de venir a Europa era buscar amigos en el sentido político del término y encontrar gente que pudiera estar pasando por un proceso similar al nuestro, cuestionándose el tema de la deuda y con los que poder debatir alternativas económicas a la austeridad. Los hemos encontrado. Ahora estamos estrechando relaciones al mismo tiempo al que vamos incorporándonos al trabajo parlamentario normal en las comisiones.

Dijo que probablemente el Parlamento Europeo no era el sitio para cambiar las cosas, ¿sigue pensándolo?

Desde luego no lo es. El poder legislativo y ejecutivo lo tiene al mismo tiempo la Comisión. La iniciativa parlamentaria parte de la Comisión. El Parlamento sólo puede supervisar, aprobar informes y hacer objeciones. Ese es el trabajo que le dejan a los supuestos depositarios de la soberanía europea. Fundamentalmente es pedagógico y se ve en algunos debates dos cosas esclarecedoras: hay una gran coalición -en todas las votaciones que hemos vivido hasta ahora han sido unitarias entre socialdemócratas y populares- y se observa claramente la influencia de los lobbies. Ninguno me ha llamado a la puerta, pero sí van llegando cartas e invitaciones para ver la realidad desde otra perspectiva. Pero la presencia en la propia ciudad está muy clara: los grupos de presión están en los edificios de alrededor.

En el trabajo del día a día, ¿en qué se diferencian ustedes de los eurodiputados de los de PP y PSOE?

Solemos tener posturas más críticas y autónomas. Dentro del grupo de la izquierda unitaria hay mucha libertad para que las delegaciones desarrollen sus políticas pensando en la situación de su país. Creo que se nota hasta en los andares por los pasillos. Somos distintos porque no llevamos 30 años siendo políticos profesionales como el señor Cañete. En la media de edad, en la novedad, … La gente lo nota: los trabajadores del Parlamento nos conocen, saben que somos los chavales de Podemos y eso no está reñido con un trabajo riguroso.

Cuando plantearon su reducción de los salarios, ¿cuál fue la respuesta que percibisteis de los eurodiputados?

Es algo que se plantea en los medios porque para presentar una iniciativa en el Parlamento hay un procedimiento que es bastante largo. Sí se ha planteado el debate en los pasillos. Todo el mundo se ha sentido de alguna manera interpelado para hablar de su salario y para acusarnos de que estábamos incumpliendo el compromiso. Están mirándonos con lupa para que nos equivoquemos en alguno de nuestros planteamientos. Al menos espero que la carga de la prueba la empiecen a tener ellos y empiecen a decir qué hacen con su salario, si se comen los 300 euros de dieta cada vez que vienen, si cobran sobresueldos del partido como Cañete, si tienen acciones en un montón de empresas, cuánto percibe al mes por negocios, ... Que les pregunten a ellos cómo se vive como eurodiputado cobrando al mes 1.700 euros como estamos cobrando nosotros.

Usted dejó IU. Ahora que se habla de confluir con IU. ¿Qué le parece que Podemos se llegue a presentar con una formación de la que se marchó?

Hemos dicho muchas veces que podrá haber confluencia con IU y cualquier otra organización que comparta los objetivos siempre que se respete el método: que las listas se creen desde abajo, en forma de primarias ciudadanas abiertas, donde todo el mundo se puede presentar y votar, sin negociaciones en los despachos sobre las listas; que se socialice el debate sobre el programa y todo el mundo puede aportar. Ese es el método Podemos, que se puede llamar de cualquier forma, pero forma parte de nuestro ADN y no podemos prescindir de él. Hay una cuestión programática que es la más sencilla porque hay bastantes coincidencias pero hay una tercera parte que es la de la coherencia. En su momento yo me fui de IU por los pactos con el PSOE a nivel municipal y plantearse que hay un cambio de ciclo y que podemos acabar con el bipartidismo me parece que es una cosa que los compañeros de IU tienen que hacer.

¿Ha cambiado IU en algo que ahora le permita volver a estar con ellos?

En la práctica siguen gobernando con el PSOE en Andalucía. Sguen teniendo una cosa que pueden mejorar bastante, que es la profesionalización de la política. Hay una especie de tapón en IU que impide a la gente más joven y nueva acceder a la dirección. Es algo de lo que tenemos que vacunarnos nosotros porque no es algo de lo que estemos exentos cuando llevemos una trayectoria.

Ahora metieron a Alberto Garzón en la dirección.

Sí, pero fue justo después de las elecciones, como efecto del resultado electoral.

Dijo que la confluencia no podrá ser posible con IU en Andalucía si mantiene el pacto con el PSOE. ¿Se ha convertido IU en casta en Andalucía?

No diría tanto. La casta es algo que representa los intereses de una minoría privilegiada: grandes empresas, banca. Es la correlación directa entre el poder económico y el poder político. Creo que IU en Andalucía no es casta pero sí les achaco cierta falta de valentía.

Por un lado no son casta, pero por otro es lo que hace imposible la confluencia por su pacto con el PSOE.

Es algo que aún tenemos que decidir en Podemos. Yo doy mi opinión personal pero es algo que se palpa en los círculos. Hay una crítica que es que hay que ser valientes y construir una alternativa real, pero no se puede estar en el plato y en la tajá, que se dice en mi pueblo. No puedes estar en el Gobierno y a la vez tender la mano a una iniciativa que lo que quiere es romper con el ciclo continuista y recuperar la confianza de la gente. El PSOE ya no la tiene y si IU se pone al lado tampoco la tendrá.

¿Y en Extremadura?

No entraron en el Gobierno. Hay formas para evitar que la derecha entre a gobernar. En Podemos esas decisiones las someteremos a consulta ciudadana, pero yo lo que votaría en esa consulta sería apoyar una investidura contra el PP y pasar a la oposición para que tenga que socializar el debate. Un Gobierno en minoría tiene que negociar contigo y con la ciudadanía para articular los presupuestos, las leyes, … Es lo mejor que podía pasar en los dos sitios.

¿Cree que su convivencia en el Parlamento Europeo con IU ha podido fomentar la confluencia o no tiene nada que ver?

Aquí estamos trabajando juntos con IU y lo estamos haciendo muy bien, pero al mismo tiempo estamos trabajando muy bien también con los portugueses, los griegos o los franceses. Hay un trabajo conjunto en llevar los problemas del territorio al Parlamento. Trabajamos muy bien pero no es el espacio para hablar de confluencia. De confluencia hay que hablar en las asambleas.

¿Han tenido también reuniones con partidos como PSOE o UPyD para plantear este tipo de asuntos?

Hemos compartido espacios con el PSOE y con UPyD, con el PP todavía no. Una fue para pedir la traslación de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre la ley de procedimiento judicial con el PSOE. Con una serie de iniciativas que queremos introducir sobre una renta mínima para los desempleados europeos nos hemos juntado con otras fuerzas. También nos hemos reunido con socialdemócratas y liberales para la campaña #StopCañete.

El equipo promotor de Podemos plantea no ir a las municipales, ¿comparte esta estrategia?

Era mala idea plantearlo en términos globales. Creo que hay la posibilidad de encontrar un equilibrio entre tener garantías de que las candidaturas que se presenten van a jugar un buen papel y a la vez ofrecer la posibilidad a todos los círculos, que llevan una trayectoria y preparación de meses, que puedan al menos optar a la posibilidad de presentarse. Existen mecanismos de control que son parecidos a los que se ha puesto Podemos desde el principio, como podría ser ofrecer a los círculos la posibilidad de presentar su candidatura presentando un proyecto a una instancia superior que pudiera valorarlo y que, al mismo tiempo, recogieran un 1% de avales, tal y como hicimos al principio. Si hay un 1% de los electores que quieren una candidatura de Podemos, ¿por qué no?

¿No le quita horizontalidad un mecanismo de control?

Además de horizontalidad, tiene que haber mecanismos de control. Por ejemplo, yo soy eurodiputada pero en cualquier momento se puede abrir un proceso de revocación. Me corresponde el escaño pero día a día me corresponde renovar el compromiso con Podemos. Con los círculos puede pasar algo parecido: los que están cerca son capaces de controlarse unos a otros, es decir, que no haya una relación directa entre la dirección de Madrid y los más de 1.000 círculos, sino que pueda haber un control de cercanía y también apoyo. Quien mejor valorará la madurez de un círculo, además de la propia asamblea del círculo, son los círculos que están cerca. De ahí la necesidad de establecer estructuras intermedias, no son menos democráticas por el hecho de ser estructuras.

¿A Izquierda Anticapitalista le viene peor esta estrategia porque sí tiene estructura para poder ir a las municipales?

Nos hemos presentado a municipales en muy pocos sitios. No tenemos una trayectoria electoral muy grande. En cualquier caso, no es la estrategia electoral lo que está en discusión ni en Podemos ni en Izquierda Anticapitalista.

¿Por qué es la única eurodiputada que no forma parte del equipo técnico?

En su momento planteé el debate de la necesidad de que los territorios estuvieran autorrepresentados en ese equipo. Me hubiera gustado que la representación territorial la hubieran elegido los propios círculos para que la representación empezara a venir desde abajo. Había diferencia de criterios sobre dejar o no a los territorios dejar elegir a sus propios representantes y por eso no entré a formar parte en su momento del equipo.

Ha secundado junto a Echenique un borrador distinto al promovido por Pablo Iglesias, ¿se ha abierto una brecha dentro del grupo del Parlamento Europeo?

No. Llevamos muy bien lo de plantear diferencias en términos políticos y en términos organizativos. La relación es bastante sana. Llegamos aquí a Bruselas y la dinámica de trabajo es bastante intensa y tampoco tenemos mucho tiempo de debatir el proceso asambleario.

¿Qué no le gusta la idea que ha planteado Iglesias?

Hay que descentralizar la iniciativa y Podemos tiene que echar raíces y relacionarse con los conflictos que tiene cerca. Los círculos tienen que ser el ensayo de algo que empiece a cambiar las cosas y un espacio de empoderamiento popular. Se pueden desarrollar, implementar y afianzar ampliamente si les damos capacidad de decisión. La propuesta de Echenique era más garantista en la defensa de la soberanía de los círculos que la de Iglesias y por eso la apoyé.

¿Esa propuesta le quita poder o representatividad a Iglesias?

Sí, a la figura del portavoz. En general me parece buena idea una portavocía plural, pero en general soy partidaria de los órganos colectivos. Creo que los órganos unipersonales muy reforzados tienen que ver con la vieja política y que tenemos que empezar a hacer la transición de un modelo de personalidades a una organización construida por la gente. Eso pasa por darle prioridad a los órganos colectivos donde esté representada la pluralidad.

¿Intentaron, antes de presentar el borrador, negociar uno unitario?

No. Era más enriquecedor que el debate se produjera de forma pública más que sentarnos. Sería reproducir el modelo de la vieja política de sentarse a negociar quienes tienen posiciones diferentes a ver qué se consigue por unos y por otro. Se abren las puertas y las ventanas, cada uno plantea su modelo de organización y todo el mundo opina. No son dos posiciones solamente, hay ya ciento y pico documentos de cada uno de los tres apartados en los que se divide la asamblea. Con lo cual, como dice Echenique, cuando hay dos posiciones diferentes el resultado siempre es mejor.

Cuando termine el proceso y se determine cómo es el partido, ¿optará por presentarse a alguno de los cargos?

No lo he pensado, la verdad. Estaré donde pueda hacer un trabajo más útil y donde la gente entienda que debo estar: si es teniendo una responsabilidad orgánica o aquí. Lo que sí tengo claro es que lo haré durante un tiempo determinado, que es algo que hemos fijado para los cargos del partido.

3/10/2014


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