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diumenge 22 de juny de 2014 | Manuel
La crisis europea y el ascenso de la ultraderecha son culpa de la izquierda socialdemócrata

Yanis Varoufakis

La atroz gestión europea de la crisis del euro, inevitable dado sus defectos de diseño arquitectónico, [1] ha provocado unos resultados electorales en las últimas elecciones al Parlamento Europeo que son un llamada de atención de la descomposición de Europa. Y se está descomponiendo debido al espectacular fracaso de la izquierda para intervenir tanto durante la fase de construcción de la unión económica y monetaria de Europa como, sobre todo, después del comienzo de su crisis.

La prensa internacional ha presentado los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 como una señal de que la crisis económica que azota Europa ha hecho que los votantes sean atraídos por los dos "extremos", es decir, la ultraderecha y la extrema izquierda. El objetivo de este veredicto es que las élites europeas, cuyas canalladas son responsables de la deconstrucción de Europa, se sientan cómodas. Creen que es una prueba de que, a pesar de “algunos errores” , están centrados, y que algunos votantes caprichosos que se desvían del camino "correcto", tanto a la izquierda como a la derecha. Y esperan que, una vez que vuelva a haber crecimiento, los "perros callejeros" volverán al redil.

Es una representación falsa de la realidad económica y política actual. Los europeos no fueron seducidos por los dos extremos. Cayeron en un extremo: el de la derecha racista, xenófoba y anti-europea. Los partidos de la extrema izquierda anti-europea no han visto aumentar su apoyo en ningún lugar de Europa. [2] Desde hace cuatro años, las instituciones europeas son el campo en el que la incompetencia y la malicia compiten entre a ver quién gana el premio a la ofuscación más irresponsable de la verdad: (a) que se construyó la zona euro con fallos; y (b) que, una vez que había comenzado la crisis sin fin, el único interés de las élites era traspasar las pérdidas bancarias de los balances de activos de los bancos a los hombros de los ciudadanos más indefensos.

Si el sector financiero se ha estabilizado, es gracias a una combinación de una enorme inyección de liquidez del banco central y la austeridad rigurosa que ha rescatado al sector financiero, blindado a los banqueros (sin sanear los bancos), y vuelto a inflar muchas de las burbujas que habían estallado. Todo ello a costa de un daño incalculable a la economía real, el tejido social y las democracias de Europa. La pregunta interesante, sin embargo, es: ¿Por qué la izquierda no ha rentabilizado las pruebas y tribulaciones del diseño neoliberal de la zona euro y el enorme sufrimiento infligido a la mayoría con esta "cura" neoliberal?

La razón obvia es que, antes de 2008, la izquierda "oficial" de Europa había invertido mucha energía en ser ... cooptada por los cabildos neoliberales que diseñaron y levantaron la arquitectura defectuosa de la zona euro. Después de 2008, una vez que el diseño neoliberal comenzó a desmoronarse, los partidos portadores de la antorcha de la tradición socialdemócrata no dudaron en jugar con entusiasmo pero sin piedad su papel de ejecutores de las políticas económicas reaccionarias. Por lo tanto, no debe sorprender que ahora estén pagando un alto precio electoral.

El partido socialista griego, cuyo gobierno pidió y celebró el primer ’rescate’ de la zona euro (que serviría de modelo para los ’rescates’ de Irlanda y Portugal, por no hablar de la camisa de fuerza fiscal y las reformas del mercado laboral que siguieron en otros lugares, especialmente en España e Italia), ha perdido un 43% del voto popular, cayendo por debajo del 8%. El PSOE en España y los socialistas portugueses han tenido perdidas similares sufriendo el castigo de un electorado desmovilizado que se niega a votarles a pesar de que los gobiernos conservadores que les sustituyeron en 2011 son aún más despreciados. El Partido Laborista de Irlanda está en crisis por haber legitimado el saqueo al por mayor del pueblo irlandés por parte de los banqueros europeos sin escrúpulos, bajo la mirada brutal del BCE y de la troika. El Partido del Trabajo de Holanda, creador del ’modelo pólder" y garante de la socialdemocracia holandesa durante cincuenta años, languidece con el 10% de apoyo electoral.

Los socialdemócratas austriacos y alemanes han sido igualmente incapaces de oponerse a una austeridad autodestructiva o defender en serio a sus representados. En cuanto a los socialistas franceses, cuanto menos se diga, mejor: después de haber cantado y bailado sobre la necesidad de un New Deal Europeo, el señor Hollande ha capitulado ante la señora Merkel en menos de lo que se tarda en decir ’pacto fiscal’. Trágicamente, un día después de que su partido solo obtuviera un lamentable 15% de los votos en las elecciones europeas de 2014, y el Frente Nacional un preocupante 25% (¡!), el primer ministro del señor Hollade prometió ... más recortes de impuestos a los votantes de un partido socialista desconcertado.

Sea como fuere, la pregunta sigue siendo: ¿Por qué? ¿Qué explica la degeneración de la socialdemocracia europea y su apoyo a las políticas reaccionarias y, por lo tanto, su crisis? Mi respuesta es que, en algún momento en la década de 1990, la izquierda socialdemócrata "oficial" de Europa cayó en la trampa de creer que el estado de bienestar ya no necesitaba ser financiados a partir de una parte de los beneficios extraídos por vía política a la industria y el comercio. En su lugar, podrían financiar el estado del bienestar recurriendo a los ríos de dinero acuñados por el sector financiero privado (mientras se exprimía a los trabajadores asalariados y los precios inmobiliarios se disparaban).

En lugar de chocar constantemente con los industriales y comerciantes con el fin de extraer parte de sus beneficios, los partidos socialdemócratas de gobierno creyeron que gracias a un pacto fáustico con los sectores financieros podrían: (a) conseguir más fondos para programas sociales, (b) poner fin a su creciente conflicto con la industria, y (c) codearse con los ricos y poderosos como socios, sin dejar de financiar generosamente los hospitales públicos, las escuelas, las prestaciones por desempleo, las artes, etc Parecía como un sueño hecho realidad para los trajeados dirigentes que no querían abandonar a la clase obrera a su suerte, pero que ya estaban hartos de ... la lucha de clases.

Los pactos faústicos, por desgracia, se escriben con sangre. Los socialdemócratas de Europa, seducidos por la cacofonía especulativa del sector financiero, entumecidos por el mito de la "Gran Moderación", y excitados por la mística idea del "riesgo sin riesgo”, accedieron a que las finanzas pudieran hacer lo que quisieran a cambio de fondos con los que apuntalar los estados de bienestar, que eran reliquias del contrato social de la última posguerra. Esa fue la apuesta de los socialdemócratas. Al mismo tiempo, les pareció una idea mejor, más soportable, que tener que estar constantemente en conflicto con los empresarios, tratando de cobrarles impuestos para redistribuir. En cambio, descubrieron que una relación más relajada con los banqueros era más agradable y llevadera. Mientras los políticos de "izquierda" les dejaran hacer lo que quisieran, los banqueros estaban encantados de darles algunas migajas que caían de su pantagruelesca mesa.

¡Ay, para conseguir esas migajas, los socialdemócratas tuvieron que tragarse entero el anzuelo de la lógica de la financiarización!. Incluyendo el diseño neoliberal de la zona euro. Y así, cuando en 2008 los tsunamis del capital producidos por Wall Street, la City y Frankfurt se evaporaron, el espacio político de la socialdemocracia europea no tenía las herramientas de análisis, o el nervio moral, como para someter el sistema que se derrumbaba a un examen crítico. Habían llegado al punto de “madurez” necesario para aceptar, capitulando por completo, los remedios tóxicos (por ejemplo, los "rescates") cuyo propósito era sacrificar a los trabajadores, los desempleados y los débiles en el altar de los banqueros. De hecho, incluso se ofrecieron como voluntarios para poner en práctica las crueles políticas "imprescindibles" que implicaba su pacto con el diablo, a pesar de ser su perdición.

Epílogo

La socialdemocracia europea no puede sobrevivir a histórico error analítico pre-2008 y a su complicidad con la misantropía organizada post-2008.

Europa, al mismo tiempo, no puede salvarse sin el resurgimiento de una izquierda capaz de someter la construcción de la zona euro a la razón crítica.

A menos que una izquierda revitalizada, del tipo de SYRIZA en Grecia, puede inspirar a los europeos a desafiar las políticas tóxicas que son la causa principal de la deconstrucción de Europa, los únicos ganadores serán el racismo, el nacionalismo y el régimen emergente que he llamado Bankruptocracy (“bancoquebradocracia”).

Notas:

[1] ’Inevitable’ debido a la arquitectura defectuosa de nuestra unión monetaria, que nunca fue capaz de soportar las ondas de choque de la implosión financiera global de 2008.

[2] Calificar a SYRIZA como “anti-europea”, o “extremista”, es calumnioso. SYRIZA es un partido que tiene sus raíces en el movimiento eurocomunista de la década de 1970, que ha defendido consistentemente la UE (incluso la zona euro), y se ha comprometido, hasta hoy, a pesar de los efectos catastróficos de las políticas de la UE para el pueblo griego, con la búsqueda de una solución a la crisis tanto en la UE como en la eurozona.

Yanis Varoufakis es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Actualmente enseña en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su último libro, El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

15/06/14

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7032

+ Info:

Sotelo: "Podemos es una falsa alternativa revolucionaria que garantiza más represión". ..."Podemos es peligroso porque es un centro de demagogia, populismo y, sobre todo, de anticapitalismo que no es realizable. Porque contra el capitalismo financiero hay que luchar contra él desde dentro sabiendo que va a durar mucho".

La naturaleza del reformismo socialdemócrata. Ernest Mandel


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