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dimarts 29 d’abril de 2014 | Manuel
Informe de la situación mundial

Comité Internacional de la Cuarta Internacional 22 de febrero 2014

Esta introducción al debate de situación mundial del Comité Internacional de 2014, supone una continuación de las presentadas en los tres últimos años: seguimos en el período abierto entre 2008 y 2011, con una crisis económica, financiera, ecológica, social; un período de transformación mundial, de profunda desestabilización de las instituciones, de impresionantes movimientos de masas en los procesos revolucionarios en la región árabe… y al mismo tiempo, un período donde falta dramáticamente la cristalización de una salida política progresista. Obviamente, hay una evolución, y cuestiones a profundizar con una mayor distancia. Estas cuestiones son tratadas en esta introducción a través de tres partes:

- Dinámicas, paradojas y contradicciones de la crisis económica capitalista.

- Diferentes aspectos de los cambios en curso provocados por esta crisis.

- Nuestros desafíos como corriente política: no sólo cómo intervenir en las transformaciones actuales de la lucha de clases, en los procesos de revueltas masivas o incluso revolucionarios, sino también frente a un claro proceso de debilitamiento del movimiento obrero organizado, cómo afrontar la forma de unir a las masas explotadas tras la escalada de mecanismos contrarrevolucionarios y destructivos de los tejidos sociales y ambientales.

1. ¿Qué es la crisis económica mundial?

1.1. Características de la crisis

En febrero de 2011, François Sabado hizo esta misma pregunta en el Comité Internacional sobre la crisis que estalló en 2007-2008: “¿Se trata de un incidente financiero análogo a todos los que el capitalismo ha conocido en el pasado, seguidas de recesiones temporales? ¿O es una crisis sistémica a dos niveles: una crisis sistémica porque el nivel de acumulación capitalista desarrollado durante treinta años se ha quedado sin aliento, y una crisis sistémica porque el capitalismo global se ha encontrado con los límites relacionados con la finitud del planeta y de sus recursos naturales?” Y en el caso de la segunda hipótesis, habrá que deducir la urgencia de las medidas que abordan los problemas de raíz: medidas anticapitalistas y de reorganización global de la producción y de la sociedad, como las únicas capaces de satisfacer las necesidades básicas de la población sumida en la espiral de crisis.

Tres años más tarde, y con un poco más de perspectiva, nuestra visión, ya sea más o menos impresionista, o producto de debates marxistas sustantivos, como el recientemente celebrado en el Seminario económico ITRI, está en consonancia con la definición de crisis sistémica del capitalismo. Y hay pocos economistas burgueses que se adscriben a lo contrario, ¡a un retorno al optimismo!

Hay muchas maneras de definir la crisis actual como una crisis sistémica. Me apoyaré en las aportadas por economistas próximos: Michel Husson, tomando a Mandel para definir los límites de la “orden de producción” (1), e Isaac Joshua, que habla de “crisis de sobreproducción capitalista del Tercer Tipo” (2) . Caricaturizan la historia de las crisis:

- Las crisis delsiglo XIX, las de la regulación competitiva, se resolvieron por la fuerte caída en el coste de materias primas, los precios y la purga de la deuda y, especialmente, de los salarios finales, y después de una extensa destrucción de capital permitiendo la recuperación de beneficios, apoyados en uno o varios sectores motores de producción. Estas crisis fueron intensas pero cortas.

- La crisis de 1929 fue muy intensa y larga. El capitalismo entró en el período de dominio del salario. Por lo tanto, cuando se dieron las crisis de sobreproducción no cabía más que diluir la caída acumulada y el consumo en un pequeño entorno de producción. El impacto inicial se multiplica y la salida de la crisis a través de la competencia se hace imposible. Todo esto no se debe a la situación económica, sino principalmente a factores políticos -específicamente, la guerra y sus resultados que permitieron la reactivación de la acumulación capitalista.

- La crisis actual parece relativamente menos intensa… ¡pero su extensión también conduce a convulsiones de las que no vemos final!

¿Cuáles son las bases de la actual crisis sistémica? Para evitar una nueva crisis paroxística como la de los años 30-40, la respuesta asumida por el capitalismo en la segunda mitad del siglo XX es la llamada comúnmente “fordismo”, con una intervención económica constante y generalizada del Estado en la relación de trabajo, y en la regulación de los mercados y de la moneda. Y cuando los beneficios distribuidos declinaron a mediados de los años ´60, cristalizando en una nueva forma de crisis capitalista para los años ´70, la regulación fordista protegió eficazmente al sistema de la violencia del pasado, pero a costa de limitar la recuperación sostenible de los beneficios.

La fase neoliberal iniciada en los ´80 revivió la ofensiva capitalista apoyándose en el desempleo masivo y la sofisticación de la globalización financiera. Ante la necesidad de aumentar significativamente la tasa de explotación del proletariado, la competencia capitalista se intensifica, desde hace más de 30 años, por las transnacionales, por la financiarización globalizada de la reproducción del capital. El capital financiero ha alcanzado un extraordinario poder de depredación hacia el hombre y la naturaleza. Este poder combina las nuevas dimensiones de la esclavitud asalariada en empresas globalizadas en la industria, en la agricultura y en los servicios, la “acumulación por desposesión” en las economías dominadas, y la penetración en las sociedades periféricas para acaparar tierras y su monopolización para la exportación, con una nueva etapa en la destrucción de condiciones de supervivencia de poblaciones enteras.

La liberalización de la economía mundial presenta un mayor alcance en algunos aspectos que la realizada a finales del sigloXIX donde los elementos de proteccionismo industrial y comercial fueron muy significativos. Pero el papel de los Estados es, hoy día, muy superior (la proporción en el PIB de los presupuestos públicos se encontraba en 1913 por debajo del 9% en EEUU y Francia, frente a más del 30% y el 50% respectivamente de hoy). Hay que destacar, en las convulsiones actuales, la acción voluntarista de los Bancos Centrales, constituyendo una diferencia esencial destacable entre el “neoliberalismo” y la época clásica del liberalismo del siglo XIX.

Este neoliberalismo ha trabajado para corregir la tasa de explotación, ampliar estructural y geográficamente el espacio mercantil, y distribuir beneficios en tiempos de alza. Sin embargo, la eficacia del capital invertido no condujo a innovaciones rápidas y numerosas como sucedió en sectores claves como los ferrocarriles, la electricidad o los automóviles. Desde este punto de vista, hay que señalar la paradoja del economista estadounidense Solow al proclamar: “¡La era del ordenador está en todas partes excepto en las estadísticas de productividad!”. Esta falta de eficiencia explica en parte la dificultad de que las ganancias de beneficios repercutan en una dinámica inversora general, conduciendo de esta forma a una verdadera crisis.

La economía de crédito ha permitido durante un tiempo la recuperación de la tasa de crecimiento suficiente para hacer pensar que la crisis se puede superar, aun ampliando las diferencias de crecimiento entre las principales regiones económicas del mundo. Así mismo, por último, la globalización tiene también el efecto de ¡propagar rápidamente la dinámica de desestabilización económica! Las contradicciones se agudizan. Como dice Isaac Joshua, “la intervención del Estado, por un lado, y la baja flexibilidad de los salarios y los precios, por otra parte, reducen la magnitud de la crisis actual (…). La globalización del capital productivo y la financiarización de la economía real aumentan la inestabilidad.

La fuerte presión sobre los salarios tiene un efecto negativo en el consumo, aunque la economía sofisticada de crédito y la extensión del espacio-tiempo capitalista compensaron este efecto en los medios de producción. Pero ahora sabemos que la crisis actual fue precedida por una tasa de retorno de los beneficios. A finales de 2007, la economía de crédito y la especulación generalizada llegó a su límite, y produjo la explosión de la burbuja de los famosos “préstamos tóxicos”. Desde entonces, el trasvase de las pérdidas bancarias a las finanzas públicas, justificadas por los gobiernos para “salvar la economía”, ha permitido a la burguesía recuperarse mediante el asalto contra el déficit público.

Esta orientación ha alimentado duros planes de austeridad en todas partes, pero particularmente traumáticos en Europa. Estos aspectos ya han sido ampliamente abordados. Concluimos que más allá de los iniciales grandes discursos anti-finanzas, el saldo de la ideología burguesa dominante permaneció firmemente arraigado en el neoliberalismo y no volvería de nuevo al keynesianismo … de esta forma, las reformas de la regulación bancaria contra la especulación inmobiliaria parecen limitadas, mientras que la concentración bancaria es vertiginosa: el valor de los activos administrados por el primer grupo inversor de EE.UU. Black Rock alcanzó el PIB de Alemania; los de bancos (en orden descendente) como Mitsubishi, Deustsche Bank, Credit Agricole y BNP Paribas se equiparan al PIB francés …

Entonces, ¿qué concluimos para 2013?, ¿cuál es la perspectiva para el 2014?

2013 ha sido otro año de débil crecimiento económico o de recesión, más o menos fuerte según el país. Sin embargo, la crisis de la deuda parece en este momento contenida, las perspectivas de una recuperación lenta del “Santo Crecimiento” se precisan para este año, pero ¿con qué solidez? Se plantea entonces una cuestión: la crisis de la deuda ¿demostrará ser una nueva debilidad del sistema, o, finalmente, una bendición para el capital reconsiderada sobre la base de esta purga? Deben analizarse varios factores.

1.2. Una amplia variedad de situaciones en función del papel dominante de los bancos centrales

- En los EE.UU., el Banco Central (la Reserva Federal) tiene un papel expansionista para luchar contra la recesión (compra masiva de títulos valores, además de tipos de interés llamados “directores”, muy bajos para los préstamos), que tras la caída de 2009 ha dado lugar a un aumento del crecimiento del 3,5 al 4% para este año… pero con factores de debilidad evidentes: nuevas burbujas –sobre bienes inmuebles e Internet- aparecen amenazadoras.

- En China, el Banco Central no ha dejado de caminar por la “acuñación de moneda” (creación de dinero) para reactivar su economía, y el crecimiento está aumentando de nuevo (7-8%). Pero con nuevas vulnerabilidades: banca y sector inmobiliario, corrupción rampante, pérdida de competitividad. Incluso más que en EE.UU., se da el temor de quiebras bancarias con consecuencias desconocidas.

- Europa es globalmente el “hombre enfermo” del capitalismo: la zona euro es la más amenazada por la fragilidad de la estructura institucional al reunir capitalismos heterogéneos, y por una política monetaria y crediticia que ha amplificado la crisis con una duración sin precedentes. Las diferencias en la evolución del PIB alcanzaron un nivel sin precedentes (el Norte de Europa un 3% en comparación con 2007, en contraste con el Sur, -9%). Incluso si no se han reducido desde 2007, las deudas públicas y privadas todavía aparecen encorsetadas por el Banco Central Europeo y los nuevos instrumentos de regulación (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, el Mecanismo Europeo de Estabilidad) para aliviar la presión sobre el tipo de interés, con una política monetaria restrictiva.

Los países estigmatizados como “PIIGS”: los países del sur de Europa e Irlanda están bajo control mediante “purgas” drásticas. De momento, Alemania y el norte de Europa no se han visto afectados, pero Francia está experimentando ataques sociales sin precedentes desde la mitad del siglo XX y la presión de la competencia fiscal está aumentando en todas partes. Después de un año de estancamiento en 2013, ¿visualizamos el comienzo de una solución capitalista, con todo el beneficio para los patrones?… o al menor shock, ¿la llegada de una verdadera deflación (caída de precios y salarios con la compresión de la economía) en una nueva fase de la crisis?

- Las políticas de los grandes bancos centrales tienen efectos sobre otros bloques económicos, viejos (como Japón) o “emergentes” (como el Este de Asia, la India, Brasil y América Latina, Rusia, Turquía): ¿más que ganadores, no serán víctimas de la recuperación estadounidense y china, y de las grandes diferencias monetarias? Los mercados monetarios muestran de hecho una gran ansiedad, y algunas de estas economías, como la argentina, la india y la rusa, estarán atrapadas a principios de 2014 por la dinámica de EE.UU. o Europa, con fugas monetarias y financieras desestabilizadoras.

1.3. Empleo, desempleo… y las ganancias

Los elementos de la crisis económica en cada país son aprovechados plenamente para justificar las ofensivas de las clases dominantes. Las batallas por la competitividad contra los derechos y beneficios sociales para mercantilizar las reglas estatales que regulan el medio ambiente suponen siempre una desregulación más liberal.

- Este ataque se basa en el desempleo masivo, que sigue aumentando (más de 200 millones en el mundo), correspondiendo a Europa 26 millones o el 11% de la población (un 6% en Alemania frente al 20% en los países del sur del continente). Y también hay un aumento general de la inseguridad en el empleo. En estas áreas, las mujeres son las primeras afectadas, así como los jóvenes, pues son dos categorías que experimentan en un primer momento toda la precariedad técnica.

- La competencia por las inversiones internacionales y la reindustrialización, ya sea entre continentes, entre países e incluso dentro de cada país, se utilizan cada vez más para fortalecer la esclavitud asalariada… pero también conducen a un crecimiento numérico de asalariados. Este asalariado cada vez es más precario, con una articulación, en los segmentos de producción global y en cada empresa, de trabajadores seguros y trabajadores pobres atrapados en esta situación. Hay que tener en cuenta que este es el primer “halo de empleo” que es reactivo cuando la economía se recupere.

- Beneficios: Las transnacionales continúan su concentración y refuerzan sus poderes contra los Estados. Pero, aunque los índices de recuperación alcancen su nivel anterior a 2008, los beneficios, difíciles de analizar para los economistas marxistas en general, no parecen recuperarse hasta el momento, debido a que la eficiencia del capital invertido (o productividad de capital) se mantuvo baja a pesar del aumento del tipo de explotación. Por lo tanto, los beneficios continúan avanzando hacia la distribución rentista a los accionistas, en lugar de a la inversión productiva. Seguramente habría que completar nuestro análisis por sectores, por ejemplo, un estudio más preciso del sector de la automoción, que ha recuperado su producción anterior a la crisis, por su papel fundamental en la producción capitalista.

Conclusión:

La implementación de la actual crisis económica es mundial, pero desigual. Por ahora, no podemos hablar de salida de la crisis, tras 6 años de su explosión: los beneficios no se consolidan, la “recuperación” económica es frágil, y los elementos desestabilizadores son muy importantes.

El capitalismo sigue funcionando, protegido por su sofisticada organización y su gran flexibilidad. Sin embargo, las convulsiones económicas y el crecimiento vertiginoso de las desigualdades impiden una fuerte recuperación de su legitimidad en un mundo donde se produce un acceso a la información sin precedentes, permitiendo, por ejemplo, la difusión de hechos tan demostrativos como que “Las 85 personas más ricas tienen tanto como la mitad de la población mundial" (Informe Oxfam de 2014).

2. Desestabilización Las crisis socio-políticas y la creciente

2.1. Dinámica de la competencia inter-imperialista

Incluso si son los dos primeros bloques capitalistas e imperialistas, las posiciones estadounidenses y europeas se han debilitado, provocando una inclinación de poder hacia Asia, en primer lugar hacia China. De pronto, la lucha interimperialista para recuperar o adquirir posiciones de dominación geopolítica se acentúa.

- La contraofensiva neoconservadora en EE.UU. durante la era de Bush fue un claro fracaso. Las guerras en Irak y Afganistán se confirman como desastrosas, y el intento de Obama de recuperación, sobre una base menos agresiva en el contexto de las revoluciones árabes, no es más convincente. La voluntad de EE.UU. de preocuparse ante todo de Asia Oriental, mientras la Unión Europea tome posiciones en otro lugar, no funciona realmente. Somos testigos de los tanteos para desarrollar su “Pax Americana”, con Irán, por un lado, e Israel, por otro…¡con tan poco para felicitarse! Y la credibilidad del poder estadounidense en el mundo sufre las tramas Wikileaks o Snowden / NSA. Al mismo tiempo, el gobierno de Obama se encuentra debilitado por las dificultades para imponer su política interna: bloqueo presupuestario, limitaciones a la “Obamacare”.

Al mismo tiempo, los EE.UU. sigue siendo la primera potencia capitalista, que trata constantemente de impulsar sus beneficios. Así han sido capaces de convencer a los gobiernos de la UE en 2013 para entrar en negociaciones finales y secretas –con un nuevo acuerdo de libre comercio en un gran mercado transatlántico (el “TTIP” o ” TAFTA “)- que abrirá la competencia sin freno en las economías europeas (servicios y contratación pública, protección social, cultural y ambiental …) y proporcionará a los grandes grupos privados derechos para explotar a los pueblos y a la naturaleza.

- La Unión Europea, que estructura la convergencia de intereses capitalistas neoliberales, manifiesta al mismo tiempo muy poca unidad política. Mientras que la política exterior de la UE es inconsistente, los imperialistas británicos y franceses, especialmente, están tratando de llevar a cabo su propio juego, pero con pocos resultados consolidados: falta de control sobre Libia tras la intervención occidental; creciente desestabilización del Sáhara en África; vuelta de Rusia en el Medio Oriente por el conflicto sirio. Hollande y Cameron quieren revivir su imperialismo político tradicional por “proyectar” fuera de Europa, pero han debilitado sus gobiernos, mientras que la unión en torno a Merkel toma ventaja en las relaciones “centro-periferia” de Europa. Por último, el aumento de las fuerzas centrífugas en algunos estados se confirma: en el Estado español, Gran Bretaña, Bélgica …

- Las políticas de ajuste estructural y los métodos de intervención imperialista en África tambalean muchas estructuras estatales. Aunque el crecimiento económico puede observarse en algunos países, conducen al aumento de la desigualdad, a la destrucción de las economías de subsistencia y a la desesperación. La aparición de la nueva China como agente del imperialismo; las rivalidades franco-estadounidenses.; el surgimiento de fundamentalismos religiosos oportunistas como nuevos actores ideológicos, así como las reacciones al imperialismo occidental (intervenciones en Malí y África central) empujan al continente a la guerra, al caos y a los desastres humanitarios. Después de Sudán del Sur, ¿toca el turno a Camerún o a cualquier otro?

- En el Lejano Oriente se ha observado en los últimos años un aumento de las tensiones interimperialistas entre Japón, China, EEUU protectora de ASEAN, especialmente por el control de la Mar del Sur de China, y Corea del Norte.

A principios de 2014, otras tensiones se intensifican en Europa del Este, ya que Putin niega cualquier menoscabo de la influencia rusa sobre sus vecinos, como sucede en Ucrania.
Con la agudización de la competencia económica y la renovación del uso del chovinismo como sustituto a los problemas sociales y políticos de cada país, ¿no son reales y crecientes los riesgos de confrontación entre Estados?

2.2. Desastres ecológicos, mercantilización del medio ambiente y desplazamientos poblacionales

Las consecuencias del cambio climático están empezando a aparecer en todo el mundo-, experimentándose por primera vez en los trópicos. No sólo podemos analizar el daño actual (como sequías inundaciones), sino también los desastres que se pueden atribuir a este cambio, como tormentas excepcionales, que plantean la cuestión de elevar el nivel de solidaridad humanitaria y de reconstrucción, en un momento en que los estados y las instituciones internacionales son cada vez menos eficaces en este campo (véase el balance de Haití). El desarrollo de nuestra respuesta a este tipo de desastres es objeto de una contribución específica en esta sesión, a partir de los tifones en Filipinas y de las experiencias solidarias que la Cuarta Internacional ha llevado a cabo.

Frente a estos peligros para la humanidad, los capitalistas asumen emplear como buitres las crisis ambientales, y en particular, las crisis climática y energética para obtener nuevas fuentes de beneficios (“capitalismo verde”, bolsas de carbono, mercados privados de agua….)

Con independencia de la conciencia ecológica de la población, los daños al medio ambiente siguen siendo enormes y degradan las condiciones de vida en muchas zonas y lugares: deforestación acelerada, en particular, en las zonas ecuatoriales; contaminación del agua (salada y dulce) y acaparamiento de agua dulce; explotaciones mineras depredatorias, con el escándalo del gas de esquisto; peligros y precios de la energía nuclear (como las consecuencias de la catástrofe de Fukushima, aún no resueltas)… Al mismo tiempo, las empresas transnacionales continúan con su presión para acaparar tierras, insumos para la agricultura y patentes de la vida. Actualmente, todos estos ataques deben ser considerados como luchas esenciales.

Por último, la globalización neoliberal, así como las crisis sociales, ambientales y políticas, multiplican los conflictos armados y el desplazamiento forzoso, que en conjunto presenta un costo humano terrible. Mientras que el Norte y Europa, se convierten en fortalezas inaccesibles literalmente para repeler inmigrantes y refugiados en el mar, millones de seres humanos se encuentran hacinados en campamentos improvisados ​​en el Sur. Estos fenómenos están aumentando en África o Asia, y actualmente en el conflicto sirio. El abandono de los refugiados debería considerarse, cada vez más, una fuente de escándalo y de desestabilización de la situación global.

2.3. La explosión de los movimientos de masas contra los diversos aspectos de la crisis

Los movimientos de masas que se multiplican tienen dimensiones económicas, sociales, institucionales y ambientales. Ante el deterioro de su situación y la falta de perspectivas para los jóvenes, las revueltas masivas articulan estas dimensiones de manera renovada, pasando la mayoría de las veces al lado del viejo movimiento obrero integrado en las políticas dominantes, o superándolo ampliamente.

- Proceso revolucionario en la región árabe: después de la caída de los dictadores en Túnez y Egipto, observamos la continuación de los movimientos de masas hasta provocar la salida de los siguientes gobiernos y especialmente de los gobiernos islamistas, llegando la crisis de los Hermanos Musulmanes hasta Turquía. Las revueltas de masas fracasaron en algunos países (Marruecos, Jordania…), pero continúan o nacieron en otros lugares (Sudán o Arabia Saudí…). Sin embargo, como sucede al pueblo sirio, se ha visto, de manera heroica pero terrible, la contra-ofensiva de los aparatos del Estado y el crecimiento de las corrientes fascistas religiosas. Y la debilidad de las perspectivas socialistas es cada vez más problemática. Gilbert Achcar nos proporciona herramientas esenciales para entender el proceso en su complejidad y su probable continuación a largo plazo, con avances y retrocesos parciales, y apoyar en la contribución de su crecimiento.

- Explosiones sociopolíticas a partir de crisis urbanas y de la lucha contra la corrupción, que socavan a países que se creían estabilizados por las clases dominantes: A mediados de 2013, vimos simultáneamente una revuelta en Turquía por la defensa del parque Gezi y la plaza de Taksim, y otra en Brasil desafiando los precios y condiciones del transporte en la Copa Mundial de fútbol. Las aspiraciones para alcanzar la democracia y la justicia social pueden ser las semillas de una rebelión en muchos países emergentes.

- También vemos nuevas revueltas proletarias, específicamente en el este de Asia, con una muy baja representación política, si no han sido desplazadas: Bangladesh, Camboya… Constituyen nuevas áreas para investigar alternativas radicales a la globalización capitalista.

- En Europa del sur y los Balcanes, frente a un deterioro sin precedentes de las condiciones de vida, frente a retrocesos sociales, las revueltas y movilizaciones de masas son estructurales, se relanzan o se extienden, incluso si las victorias son escasas, incluso sin hacer retroceder la austeridad, incluso sin salida política: Grecia, Portugal, España, Bulgaria, ahora Bosnia… mientras que el viejo movimiento obrero se está muriendo, ¿cuáles son los posibles nuevos movimientos sociales? El futuro de la situación en Grecia reviste una particular importancia.

- En la antigua Unión Soviética, la impugnación de las “democraduras”, como regímenes específicos de los servicios de seguridad, de oligarcas y de la corrupción se manifestó con fuerza en Rusia durante 2012-2013. A principios de 2014, el impresionante movimiento en torno a “Maidan” en Ucrania condujo a la derrota de un nuevo clan gobernante. Este es el enfoque que debemos tener: a pesar de un alto nivel de represión, más allá de las maniobras del imperialismo occidental, y con una confusión política extrema, ¡los movimientos populares acaban encontrando su camino!

- En América Latina, los límites de extracción del neo-desarrollismo en sus diferentes versiones se han alcanzado, desde el más anti-imperialista (Venezuela), llegando al neoliberalismo más integrado (Brasil), y pasando por formas intermedias (Argentina). Aparecen nuevos movimientos de masas, en los que la derecha reaccionaria también tiene presencia.

A pesar de su frecuente confusión, pero debido a sus demandas, apoyamos casi todos estos extraordinarios levantamientos urbanos. Salvo raras excepciones, Tailandia y Venezuela, al saber que son vertebrados desde la A a la Z por sectores ultra-reaccionarios. Y también vemos que sin una salida progresista a medio plazo, los movimientos de masas pueden ser disturbios comunitarios destructivos, y fracasar más globalmente por las ofensivas de las clases dominantes que se movilizan contra los instrumentos revolucionarios.

2.4. Las contrarrevoluciones avanzan

Con la agudización de la crisis económica, cristalizan las tendencias en contra de los revolucionarios basadas en la ofensiva de las clases dominantes: organizan los retrocesos sociales intrínsecos al neoliberalismo, acumulan diferentes manifestaciones del aparato de los Gobiernos de “guerra contra el terrorismo” y aumentan las corrientes militantes ultrarreaccionarias.

- Las fuerzas políticas dominantes fuertemente destrozadas reaccionan a través de los aparatos del Estados al cuestionar los logros democráticos en nombre de la defensa de los intereses nacionales: vigilancia electrónica generalizada, desde EE.UU. a China; nuevas leyes liberticidas contra asociaciones y activistas; perfeccionamiento y brutalidad de los dispositivos anti-manifestaciones. Muchos casos recientes han demostrado que ningún continente escapa a la criminalización de la acción obrera, democrática, cultural: Europa (España, Francia, Rusia…), Asia (Pakistán, China…), África (Sudáfrica, Egipto…) y América Latina (Argentina,…).

- En Europa o en las democracias donde los avances han sido más estables, se ha producido una disminución de los derechos democráticos en todos los niveles: funcionamiento parlamentario cuestionado por la “troika” (Comisión Europea-BCE-FMI); leyes y decisiones anti-movilización; aparatos y equipos de policía y de seguridad infiltrados, incluidos los servicios privados.

- Las corrientes ultra-reaccionarias y fascistas participan con mayor eficacia en el ámbito público de todo el mundo en condiciones muy variadas y a veces bajo formas combinadas, criminalizando los derechos de las mujeres, las lesbianas, gays, bi-, inter- o transexuales (LGBTI), desafiando a los servicios sociales públicos:

- El Tea Party de EE.UU., “Manif pour tous” en Francia;

- Movimientos racistas populistas en Europa, contra árabes y musulmanes, negros, y de una manera más generalizada, contra los romaníes;

- Populismo de extrema derecha en el poder en Hungría, y quizás pronto en la India;

- Movimientos neonazis en Grecia, en Europa del Este, y a veces muy presentes dentro de los movimientos de protesta democráticos interclasistas;

- Fundamentalistas de todas las religiones, con fuerza en todo el mundo, que cargan contra el derecho a la educación, los derechos de las mujeres, los derechos de LGBTI, los derechos a la expresión artística, llegando a cometer incluso asesinatos; y el fundamentalismo religioso que intenta distraer y aplastar a los movimientos populares de liberación;

- Yihadistas y “locos de dios” que llevan a cabo operaciones armadas en los conflictos militares reales, multiplicados en gran parte de África y Asia.

- En este contexto, hay que insistir en la violencia y la determinación reaccionaria contra los derechos de las mujeres que están siendo atacados en todas las esferas, y amenazado a nivel institucional a gran escala, como sucede en España con el derecho a la aborto.

Conclusión:

Nos enfrentamos a varias contrarrevoluciones, que plantean problemas tácticos antiguos pero renovados:

- ¿Qué nivel de alianza política es posible contra ellos?

- ¿Qué tratamiento hay que dar a las corrientes fascistas y fundamentalistas infiltradas en los movimientos de ira popular?

3. Revoluciones y contrarrevoluciones al comienzo del siglo XXI. Nuestras tareas

Debemos actuar en una situación muy contradictoria, con bastantes paradojas (¡por suerte manejamos un pensamiento dialéctico!): Hay, en primer lugar, un crecimiento cuantitativo de la clase obrera en el mundo y de las luchas de masas; y en segundo lugar, una crisis del capitalismo que agota, y ofensivas contrarrevolucionarias significativas en un contexto de pérdida de la estructura del movimiento obrero y de la perspectiva socialista. Pero un hecho esencial es que el miedo a la confrontación con los poderes fácticos disminuye de manera decisiva, en muchas ocasiones.

- Las revueltas y revoluciones (en el sentido objetivista de Lenin) son muy poderosas y decididas, se crean nuevas formas de lucha, pero presentan una auto-organización limitada, y formulan pocas alternativas al poder -y no son capaces de obtener o consolidar su aprendizaje. De golpe, no son sólo “ejemplos” parciales, sino que continúan en una gran confusión. ¿Cómo avanzar, sobre todo, en el nivel de conciencia?

- La incapacidad del capitalismo para satisfacer las aspiraciones de las masas impide estabilizar la situación por métodos democráticos burgueses. Esto libera espacios para instrumentos directos contrarrevolucionarios. Pero ¿por qué tantas dificultades para reorganizar al movimiento obrero y a su componente revolucionario?

- La crisis del viejo movimiento obrero continúa: la integración cada vez mayor de la socialdemocracia en los aparatos burgueses (grandes gobiernos de coalición en 16 países europeos, Hollande en la presidencia de Francia) y la integración en las principales confederaciones sindicales. La socialdemocracia no es más que una forma burguesa de alternancia, con una cultura histórica de la izquierda “para la galería”.
El neo-reformismo, encarnado por los antiguos PCs o nuevos partidos de la coalición de izquierda, luchan para ocupar espacios dejados por la socialdemocracia. Se enfrentan a la dificultad de desarrollar perspectivas dinámicas, transmitiendo a veces nuevos impasses proteccionistas, y a menudo una visión de las relaciones “campista” entre las grandes potencias que les lleva a negar levantamientos de masas por la libertad, como ha sucedido con los pueblos sirio o ucraniano.
También se debe analizar la evolución de los movimientos nacionalistas de origen progresista, enfrentados a una crisis capitalista global multiforme que los pone ante retos políticos decisivos.

Por último, ¿qué balance puede extraerse de la ola anti-globalización, ahora en reflujo, como un intento de superar estas crisis?

- La izquierda anticapitalista y revolucionaria está tratando de superar la marginación en los nuevos movimientos de masas. Siempre interviene en los movimientos sociales obteniendo a veces resultados electorales importantes, muy por encima de su influencia real. Pero no encuentra los puntos de apoyo suficientes para presentar una salida política progresista creíble y acaba retrayéndose.

- Nuestra corriente, la Cuarta Internacional, llega a posicionarse de manera insustituible: busca la auto-organización de las masas, la unidad para ganar las demandas sociales y democráticos esenciales; lucha contra el imperialismo y refuta el campismo, formulando programas anticapitalistas y ecologistas, feministas e internacionalistas, adaptados a la nueva situación de convulsiones y con un carácter transitorio hacia el socialismo … comenzando con la expropiación de los bancos y la socialización de los grandes grupos económicos, como los energía que destruye la humanidad y el planeta. Pero en esta etapa de fuerte rechazo a las “máquinas políticas”, ¡todo esto no es suficiente para ganar una influencia significa! Debemos encontrar puentes entre el nivel de organización de las masas en lucha y la organización de los partidos políticos para la victoria del proletariado contra la explotación. Y debemos supervisar las nuevas experiencias de grupos de izquierda radical o revolucionaria: en el Estado español, Gran Bretaña, Argentina….

- Tenemos más o menos presencia, y actuamos en la medida de nuestras fuerzas en muchos países, pero hay algunos que se encuentran en un momento particularmente emblemático para nuestras responsabilidades actuales, como Grecia, Siria, Bosnia, Venezuela… por lo que debemos reflexionar sobre nuestra contribución internacional.

Nuestro reto consiste en establecer nuevos vínculos internacionales entre las clases explotadas, entre las diversas formas de lucha contra la opresión. ¿Cómo revitalizar la solidaridad y la lucha política internacionales? Porque de lo contrario ¡la fragmentación generaría tendencias reaccionarias sociales que pueden vencer!

1) Michel Husson: La teoría de las ondas largas y la crisis del capitalismo contemporáneo, hussonet.free.fr, diciembre 2013

2) Isaac Joshua: de 1825 a 1929 y 2008: – “. un entorno histórico único,” una crisis del tercer tipo 18 de noviembre 2013, …http://www.europe-solidaire.org/spip.php

17 de abril 2014

Cristiano Babel, miembro del Bureau

http://www.democraciasocialista.org/?p=2935


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