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Anticapitalistes
  
dimarts 4 de març de 2014 | Manuel
El izquierdismo y la cuestión del partido en Lenin: El bolchevismo y la socialdemocracia revolucionaria.

Lars T Lih

El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo, escrito en la primavera de 1920 para ser distribuido a los delegados del 2o Congreso de la Internacional Comunista o Comintern, fue el último trabajo extenso de Lenin que, con posterioridad, solo publicaría artículos. El mensaje que Lenin intentaba comunicar debe entenderse en relación a las particulares circunstancias del momento.

La Internacional Comunista (Comintern) fue fundada en la primavera de 1919, en una época de gran entusiasmo y esperanza ante la posibilidad de que las revoluciones inspiradas en el modelo soviético se extendieran por toda Europa. Lenin y Grigorii Zinoviev hicieron predicciones muy optimistas en el sentido de que el Segundo Congreso de la nueva Comintern fuera no sólo una reunión de partidos, sino también de repúblicas soviéticas. En consecuencia, no se dio mucha importancia a la cuestión del partido como tal. Como Trotsky declaró más tarde, la expectativa era que “se produciría una ola de levantamientos espontáneos y caóticos, en el proceso de los cuales se clarificaría la vanguardia de la clase obrera y el proletariado tomaría el poder en uno o dos años”. [1]

Sólo un año después las esperanzas en el advenimiento de la revolución de los soviets en Europa habían disminuido, y finalmente desaparecieron. En la primavera de 1920, los dirigentes de la Comitern aún confiaban en que estaban en vísperas de una nueva crisis revolucionaria. Zinoviev hizo en 1919 la predicción de que la revolución de los soviets triunfaría en un año, aunque corrigió más tarde: se extendería por Europa en dos o tres años: ¡dejemos que la burguesía disfrute de un corto respiro! Sin embargo el optimismo del 2o Congreso fue bastante macabro. [2]

De hecho, el cambio de perspectiva no fue sólo añadir unos años más a las predicciones de triunfo de la esperada revolución. Los líderes bolcheviques se dieron cuenta más tarde que Europa ya no estaba en una situación revolucionaria y que el único objetivo plausible era la preparación de la próxima crisis. Este nuevo diagnóstico estuvo presente en el Congreso, pero también se encuentra en el opúsculo de Lenin, aunque siempre con el enfoque más positivo posible.

La situación en 1920 era que los capitalistas encarcelaban comunistas y no al revés. Lenin presentó esta represión capitalista como el último coletazo de una burguesía aterrorizada: "la vida triunfa por encima de todo. Que la burguesía se sobresalte, se irrite hasta perder la cabeza, que rebase los límites, que cometa necedades, que se vengue de antemano de los bolcheviques y se esfuerce en aniquilar (en la India, en Hungría, en Alemania, etc.) a centenares, a miles, a centenares de miles de bolcheviques de mañana o de ayer. Al obrar así procede como han obrado todas las clases condenadas a desaparecer por la historia".

Sin embargo, la conclusión más importante era: “Es posible que en casos aislados, en algunos países, y por períodos más o menos breves, tenga éxito (la represión)".

Lenin también apuntó la ausencia de lo que para él era un componente clave de una situación revolucionaria: la incapacidad de las clases dirigentes para gobernar, sobrepasadas por la amplitud de la crisis social. Y un indicador aún más crucial de esta situación no revolucionaria era la conciencia de las “amplias masas”, que (Lenin observó con tristeza) "en su mayor parte, están soñolientas, apáticas, rutinarias, inertes, adormecidas”.

El comentario de Lenin sobre Inglaterra resume su actitud en relación a la situación de Europa en su conjunto: “No podemos saber ! ni nadie se halla en estado de determinarlo por anticipado ! cuándo estallará allí la verdadera revolución proletaria y cuál será el motivo principal que despertará, inflamará, lanzará a la lucha a las grandes masas, hoy aun adormecidas. Tenemos el deber, por consiguiente, de realizar todo nuestro trabajo preparatorio para tener herradas las cuatro patas cuando llegue el momento”.

Dado este diagnóstico de que la situación no era revolucionaria (y solo en el mejor de los casos pre-revolucionaria), el objetivo ya no era potenciar la creación de consejos obreros o soviets, sino concentrarse en la organización del partido como vehículo para preparar la revolución en una situación no revolucionaria. La cuestión que se plantea entonces es: ¿qué clase de partido? Y Lenin responde: un partido de tipo bolchevique en oposición a los partidos filisteos, oportunistas y arribistas de la Segunda Internacional de antes de la primera guerra mundial. El contraste dialéctico entre estos dos tipos de partidos se desarrolla a lo largo del libro.

Sin embargo, si queremos entender qué tipo de partido Lenin está defendiendo, hemos de profundizar más allá de este contraste dialéctico por muchas razones. El rechazo de Lenin de los partidos de la Segunda Internacional no significaba que hubiera abandonado su modelo de partido. Por ejemplo, en mis escritos sobre el bolchevismo de pre-guerra, a menudo empleo el término “modelo SPD”, es decir, el mejor modelo de partido posible, representado por la socialdemocracia alemana. Muestro como Lenin se inspiraba directamente en el modelo del SPD (Partido Socialdemócrata alemán) cuando escribió ¿Qué hacer? en 1902. Algunos lectores han criticado esta interpretación argumentando que, aunque Lenin se hubiera inspirado en el modelo del SPD en 1902, posteriormente se distanció de él, como mostrarían sus escritos a partir de 1914. Sin embargo, esta interpretación pasa por alto la posibilidad de que Lenin rechazara el ejemplo del SPD "realmente existente" porque había fracasado a la hora de aplicar su propio modelo. Creo que fue eso lo que ocurrió en realidad.

Además, la etiqueta “partido de la Segunda Internacional” olvida el hecho fundamental de la vieja división en el interior de todos esos partidos entre la “socialdemocracia revolucionaria” y el “oportunismo”. El oportunismo prevaleció en la Segunda Internacional y por tanto Lenin la rechazó en la forma en que existía. Sin embargo este rechazo no significa que renunciase a su condición declarada de partidario de la “socialdemocracia revolucionaria

Por el contrario, Lenin se desvía de su linea argumental en El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo para declarar que “la historia ahora ha confirmado a una escala general, mundial e histórica la posición que siempre hemos defendido: que la socialdemocracia revolucionaria alemana fue la que más cerca estuvo de ser el partido que necesitaba el proletariado revolucionario para alcanzar la victoria”. Queda claro que Lenin no toma partido en las disputas entre Rosa Luxemburgo y Karl Kautsky después de 1909, sino que apoya la antigua corriente de la socialdemocracia alemana de la cual Luxemburgo y Kautsky eran los portavoces reconocidos hasta 1909. (Sobre este punto ver los comentarios de Lenin sobre Kautsky desarrollados más abajo).

Por último deberíamos entender que el punto principal del libro no es “el partido en una situación revolucionaria” y ni mucho menos “el partido en el poder” –temas que subrayan la distancia con los “pacíficos” partidos de pre-guerra! sino precisamente “el partido que realiza el trabajo preparatorio en una situación no revolucionaria”.

El objetivo polémico del libro ¡el “comunismo de izquierdas”! es definido como la actitud de los izquierdistas revolucionarios que rechazan la necesidad del partido. El libro pretendía contribuir al debate en el seno del 2º Congreso de la Comitern sobre “la necesidad del partido”. Un repaso de este olvidado debate facilita el contexto necesario para entender el último libro de Lenin.

El propósito de este debate era reafirmar “la necesidad del partido” en oposición a los izquierdistas más anarquizantes, los cuales eran considerados, a pesar de todo, capaces de contribuir positivamente a la Internacional Comunista (si se les podía convencer de sus errores). Los líderes bolcheviques no abogaban por un “un nuevo tipo de partido” como más tarde los historiadores estalinistas hicieron, sino que defendían el concepto de partido tal y como se entendió siempre en la Segunda Internacional.

De hecho, Zinoviev ridiculizó algunas expresiones utilizadas por los comunistas de izquierdas alemanes: estamos fundando un partido (escribian) pero “no un partido en el sentido tradicional”. En opinión de Zinoviev, eso era “una capitulación intelectual frente a las ideas del sindicalismo gremialista o industrial, que son reaccionarias” [3]. Este punto de vista de Zinoviev fue incorporado en la resolución oficial del Congreso sobre el tema, dejando constancia que el congreso estaban en contra de cualquier discusión sobre un partido de “nuevo tipo”.

Paul Levi (el comunista alemán que fue el delegado no ruso más importante en el Congreso) pensaba que todo el tema de la cuestión de partido estaba superada. Se quejó de que “se estaba centrando la discusión en una cuestión que la mayoría de la clase trabajadora de Europa occidental había zanjado hacía décadas”. Trotsky se opuso a la condescendencia de Levi. Trotsky podría haber dicho algo así como: "Lo siento, pero no estamos abogando por el mismo modelo de viejo partido, sino por uno nuevo y renovado”. Pero en realidad se limitó a defender a los delegados anarquistas y sindicalistas del Congreso a los que consideraba mas revolucionarios en espíritu que muchos socialdemócratas, aunque estos últimos entendieran en teoría la cuestión del partido

Si se toman todos estos factores en consideración, surge la sospecha al leer El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo de que Lenin está utilizando el prestigio revolucionario del bolchevismo para propagar el propio concepto de partido. Desde luego Lenin dedica bastantes páginas a explicar la historia del bolchevismo a los camaradas extranjeros. Pero si estudiamos con detenimiento esta historia, nos damos cuenta que no se tratan los aspectos específicamente rusos del bolchevismo. El bolchevismo surgió en Rusia en primer lugar como una estrategia de revolución democrática anti-zarista. Según los bolcheviques, esa revolución solo tendría éxito si el proletariado socialista actuaba como dirigente del campesinado. Este escenario está ausente en el enfoque histórico de Lenin. De hecho, Lenin insiste en que no es posible extrapolarlo directamente a Europa.

Lenin tampoco intenta realmente iniciar a los camaradas extranjeros en las complejidades de la la lucha de facciones entre bolcheviques y mencheviques. Esta falta de interés en este tema puede ser mal interpretada. Lenin escribe: “Como corriente de pensamiento político y como partido político, el bolchevismo existe desde 1903”. Mike Macnair considera este argumento y otros de similares como una reivindicación históricamente absurdas [4]. Yo lo interpreto esta frase en el sentido de que el bolchevismo ha existido desde 1903, primero como corriente de pensamiento política y después como partido político independiente. Pero Macnair acierta al decir que Lenin utiliza el término “partido” en un sentido vago en su digresión histórica, para que el lector no tenga ni idea de cuándo, cómo y por qué los bolcheviques evolucionaron de “corriente política” a “partido político”.

El motivo para ello no es que Lenin quiera dar una impresión equivocada de la evolución histórica del bolchevismo. Simplemente no está interesado en este aspecto de la historia del bolchevismo. No intenta subrayar ante los camaradas extranjeros la importancia de purgar a los oportunistas y pasar del estatus de facción al de partido. Es consciente de la imposibilidad de reflejar en una pequeña sección los altibajos de la lucha de facciones en Rusia y no lo intenta, porque su interés principal no es ese.

Su principal argumento se puede resumir así: “el modelo SPD” está desacreditado con razón, porque el mismo SPD está desacreditado. Sin embargo sería desastroso !especialmente al no encontrarnos en una situación revolucionaria! rechazar el modelo junto con el SPD. Barriendo para casa, Lenin muestra como el modelo se había encarnado en lo que todos admitían que era un partido auténticamente revolucionario: los bolcheviques. Así, el “modelo SPD” se convierte en el “modelo bolchevique”. El ejemplo ha cambiado, pero ¿lo ha hecho el modelo?

Bolchevismo y la cuestión del partido

En El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo Lenin habla con desprecio de los partidos de la Segunda Internacional, considerándolos corruptos y degenerados. La cuestión que nos interesa es: ¿Por qué Lenin rechaza estos partidos? ¿Por qué están inspirados en un modelo falso en relación a como ha de ser un partido? ¿o por que no aplicaron con suficiente coherencia y determinación su propio concepto de partido, que el mismo Lenin compartía en su momento? Yo creo que la segunda alternativa puede ser confirmada si se lee atentamente el libro.

Para comprender el tema necesitamos tener una idea de lo que se consideraba el modelo oficial del partido ideal. Me tomo la libertad de volver a mi estudio - Lenin Rediscovered- que está dedicado al pensamiento de Lenin en 1902. En este estudio he acuñado el término ‘erfurtiano’ para describir el modelo de partido ideal de la “socialdemocracia revolucionaria”, un modelo en el que se fundamentaba la socialdemocracia rusa. Erfurt fue la ciudad donde los socialdemócratas alemanes celebraron su primer congreso en 1891, después de recobrar la legalidad y fue dónde aprobaron el muy influyente programa de Erfurt. La influencia en Rusia del comentario de Kautsky, en forma de libro, al programa de Erfurt no puede ser olvidado. Por todo ello, el término ‘erfurtiano’ parece apropiado para designar el pensamiento de los socialdemócratas rusos como Lenin.

La idea esencial de este modelo de partido proviene de la obra de Marx y Engels. El proletariado tiene la misión histórica de constituirse en partido y establecer el socialismo, pero ello significa que el proletariado debe estar preparado ideológica y organizativamente para llevar a cabo esta tarea. Por tanto, la misión histórica del partido es facilitar esta preparación, asegurar que el proletariado (por usar los términos de Marx) “esté unido como movimiento y dirigido por el conocimiento”.

Esta concepción general de la misión del partido deja abierta la cuestión de la estrategia y las tácticas concretas para llevarla a cabo. Esas tácticas estaban aún por desarrollar, y aquí aparece la figura crucial de Ferdinand Lassalle. Lassalle desarrolló la idea de una organización política dedicada permanentemente a impulsar campañas (“legal y pacífica, pero realizando su agitación sin tregua ni descanso”) en apoyo a su mensaje. En mi opinión este proyecto fue una de las más grandes innovaciones del siglo pasado, a pesar de que la contribución de Lasalle en su desarrollo ha sido injustamente pasada por alto. Pero estoy divagando. Aquí quiero remarcar la unidad de tono entre los escritos de Lassalle de 1860 y los de Lenin de 1920.

Lassalle: “Fundar y publicar periódicos para transmitir diariamente esta reivindicación [el sufragio universal] y explicar las razones de ello a partir de las condiciones de la sociedad actual. Conseguid fondos para las publicaciones. Liberad a personas con los fondos del sindicato para llevar estas ideas a cada rincón del país, para conmover el corazón de los trabajadores, los criados, los labradores... Propagad este clamor en cada taller, en cada pueblo, en cada cabaña. Permitid que el conocimiento y la educación de los trabajadores de la ciudad fluya hacia los trabajadores del campo. Debatid, discutid, en todas partes, cada día sin pausa y sin fin”.[5]

Lenin: "Es necesario que el Partido Comunista lance sus consignas, que los verdaderos proletarios, con ayuda de la masa de la gente pobre, desorganizada y oprimida, extiendan y distribuyan octavillas, recorran las viviendas de los obreros, las chozas de los proletarios del campo y de los campesinos que viven en los sitios más recónditos (por ventura, en Europa los hay mucho menos que en Rusia, y en Inglaterra apenas si existen), penetren en las tabernas más concurridas, se introduzcan en las asociaciones, en las sociedades, en las reuniones fortuitas de los elementos pobres, que hablen al pueblo con un lenguaje sencillo (y no de un modo muy parlamentario), que no corran, por nada en el mundo, tras un "escaño" en el parlamento, que despierten en todas partes el pensamiento, arrastren a las masas a la lucha, tomen a la burguesía por su palabra, utilicen el aparato creado por ella, las elecciones convocadas por ella, el llamamiento hecho por ella a todo el pueblo, que den a conocer a este último el bolchevismo como nunca habían tenido ocasión de hacerlo (bajo el dominio burgués), fuera del período electoral".

En Lenin Rediscovered, establecí una lista de ocho factores identificativos del pensamiento "erfurtiano" [6]. Vamos a describirlos rápidamente con relación al “comunismo de izquierdas”.

El primer ítem de la lista es la “lealtad de Erfurt”: una declaración explícita de fidelidad al modelo SPD, al programa de Erfurt y a Karl Kautsky como exponente principal de la corriente "erfurtiana". Aparentemente no deberíamos encontrar ninguna declaración en este sentido en 1920, a causa de la gran hostilidad entre Lenin y Kautsky en ese momento. Pero lo sorprendente es que en realidad sí que encontramos afirmaciones de "lealtad erfurtiana", en particular a “Kautsky cuando era marxista”. Lenin reproduce una cita de una página de Kautsky fechada en 1902 y comenta con entusiasmo: “¡No escribía mal Karl Kautsky hace 18 años!” ¡Y esto en un libro dirigido a lectores para los que Kautsky era un renegado!

En la cita de Kautsky que hace Lenin, encontramos el siguiente comentario: “El movimiento revolucionario ruso, cada día más vibrante, resultará acaso el medio más poderoso para sacudir ese espíritu de filisteísmo fofo y de politiquería chabacana que empieza a difundirse en nuestras filas y hará surgir de nuevo la llama viva del anhelo de lucha y de fidelidad apasionada a nuestros grandes ideales" [7]. ¿Necesitamos cambiar una sola palabra para hacer de esta frase el resumen de El Izquierdismo? Es evidente que Kautsky en 1902 ya condenaba a los partidos de la Segunda Internacional por desviarse de sus propios ideales. [7]

En relación a esto vamos a analizar el título completo de la obra de Lenin, El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo. La traducción más corriente tiene un tono equívoco, porque “enfermedad infantil” suena a sarcasmo despectivo. En el título original ruso “detskaia bolezn” significa “enfermedad de la infancia” y se refiere a trastornos como el sarampión o las paperas. Una traducción más fiel sería: ‘El Izquierdismo, un síntoma enfermizo del crecimiento del comunismo” y reflejaría mucho mejor la opinión de Lenin. En el sentido de que el rechazo de anarquistas y sindicalistas al concepto de partido es considerado como un error pasajero de un espíritu genuinamente revolucionario que madurará rápidamente.

Abordo ahora este tema de la traducción porque la metáfora y lo que lleva implícita fueron usados en primer lugar por Kautsky en el programa de Erfurt. También podemos encontrar en sus escritos el argumento de que si la socialdemocracia no muestra un verdadero espíritu revolucionario, los trabajadores impacientes no sólo rechazarán los partidos, sino el concepto mismo de partido. En otras palabras, el revisionismo oportunista era visto como potenciador de las ilusiones anarquistas.

En otro importante apartado Lenin presume sobre la “base teórica granítica” de la que se había dotado el bolchevismo desde su origen, una base que asimilaba “con particular avidez y eficacia la última palabra en relación a la experiencia política americana y europea”. A menudo hemos escuchado que después de 1914 y de su ruptura con la Segunda Internacional, toda la fundamentación teórica del “marxismo de la Segunda Internacional“ estaba desfasado y necesitaba renovarse. Si era eso lo que de verdad pensaba Lenin perdió la oportunidad de exhortar a los delegados del congreso a repensar los principios básicos del marxismo europeo de finales del siglo XIX. Por el contrario, Lenin se muestra orgulloso del hecho que los bolcheviques habían completamente asimilado esos principios.

El siguiente ítem de la lista "erfurtiana" es la definición de la socialdemocracia como “la fusión del socialismo y el movimiento obrero”. La idea que hay detrás de esta fórmula es que el socialismo solamente se alcanzará si el movimiento obrero de masas acepta el programa socialista y que la socialdemocracia es el medio para conseguir esa aceptación. Este tema queda reflejado en la insistencia en esta obra de Lenin de hacer llegar el mensaje a todos los trabajadores donde quiera que estén (incluso si los revolucionarios sólo pueden hacerlo llegar a través de los parlamentos y los sindicatos reaccionarios). No realizar esta tarea significa olvidar que “el papel de vanguardia del proletariado, consiste en educar, instruir, preparar, traer a una vida nueva a los sectores más atrasados de las masas obreras y campesinas”.

Este último comentario nos lleva al tercer principio de la lista: el proyecto de divulgar el mensaje por medio de círculos de concienciación. En El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo Lenin representa estos niveles de conciencia con la fórmula: “líderes-partido-clase- masas”. La insistencia y la confianza de que el mensaje se extenderá hacia el amplio círculo de las masas no proletarias, especialmente entre el campesinado, es una faceta clave de lo que he llamado en otro artículo “el escenario heroico” de Lenin [8].

El énfasis de Lenin en el liderazgo es visto frecuentemente como una gran innovación por su parte, pero en El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo expone este punto como “elemental, simple y accesible”. Sus oponentes, los que cuestionan la necesidad de dirigentes son “ gentes que se esfuerzan por inventar algo enteramente original y no consiguen más, en su afán de sabiduría, que caer en el ridículo” (...) “¿Qué necesidad había de poner en su lugar no sé qué galimatías, no sé qué nuevo “volapük" (un lengua inventada como el esperanto)?

El próximo punto de nuestra lista es el modelo de un partido independiente y de clase, que este centralizado, disciplinado y sea programáticamente puro. Podemos afirmar que Lenin y los bolcheviques dieron un nuevo énfasis a la centralización y la disciplina a causa de los desafíos de la guerra civil y la construcción del estado, pero lo hicieron apoyándose en viejos valores aceptados por el movimiento socialista. La campaña de Lenin para expulsar a “los oportunistas” debe también comprenderse a partir del viejo modelo de partido con su compromiso programático con un mensaje particular. En el pasado, la Segunda Internacional purgó a los anarquistas, ahora les tocaba a los oportunistas y al centro amorfo.

Los próximos tres ítems están relacionados con objetivos políticos: la libertad política como objetivo a corto plazo, el papel dirigente del partido sobre todo el pueblo y la hegemonía estratégica del proletariado en el liderazgo del campesinado. Estos puntos tienen una relación más compleja con el mensaje de Lenin en 1920 y son temas que no puedo abordar en este artículo. La última característica fundamental del "erfurtianismo" en mi lista es el internacionalismo, que sin duda permanece como un ideal.

¿Qué hacer? (1902) y El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo (1920) pueden casi ser considerados como libros que abren y cierran la carrera de Lenin. En 1902 Lenin defendía en Rusia el modelo europeo del SPD convenientemente adaptado. En 1920 Lenin hacía campaña del modelo bolchevique ruso para Europa también convenientemente modificado. ¿En que difieren estos modelos?

Debemos recordar la principal idea de El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo. Lenin y otros dirigentes bolcheviques querían ante todo hacer llegar el mensaje de que no había una situación revolucionaria en Europa y que, por tanto, lo que estaba al orden del día era su preparación; y en segundo lugar convencer a los delegados de mentalidad más libertaria de la necesidad del “partido”. Estos dos objetivos les hizo insistir en aquellos componentes del modelo de partido que eran comunes a la “socialdemocracia revolucionaria” de pre-guerra y la nueva Internacional Comunista. El panorama hubiera sido diferente si la prioridad fuera el papel del partido en una situación revolucionaria o el papel del partido después de una revolución soviética.

Sin embargo el libro de Lenin nos ayuda a entender el papel básico y olvidado de la Internacional Comunista: preservar el concepto tradicional de partido en la nueva era de postguerra. Tanto el espíritu y los métodos del partido organizado en campaña permanente se convirtieron en el modelo básico para los nuevos partidos comunistas. Sin duda, los nuevos partidos intentaron ser más militantes, menos oportunistas, que los viejos partidos. Pero tuvieron que enfrentarse al mismo reto y dilema: ser un partido revolucionario en un contexto no revolucionario.

La continuidad es quizás incluso más chocante cuando consideramos las tácticas de campaña permanente. En la generación posterior a Lasalle, los partidos socialistas utilizaron una amplia gama de nuevas tácticas: la prensa controlada por el partido, la campaña de recogida de firmas, la huelga política, la manifestación en la calle con consignas y pancartas. Incluso la palabra inglesa “demonstration” y la francesa “manifestation” adquieren su significado político actual a final de siglo, asociadas explícitamente a los partidos socialistas [9]. La izquierda ha mantenido en vigor estas tácticas hasta hoy en día, sin cambios apreciables. (¿Las redes sociales van a suponer una evolución de las tácticas de campaña permante?)

Aquí concluye mi estudio sobre el uso de la palabra bolchevique por Lenin [10]. Obviamente “bolchevismo” puede referirse a diferentes cosas. El uso de esta palabra por Lenin dependía del contexto dialéctico. En 1912, en un debate que se ceñía al mundo de la socialdemocracia revolucionaria, “bolchevismo” se refería a una facción que no debía ser confundida con el conjunto (según insistió Lenin). En 1917, Lenin se vio obligado a aceptar el hecho de que dicha palabra era usada popularmente para referirse al partido en general. En 1920, vemos a Lenin usar “bolchevismo” no como algo específico de Rusia sino como la encarnación ejemplar de lo que llamaba “la socialdemocracia revolucionaria”.

A pesar de los cambios en el uso dialéctico del término “bolchevique”, la visión básica de Lenin no cambió en lo fundamental a lo largo de este período turbulento.

Notas:

1. Citado por J Riddell (ed) Workers of the world and oppressed peoples, unite! Proceedings and documents of the 2nd Congress, 1920 Atlanta 1991, p27.

2. A veces el 2º Congreso se describe como “optimista” por el entusiasmo ante la posibilidad del advenimiento de un régimen sovietico en Polonia. Sin embargo las intervenciones sobre Polonia durante el Congreso son más comedidas y defensivas que lo que esta descripción sugiere.

3. J Riddell (ed) Workers of the world and oppressed peoples, unite! Proceedings and documents of the 2nd Congress, 1920 Atlanta 1991, p147.

4. Ver ‘Both Pham Binh and Paul Le Blanc are wrong’ Weekly Worker April 6.

5. Tal como es citado en LT Lih Lenin Rediscovered, Leiden 2006, p59.

6. La lista se puede encontrar en LT Lih, Lenin Rediscovered, Leiden 2006, pp 113-14.

http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/lih.pdf

+ Info:

El marxismo de Lenin. Paul Le Blanc

The Lenin wars: Over a Cliff with Lars Lih. Paul Le Blanc

Lars Lih online: Nine recent studies on Bolshevism, Lenin, and Kautsky


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