contacte: anticapitalistes@anticapitalistes.net

 



 

Anticapitalistes
  
dimarts 18 de febrer de 2014 | Manuel
Entrevista a Iolanda Fresnillo: las “políticas adoptadas para afrontar la deuda pública española han violado derechos humanos”.


La socióloga Iolanda Fresnillo, de la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD), cree que las “políticas adoptadas para afrontar la deuda pública española han violado derechos humanos”.

Las reducciones de presupuesto vinculados a los derechos de la mujer están por encima del 38% en los dos últimos años”.

Hay deudas generales que son ilegítimas, porque, aun pudiendo ser legales, se han puesto por encima los intereses de la banca, antes que los de la ciudadanía”.

Solo el pago de los intereses de la deuda pública costará a España 36.590 millones de euros en 2014, lo que supone un 11% del presupuesto anual y se sitúa como segunda partida, únicamente por detrás de las pensiones. La socióloga catalana Iolanda Fresnillo, integrante de la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD) y coautora del libro “¿Por qué no debemos pagar la deuda?” plantea de forma pedagógica esta disyuntiva puesto que desde la agrupación entienden que “muchas de ellas, pese a ser legales, son ilegítimas porque se solicitaron para cubrir necesidades de las élites, pasando por encima de los derechos de la población”.

A finales de 2013, la deuda pública española superó por primera vez la media de la eurozona, ¿cómo valoran desde su plataforma esta situación?

En nuestra opinión, por un lado, se debe a la falta de voluntad por hacer una reforma fiscal profunda y perseguir el fraude, que beneficia a las empresas por encima de los trabajadores. En una situación de crisis la economía está estancada, las pymes y los empleados ganan menos. Los ingresos también son menores y, a pesar de los recortes, el nivel de gasto se mantiene porque los intereses de la deuda suben cada vez más. El problema radica en que si bajan los ingresos y se mantiene el gasto, aumenta el déficit y eso hay que cubrirlo con más deuda. España está rompiendo todos los récords con nueva deuda creada cada año. La cuestión es que estamos generando una bola que no para, sino que crece cada vez más.

¿Es ilegítima la deuda pública española?

Nosotros, desde la PACD, entendemos que hay deudas generales que son ilegítimas, porque, aun pudiendo ser legales, se han puesto por encima los intereses de la banca, antes que los de la ciudadanía. Incluso las políticas adoptadas para afrontar la deuda han violado los derechos humanos. El rescate bancario se produce a cambio de una serie de austeridades que implican una violación de los derechos de las personas. Los recortes en educación, sanidad, vivienda y otros se imponen a través de ese rescate bancario. Eso para nosotros es ilegítimo porque consideramos que se prioriza el pago de la deuda por encima del bienestar de la población. Primero debemos ir los ciudadanos y luego los mercados financieros, pero la realidad es al revés.

¿Qué ejemplos presentan como deuda ilegítima? 

En Euskadi, por ejemplo, tenéis el lío de la famosa “Y vasca”, aunque hay muchos más vinculados al AVE y el sistema ferroviario loco que existe en este país. Está, por supuesto, toda la burbuja inmobiliaria con los gobiernos autonómicos que se endeudan para beneficiar a una serie de “amiguetes” o las construcciones de obras faraónicas en forma de aeropuertos o auditorios. Pero también esas deudas generadas a través de emisiones de bonos que parten de mecanismos puramente especulativos de la prima de riesgo. Esto nos impone un tipo de interés determinado que tenemos que pagar y lo consideramos ilegítimo.

¿Cuáles son los colectivos más afectados por las medidas de austeridad impuestas a consecuencia de la deuda?

Sin duda, los efectos de la deuda están recayendo sobre las mujeres. Las reducciones de presupuesto vinculados a los derechos de la mujer están por encima del 38% en los dos últimos años. Han caído los presupuestos de prevención de violencia machista y los de bienestar social vinculados al colectivo femenino. Pero es que además los sectores laboralmente más recortados son los más feminizados como la sanidad y la educación.

Resulta curioso que las que más sufrimos los recortes de salarios en sectores públicos estadísticamente hablando, no somos las que más estamos subiendo en las estadísticas del paro. Se precariza aun más el trabajo de la mujer, pero el aumento del desempleo se ha dado en sectores muy masculinizados como es el caso de la construcción. De igual forma, el colectivo inmigrante también es uno de los más afectados por el aumento del paro o las reformas sanitarias.

¿En el caso de que la población española se manifestara electoralmente sobre qué hacer con la deuda, qué cree que diría?  

Si mañana Rajoy saliendo de la ducha se cayera, se diera un golpe en la cabeza y le diera por hacer un referéndum a nivel estatal estoy segura que saldría que sí pagamos. Creo que la mayoría social de este país aun cree que las deudas están ahí para pagarlas, con el miedo a que nos cierren los mercados financieros.

Por otro lado, la lógica pero también las experiencias históricas nos demuestran que con el no pago de la deuda por si solo tampoco se consigue nada. Es el caso de Haití, que aunque no tenga nada que ver con España, hace cuatro años se le canceló toda su deuda por el terremoto y ahora tiene más endeudamiento que entonces porque no ha cambiado nada de su sistema.

¿Cuál es el objetivo de la PACD a través de este nuevo alegato sobre no pagar la deuda?

El libro analiza el proceso que nos lleva a esta situación de enorme deuda privada con un proceso de financiación de la economía y liberalización de los mercados financieros que se inicia en Estados Unidos, pero que aquí copian al dedillo tanto los gobiernos socialistas como populares.

Tratamos de denunciar un sistema que se basa en la generación continua de deuda, dominado por una oligarquía financiera corrupta. Buscamos dar poder a la ciudadanía para que entiendan cómo funciona la deuda, que este no sea un sistema opaco, y ofrecerles así nuevas alternativas. No se trata de ningún compendio académico, es un trabajo que trata de acercar la situación a la población de una forma accesible y clara.

¿Se puede realmente no pagar la deuda?

Por un lado, no se puede pagar porque está tan sobredimensionada que no hay manera humana de pagarla. Entonces, según cómo se haga la fórmula de reducción de esa deuda acabaremos pagando más nosotros a través de más reducciones de derechos y más empobrecimiento. En la PACD cuando hablamos de no pagar la deuda nos referimos a coger deudas concretas y analizarlas para ver si podemos no pagarlas. Lo que intentamos es promover una campaña para no pagar algo concreto y a ver qué pasa.

Realmente lo que hablamos es de generar los mecanismos para poder tomar la decisión y empoderar a la población de una forma consecuente. Porque sí es cierto que si ahora decidiésemos no pagar toda la deuda del Estado, una de las consecuencias directas sería que nos quedaríamos sin sistema de pensiones públicas, puesto que el fondo de reserva de las pensiones está en un 90% invertido en deuda pública española. Por eso, lo que tratamos es generar alternativas y mecanismos para hacer frente a este sistema.

¿Creen que la auditoría ciudadana es la solución?

La auditoria no es la solución, pero sí es una herramienta que debería trabajar en conjunto con el resto de ámbitos como la sanidad o la educación con grupos locales e internacionales y, entre todos, poner nuestro grano de arena en este proceso de transformación social, económica y política que pretendemos poco a poco, pero con paso firme.

El proceso de auditoría trata de desentrañar la realidad para entenderla. Si no comprendemos la vinculación de la deuda con el sistema financiero, productivo y bancario, difícilmente podremos construir la alternativa desde los movimientos sociales de izquierda.

15/2/2014

http://www.eldiario.es/norte/Espana-rompe-records-nueva-deuda_0_229227082.html


La Plataforma Auditoría Ciudadana presenta el libro “¿Por qué no debemos pagar la deuda? Razones y alternativas”

Contra el dogal de la deuda

Enric Llopis

Financiarización

Todo empieza con la financiarización. La entrega del poder casi absoluto de la economía al capital financiero. Desde la década de los 80 hasta la actualidad, los países más financiarizados del planeta -Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón y Alemania- vieron como se disparaba el volumen de sus activos financieros respecto al PIB. En 2005, los beneficios de los bancos en Estados Unidos representaban cerca del 40% de los beneficios empresariales. Esto condujo en buena medida a la crisis de 2008. ¿Qué ha ocurrido a partir de entonces, por ejemplo, en Estados Unidos? Las medidas de Obama, y los rescates en general, han servido para relanzar los réditos de la banca, que se recuperaron y retornaron, ésa es la tendencia, a los niveles previos a la crisis.

La financiarización, no siempre se explica, está en la base de la crisis de la deuda. Los inicios del proceso se remontan a la década de los 70, con la tendencia acusada a la eliminación de las limitaciones crediticias, lo que contribuyó a la expansión del sector financiero. A ello se agrega el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información (que aceleran la compra-venta de títulos y acciones) y, no debe olvidarse, en una época en que se disparan los precios del petróleo.

En los 80 la Reserva Federal norteamericana eleva los tipos de interés. Esto produce un efecto perverso: aumenta el valor de los pagos de la deuda en dólares. Además, como consecuencia de la crisis, se produce una caída en los precios de las materias primas. Es una concatenación de factores que aumenta la deuda de los países de la periferia.

Respuesta general: El consenso de Washinghton

La respuesta a estos procesos de endeudamiento aparece en el recetario del “Consenso de Washington”. Se trata de ofrecer préstamos, por parte del FMI y el Banco Mundial, bajo condiciones leoninas: austeridad, liberalización y privatizaciones. Recortes en el gasto público, liberalización de los sectores estratégicos y desregulación de las finanzas y del mercado de trabajo. Neoliberalismo en estado puro. “Unas medidas que hoy están muy vigentes”, afirma el economista y activista de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda, Sergi Cutillas, que ha presentado en Valencia el libro “¿Por qué no debemos pagar la deuda? Razones y alternativas?” (Icaria).

Efectos

Los efectos de la política de recortes y austeridad no contiene, a partir de las evidencias empíricas, mayores misterios. Sobre la deuda externa de los países del Sur (global), resultan devastadores. Si en los años 70, el 10% del PIB de estos países lo representaba la deuda externa, en 1998 se elevaba el porcentaje al 40%. “Parece que los objetivos de los planes de austeridad es mantener a los países del Sur atrapados en dinámicas de deuda, para luego hacerlos depender de las quitas de los acreedores; estas quitas son siempre pequeñas, para que la espiral de dependencia no disminuya”, explica Sergi Cutillas.

No menos caníbal y cruento es el impacto sobre la vida de las personas. Entre 1980 y 1990, según reseña Yolanda Fresnillo en el artículo “La deuda, un lastre para el desarrollo”, el número de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza en América Latina se incrementó de 144 a 211 millones. En África, el número de personas viviendo en extrema pobreza (menos de 1,25 dólares al día) se incrementó de 205 millones en 1981 a 330 en 1993. Además, el crecimiento económico fue “negativo” en las dos regiones (-0,5% en América Latina y -1,5% en África entre 1980 y 2000). Concluye Sergi Cutillas que, según algunos estudios, “el FMI ha matado a más personas que las dos guerras mundiales juntas; se trata de instituciones que hacen valer las finanzas como mecanismo de intervención neocolonial”.

El economista catalán resume, a grandes trazos, el cuadro de los impactos de la deuda sobre el Sur global. Algunos países africanos vieron cómo a mediados de 2000 se cancelaba una parte de su deuda, pero continuaban atrapados en la espiral. Otros países -por el incremento en el precio de las materias primas- experimentaron una reducción en el tamaño del endeudamiento (por ejemplo, Brasil). Otros, como Argentina en los años 2000 o Ecuador en 2008, realizaron impagos y renegociaron sus deudas. En este último caso, llegaron a implementarse Auditorías. Pero hay ejemplos no tan conocidos de encarnizamiento sobre las poblaciones a partir de mecanismos de endeudamiento. Jamaica, como explican Damien Millet y François Mauger, en un artículo titulado “¿Qué relación puede haber entre el reggae y el FMI?”: “El pago de la deuda (interna y externa) absorbe aproximadamente más del 64% del presupuesto del año 2003-2004, contra sólo un 9% destinado a la educación y un 4% destinado a la salud. En otras palabras, Jamaica consagra al reembolso de la deuda 7 veces más de lo que invierte en su sistema educativo y 16 veces más que a los gastos de salud”.

Sergi Cutillas extrae una conclusión general, aplicable a las medidas del “Consenso de Washington” que hoy aplica la Troika en la periferia de Europa: “La austeridad y la liberalización siempre empeoran la situación económica y humanitaria; en consecuencia, las deudas generadas -injustas, ilegítimas e insostenibles- no deberían pagarse”. Pero, además, “deben imponerse ya controles al sistema financiero para que el desastre no se repita”.

La deuda en el estado español

En el libro “¿Por qué no debemos pagar la deuda? Razones y alternativas”, Uli Wessling y Sergi Cutillas dedican un capítulo de 14 páginas a la deuda en el estado español. El endeudamiento público en España ronda actualmente el billón de euros (100% del PIB). Pero durante la primera década de 2000 (antes de la crisis de 2008) no superaba el 40% del PIB, una tasa inferior a la de Francia, Alemania, Estados Unidos o Inglaterra. Conclusión: fue la crisis la que disparó la deuda en el estado español. Por tanto, la crisis no tiene su origen en un exceso de endeudamiento público, como pretende la ortodoxia neoliberal, sino al contrario. Es más, en el Tratado de Maastricht (1992) se establecía que el endeudamiento público no podía sobrepasar el 60% del PIB. España cumplió con esta condición, no así Alemania (lo superó tres veces) ni Francia (lo incumplió en dos ocasiones).

La resaca del “boom” inmobiliario y la burbuja del ladrillo en España. En la década comprendida entre el ingreso de España en la moneda única y el estallido de la crisis, el volumen de préstamos hipotecarios suscritos pasa de 100.000 a 600.000 millones de euros. A juicio de Sergi Cutillas, “una auténtica locura; porque antes de la “burbuja” la gente también vivía en casas, no en cuevas”. Se trata, seguramente, de la “burbuja” inmobiliaria mayor de la historia, remata. A este proceso no es ajeno el ingreso de España en el euro (2000). Al contrario. “Antes de formar parte de la moneda única -explica Cutillas- este país se caracterizaba por unos altos tipos de interés, debido a la poca confianza internacional en la peseta y en la solvencia de la economía española”. Con la entrada en el euro, añade, la media de los tipos de interés se reduce del 10% al 3%. Y los flujos de capital financiero alemán, francés y británico, entre otros, riegan una economía basada en la construcción como monocultivo. El caldo de cultivo idóneo para la “burbuja”.

Origen de la deuda pública en España

El economista desmiente en su artículo uno de los grandes tópicos propalados como hermenéutica de la crisis: la culpabilidad exclusiva del sector público. De hecho, la deuda privada, que alcanza el 325% del PIB, supera con mucho la deuda pública (en torno al 100% del PIB). Se puede desglosar en un 126% de sociedades no financieras, un 113% de sociedades financieras y un 85% de deuda de las familias. “Estas cifras evidencian que la crisis española fue causada, como en la mayoría de países sumidos en la presente crisis, por un exceso de endeudamiento privado, no público”.

Cuando se achaca a la deuda pública el origen de la crisis, tampoco se hila demasiado fino. Se pasan por alto evidencias tales como los recursos públicos inyectados en el sector financiero de la economía. El gran especialista en la materia, Carlos Sánchez Mato, cuantifica las ayudas públicas al sector financiero en 1,42 billones de euros (1,34 billones de euros en liquidez) y 87.000 millones de euros en solvencia. Se incluyen en estas cuentas adquisición de activos, garantías y avales, préstamos o inyecciones de capital. Llama la atención Sergi Cutillas sobre el hecho de que únicamente se hable, en los medios oficiales, de los 57.000 millones de euros insuflados por la Unión Europea en concepto de “rescate”, mientras se obvian las cifras antes citadas. Mientras, el gran tajo en sanidad, educación, dependencia y servicios sociales ronda los 70.000 millones de euros.

Alternativas

Pero los grandes números pueden abocar a la melancolía, cuando no a la desesperación, si de inmediato no se exhibe el capítulo de alternativas. ¿Se ha de pagar siempre una deuda? ¿Se trata de un dictado inapelable? “Debe abonarse sólo si el deudor tiene menos poder que el acreedor”, responde Sergi Cutillas. Al menos, así ha sucedido históricamente. “La clase dominante intenta asociar la deuda con la moralidad; el endeudamiento equivale a culpa, y ésta a pecado”. El antropólogo y activista estadounidense David Graeber ha estudiado de qué modo se formulan estas ecuaciones. Existe una tipología. La deuda “odiosa” se corresponde, a grandes rasgos, con la que contraen las dictaduras. Pero la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda prefiere la noción de deuda “ilegítima”, ya que “la suscriben gobiernos que se nos presentan como democráticos”.

Es la contraída por ejecutivos que destinan los recursos públicos con criterios diferentes a los del interés general; deuda cuya responsabilidad cabe achacar a una élite; relacionada con la violación de los derechos humanos, la corrupción o generada por una fiscalidad regresiva, entre otras causas. La alternativa formulada son las Auditorías, pero entendidas no como una herramienta oficial o en manos de gobiernos, sino como instrumento de participación y empoderamiento de la ciudadanía.

Según Sergi Cutillas, se trata de “analizar los presupuestos de los gobiernos y las políticas de endeudamiento, e implementar propuestas alternativas que respondan a los intereses de la población; pero para ello, resulta imprescindible un proceso popular pedagógico”. Porque “entender las cuentas públicas puede resultar farragoso, pero al final consiste en matemática básica; los mecanismos de endeudamiento son en definitiva muy elementales; lo que ocurre es que se suelen interponer muchas barreras lingüísticas, pero nuestro trabajo radica en franquearlas y que la gente adquiera nociones de cultura financiera”.

También es muy importante “crear red”. La Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda se estructura en nodos de actuación local, actualmente existentes en Alicante, Asturias, Valencia, Logroño, Madrid, Barcelona, Tarragona, Badalona, Guadalajara, Navarra, Galicia, Bizkaia, Córdoba y Zaragoza, entre otros. Además, se organizan periódicamente encuentros de coordinación en los que se comparten líneas de trabajo. Para que la impugnación a las deudas “ilegítimas” y la necesidad de Auditorías llegue a la gente, subraya Sergi Cutillas, “hacemos un trabajo de hormiga; charlas artículos, algún libro, presentaciones, apoyo a grupos de personas para la creación de nuevos nodos, etcétera”. Sobre todo, “presionar al mundo de la política y señalar a los responsables, como muy bien ha hecho el movimiento antidesahucios”. Tampoco las Auditorías constituyen un fin en sí mismas. Son una herramienta más. Que se inserta en un planteo global de reconfiguración de la sociedad y la economía.

+ Info:

La deuda pública ilegítima de España. JUAN LABORDA (12-02-2014)


A la mateixa secció:


L’Assamblea per una Renda Básica al País Valencià presenta en Les Corts Valencianes la seua proposta alternativa a l’avantprojecte de llei de Renda Valenciana d’Inclusió.


Romper las cadenas de las deudas privadas ilegítimas (II)


Romper el círculo vicioso de las deudas privadas ilegítimas (I)


Un balance: 10 años de la ley de protección contra la dependencia


Baix Segura: Más de 1000 personas acuden a la manifestación en defensa de las pensiones públicas en Torrevella


Dejemos de pensar que sabemos más que los pobres y apliquemos de una vez la renta básica


Estado español 1985-2017: 32 años avanzando en la destrucción del sistema público de pensiones


El negocio del rescate: ¿Quién se beneficia de los rescates bancarios en la UE?


Alacant: Mediación intercultural en peligro


La ceremonia de la confusión: el copago de las medicinas por los pensionistas.

Creative Commons License Esta obra est� bajo una licencia de Creative Commons by: miquel garcia -- esranxer@gmail.com