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Anticapitalistes
  
dissabte 2 de novembre de 2013 | Manuel
Apuntes sobre la crisis del régimen y los debates sobre proceso(s) constituyente(s)

Jaime Pastor

El pasado sábado 8 de junio pude participar en uno de los Talleres que se desarrollaron en el marco de la iniciativa “Alternativas desde abajo” en Madrid. En él abordamos un diálogo muy rico sobre la crisis del régimen del 78 y la necesidad de proceso(s) constituyente(s), temas que también son objeto de un artículo mío y de otros autores dentro del Plural que saldrá este mes en el número 128 de VIENTO SUR. Presento aquí algunos apuntes en los que se basó mi contribución, actualizados y enriquecidos -espero- después de la reunión del sábado, por si sirven de algo para seguir dialogando:

1.- Nos encontramos ante una crisis del régimen heredado de la Transición y posteriormente subordinado a la Constitución material de la UE (cuya última expresión ha sido la reforma del artículo 135 de la Constitución del 78), derivada de las políticas destinadas a superar la crisis sistémica y de la eurozona (desmantelamiento de derechos sociales, privatizaciones, etc., en contraste con corrupción y rescate bancario). Con ello el “modelo” que sirvió de instrumento legitimador al bloque de poder dominante (“el Estado social y democrático de derecho”, basado en el alternancia de los dos grandes partidos y la “concertación social”) se está agotando, provocando una desafección ciudadana creciente frente a las instituciones (como gobierno, parlamento, poder judicial, bipartidismo y grandes sindicatos), claramente subordinadas a la dictadura de la deuda y/o corruptas (principalmente, monarquía, PP y PSOE).

2.- La crisis del Estado autonómico tiene su propia especificidad: en ella confluyen tanto factores relacionados con el fracaso de un “modelo” destinado a frenar los nacionalismos “periféricos” en nombre de un nacionalismo constitucional español esencialista, como otros relacionados con la crisis sistémica y de la deuda en las distintas CC AA, cuyas competencias en sanidad y educación se ven directamente afectadas. Más allá de las diferencias que podamos tener sobre la influencia de esos u otros factores, hay que reconocer que la reivindicación desde Catalunya del derecho a decidir su futuro, incluida la independencia, no es algo demandado sólo por una elite política o económica sino también, y sobre todo, por una amplia y plural mayoría social que se reconoce como sujeto político soberano; por eso, en coherencia democrática debemos defender ese derecho fuera de Catalunya, con mayor razón cuando nos encontramos frente a los intentos de recentralización del Estado y de la UE. Buscando tender puentes entre los distintos pueblos del Estado debemos, además, extender esa demanda del derecho a decidir a otros ámbitos (deuda, recortes…) dentro de un horizonte de reivindicación de la soberanía libremente compartida de todos los pueblos frente a la troika y la plutocracia.

3.- Sin embargo, debemos reconocer también que desde que se inició el ciclo de protesta abierto por el 15M hemos avanzado en la “guerra de posiciones” pero no hemos superado el umbral necesario para cambiar la relación de fuerzas frente a los de arriba. Persiste todavía una situación de bloqueo político que permite un margen de maniobra para operaciones cupulares hacia una “segunda transición”, ya en marcha, o para populismos de derecha o transversales, incluso desde sectores del PP. Para ello el bloque de poder dominante cuenta con una baza fundamental: la distancia todavía existente entre, por un lado, la reacción defensiva de amplios sectores de una mayoría social que, como se comprueba en los sondeos, muestran su hartazgo frente a la “política sistémica” y, por otro lado, la reticencia en esos mismos sectores a aceptar que “el pasado ya no volverá” y a convencerse de que hasta sus demandas más básicas (como la defensa de sus derechos sociales) chocan con este régimen y exigen una ruptura con el mismo. Nuestra prioridad debería ser, por tanto, esforzarnos por ir superando esa distancia mediante discursos y propuestas que ayuden a ir erosionando la base social del régimen e implicando a nuevos sectores sociales todavía pasivos o indiferentes mediante la articulación de demandas comunes, demostrando que “sí se puede” parar esta ofensiva neoliberal deslegitimando las políticas de este gobierno y obstruyendo los intentos de “refundación” lampedusiana del régimen y de la eurozona.

4.- En ese camino deberíamos avanzar hacia la formación de un bloque social, político, cultural y plural también territorialmente, capaz de ir construyendo la contra-hegemonía necesaria para llegar a crear las condiciones de la ruptura con el régimen y a favor de nuevos procesos constituyentes desde el protagonismo de los pueblos. El avance hacia ese horizonte debería darse cuestionando abiertamente la cultura política de la “Transición” y el “sentido común” neoliberal, junto con la intensificación y la confluencia de distintas formas de lucha –basadas, principalmente, en la desobediencia civil no violenta- y organización -15M, mareas, sindicalismo alternativo, redes de economía social y solidaria…- generadoras de contrapoderes sociales; pero necesitará también apoyarse en nuevas herramientas políticas, electorales y/o referendarias, también rupturistas. Quizás por esas vías y extrayendo lecciones de experiencias vividas en otras regiones del mundo en ruptura –parcial o total- con el neoliberalismo, como en latinoamerica, podamos ir creando las condiciones para llegar a un momento destituyente de este régimen en los próximos años.

5.- Esos contrapoderes sociales y herramientas políticas varias deberían empezar ya a promover procesos deliberativos y participativos en torno a las bases que debería tener una nueva democracia radical, republicana, laica, participativa, directa, paritaria y comunitaria, destinada a poner en pie otra política y otra forma de hacerla (desprofesionalizada, basada en la rotación y revocabilidad de los cargos y en la regulación generosa de las ILPs y los referendos), con capacidad de decidir sobre todo lo relacionado con la satisfacción de nuestras necesidades y la garantía de derechos fundamentales, teniendo en cuenta siempre los límites biofísicos del planeta. Con ese horizonte y desde el total respeto a la autonomía de los movimientos sociales, deberíamos reforzar el ámbito territorial (barrial, de distrito, local…) como espacio de autoorganización y confluencia para la deliberación y prefiguración de una democracia basada en la autogestión de los bienes comunes, buscando su progresiva articulación y coordinación a escalas superiores con el fin de que los futuros procesos constituyentes sean efectivamente resultado del protagonismo popular.

10/06/2013

Jaime Pastor forma parte del secretariado de VIENTO SUR

Font: Viento Sur

+ Info:

Democracia, procesos contituyentes y derecho a decidir - Entrevista a Gerardo Pisarello


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