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Anticapitalistes
  
dissabte 19 d’octubre de 2013 | Manuel
Lo que no pudimos debatir sobre transparencia y derecho a saber

Andreu Tobarra

"Què és la democràcia? La democràcia és la llibertat per a triar els nostres propis dictadors"


El pasado 27 de septiembre, l’Associació Ciutadania i Comunicació realizó unas jornadas dedicadas a celebrar el 11º Día Internacional del Derecho a Saber en la sede central de la Universitat de Valéncia. El contenido de las mismas y participantes es el que transcribo a continuación.

Panel Bones Pràctiques per exercir el Dret a Saber:

1. Volem Saber a càrrec del seu coordinador Fran Ferri, diputat a Les Corts pel Grup Compromís i Secretari General del Bloc Jove.

2. Govern Obert a l’Ajuntament de Quart de Poblet, a càrrec de Laura Juan Díez, Investigadora en anàlisi polític i treballadora becària en el projecte.

3. Auditoria Ciutadana amb els pressupostos de l ’Ajuntament de València, a càrrec de Marga Vidal, representant de la Plataforma Auditoria Ciutadana del Deute (PACD).

4. Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural a càrrec de Cesar Guardeño President

5. Analizo.info, a càrrec de Diego Alvarez coordinador del projecte, que presentarà la nova plataforma.

Taula Rodona El Dret a Saber en Espanya i la Llei de Transparència:

1. Victòria Anderica (vídeoconferència), Coalición ProAcceso i Info Acces Europe.

2. Angel Ambroj, Plataforma Auditoria Ciutadana pel Deute (PACPD)

3. Margarita Soler, Directora del Departament de Dret Constitucional i Ciència Política Universitat de València.

4. Jose Ignacio Pastor Pérez, President Associació Ciutadania i Comunicació (ACICOM)

Desgraciadamente no hubo posibilidad de debatir ya que las ponencias consumieron todo el tiempo, realmente escaso para poder abordar los diferentes temas y orientaciones que se plantearon. Por ello quiero comentar algunas de las cuestiones que fueron surgiendo durante la jornada y que hubiese deseado plantear en el debate de haber tenido este ese tiempo necesario para realizarse.

Como punto de partida reconocer que existe entre todos y todas las participantes una clara voluntad de modificar positivamente la actual situación de falta de transparencia, de funcionamiento opaco, con clarísimos déficits democráticos de los poderes públicos, tanto en la gestión de la información más política, como de las cuestiones administrativas, culturales… las cuales involucran y afectan a toda la ciudadanía.

Sin embargo, este punto de partida común, permite que aparentemente convivan posiciones más avanzadas y radicales junto a posiciones mucho más moderadas, que van poco más allá de un maquillaje, sin distinguirse nítidamente. La principal razón, sin duda, es el punto de partida en que se encuentra el derecho a saber; es tan bajo en la situación actual del estado español que las diferencias entre las posiciones más moderadas y reformistas y las más avanzadas, apenas se distinguen en estos primeros estadios de la lucha por la transparencia.

1. Un primer punto de debate, en el sentido de diferenciarnos de las posiciones mínimamente “reformadoras” que solo pretenden limar las aristas más cortantes de la deficitaria situación, sin pretender en absoluto cambios de calado, sin los que es difícil aceptar que los resultados supongan cambios reales, es reconocer que las propuestas de transparencia son un medio y no un fin.

Esto se entiende claramente cuanto las medidas de transparencia van a ser aplicadas a instituciones y entidades como la monarquía o el senado. El debate no puede limitarse a la finalidad genéricamente aceptable de mejorar y ampliar la transparencia. Nosotros no queremos instituciones como la monarquía que sean más transparentes en su funcionamiento y el conocimiento de sus ingresos y gastos, lo que deseamos es que dejen de existir y sean sustituidas por otras instituciones y formas sociales, como puede ser en este caso alguna forma republicana.

Es más, en estas situaciones entrar por el camino del perfeccionamiento y la mejora, como suponen las propuestas de alguna asociación y de algún colectivo de gobierno abierto o transparencia, lo que hacen fundamentalmente es una decidida colaboración en la defensa y mantenimiento de esas instituciones, a través de un ilusorio embellecimiento.

De forma aparentemente anecdótica, podemos mirar a nuestro alrededor para contemplar otras experiencias en ese sentido mucho más adelantadas que nuestra situación. Podemos irnos por ejemplo a Suiza, Holanda o EEUU, donde encontraremos situaciones relativamente similares en términos de transparencia, como en este último, con una gestión municipal algunas veces brutalmente transparente (un desayuno pagado con la tarjeta del consistorio por el alcalde o concejal es una obligada dimisión) con un marco de vigilancia que no incluye a la parte privatizada de la gestión y se combina con unos valores que se enfrentan a la razón y la ciencia, como el creacionismo que consigue importantes apoyos sociales en torno a él u otras propuestas de Tea Party. Es decir, algunas medidas de transparencia, por si solas no van unidas necesariamente a un cambio real en las condiciones sociales, al contrario, pueden convivir con planteamientos bastante retrógrados. No debemos desgastarnos ni limitarnos en la exigencia de una monarquía en la que su patrimonio privado este separado de la aportación pública y esa sea a su vez conocida en sus diferentes partidas, y en esta forma hacer aceptable a esta institución, cuando debe ser inaceptable, con poca transparencia y con mucha. Algo parecido podríamos decir de embellecer engendros como el senado, cuya existencia no tiene que ver con mejorar la calidad democrática, sino con deformarla y reducirla. No son un fin las propuestas de saber, gobierno abierto y transparencia, son un medio para acompañar otras medidas de mucho mayor calado y cambio social.

2. Un segundo aspecto crítico, es la consideración que las demandas sociales de gobierno abierto y transparencia, son ejercidas por ciudadanos aislados. No hay grupos, no existen las organizaciones, no hay posiciones compartidas, son individuos aislados, los que ejercen su derecho, su exigencia. De esta forma, se establecen mecanismos administrativos, páginas de internet, ventanas de información, que generalmente son bastante unidireccionales y en muy raras ocasiones tienen aspectos bidireccionales.

Esto, que en una lectura simple puede parecer un gran avance, necesario y suficiente, presenta otra cara. Esa relación tiene en un extremo al ciudadano-individuo, pero en el otro extremo lo que se encuentra no es un equivalente de alguna persona aislada, sino un grupo grande y bien organizado, como es, por ejemplo, un ayuntamiento dirigido por una mayoría de un partido político, con sus conexiones sociales e intereses. No digamos ya cuando es el mismo estado a través de algunos de sus grandes poderes. Sin embargo, el mecanismo de gobierno abierto-transparencia se establece como si ambos extremos de la propuesta estuviesen en el mismo estado de equilibrio de fuerzas.

Otra lectura en negativo de este mecanismo es, por tanto, como invisibilizador de la diferencia de fuerzas y posiciones, el de filtro para todo lo que no sea la individidualización como ciudadano-consumidor en el ejercicio de derechos y demandas, que siempre será mucho menos fuerte y violento que el que pueda ejercerse cuando es una acción social colectiva y organizada. Introduce, involuntariamente, en las propuestas de algunos compañeros/as, pero no por ello de una forma menos deformadora, el viejo concepto liberal que los neocons actuales tanto aprecian de la individualización ciudadano-consumidor, con el deseo profundo de poder romper la espina dorsal de una imagen social de clases y grupos subalternos.

Evita y no reconoce las acciones sociales grupales en torno a las organizaciones y corrientes ya existentes (movimientos sociales, partidos, sindicatos) como de cualquier otra nueva que se pueda formar (alianzas entre las ya existentes o las posiciones y las que puedan surgir, como los 15M y sus secuelas, o las asociaciones y grupos que continuamente se forman y remodelan la realidad: Cabanyal, Botanic, F1, AdA, TJ, Mareas,…).

3. Finalmente, el marco de las demandas, (¿de forma inconsciente otra vez?) va dirigido en exclusiva a lo público . No hay prácticamente propuestas y sobre todo no hay intenciones que configuren otro marco de la cuestión que incluya lo privado. Todas las energías de demandas de transparencia y gobierno abierto van dirigidas a la cosa pública, cuando es una acción imposible en un entramado de relaciones sociales, configuradas sobre posiciones de poder y monopolio de parcelas decisivas de nuestra vida y organización social, las cuales pertenecen en estos momentos en exclusiva a organizaciones y entramados privados, que no solo están excluidas de un control público, sino que por el contrario han pasado a ejercer ellas mismas un control (legal e ilegal-corrupto) sobre lo público y sus representantes políticos y técnicos de la gestión.

No se puede hablar de gobierno abierto y transparencia dejando fuera a la industria alimentaria, las compañías de energía, la farmacéutica, la agroquímica, motor-automóvil… por no empezar con la Bca, grupos de inversión, seguros… por no seguir con los grandes medias y con la industria cultural del cine… por no continuar con las patentes tecnológicas y su control de los bienes comunes (genética incluida)… Todos y todas son privadas y sorprendentemente quedan exentos de la mirada y las propuestas de acción de esas posiciones moderadas-reformistas, un terreno que ha sido arrebatado y también interesadamente abandonado por la casta política gestora de la parte pública y que sin duda debemos recuperar

Nuestra mirada y propuestas de contenido de derecho a saber, gobierno abierto y transparencia, deben incluir un marco conceptual diferente, que debe incluir al menos esos tres campos a los que me he referido: no es un fin, es un medio; no somos individuos aislados; nuestro marco es todo lo social, esté en manos públicas o privadas.

Andreu Tobarra és professor del Departament de Sociologia i Antropologia Social. Universitat València


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