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dilluns 23 de setembre de 2013 | Manuel
¿Renta Básica de Ciudadanía o un modelo alternativo de trabajo solidario? + Manifest de suport a la Iniciativa Legislativa Popular per la Renda Garantida de Ciutadania

Daniel Albarracín / Michel Husson

Hace poco me consultaron qué opinión mantengo sobre la renta básica. Ya hace tiempo que en este blog exploraba una solución que difiere algo de aquella (ver abajo), hablando del ingreso universal garantizado que, sin embargo, debe afinarse y desarrollarse, así como contrastarse y diferenciarse más aún de la llamada Renta Básica de Ciudadanía.

Estas notas fueron la base de una charla en la asamblea del 15M Aranjuez

Mis consideraciones sobre la Renta Básica son las siguientes, sintetizando:

Favorables:

- Bienvenida, en la medida de que garantizaría que cualquier persona no se quedase sin recursos en ningún caso. La cuestión de los recursos, con otra política, se podría resolver.

- Es una medida que invitaría a relativizar la relación salarial como vínculo central societario.

- Se puede llegar a financiar, si bien entrañaría un gran cambio en la política fiscal y de gasto, y un reordenamiento drástico de las prestaciones sociales existentes al día de hoy (desempleo, pensiones, otras rentas, etc...).

Desfavorables:

- La desaparición, para destinar esos recursos, de otras prestaciones sociales, y la conversión de algunos salarios indirectos y diferidos en forma de renta básica, puede generar un riesgo de disolución de derechos sociales si no hay garantías de consolidación de tal sistema.

- La provisión de un cheque, que es una forma de dinero sin más, no rompe con la lógica de la mercancía y es una medida promercado, porque no se plantea quien y cómo se proveen servicios, no distingue entre servicios esenciales y universales de los que no lo son, y no contempla el papel de ningún modelo de lo público (un sector público que también debería tener otra naturaleza y condición, bajo control social, más democrático y eficiente, y al servicio de las mayorías, y no de la burguesía, como sucede ahora).

- En relación con la experiencia histórica, y las controversias de la Ley de pobres en Inglaterra, la renta básica corre el riesgo de ser una medida liberal, si no se distingue nítidamente de las provisiones de mínimos que los liberales (como J.S.Mill) planteaban, con un alcance tan pequeño que empujaría a la gente a trabajar igualmente bajo el trabajo asalariado para obtener unos recursos suficientes, como pasaría con las rentas mínimas de inserción.

- No contempla la generalización de un modelo de solidaridad y reciprocidad. Las personas, dentro de una sociedad, deben aportar en función de sus capacidades, teniendo muy en cuenta las prioridades del conjunto social, y no sólo las particulares.

Alternativa

Es preciso defender un modelo clásico según "de cada cual según sus capacidades para cada cual según sus necesidades" (teniendo en cuenta los límites finitos del planeta).

Esto entrañaría un modelo alternativo de trabajo, basado en la reciprocidad y la solidaridad, que sustituyese a la relación salarial.

También supone reconocer que hay trabajos fundamentales que alguien tiene que cubrir y que no siempre son agradables (limpieza, cuidado de personas ancianas, protección forestal, atención domiciliaria a personas con necesidades específicas, etc...) y que en el socialismo también habría que repartir.

Esto equivaldría a que las personas a lo largo de su biografía, a cambio de obtener bienes y servicios públicos esenciales universalmente garantizados (alimentación, cobijo, sanidad, educación, atención a la dependencia, etc...), y la garantía de empleo estable, a cambio de un compromiso a lo largo de la vida de desarrollar actividades comunitarias socialmente útiles en periodos determinados o en situaciones excepcionales de urgencia social. Por ejemplo, que de los 18 a los 20 años se realizase una prestación social del tipo de cuidados a personas dependientes, limpieza de áreas públicas o comunitarias, etc...

Esta fórmula redefiniría la relación social que engloba al trabajo, y también es coherente y compatible con una aspiración como es la reducción del tiempo de trabajo y el reparto del mismo, al mismo tiempo que redefine el contenido de los trabajos y su finalidad, quién y cómo se proveen.

Esta iniciativa exigiría la institucionalización de un nuevo sistema de gestión de empleo público, que tuviera competencias plenas en materia de selección y promoción de personas para ser empleadas, intermediación y gestión del empleo, que retiraría a las empresas dicha competencia.

En fin, estas son algunas ideas. Recuerdo una entrevista en Papeles, que hicieron a Naredo y Riechmann que apuntaban algo parecido. También Michel Husson (aquí la versión completa) ha venido defendiendo esta línea recientemente.

Creo que el debate está abierto. ¿Y ustedes, qué opinan?.

19/09/13

Font: daniloalba.blogspot.com.es


DERECHO AL EMPLEO O RENTA UNIVERSAL

Michel Husson, Viento Sur, 30/05/2011

Nos hemos basado en este artículo para aportar una crítica coherente y que genere debate entre los que consideran que el pleno empleo está fuera de alcance y fundamentan en el ingreso universal un proyecto de emancipación social.

Para Husson, esta teoría del final del trabajo no corresponde a la realidad y los proyectos de ingreso universal son ambiguos. Él cree en el derecho al empleo, en una reducción general del tiempo de trabajo y en una extensión de la gratuidad de servicios sociales como proyecto de transformación social.

La reducción del tiempo de trabajo es lo que permite crear empleo de forma duradera ya que a lo largo de los años está demostrado que ha ido aumentando la productividad por hora trabajada.

El trabajo asalariado es una relación de explotación, dominación, etc., pero también es, al mismo tiempo, un modo de reconocimiento social y de realización personal.

La pérdida de empleo y el alejamiento creciente con respecto al trabajo conducen a un sentimiento de inutilidad social, sólo una parte es capaz de utilizar esta situación para realizarse de otra manera, la mayoría de parados aspira a volver a encontrar trabajo, incluso están dispuestos a trabajar en los muy precarios aunque su renta sea inferior al subsidio que puedan reclamar.

Por lo tanto, no puede haber emancipación social sin liberación en el trabajo.

La renta sería independiente del empleo pero es el trabajo el que crea la riqueza que se distribuiría en forma de rentas. ¿Cómo hacer ese reparto de la renta y del trabajo social? Los defensores de un ingreso garantizado incondicional no responden a esta cuestión.

Si la renta no tiene contrapartida alguna y su cuantía es decente, una fracción de la población lógicamente decidirá no trabajar. Para convencerlos de que trabajen habría que ofrecerles una remuneración más elevada lo que hace inevitable una sociedad dualista (los excluídos del trabajo que perciben una renta garantizada y los asalariados que disponen de un empleo y por ello mismo una renta superior). En dicha sociedad, cualquier nuevo aumento de productividad tendría como efecto reducir aún más el número de empleos y agravar el dualismo.

En una sociedad del tiempo libre, por el contrario, los aumentos de productividad se destinarían a reducir tiempo de trabajo según el principio “trabajar menos para trabajar todos” que es la base de una sociedad igualitaria. Esta reivindicación de un empleo para todos es la única base posible de un socialismo democrático asentado en un principio de intercambio generalizado entre la sociedad y el individuo: la aportación del individuo a la sociedad es la base de los derechos de que dispone.

¿Cómo se financia este ingreso garantizado? Habrá que explicar cúal es el reparto de la renta nacional compatible con esta garantía de ingreso.

Algunos autores proponen financiar parte de estas rentas universales con la supresión de parte del sistema de protección actual, como son prestaciones por maternidad, desempleo, jubilación..., el resto se cubriría redistribuyendo el nuevo valor creado por el crecimiento.

Se estaría canjeando el derecho a un ingreso garantizado con la suspensión de tramos enteros de la Seguridad Social (desempleo, ayudas familiares y jubilación).

Equivaldría a una enorme transferencia en detrimento de los jubilados y los parados cuyas pensiones y subsidios por desempleo se situarían en el umbral de la pobreza.

Se trata de repartir de manera diferente la misma masa salarial global (cotizaciones incluídas), sin poner en cuestión el reparto entre salarios y beneficios.

No está en discusión la urgencia de aumentar los mínimos sociales para asegurar a parados y a precarios dicha garantía. Pero no significa erigir la prestación universal en columna vertebral de un proyecto alternativo, y la lucha de los parados no otorga una mayor legitimidad a esa perspectiva, a no ser que neguemos la aspiración al derecho al empleo.

Un punto débil del proyecto de ingreso universal es que es de carácter monetario.

Para el autor cualquier proyecto social requiere un grado creciente de socialización. Un proyecto progresista pretendería, en cambio, restablecer y extender el campo de gratuidad, ampliar los derechos sociales garantizados.

El reconocimiento efectivo de los derechos sociales requiere poner a disposición de forma gratuita bienes comunes como la salud, no la distribución de rentas en su lugar.


La ruptura de la relación salarial y su superación: una nueva relación social para el trabajo y el ingreso universal garantizado.

Daniel Albarracín 19/04/09

La relación salarial constituye la relación social central en la sociedad capitalista. Esta relación se basa en la configuración de una dependencia general de la clase trabajadora a los propietarios y gerentes del capital. Esta relación salarial, cuya conformación institucional ha tomado forma de diferente modo en las sucesivas fases del desarrollo capitalista, cobra cuerpo en diferentes dimensiones:

a) las formas sociales de reproducción social (formas de familia, sistemas educativos y formativos, sistema sanitario y de salud pública, ideología y cultura, o incluso de representación política, etc…);

b) de regulación del empleo de la fuerza de trabajo (dinámicas institucionales de diálogo social, y especialmente derecho laboral –contratación-, y mecanismos de retribución salarial directa y prestaciones sociales y servicios públicos diversos);

c) y de la propia organización del trabajo en el marco del sistema productivo.

La relación salarial forma parte de las formas institucionales básicas de la sociedad capitalista, como son el sistema de propiedad privada de los medios de producción, o la regulación mercantil – especialmente el derecho mercantil, financiero y societario –en cuanto a las reglas de juego jurídicas del sistema de acumulación y competencia capitalista-. Todas estas instituciones son las que una iniciativa de superación capitalista debe transformar de cara a un cambio sustantivo y favorable para el conjunto de la clase trabajadora y otras clases subalternas, y en suma, para la mayoría social. Pero quizá la relación salarial es la articuladora de todas las demás, la más visible, la más central de todas ellas y sobre la que debemos centrar nuestros esfuerzos de cara a su subversión.

Tradicionalmente la socialdemocracia se ha limitado a tratar de actuar sobre esta relación salarial simplemente aliviando el grado de dominación y explotación que es connatural a la propia relación salarial. Para ello les bastaba con mejorar los niveles de retribución salarial –a nivel sindical- o, desde lo público, mediante la política fiscal –con impuestos directos y progresivos- o de política de gasto público mediante de prestaciones y servicios sociales, actuando en el plano distributivo. Sin ser objetivos desdeñables, una opción rupturista no puede conformarse con esto.

Debe plantear una ruptura con la relación salarial en sí, en cada uno de sus planos, porque el objetivo no es mitigar una desigualdad, y mucho menos buscar el mal menor, sino que debe superarla, pues constituye el cimiento del conflicto y la contradicción principal de nuestra sociedad contemporánea. Se trata de cambiar dicha relación para transformarla en otro tipo de vínculo social, basado en parámetros de igualdad, de participación socialista de las clases productivas en la configuración y orientación de la economía hacia las necesidades sociales. Se trata de plantear también una alternativa socioeconómica consistente en vínculos completamente alejados de la relación salarial capitalista y coherentes con la conformación de una sociedad socialista plenamente democrática.

Para ello la configuración de una alternativa a la relación salarial no puede basarse en la dependencia y en el chantaje dominador de una transacción asimétrica en la que el capital explota la fuerza de trabajo de las clases dominadas, en la que la mayoría social ha de alquilar su fuerza de trabajo, y movilizar toda su vida para hacerla disponible, empleable, adaptable y rentable, a cambio de un salario. No puede basarse la fijación del salario en la regla de retribución basada en el pago equivalente a las condiciones de reproducción social de la fuerza de trabajo de determinado tipo en el contexto y correspondiente mercado capitalista en el que puede emplearse.

Una sociedad socialista debe movilizar los recursos productivos de manera racional y basándose en la capacidad de sus medios, articulándolos y planeando su diseño y orientación hacia las necesidades sociales establecidas democráticamente. Todo ello de manera consciente respecto a los límites productivos (disponibilidad de recursos materiales y personales, saberes y tecnologías) de la sociedad en dicho momento, las prioridades sociales (nivel de consumo y de ahorro y reinversión asumidos, y sus contenidos), y los propios límites de los ciclos ecológicos.

Debe seguirse en la medida de lo posible la máxima, sugerida por Marx, de solicitar de cada uno según su capacidad para cada cuál darle en función de su necesidad.

Las propuestas de superación de la relación salarial, integradas entre sí, también deben articularse conjuntamente en el proceso constituyente de una sociedad socialista que articule una orientación económica basada en la planificación democrática y pública de la economía en sus sectores estratégicos, y la configuración de mercados regulados no capitalistas en sectores secundarios donde perviva la escasez. Una economía basada en la minimización de costes sociales, la maximización de la eficiencia, la orientación a las necesidades sociales conscientes de los ciclos de reproducción y regeneración medioambiental, el ahorro de materiales y de energía, la minimización de residuos, el empleo de tecnologías sostenibles desde su diseño y su uso, etcétera.

La superación de la relación salarial no puede confiar su superación a algunas propuestas, ya manidas, que pueden suscitar confusión o, lo que es peor, su integración en un marco revisado de la relación salarial que no altera su naturaleza capitalista. A este respecto la satisfacción de las necesidades sociales y personales que una sociedad socialista debería desarrollar no pueden ni confundirse con un salario de beneficencia ni de caridad –siempre insuficiente para mantener un nivel y calidad de vida dignos en el marco social, y que sólo constituye una medida paternalista que reedita e intensifica la dependencia, el favor arbitrario del poderoso-, ni a la regla capitalista en función de la cual se remunera a la fuerza de trabajo para su reproducción social. Ni tampoco a la vieja idea proudhoniana de remunerar en función del trabajo realizado, basada en la equivocada propuesta de David Ricardo , que ya desmontó por su incoherencia el propio Marx en La miseria de la filosofía, y que es difícilmente distinguible de las propuestas de gestión neoliberal de remunerar mediante salarios variables en función de la productividad.

[Ricardo, y Proudhon, de los que luego tomó la idea el propio Stalin (de cada uno según su capacidad, para cada uno según su trabajo) aspiraba a que la remuneración del trabajo equivaliese al valor aportado, coincidiendo su retribución en función de las horas dedicadas a la fabricación de la mercancía correspondiente. Marx ya advirtió que esto era inconsistente y, además, injusto, aunque en primera apariencia no lo sea. En efecto, si el valor de una mercancía consiste en el tiempo de trabajo socialmente medio invertido en ella, remunerar a un individuo por el tiempo dedicado a la fabricación de la misma, podría conllevar el absurdo de remunerar a una persona el doble por su baja productividad. Por ejemplo, si esta persona ha dedicado cuatro horas a fabricar una silla cuando en la sociedad se fabrica, en las condiciones técnicas del momento, en media en sólo dos, Proudhon estaría dispuesta a asignarle un salario justamente el doble del valor socialmente medio de las sillas. La consecuencia sería ineficiente socialmente así como injusta]

En este sentido, los debates sobre la renta básica han sido muy importantes para obtener algunas conclusiones. Ahora bien, dentro de este debate ha habido muchas concepciones, algunas divergentes, de lo que debe significar y caracterizar la renta básica. De todos ellos las mejores conclusiones y características de una política de generalización de la renta básica, entendida en su inclusión en una política de transformación socialista son las siguientes:

• La renta básica debe entenderse como un derecho garantizado, personal y universal, en base al pleno reconocimiento de la condición de ciudadanía de toda persona.

• No debe limitarse a satisfacer necesidades sociales entendidas estrechamente en su forma primaria y material sino que debe garantizar la plena integración en la sociedad en la condición que garantice el pleno desarrollo libre de la persona en su medio social.

• Entendida de esta manera y por emplear un término que no se confunda con el salario ni con la renta capitalista, sería preferible denominarla ingreso universal garantizado.

• El ingreso universal garantizado sería una combinación de retribución dineraria y de servicios públicos equivalentes para todas las personas, pero no por ello ni uniformes ni homogéneos. En una sociedad socialista, los ingresos se distribuirían principalmente para la consecución de los medios de vida que facilitarían la integración social y la participación libre en la sociedad, con lo que los ingresos y servicios obtenidos se adecuarían a las necesidades de un entorno social y de cada persona. Deberían ser equivalente pero no estrictamente los mismos.

No obstante, el ingreso universal garantizado no puede ser una medida aislada sino que debe venir acompañada de otras políticas y medidas, en el marco de nuevas formas sociales y vínculo social en el marco productivo y distributivo. Todas ellas serían:

El ingreso universal garantizado, del que ya hemos tratado.

- La promoción de una cultura de responsabilidad social de las personas favorable a aportar a la sociedad mediante su participación, formación, atención, consciencia y trabajo de cara a colaborar en la aportación y obtención necesaria de los recursos a los que la sociedad aspira o necesita, y que sea expresado pública, racional y democráticamente. Es decir, una cultura a favor de un modelo de trabajo democrático, en el que una parte de nuestro tiempo se destine a tareas socialmente requeridas dentro de un plan social democrático, movilizando las capacidades de la fuerza de trabajo social y personal, y orientados por criterios de máxima eficiencia, autogestión colectiva, y mínimo coste social y medioambiental.

- En este sentido, esto no sería incompatible con un sistema de retribución alternativa, que tampoco puede confundirse con un abanico nulo de prestaciones. Es decir, habría ciertas ocupaciones que, por su vital responsabilidad, importancia, esfuerzo o riesgo, no podrían retribuirse igual que otras, y que deberían remunerarse en mayor medida.

- No obstante, en una sociedad socialista, el mecanismo fundamental de incentivo para el trabajo socialmente útil y necesario debería ser el prestigio y el reconocimiento simbólico, conjuntamente con la disponibilidad de mayor y mejor tiempo libre.

- La política laboral se debería orientar a la reducción de la jornada laboral, que permita en las condiciones sociales, organizativas y técnicas, liberar el máximo de tiempo libre para la mejora del bienestar social y personal, responder a las necesidades personales y familiares, el desarrollo de las facultades de cada persona, las actividades libres, participativas, creativas y de esparcimiento que así se decidan por cada uno.

- Y, sobre todo, habría que fomentar el reparto de todo el trabajo de carácter social, tanto de naturaleza pública o privada, doméstico o profesional, productivo o reproductivo.

- Por consiguiente, en coherencia con lo anterior y con una mínima norma igualitaria, habría de remunerarse de manera igual todo trabajo y empleo de valor equivalente. Como está bien comprobado por diferentes estudios, las diferencias salariales entre hombre y mujer por el desarrollo de un mismo puesto de trabajo explican sólo un pequeño porcentaje de su desigualdad salarial. A este respecto, se debe tomar en cuenta que la desigualdad de remuneración en la sociedad capitalista, por ejemplo, entre hombres y mujeres, se basa principalmente: en primer lugar, a la división sexual del trabajo que atribuye a la mujer en mayor medida la responsabilidad y cometido de las tareas domésticas y de crianza –reproductivas- y que les dificulta su desarrollo en el ámbito de su empleo en el ámbito no privado; en segundo lugar, en la segregación horizontal –la ocupación en determinados sectores y ocupaciones atribuyendo a hombres y mujeres un rol social y profesional diferenciado en base a estereotipos y propios de una cultura patriarcal- con el consiguiente y desigual reconocimiento simbólico y material de estas profesiones; y en tercer lugar, a la segregación vertical, o, dicho de otro modo, los obstáculos a la promoción y la atribución de responsabilidades y poder de decisión a las mujeres, y la consiguiente, también, diferencia de retribución.


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Renda Garantida Ciutadania

MANIFEST DE SUPORT A LA INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR PER LA RENDA GARANTIDA DE CIUTADANIA

RESCATEM LES PERSONES

El nou model econòmic i social que s’està implantant des de fa quatre o cinc anys provoca unes bosses de pobresa i marginació impensables abans. Aquest model, imposat per la Unió Europea i el gran capital, ha trencat unilateralment el “pacte social” de l’anomenat estat de benestar, vigent des de finals de la II Guerra Mundial, i porta a molta gent cap a un punt de pobresa de no retorn, abocada a l’exclusió i a una situació personal d’indignitat, humiliació i sofriment. És el camí de milions de persones a Grècia, Xipre, Portugal i Espanya.

Segons l’Institut Català d’Estadística avui a Catalunya 2.200.000 persones, quasi el 30 % de la població, viu per sota del llindar de la pobresa. Una quarta part de la població activa està a l’atur. 225.000 famílies tenen tots els seus membres a l’atur i quasi 100.000 d’elles no tenen cap ingrés. 550.000 persones (el 65% del total d’aturats) no percep cap subsidi, i les previsions del Servei d’Ocupació de Catalunya és que aviat seran més del 70%. Quasi 300.000 nens i nenes, el 29% de la població infantil, viu per sota del llindar de la pobresa i a les escoles han començar a notar-se els efectes de la malnutrició. Mai havíem pensat poder arribar a una situació així.

L’atur entre els joves duplica la taxa d’atur del total de la població. L’aixopluc familiar que alguns poden tenir apaivaga en part les conseqüències de pobresa a les quals es veurien abocats, però suposa una sobrecàrrega per a les economies familiars que no pot durar, ofegades per la reducció d’ingressos. S’ ha truncat també l’encara recent tendència a la incorporació de la dona al treball i s’ha tornat a fer evident la seva vulnerabilitat tant en relació al treball com pel que fa a les prestacions socials que percep.

A això cal sumar-hi altres aspectes com les retallades, les llistes d’espera, la privatització de serveis o la pèrdua de l’habitatge. Només pel que fa als desnonaments, per exemple, segons el Consell General del Poder Judicial durant el 2012 els jutjats van ordenar a Catalunya 25.422 processos de desnonament (72 per dia), mentre segueixen havent-t’hi 80.000 pisos buits.

Aquesta situació de profunda pobresa té una altra cara ben visible; l’ increment de la desigualtat social; els rics cada vegada ho som més, i la pobresa afecta cada dia que passa a més gent, que cada vegada és més pobra.

Davant aquesta catàstrofe humana i social la ILP per la Renda Garantida de Ciutadania pretén ser una mesura de protecció de la vulnerabilitat de les persones socialment més dèbils: tothom té dret a uns ingressos mínims per poder viure dignament.

Quan es parla de crisi normalment es parla de xifres o amb percentatges. Però darrera de cada una d’aquestes xifres hi ha una cara, son persones amb nom i cognoms, esperances frustrades algunes de les quals podem tenir molt a la vora. Es tracta d’un dolor profund i que afecta tots els sectors de la població, en primer lloc els que ja abans estaven en risc d’exclusió però també les noves formes de pobresa que afecta de manera indiscriminada a joves, avis, dones, adults sense feina, que dia a dia veuen com van perdent possibilitats de mantenir la seva dignitat. Es veuen obligats a afrontar sense medis una situació nova que s’ els ha imposat sobtadament. Normalment és un sofriment amagat, pel sentiment de fracàs i humiliació que suposa, que es viu en la soledat d’un mateix o en la intimitat de la família.

Amb la ILP per la Renda garantida de Ciutadania es vol fer visible aquesta situació, desculpabilitzant les víctimes i protegint-les. És doncs un projecte d’obligada solidaritat ciutadana. Però és també una proposta política. En les presents circumstàncies és una denúncia a aquelles administracions i autoritats , que en lloc de protegir els ciutadans, i especialment als més vulnerables, han decidit rescatar la banca, els banquers i les seves estafes, abans que les víctimes, les persones estafades.

L’article 24.3 de l’Estatut d’Autonomia de Catalunya, vigent des de l’ any 2006, estableix: “Les persones o famílies que es troben en situació de pobresa tenen dret a accedir a una renda garantida de ciutadania que els asseguri els mínims d’una vida digna”. Malgrat l’ Estatut d’ Autonomia de Catalunya reconeix el dret a una Renda Garantida de Ciutadania, el fet que el Parlament de Catalunya, després de més de 6 anys, no ho hagi regulat legalment, ha fet necessària la Iniciativa Legislativa Popular, que vol fer efectiu el compliment de l’ Estatut.

El dret de cada ciutadà i ciutadana, en allò que els és fonamental per la vida, no pot dependre de qüestions administratives, que hi hagi o no consignació o disponibilitat pressupostària. És tracta del dret individual a una vida digna, anterior a qualsevol altre dret. En conseqüència, per les autoritats és una obligació prèvia a qualsevol altre obligació.

Per això, donem suport a la Iniciativa Legislativa Popular per regular la Renda Garantida de Ciutadania. La dignitat col·lectiva d’una societat no es mesura per les possibilitats que tenen els sectors econòmicament més benestants, sinó pel respecte i l’estima amb la que són tractats els sectors més castigats.

+ Info:

RENDA GARANTIDA DE CIUTADANIA

ILP per a una renda garantida de 664 euros mensuals per a tothom

En què es diferencia una Renda Bàsica d’una Renda Garantida de Ciutadania i per què recolzem aquesta ILP? Daniel Raventós i Sergi Raventós - Xarxa Renda Bàsica

Miren Etxezarreta valora que «Deberíamos luchar por una renta básica que sea universal, no entiendo la obligación de cumplir con determinados requisitos, de decir a la gente que tiene que ir a trabajar cuando no hay trabajo. Como quieren que trabaje, la gente, si no hay trabajo? Hay que ir hacia la universalidad. Pero, en las condiciones actuales, luchar por una renta garantizada para las más pobres es una emergencia, entonces creo que esta bien». Sin embargo, la economista cree que lo más adecuado es la generación de empleo, un hecho que implicaría que la gente no tenga que cobrar ningún tipo de subsidio.

Sobre la Renta Básica (una asignación monetaria absolutamente incondicional para toda la población residente):

Xarxa Renda Bàsica

Renda bàsica. Viquipèdia

EL DERECHO CIUDADANO A LA RENTA BASICA. José Iglesias Fernández

Izquierdas, derechas, ricos, pobres y renta básica. Entrevista. Daniel Raventós, 1/9/2013

¿Por qué sí a la renta básica universal? Por una salida urgente de la crisis basada en la RB y el reparto del tiempo de trabajo. Lluís Torrens

Una propuesta de financiación de una renta básica universal en plena crisis económica. Para garantizar la existencia material de toda la población. Jordi Arcarons, Daniel Raventós, Lluís Torrens, 30/6/2013

Alternativas al neoliberalismo. Alex Callinicos

“De cada cual (voluntariamente) según sus capacidades, a cada cual (incondicionalmente) según sus necesidades”. Entrevista a Philippe Van Parijs. Los surfistas de Malibu y el debate con John Rawls. En el debate que siguió a la conferencia, su respuesta fue la siguiente: “no estoy en contra de la renta básica si no existe la manera de proporcionar trabajo a todo el mundo”. Y hasta el final de su vida, sus preferencias iban espontáneamente hacia fórmulas para el fomento del empleo. Tampoco era un oponente de principio a la renta básica, pero ésta lo hacía sentir incómodo, pues lo que sostiene su teoría es finalmente la idea de que los principios de justicia constituyen un contrato, un deal entre individuos que cooperan.

Renta Básica Ciudadana. Sin Permiso

EEUU: Black Lives Matter endorses universal basic income in official platform. Kate McFarland. 2/8/2016


A la mateixa secció:


El Fondo de Reserva y las pensiones


L’Assamblea per una Renda Básica al País Valencià presenta en Les Corts Valencianes la seua proposta alternativa a l’avantprojecte de llei de Renda Valenciana d’Inclusió.


Romper las cadenas de las deudas privadas ilegítimas (II)


Romper el círculo vicioso de las deudas privadas ilegítimas (I)


Un balance: 10 años de la ley de protección contra la dependencia


Baix Segura: Más de 1000 personas acuden a la manifestación en defensa de las pensiones públicas en Torrevella


Dejemos de pensar que sabemos más que los pobres y apliquemos de una vez la renta básica


Estado español 1985-2017: 32 años avanzando en la destrucción del sistema público de pensiones


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Alacant: Mediación intercultural en peligro

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