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Anticapitalistes
  
diumenge 1 de setembre de 2013 | Manuel
Marat-Sade

Peter Weiss-Peter Brook

La persecució i assasinat de Jean-Paul Marat tal com va ser interpretada pels interns del manicomi de Charenton sota la direcció del Marquès de Sade

Autor: Peter Weiss

Direcció: Peter Brook

Weiss escribió tres versiones,
dos en 1963 y una en 1964.

La obra se sitúa en el manicomio-prisión de Charenton donde el marqués de
Sade pasó los últimos años de su vida.
Es conocido que en esos años se dedicó
a dirigir obras de teatro que interpreta-
ban los enfermos del hospital y que lle-
garon a tener tanta fama que fue entre-
tenimiento de los parisinos de la época
acudir a verlas. Es sabido también que
Sade pronunció la oración fúnebre de
Jean Paul Marat el 13 de julio de 1793.
El político de la revolución fue asesina-
do en la bañera por una aristócrata
girondina, Charlotte Corday. Marat fue
un duro opositor del partido de los
girondinos a los que llamaba enemigos
de la República.

A partir de estos dos hechos históricos
Peter Weiss crea su obra imaginando un
drama dirigido por Sade en el que se
representan los últimos días de Marat.
Los actores son los locos del manicomio y el público son otros enfermos y
el director del centro psiquiátrico.

Marat-Sade
es una compleja obra de
teatro dentro del teatro cuya trama se
basa en las tres visitas que Charlotte
Corday hizo a la casa de Marat, en la
última de las cuales logra su propósito de asesinarlo. La representación es
interrumpida por los ataques de los
locos o por el director del hospital que
recuerda al director la censura sobre el
texto. Los actores encarnan un doble
papel. Por un lado son enfermos en un
hospital psiquiátrico y por otro son los
actores que interpretan su papel en la
función que Sade dirige en la sala de
baños del manicomio. Marat está repre-
sentado por un paranoico y Charlotte
Corday por una joven que padece la
enfermedad del sueño.

La línea del tiempo se traspasa en oca-
siones por los diálogos que el marqués
de Sade entabla con Jean Paul Marat
sobre la revolución. El artificio es tal
que lo real se vuelve imaginario y lo
imaginario real.


OTRA VEZ MATAN A MARAT

Alfonso Sastre

Hondarribia, noviembre 2006

Con motivo de la nueva representación de Marat-Sade en el teatro María Guerrero, Alfonso Sastre, autor de la versión, ha escrito el siguiente artículo:

Marat-Sade
fue, en el momento de su
creación, durante los años 60 del siglo
pasado, algo así como un relámpago que
iluminaba y superaba el debate entre el
drama tradicional y las experiencias “épicas” de Bertolt Brecht, y entre el teatro
meramente lúdico y un escenario documental e ideológico. Estábamos de pronto
ante una gran síntesis, más allá de las
dudosas recuperaciones del “teatro de
crueldad” –de nuevo, un “asalto a la
razón”- que se empezó a hacer sobre las
huellas de Antonin Artaud. El mismo autor,
Peter Weiss, no pudo ir luego más allá de
esta síntesis, y se recluyó en las galerías de
la seriedad sociológica con el “teatro-documento”, que cumplía el sueño que había
tenido en otro tiempo Erwin Piscator.

¿Y cómo sería la cosa hoy? ¿Qué sentido
tiene y qué significado puede alcanzar una
puesta en escena actual de esta obra maes-
tra, a la altura de nuestros días? ¿Será la
“revisitación” de un clásico o irá más allá?
Quienes van a hacerla tienen la palabra,
pero yo, como autor de la versión que se
hizo en aquellos años y que hoy se va a
hacer en el CDN, pienso en las muchas virtualidades de este texto y en que hoy esas
potencialidades se pueden revelar a propó-
sito de lo que se viene llamando en la esce-
na de la realidad mundial el “terrorismo”.
Marat aparecerá entonces como un mensajero y una encarnación de esa tragedia. Él
sería el “terrorista” –que puede llegar hasta
su propia inmolación recibiendo desnudo
en su bañera a la mensajera de su muerte,
Carlota Corday-, frente a la sensualidad de
unos niveles sociales presuntamente placenteros, en los que el placer, hoy, ya no es
un modo de rebeldía como lo fue en el
caso del “divino marqués” de Sade, pues
en nuestros días forma la “carne” del llama-
do “Primer Mundo”, en sus modos más
zafios y ajenos a toda piedad o solidaridad,
de tal manera que sería una proclamación
del “terror” como método de lucha, pero
también el espíritu de la justicia y la utopía.

El “Manicomio” como institución es un
tema que, considerado hoy con la fuerza
que tiene el texto, puede remitirnos con
nostalgia al recuerdo del abandono definitivo de aquellas ilusiones “contrapsiquiátricas” de los años 60 del siglo pasado, y
alzarse –realzarse- con una oscura fuerza,
imponiendo su opresión sobre –contra-
toda rebeldía, maniatada químicamente en
los casos más extremados y agudos y a tra-
vés de los “media” en el transcurrir de la
vida cotidiana. Personalmente espero con
mucho interés ese aspecto de la cuestión;
de lo que podríamos llamar la “tortura psiquiátrica”, aunque el corazón de la obra
sea –creo que así es, y tal era la opinión del
autor, que a mí me comunicó personalmente, diciéndome que aceptaba unos cor-
tes de la censura española en la medida en
que no afectaban a este “corazón” –el
encendido debate entre esas dos magnas
figuras que son
Marat y Sade.

En cuanto al “Manicomio” no sólo no ha
desaparecido sino que la Sociedad en su
conjunto es una fábrica de locura. Yo doy
por seguro que quienes preparan esta
“revisitación” de Marat-Sade nos darán
cuenta de ello a través de su trabajo con los
“locos” de hoy, que han tomado el testigo
de aquellos recluidos en la “Casa de Salud”
de Charenton. ¿Cómo se llaman ahora los
manicomios? ¿Qué eufemismo se dice para
no nombrarlos? Pero, sobre todo, ¿cómo
son y dónde están los manicomios de
nuestro tiempo?

¿Trata esta obra, pues, de “nuestro tiempo”? Así es y así ha sido siempre con los clásicos: que tratan de todos los tiempos. Por
ejemplo, en este caso, la Derecha política y
social de hoy, como entidad criminal,
puede mostrar su rostro más inquietante
en el espíritu de esa enviada del Diablo que
es Carlota Corday. Algo estremecedor
encontraremos en su siniestra visita, y ello
se deberá a que Carlota es un fantasma
vivo, que anida en los más oscuros ámbitos
desde los que reafirman su dominio los
Dueños del Mundo; esos ámbitos desde
los que ellos envían a la Vida sus ángeles de
la Muerte.

Para mí, en fin, este drama trata de cuestiones tan actuales como la tragedia de los
pueblos iraquí y palestino, por ejemplo, y
estoy seguro de que nosotros oiremos este
lúcido debate entre Jean Paul Marat y el
Marqués de Sade con esa especial emoción
que se siente en las grandes ocasiones de
nuestra vida, que en el teatro no son des-
graciadamente muy frecuentes. Este es un
drama político en el más profundo sentido
de la palabra, pero así mismo trata de la
existencia humana como un viaje metafísico hacia la muerte.

Conocí a Peter Weiss, y tuve el privilegio de
conversar con él. Yo estoy seguro de que
sentiré su presencia entre nosotros cuando
su gran obra se represente en Madrid.
Espero que además pueda hacerse tam-
bién en otras partes. Es un regalo que se
merece todo el mundo.

+ Info:

Marat/Sade, ací i ací


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