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dilluns 12 d’agost de 2013 | Manuel
15M Madrid: La Asamblea Popular de Lavapiés como nuevo espacio de legitimidad y resolución de conflictos

Stéphane M. Grueso

Asamblea Popular del Barrio de Lavapiés - foto: FOTOPIES


Un par de ejemplos de cómo las Asambleas intervienen en los barrios y se están convirtiendo en un nuevo recurso al que todos los vecinos pueden acudir en busca de ayuda. El 15M: ’gente que hace cosas’.

Ayer fue el último día de las Fiestas Autogestionadas de Lavapies, actividades que complementan a las oficiales, y que están organizadas por miembros de la Asamblea Popular del Barrio y otros colectivos (...). Ya veis: el 15M sigue "haciendo cosas". Haciendo cosas sin tener un interés oculto, por el procomún, por los demás. Así de sencillo es esto. Así de bonito, y así de conmovedor.

Aprovecho las fiestas y el estío para traeros unas historias que tienen ya algo de tiempo. Os voy a contar un par de ejemplos reales de como la Asamblea Popular del Barrio de Lavapiés se ha convertido -por derecho propio- en un nuevo agente de mediación en conflictos que surgen en el barrio. Una referencia. Una ayuda para los vecinos y vecinas.

Cuando las Asambleas Populares llegan a los barrios, se encuentran allí otras asociaciones vecinales trabajando desde hace años y este brusco desembarco de tanta gente (queriendo hacer cosas) crea cierto conflicto en la zona. En Lavapiés existen ya asociaciones trabajando desde siempre por tener una vida mejor en el barrio, y, de repente, esta nueva gente que llega con tanta energía, reclamando espacios públicos, haciéndose visibles y: ’HACIENDO COSAS...’ Pues claro, este fenómeno crea cierta disrupción en el ecosistema social del barrio, aunque muchos de los integrantes de la Asamblea participan también en otros espacios y asociaciones. Una cuestión que ronda en la Asamblea es: ¿Cómo ganar legitimidad? ¿Cómo convertirse en otro espacio de referencia en el barrio?

En invierno del año pasado, se empezó a debatir sobre como conseguir que la asamblea se convirtiera en un espacio de mediación en el Barrio. Que a través de la Asamblea se pudiera ayudar en los inevitables conflictos de convivencia. Pasaron los meses. Al ocupar la Asamblea el solar de Lavapiés (en agosto 2012), y ver el uso que se le dió, algunos otros colectivos del barrio empezaron activamente a apoyar las actividades de la Asamblea, por ejemplo en la organización de las Fiestas Alternativas del Barrio a realizar en dicho solar el año pasado. Esto fue un comienzo de los contactos de la Asamblea con otros colectivos, estos últimos más tradicionales y "formales".

El 15M no es la panacea ni es un superhéroe, de hecho muchas de las actividades o tareas asumidas por el 15M se realizaban ya antes. Eso sí, la llegada de este movimiento ha supuesto una revolución en el sentido de que estas actuaciones se han multiplicado y además se han introducido unos nuevos modos quincemayistas de hacer las cosas.

Os cuento ahora las historias, que me han sido relatadas por un vecino de Lavapiés y que habiendo tomado notas, reproduzco aquí, con lo que puede haber algún error o no ser del todo exactas.

UNO. DORMIR EN LA CALLE

Un caso fue el de una persona sin hogar, me cuentan que sin papeles y probablemente con algún tipo de enfermedad mental que vivía en un solar vacío. En el bloque de edificios contiguo alguien avisó a la policía para que le echaran, puesto que consideraba que su presencia molestaba o lo que fuera. Un grupo de vecinas se enfrentó a esta, y decidió acudir a la Asamblea Popular del Barrio de Lavapiés para que mediara en el caso. La Asamblea actuó, medió y resolvió. Y la verdad es que no sé cómo se solucionó el caso, pero el hecho es que se arregló sin necesidad de que interviniera la policía ni ninguna estructura oficial del Estado, que no olvidemos, irresponsablemente tacha estas prácticas realizadas por la Asamblea, y la misma Asamblea en sí, de ser un nido de delincuencia.

DOS. OCUPACIÓN ’ERRÓNEA’

Otro caso (real, insisto): un día en la Asamblea reciben la consulta de una vecina diciendo que le han ocupado la casa que le estaban rehabilitando, su casa. Se trataba de un edificio vacío en rehabilitación del que pertenecían ya a un banco todas las viviendas, excepto esa vivienda, que también se estaba reformando.

Las personas que ocuparon la vivienda no siguieron el protocolo habitual en estos casos, pasando por alto los procedimientos habituales, como comprobar la propiedad, etc... Y acabaron entrando en una casa habitada, vacía en aquel momento, pero habitada. Esta vecina, en lugar de llamar a la policía, recurrió a la Asamblea en busca de ayuda. En un principio, las negociaciones y explicaciones de la vecina y su familia convencieron a las personas que habían ocupado la vivienda de irse, pero la vecina seguía con preocupaciones, y ahí fue cuando consultó a la Asamblea. Hay que decir (y estar orgulloso de ello) que uno de los rasgos de la Asamblea Lavapiés es el apoyo activo a la ocupación y ayuda a la vivienda de personas necesitadas, una cuestión consensuada hace tiempo y que se repite en otras muchas Asambleas Populares de Madrid..

Tras la petición de la afectada, la Asamblea de Lavapiés habló con las personas que ocupaban la vivienda, con la misma vecina y se llegó a un acuerdo. Tras el pacífico desalojo voluntario, se les invitó a aprender y se les llegó a " alfabetizar en cómo ocupar una vivienda bien", si es que esta te hace falta para vivir. Y, alucina vecina, se organizó un encuentro entre estas personas y la propia vecina para pedir disculpas por la errónea ocupación y las molestias causadas.

Por cierto, querida Cristina Cifuentes, espero que leas estas líneas, porque yo, desde el cariño, de prácticas delincuentes del 15M, veo aquí pocas. Más bien lo contrario, ¿no crees?

Os copio un emocionante párrafo de la crónica de este caso que podéis encontrar con más detalle en este post de Tomalosbarrios:

Nuestra vecina dice que podrá conseguir otra puerta para su vivienda y que no es eso lo que le preocupa, sino que las personas que le han hecho eso se den cuenta de que no está bien, y que ’igual que son mayores para votar o para okupar, también lo son para responder de sus actos’. Así que, por ejemplo, se le ocurre que estas personas podrían saldar su deuda, colaborando en la reforma de Raíces, un centro social liberado recientemente, situado en la calle Mesón de Paredes.’

En este segundo caso, nuevamente una persona buscó a la Asamblea para mediar en un problema de convivencia frente a otras estructuras clásicas... Y funcionó. Este ejemplo fue otro paso para los colectivos “ oficiales” del barrio de encontrar la forma de colaborar e interactuar con la Asamblea Lavapiés, y esa ’legitimidad’ de la que hablo a lo largo del post siguió creciendo.

Las Asambleas Populares no son el único espacio de (auto)gestión ciudadana en un barrio, ni mucho menos. Pero poco a poco se está demostrando que, con su forma de actuar y sus haceres quincemayistas, se están convirtiendo en un nuevo recurso de referencia en el barrio. Lavapiés es un barrio particular. Tiene un tejido asociativo muy desarrollado, hay alternativas. Pero en otras zonas de la ciudad, la Asamblea de Barrio del 15M puede ganar una importancia fundamental, convertirse en uno de los escasos recursos de ayuda para todos.

En estos dos momentos concretos que os relato, y en otros muchos que no sabemos ni sabremos, es cuando la Asamblea va adquiriendo esta presencia, esta legitimidad en el barrio para intermediar en los problemas vecinales y convertirse en un actor reconocido. Insisto: no se trata de pisar el trabajo de asociaciones vecinales ya existentes, o de competir con ellas; se trata de sumar, abrir un nuevo espacio de posibilidades en la autogestión y convivencia en el barrio. Todo ello desde el prisma quincemayista y nuestra forma de hacer las cosas.

¿Puede ser esto malo...?

Amigos..., ¿no os encanta el 15M...?

11/8/2013

Font: eldiario.es


La Asamblea de Lavapiés media en un caso de okupación chapucera. Camino a la autogestión

La tarde del viernes 30 de Noviembre una vecina del barrio se encuentra con que tres personas han entrado en su edificio, que se encontraba en obras desde hacía meses y no la dejan entrar. Después de varias horas de histeria, consigue acceder al edificio y descubre que la puerta de su vivienda, la única vivienda del edificio, ha sido tirada abajo. En lugar de poner el asunto en manos de la policía, esta vecina acude a la Asamblea Popular de Lavapiés el sábado 1 de Diciembre.

El día 30 de noviembre, nuestra vecina llega al portal de su casa alrededor de las 14.00 h. Debido a que las obras del edificio estaban paradas, nuestra vecina había advertido que había gente que está entrando ahí. Así que puso una cadena en la puerta para evitar que eso pasara.

El viernes, en cambio, la cadena que cerraba la puerta no era la que ella había puesto. Se asoma por los cristales y ve a un chico dentro y después a otros dos. Ella les pide que le dejen entrar, que no quiere llamar a la policía, les dice que ella vive ahí y ellos le piden el DNI. Ella se niega. Les dice cómo se llama y donde vive, que lo pueden comprobar mirando el buzón. Insiste en que la dejen entrar, que no quiere llamar a la policía pero no llegan a ningún acuerdo.

Nuestra vecina llama a su hijo porque ella estaba demasiado nerviosa. De hecho, por culpa de los nervios y de la impotencia, rompe un cristal de la puerta del portal. Cuando llega su hijo se repite la misma operación. Él les explica la situación, les dice que no son policías y que de hecho no quieren llamarles, que su madre es una persona trabajadora y que una de las viviendas es suya, que está en obras por una ITE y que les dejen entrar. Ellos le dicen que han visto la ‘nota simple’ y que si no les enseña el DNI no le van a dejar entrar. Cosa que, finalmente, hace. Los ocupas les dicen que les dejen una hora para recoger y se van, pero nuestra vecina y su hijo insisten en entrar inmediatamente.

Los okupas le dicen que no pueden abrir la puerta porque no tienen la llave. Así que a través del cristal que se había roto, le pasan instrumentos para forzar la cerradura de la cadena, o para romperlo y poder entrar.

Después de que su hijo se ensañe con el candado durante otra media hora, llega una chica, a la que los okupas han llamado con el móvil, con un manojo de llaves e intenta abrir, pero la cerradura del candado ya está dañada y no lo consiguen. Así que el hijo sigue dando golpes al candado hasta que consigue romperlo. Para entonces son las 18.00 h. de la tarde.

Ya con la puerta abierta, los tres ocupas salen del portal con bolsas de deporte. Uno de ellos, con actitud más chulesca y ‘arrogante’ se va rápido y desde lejos grita a sus compañeros que se vayan ya. Los otros dos, más jóvenes, se quedan en la puerta un rato, llorando y pidiendo perdón. Repitiendo ‘perdone, señora, perdone, señora’. Nuestra vecina dice que sintió pena por ellos, que se les veía que eran buenos chicos y que les dio una palmadita y les dijo ‘anda iros’.

Cuando suben a la vivienda descubren que la puerta de la entrada ha sido arrancada de cuajo, algo que no tiene sentido, ya que todo el edificio estaba abierto de par en par, incluída la vivienda de en frente de nuestra vecina: un piso con cocina, baño, camas, etc. Esto es, un lugar donde poder estar.

También encuentran algunas cajas revueltas dentro de la vivienda, donde también han forzado la cerradura de una habitación donde ella guardaba sus cosas. También suben al ático, donde también tiene cajas con cosas, pero a priori no hay más pérdidas.

Nuestra vecina dice que podrá conseguir otra puerta para su vivienda y que no es eso lo que le preocupa, sino que las personas que le han hecho eso se den cuenta de que no está bien, y que ‘igual que son mayores para votar o para okupar, también lo son para responder de sus actos’. Así que, por ejemplo, se le ocurre que estas personas podrían saldar su deuda, colaborando en la reforma de Raíces, un centro social liberado recientemente, situado en la calle Mesón de Paredes.

Ante esta situación y la petición de ayuda por parte de nuestra vecina, la Asamblea de Lavapiés responde como puede. En la misma tarde del sábado varias personas acuden a la vivienda para ver lo que ha pasado y para acompañar a la afectada y ayudarla a relajarse. Ella está intranquila porque todas sus cosas están al alcance de cualquiera que entre en el edificio. Y, aunque es poco probable que vuelvan a entrar, varias personas de la asamblea acuden el domingo a la vivienda a ayudarla a trasladar sus cosas a la casa de enfrente, que si se puede cerrar con llave.

Además de esto, el Grupo de Vivienda de la Asamblea de Lavapiés, que fue informada de estos hechos quiere recordar que ya en el Bando publicado en junio de 2011 la asamblea apoyó la okupación y la gestión de edificios abandonados y en desuso, víctimas de la especulación financiera y del expolio bancario; apoyo que se asienta en la consideración de que la okupación es una herramienta política muy potente que enfrenta dos derechos, un derecho a la propiedad tenido y no ejercido, legal pero no legítimo, con un derecho a la posesión y a la vivienda digna para todas las personas, ilegal pero que consideramos absolutamente legítimo.

Como todo acto de empoderamiento y de desobediencia civil, la okupación debe estar unida a una responsabilidad con nuestros iguales, responsabilidad de nuestros actos propios y colectivos que ejercemos sin intermediarios, ya que como se ve en este caso, por error o por descuido se pueden provocar daños a personas que no tienen ninguna culpa, que si bien son indeseados, generan problemas y desfiguran el verdadero significado político y social de la okupación.

Por todo ello desde el Grupo de Vivienda de la Asamblea de Lavapiés queremos agradecer a esta vecina que se acercara a contar su problema a la Asamblea, donde están sus vecinas y vecinos, en lugar de acudir a la policía, y remarcamos la necesidad, sobretodo en estos tiempos, de una okupación política y concienciada como herramienta de lucha contra las políticas excluyentes de vivienda que siguen dejando a gente sin casa, y a casas sin gente.

20/12/2012


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