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divendres 28 de desembre de 2012 | Manuel
Entrevista a Francisco Louça: “Hay una cultura antiglobalización y antiautoritaria que será el futuro de Europa”

Jacobo Rivero

Francisco Louça (1956), diputado en el Parlamento portugués en representación del Bloco de Esquerda, es un referente en la historia de la izquierda anticapitalista europea. En los años ‘70 fue uno de los principales protagonistas de la lucha contra la dictadura de Salazar y actualmente (a punto de retirarse de la primera línea política) es una de las cabezas más visibles del panorama político de Portugal.


DIAGONAL: La manifestación del 15 de septiembre, en la que salieron medio millón de personas en Lisboa y miles de portugueses en otras 40 ciudades del país para protestar contra las medidas de austeridad, es la más grande desde la histórica del 1º de Mayo de 1974, tras el triunfo de la Revolución de los Claveles. ¿Cuáles son los lugares comunes?

FRANCISCO LOUÇA: Son dos situaciones completamente distintas. Es cierto que estas dos manifestaciones se pueden comparar en cuanto a la participación de la población, pero el 25 de abril es la caída de la dictadura militar y cuatro o cinco días después, aquel 1º de Mayo, fue la fiesta de la libertad, el pueblo en la calle contra una dictadura a la que se había ganado y que tenía casi medio siglo. Ahora es totalmente distinto, es mucha gente también, mucha sin ninguna participación política, que han salido a la calle para decir que hay alternativas a las políticas de la troika, que ha salido para reivindicar el derecho al empleo, rechazar la precariedad, la pobreza, la explotación, por muchas razones distintas...

Pero sí que hay un elemento común: la democracia la hace la gente, la república es la gente y tomar las calles desde esta responsabilidad es un cambio importantísimo en Portugal.

D.: ¿Cuál es el papel que debe jugar un partido como el Bloco de Esquerda en esta situación de emergencia de nuevos protagonismos sociales?

F. L.: Participar lo más posible. Nosotros tenemos una cultura política muy distinta a la política tradicional de los partidos comunistas, rechazamos esa visión clásica de vanguardia. Los partidos tienen que participar, influir, discutir... pero especialmente tienen que aprender de los movimientos sociales y así es nuestra práctica política. Lo que cambiará la izquierda es la aproximación entre la izquierda social y la izquierda más política, hasta que se imponga un gobierno de ruptura política.

No es posible seguir con la alternancia entre gobiernos conservadores y socialdemócratas, con políticas liberales. Hay que tener la fuerza política para generar una ruptura en profundidad en la sociedad actual. Para construir una democracia de participación, de entusiasmo, de liberación, de intensidad.

D.: ¿Por qué ahora y no antes se están dando fenómenos emergentes electoralmente como Syriza en Grecia o el Bloco en Portugal?

F. L.: Porque se está llegando a lo insoportable. Es decir, todo era mentira. No había ninguna corrección en las cuentas públicas, todo era una gran estafa. Ahora cada vez hay más impuestos, más desempleo... Esta mentira es una ingeniería social dramática para cambiar la forma de vida de la gente, para imponer reglas de austeridad, precarización del empleo, explotación abusiva. Es la plusvalía absoluta de Karl Marx. Y como es insoportable hay mucha más gente dispuesta a luchar por los suyos, por su gente, por su pueblo. Hay diferencias entre Portugal y Grecia, Grecia lleva un año más con la aplicación de las medidas de la troika, pero eso mismo llega aquí ahora. Cada país tiene tradiciones de lucha muy distintas, no hay que hacer comparaciones, pero hay una cultura antiglobalización, antiautoritaria, que traspasa y contamina todos los pueblos y que creo que será el futuro de Europa.

D.: Si Mayo del ‘68 fue una ruptura con las formas más clásicas de representación de la izquierda (el modelo Partido Comunista), ¿este momento de “indignación” puede suponer también un cambio en las concepciones de la cultura política?

F. L.: Sí, eso espero. Creo que éste es un momento de refundación, de crear cosas nuevas, de crear un movimiento nuevo. Con más capacidad política, con nuevos discursos, en el sentido de determinar nuestro futuro y no aceptar ni la división ni las jerarquías sociales. Hay que construir una sociedad que se base en una democracia responsable y que luche por el socialismo, por la redistribución de los bienes comunes, el acceso de la gente a los bienes democráticos, porque la salud es democracia o la asistencia a los ancianos es democracia. Y es una tragedia que una parte de la izquierda política, por adaptación a las presiones liberales y al autoritarismo de Estado pudiera abandonar eso. Hay que recuperar el sentido de la izquierda desde la bandera de los derechos humanos, hasta la lucha social, del socialismo, de la libertad, de la responsabilidad de la gente y luchar por la victoria.

“MILLONES DE PERSONAS DEBEN TOMAR EL PODER”

DIAGONAL: La contaminación, en el buen sentido de la palabra, entre partidos y sociedad, es en las dos direcciones.

FRANCISCO LOUÇA: Absolutamente, tiene que serlo. La cultura política de izquierdas tiene que ser la de la transformación social, con voluntad de cambiar el país. Y eso quiere decir que millones de personas tienen que tomar el poder y organizarse. El trabajador que está acostumbrado a permanecer disciplinado y callado debe tener la capacidad de participar y decidir.

El gran cambio que puede determinar una izquierda de combate anticapitalista es hacer partícipe a la sociedad en las transformaciones.


Francisco Louça: "Queremos construir una alternativa, porque la alternancia es una forma de corrupción política"

Sân Jose Almeida y Rita Brandâo Guerra, Sin Permiso 16/12/2012

Ahora libre del liderazgo del Bloco de Esquerda, Francisco Louça quiere contribuir para superar el “enorme déficit en la política de la izquierda que es la preparación de un gobierno de izquierda”. Y avisa: “es preciso preparar equipos, proyectos, juntar gente”. Una entrevista de Sân Jose Almeida y Rita Brandâo Guerra.

Francisco Louça tiene 56 años de edad y casi cuatro décadas de militancia política. Fue líder del PSR, después del Bloco de Esquerda (BE), ahora deja la primera fila de la conducción partidaria para intentar nuevos caminos. Quiere contribuir para que haya más reflexión y para que se estructure una alternativa de gobierno.

¿Cómo fue ver el Presupuesto del Estado (PE) fuera del hemiciclo?

Este presupuesto es bastante diferente de los anteriores, sentía que había cosas que gustaba decir. Pero mi presencia en los debates presupuestarios anteriores ya había sido orientada, hace varios años, para dar el máximo de espacio, experiencia y capacidad de iniciativa al conjunto de los diputados que trabajaban más en el presupuesto.

¿Pero participaba en la preparación?

Como participé en este caso, sí. En este PE lo que contaba, verdaderamente no eran las alteraciones de una regla sobre los impuestos especiales de consumo, era el discurso político: ¿Es o no es posible en Portugal reestructurar la deuda? Y, por lo tanto, hacer un corte dramático en el gasto que más oprime a la economía portuguesa, y contrariando esa política.

¿Está diciendo que este PE es más un instrumento de reformulación del Estado?

Sí. Este PE es una marca del paso del año uno de la troica al año dos de la troika. Y, desde ese punto de vista, es simultáneamente un panfleto ideológico, porque no siendo realizable es una afirmación de valores, que son los valores de la desregulación y de la destrucción de los servicios públicos. Pero es más que eso. Es el primer pilar de una ingeniería social alucinada en el sentido de destrozar los fundamentos de la democracia como nosotros la constituimos en la época moderna en Portugal. Porque al reducir el nivel de protección social que la Seguridad Social pública aseguraba o el acceso a la escuela pública como condición elemental de igualdad y, sobretodo, el acceso a la salud, porque ese es un gran mercado financiero potencial, lo que esta ingeniería social está diciendo es que en el plazo de la troica – en lo que resta del año, y en los siguientes de la continuidad de la intervención – Portugal tendría que ser un país completamente diferente en términos del contrato social.

¿Pero ese contrato social que está intentando ser reconstruido en Portugal es una experiencia para esparcir en Europa o es de los países periféricos?

Tendemos a tener con la política la misma relación que tenemos con la meteorología: el invierno de este año es siempre peor que el del año pasado. Hay en estos proyectos muchos elementos de continuidad con la última década y media. Cuando la Tercera Vía acampó en algunos gobiernos de países importantes, eso constituyó un consenso liberal muy fuerte para administrar el directorio de la Unión Europea (UE). Y este proceso comenzó con la destrucción de la capacidad del control público sobre los servicios financieros y sobre bienes estratégicos esenciales en la mayor parte de los países centrales. Y la privatización de las utilities (los bienes y servicios públicos) comenzó en Inglaterra, con los servicios de transporte, la privatización del agua, o sea, se crearon mercados financieros en bienes de primera necesidad.

¿Grecia y Portugal son escalones en la generalización de esa lógica?

Sí, es un escalón, pero no creo que sea exclusivo de la periferia. Grecia es un caso de gestión política pura. Dado el riesgo enorme del efecto dominó de la salida del euro, incluso de una pequeña economía, que significa el 2 por ciento en Europa, la gestión política sobre Grecia es una manifestación de la autoridad de Alemania y de sus agentes locales. Portugal es tratado de una forma relativamente diferente.

¿Por qué no necesita ser más maltratado? ¿Será porque Pasos Coelho es amigo de Merkel?

Todo eso cuenta, pero es muy marginal. Verdaderamente para que Grecia sea un ejemplo político de que no puede haber protesta en Europa, ningún otro país puede ser equiparado a Grecia, para que el ejemplo sea suficientemente aislado. Es un nivel nuevo, es verdad, y en Portugal, en Grecia y parcialmente en Irlanda también, pero será en España e Italia igualmente y, probablemente, en Francia. Cuando observamos el Presupuesto que presentó Hollande, o cuando vemos la razón por la cual Hollande aceptó la propuesta de Merkel de recortar unos 80 mil millones en el Presupuesto de la Unión Europea, vemos que se configura una transformación que alcanza a los países del centro y no solamente de la periferia. Portugal, desde ese punto de vista, será un ejemplo para España y España lo será para Francia.

¿Es por esa individualización que las medidas de Grecia no son utilizadas en Portugal?

Sí, creo que eso es un mero juego de estrategia en la gestión de las deudas de cada uno de los países, como la reestructuración de la deuda es absolutamente inevitable y será a partir del verano del 2013. Los mandatarios financieros saben que están ahora haciendo meramente un juego de puesta en escena sobre el caso de cada uno de los países, pero están procurando imponer una aceleración del proceso de reajuste del contrato social y, por lo tanto de privatización de los bienes públicos de referencia, porque el tiempo está para entrar en colapso. El tiempo está acelerándose mucho, porque entramos en una nueva recesión dos años después de la anterior, o sea, el tiempo es muy corto para Alemania y para el conjunto de la economía europea. Y tenemos una masa enorme de capitales financieros que ahora se aplica a la deuda pública, o sea, el futuro del capitalismo financiero son las rentas aseguradas por una parte creciente de los impuestos.

¿Y alternativas?

El Congreso [democrático] de las Alternativas reunió en Portugal una convergencia muy importante sobre una alternativa bien estudiada. El documento final del Congreso de las Alternativas es de los documentos políticos más sólidos que se presentaron al debate político portugués. Pero es una política dura - sólo terminando con el memorándum, o lo que el Bloco de Esquerda (BE) sugiere bajo la forma de un gobierno de izquierda.

La fuerza de un gobierno de izquierda es tener un mandato popular para poder telefonear a la señora Merkel el día de asumir el gobierno y decirle: el memorando terminó, ahora nosotros hablamos con Europa en nuestros términos y la deuda será reestructurada. Estamos hablando de una confrontación política de altísimo nivel con los acreedores, con la troika y con el directorio europeo. La confrontación con Passos Coelho es instrumental. Desde este punto de vista, Portugal tiene que ganarle a la troika, debe ganar Passos Coelho y la troika con el fin de afirmar una alternativa de izquierda. Estas alternativas son difíciles, pero hoy en día tienen una frontera muy clara en Portugal, que es la política de la bancarrota.

Volviendo al PE. ¿Es inevitable la intervención del Tribunal Constitucional?

Creo que va a pasar por el único camino posible, que es que los diputados que presentarán la fiscalización sucesiva al TC

¿No piensa que el presidente lo envíe?

Es más fácil que Cristo descienda a la tierra que el presidente tome medidas sobre los bienes esenciales de la política fiscal.

Salió de la comisión política del BE, tal como Luís Fazenda. ¿Por qué de los cuatro fundadores, sólo Fernando Rosas permanece?

Tanto yo como Luís, en diferentes situaciones, tuvimos una participación mucho más activa en la gestión política del BE en los últimos dos años. La razón para no estar en este nuevo mandato político de la comisión sólo tiene que ver con el hecho de que pensamos que la nueva junta directiva debe tener la capacidad máxima de espacio, de capacidad. Tiene todo nuestro apoyo, nuestra confianza y nuestra intensa fraternidad, pero debe tener su recorrido.

¿Va a ser candidato a la presidencia otra vez?

Yo sólo digo esto: no tiene sentido cualquier reflexión sobre cuál debe ser el mejor cuadro de candidaturas políticas de la izquierda o las que más fuerzas tienen en las elecciones presidenciales hoy, en diciembre de 2012, por la sencilla razón de que de aquí a un año Portugal será muy diferente de lo que es ahora; que los que hoy son candidatos tal vez no tengan condiciones de serlo. Las elecciones presidenciales no determinan la evolución de los próximos dos años. Las elecciones presidenciales son las únicas que nosotros tenemos casi la certeza que se realizan en el momento previsto. Pero hasta entonces tendremos elecciones parlamentarias. Y esas son las elecciones que permitirán derrotar a la derecha. Y el marco político importante para Portugal, el marco político de la aceleración que estamos por vivir son las elecciones legislativas, en las que yo no voy a ser candidato.

¿Cómo va a contribuir para esa reconfiguración?

De muchas formas. En la actividad plena que realizaré dentro del BE, en la exposición pública que el BE puede tener y, sobre todo, pienso que hay un enorme déficit en la política de la izquierda que es la preparación de un gobierno de izquierda. El BE puede hacer lo mejor posible – y estoy convencido que lo hará – pero es preciso un nuevo mapa político para que haya un gobierno de izquierda. Y una reconfiguración política no resulta de un día par otro; resulta de transformaciones, de triunfos electorales, de nuevas voluntades y nuevos diálogos. Pero resulta también de otro factor, que es la preparación. Es preciso preparar equipos, proyectos, juntar gente.

Juntar gente…pero no hay una tradición de pensar la política…

El Congreso de las Alternativas dio un paso en este sentido, fue como construir un nuevo magnetismo en torno de una respuesta fuerte a la izquierda.

¿Por qué es que en Portugal se piensa poco la política?

Hay poca opinión pública en Portugal y poca reflexión a partir de los partidos. Y considero que hay pocos movimientos organizados en el debate y hay muy pocas intermediaciones entre las universidades y los protagonistas sociales. El número de ensayos políticos publicados o de reflexión política o de filosofía política o de geografía humana es muy poco. Miramos hacia la gran crisis de la deuda y, aparte del Congreso de las Alternativas, está el libro de Emanuel Dos Santos (ex Secretario de Estado de Presupuesto) sobre al gestión de negociación con la Troika y muy poco más… Cuando hablo de juntar gente, es precisamente en este sentido.

¿Eso debe continuar de forma dispersa o estructurada en la creación de un think tank, de un instituto o fundación?

El CEES creó un observatorio sobre la crisis y las alternativas, que traza un puente entre la academia y los protagonistas sociales, juristas, muchas áreas incluyendo los sindicatos. Pienso que esto es un buen camino. Hacer un gobierno de izquierda es juntar esas competencias. Solo para dar un ejemplo: una reestructuración de la deuda implica el control del crédito en Portugal; implica por lo tanto un control de las trasferencias internacionales de capital.

Qué responde a esta afirmación: el personalismo en la política es una forma de potenciar la corrupción

La personalización en la política está muy vinculada a la forma como evoluciona la relación entre la política y los medios más modernos de comunicación social y, sobretodo, al predominio absoluto de la televisión como forma de la expresión de ideas y del debate. Creo que ese sistema transforma a los partidos, o sea, hipertrofia el poder de quien tiene el poder de la comunicación. Un portavoz tiene un exceso de poder sobre el conjunto de los colectivos de que forma parte, que deforma o puede deformar las relaciones de trabajo político común y de aprendizaje común. En un sentido muy metafórico de la corrupción, sí, puede imponer un cierre del poder comunicacional y crear una frontera en relación a la vida política democrática.

¿Corroe o no la confianza de los representados en los representantes?

No necesariamente. Puede corroer y puede también no ocurrir. Tiene que ver con las instituciones y sobre todo, con la forma como las instituciones se protegen, siendo un conjunto de personas. Tiene que haber reglas que se imponen a las personas.

¿La población tiene la idea de que los dirigentes políticos viven un mundo de defensa de intereses personales?

Portugal tiene ahora la paradoja de hablar mucho de corrupción y muy poco de corrupción. Se habla mucho de corrupción como alerta, y está bien. Cuando hice con una serie de colegas un estudio (Dueños de Portugal) sobre la trayectoria profesional de todos los gobernantes de todos los gobiernos constitucionales en todas la áreas estratégicas - economía, obras públicas, salud, finanzas -lo que verificamos es que 1 de cada 5 o venía o fue para el BES (Banco Espíritu Santo) o para el BSP (Banco Comercial Portugués)./1/ Recientemente (Joseph) Stiglitz publicó un libro que se llama El precio de la desigualdad, en el que argumenta detalladamente para el caso de los EEUU cómo, indica, los bancos centrales se volvieron independientes y, por lo tanto, actúan contra los intereses de la economía en nombre de un principio que es controlar la inflación. Bueno, pero no son independientes del sistema financiero. Sobre la captura de los bancos centrales por la estructura financiera se puede dar un ejemplo: se impidió nominar al premio Nobel de Economía, Peter Diamond, para presidente de la FED, porque era visto por el sistema financiero como un hombre suficientemente crítico de la voluntad de regulación del sistema. Esto es una forma de corrupción intensísima. Cuando miramos a las primeras filas de las bancadas del PS o del PSD, el número de personas que trabaja en el BES asusta.

¿Las direcciones de los partidos y las elites partidarias se transforman en clones del poder al servicio de otros poderes?

Una parte de la política partidaria. Continúo en pensar que la política se expresa en partidos, los partidos son la forma de respuesta a la corrupción económica y la forma de expresión de la organización de la política para la disputa del poder. En el caso portugués, el llamado con algún cariño por sus propios protagonistas “arco de la gobernanza”, la estructura de alternancia que sucesivamente garantiza la continuidad de las políticas, es una forma de corrupción política o, por lo menos, de adaptación al poder del sistema financiero. Véase el caso de la CGD. El PS, con mucha razón, se opone y algunas personas del PSD también, al proyecto que cíclicamente reaparece para la privatización de la CGD (Caixa General de Depósitos, la banca pública). El PS incluyó en el programa de la Troika la privatización de los seguros de la CGD, que son un tercio y, en el futuro, serán la parte más importante del sistema financiero. La parte más importante del sistema financiero son los sectores de inversión y las aseguradoras, no son los bancos comerciales. La CGD de aquí a unos años será menos importante que el sector de seguros que ahora va a ser vendido.

¿Cuando hablamos de corrupción y de ligazones al poder económico y financiero, cree que el BE y el PCP, partidos que son contra el sistema, tienen una inmunidad especial?

Varios partidos tienen una capacidad de actuación en la sociedad que, como es de confrontación con el sistema financiero, no son vulnerables a la cooptación por el sistema financiero. Tengo mucho orgullo de recordar que Belmiro de Azevedo en entrevistas que dio decía que ya había financiado a todos los partidos, excepto al BE.

El BE es el partido que tiene más ligazón con los movimientos sociales. Asimismo hay una fosa enorme entre la calle y la representatividad política. ¿Por qué?

Hay siempre una diferencia grande entre los momentos de expresión popular masiva y las formas de representación política. Una buena parte de las personas que se manifestaron el 12 de marzo votaron la continuidad del PSD. Y otra parte, tal vez más importante todavía, se abstuvo. Hay obviamente una diferencia entre los grandes momentos de expresión popular y la forma de representación política y que tiene que ver con las dificultades de los partidos y de los movimientos, pero también con el hecho de que los movimientos sociales en Portugal tienen poco cuerpo. El mayor movimiento social estructurado en Portugal es el movimiento sindical. Pero la CGTP y la UGT representan cerca de 20, 23 %, menos de un cuarto de los trabajadores portugueses, cuando hoy cerca de la mitad de los trabajadores ya son precarios. La izquierda social todavía no se impuso para mostrar a la izquierda política que los proyectos del pasado, en una organización piramidal del partido que tiene el sindicato, que tiene organización de mujeres, fallaron por completo… Una de nuestras diferencias frente al PCP, Jerónimo de Sousa dijo en una entrevista a Público, y lo dijo bien, es precisamente saber si el movimiento sindical debe ser el movimiento tutelar del conjunto de los movimientos sociales en Portugal.

¿No teme que el poder pueda caer en la calle, que haya riesgo del punto de vista de la estabilidad social?

El riesgo que existe es la incapacidad de la izquierda. Cualquier estrategia que procure subordinar la lucha social a una agenda nos deja sólo actitudes paternalistas, que son los discursos sobre el 15 de septiembre. Nunca tengo miedo de que el poder caiga en la calle, porque el poder es la República, la República es la plaza, es la calle. El combate al caos es el combate por soluciones y las soluciones tiene que tener la plaza pública, nacerán más de la plaza pública y del debate público que de una alternancia tonta y mansa que va procurando dominar. No va a haber milagros en la política portuguesa.

¿La tentativa de reescribir el contrato social en Europa pone en riesgo la democracia como la conocemos?

La democracia como nosotros la conocemos va a ser asesinada. La democracia como forma de representación electoral pienso que es muy difícil estructurarla en Europa. Creo que hay un riesgo, que es que una parte delos demócratas estén dispuestos a abdicar de la democracia en nombre de una ficción.

¿Cuál ficción?

El Estado europeo. Hay hoy un grupo importante de corrientes que tiene un intenso vínculo con la democracia, pero piensan que la solución que se les ofrece para un Estado europeo con provincias nacionales es una solución democrática superior. Y pienso que ella es uno de los mayores peligros que vamos a vivir hoy, porque -ni en los próximos 500 años vamos a tener una nación europea. Nosotros vamos a tener lenguas, culturas, Estados… Porque es en ese cuadro donde podemos exigir la contrapartida de la democracia, que es la responsabilidad de los electos.

¿Y qué es la manutención de la diversidad que es propia de la democracia?

Si nosotros tuviéramos un Estado europeo con gobernadores provinciales -el sueño alucinado de la señora Merkel- tendremos una especie de democracia, porque ese gobierno sería siempre electo, no existiendo ninguna democracia por la simple razón de que los pueblos no se pueden expresar ni hacer ninguna opción, ni responsabilizar a nadie, ni influenciar nada.

Francisco Louça es un economista portugués de reputación académica internacional y, hasta hace muy poco, el principal dirigente del Bloco d’Esquerda.


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