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Anticapitalistes
  
divendres 16 de novembre de 2012 | Manuel
Crónica de la VIII Convención del Bloco de Esquerda

Manuel Garí

El objeto del artículo no es tanto informar sobre todos los aspectos tratados en la Convención, /1 como reflexionar sobre los retos estratégicos que aprobó emprender muy mayoritariamente la militancia del Bloco de Esquerda (BE) /2. Si hubiera que resumir en una frase el sentido de lo aprobado, podría decirse aquello de que el Bloco ha asumido grandes riesgos para estar a la altura de las circunstancias. La idea que impregnaba la sala la expresó en el discurso de apertura Francisco Louça: “El Bloque está aquí para vencer y para cambiar”. Estuvo presente en las palabras, declaraciones e intervenciones de Pedro Filipe Soares, Alda Sousa, Luís Fazenda, Jorge Costas, Marisa Matias, Joao Semedo o Catarina Martins por citar a algunos. O sea, una postura colectiva, de bloque, del Bloco.

La Convención ha tenido lugar tras el grave retroceso electoral en las elecciones generales de 2011, fruto de lo que Fernando Rosas calificó del “voto del pánico”; pero, también, después de un rápido aprendizaje del pueblo sobre los devastadores efectos sociales de las políticas aplicadas por el gobierno de Passos Coelho al dictado de la Troika, cuyo portavoz político es la canciller Merkel. Aprendizaje que viene de la mano de una movilización social creciente, cuya máxima expresión, la manifestación del pasado 15 de septiembre que, salvando las distancias del momento político, emuló a la mítica del 1 de mayo del revolucionario 1974 y, según el BE, “cambió el país”. De la confianza en la receta de las medidas de austeridad como purga necesaria, amplios sectores del pueblo portugués han pasado al “Que se lixe a troika” (más o menos, “que le den...”). En ese contexto, el debate entre las distintas aportaciones a la VIII Convención, lejos de rezumar melancolía, fue una muestra de vitalidad, de esperanza en la potencialidad del pueblo cuando el pueblo lucha y de confianza en las propias fuerzas, análisis y alternativas del BE. Por eso el lema de la Convención era nada más y nada menos que “Vencer a la Troika”.

La Convención tenía que resolver dos tipos de cuestiones: lanzar un nuevo liderazgo público y definir el objetivo estratégico del actual periodo de lucha. Y tenía que hacerlo con dos vectores constantemente presentes en la acción política y en la vida de las organizaciones, pero que no siempre se orientan en el mismo sentido: la necesidad de cambio y de continuidad. El factor de perseverancia, de trabajo con la vista puesta en el camino y de construcción paciente es uno de los principales activos del BE. Nada se explica si no se pone en valor esa forma de entender la actividad y la organización revolucionaria que nació del acuerdo de fuerzas diversas y que concitó la adhesión de miles de activistas. El otro aspecto, el de la innovación y la iniciativa no le han faltado al Bloco, pero hasta el presente no se había tenido que plantear la ausencia de uno de sus fundadores, el recién fallecido Miquel Porta, y el cambio de tareas de Francisco Louça, que ha sido la cara y la voz más identificables del BE por el conjunto del pueblo portugués.

Nuevas formas de hacer política

Recientemente, Louça había expresado de motu propio y públicamente su decisión de dejar las responsabilidades de coordinador político del BE, del grupo parlamentario y, por tanto, de portavoz en la Cámara. Y lo hizo mediante una explicación política inusual entre quienes ostentan cargos públicos, que generalmente se aferran a los mismos con un alto sentido de la propiedad y con una no disimulada intención de perpetuarse como profesionales de la política /3. Para llevar a cabo la sustitución de la figura pública y el papel político que desde la fundación del Bloco venía cubriendo Louça era necesario un alto grado de acuerdo en el seno del BE. En una organización con importantes responsabilidades políticas, sociales y electorales, y con una presencia diaria en los medios de comunicación de masasEsto este cambio, así como el acuerdo para llevarlo a cabo, no es una cuestión menor.

Louça recordó a los medios de comunicación presentes y también a las delegaciones de militantes que él no sólo continuaba en política (y, por tanto, añado yo, disponible para estar en la futura dirección del BE si se le elegía, cosa que ocurrió), sino que no concebía su vida sin la lucha y la militancia. Simplemente mudaba de responsabilidades y roles. Con ello cortocircuitó las ansiedades de la gente del Bloco, las interpretaciones torticeras de los voceros de la derecha y mostró en los hechos que las cosas se pueden hacer de forma alternativa a la convencional. La Convención resolvió la primera parte, la elección de quienes coordinan políticamente y son la voz pública del BE, mediante la elección de Catarina Martins y Joao Semedo que actuarán en comandita. Una fórmula, en mi opinión, acertada y, a la vez, arriesgada, dadas las inercias y costumbres que habitan en la política y en la sociedad que tienden a la concentración unipersonal de las responsabilidades. Queda por resolver la portavocía parlamentaria que no era objeto de debate ni decisión de la Convención.

No me cabe duda de que la decisión voluntaria de Louça de no permanentizarse como imprescindible ni en la representación institucional ni en la orgánica, abre nuevos caminos para las “buenas prácticas” en las organizaciones y supone un duro golpe para la “clase” política: combate en la práctica los discursos populistas sobre los políticos y la política, aleja a la izquierda de izquierdas del descrédito y pone a prueba las capacidades de otras y otros militantes. Y, muy especialmente, es una decisión que ejemplifica ante el pueblo portugués, ante quienes luchan y ante quienes están a la expectativa que la gente del BE quiere ser y es “gente de confianza” para las y los de abajo.

El relato político

La otra cuestión fundamental a resolver ha sido la de la reorientación estratégica del BE o, mejor dicho, del discurso y del relato político del partido. La Convención ha trabajado en la reformulación actualizada de los objetivos y alternativas del BE en la era de la crisis de la deuda y en la formulación ex novo de una consigna / propuesta unificadora de los combates y esperanzas de la clase obrera y del pueblo: el gobierno de izquierdas.

El discurso del BE “La izquierda contra la deuda” puede sintetizarse (según mi personal lectura) en la siguiente secuencia:

1) La deuda de Portugal no es la deuda del pueblo, porque no fue quien la originó, por ello hay que enfrentar el discurso neoliberal que culpabiliza a la víctima y exculpa al verdugo.

2) La Troika tiene un papel central en Portugal: salvar a la banca.

3) Las llamadas “reformas” suponen un ataque directo a los derechos, los salarios y los servicios públicos con resultado de empobrecimiento masivo acelerado que no diferencia entre votantes de uno u otro partido y que pone en el mismo lado de la miseria de las clases trabajadoras a amplias capas de la población que el día de antes mantenían estatus diferentes.

4) El país y su economía se están hundiendo como resultado de las transferencias de rentas del sur hacia el norte de la UE, la promiscuidad de los poderes públicos y privados tanto en Portugal como en toda la UE, las privatizaciones, el rescate de la banca, etc.

5) El actual modelo del euro favorece una arquitectura institucional que profundiza las desigualdades, favorece a los acreedores, impone una austeridad que tiene por objetivo el desempleo para chantajear al “factor” (mercancía) trabajo, impone de forma autoritaria los sacrificios a las clases subalternas y aleja las posibilidades de salir de la crisis si no se rompe con la lógica política neoliberal.

La situación muda rápidamente

El tiempo político se ha acelerado como muestran los cambios y la inestabilidad electorales en algunos países del sur de Europa. Estamos ante nuevas, muy próximas y más definitivas derrotas o al contrario ante el comienzo de una nueva resistencia popular, de avances electorales de formaciones de izquierda hasta hace no hace mucho, poco relevantes (Grecia) o del posible crecimiento de opciones rupturistas (Portugal). El rápido aprendizaje de miles y miles de gentes del pueblo, su movilización y necesaria (y probable) organización permite alentar en el país vecino la posibilidad de cambiar el actual estado de cosas en la sociedad y en el campo político. Es más que probable que el movimiento social de protesta se amplíe; potenciarlo es una de las tareas centrales que se ha marcado el BE.

Entiendo que ello abre un espacio para la confrontación social, para influir y ganar a bases de otros partidos y para cambiar positivamente la relación de fuerzas entre las clases sociales y entre las opciones políticas. Éstas son las bases materiales que pueden posibilitar una nueva hegemonía en la izquierda y en la sociedad. En estas condiciones se abre una ventana de oportunidad para superar en influencia política y en votos al Partido Socialista (PS). Todo dependerá del acierto y la audacia para formular protestas y propuestas. Aspecto éste de las propuestas, central para un partido que aspira no solo a hacer propaganda, sino a ser útil para las luchas y reivindicaciones populares presentes y futuras (el BE ya lo ha mostrado con creces con sus logros), y que pretende no solo tener una identidad anticapitalista, sino dar la batalla política por el socialismo.

La actitud frente a la Troika y el Memorándum marca la frontera real entre las opciones políticas. No se trata de proponer, como hace el PS, una austeridad mitigada. El problema es la austeridad en sí misma. El BE introduce una dimensión importante: lo que interesa a las clases trabajadoras es lo que interesa al país, lo que defiende el BE asegura el futuro a la nación. Por eso el BE se plantea defender al país del gobierno de Passos Coelho y por eso la primera prioridad del BE a la salida de la Convención es echar al gobierno, porque es necesario y, si se convence al pueblo, posible.

El gobierno de izquierdas

Es evidente que la alternancia entre neoliberales y social liberales, entre partidos de derecha y partidos autonombrados de izquierda que hacen políticas de derecha no sirve, no vale, ya está comprobado. En Grecia desde hace meses y hoy en Portugal es posible defender como tarea política del horizonte (próximo en el primer caso, a medio plazo en el segundo) que se necesita un nuevo gobierno contra la troika porque o se le vence o habrá una derrota sin paliativos de la clase obrera y del país como tal.

Por eso la estrategia del BE centra la cuestión de la unidad política y social en el campo de la ruptura con el memorándum y diseña sobre el horizonte el instrumento privilegiado para romper com la Troika: un gobierno de izquierdas que haga la insumisión frente al Memorándum y lo convierta en papel mojado.

A mi entender, el gobierno de la izquierda no es una consigna propagandística; de quedar en eso pasaría al arcano de tantas formulaciones sin mediación práctica. Es una consigna que cubre tres objetivos:

- da una perspectiva política al conjunto de las revueltas en Portugal,

- fija la atención del movimiento social sobre el plano de la gran confrontación de conjunto con las políticas neoliberales y, sobre todo,

- muestra a las clases trabajadoras la decisión del BE de asumir las riendas de un gobierno contra los mercados, su dictado y sus instituciones.

Las masas hoy ven la necesidad de la lucha, pero también el muro que supone que el gobierno esté en manos enemigas. Nadie en su sano juicio puede desconocer esta evidencia. La disputa con la Troika exige disponer de instrumentos, como el gobierno, que se apoyan y sirven a la movilización para romper con las exigencias de la deuda. Dejar la lucha por el gobierno para un futuro sine die en Portugal es lo mismo que decirle a la gente: no somos capaces de solucionar los problemas. Y de nuevo el vacío que lleva a la resignación, el voto útil o el mal menor. Las lecciones de Syriza están muy presentes en los razonamientos anteriores y, por supuesto, en la Convención del BE.

La lucha por el gobierno de izquierdas es un paso que las masas pueden ver como necesario y con el tiempo posible y que les prepara para nuevas confrontaciones aún más decisivas: para hacer incursiones en la propiedad privada, para acabar con la dictadura de los mercados, para consolidar la democracia en todos los ámbitos y los derechos en todos los planos. La lucha por el gobierno de izquierdas puede insertarse en una dinámica de creciente antagonismo social y político. De no ser así quedaría reducido a la inanidad.

Perfil y dinámica

El BE es un partido que actualmente tiene un peso electoral y político muy limitado. ¿Cómo se atreve a proponer contra viento y marea un gobierno? ¿En ese gobierno estarán representados todos los partidos autodenomiandos de izquierda o cuyas bases los consideran de izquierdas? El planteamiento del gobierno de izquierdas debe salir del debate estático y de corto alcance sobre la posibilidad de gobernar con tal o cual partido. En el terreno de las siglas presentes en el gobierno de izquierdas el BE parte de una afirmación: el BE estará. ¿Y los otros? ¿Quienes? La cuestión no son las siglas actuales, la cuestión es incidir en la conciencia y actitud de muy amplias capas de la población empobrecida, avasallada e indiganada que ayer votaron, o no, a diferentes partidos pero que es posible desconectarlas de la inercia electoral porque su voto no “pertenece” a nadie. La lucha por un gobierno de izquierdas puede servir de catalizador de una profunda recomposición política de masas en las actuales circunstancias, tal como hemos visto en Grecia.

Ciertamente, ese gobierno de izquierdas exige reconfigurar previamente el actual mapa político. Exige un nuevo protagonismo popular. No puede ser el producto de la aritmética actual entre las fuerzas políticas. Bien al contrario tiene que apoyarse en una nueva mayoría social y política de gobierno sobre aquellas cuestiones básicas que suponen un cambio de 180 grados en la orientación de la economía. El elemento discriminador de la presencia en el gobierno no puede ser otro que la actitud ante el Memorándum. Voceros del PS portugués declararon en paralelo a la Convención del Bloco que romper con el Memorándum era una actitud irresponsable. Fue el primer efecto de la propuesta. Esperemos que el segundo sea la desafección de las bases electorales del PS respecto a la austeridad compasiva que propone.

Contenidos y alternativas

El BE centra en cuatro grandes puntos los elementos de ruptura con la Troika:

1) Anulación de, en su terminología, la deuda abusiva e ilegítima y renegociación del resto con ritmos que permitan la recuperación económica.

2) Reposición de salarios, derechos, prestaciones y servicios públicos.

3) Nacionalización de la banca intervenida por el Estado y movilización de los recursos para inversiones públicas, creación de empleo, aumento de la sostenibilidad ambiental y reapropiación de los bienes públicos privatizados clave (energía, telecomunicaciones, etc.).

4) Reforma fiscal para combatir el fraude y hacer recaer la carga fiscal sobre el capital.

Es un programa de urgencia. Es un programa para detener la barbarie y el derrumbe social. El gobierno de izquierdas es una propuesta de sentido común para sacudirse el yugo de la troika. No es el programa revolucionario “perfecto” que construye una sociedad socialista, elaborado de forma abstracta e idealizada. Es el programa que permite, en las actuales condiciones, satisfacer necesidades sociales y colectivas de primer orden y que facilita la ruptura de las masas con el neoliberalismo y el social liberalismo, lo que puede inducirles a tomar la senda del autogobierno, el anticapitalismo y el socialismo. Pensado para hacer la unidad de muchos (la mayoría) sobre unas pocas bases (sólidas y rupturistas). Es un proyecto que puede devolver la confianza a las gentes e inducirles a dar el paso siguiente: acabar con el capitalismo.

Mientras tanto: la dimensión europea del conflicto

El BE advierte de una falsa dicotomía: seguir en la UE aceptando la imposición de la austeridad o salir del euro con el empobrecimiento inmediato del conjunto del país. Por ello se plantea la necesidad de un nuevo proceso constituyente europeo bien alejado del actual modelo basado en los equilibrios y sojuzgamientos intergubernamentales que están destruyendo la misma idea de unión Europea, a la vez que propone la mutualización de las deudas, un presupuesto comunitario mayor y redistributivo, el combate contra el dumping fiscal y los paraisos de evasores, un nuevo Banco Central Europeo subordinado a las instituciones elegidas con la misión de garantizar el empleo y la financiación de los Estados; y la armonización de unos mínimos salariales y sociales en toda la UE. De nuevo un programa de urgencia para revertir la situación, para animar al combate.

Ello abre una vez más la agenda internacional. Mientras las burguesías europeas no saben de fronteras para atacar a los trabajadores, saltarse la soberanía popular, evadir capitales y levantar pingües ganancias, la acción política de la izquierda sigue encerrada y respetando los estrictos marcos nacionales. No existe una alternativa política de izquierdas sólida en el seno de la UE a la orientación de Merkel y sus banqueros, que sea capaz de superar el desastre y marasmo en que ha sumido a los votantes de izquierda la socialdemocracia desnortada y en declive.

No es posible asegurar los avances nacionales de un gobierno de izquierdas si no se van tejiendo a su vez nuevos avances en otros países. Hoy más que nunca urge una coordinación efectiva de fuerzas entre los países del sur de Europa que permita, a su vez , alentar nuevas solidaridades en el norte. La Huelga General y las movilizaciones del 14N en diversos países marcan el camino de la convergencia de la lucha social, es preciso que se establezca su correlato político.

¿Y después? El BE, a la vez que plantea unos objetivos muy concretos para el gobierno de izquierdas, diseña el socialismo por el que lucha (“una emancipación hecha de todas las emancipaciones”) que pueda resolver a favor de la vida de las gentes y el planeta –base material de la vida- su confrontación con el mercado. El camino hacia el socialismo y el socialismo mismo está hecho de material democrático. El BE entiende que el socialismo o es democracia plena o no es socialismo.

Reflexión final

Ante las decisiones asumidas por nuestros compañeros y compañeras del Bloco, por nuestra gente en Portugal, es un deber internacionalista comenzar por conocerlas, entenderlas y respetarlas. Además tenemos la obligación de mantener una actitud abierta a los argumentos, lo que no nos exime de poder expresar las dudas y criterios propios.

Para los viejos del lugar (tanto militantes de Izquierda Anticapitalista o lectores de VIENTO SUR veteranos) puede valer una metáfora para explicar mi posición ante la propuesta de gobierno de izquierdas. Este podría equipararse al propuesto y nunca realizado “gobierno de los trabajadores” que muchos entendíamos como la antesala de la toma del poder, del socialismo, etc. No era todavía el gobierno revolucionario de los consejos obreros, le precedía y alumbraba. Era una fórmula de “sentido común”: ya que los gobiernos de la burguesía no nos sirven, hagámonos cargo de la cosa pública. Un gobierno que recogía las energías, las orientaba y permitía seguir el camino y abordar la transición. De hecho era un gobierno con la misión de desaparecer casi de inmediato una vez la clase obrera viera la necesidad de ir más allá, de romper con el sistema capitalista. La diferencia entre el constructogobierno de los trabajadoresy la propuesta actual de gobierno de izquierdas es que éste se adelanta en el tiempo a la maduración de las condiciones de la toma revolucionaria del poder por parte de las masas. Se acerca la ocasión y el reto de las tareas de gobierno en el momento actual, se dilatan los plazos para la revolución socialista. Se acorta el tiempo de asumir el gobierno y posiblemente se alarga el tiempo de la confrontación final. O no. No sabemos. La burguesía tiene un umbral de sensibilidad ante la pérdida de poder y ganancias extremadamente activo. Pero, en todo caso, nadie es dueño del reloj que marca los ritmos y las tareas de la lucha de clases, ni existe un cronograma predeterminado.

El éxito o fracaso de las propuestas dependerá de un largo rosario de decisiones que irán adoptando las gentes del Bloco. Dependerá también del avance de la lucha de clases en Europa. El gobierno de izquierdas es polisémico, dependerá de los contenidos concretos y de la dinámica que se impulse. Es absurdo pensar en el mismo como una fórmula mágica exenta de errores y peligros que la desvirtúen. Pero aún más absurdo es juzgar la fórmula desde una plantilla que delimite a priori su corrección y resultados.

No es menester recordar que en política solo quien se atreve puede ganar. Por ello resulta sumamente conservador y, por tanto ineficaz, no adoptar decisiones mientras no se tiene la seguridad del éxito o de la inexistencia de peligros políticos. Y, aún peor, levantar comentarios desde fuera en nombre de una supuesta corrección de la izquierda cuyo único resultado es quedarse quieto, en reposo, cargado de “razón” pero reducido a la condición de mero espectador de una obra que representan otros. Traducida al castellano, viene a cuento la sentencia de los campesinos de mi tierra: solo vuelca quien acarrea y solo recoge cosecha quien labra y no teme al pedrisco.

15/11/2012

Notas

1/ Pueden consultarse las crónicas y traducciones efectuados por los componentes de la delegación de Izquierda Anticapitalista en la Convención del Bloco, algunas de ellas reproducidas en nuestra web:1, 2, 3

2/ Se presentaron dos Mociones (ponencias): la A obtuvo 348 votos (80,3%) y 61 miembros para la Mesa Nacional y la B obtuvo 74 votos y 19 miembros para la Mesa Nacional que dirigirá una organización con 8.514 militantes

3/ Viento Sur 1, 2

Manuel Garí es miembro de la Redacción de VIENTO SUR

Font: Viento Sur

+ Info:

Después de todo, si había dinero para los salarios y las pensiones. Francisco Louça. "Mi conclusión ... es que debemos reestructurar la deuda y cancelar una parte de sus bonos, con el fin de obtener mejores tasas de interés y garantías. Lo que se está pagando de más no (son) ... sino los intereses y la deuda que crece siempre. Recortando la deuda se reduce un gasto del Estado y no provoca recesión, al contrario de lo que sucede si se recortan los salarios y las pensiones. Pero eso implica voluntad política. Sí, sólo un gobierno de izquierda puede conseguirlo."


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