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Anticapitalistes
  
dimarts 16 d’octubre de 2012 | Manuel
Nuevo recorte del 40% en las prestaciones básicas de Servicios Sociales en el anteproyecto de Presupuestos generales del Estado 2013

Asociación Directores y Gerentes en Servicios sociales

Uno de cada cuatro españoles se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social,
1,7 millones de hogares españoles tienen a todos sus miembros en paro, más de 300
desahucios diarios en España…El brutal recorte de los presupuestos dedicados a la
protección social más básica (Prestaciones Básicas de Servicios Sociales), además de
mostrar una profunda insensibilidad ante la dramática situación de cientos de miles de
personas y familias, pone en riesgo la cohesión social.

Analizado el borrador de anteproyecto de presupuestos para el 2013, en lo referido a
las prestaciones básicas de Servicios Sociales, la Asociación Estatal de Directoras y
Gerentes de Servicios Sociales quiere manifestar lo siguiente:

1º.- Se confirma un recorte del 40% en el Plan Concertado de Prestaciones Básicas de
Servicios Sociales
, 20 millones de euros menos para que los municipios atiendan las
necesidades sociales más básicas de las personas y familias más vulnerables. En el
presupuesto de este año también sufrió un recorte de 36.795.066 del 43% en la
aplicación presupuestaria 26.16.231F. 453, que era de 86.633.150,00 €. En los dos
presupuestos elaborados por el gobierno de Rajoy se ha reducido un 65,4%. Con este
dinero se podrían haber gestionado unas 200.000 ayudas de emergencia social
(alimentos, vestido, luz, agua,…)

2º.- El propio ministerio reconoce en la memoria presupuestaria que dejaran de
atenderse a 257.000 usuarios directos y que se eliminaran casi 2.000 puestos de
trabajo. Y ello en una gravísima situación de crisis que ha producido que en el 2010 se
haya superado la cifra de 8 millones de usuarios de servicios sociales, un aumento del
19,5% con respecto al año anterior (uno de cada tres de estos usuarios son personas
mayores, el 27% son familias con menores, y un 10 % discapacitados). Lo que va a
suponer esta reducción de la partida destinada al Plan Concertado en el año 2013,
viene expresado con absoluta nitidez en los propios objetivos e indicadores de
seguimiento del presupuesto; así, en la página 143 del Presupuesto por programas y
memoria de objetivo
se dice literalmente que esta reducción va a suponer lo siguiente:

- La reducción de usuarios directos de 257.126

- La reducción de usuarios del servicio de Ayuda a domicilio de 31.264

- La reducción de usuarios/as de prevención e inserción en 53.963

- La reducción de en la generación de empleo 1.836.

3º.- El cinismo y la frialdad con la que se anuncian estas consecuencia en los
Presupuestos Generales del Estado para 2012, contrasta con la cruda realidad de las
personas y familias en España y hablar de un presupuesto social es construir un
oxímoron (figura retórica que consiste en reunir dos conceptos de sentido contrario)

4º.- Como profesionales de los servicios sociales, auténticos sensores y actores de la
administración y de las entidades sociales en esta realidad, cuando se nos anuncia
una merma tan brutal de nuestros ya menguados recursos, con los que apenas
podemos paliar las consecuencias más extremas de estas situaciones causadas por la
crisis, no podemos evitar sentirnos profundamente afectados y obligados a hacer todo
cuanto esté en nuestra mano para evitar esta incalificable injusticia. Porque somos
nosotros quienes tendremos que explicar lo inexplicable a los cientos de miles, a los
millones de personas que acuden a nosotros, llenos de angustia, como un último
recurso que, cada vez menos, podemos ofrecerles.

¿Cómo explicarles que el Estado se olvida de ellos en una situación como la que están
sufriendo? ¿Cómo explicarles que esto ocurre mientras a diario pueden leer en la
prensa los millonarios sueldos y comisiones de directivos de sectores que tanta responsabilidad han tenido y siguen teniendo en la crisis que causa todo este sufrimiento? ¿Cómo explicarles que mientras ellos viven su drama, sin ayuda del
Estado, aumenta el consumo de bienes de lujo?

La consecuencia de esta situación de desbordamiento de las necesidades más
básicas de cientos de miles, de millones de personas y familias, y la drástica reducción
de las ayudas que pueden esperar por parte de las administraciones públicas, sólo
puede desembocar en una grave conflicto que supondrá la quiebra de la cohesión
social que tanto ha costado construir en nuestro país, y una seria regresión social de la
que costará décadas recuperarse.

No podemos ni queremos tener que explicar lo inexplicable; no queremos ni podemos
consentir que los recortes se ceben, con mayor virulencia, en quienes pero lo están
pasando con la crisis, en las personas y familias más perjudicadas. Por eso, desde la
Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales hacemos un
dramático llamamiento al Gobierno del Partido Popular, con la legitimidad y la fuerza
que nos da la voz de los cientos y miles de personas angustiadas que recibimos a
diario, para que recapacite y de marcha atrás a estos recortes a los servicios sociales,
aprovechando el trámite parlamentario; es mucho más que una cuestión política: ES
UNA EXIGENCIA HUMANA.

Y si eso no se produce, denunciaremos el carácter injusto, regresivo e inhumano de
este gobierno, y consideraremos cómplices a los partidos políticos y a las
organizaciones sociales, incluida la iglesia católica, con una presencia tan importante
en este sector y tan sensible a otras decisiones políticas, si no denuncian y se oponen
a estos recortes con todas sus fuerzas.

Málaga, 14 de octubre de 2012

+ Info:

La red valenciana de servicios sociales es la peor calificada de todo el Estado Español. EFE / El País / Indice DEC 2012


Los servicios sociales ya atienden a más de ocho millones de personas

Los usuarios de la asistencia pública se incrementaron un 20% de 2009 a 2010

En dos años, el presupuesto para ayudas de emergencia ha caído un 65,4%

Carmen Moran El País, 14/10/2012

La crisis no cesa para los más pobres ni da tregua a los que hace unos años se encuadraban en otras categorías. A las oficinas locales de los trabajadores sociales siguen llegando miles de personas que necesitan ayuda de emergencia, lo más básico: pagar el agua, la luz, alimentos. Los datos oficiales que maneja el Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales, a los que ha tenido acceso este periódico, muestran que, en 2010, la cifra de usuarios atendidos en estas unidades rebasó los ocho millones de personas, un 19,5% más que el año anterior. Se desconocen cifras más recientes, pero a ese ritmo de crecimiento y según la percepción de los propios trabajadores sociales, los datos de 2012 dejarían muy viejos estos.

Las personas que acuden en busca de ayuda suelen ser mayores (uno de cada tres), discapacitados (10%) y familias con menores (26%); hay otros perfiles, drogadicción, familias monoparentales, expresidiarios, minorías étnicas. En los últimos tiempos, gente que vivía modestamente también está llamando a estas puertas.

En 25 años que llevo de trabajadora social no había visto una cosa parecida”, explica María José Arredondas, que desempeña su tarea en una zona rural de Lugo. Lo que dice es extensible a toda España. Los trabajadores sociales están desbordados. “Este año es notablemente peor que el anterior. Los inmigrantes que lograron reunir a su familia lo están pasando verdaderamente mal, porque ellos no tienen apoyo familiar ni vecinal; pero también estamos viendo muchas parejas jóvenes con hijos, en las que ambos han perdido el empleo. Y en mi zona hay muchos gitanos que, a pesar de su pequeña economía sumergida en mercadillos, no les llega, porque tienen muchos hijos. Y cada vez hay que cubrir necesidades más básicas: agua, luz, comida”, dice. “Los servicios sociales públicos nunca estuvieron tan desbordados y encima ahora con recortes, no hay recursos. Esto no se puede recortar, al revés, habría que incrementarlo”, reclama.

Pero ya parece tarde. Los últimos presupuestos presentados por el Gobierno, lejos de taponar esa herida han recortado un 40% la partida para servicios sociales básicos, la que se destina a los Ayuntamientos para atender, entre otras cosas, las ayudas de emergencia. Si se tienen en cuenta los dos últimos presupuestos la partida ha caído un 65,4%: donde hubo 86 millones ya solo quedan 30, en números redondos.

Dadas las macrocifras que se manejan a diario esta puede parecer menor, pero, para tener una idea de su importancia, con los 20 millones de euros que se pierden en 2013 podrían concederse casi 75.000 ayudas de emergencia.

Con la rebaja del presupuesto de este año ya ha habido problemas para las ayudas de emergencia, que han quedado al albur de los recursos que cada Ayuntamiento pueda aportar”.

En el presupuesto de 2013, por programas y objetivo, se indica que la reducción prevista tendrá una incidencia de 257.126 usuarios atendidos menos. De ellos, 31.264 en la ayuda a domicilio, que también es cosa de los servicios sociales básicos, y de 53.963 en los participantes en programas de prevención e inserción. Esto ya viene pasando años atrás. Donde no alcanzan los servicios públicos están al quite las también mermadas organizaciones del tercer sector, de corte caritativo y asistencial. Cáritas anunciaba el otro día que había superado el millón de atendidos, por ejemplo.

Tanto unos como otros exprimen al máximo las iniciativas para ofrecer a estas personas, desde formación, búsqueda de empleo o inscripciones en programas de ayuda que ya no son locales, sino europeos o regionales.

En la actualidad, uno de cada cuatro españoles se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, 1,7 millones de hogares españoles tienen a todos sus miembros en paro y hay más de 300 desahucios diarios en España… “Con estos datos recortan los presupuestos sociales más básicos, los de emergencia. Eso demuestra una profunda insensibilidad ante la dramática situación de cientos de miles de personas y familias y pone en riesgo la cohesión social”, afirma el presidente de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, José Manuel Ramírez.

“¿Cómo explicarles que mientras ellos viven su drama, sin ayuda del Estado, aumenta el consumo de bienes de lujo, por ejemplo? No podemos ni queremos tener que explicar lo inexplicable”, dice Ramírez. “Esto es mucho más que una cuestión política, es una exigencia humana”, zanja.

Trabajadores sobrecargados

A menudo se oyen las quejas de los médicos en sus consultas de atención primaria porque no pueden atender a los pacientes más que unos pocos minutos debido a la sobrecarga de trabajo. Así de desbordados se ven ahora los trabajadores sociales, un colectivo mucho menos numeroso que el de los sanitarios, pero igual de extendido por el territorio. Cada pueblo cuenta con su trabajadora social (mayoritariamente mujeres).

“Ahora no paramos, no damos abasto. Y no solo no se han reforzado los recursos humanos, sino que en ocasiones hemos perdido gente”, lamenta María José Arredondas, trabajadora social en Lugo. Ocurre en toda España: “Trabajamos agobiados, yo los días de atención al público no me levanto del asiento ni para tomar café, que me lo llevo en un termo”, dice Arredondas.

Esos días de ventanilla llega la gente a exponer sus problemas, pero después hay que traducir todo eso en papeleo, una burocracia que a veces es tan lenta como urgente la situación a paliar. En algunas comunidades las rentas mínimas de inserción, que se prestan a quien ya no tiene nada, tardan meses en llegar.

Estas rentas dependen de las comunidades autónomas directamente, pero los trabajadores sociales de base informan y gestionan muchos de estos casos.

Además, han de visitar en las casas a la gente, tienen que valorar su situación para incorporarla a los expedientes, justificarlos, redactar los proyectos. “Y también seguimos con las valoraciones a domicilio de la Ley de Dependencia”, explica Arredondas.

A pesar de todo, muchas de las ayudas de emergencia acaban en la puerta de organizaciones como Cáritas, Cruz Roja o tantas otras. “Ahí se ve cómo lo público, los derechos, está derivando a lo caritativo, la antigua beneficencia”, concluye esta trabajadora.


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