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Anticapitalistes
  
dilluns 3 de setembre de 2012 | Manuel
El banco malo es una mala noticia

Ecologistes en Acció / Victor Alarcón / Carlos Sanchez Mato

La clave del “banco malo” es a qué precio comprará los activos inmobiliarios de la banca. Si lo hace por encima del precio actual del mercado supondrá que se estará subvencionando con dinero público a la banca. Si lo hace al precio de mercado dejará en una situación muy delicada al ya maltrecho sector bancario, que especuló fuertemente con el precio de la vivienda. A continuación, estos bancos serían, una vez más, rescatados por el Gobierno, como ha quedado claro en los casos de todos los bancos y cajas que han ido quebrando, cuyo máximo exponente es Bankia.

El Gobierno afirma que esta operación no costará nada a la ciudadanía ya que, una vez vendidos los activos tóxicos, se recuperará el dinero invertido. Es muy dudoso que esto ocurra, en la situación de fuerte crisis que existe, con la sobredotación de viviendas que hay construidas (por ejemplo, el “banco malo” de Irlanda está optando por demoler para recuperar el mercado y lo que se demuele nunca se recupera) y con la perspectiva de que la crisis va para muy largo, pues hunde sus raíces en la crisis energética como consecuencia del pico del petróleo.

En todo caso, si fuese tan buen negocio, ¿por qué la banca se quiere deshacer de estos activos?, ¿por qué sube la prima de riesgo española en previsión de que estos activos tóxicos pasarán a ser públicos?

Pero, más allá de elucubraciones están los datos del pasado. La última vez que se intentó algo parecido en España fue con la quiebra de Banesto. En ese momento, el Fondo de Garantía de Depósitos adquirió los activos tóxicos del banco (para que se lo quedase el Santander bien saneado). Estos activos no pudieron ser vendidos y las arcas públicas perdieron 1.000 millones de euros.

El dinero para esta nueva subvención a la banca volverá a salir de nuevos recortes sociales y ambientales, de la privatización de servicios públicos o del aumento de impuestos a las clases populares. Básicamente porque, sino se detraen del capital, tendrán que hacerlo del grueso de la población.

Pero Ecologistas en Acción considera que esto no es inevitable sino que, mediante la movilización ciudadana, puede revertirse. Una movilización que debe dejar claro que la deuda que nos están intentando imponer no es de la ciudadanía y, por lo tanto, es ilegítima y no debe pagarse. Por ello, la organización ecologista se suma a las múltiples convocatorias que hay para el mes de septiembre en oposición a la política económica del Gobierno y de la Unión Europea. Movilizaciones que serán la antesala de una escalada de respuestas en este otoño caliente.

Font: ecologistes en acció 31/8/2012


El banco malo: otra forma de pagar con dinero público la deuda privada de los bancos

Victor Alarcón

Es otra forma de pagar con dinero público la deuda privada de los bancos. Lo que se intenta hacer es comprar con dinero público todas las viviendas embargadas que los bancos no han conseguido vender debido a que su precio se mantiene inflado. Es decir, aunque la burbuja inmobiliaria hace ya años que reventó, la verdad es que el precio de la vivienda ha caído muy poco, a pesar de que las constructoras están quebrando una tras otra, incapaces de vender su stock. El motivo de este mantenimiento interesado del valor de la vivienda por encima de su valor real tiene su explicación en que la mayoría de los activos financieros de los bancos del estado español no son dinero, ni acciones, ni préstamos, sino viviendas. Si se dejara caer el precio de la vivienda a su valor real, la mayoría de bancos perderían todo el valor de sus activos y quebrarían.

El banco malo lo que hará es comprar con dinero de todxs estas viviendas sobrevaluadas que pertenecen a los grandes bancos, lo que les dará liquidez para continuar especulando. Una vez estas viviendas, imposibles de vender con su precio hinflado, estén en manos del Estado, serán devaluadas a su precio real y, posteriormente, vendidas al mejor postor.

Esto es, claramente, hacer legal un robo a las arcas públicas por parte de los bancos. Es decir, por ejemplo, si el Estado compra un "activo tóxico" a un banco por 3 millones de euros, lo devalúa a su precio real y lo vende por medio millón, el mismo banco podría recomprarlo. Esto supondría que el banco ha estafado "legalmente" 2 millones y medio de euros al Estado. Imaginad si multiplicamos esto por la mayoría de los activos de los grandes bancos españoles. Y es lo que se pretende con esto.

Ante esto, debemos oponernos firmemente a la creación de un banco de estas características y promover la expropiación sin indemnización de todas las viviendas embargadas y sin posibilidad de venta en manos de los bancos, para la creación de un parque de viviendas público dedicado al realojamiento de personas desauciadas, excluídas o sin ingresos, bajo un alquiler social.

Victor Alarcón és militant d’Esquerra Anticapitalista


El banco malo: otra estafa a los ciudadanos

Carlos Sanchez Mato (Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahorros
), 9 agosto 2012

El ministro de Economía y Competitividad Luis de Guindos acaba de anunciar recientemente la próxima aprobación de disposiciones legales en las que ’se establecerán las líneas generales de funcionamiento de las compañías de gestión de activos’. Podemos esperar sin lugar a dudas que en el Consejo de ministros que tendrá lugar el 24 de agosto se pondrá en marcha el “banco malo”. El Memorándum de Entendimiento rubricado por España con los países integrantes del Eurogrupo, obliga a tener plenamente operativo este instrumento en el mes de noviembre de este año y para ello es imprescindible la articulación legal previa.

La nueva rectificación del actual Gobierno (cuyos miembros se manifestaron contrarios a su implantación tanto en la oposición como en su actual responsabilidad) supondrá inyectar dinero público a las entidades financieras a cambio de sus “activos tóxicos”. En resumen, la operación consistirá en la adquisición créditos en situación de difícil cobro y activos inmobiliarios (viviendas y suelo) por parte del banco malo a cambio de la entrega a los bancos de liquidez inmediata que les permita mejorar su actual situación. La clave a la hora de evaluar el coste de la operación para el erario público, es el valor de transmisión de los activos. Si el banco malo los adquiere al valor “inflado” que actualmente tienen en el balance de las entidades, será éste (es decir, todos nosotros) el que asuma la totalidad de las pérdidas derivadas de su futura enajenación. Sin embargo, no podemos hacernos ilusiones en el que caso de que la opción adoptada contemplara que los activos fueran adquiridos al valor actual de mercado de los mismos. Si fuera esa la decisión, aflorarían mayores pérdidas en las entidades bancarias que en el marco del “rescate” también se ha acordado que tendrían que ser afrontadas por el sector público. En definitiva, sea cual sea la opción finalmente adoptada, gana la banca y perdemos los ciudadanos.

A falta del diseño concreto que salga del poder ejecutivo, el banco malo dispondría de 10 años para vender o recobrar los activos tóxicos en él aparcados. Actuaría como una entidad “liquidadora de activos” a la que se inyectaría un capital inicial que provendría de la línea de liquidez firmada con el Eurogrupo. El capital inicial podría ascender hasta un importe de 25 mil millones de euros pero esa cantidad es absolutamente insuficiente para resolver el grave problema oculto en el balance de los bancos (309 mil millones de euros solo en el sector inmobiliario para los que existen 70 mil millones de euros de provisiones).

Por ese motivo, a partir de ahí, actuaría como un banco tradicional emitiendo deuda y utilizando esos bonos emitidos para pagar los activos adquiridos a las entidades. Con estos bonos, siempre y cuando el Banco Central Europeo los acepte como garantía, los bancos obtendrían liquidez para aliviar su extrema necesidad. Además de la socialización de las pérdidas que no podemos consentir, la evidencia económica muestra que esta medida en los términos en la que está planteada no servirá para solucionar el problema que tienen las entidades bancarias. Utilizar deuda (aunque sea emitida desde este nuevo banco malo) para resolver un problema de sobreendeudamiento garantiza un nuevo fracaso.

Una vez más se trata de una operación de salvamento en toda regla de las entidades bancarias utilizando para ello el dinero público e intentando disimular sobre “el pequeño detalle de quien pagará la fiesta”. No hay que ser muy listos para pensar que la factura no estará a cargo de los responsables de la quiebra sino de los ciudadanos

Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahorros


El banco malo en 3 claves

¿Qué es el “banco malo”?

El “banco malo” no es un banco, sino una gran agencia inmobiliaria.

Esta nueva empresa comprará las viviendas y el suelo que las entidades financieras quieren quitarse de encima.

¿Por qué los bancos quieren liberarse de viviendas y suelo?

Vamos a verlo con un ejemplo:

1) En plena burbuja, un banco presta 10 millones a una constructora para hacer un nuevo bloque de viviendas.

2) La constructora se compromete a devolver al banco los 10 millones + 2 millones de intereses.

3) Como estamos en época de bonanza, la constructora cree que venderá los pisos por 15 millones.

4) Hasta aquí, todos son felices: el banco gana 2 millones en intereses y la empresa constructora venderá por 15 millones lo que le ha costado 12.

5) Estalla la crisis.

6) La constructora no consigue vender los pisos. Incapaz de devolver el dinero al banco, se va a la quiebra.

7) El banco se queda con las viviendas.

8) Hasta aquí, el banco ha puesto 10 millones por el bloque de viviendas.

9) Si el banco sacase esas viviendas al mercado, nadie pagaría más de 5 millones por ellas. El banco decide no venderlas y así evita reconocer pérdidas.

10) Como los bancos españoles guardan miles de millones en “activos tóxicos” (en nuestro ejemplo, el bloque de viviendas) el sistema financiero español está estrangulado. Ningún banco tiene liquidez para hacer nuevos préstamos y nadie en el extranjero se fía de los bancos españoles. ¡Vaya usted a saber cuántos pufos inmobiliarios esconden en sus carteras!

11) El Gobierno crea una empresa que se llama “banco malo” donde inyecta miles de millones de dinero público.

12) El “banco malo” compra el bloque de viviendas por 8 millones. Para el banco original es un chollo: tiene que reconocer pérdidas, pero mucho menores que si vendiese las viviendas al verdadero precio de mercado.

¿De dónde sale el dinero del “banco malo”?

Del bolsillo de todos los españoles. El dinero del rescate europeo servirá para crear el banco malo, pero el rescate no es más que un préstamo que tendremos que devolver con nuestros impuestos.

En teoría, dentro de algunos años, los precios de las viviendas volverán a subir y el “banco malo” podrá recuperar el dinero. Mientras tanto, esta operación consiste en rescatar a los bancos con dinero público.

Los bancos son un negocio muy particular: cuando las cosas van bien, ganan ellos y cuando van mal, los ciudadanos ponen dinero para rescatarlos.

Los beneficios son privados. Las pérdidas son públicas.

P.D. Y quizás lo más cruel: parte del rescate a los bancos saldrá de los impuestos de familias que han sido desahuciadas.


El ‘banco malo’ será una sociedad anónima con poderes excepcionales

El Banco de España decidirá qué activos dañados se transmiten y su valoración

La futura firma está exenta de lanzar opas

A. MARS / R. MUÑOZ 28 AGO 2012

El Gobierno ya tiene decidida la estructura legal del denominado banco malo. Será una sociedad anónima y tendrá manos libres para comprar y vender todo tipo de activos, así como para realizar emisiones de deuda. Sus poderes serán amplísimos. Para ello, el Gobierno exime a esa sociedad del cumplimiento de gran parte de los controles y condiciones a los que están sometidas las sociedades de capital. Así consta en el borrador del real decreto remitido a Bruselas, y al que ha tenido acceso este diario.

Entre esas exenciones figuran las de que el banco malo no estará obligado a lanzar una oferta pública de adquisición (opa) de acciones cuando tome el control de una sociedad, podrá emitir obligaciones por cualquier importe y vender activos sin necesidad de que exista el informe de un valorador independiente ni contar con el consentimiento de la junta de accionistas.

La otra gran novedad del decreto son los poderes que se le atribuyen al Banco de España en todo el proceso de constitución del banco malo. El organismo supervisor será el encargado de decidir para cada entidad cuáles son los activos que se integran en el banco malo y, lo que es más importante aún, la valoración de dichos activos antes de que se transmitan a la sociedad.

El documento remitido a Bruselas detalla en dos artículos, que no aparecían en el anterior borrador, las características generales del banco malo. El proceso comienza con la decisión del Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB) de obligar a las entidades financieras que así decida a transmitir al banco malo “determinadas categorías de activos especialmente dañados o cuya permanencia en el balance de la entidad pueda resultar especialmente perjudicial para su solvencia, con el fin de desconsolidar dichos activos y poder gestionar independientemente su realización”.

Para instrumentalizar ese proceso, se elaborará previamente un reglamento en el que se determinarán las categorías de activos afectados en función de la actividad a la que estuviesen ligados, su antigüedad en el balance y su calificación, según criterios supervisores del Banco de España. “En función de los referidos criterios, el Banco de España precisará para cada entidad cuáles son los activos susceptibles de ser transmitidos a una sociedad de gestión de activos”.

Una vez creada, la sociedad gestora podrá constituir o tomar participaciones en todo tipo de sociedades, a las que podrá traspasar activos. También tendrá capacidad para promover la creación de todo tipo de fondos: de inversión mobiliaria o inmobiliaria, de capital riesgo, de titulización de activos o de titulización hipotecaria, entre otros. La forma también podrá emitir deuda a través de “toda clase de obligaciones” sin que resulte de aplicación el límite máximo legal de la Ley de Sociedades de Capital, que impide emisiones que superen el capital social y las reservas.

La transmisión de los activos a la sociedad podrá realizarse bien por compraventa, permita o la aportación no dineraria al capital social y el valor de transmisión dependerá de lo que decía el Banco de España. “Con carácter previo a la transmisión a la sociedad, la entidad realizará los ajustes de valoración de los activos a transmitir según los criterios que se determinan reglamentariamente y que se precisen para cada entidad por el propio Banco de España”. El decreto aclara que esos criterios de valoración “serán homogéneos y se aplicarán a todas las entidades de modo no discriminatorio” y dicha valoración sustituirá a la realizada por los expertos independientes.

Con el fin de evitar demandas judiciales y agilizar el proceso, el decreto prevé que la transmisión de activos a la sociedad estará sometida a una serie de “condiciones especiales” que, en la práctica, suponen excepciones a Ley Concursal, el Código Civil y la ley de OPAS.

Así, si esa transmisión afecta a activos sujetos a ley Concursal no podrá ser revocada por ningún deudor en los dos años anteriores a esa declaración, como prevé la citada ley.

La sociedad también podrá votar en las juntas de acreedores cuando adquiere créditos inmersos en concursos de acreedores, ya que esta adquisición tiene la consideración de “forzosa”, según el texto del decreto.

Tampoco el banco malo tendrá la obligación “en ningún caso” de formular una OPA cuando alcance el control de una sociedad cotizada como prevé el Real Decreto 1006/2007 , más conocido como la ley de OPAS.

Asimismo, la transmisión de activos o la subcontratación de su gestión no constituirán en ningún caso un supuesto de sucesión o extensión de responsabilidad tributaria ni de Seguridad Social, ni la extensión de responsabilidad por obligaciones laborales.

Los cambios legislativos

Los artículos del real decreto que regula el banco malo crean una serie de “condiciones especiales” para reforzar los poderes de esta sociedad a la hora de manejar activos, agilizar las operaciones y prevenir reclamaciones o demandas judiciales. En la práctica supone introducir una serie de excepciones a varias leyes. Estas son las más importantes:

Eliminación de límites para emitir deuda. El banco se regula por el real decreto y, “supletoriamente” por la Ley de Sociedades de Capital aunque con varias excepciones. La más importante es que la sociedad podrá emitir todo tipo de obligaciones sin que se le aplique el límite máximo legal establecido en el artículo 405 en la citada ley. Ese límite impone que el importe total de las emisiones no podrá ser superior al capital social desembolsado más las reservas.

Se prescinde del experto independiente. La Ley de Sociedades de Capital prevé en sus artículos 67 y 72 que en determinadas operaciones como constitución, aumentos de capital de las sociedades anónimas, las aportaciones no dinerarias, compraventas, y otras “habrán de ser objeto de un informe elaborado por uno o varios expertos independientes con competencia profesional”. Ese requisito se elimina para el banco malo dejando vía libre para asignar el valor de los activos al Banco de España, según uno de los artículos.

Revocación de operaciones. La Ley Concursal en su artículo 71 prevé que si se declara el concurso serán rescindibles los actos perjudiciales para los acreedores realizados por el deudor dentro de los dos años anteriores a la fecha de la declaración, aunque no hubiere existido intención fraudulenta. Esa posibilidad se elimina en el caso de la transmisión de activos por la sociedad creada por el decreto.

Derecho de voto. La sociedad podrá votar en las juntas de acreedores cuando adquiera créditos inmersos en concursos de acreedores, ya que esta adquisición tiene la consideración de "forzosa", según el texto del decreto al que ha tenido acceso este periódico. El artículo 122 de la Ley Concursal de 2003, que regula las suspensiones de pagos, establece que no tendrán derecho a voto en las juntas “después de la declaración de concurso” salvo como consecuencia de una realización forzosa.

Créditos litigiosos. Cuando la sociedad transmita un crédito litigioso no será de aplicación el artículo 1535 del Código Civil que prevé que el deudor tiene derecho a extinguirlo, reembolsando al cesionario el precio que pagó.

Sin necesidad de opa. El decreto exime a la sociedad de tener que lanzar una oferta pública de adquisición (opa) cuando adquiera el control de una sociedad. La actual legislación obliga a lanzar una oferta por el total del capital cuando adquiere el 30% del capital o realice operaciones que le supongan en la práctica el control de la sociedad adquirida.

Lo importante es el precio

ÏÑIGO DE BARRÓN

La clave por lo que funcionará o no el banco malo es el precio al que compre los activos a las entidades. Desde el inicio de la crisis inmobiliaria los inversores han dudado de la valoración interna a la que las entidades españolas tienen los activos del ladrillo en sus balances. Ahora se estima que han aplicado una rebaja media del 35% sobre los precios máximos de 2007. El banco malo público los comprará con una rebaja mayor, pero ¿del 55%, del 60%, del 65%? Esto es lo que están esperando conocer los ejecutivos de las entidades porque les va el futuro en ello. Por eso es muy significativo que Bruselas admita, como dice el real decreto, que sea el criterio del Banco de España el que prevalezca.

Si el Estado compra el suelo o las promociones con una rebaja escasa, se podrá decir que está “subvencionando” a las entidades. Si un banco tiene una promoción valorada en 20 millones y el Gobierno le paga 10 millones, puede ser una buena noticia para la entidad porque se podría considerar que le está regalando dinero ya que tiene pocas posibilidades de deshacerse de esos pisos por esa cantidad. Es buena noticia para la entidad, pero mala para el Estado, que además, tendrá que esperar mucho tiempo para venderlos sin incurrir en pérdidas.

Por el contrario, si el Estado aplica un gran recorte en los precios, es más fácil que recupere el dinero de los contribuyentes y en menos tiempo. Pero tiene dos efectos negativos: la entidad que reciba poco dinero por sus promociones deberá incrementar las provisiones, si no las tiene ya desembolsadas. Esta situación podría acarrear que algunas de los bancos sanos entraran en pérdidas o tuvieran déficit de capital, por lo que tendrían que pedir ayudas públicas.


¿Servirá de algo el ¨banco” malo?

Juan Torres Lopez

Publicado en eldiario.es el 7 de septiembre de 2012

Entre este Gobierno y el anterior han elaborado ya varias reformas bancarias y cada una de ellas ha sido presentada como la que definitivamente iba a resolver los problemas financieros e inmobiliarios de nuestra economía. Exactamente igual que ahora vuelve a decir el ministro De Guindos y sus compañeros de Gabinete, con Rajoy a la cabeza, cuando presentan el banco malo que hasta hace nada decían que no iban a crear.

Es normal, pues, que la gente esté ya harta y desconfíe de sus palabras: ni antes se consiguió lo que aseguraban que iba a suceder, ni ahora hay indicios racionales de que la nueva reforma financiera sirva para mucho más.

El “banco” malo es una expresión que ya por sí misma confunde a la gente porque lo que se quiere crear no es un banco (una institución que maneja depósitos y concede préstamos) sino un fondo, con forma de sociedad participada por el Estado y por el capital privado, que lo que hará será otra cosa: comprar los activos de los bancos que hoy día son de difícil o imposible cobro o que los bancos no consiguen colocar en el mercado (inmuebles, solares, etc.) para tratar de ir vendiéndolos a lo largo de los próximos diez años.

Se supone que gracias a ello, y sin que la operación le cueste dinero a los contribuyentes, los bancos tendrán ya “limpios” sus balances y que, por tanto, podrán empezar a prestar a empresas y consumidores. En mi opinión, sin embargo, nada de eso está garantizado, lamentablemente.

1. ¿Volverá al crédito gracias al banco malo?

Los bancos volverían a prestar cuando el banco malo se quede con sus activos tóxicos si ese fuese el único problema que tuvieran para hacerlo. Pero no es así: hay varios bancos sin el problema de acumular activos tóxicos de los que se quedará el banco malo y que, sin embargo, tampoco prestan.
Lo que ocurre en el sector bancario español es más grave. Además de acumular unos 176.000 millones de euros en activos tóxicos (según Morgan Stanley, pero quizá mucho más), lo peor es que los bancos españoles tienen una deuda de unos 400.000 millones de euros con otros bancos extranjeros, que les exigen que salden antes que nada. Así que nadie se engañe: lo que harán los bancos españoles con el dinero que recauden cuando le vendan sus activos al banco malo, y con el que pueda venir después, será pagar a sus acreedores extranjeros y no abrir el grifo a las empresas y consumidores españoles.

2. ¿Costará dinero a los contribuyentes el banco malo?

Dice el Gobierno que no, porque los activos que va a comprar a la banca se irán vendiendo bien en los diez años de plazo, pero tampoco eso me parece seguro ni mucho menos.

Para que se vendan con beneficio tendrá que ocurrir que los compre a bajo precio y los venda a precio más elevado y en cantidad suficiente. Pero si se fija un precio de compra muy bajo, los bancos tendrán que registrar pérdidas elevadas y entonces se habrá cosido por un lado pero saldrá un roto por otro. Si los compra a precio elevado para facilitar que los bancos respiren mejor y comiencen cuanto antes a financiar (lo que ya hemos visto que no ocurrirá), le resultará mucho más difícil vender los activos con beneficio y pagaremos más los contribuyentes.

Además, teniendo en cuenta que los activos que llegarán al banco malo no van a ser lógicamente los mejores ni los de más fácil colocación en el mercado, sino los peores, cabe preguntarse si es realista pensar que en un mercado inmobiliario tan amplio y experimentado como el español el último en llegar y con los peores activos va a ser el que tenga más fácil hacer beneficios. Yo no lo creo, entre otras cosas, porque tampoco es fácil creer que se vayan a poder vender todo el parque existente, teniendo en cuenta que no habrá mucho crédito para comprar y que los ingresos van a disminuir por las políticas que se están aplicando.

3. ¿Bajarán los precios de la vivienda?

Esa es otra de las cosas que asegura el Gobierno, aunque es algo contradictorio con lo anterior. En mi opinión, tampoco es seguro que provoque una bajada significativa.

Para que los precios bajaran muy sustancialmente debería ocurrir que el banco malo pusiera a la venta rápidamente un volumen grande de activos. Pero eso no es previsible por varias razones: porque entonces no tendría tantos beneficios como se dice, porque no va a disponer de toda la oferta necesaria como para determinar el precio de mercado (ni siquiera se va a quedar con todos los activos en manos de los bancos, puesto que solo comprará los malos), y porque no le será fácil vencer la resistencia poderosa de los actuales intermediarios y oferentes que seguramente no van a estar dispuestos a que eso ocurra.

Por otro lado, estando participado por capital privado, lo lógico es que el banco malo module el precio de lo que vende en función del beneficio y no del ajuste del sector socialmente más deseado. Y si se dan más facilidades a ese capital privado para que le interese participar y vender incluso con precios más bajos, será entonces a costa de mayor coste para el contribuyente. En suma, la acción del banco malo puede producir un bajada de precios pero ni muy importante ni toda la que sería necesaria. Y además, y en contra de lo que necesita el sector en España (un ajuste lo más rápido posible), lo que hará será llevarlo a un plazo demasiado largo y malvendiendo activos sobrantes.

4. ¿Han tenido éxito los bancos malos en otros países?

La experiencia es muy desigual, y por eso también es aventurado afirmar que en España el banco malo va a funcionar bien y sin coste para los ciudadanos normales y corrientes.

En Suecia se considera que fueron muy exitosos para rescatar a la banca (aunque el rescate terminó costando alrededor del 2% del PIB) pero actuaron en condiciones totalmente diferentes a las que va a haber en España: se partió de considerar responsables a los bancos, se evaluó muy rigurosamente la cartera de activos tóxicos de cada uno (lo que no ha ocurrido aún en España), se creó un banco malo por cada banco afectado y no uno solo para todos, fueron dirigidos por profesionales de gran prestigio y con un perfil muy estricto, los bancos fueron nacionalizados mientras funcionaron los malos (“por cada corona que metamos en el banco, queremos la misma influencia”, dijo el ministro responsable) y, lo que es muy importante, las condiciones macroeconómicas fueron diametralmente distintas a las que ahora tiene España: no pertenecían a zonas de moneda única y los gobiernos tenían gran capacidad de maniobra para apoyar la estrategia de rescate del sector financiero.

En Alemania y Bélgica están costando dinero a los contribuyentes y en Irlanda es pronto para evaluar su experiencia. Los directivos reconocen que no consolidarán beneficios pronto, aunque parece que el banco malo está teniendo efectos positivos sobre la reestructuración del mercado inmobiliario. Pero en todo caso hay que destacar que en Irlanda se actuó mucho antes que España (que está cometiendo el mismo error de retrasar soluciones que llevó a Japón a una larga depresión) y que se establecieron garantías y cláusulas de penalización a la banca si no se obtienen beneficios que de momento no parece que estén previstas en España.

En resumen: es muy ingenuo creerse que, tal y como está prediseñado, el banco malo que va a crear el Gobierno obligado por las autoridades europeas es la solución a los problemas de nuestro sector financiero y de nuestra economía.
En mi opinión, se trata de otra oportunidad perdida más y de una simple imposición de la banca europea para asegurarse mejor el cobro de la deuda. Pura cirugía menor que ya no sana los daños mayores. Para salir del impasse financiero hay que pulir mucho más y mejor la creación del “banco malo”, y acabar ya con los bancos zombis que están matando a la economía española. Hay que nacionalizar, hacer responsables a los accionistas y llegar a acuerdos realistas con los acreedores que han de asumir igualmente las pérdidas asociadas a sus malos negocios, y proporcionar enseguida financiación suficiente y económica a las empresas que crean riqueza y valor para recobrar la producción de bienes y servicios y para sacar adelante lo único que puede hoy día salvar a España: más actividad empresarial y productiva de nuevo tipo en la línea que Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo avanzamos en nuestro libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España (Editorial Sequitur 2011).

+ Info:

El banco malo y la deuda pública. Albert Recio

Banco Malo El País

IU quiere "transformar el banco malo en un banco social". José Luis Centella adelanta que buscarán que "los inmuebles y otros activos que se incluyan en esta fórmula sirvan para crear un stock de viviendas de alquiler público barato". PÚBLICO 01/09/2012

El PSOE dice no a la creación de un banco malo que suponga “socializar las pérdidas de la burbuja inmobiliaria”


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