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dimecres 16 de maig de 2012 | Manuel
35 años de luchas obreras en Ford. El secretario general de CGT en Ford, Antonio Pérez Collado, recoge en un libro su experiencia sindical en la factoría de Almussafes (València)

Enric Llopis

El 18 de octubre de 1976 salió de la cadena de montaje el primer vehículo fabricado por Ford en la factoría de Almussafes (Valencia). Con este punto de partida, Antonio Pérez Collado, secretario general de CGT en Ford y del mismo sindicato en el País Valenciano, aborda en el libro “De la ilusión a la Indignación. 35 años de Ford en España. ¿Obreros felices y sindicalistas resignados?” (Ed. L’Eixam) más de tres décadas de lucha sindical en Ford en las que ha participado directamente, desde las primeras huelgas hasta hoy.

Como otros muchos trabajadores que ingresaron en la fábrica en 1976, Antonio Pérez Collado procede de la inmigración. En 1972 abandona la villa conquense de El Picazo y llega a Valencia. “La experiencia me hace descubrir en qué consiste la explotación capitalista y adquirir conciencia sindical y política”, afirma. Hoy, compagina el trabajo sindical en Ford con la participación en iniciativas alternativas y libertarias en la ciudad de Valencia: Ràdio Klara, el Ateneo Libertario Al Margen o la Mostra del Llibre Anarquista, entre otras.

De la ilusión a la indignación” abarca el conflicto laboral en Ford desde 1976. ¿Han cambiado mucho las cosas desde entonces?

Todo ha cambiado. De las 7.000 personas que componen la plantilla, apenas queda un millar de los que empezaron en 1976. En los inicios de la factoría, la gente tenía poca formación técnica y profesional pero, en cambio, había mucha solidaridad obrera. Ahora ocurre al revés y, sobre todo, hay mucho miedo. A la Ford le afecta hoy el descenso de la demanda. Además, la fabricación de los mejores modelos de automóvil se la están llevando a Alemania. Actualmente se produce un desajuste entre la capacidad productiva de la fábrica y la demanda de coches. Este desequilibrio es el que precisamente alega la empresa para justificar sus propuestas de Expedientes de Regulación de Empleo (ahora pende sobre los trabajadores un ERE suspensivo de 39 días). Se trata de EREs pagados con dinero público en una empresa –Ford de Almussafes- que cuenta con beneficios. Es algo inadmisible.

¿Por qué la multinacional de Detroit se implanta a mediados de los 70 en un municipio casi remoto como Almussafes?

Las grandes compañías de la automoción buscan siempre zonas de baja conflictividad laboral y escasa tradición de lucha obrera. Opel también se instala en Figueruelas, un pueblo de la provincia de Zaragoza. Cuando Renault llega a Valladolid, esta ciudad no pasa de capital mediana. Para que la Ford se implante en Almussafes hay un aporte notable de dinero público: conexión con el ferrocarril, comunicación con la Autopista A-7, mejoras de accesos e incluso se crea un parque industrial con dinero público. ¿Por qué la Ford elige Almussafes? En este pueblo encuentran suelo barato en zona de huerta. Además, en aquella época se presionó a la gente para que vendiera sus terrenos.

En el libro cuentas que la dictadura franquista se volcó con la iniciativa. ¿Por qué?

En la década de los 70 la dictadura necesitaba abrirse a los mercados internacionales. Con la llegada de Ford, el franquismo se da un baño de reconocimiento y rompe con el aislamiento de las décadas anteriores. De hecho, vinieron emisarios y políticos de la embajada norteamericana; también pululaban entonces todo tipo de mediadores entre el régimen y el capital internacional, como Carvajal o Garrigues Walker. Incluso, se ha dicho siempre, se establecen contactos con el PSOE clandestino con el fin de dejar el proyecto bien atado.

¿Cuál es el perfil de los obreros de primera hora en Ford?

Había muchas facilidades en 1976 para ingresar en la fábrica. Podía entrarse, por ejemplo, por conocidos o contactos. Además, el paro no era tan elevado como hoy. Hubo gente, por ejemplo, que abandonó su trabajo para entrar en la factoría. La gran mayoría de la plantilla estaba formada por obreros de calle e inmigrantes que llegaban de Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón. Otro sector, minoritario, de la plantilla procedía de la universidad. Militaban en los diferentes partidos de la extrema izquierda: MC, OIC, aunque también en el PCE, en grupos autónomos, consejistas y en las comisiones obreras anticapitalistas. USO, CNT y el PCE-ML también tenían representación, bien que en menor medida. Muchos de ellos fueron despedidos con motivos de las huelgas de 1977.

Precisamente subrayas en el libro el año 1977 como uno de los hitos en la historia reivindicativa de Ford

En efecto. Tras 14 días de huelga indefinida, la más larga y con mejores resultados de las realizadas desde entonces, la empresa accedió a todas nuestras demandas. Se agregaron asimismo los compañeros del metal, la construcción y los estudiantes. Se conquistaron todo tipo de mejoras: aumento de salarios varios puntos por encima del IPC; más días de vacaciones; ayudas familiares y reducción de la jornada laboral, entre otras. Pero lo fundamental fue la lucha asamblearia y autoorganizada por barrios. En las iglesias de base y los polideportivos se celebraban asambleas. En el Parque Sindical de Nazaret se juntaban miles de personas en las asambleas generales. Recuerdo que la represión policial fue muy dura.

¿Cómo reaccionó la empresa ante esta victoria sindical?

La victoria dio alas a los trabajadores. Se demostró que la asamblea y la lucha autoorganizada podían funcionar. Eran además tiempos de solidaridad muy fuerte. La empresa alcanza entonces uno de sus picos de plantilla, con 11.000 trabajadores. Ante el auge del sindicalismo combativo, la compañía replica infiltrando a un provocador, Roberto Coscolla, quien se ganó el apoyo de la cadena. Este infiltrado se las ingenió para provocar su despido sin levantar sospechas. Los trabajadores responden con una huelga. A su vez, la empresa contragolpea con el despido de los 58 delegados que componen la Coordinadora y los trabajadores más significativos de cada planta, lo que implica de hecho la liquidación del movimiento asambleario.

¿Con qué consecuencias?

En este conflicto la empresa contó con el apoyo de UGT y el aparato de CCOO. Fue una traición, una pinza en toda regla. Estaba fraguándose, en el fondo, un tipo de sindicalismo mucho más pragmático y menos asambleario, que es el hegemónico hoy en Ford. Pero esto no supuso el fin de las conquistas laborales. El año 1979 fue también muy significativo. Tras 19 sábados de huelga se logró la jornada de 40 horas y dejar de trabajar los sábados. En el siguiente convenio se rubricó este avance.

Otro hecho de consecuencias decisivas, apuntas en el libro, es la introducción en Ford del “Toyotismo”. ¿En qué consiste?

Se trata de un plan de origen japonés (se aplica por primera vez en Toyota) que se introduce en los 80 en la Ford, basado en la reunión por equipos o grupos de trabajo para que los trabajadores se impliquen y asuman los objetivos de la empresa. La compañía rompe así con la solidaridad obrera. Buscan realmente que los trabajadores compitan entre sí, se sientan partícipes y asuman los principios de la empresa. Pueden incluso recibir premios. Este mecanismo es habitual en el sector de la automoción.

En 1982 la UGT gana por primera vez las elecciones sindicales en Ford. El papel de este sindicato en la factoría de Almussafes ha sido muy criticado. ¿Cuál es tu opinión?

Desde el primer momento la empresa juega la baza de la UGT como sindicato hegemónico en Ford. En otras palabras, promueve su ascenso. Y lo mismo ocurre, por un acuerdo de toda la patronal, en todo el sector del automóvil. Esto ha derivado en situaciones delirantes. Para entrar a trabajar hoy en Ford uno ha de ser familiar o amigo de los jefes, o afín a la UGT. Por tanto, actúa como un gran sindicato amarillo que fomenta redes clientelares. Un ejemplo. Hay trabajadores de la Ford con doble afiliación. Una, la conocida, la que le descuentan de la nómina (a la UGT), y una segunda afiliación a otro sindicato. Esto nada tiene que ver con las primeras asambleas y la Coordinadora de delegados de la primera época, antes de que llegaran las elecciones sindicales como las conocemos hoy.

Afirmas además que en los 80 arranca un proceso de fragmentación laboral que, con el tiempo, ha devenido en uno de los grandes problemas de la empresa.

En la década de los 80 se subcontrataban muy pocas áreas de la producción (sólo algunos suministros y servicios). Hoy, por el contrario, se subcontratan con otras empresas partes enteras del proceso productivo, también trabajos de oficina, médicos, mantenimiento, seguridad, entre otras. Algunas de estas subcontratas trabajan dentro de la misma factoría. Además, en el entorno de Ford se ubica el Polígono Industrial Juan Carlos I, que suministra a la factoría las diferentes piezas del automóvil. Todo este proceso ha tenido efectos muy negativos. Convenios colectivos muy diferentes, una gran precariedad y cada vez mayores beneficios para la empresa. De hecho, el salario en una subcontrata puede representar en algunos casos el 50% del de un trabajador en plantilla de Ford.

Otro elemento medular es la represión del sindicalismo combativo. ¿Cómo evoluciona la política represiva de la empresa?

La represión de la disidencia sindical ha sido una constante en Ford. Más de un centenar de despidos desde 1976. Hay casos muy sonados, como el despido de los 58 delegados de la Coordinadora en 1977; el despido del secretario general de CNT en Ford, Alfredo Martínez, por oponerse al "Toyotismo"; o el de Luis Miguel Martín, delegado de CGT, por participar en una campaña contra los ritmos de trabajo impulsados por la empresa. En 2010 Paqui Cuesta, entonces secretaria general de CGT en Ford, fue expulsada de la empresa por encabezar la resistencia a los EREs. Hay, en fin, un goteo permanente de despidos contra todo aquel que no se adapte al perfil de trabajador sumiso y obediente. Buscan en estos casos cualquier pretexto para echarte. Hay ejemplos de trabajadores sancionados a dos meses sin empleo y sueldo por errores nimios en su labor.

Por último, la nueva reforma laboral pulveriza la negociación colectiva. Pero afirmas que desde 2005 en Ford ésta es una “farsa”. ¿En qué sentido?

No es tanto el texto del convenio como el proceso de negociación. La empresa y la UGT, con su mayoría absoluta, llegan a acuerdos sin que se dé un conflicto o un tira y afloja, como ocurría años atrás. Los trabajadores participan muy poco en la elaboración de las demandas y, además, la UGT no admite propuestas de otros sindicatos. Asimismo, desde los 90 la empresa impone cada vez más sacrificios. Por ejemplo, de las dos pausas colectivas, siempre a la misma hora, de que disponían los trabajadores, se ha pasado a la pausa colectiva o individual según el interés de la empresa. Mediante un simple comunicado al Comité de Empresa, asimismo, pueden cambiarte de turno, planta y puesto de trabajo. O las vacaciones, antes cuatro semanas en verano, y ahora tres en época estival y una cuando la empresa decida. Se trata de notorios recortes en los derechos.

Font: Rebelion, 16/5/2012

Foto: Henry Ford II, saluda al Rey Don Juan Carlos el día de la inauguración de Almusafes


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