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dimarts 17 de gener de 2012 | Manuel
Los bancos bloquean ya en el banco central europeo más de lo que este les prestó a tres años a finales de diciembre

ANA FLORES / Michael R. Krätke

"El BCE deja que la banca se salve mientras quiebran estados"

Los bancos bloquean ya en el banco central más de lo que este les prestó a tres años


La máquina de hacer euros se oxida en Fráncfort mientras Europa muere. El Banco Central Europeo (BCE) asiste a la agonía dejando que la banca no sólo bloquee el dinero ilimitado y barato que le da el propio BCE, sino que siga sacando dinero del circuito de la economía real. La codicia de liquidez va a cifra récord por día. La noche del viernes, las entidades financieras del eurosistema aparcaron en la autoridad monetaria 493.272 millones de euros. Es más de lo que les prestó a tres años el BCE a finales de diciembre, cuando se llevaron la cifra histórica de 489.190 millones al 1% de interés en la primera subasta a ese plazo (la siguiente será a finales de febrero).

El BCE dio a entender que era para evitar que los males de la banca que tiene activos tóxicos en sus balances, necesita 114.000 millones de capital para cumplir con las nuevas exigencias de solvencia y tiene importantes vencimientos de sus títulos este año hiciesen que cerrase aún más el grifo del crédito a hogares y empresas. Pero la realidad es que la banca sigue preocupada por curarse a sí misma y, como mucho, destina parte de la inmensa liquidez con que la dopa el BCE a comprar deuda pública a precios muy por encima de lo que le cuesta.

"El BCE está prostituyendo su función al negarse a ser prestamista de última instancia de los estados", opina Alberto Montero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga. "Está centrado en evitar la quiebra del sistema financiero y permite la quiebra de países".

La banca española fue responsable del 30% del dinero prestado por el BCE en diciembre. Tomó un 21% más que en noviembre: 118.861 millones. El dinero que depositó en el BCE fue el doble: 15.921 millones. Sin embargo, esta cantidad representa un porcentaje bajo sobre el total que tomaron prestado (13,3%) si se compara con toda la banca del eurosistema (80,9%). ¿Qué han hecho con el resto? Según José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, "la banca alemana ha estado deshaciendo posiciones (vendiendo) activos y llevando el dinero a la facilidad de depósito del BCE" mientras que "la española ha comprado activos para utilizarlos como garantía en la barra libre de liquidez del BCE".

La banca española puede haber invertido el dinero que ha tomado prestado al 1% en deuda pública española (a la que se le llegó a exigir un 5% en diciembre) y en títulos del mercado secundario (compra y venta) como cédulas hipotecarias (se ofertaban con una rentabilidad cuatro puntos porcentuales por encima del euríbor) o títulos de deuda de comunidades autónomas, con rentabilidades por encima de la del Estado.

Font: Público 17/1/2012


Unión Europea. La disciplina presupuestaria, un excelente negocio para los bancos

Michael R. Krätke

Poco antes de Navidades, los bancos se encontraron con el “ahora te toca a tí”: el Banco Central Europeo (BCE) ha ofrecido un marco crediticio completamente nuevo: la gigantesca suma de casi medio billón de euros, a tres años y un interés tan bajo –un uno por ciento, el actual tipo de interés oficial del banco central–, que parece sacado de un cuento de hadas. Y los clientes se sirven ávidos, entre otras cosas porque el BCE acepta prácticamente todos los empréstitos de los países de la eurozona como garantías. Los negocios bancarios son fluidos, pero eso ayuda poco. El comercio interbancario sigue estancándose porque los bancos no se fían los unos de los otros mientras avanzan por este camino, así que no puede hablarse de un boom en los créditos de inversión.

¿Adónde fue el dinero?

Algunos bancos han comprado bonos públicos, España e Italia pueden colocar con éxito sus títulos de deuda de dos a cinco años, pero la mayoría de bancos quieren poner su dinero de inmediato en las cajas fuertes del BCE. Y esas cajas fuertes rebosan: más de 450 mil millones de euros descansan ya en ellas. Los bancos nadan en dinero y son, como siempre, histéricos acreedores del estado. Puede verse como si hubiera sido favorable para el BCE comprar bonos públicos de los países que atraviesan problemas económicos y embolsarse con ello los intereses. Pero el gobierno alemán lo rechaza, porque un procedimiento así supuestamente socava la disciplina presupuestaria.

Con el antiguo Presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, se compraron abiertamente en los mercados secundarios bonos soberanos por un valor total de 300 mil millones de euros. Con su sucesor, Mario Draghi, sucede todo lo contrario: a los bancos privados se les inyecta dinero barato para que sigan comprando los bonos del tesoro de los países de la zona euro, refinanciándolos y enriqueciéndose en el proceso. Por desgracia el BCE pierde así dinero e influencia. De adquirir directamente los bonos, de los intereses se beneficiarían los países miembros. Una venta así, o créditos directos del BCE a países como Grecia, Portugal o España, podrían además estar vinculados a una demanda, completamente razonable, de impulsar una restructuración de las débiles economías del sur en lugar de recetarles un ahorro a cualquier precio.

Por desgracia el gobierno de Merkel bloquea esta opción debido a una mezcla de ignorancia y de arrogancia. En vez de unos eurobonos relativamente baratos, en vez de una venta relativamente eficaz de bonos de los países en crisis, en vez de créditos efectivos de los bancos centrales (tanto da si del BCE o de uno de los bancos revalorizados por las medidas de rescate), se toman desvíos y caminos ocultos. ¿Por qué? No para otra cosa que para rescatar a los bancos europeos, que en el 2012 se enfrentarán a una exigencia de refinanciación tan elevada como la que tienen como los países en crisis de la zona euro.

Con gusto

Los cínicos observarán que los alemanes pueden permitirse perder dinero con esta crisis financiera. Al fin y al cabo se han aprovechado hasta la fecha como pocos de la erosión del euro, y no en poca medida. Es más: cuanto más se demore una solución a la crisis, tanto mejor para el fisco alemán. Wolfgang Schäuble puede endeudarse tan barato como ningún otro ministro de Finanzas antes de él pudo hacerlo: los últimos bonos del estado alemán en diciembre y enero se vendieron a 3’8 y 1’8 veces su valor respectivamente. Los inversores toman con agrado los bonos federales e incluso se permiten beneficios negativos sólo para poder prestar dinero al estado alemán. El gobierno federal se ahorra así un mes tras otro miles de millones en impuestos.

No hay que olvidar que cuanto más y durante más tiempo decaiga el valor del euro, mejor para las exportaciones alemanas. El estado alemán gana además miles de millones con los créditos del rescate a Grecia, Irlanda y Portugal. Y con todo, muchos alemanes creen aún que son los maestros pagadores de la crisis y siguen a su gobierno, que agitando el sempiterno fantasma de la inflación intenta evitar que el BCE juegue en la crisis su papel de banco de crédito de último recurso.

De hecho, este banco central se ha alejado desde mayo de 2010 crecientemente del modelo del Bundesbank a partir del cual se construyó. La sagrada estabilidad de precios ya no gobierna en solitario, pero el cambio hacia una política monetaria y de deuda pragmática y a la medida de la situación de la crisis en Europa aún no se ha alcanzado, toda vez que se arrastra a todos los demás a los antediluvianos conceptos de disciplina presupuestaria y de ahorro y con ello se prolonga la crisis. A pesar de toda la marea de dinero, el discurso en la zona euro no puede ser el de la inflación, pues la tasa de inflación incluso desciende mientras el desempleo siga siendo elevado y los países de la zona euro extremen su política de ahorro y hundan el gasto social. Cuanto más conduzca el gobierno federal a sus socios de la Unión Europea a la recesión con sus dogmas de ahorro, menor será el riesgo de inflación.

Nadamos en dinero y no avanzamos ni un sólo paso. Al contrario, la danza de los mercados continúa, pues hasta abril han de refinanciarse los bonos públicos de España, Italia y, no en último lugar, Francia con cientos de miles de millones de euros en juego. La política monetaria del BCE, en principio expansiva, es conducida con la ideología de ahorro por un camino extraviado, tan equivocado como caro, del cual se aprovechan unos cuantos centenares de bancos. Y, al mismo tiempo, es contrarrestada por una política fiscal en extremo restrictiva.

Michael R. Krätke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad de Ámsterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrático de economía política y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Traducción parawww.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

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