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Anticapitalistes
  
dimarts 27 de desembre de 2011 | Manuel
La gran regresión + Las firmas de rating, a la orden de los fondos de inversión

Ignacio Ramonet

Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2).
Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos...

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%... De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?

Notes:

(1) Un billón = un millón de millones.

(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.

(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.

(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

Font: Le Monde Diplomatique, 194 Diciembre 2011


Las firmas de rating, a la orden de los fondos de inversión

Fernando Martínez - 5 dias - 07/12/2011

Cada vez que un fuego se apaga en la extenuante crisis económica, parece que una agencia de rating acude a reavivar las llamas. Y quien centra ahora todas las miradas es la hermana mayor, la agencia Standard & Poor’s, cuyo origen se remonta a las gacetillas que Henry V. Poor empezó a escribir en 1873. Inmediatamente después de que la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarzoky, anunciaran el lunes un plan para dotar a la eurozona de la flexibilidad necesaria para combatir la crisis, S&P emitió una agresiva nota en la que puso bajo vigilancia negativa el rating de toda la zona euro, con una probabilidad de "uno entre dos" de que su amenaza se cumpla. El plazo para reaccionar no serán los tres meses habituales, sino tan pronto como este mismo viernes. Máxima presión para la cumbre del día 9 en Bruselas. A río revuelto, ganancia de pescadores y, en el mercado financiero, los principales pescadores son las grandes firmas de inversión, las mismas que están detrás del accionariado de S&P y de Moody’s. Hasta siete grandes instituciones comparten intereses en ambas entidades.

El grupo Capital World no solo es el principal accionista de McGraw-Hill (10,26%), la compañía propietaria de S&P, sino que su participación es incluso superior en Moody’s -la compañía que John Moody fundó en 1909 tras incurrir él mismo en una suspensión de pagos-, ya que asciende al 12,6%. Otro inversor mutuo ilustre es Vanguard Group, que controla el 4,58% de McGraw-Hill y el 5,02% de Moody’s, según datos de Bloomberg. El hedge fund Alliance Berstein también está presente en S&P (1,67%) y en Moody’s ( 3,94%). Intech, subsidiaria de Janus Capital, comparte intereses: un 1,30% en S&P y otro 1,89% en Moody’s. Con BlackRock Institutional, la famosa gestora de fondos asume el 2,46% de McGraw-Hill y el 2,18% en la segunda hermana. State Street reparte su presencia con un 3,24% en Moody’s y un 4,25% en la hermana mayor. Independent Franchiser es el otro gran fondo con un pie en cada entidad: 1,86% para S&P y 2,51% para Moody’s.

Más allá de nombres que se repiten, el hecho es que los grandes de la inversión están dentro de las compañías que, con sus calificaciones, condicionan el entusiasmo o el pánico de los mercados. Morgan Stanley, JP Morgan, Berkshire Hathaway -la empresa de Warren Buffett posee el 12,8% de Moody’s- Invesco y Mellon BNY son algunos de los inversores de renombre.

El caso de Fitch, la tercera hermana, es diferente. Fundada por John K. Fitch en 1913, esta firma neoyorquina es ahora una subsidiaria del grupo francés Finalac.

Las agencias están sometidas a investigación en EE UU, Francia y también por la autoridad comunitaria ESMA. El comisario europeo de Mercado Interior, Michel Barnier, afirmó ayer que la opinión de S&P era "una más entre otras". Europa acaba de aprobar una regulación, más blanda que la ambición original, de las firmas de rating. Aunque se ha avanzado, las declaraciones de Barnier suenan quizá demasiado optimistas.

Cronología de decisiones polémicas durante la crisis

12-03-2008. "El fin está a la vista". S&P pecó de optimismo al anunciar tan prematuramente que la crisis estaba presta a terminar, gracias al supuesto rigor del sector financiero al exponer sus riesgos.

19-01-2009. Adiós a la triple A. S&P tardó solo una semana desde que puso en perspectiva negativa el rating de España, hasta que cumplió su amenaza. Por comparar, hace más de dos años y medio que la perspectiva de Reino Unido es negativa.

15-03-2010. Castigo a la banca. La compañía de rating rebaja la calificación a toda la banca española por el riesgo económico.

23-02-2011. Más capital. Se anticipa el diagnóstico del Gobierno, previsto para marzo, y cifra en 35.000 millones las necesidades de capital de la banca. Cuando el 10 de marzo, el Gobierno las sitúa en 15.000 millones, otra agencia, Moody’s, triplica ipso facto sus cálculos de necesidades de capital del sector financiero.

29-04-2011. Portugal. La agencia baja el rating luso a casi bono basura, lo que precipita la caída del país.

05-08-2011. A por EE UU. S&P quita la triple A a EE UU en una decisión llena de polémica. La Casa Blanca advirtió que las estimaciones de déficit tenían un error de dos billones (más de 1,5 veces el PIB de España). S&P restó importancia al error y se mantuvo en sus trece. El presidente del Gobierno, Barack Obama, compareció en público para afirmar que su país "siempre será triple A, diga lo que diga una agencia".

10-11-2011. Francia por error. S&P atribuye a un "error técnico" una supuesta rebaja de calificación de Francia, que sembró el pánico, pues ponía en peligro incluso la máxima calificación del fondo de rescate europeo. Francia anuncia una investigación.

05-12-2011. A por Europa. S&P pone en perspectiva negativa a toda la eurozona tras la reunión Merkel-Sarkozy.

+ Info:

Zapatero y Rajoy bendicen la propuesta de Merkel y Sarkozy. Publico 7/12/2011

Las cinco grandes mentiras para salvar a la banca. Las fallas en el discurso de los líderes europeos para que todo pase por el circuito financiero. ANA FLORES Público 02/01/2012


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