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Anticapitalistes
  
dilluns 5 de desembre de 2011 | Manuel
¿QUIÉN CREE EN DURBAN?

Hugo Blanco, Via Campesina, Josep Maria Antentas y Esther Vivas, Ecologistas en Accion

¿QUIÉN CREE EN DURBAN?

Hugo Blanco

La Organización Meteorológica
Mundial señala que el 2011 es el
décimo año más cálido desde
que comenzaron los registros en 1850.
Asegura, además: «Nuestra ciencia es
sólida y prueba inequívocamente que
el mundo se está calentando y que este
calentamiento se debe a las actividades
humanas. El cambio climático es real.»
Los científicos no pueden ser más
claros.

Desde esta página hemos seguido la
intensidad de las sequías e
inundaciones a nivel mundial
provocadas por las actividades
extractivas y el modelo de producción
dependiente del petróleo. Las grandes
empresas han provocado el incremento
de los gases de efecto invernadero y
han colocado al mundo al borde de
cambios irreversibles en los
ecosistemas, la biosfera, el océano y
en la vida de todos los que habitamos
la tierra.

Desde el Cuerno de África y el sudeste
asiático hasta Rusia y Afganistán, un
año de inundaciones, sequías y calores
extremos ha sumido a decenas de
millones de personas en la hambruna
y la pobreza

En el Cuerno de África las fuertes
sequías han golpeado a 13 millones de
personas. En julio, el precio del sorgo
en Somalia se disparó un 393%
respecto al promedio de los últimos
cinco años. En Etiopía y Kenia, el
precio del maíz subió un 191% y un
161% respectivamente.
Las inundaciones en Asia y
Centroamérica devastaron países que
ya estaban siendo golpeados por el
hambre, la violencia y la guerra. Sólo
durante las últimas inundaciones en
Bangkok se han registrado más de 600
muertos.

LA ERA DE LA ECONOMÍA
DESTRUCTIVA

En nombre del crecimiento económico
el mundo moderno cierra los ojos a una
cuestión fundamental: no tener en
cuenta que el planeta es finito, limitado
y herméticamente cerrado. El mercado
presiona y exige crecimiento de la
demanda en un mundo que es cada vez
más insostenible. Descontando las
muertes, cada día tenemos 200.000
nuevas almas llegando al mundo. Al
año, son más de 70 millones de nuevos
habitantes en el planeta Tierra que,
cabe destacar, no va a aumentar de
tamaño. En la actualidad, sólo el 20%
de los más ricos del mundo utiliza los
¾ de los recursos naturales, en una
situación en la que la mitad de la
población (3,3 mil millones) está en la
pobreza
, vegetando en los límites de la
supervivencia, una desigualdad sin
precedentes, sin acceso a agua potable
y a una alimentación adecuada.

Actualmente las capas freáticas de
China disminuyen 1,5 metros por año.
En todo el mundo, los bosques se
están reduciendo más de 9 millones de
hectáreas por año. El hielo del Mar
Ártico, sólo en los últimos 40 años, se
ha reducido en más del 40%.

Debido a la urbanización intensiva, la
deforestación y la contaminación por
actividades industriales y agrícolas
asistimos a una desertización
progresiva de la superficie de la Tierra.
El consumo de agua como resultado
de la urbanización, se duplica cada 20
años. Los ríos se están quedando
secos. El Colorado en Estados Unidos
apenas llega al mar. El Nilo ya tiene
grandes dificultades para llegar al
Mediterráneo.

Lo paradójico es que esta modernidad
suicida todavía es vista por muchos
sectores de la sociedad como una
promesa de progreso y oportunidades
para todos. Las ciudades crecen
inconteniblemente y los campos,
deshabitados de quienes los cuidaron
por siglos, quedan a merced de la
extracción minera, petrolera y la
agroindustria.

Bajo este panorama y en medio de una
casi total indiferencia de los medios,
se lleva a cabo la reunión de la partes
sobre el cambio climático en Durban,
Sudáfrica.

16 FRACASOS ¿+ 1?

Después de 16 reuniones discutiendo
el cambio climático, sin contar los
procesos paralelos de negociaciones
internacionales, es evidente la captura
corporativa de estos espacios
multilaterales. Más allá de las buenas
intenciones los hechos confirman el
poder del mercado y los grandes
intereses geopolíticos sobre las
decisiones de la inmensa mayoría de
los países periféricos y el derecho
democrático de los pueblos a
expresarse y ser tenidos en cuenta a
la hora de tomar decisiones que los
afectan de manera directa.

El analista, Pablo Solón, señala las
listas de promesas de reducción de
emisiones de gases de efecto
invernadero para el periodo 2012-2020.
Estados Unidos y Canadá dijeron que
iban a reducir sus emisiones en un 3%.
La Unión Europea entre un 20% y un
30%. Japón un 25%. Rusia entre un
15% y un 25%. En total la reducción
de emisiones hasta el 2020 sería de un
13% a un 17% tomando como
referencia sus emisiones de 1990.

Esta reducción implicaría un incremento
promedio a nivel mundial de 4°C en la
temperatura; o sea, dos veces más que
el límite fijado por ellos mismos. Si con
2°C aumentarían en millones las cifras
de muertes por desastres debidos al
cambio climático, desaparecerían
alrededor del 25% de especies
animales y vegetales, quedarían bajo
el agua vastas zonas costeras e
insulares y los glaciares de los Andes
desaparecerían definitivamente ¿Qué
podemos esperar de esos 4° C? En
Cancun se evitó un acuerdo vinculante
y se aprobó un régimen voluntario de
reducción de emisiones. A decir de
Pablo Solon, en Durban se discuten
dos caminos para formalizar este
«régimen voluntario de dejar hacer, dejar
pasar
»: uno es acabar en Durban con
el Protocolo de Kyoto y listar las
promesas de reducción de emisiones
«que cada uno quiera» en una decisión
de la COP 17. El otro camino es hacer
lo mismo vaciando de contenido el
Protocolo de Kyoto. En ambos casos
el acuerdo es deshacerse
definitivamente del Protocolo de Kyoto
antes del 2020
.El Protocolo de Kyoto
tiene muchas debilidades, pero
convertirlo en un cascarón vacío o
hacerlo desaparecer en Durban es un
suicidio. La única alternativa
responsable con la vida es preservar el
Protocolo de Kyoto con una meta de
reducción de emisiones que no lleve a
incendiar el planeta.

LOS DUEÑOS DEL MUNDO
NO QUIEREN SALVARLO

Estados Unidos y China, los dos países
que más contaminan el planeta, no
están dispuestos a ceder ni un ápice
en su rechazo a cualquier compromiso
que los obligue a poner algún límite a
sus emisiones de dióxido de carbono
y, mientras ambas potencias se
mantengan en su incólume posición,
ninguno de los demás países
industrializados del mundo hará ninguna
concesión.

Así ya lo han anunciado, tal como en
las reuniones anteriores, Canadá, Rusia y Japón. Un panorama que hace
recordar la guerra fría, con los dos
actores armándose hasta los dientes
para asegurar la paz.

EEUU, con su Congreso plagado de
escépticos, y Japón, que lidia con uno
de los mayores desastres de su
historia, quieren retrasar el inicio de las
negociaciones hasta 2015.

Mientras tanto, la Unión Europea ha
propuesto la puesta en marcha de una
hoja de ruta para alcanzar un acuerdo
legalmente vinculante, que incluya a las
principales economías y abarque el cien
por cien de las emisiones de gases de
efecto invernadero. Buena voluntad que
muy probablemente no lleguen a
plasmarse en acuerdos prácticos.

Mucho menos ahora, cuando el colapso
de la economía europea no deja tiempo
ni recursos a un tema que, como el
cambio climático, ya es percibido por
gobernantes y ciudadanos como algo
de menor importancia en comparación
con las urgencias del presente.

Si a esto se añade el antecedente de
Cancun, donde se decidió echar por la
borda el concepto de consenso e
ignorar las peticiones de la delegación
boliviana, la posibilidad de que los
gobiernos se enfrenten en esta reunión
a los grandes intereses económicos y
decidan salvar la humanidad es nula

OCUPEMOS COP 17

Como siempre, la esperanza está en
las calles, en la organización de los
ciudadanos que durante el 2011 ha
crecido como nunca.

Un movimiento de protesta contra la
cumbre del cambio climático de las
Naciones Unidas en Durban (COP17),
«Occupy COP 17», ha instado a «la
toma» del centro de conferencias donde
se celebra el evento.

Los «indignados», que han lanzado sus
mensajes a través de su blog
«occupycop17» y su cuenta de twitter,
preparan una asamblea que comenzará
en el cruce de dos de las principales
calles de Durban, a escasos metros del
Centro de Conferencias donde tendrán
lugar las negociaciones, con la
pretensión de instalarse ahí hasta el
final de la cumbre, el 9 de diciembre.

El Gobierno de Sudáfrica ha
desplegado más de 2,000 policías y
agentes de seguridad en la ciudad de
Durban para la celebración de la
conferencia, en la que las autoridades
no prevén incidentes pese a la
presencia de unos 50,000 activistas.

Font:

Lucha Indígena 64, diciembre 2011


Día Mundial de la Soberanía
Alimentaria para Enfriar la Tierra

5 de diciembre de 2011, Durban (Sudáfrica)

Apelamos a todos los movimientos y
organizaciones de campesinos,
trabajadores rurales, sin tierras y a todo
el movimiento por la soberanía
alimentaria para que se unan a nosotros
en un día mundial de acción masiva el
5 de diciembre de 2011, durante la
movilización de la sociedad civil de la
COP17 en Durban (Sudáfrica).

La humanidad se enfrenta a una crisis
alimentaria, económica y ecológica
arraigada en el sistema capitalista
neoliberal de producción, distribución
y consumición. Estas crisis
múltiples ponen de relieve los límites de
la producción capitalista neoliberal. Las
multinacionales y los Gobiernos
presentan falsas soluciones al cambio
climático y secuestran la Conferencia
de las Partes de las Naciones Unidas
(COP17), también llamada Conferencia
de los Contaminantes, que se va a
celebrar en Durban (Sudáfrica).

Estas élites empresariales, los
Gobiernos occidentales y el
sistema neoliberal capitalista
responsable de generar la crisis nos
presentan falsas soluciones. El cambio
climático golpeará en particular a los
países del sur y a África. Los científicos
prevén que el continente africano se
seque y se caliente aún más y más
rápido que otras regiones del planeta, a
pesar de que África es la que menos ha
contribuido al calentamiento global. Esto
tendrá un fuerte impacto en la
agricultura, que es con lo que se ganan
la vida buena parte de las familias
africanas. Habrá pérdidas en la cosecha
de los alimentos básicos del continente,
como el maíz, el sorgo, el mijo, la
mandioca o yuca, etc., debido al
aumento de la temperatura.

La agricultura y producción industriales
son responsables del calentamiento
global, el hambre, el despojo de tierras
y los desplazamientos masivos de
agricultores, trabajadores rurales y
comunidades indígenas de todo el
continente.

En Sudáfrica, el país organizador, en
sus 17 años de democracia, ha echado
a la calle a millones de residentes y
trabajadores agrícolas de granjas
comerciales, solo se ha traspasado el 5
% de la tierra agrícola a ciudadanos
negros y millones de personas de zonas
rurales y urbanas sufren de inseguridad
alimentaria y nutricional. En la
actualidad, este país es la sociedad más
desigual del mundo. Las mujeres de
Sudáfrica en particular son las que han
sentido con más dureza el impacto de
estas relaciones desiguales y la
exclusión.

Las soluciones que proponen estas
empresas y Gobiernos ya nos llevan de
camino a una recolonización de África
y de los países del sur con apropiaciones
masivas de tierras y la imposición de
una nueva revolución verde.

En lugar de encontrar soluciones reales
a la crisis climática y ecológica a la que
se enfrenta la humanidad, la reunión de
la COP17 de Durban es una plataforma
para que las empresas, a través de sus
Gobiernos, aceleren la completa
mercantilización de la naturaleza. Estos
vergonzosos planes presentados como
soluciones incluyen, entre otras
medidas, la promoción de semillas
modificadas genéticamente, los
biocombustibles, el comercio de
carbono, la agricultura climáticamente
inteligente y la Reducción de Emisiones
de la Deforestación y la Degradación
de Bosques (REDD).

Por qué el Día de la Agroecología y
la Soberanía Alimentaria

Como agricultores, trabajadores
agrícolas y mujeres y hombres sin
tierras, tenemos que movilizarnos a
través de la acción directa contra estas
falsas soluciones, para exponer su
vergonzoso propósito y las
catastróficas consecuencias para el
continente y para el sur. En la
Conferencia Mundial de los Pueblos
sobre el Cambio Climático y los
Derechos de la Madre Tierra, que tuvo
lugar en Bolivia en abril de 2010 y que
resultó en el Acuerdo de los Pueblos de
Cochabamba, se ofrecieron soluciones
reales para frenar el cambio climático,
que fueron ignoradas por completo por
los Gobiernos. La soberanía alimentaria
y la agroecología son las soluciones
reales de los agricultores y los
trabajadores para acabar con el cambio
climático.

Apelamos a los campesinos y
campesinas, trabajadores, sin tierras y
a todos los movimientos sociales para
que se unan a nosotros en Durban y en
todo el mundo el 5 de diciembre de 2011,
para pedir un cambio en todo el sistema
capitalista. La lucha contra el cambio
climático es una lucha contra el
capitalismo neoliberal, la falta de tierras,
el despojo, el hambre, la pobreza y la
desigualdad. La crisis del planeta
necesita que emprendamos acción
directa. Durante el Día de la
Agroecología y la Soberanía Alimentaria
organizaremos marchas de protesta
pública contra la conferencia de los
contaminantes y emprenderemos
acciones contra empresas
multinacionales como Monsanto, que
socavan la soberanía de nuestras
semillas
. Estas marchas y acciones
culminarán en una masiva Asamblea de
los Oprimidos
, en la que se debatirán
las formas de acabar con este sistema
injusto. Será un día de acciones
continuas con las que agricultores y
trabajadores de todo el continente
africano, junto con movimientos
sociales de todo el mundo, pedirán:

- una auténtica reforma agraria
a favor de la soberanía
alimentaria;

- la revolución agroecológica
como solución contra el
cambio climático;

- la reestructuración de todo el
sistema alimentario;

- una participación completa e
igualitaria de las mujeres en
el nuevo sistema alimentario
y en la totalidad de la
sociedad;

- la construcción de un sistema
alimentario basado en las
necesidades humanas;

- el fin del control de las
multinacionales sobre
nuestros recursos genéticos;

- y la soberanía de las semillas,
con las que se puede mitigar
el cambio climático.

Apelamos a todos los movimientos
de campesinos, campesinas,
trabajadores rurales a que se movilicen
y emprendan una acción local directa
en toda localidad del mundo en el Día
de la Agroecología y la Soberanía
Alimentaria.

¡Reclama justicia climática!

¡Nuestro planeta no está en venta!

¡No a la Conferencia de los
Contaminantes!

¡Defiende a la Madre Tierra!

¡África no está en venta!

¡No a la recolonización de África!

Este llamamiento lo convocan y lo
firman las siguientes
organizaciones:

LA VIA CAMPESINA y 6
organizaciones más.

Si desean juntarse a nosotros en Durban
el día 5 de Diciembre, organizar una
actividad en vuestras comunidades/
localidades/países en ese día y
compartirla con nosotros, firmar y
apoyar este llamamiento, o para toda
información sobre esta acción en
particular, por favor escriban
a lvcatcop17@gmail.com

Font:

Lucha Indígena 64, diciembre 2011


Más capitalismo verde

Un balance de la Cumbre del clima en Durban

Josep Maria Antentas y Esther Vivas

Se salva a los mercados y no al clima. Así podríamos resumir lo que constata la recién terminada 17ª Conferencia de las Partes (COP 17) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Durban, Sudáfrica, celebrada del 28 de noviembre al 10 de diciembre. La rápida respuesta que gobiernos e instituciones internacionales dieron al estallido de la crisis económica en 2008 rescatando bancos privados con dinero público contrasta con el inmovilismo frente al cambio climático. Aunque esto no nos debería de sorprender. Tanto en un caso como en otro ganan los mismos: los mercados y sus gobiernos cómplices.

En la cumbre del clima de Durban dos han sido los temas centrales: el futuro del Protocolo de Kioto, que concluye en 2012, y la capacidad para establecer mecanismos en la reducción de emisiones; y la puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima, aprobado en la anterior cumbre de Cancún, con el objetivo teórico de apoyar a los países pobres en la mitigación y la adaptación al cambio climático.

Tras Durban podemos afirmar que un segundo periodo del Protocolo de Kioto ha quedado vacío de contenido: se pospone una acción real hasta el 2020 y se rechaza cualquier tipo de instrumento que obligue a la reducción de emisiones. Así lo han querido los representantes de los países más contaminantes con Estados Unidos a la cabeza quienes abogaban por un acuerdo de reducciones voluntarias y rechazan cualquier tipo de mecanismo vinculante. Pero si el Protocolo de Kioto ya era insuficiente, y de aplicarse evitaba sólo 0,1º centígrados de calentamiento global, ahora vamos de mal en peor.

En torno al Fondo Verde para el Clima, si en un primer momento los países ricos se comprometieron a aportar 30 mil millones de dólares en 2012 y 100 mil millones anuales para 2020, cifras que de todos modos se consideran insuficientes, la procedencia de estos fondos públicos ha quedado por determinar mientras se abren las puertas a la inversión privada y a la gestión del Banco Mundial. Como han señalado organizaciones sociales se trata de una estrategia para “convertir el Fondo Verde para el Clima en un Fondo Empresarial Codicioso”. Una vez más se pretende hacer negocio con el clima y la contaminación medioambiental.

Otro ejemplo de esta mercantilización del clima ha sido el aval de la ONU a la captura y almacenamiento de CO2 como Mecanismo de Desarrollo Limpio, que no pretende reducir las emisiones y que agudizaría la crisis ambiental, especialmente en los países del Sur candidatos a futuros cementerios de CO2.

Así, los resultados de la cumbre apuntan a más capitalismo verde. Como indicaba el activista e intelectual surafricano Patrick Bond: “La tendencia a mercantilizar la naturaleza se ha convertido en el punto de vista filosófico dominante en la gobernanza mundial medioambiental”. En Durban se repite el guión de cumbres anteriores como la de Cancún 2010, Copenhague 2009... donde los intereses de las grandes multinacionales, de las instituciones internacionales y de las élites financieras, tanto del Norte como del Sur, se anteponen a las necesidades colectivas de la gente y al futuro del planeta.

En Durban estaba en juego nuestro futuro pero también nuestro presente. Los estragos del cambio climático están teniendo ya sus efectos: liberación de millones de toneladas de metano del Ártico, un gas 20 veces más potente que el CO2 desde el punto de vista del calentamiento atmosférico; derretimiento de los glaciares y de los mantos de hielo que aumenta el nivel del mar. Unos efectos que incrementan el número de migraciones forzadas. Si en 1995 había alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, hoy esta cifra se ha doblado, 50 millones, y en el 2050 ésta podría ascender a entre 200 y mil millones de desplazados.

Todo apunta a que nos dirigimos hacia un calentamiento global descontrolado superior a los 2º, y que podría rondar los 4º, para finales de siglo, lo que desencadenaría muy probablemente, según los científicos, impactos inmanejables, como la subida de varios metros del nivel del mar. No podemos esperar hasta el año 2020 para empezar a tomar medidas reales.

Pero frente a la falta de voluntad política para acabar con el cambio climático, las resistencias no callan. Y emulando a Occupy Wall Street y a la ola de indignación que recorre Europa y el mundo, varios activistas y movimientos sociales se han encontrado diariamente en un foro a pocos metros del centro de convenciones oficiales bajo el lema ‘Occupy COP17’. Este punto de encuentro ha reunido desde mujeres campesinas que luchan por sus derechos hasta representantes oficiales de pequeños estados isleños como Las Seychelles, Granada o Nauru amenazados por una subida inminente del nivel del mar, pasando por activistas contra la deuda externa que reclaman el reconocimiento y la restitución de una deuda ecológica del Norte respecto al Sur.

El movimiento por la justicia climática señala como, frente a la mercantilización de la naturaleza y los bienes comunes, es necesario anteponer nuestras vidas y el planeta. El capitalismo se ha demostrado incapaz de dar respuesta al callejón sin salida al que su lógica productivista, cortoplacista y depredadora nos ha conducido. Si no queremos que el clima cambie hay que cambiar radicalmente este sistema. Pero los resultados de Durban apuntan en otra dirección. El reconocido activista ecologista nigeriano Nnimmo Bassey lo dejaba bien claro con estas palabras: “Esta cumbre ha amplificado el apartheid climático, donde el 1% más rico del mundo ha decidido que es aceptable sacrificar al 99% restante”.

Josep Maria Antentas es profesor de sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona y Esther Vivas es miembro del Centre d’Estudis sobre Moviments Socials de la Universitat Pompeu Fabra. 

Publicado en Público, 13/12/2011


Cumbre de Durban elimina la justicia y crea un “apartheid climático”

Ecologistas en Accion

Ecologistas en Acción muestra su decepción por el nuevo flagrante retraso de reducciones drásticas de emisiones para frenar la crisis climática, manifestando que “Nuestro clima no está en venta”.

Ecologistas en Acción lamenta profundamente los resultados de la cumbre sobre cambio climático en Durban, que somete los principios de justicia y los derechos humanos a los intereses económicos y comerciales dominantes.

Las decisiones resultantes de la cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP17) constituyen un crimen contra la humanidad porque permitirán que la temperatura media global supere los 4ºC, lo que es una sentencia de muerte para millones de personas en África, los pequeños Estados insulares, muchos países de Asia y Latinoamérica.

Según Ecologistas en Acción, “las negociaciones climáticas han creado un régimen de ‘apartheid climático’ porque la mayoría de los gobiernos históricamente más responsables del calentamiento global, como EEUU, Canadá, Japón, Australia, Rusia o la Unión Europea, han decidido sacrificar los derechos humanos de millones de personas.

Según Ecologistas en Acción, “es contra toda ética que los contaminadores del mundo hayan bloqueado una vez más la puesta en marcha de acciones reales, ambiciosos y urgentes para frenar el calentamiento global así como prevenir sus graves consecuencias socio-ambientales, priorizando el rescate de los bancos y del sistema financiero con la ampliación de mercados de carbono”.

La cumbre de Durban ha fracasado en determinar la reducción de -al menos- 40% de los gases de efecto invernadero para 2020 respecto a 1990, como exige la ciencia y la justicia”, exponen. “Los resultados funestos de la cumbre de Durban simbolizan también un fracaso y retroceso de 20 años de negociaciones multilaterales sobre medioambiente desde Río’92”, dice la organización ecologista.

Ecologistas en Acción aclara que en caso de que la Unión Europea diga que haya salvado la cumbre de Durban y el Protocolo de Kioto, “queremos señalar que no es correcto porque el segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto adoptado en Durban queda vaciado de contenido”. La decisión no incluye una enmienda al Protocolo de Kioto con nuevas metas de mitigación de los gases de efecto invernadero para los países industrializados porque sólo se “toma nota” de las enmiendas que darían realmente vigor al segundo periodo. “Sin estas enmiendas es una promesa vacía”, recalcan, “sólo son intenciones, pero la verdadera decisión se ha aplazado hasta la próxima COP, sin compromisos vinculantes de reducción de emisiones de los países ricos.

"La falta de voluntad política y la degradación del nivel de ambición en Durban refleja también el fracaso del actual sistema económico y político para hacer frente a la crisis ambiental", dijo Tom Kucharz, de Ecologistas en Acción. "La Unión Europea ha decidido en su reciente cumbre seguir subsidiando a los bancos que causaron la crisis económica y financiaron una economía insostenible y basada en la quema de combustibles fósiles, gastando solo desde 2008 más de 4,3 billones de euros en los rescates financieros. En este contexto es deplorable la falta de urgencia y ambición de la UE en la transferencia de financiación para la adaptación, que es una cuestión de sobrevivencia para muchos países afectados por la crisis climática”.

El texto sobre financiación a largo plazo es muy decepcionante. Es lamentable que se haya acordado la puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima, sin promesas de ningún tipo de financiación pública para posterior a 2012”, revela Ecologistas en Acción. “Las propuestas sobre la innovación de las fuentes (tasas sobre el transporte marítimo y aéreo o tasa sobre transacciones financieras) se ha perdido”, agregan.

Necesitamos un Fondo Verde para el Clima que proporcione financiación para los países más vulnerables y afectados por el cambio climático, totalmente independiente de instituciones anti-democráticas como el Banco Mundial, que tiene una larga trayectoria de la financiación de proyectos que han agravado el cambio climático, la corrupción y la pobreza", según Ecologistas en Acción.

Ecologistas en Acción valora los documentos finales de la COP17 como un fraude y una traición a la necesidad de cambiar el actual modelo de producción y consumo, ignorando el reclamo por la justicia climática de las organizaciones sociales. “Lamentamos también que a pesar del fuerte apoyo de muchos países de Asia, África y Latinoamérica fue eludida la defensa de India a favor de la equidad como principio central en los tratados sobre cambio climático.”

A pesar de hablar de una "hoja de ruta" ofrecida por la UE, los acuerdos de Durban son un camino plegado de injusticias. "Esperar hasta el 2020 para un siguiente instrumento legal es irresponsable por ser demasiado tarde", explica Tom Kucharz de Ecologistas en Acción. “El carácter vinculante de un futuro instrumento fue gravemente descafeinado”.

Por otra parte es “inaceptable que la UE culpe a los países en desarrollo por la falta de avances cuando una vez más se ha evidenciado que los países desarrollados no quieren asumir metas de mitigación ambiciosas mientras los países en desarrollo han realizado mucho más esfuerzos de mitigación que los países industrializados", expone Ecologistas en Acción.

De gran preocupación es también la aniquilación de la referencia a los principios de la Convención Marco de NNUU sobre Cambio Climático en los textos de Durban, como son las responsabilidades comunes, pero diferenciadas para mitigación, transferencia de dinero y tecnología. “No se puede igualar a los países responsables y los países víctimas de la crisis climática”, opina Ecologistas en Acción.

Para más información: http://www.climate-justice-now.org/

+ Info:

Cumbre del clima en Durban. Marchando hacia el precipicio. Noam Chomsky


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