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Anticapitalistes
  
diumenge 23 d’octubre de 2011 | Manuel
15O: indignación global

Josep Maria Antentas y Esther Vivas / Jaime Pastor

La jornada del 15 de octubre (15O) ha sido la primera respuesta global coordinada a la crisis y señala la emergencia de un nuevo movimiento internacional. Con las revoluciones del norte de África como aguijón inicial, mediante un efecto de emulación e imitación, la protesta llegó a la periferia de Europa. El mundo Mediterráneo se situaba así en el epicentro de esta nueva oleada de contestación social, en un momento donde entrábamos en una segunda fase de la crisis que tiene en la zona euro su punto focal.

Poco a poco la rebelión de los indignados ha ido tomando una dimensión internacional verdadera, más allá de las acciones de simpatía y solidaridad. Primero fue el movimiento de protesta griego, precedente al español y a las revueltas del mundo árabe, quien integró la simbología y los métodos del 15M e insertó su lógica en la dinámica internacional naciente. Después, ha sido sin duda el arranque de la protesta en Estados Unidos, todavía en un estadio inicial, la variable más relevante del momento, cuyo destino será crucial para el desarrollo global del movimiento.

El 15O ha sido la jornada de protesta mundial más importante desde la gran movilización global del 15 de febrero de 2003 contra la guerra de Irak. De dimensiones mucho más modestas, expresa sin embargo una dinámica social más profunda que la histórica jornada contra la guerra. Aquélla fue simultáneamente el momento álgido y el final de la fase ascendente del ciclo internacional de protestas antiglobalización que eclosionó en noviembre de 1999 durante la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle, y que se venía gestando desde el alzamiento zapatista de enero de 1994.

“El mundo tiene dos superpotencias: los Estados Unidos y la opinión pública mundial” escribió el New York Yimes después del 15F. Desde entonces, sin embargo, la coordinación internacional de las protestas languideció y los instrumentos lanzados por el movimiento antiglobalización, como el Foro Social Mundial, perdieron fuerza, centralidad y utilidad concreta.

El contexto actual es muy distinto del que vio emerger al movimiento antiglobalización a finales del siglo anterior. El ciclo presente se desarrolla en medio de una crisis sistémica de dimensiones históricas y por ello la profundidad del movimiento social en curso y su arraigo social es sin duda alguna mayor. La vitalidad del 15O en el Estado español sorprendió de nuevo a propios y extraños, desmintiendo así algunos análisis impresionistas sobre la crisis del movimiento 15M que habían proliferado en las últimas semanas. No estamos ante un fenómeno episódico o coyuntural, sino en el comienzo de una nueva oleada contestataria que expresa una marejada de fondo que no va a evaporarse.

La propia naturaleza del capitalismo global y la magnitud de la crisis contemporánea empuja a la internacionalización de la protesta social. El eslogan “unidos por el cambio global” expresa bien éste nuevo “internacionalismo de la indignación” que emana del 15O, cuyo reto es desencadenar un movimiento global que señale otro camino de salida a la presente crisis civilizatoria.

A diferencia del periodo antiglobalización, la interrelación entre los distintos planos espaciales de la acción, el local, el nacional-estatal y el internacional, es ahora mucho más sólida. El vínculo entre lo local y global, lo concreto y lo general es muy directo y evidente. Con las resonancias de las movilizaciones en el mundo árabe de fondo, el 15M estalló como una protesta en el Estado español con manifestaciones en bastantes ciudades. Rápidamente se dispersó geográficamente por un sin fin de municipios y por los barrios de las grandes urbes. Las asambleas barriales nacieron o se fortalecieron sintiéndose parte de un movimiento general. Su actividad localiza las demandas y objetivos globales del movimiento y globaliza los problemas concretos particulares. Hay un camino de ida y vuelta del barrio al 15O y viceversa.

Desde su estallido el movimiento ha comportado en nuestro país un fuerte proceso de repolitización de la sociedad y de reinterés por los asuntos colectivos. La marea indignada no ha alcanzado todavía consistencia suficiente para provocar un cambio de rumbo y de paradigma, pero sí ha supuesto un desafío sin precedentes a un neoliberalismo de muy maltrecha legitimidad y a los intentos de socializar el coste de la crisis, que hasta hace pocos meses parecían incontestables. Por encima de todo, el recorrido que va del 15M hasta el 15O ha transmitido un mensaje de esperanza en la capacidad colectiva de poder incidir en el sombrío curso de la humanidad. No en vano la indignación es, justamente, como señalaba el filósofo Daniel Bensaïd “lo contrario del hábito y de la resignación”.

*Josep Maria Antentas es profesor de sociología de la UAB y Esther Vivas, Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS) de la UPF.

Font: RevoltaGlobal.cat


El entusiasmo del 15-M sigue vivo y se expande por el planeta
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Un “gran rechazo” que ya es global

Jaime Pastor, 19 de octubre de 2011

¡Qué increíble y qué gusto!” Ése fue uno de los mensajes que me llegaron anoche después de vivir y compartir con centenares de miles de personas una jornada inolvidable en la que “Unid@s por un Cambio Global” salimos a la calle para gritar bien alto que esas elites políticas y financieras que “no nos representan” están saqueando a los pueblos con la coartada de “la crisis”. Pero, como también gritamos ayer, “no es la crisis, es el sistema”...capitalista.

De nuevo la enorme alegría, las extraordinarias imaginación y creatividad que han ido manifestándose en este 15-O, en suma, el entusiasmo colectivo que hemos compartido en la jornada de ayer, han superado las previsiones más optimistas y han demostrado que no sólo está muy vivo el movimiento que emergió hace sólo cinco meses sino que ahora está adquiriendo una escala global.

¿Alguien puede dudar todavía de que este movimiento ha llegado para quedarse y de que su indignación colectiva frente a todo tipo de injusticia es capaz de ir contaminando a nuevos sectores sociales no sólo en el Estado español sino también en el planeta entero? Recordemos, sin embargo, que el inicio de este ciclo rebelde tuvo lugar en las revueltas de Túnez y Egipto y el simbolismo de la plaza Tahrir de El Cairo (si bien tuvieron su antecedente en las protestas en los campamentos saharauis en noviembre de 2010) y que, luego, fue el 15-M español el que irrumpió en el Norte con tal fuerza que ha ido extendiéndose como un referente mundial en pocos meses hasta llegar al corazón del gigante imperialista y financiero, como bien se expresaba en esloganes como el que decía que “nuestro Mubarak global son los bansksters de Wall Street”.

Muchos son los retos de este nuevo movimiento, pero su conversión en actor político global que toma el relevo de otro precedente que no llegó a cuajar –el que protagonizó la movilización también global del 15-F de 2003 contra la guerra de Irak- le augura un futuro esperanzador frente a esta crisis también global y sistémica. Porque si ni siquiera la salida a esta crisis se vislumbra en el horizonte de los mismos que la han generado, hoy sí empieza a emerger la posibilidad de que desde este nuevo movimiento global se pueda ir construyendo otro mundo posible. Por eso el grito de que “De Norte a Sur, de este a Oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste” es quizàs uno de los más emblemáticos de una movilización que se sabe dura y difícil frente al autismo de las elites, pero que no por ello va a desfallecer.

En ese camino el simbolismo de las movilizaciones en lugares tan emblemáticos como Nueva York y Bruselas ha sido reconocido incluso por algunos grandes medios de comunicación y deberá verse reforzado en los próximos tiempos. Porque el “gran rechazo” en construcción tiene en esas ciudades globales a los principales enemigos a los que deberemos enfrentarnos, especialmente los pueblos de ese “Occidente” hoy cada vez más “provincializado” y en declive. Por eso no podemos dejar de lado la centralidad que ha de tener la lucha contra esa “deudocracia” que se nos está imponiendo a unos ya de forma drástica, como Grecia, Portugal e Irlanda, y a otros como el nuestro con la reforma golpista del artículo 135 de la Constitución.

En nuestro caso, además, las elecciones del 20-N nos obligan a tener en cuenta que si bien el movimiento 15-M mantiene una legitimación social enorme entre amplios sectores de la población, la temible victoria del PP también vendrá a recordarnos que otras capas de la población apuestan por una fuerza política ultra-neoliberal y conservadora como “alternativa” frente a un PSOE al que consideran corresponsable de la crisis y de los recortes sociales que están padeciendo. Por eso el movimiento debería esforzarse por ir ampliando alianzas con otras organizaciones sociales y ciudadanas y por participar activamente durante la campaña electoral, como hizo en las jornadas que precedieron al 22-M. El objetivo durante esa campaña debería ser denunciar no sólo las grandes coincidencias entre los dos grandes partidos en su fiel obediencia a la “dictadura de los mercados” sino proponer una agenda política alternativa que le permitiera ir deslegitimando las políticas que el nuevo gobierno quiera emprender.

Entraríamos así en una nueva etapa en la que la tendencia al choque entre la legitimidad del movimiento 15-M y sus aliados, por un lado, y una legalidad electoral que se puede ver pronto erosionada por el servilismo del nuevo partido gobernante hacia “los mercados”, por otro, conduzca a una dinámica de confrontación probable a medio plazo.

Dentro de ese panorama no deberemos olvidar que el también probable ascenso de la nueva formación electoral Amaiur ha de obligar, más pronto o más tarde, a que el movimiento asuma la necesidad de reconocer la realidad plurinacional y pluricultural del Estado español y a reivindicar el respeto al derecho del pueblo vasco a decidir su futuro. Una demanda que sin duda hará más necesaria si cabe, frente a un régimen en crisis, la apertura de un nuevo proceso constituyente superador de aquella “Inmaculada Transición” que sólo ha sido cuestionada recientemente para contitucionalizar el neoliberalismo.

+ Info:

15-O. La cólera italiana. Alain Krivine Entrevista A Flavia D´Angeli (Sinistra Critica). VS web 20/10/2011

El 15 de octubre de 2011: Una gran victoria para los «Indignados». Eric Toussaint

LXS INDIGNADXS: Un movimiento global. Rubén Cervantes

15-O. Primera protesta global. Roberto Montoya (Miradas Al Sur)

"La protesta del 15-O ... Es un cuestionamiento al sistema económico, al sistema político, a los grandes sindicatos; se trata de otra forma de hacer política, de otra forma de participación ciudadana, de un rechazo del poder monopólico de los medios de comunicación, de otra Justicia, el germen de algo nuevo. De ahí que el fenómeno de los indignados se haya convertido para tantas personas en una esperanza de que sí es posible cambiar las cosas, de que otro mundo es posible."

Josep Maria Antentas: “Es necesaria una respuesta internacionalista a la crisis de la Unión Europea”

Un marine, primera víctima indignada en EEUU


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