contacte: anticapitalistes@anticapitalistes.net

 



 

Anticapitalistes
  
dissabte 17 de setembre de 2011 | Manuel
1ª Setmana Estatal per la Biodiversitat Agrícola al País Valencià, 1-8 d’octubre + Trobada d’intercanvi de llavors tradicionals. Elx, 17/9/2011 + Soberania alimentària. Entrevista a Esther Vivas


1ª Setmana Estatal per la Biodiversitat Agrícola al País Valencià, 1-8 d’octubre

las actividades previstas de momento son:

- el 1 de octubre en Godella (Valencia): Presentación del manifiesto y recogida de firmas, intercambio de semillas, cata de variedades locales y de mieles, y mercado de productores locales. En la plaza de la ermita de Godella, de 9 a 14h. Organiza Llavors d’ací y Ayuntamiento de Godella.

- tiendas de Valencia y alrededor, del 3 al 8 de octubre: campaña de promoción de variedades locales en tiendas. Organiza: Llavors d’ací y Acsud-Las Segovias PV

- en Altea (Alicante) del 1 al 2 de octubre: Ecoaltea, la Feria de las Alternativas: charlas relacionados con la soberanía alimentaria y la biodiversidad agrícola: ALIMENTACIÓN CONSCIENTE-SOBERANÍA ALIMENTARIA. Asoc. Moviments; RECUPERACIÓ GALLINA AUTÒCTONA VALENCIANA CHULILLA. Granja La Peira

- en Villena (Alicante)., del Viernes 1 de octubre al sábado 2 de octubre de 2011: Presentación del manifiesto y la campaña y recogida de firmas durante la Feria del Campo de Villena.Organiza: Plataforma por la Soberanía Alimentaria de Alicante

Adjuntamos documentos de apoyo para la recogida de firmas (http://www.peticionpublica.es/?pi=siembra)

Toda la información se está colgando en el blog http://www.siembratusderechos.info/ por comunidades autónomas.

www.llavorsdaci.org

Manifiesto por el derecho de los agricultores y agricultoras a vender sus propias semillas de variedades tradicionales

Semana Estatal por la Biodiversidad Agrícola, 1-9 de octubre de 2011

A pesar de que vivimos en uno de los entornos con mayor diversidad agrícola de Europa, desde las administraciones siguen sin ponerse en marcha iniciativas para que las variedades locales vuelvan a llenar de olores y sabores las mesa de nuestros hogares, devolviéndonos una alimentación de calidad que nunca deberíamos de haber perdido.

Salvo escasas excepciones, no existen políticas públicas que nos ayuden a conocer y dar a conocer esta biodiversidad. Ni políticas agrarias que propicien que los agricultores que lo deseen vuelvan a sembrar las variedades tradicionales en nuestros campos. Uno de los principales obstáculos para que podamos sembrar y disfrutar estos alimentos son las limitaciones legales que tienen agricultores y agricultoras para vender sus semillas, lo que supone una catástrofe para la biodiversidad agrícola, ya que provoca que prácticamente sólo se estén cultivando en nuestros campos variedades comerciales, en su mayoría híbridas, multiplicadas por grandes empresas productoras de semillas. Para blindar y perpetuar esta situación, todo lo referente a la comercialización de semillas en nuestro país está fuertemente reglamentado. Además, la adaptación de la legislación nacional a las normativas europeas no mejora la situación ya que los actores continúan siendo las empresas, y agricultores y consumidores quedan relegados a un papel pasivo de meros compradores.

El uso de las variedades tradicionales contribuyen a evitar el principal efecto adverso de las semillas industriales: la erosión genética que se produce por la sustitución de variedades adaptadas al territorio por otras de mayor interés para el agronegocio globalizado producidas por la industria agroalimentaria. Hoy en día las grandes empresas de semillas son casi los únicos agentes que realizan la multiplicación y venta de semillas. Pero su interés no es mantener la biodiversidad agrícola, sino obtener beneficios a partir de unas pocas variedades comerciales. Si a esta situación le unimos la falta de interés de la administración pública en el cuidado y apoyo de las variedades tradicionales, se entiende perfectamente el proceso de pérdida de biodiversidad que sufren nuestros campos.

Además, la puesta en valor de la biodiversidad cultivada es un derecho de los agricultores y las agricultoras por lo que es de justicia la derogación de cualquier normativa que impida o limite que los agricultores y las agricultoras puedan ganarse la vida mediante la venta de sus propias semillas, más allá de las de garantizar una cierta calidad al comprador de lasa mismas.

Fundamentos políticos y sociales

Los agricultores y las agricultoras, junto a las Redes de Semillas, están profundamente preocupados por el futuro próximo de nuestras semillas.

El Gobierno español, por un lado, reconoce los derechos de los agricultores y las agricultoras , recogiéndolo en la Ley de semillas, en lo referente al establecimiento de mecanismos para facilitar a la conservación, utilización y comercialización de las semillas y plantas de vivero conservadas en sus fincas; la protección, la conservación y el desarrollo de los conocimientos tradicionales de interés sobre los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura; y el derecho a participar en la adopción de decisiones, a nivel estatal, sobre asuntos relativos a la conservación y la utilización sostenible de estos recursos fitogenéticos.

Sin embargo, por otro lado, no pone en marcha ninguna estrategia que implemente estos Derechos, como se refleja en el Informe sobre el estado de los recursos fitogenéticos en España. Esta situación pone de manifiesto la falta de voluntad política que tiene el Gobierno español sobre este tema.

Las variedades tradicionales aportan calidad organoléptica, no sólo visual, también llenan de sabores y aromas nuestra alimentación y son parte inseparable de nuestro patrimonio cultural inmaterial (alimentación mediterránea).

Las variedades tradicionales contribuyen a la seguridad alimentaria al disminuir el riesgo de pérdidas masivas de cosechas, ya que su diversidad intrínseca y favorece el manejo agroecológico de nuestros campos facilitando el cultivo de poblaciones vegetales poco homogéneas, más estables ante situaciones adversas.

Las variedades tradicionales simbolizan unos valores éticos, al ser la expresión de la soberanía alimentaria y de que aún no se ha consumado totalmente la apropiación indebida, a través de los abusos de derechos de propiedad intelectual y de patentes, de la biodiversidad cultivada desarrollada por los agricultores y las agricultoras.

Las demandas y herramientas

Desde la Campaña “Cultiva diversidad. Siembra tus derechos” instamos al Gobierno Español a poner en marcha las políticas necesarias para hacer efectivos los Derechos de los agricultores a conservar, utilizar y comercializar variedades tradicionales. Estos recursos genéticos agrícolas deben poder formar parte de sus medios de vida.

Pretendemos inducir un cambio en normas jurídicas y en las políticas gubernamentales que consideramos injustas a la luz de los principios que rigen nuestra vida social, y con los fundamentos constitucionales del Estado democrático.

Por ello, promovemos la venta de semillas por parte de los propios agricultores como un acto público, no violento, consciente y político, contrario a la ley, cometido con el propósito de ocasionar el cambio en la legislación y la actuación del gobierno. Actuando de este modo apelamos al sentido de justicia de la mayoría de la comunidad, y declaramos que, según nuestra opinión, los principios de la cooperación social entre personas que hacen posible el pleno derecho a la alimentación no están siendo respetados al prohibirse a los agricultores y las agricultoras la venta de sus semillas ya que las variedades tradicionales son un recurso esencial para obtener alimentos sanos, respetando el ambiente mediante el uso correcto de los recursos naturales, potenciando la cultura rural, los valores éticos y la calidad de vida.

Promotores de la Campaña

Red estatal de Semillas “Resembrando e Intercambiando”. Coordinadora estatal que aglutina a las siguientes entidades: Centro Zahoz (junto con sus entidades Red de Guardianes de Semillas y la Asociación para el Desarrollo y Estudio de a Agroecología) (Castilla y León), CIFAES-Universidad Paulo Freire Tierra de Campos (Castilla y León), Red Canaria de Semillas (Canarias), Xarxa Catalana de Graners (Catalunya), Gaiadea – Les Refardes (Catalunya), Esporus – L´Era (Catalunya), Ecollavors (Catalunya), Triticatum (Catalunya), Llavors d´Ací (Pais Valencià), Asociación Albar (Pais Valencià), Associació de Varietats Locals de les Illes Balears (Illes Balears), Asociación APAEM – Banc de Llavors de Menorca (Illes Balears), Red de Semillas de La Rioja (La Rioja), Red Extremeña de Semillas (Extremadura), Red de Semillas de Cantabria (Cantabria), Rede Sementes Galega (Galiza), Red Andaluza de Semillas “Cultivando Biodiversidad” (Andalucía), Red de Semillas de Aragón (Aragón), Nafarroako Hazien Sarea – Red de Semillas de Navarra (Navarra), Red Murciana de Semillas (Región de Murcia), Red de Agroecología y Ecodesarrollo de la Región de Murcia (Región de Murcia) y Euskal Erico Hazien Sarea – Red de Semillas de Euskadi (Euskadi).


Trobada d’intercanvi de llavors tradicionals. Elx, 17/9/2011

Este sábado 17 de septiembre en el huerto de la Cuerna, barrio de Altabix (junt al centre de salut), en Elx, tendrá lugar, como cada año, la feria de intercambio de semillas.

PROGRAMA

10 a 11, llegamos y empezamos a organizar

11 a 12, presentación de proyectos. Llavors d’Ací.

12 a 14, intercambio de semillas

PARALELAMENTE: Consejo de sabios y sabias. Reunimos a los agricultores y agricultoras con más experiencia de la comarca para que tragan sus semillas y nos cuentes sus trucos y compartan sus conocimientos con todas y todos.

14 a 14:30 Cata de tomates de diferentes variedades

Después: comida de sobaquillo! trae algo para compartir.

Traed las semillas que habeis ido guardando para este momento!

Os esperamos!

Plataforma Soberanía Alimentaria Alacant

+ Info:

Semillas secuestradas. Esther Vivas


Soberanía Alimentaria

Declaración de Nyeleni, Foro Internacional por la Soberanía Alimentaria, Mali, 2007.

“Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.

Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas.

Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones.

Ofrece una estrategia para hacer frente al comercio libre y corporativo y para encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y pesqueros para que pasen a estar gestionados por los productores y productoras locales.

La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar, la pesca artesanal y el pastoreo tradicional, y coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica.

La soberanía alimentaria promueve el comercio transparente, que garantiza ingresos dignos para todos los pueblos, y los derechos de los consumidores y consumidoras a controlar su propia alimentación y nutrición.

Garantiza que los derechos de acceso y gestión de la tierra, de los territorios, del agua, las semillas, el ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producen los alimentos.

La soberanía alimentaría supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.”


Manifiesto: Sembrando resistencias, cosechando alternativas

El modelo agroalimentario capitalista ya no puede ocultar por más tiempo su insostenibilidad, injusticia e ilegitimidad. Diversas crisis sistémicas emergen como manifestaciones de esta situación: la crisis climática, ambiental, económica o energética, entre otras. Pero sin duda, una de las más crónicas y contundentes es la crisis alimentaria.

Por eso, desde Vía Campesina y el conjunto de movimientos sociales reivindicamos que la alimentación vuelva a manos del conjunto de la sociedad, poniendo a aquellos/as que producimos, distribuimos y consumimos alimentos en el corazón de los sistemas y políticas agroalimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y empresas. Para conseguirlo, el eje vertebrador de la producción de alimentos tiene que basarse en las agro-culturas que respeten pueblos y territorios; y la distribución y comercio han de fundamentarse en la transparencia y la equidad con todas aquellas personas que intervienen en el sistema alimentario. Apostamos, por lo tanto, por aquél comercio que crea puentes firmes y directos entre la producción y un consumo consciente, cercano, movilizador para la transformación y comprometido. Reconocemos la importancia de los conocimientos campesinos. Es necesario que los bienes comunes (tierra, agua y semillas) están en manos del campesinado familiar y los pueblos indígenas mediante la Reforma Agraria genuina, asegurando la equidad en el acceso y la gestión por parte de las mujeres. Al mismo tiempo, queremos visibilizar y reivindicamos el papel central de las mujeres en la alimentación, y exigimos la participación de las mujeres en la toma de decisiones, fortaleciendo así la construcción de nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades.

Mientras que la mayoría de gobiernos, organismos neoliberales internacionales y multilaterales nos venden los problemas como si fueran soluciones, aparece con más necesidad y fuerza que nunca el paradigma de la Soberanía Alimentaria. Vía Campesina ha señalado en foros y redes hacia dónde ir. La Soberanía Alimentaria ofrece un análisis claro y soluciones reales a la crisis del mundo rural y del sistema agroalimentario. Desde su nacimiento público en 1996, el corpus teórico de la Soberanía Alimentaria se ha desarrollado y asentado significativamente. Ha sido ya ampliamente debatido, consensuado y aceptado. Tenemos ahora el reto y el deber de trabajar conjuntamente en su realización práctica.
Fruto del trabajo realizado en 2007 en Mali, en el Foro Nyénéli donde se reunieron más de 500 representantes de más de 80 países, se hizo un llamado para empezar a caminar y a llenar de contenidos y propuestas concretas el concepto de Soberanía Alimentaria, de manera que éste no caiga en manos de organizaciones e instituciones ajenas a las luchas agroalimentarias por la justicia social y ambiental.

Conscientes de la importancia de esta propuesta, en todo el mundo redes, plataformas y movimientos sociales han hecho suyo este llamado y han empezado a construir desde lo local y lo real las resistencias y las alternativas. En el estado español ha sido la Plataforma Rural la que se ha hecho eco del llamado de Nyéléni en su Foro por un Mundo Rural Vivo, y ha propuesto el inicio de la articulación que ha de llevar a la movilización y la transformación del actual sistema agroalimentario, recuperando un mundo rural vivo. Es el momento pues del derribo y de la construcción conjunta. Es la hora de pasar a una acción colectiva para la consecución real de nuestra Soberanía Alimentaria.

Para ello, queremos construir un movimiento que lleve a la práctica los objetivos acordados en el foro de Nyéléni, forjando alianzas, apoyando nuestras diferentes luchas y resistencias y reforzando nuestra solidaridad. Llamamos a que éste sea un camino con una base social amplia, inclusivo a la participación, sea cual sea el ámbito de acción (desde lo local a lo internacional), tamaño, recursos o tipo de organización. Hay que buscar los tiempos y los equilibrios: queremos ser un movimiento equilibrado, donde participen movimientos sociales y plataformas, productores/as, elaborador/es, consumidores/as, organizaciones de solidaridad internacional y asociaciones ecologistas,... y donde se busque la representatividad haciendo un esfuerzo consciente para evitar discriminaciones (de género, territorial, edad,...). Un movimiento que avance hacia la movilización y acción en base a unos acuerdos políticos que implican unas prácticas. Nuestra meta es un movimiento capaz de generar una amplia movilización hacia la Soberanía Alimentaria, mediante un proceso común de fortalecimiento y articulación de las distintas experiencias ya existentes en los distintos territorios, y enmarcándolas en una estrategia global. Queremos ser un espacio de incidencia política, de difusión, de intercambio, de reflexión, de debate conjunto. A conocer y reconocerse, a poner y proponer, a lanzar y alcanzar.

Queremos asumir este llamado, queremos la alianza de pueblos y territorios, queremos reivindicar la diversidad de futuros. Sabemos hacia dónde caminar, conocemos el horizonte: queremos la Soberanía Alimentaria.

Barcelona. 10 de septiembre de 2009.


Esther Vivas, activista social, experta en sobirania alimentària i cooperatives de consum

Montse Pallarès | Cooperació catalana 12/9/2011

L’Esther Vivas va néixer a Sabadell l’any 1975. És activista i militant de diversos moviments socials. S’autodefineix com a anticapitalista, feminista i ecologista, i es va formar en el moviment altermundialista i antiglobalització. Des de l’any 2004, treballa en qüestions de sobirania alimentària. Col·labora amb el Centre d’Estudis sobre Moviments Socials (CEMS) de la Universitat Pompeu Fabra.

Ens trobem amb ella per parlar una mica de sobirania alimentària i de cooperatives de consum, i descobrim que hi ha una altra manera de menjar no només possible, sinó també imprescindible.

¿Quan vas començar a treballar en qüestions de sobirania alimentària?

L’any 2004, a partir del moment en què vaig connectar amb la Xarxa de Consum Solidari, que és una entitat que treballa en assumptes de comerç just i sobirania alimentària. Arran d’aquí em vaig involucrar en aquestes qüestions. Jo venia del moviment altermundialista i antiglobalització, en el qual havia participat activament des de finals dels anys noranta. I a partir d’aleshores, em vaig dedicar més a treballar en temes vinculats a la sobirania alimentària.

Tindríem dues qüestions. D’una banda, la de les cooperatives de consum, i de l’altra, la de la sobirania alimentària. ¿Diries que són coses que es complementen, que l’una ajuda l’altra a funcionar?
Sí, la sobirania alimentària és una demanda més política, que implica retornar la capacitat de decidir pel que fa a les polítiques agrícoles i alimentàries al poble i a les comunitats. Els grups i les cooperatives de consum agroecològic porten aquesta demanda política a la pràctica, a petita escala. Són experiències de persones que es troben en un barri o una ciutat i que decideixen comprar d’una altra manera i que ho fan a través de la compra directa a un pagès o a un productor local.

¿Diries que és factible, a partir de l’experiència d’aquestes cooperatives, anar avançant cap a la sobirania alimentària?

Bé, aquestes són experiències demostratives que posen de manifest que és viable adoptar altres polítiques agrícoles i alimentàries, que passen pel foment de la pagesia local –tant aquí com als països del Sud. Però per aconseguir la sobirania alimentària cal anar més enllà. Calen canvis polítics, canvis en les polítiques agrícoles i alimentàries. En l’àmbit català, per exemple, la sobirania catalana passa, en primer lloc, perquè es prohibeixi el cultiu dels transgènics, ja que tenim el trist honor, a Catalunya, i també a l’Aragó, de ser les zones on més cultius transgènics hi ha de tot Europa, fins i tot de varietats prohibides en d’altres països. Perquè la coexistència dels conreus transgènics amb l’agricultura convencional o ecològica es impossible i fa que aquests últims s’acabin contaminant.

La sobirania alimentària passa també a escala catalana per reivindicar un banc de terres públic. Perquè tota aquella gent que vulgui tornar al camp pugui fer-ho i pugui tenir accés a la terra. Ara hi han moltes terres públiques o privades que estan en desús. En molts casos en espera d’una nova requalificació urbanística. Calen, també, polítiques en aquest sentit. Per això és molt important que, més enllà de les experiències concretes de grups i cooperatives de consum, es creïn aliances amb diferents sectors socials. Per exemple, en aquest moment hi ha el moviment de les acampades, dels indignats, i és molt interessant veure de quina manera moltes d’aquestes cooperatives participen en aquest moviment. Perquè només creant aliances àmplies i teixint xarxes socials serem capaços de plantejar canvis en el terreny polític, social i econòmic.

En Pep Riera, a qui ja coneixes, ens va comentar fa temps, en una entrevista feta en aquesta mateixa revista, que les polítiques agràries destacaven per la seva absència. ¿Com veus les coses ara?

Les polítiques que porta a terme la Generalitat, l’Estat espanyol i la Unió Europea són polítiques que, bàsicament, especulen amb el territori i que aposten per un model d’agricultura industrial i intensiva. Moltes terres fèrtils han estat destinades a la construcció de pisos, de segones residències, al turisme. Molt camp agrari ha estat destruït. A banda, els pagesos cada cop tenen més dificultats per a sobreviure. Els marges comercials són limitats i molt poc transparents i bàsicament el benefici se l’emporta la gran distribució, els supermercats i els intermediaris. La renda agrària pagesa és només el 55% de la renda general, i aquesta disminueix any rere any. El diferencial del preu d’un producte entre el que es paga al supermercat i el que cobra el pagès és d’un 500% de mitjana. Tot això fa que, per exemple, a Catalunya menys de l’1% de la població activa sigui pagesa. A l’Estat espanyol, aquesta xifra es situa en el 5%. Hi ha un empobriment molt gran del que és la població pagesa. I quan hi ha gent jove que vol dedicar-se a l’agricultura o a l’agricultura ecològica, troba moltes dificultats: falta de suport, no accés a la terra, etc.
Sempre es parla de l’agricultura ecològica com una solució a mitjà termini, com una feina que s’ha d’anar fent per conscienciar la població…

En la qüestió de l’agricultura ecològica, hem de tenir en compte que l’Estat espanyol és el principal productor ecològic de tot Europa. El que passa és que pràcticament tot aquest producte es dedica a l’exportació. Aleshores pots trobar-te amb un producte amb certificat ecològic, però l’impacte mediambiental que té la seva comercialització a milers de quilòmetres de distància fa que d’ecològic en quedi molt poc. I, alhora, l’element de justícia social en produccions a gran escala i per l’exportació, molts cops, queda de banda. Les experiències dels grups i les cooperatives de consum a Catalunya i a altres part de l’Estat espanyol el que plantegen és no només una producció ecològica, sinó també un producció que tingui en compte la qüestió social, de proximitat, els drets laborals, etc. Per això, aquests grups donen molta importància a la comercialització local, a establir relacions de confiança entre productors i consumidors, a evitar intermediaris. Per tant, no es tracta només d’un agricultura ecològica, sinó també d’una millor manera de comercialitzar-la, de tenir en compte els sabers pagesos, els drets dels treballadors i treballadores del camp, etc. Una pràctica que rep el nom d’agroecologia. Una agroecologia vinculada a la sobirania alimentària.

¿Penses que el que ha passat amb la crisi dels cogombres, amb morts per Escherichia coli a Alemanya i amb la dèria de trobar culpables abans de saber què passava, passaria en una societat en què prevalguessin altres polítiques agroalimentàries més sostenibles?

El problema de l’Escherichia coli i la crisi dels cogombres (que després es va demostrar que no havien estat aquests) posa de manifest les conseqüències en la salut de l’actual model agrícola i alimentari. L’exemple de la crisi dels cogombres seria equiparable a la de les vaques boges, als pollastres amb dioxines, a la grip aviària i a la grip porcina. En definitiva, respon a un model agroindustrial que bàsicament té en compte els interessos privats i econòmics. Un model que tan sols busca alts índexs de producció, monopolitzat per unes poques empreses, que no té en compte ni les necessitats alimentàries ni el respecte a l’ecosistema.

En conseqüència, la crisi de l’E. coli, el que posa de manifest és la pèrdua de control de la ciutadania pel que fa al procés de producció i distribució dels aliments. La cadena alimentària s’ha allargat tant que ja no sabem d’on ve allò que consumim. I a la vegada el pagès té molt poca autonomia o capacitat per a incidir en la mateixa. La cadena està en mans d’unes poques multinacionals que monopolitzen cadascun dels seus trams, des de les llavors fins a la transformació i la distribució. I el cas de l’E. coli evidencia la pèrdua de control social i la manca de transparència que hi ha en la cadena alimentària actual.

¿Quines polítiques caldria començar a fer perquè això pugui canviar? ¿Quines propostes es poden fer?

Les propostes alternatives passen per la demanda de la sobirania alimentària amb l’objectiu de recuperar la capacitat de decidir sobre allò que mengem, per part de la gent del carrer i per part dels pagesos. Això es concreta, d’una banda, fent accessibles els recursos naturals a la pagesia. Que l’aigua, la terra i les llavors siguin accessibles per a qui treballa la terra. Però a hores d’ara l’aigua, la terra i les llavors estan sent privatitzades. Cal també promoure mecanismes de comercialització local, construir circuits més curts, ja sigui a través de grups i cooperatives de consum, mercats de productors de venda directa. I passa, també, per una reforma agrària en què la gent tingui accés a la terra. Bàsicament, cal tenir en compte les necessitats alimentàries de la gent, i no pas el lucre d’uns quants.

¿Hi ha algun país que faci polítiques en aquest sentit en l’actualitat?

Hi ha alguns països a l’Amèrica Llatina, com Equador, que inclouen en les seves constitucions la defensa de la sobirania alimentària. De totes maneres, és pràcticament impossible trobar països que la portin quotidianament a la pràctica. La pressió de les corporacions agroalimentàries és molt gran. I aquestes aposten per un model d’agricultura intensiva, industrialitzada, transgènica, dedicada a l’exportació. Un model que no en té res de racional, amb aliments que viatgen milers de quilometres abans d’arribar al nostre plat, aliments ‘petrodependents’ (amb la dependència actual del petroli). L’agrondústria avui és un dels principals generadors de canvi climàtic. Es calcula, segons l’institut GRAIN, que el 55% dels gasos d’efecte d’hivernacle tenen a veure amb aquest model agroalimentari. No té sentit, tampoc, que aquest model acabi amb l’agrodiversitat. La mateixa FAO assenyala que ens els últims cent anys han desaparegut el 75% de les varietats agrícoles i ramaderes, ja que aquest model d’agricultura aposta per un determinat tipus de varietats adequades a les necessitats del mercat (transport de llarges distàncies, bona aparença, etc). Aleshores, s’hauria d’apostar per una política agrícola i alimentària 180 graus contrària a la que es du a terme ara.

Lligant tot això que has dit amb les mobilitzacions del 15-M de què parlaves abans, ¿creus que es van consolidant coses en aquest sentit?

El moviment del 15-M ha estat capaç de convertir el malestar social acumulat, després de més de dos anys de crisi, en acció i mobilització col·lectiva. La gent ha perdut la por i ha dit que “ja n’hi ha prou” d’aquestes polítiques, que “ja n’hi ha prou” de pagar una crisi que nosaltres no hem creat. I la gent ha sortit al carrer i s’ha adonat que som moltes i molts els que pensem així. Ha retornat la confiança en el fet que la mobilització social serveix i que és capaç de canviar les coses. Aquest esperit de revolta i de voluntat de canvi social beu del que ha estat la primavera àrab (de les revoltes al món àrab), del “no” islandès a pagar la crisi, i de les protestes a Grècia. I a partir d’aquí s’ha generat aquesta onada de mobilització social. I que també ha despertat importants solidaritats a escala internacional com hem vist amb la multiplicació de les ocupacions de places per tot Europa, una de les més importants l’ocupació de la plaça Syntagma a Atenes.

¿Com veus el futur d’aquest moviment?

Penso que les mobilitzacions del 15-M marquen un abans i un després i assenyalen l’inici d’un nou cicle de mobilització social a casa nostra. Abans del 15-M, veníem d’un període de poca mobilització davant els forts embats de la crisi i l’impacte de les polítiques neoliberals, de fragmentació i dèbil articulació de la protesta, amb poca capacitat d’arribar a amplis sectors socials. I el moviment del 15-M el que ha fet és sumar a persones que no estaven implicades en moviments socials. Avui som moltes més que abans del 15 de maig. I, no només això, el moviment del 15-M ha sabut mobilitzar un ampli sector social que s’ha sentit identificat amb les seves demandes. Unes demandes que passen bàsicament per exigir una democràcia real i de base; per assenyalar a la classe política com a responsable de la crisi, prioritzant interessos privats i empresarials, i també per assenyalar el sistema financer com a responsable de la crisi actual.
Molta gent se sent identificada amb aquestes demandes després de dos anys i mig de crisi, i se sent interpel·lada. I això explica que la manifestació del 19 de juny hagi estat tan massiva, un èxit total, malgrat la criminalització que s’ha intentat fer del moviment, de deslegitimar-lo i d’intentar-lo aïllar, després dels fets del Parlament el 15 de juny. Però el que s’ha demostrat és que el moviment és ampli, que desperta simpaties i que ha estat capaç d’arrelar-se i de comptar amb una base social molt àmplia i diversa.

¿Hi ha res que vulguis afegir-hi?

Sí. Tots nosaltres consumim diàriament, però no som conscients d’on ve allò que mengem, com s’ha elaborat, quin preu s’ha pagat al productor… Cal prendre consciència de les desigualtats existents en el model agroalimentari actual i plantejar-nos un altre model de consum. I organitzar-nos, també, per tal de plantejar un canvi en les polítiques agrícoles i alimentàries. En el fons el que s’evidencia és l’impacte del sistema capitalista en les polítiques agrícoles i alimentàries, posant-les al servei dels interessos privats.

I no només veiem l’impacte d’aquesta lògica capitalista en l’agricultura i l’alimentació, sinó també l’impacte d’un sistema patriarcal que invisibilitza el treball de les dones. Aquestes són les que més passen fam al països del Sud, malgrat ser les que més treballen la terra. Però la lògica del sistema patriarcal fa que elles no tinguin accés a la propietat de la terra, a les llavors, que tinguin més dificultats per accedir al crèdit. I això passa tant als països del Sud com aquí al Nord, on moltes dones es troben que, malgrat treballar la terra, la titularitat és principalment dels homes, amb la qual cosa elles no cotitzen a la seguretat social, no cotitzen per a la jubilació, etc. Per tant si volem una altra agricultura i una altra alimentació cal una perspectiva anticapitalista i feminista de sortida a la present crisi agrícola i alimentària.

+ Info:

www.viacampesina.org

http://soberaniaalimentariaalacant.blogspot.com/

http://www.alianzasoberanialimentaria.org/

Terratremol

Mercatremol

Esther Vivas

VIDEO Defensant la terra al País Valencià


A la mateixa secció:


La política forestal y el deterioro climático, factores clave en los incendios de Galicia, Asturias, León y Portugal


Ciclones, cambio climático y especulación inmobiliaria: el caso Harvey


Antropoceno, capitalismo fósil, capitalismo verde, ecosocialismo: ¿Dónde está la salida?


La Conselleria de Mediambient incumple sus propios programas de inspección


Cambio Climático. La Tierra arde: sequías, desertificación, hambre, migraciones


Juicio popular al proyecto Castor


Trump denuncia el acuerdo de París sobre el cambio climático: ¿Qué esperabas?


Perdent el tren: el Pla d’Acció Territorial de la Infraestructura Verda del Litoral.


Iberdrola vol construir un magatzem de residus a la central nuclear amb més incidències de l’Estat


La plaça de bous de València torna a escoltar el clam animalista: ‘Falles sense sang’.

Creative Commons License Esta obra est� bajo una licencia de Creative Commons by: miquel garcia -- esranxer@gmail.com