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dijous 28 de juliol de 2011 | Manuel
ENTREVISTA: JOSÉ COY, la resistencia a los desahucios. "Quiero una revuelta social".

CARMEN PÉREZ-LANZAC, El País 25/07/2011

José Coy no es ni diplomático ni delicado. Se expresa sin medias tintas: "Esto va de que hay medio millón de familias que se van a quedar en la cuneta, sin casa y con deudas", dice con acentazo murciano. La gente le entiende, uno de los motivos de su liderazgo en la lucha contra los desahucios. Eso, y su retranca: "Qué peligro tienes, reina, que lo quieres saber todo", dice a la periodista.

A punto él también de perder su casa, Coy, de 46 años, ha logrado que en Murcia se hayan frenado 28 desalojos (de los 65 que han paralizado en España). No solo eso. En colaboración con la Plataforma de Afectados de Cataluña, los pioneros, se ha propuesto expandir el movimiento. "El monstruo es muy grande, pero si resistimos y hacemos crecer la lucha, esto lo ganamos, porque hay sentimiento", dice convencido.

Como está en el paro, ejerce de consultor gratuito de quien quiera sumarse. En los últimos dos meses ha estado en Granada, Almería, Jaén, Málaga, Valencia, Córdoba, Sevilla, Madrid y Alicante. Y tiene previsto ir a Cádiz, Albacete, Extremadura, Galicia y Asturias. "Donde me llamen, voy", dice. Eso sí, hay que hacer colecta para pagar sus billetes y ofrecerle un techo.

La cita es pues en Atocha, a medio camino de uno de sus viajes. Coy lleva una bolsa del súper con una botella de agua y un bocadillo envuelto en papel plata, más un maletín con una muda, desodorante y papeletas a tres euros de un sorteo de productos ecológicos murcianos. Nos sentamos en un banco a la sombra a charlar.

Nacido en Alcantarilla (Murcia), esta no es la primera lucha que emprende. A más de un empresario se le habrán puesto los pelos de punta al verle. Antes batalló por los derechos de los trabajadores y, tras las revueltas de El Ejido y la muerte de 12 ecuatorianos arrollados en un paso a nivel en Lorca, por los de los inmigrantes. Él cree que lo lleva en la sangre: "Soy nieto de republicano fusilado", dice. "He promovido huelgas de 30.000 trabajadores, que eso había que verlo. Un día me despidieron y sin que yo dijera nada se paró la fábrica de conservas", recuerda, y se le saltan las lágrimas. Otra vez, cuenta, le pegaron una paliza cuando intentó montar otra huelga por el despido de una trabajadora que más tarde sería su mujer, con la que tiene un hijo.

La crisis le sorprendió con una empresa de distribución textil recién creada. "Pero el sector, a raíz de los chinos, empieza a flojear porque la globalización es la globalización de la mano de obra barata, de los trabajadores sin derechos... Eso se me junta con un problema hepático, la empresa se me viene abajo y me voy al paro sin prestaciones. Rehipotequé la casa, que estaba a punto de pagarse, y empezaron los problemas". Coy, como muchos afectados, cayó en una depresión. En marzo le llegó el anuncio de la subasta de su casa. Se puso en huelga de hambre y logró paralizarla.

Del primer desahucio que ayudó a frenar, dice: "De pronto nos dimos cuenta de que teníamos la capacidad de hacerle frente a un banco y a un juzgado. Al principio en el grupo había casi solo inmigrantes, pero cada vez llegan más españoles. Nos da vergüenza decir soy pobre, pero vamos saliendo del armario. Lo que pedimos, la dación en pago, es el derecho a empezar de nuevo. Vivimos una situación excepcional y hay que buscar soluciones excepcionales. Si no, millones de personas están condenadas a la economía sumergida y a la persecución bancaria".

Respecto a las recientes intervenciones de las fuerzas de seguridad que han evitado que se frenen varios desalojos, señala: "La represión no nos va a callar, no a estas alturas. Vamos a tener un otoño caliente, porque lo que yo quiero que haya es una revuelta social", anuncia. "Y el 15-M es un regalo que nos ha caído del cielo".

"¡Anda!", dice de pronto palpando sus bolsillos. Le acaban de robar la cartera. Delante de nuestras narices.

Font: El País


Jose Coy. El hombre “indignao”.

En el periodico la verdad se dice que estoy indignao, y es verdad a medias, por que no estoy indignao, estoy muy indignao.”

Jose Coy.

Nació como un gesto casi desesperado desde la parroquia del polígono de La Paz y desde el barrio de Los Rosales, en El Palmar, pero después de haber conseguido parar ya once desahucios en la Región, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca lleva camino de convertirse en un movimiento social en toda regla. Cabalga al grito del ‘Indignáos’ de Stéphane Hessel y conecta con el hartazgo y el desencanto de los golpeados por la crisis. José Coy (Alcantarilla, 1963) es uno de los fundadores de esta «rebelión de las lágrimas», como él mismo la ha bautizado. Él, que es miembro del Foro Social desde su creación en el año 2002, fue quien contactó con movimientos similares en Cataluña y quien, ahora que la mecha ha prendido en la Región, está exportando la idea a otras comunidades: Valencia, Madrid, Andalucía. Coy embarcó al Foro Social en esta aventura mientras Miguel Marín y María Jesús Martínez -a la que Esther Herguedas (IU) ha fichado para su candidatura- la llevaban a la práctica en Los Rosales, en La Paz, en Alhama, plantándose frente al secretario judicial y convirtiéndose en barrera humana cada vez -y ya van once- que los bancos pretenden desalojar de sus paupérrimas viviendas a familias que «mezclan con agua la leche que dan a sus hijos» y que sobreviven de la ayuda de organizaciones como Cáritas.

El propio José Coy se ha convertido en protagonista de su historia, con una huelga de hambre de cuatro días que a finales de marzo consiguió paralizar la subasta del bajo de su casa, en Molina de Segura. Tampoco él puede pagar la hipoteca, porque lleva dos años en el paro. Le ha pedido a la caja de ahorros un poco más de tiempo, a la espera de que fructifique su nuevo proyecto: la creación de una cooperativa de consumo que aúne la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión social (fundamentalmente parados mayores de 45 años) con la agricultura ecológica.

Es éste un rasgo característico de Coy: antes incluso de que una iniciativa haya terminado de cuajar, ya está pensando en la siguiente. Sus críticos en la izquierda social, que los tiene, ven esto más bien como una pega, aunque no por ello dejan de reconocerle sus virtudes y su capacidad de liderazgo. Todos los que le conocen están de acuerdo en algo: es un hombre más de acción que de reflexión, vehemente y capaz de movilizar conciencias.

Escrito en su ADN

¿De dónde le viene el activismo social a José Coy? Lo tiene escrito en su ADN. De padres obreros y emigrantes, no nació en Alemania porque su madre se empeñó en volver a Alcantarilla para dar a luz en su tierra. A los 15 años se embarcó en su primera batalla social, recaudando fondos en las parroquias para las huelgas del sector de la madera. Por esa misma época empezó a colaborar con la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) en el barrio de Campoamor.

«Fui un mal estudiante», admite. No tiene estudios universitarios y fue saltando de trabajo en trabajo: del matadero en Alcantarilla a la conserva, y de ahí a hacerse comercial del textil, hasta que la actual crisis lo mandó al paro. Se afilió a Comisiones Obreras y fue uno de los líderes del sector agroalimentario durante los conflictivos 80, cuando algunos jornaleros todavía llamaban «mi amo» al jefe, recuerda. En las huelgas de la conserva conoció a su mujer, mientras organizaba barricadas y corría delante de la Policía.

Como miembro de los famosos piquetes, tuvo a veces más que palabras con los ‘antipiquetes’. En la huelga general del 14-D, en tiempos de Felipe González, se las vio con un agente que le acusó de haber sellado con silicona una oficina bancaria. «Me apuntó con la pistola y todo», recuerda. Aunque aquellos años ya quedan lejanos, todavía le queda algo de ardor guerrero. Le pusieron una multa de 400 euros por lanzar, en 2008, un zapato a la fachada de la Delegación del Gobierno.

‘Ninguna persona es ilegal’

Si hoy en la Región se cuece, gracias en parte a la labor de José Coy, una iniciativa del calado de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que puede convertirse en un fenómeno nacional, en el año 2000 Murcia fue también la base de otro movimiento que se propagó por toda España y en el que, de nuevo, estuvo implicado este activista: las protestas contra la explotación laboral que sufrían miles de inmigrantes que trabajaban en el campo en situación irregular. La muerte terrible de doce ecuatorianos en un paso a nivel de Lorca despertó conciencias y generó un lema -’Ninguna persona es ilegal’- que se repitió en los encierros que se produjeron en iglesias de toda la Región. José Coy creó entonces la Plataforma de Apoyo a los Inmigrantes de Molina de Segura. Hoy, aquella llama se ha debilitado por un discurso anti-imigración cada vez más endurecido pero, como Hessel, Coy y los suyos no pierden la esperanza de que, al grito de ‘Indignaos’, las cosas empiecen a cambiar.


MESAS DE CONVERGENCIA Y MESAS DE DIVERGENCIA. José Coy

José Coy, Sindicalista Murciano. Ciudadano miembro de la Coordinadora de Mesas de Convergencia

Asistí encantado a la asamblea ciudadana de mesas de convergencia ciudadana, un proyecto ambicioso que no va a ser fácil de construir, teniendo en cuenta los niveles de sectarismo imperantes en los diversos territorios del estado español en los que me consta que “incluso los cafés, mucha gente del mismo lado de la barricada se lo toman de espaldas”.

Yo mismo he tenido - como casi todo el mundo de las izquierdas- mi época sectaria, en la que primaba más las diferencias, que los posibles acuerdos con otros compañeros y compañeras.

Pero un día 12 inmigrantes murieron en unas vías del tren en la ciudad murciana de Lorca allá por el 2001, justo un año después de los sucesos racistas de El Ejido.

Tras este accidente salio a la luz pública algo que ya sabíamos, por que lo veíamos todos los días; en el campo y en los sectores agroalimentarios a los jornaleros y jornaleras se les sobreexplotaba.

Las personas inmigrantes se levantaron, tomaron las carreteras, las calles y las iglesias durante mas de tres meses….después vinieron papeles y derechos para las personas sin papeles, varias huelgas de hambre de por medio.

La gente autóctona que estuvimos dando cobertura a esta lucha, aparcamos nuestras “ viejas peleítas” nos remangamos las mangas de la camisa y estuvimos codo con codo, gestionando de la mejor manera posible nuestra diversidad.

No fue fácil ya se lo puede imaginar el lector, pero la indignación que nos provoco el sufrimiento provocado por una patronal sin escrúpulos y un gobierno de PP insensible hacia las personas sin papeles, fue mas fuerte que cualquier vieja diferencia.

Lo de la diversidad era algo muy real y la había de todo tipo y color, no solo entre las personas autóctonas y solidarias, también y sobre todo, entre las personas encerradas con orígenes idiomas, culturas, religiones….distintas. Pero fuimos capaces día a día de gestionar esa diversidad; eso junto a la unidad en lo común y la resistencia fue la clave de una victoria en toda regla.

Ser capaces de gestionar nuestra diversidad, es uno de los retos que tenemos toda la gente, que nos movemos en claves de cambiar el orden dominante, sobre todo por que formamos parte de una sociedad dominada. Cuando empezó esta crisis sistémica hay quien decía que el capitalismo, iba a caer como un castillo de naipes y a estas alturas es bien claro que lo único que cae – caemos - son los derechos de la ciudadanía.

Muy probablemente de esta crisis - más bien seguro- los poderosos salgan más ricos y más fuertes. La pregunta del millón seria ¿podremos evitarlo? yo creo que más bien no ¿Podremos hacerle frente? depende de varias cosas una de ellas de que enterremos el sectarismo ¿Nos queda tiempo para hacerle frente? no mucho, pero todavía nos queda algo de tiempo.

A partir de estas preguntas de fácil respuesta, la otra pregunta del millón seria: Si no podemos cambiar este, más que cierto rumbo ¿ seria posible que en medio de esta crisis que padecemos, naciera un movimiento ciudadano reivindicativo, asambleario, transversal, unitario y de base, con unos puntos mínimos comunes? –Juan Torres los enumera en diez puntos, solo diez-¿Es tan difícil? como respuesta a esta pregunta, yo creo que no deberia ser es tan difícil. Por mucho que mi apreciado Carlos Taibo y otras personas del saber- como algún viejo amigo mío- digan lo contrario.

Es bueno saber, todos y todas sabemos mucho y lo que no sabemos lo podemos aprender rápido, incluso muy rápido, pero para cambiar el mundo no solo hace falta saber, hay que sobre todo hacer.Michel Moore sabe muchisimo, pero tambien hace otro tanto, se le puede ver en un video reciente en el parlamento de Wisconsi, indignado y luchando. Pasar de lo que ya sabemos y tenemos sobradamente diagnosticado, a convertirlo en acción social y ciudadana, eso es lo realmente difícil.

Para cambiar el mundo, hace falta algo más que hacer textos con grandes referencias literarias, buscando diferencias y más diferencias y así hasta el infinito. Pero creo, que lo que debemos de buscar en los tiempos que vivimos, es buscar lo que nos une, no los que nos separa, sobre todo por respeto a las victimas de la crisis, entre las que me encuentro.

Si hay alguien que sepa cómo cambiar el mundo, que nos lo explique y nos lo demuestre, por que algo estaremos haciendo mal las izquierdas realmente existentes, para que quien capitaliza de forma mayoritaria esta crisis, sea la derecha y sobre todo la extrema derecha.

A mi me pasa como a Daniel Bensa, que no sé como se puede cambiar el mundo y esto es gracioso, por que me pase eso a mi que soy de pueblo y con el graduado escolar conseguido de rebote es normal, pero si eso le pasaba al Bensa, que estuvo en la revolución del Mayo 68 y de saber, sabía un rato…..me indica que eso de cambiar este mundo, es algo mas difícil de lo que nuestros ilustrados sectarios de las izquierda puedan imaginar.

Para cambiar el mundo posiblemente tenemos que ser capaces de mirarle a la cara de frente – como dice mi amigo Carlos Martínez de ATTAC- a las victimas de la crisis por que como el dice “no se puede hacer política sin sentimientos”.Tener sentimientos es fundamental para indignarse e indignarse es el paso previo para rebelarse…..lo diré de otra manera si no sientes, no te indignas y si no te indignas, no te rebelas….es así tal cual y por este orden.

Hay personas que conocen lo que es la crisis a partir de los datos macroeconómicos , pero hay que ir a conocer la realidad en los barrios y pueblos para escuchar en que consiste eso de la crisis. Hay que mojarse de micro realidad y tener voluntad de pringarse, para intentar mover a las víctimas de la crisis, algo que quien lo haya intentado sabrá que no es nada fácil. En esa micro realidad quien se acerque a ella, podrá escuchar argumentos racistas y xenófobos de todo tipo, algunos de ellos muy crueles.

Resulta queridos amigos de la divergencia, con la convergencia ciudadana que -como supongo que lo habréis leído- las ideas de la extrema derecha están instaladas profundamente en los entornos donde reina la precariedad, la exclusión y pobreza extrema.

Como víctima de la crisis tengo el defecto de intentar, con otros compañeros y compañeras, de construir un movimiento de personas afectadas por las hipotecas y paradas. Podría certificar -como lo haría un Notario- que muchas personas de las que se van uniendo cada vez mas a este creciente movimiento , son precisamente gente que ven a los y las inmigrantes como competencia o directamente enemigos.

No es la primera vez que en una asamblea de parados y paradas en las que he participado, uno de los debates más apasionados ha sido sobre si los inmigrantes son nuestros enemigos, o lo son esas patronales que se aprovechan del paro, para pagar unos jornales no mas de 20 euros diarios…..Por que Taibo –apúntate el dato- hay gente que con la crisis trabaja todo el día por sueldos muy por debajo del convenio, aunque otras veces ni eso.

Porque sé de empresas que dicen “primero empiezas a trabajar y si me gustas como trabajas te pago” ¿A que no te lo crees? Pues si no te lo crees vente por territorio murciano, te montamos una charla y ya de paso te llevo a sitios, para que conozcas a gente que vive en la precariedad de la precariedad.

Por cierto compañero habrás leído ya eso del tercer mundo instalado en el sur de Europa, que los sociólogos llaman el cuarto mundo.

Pues si ya has leído lo del cuarto mundo, sabrás que no estamos hablando de unas cuantas familias, sabrás perfectamente que son algunas cientos de miles que ya están sobreviviendo, en una situación muy complicada. El dato reciente de Cáritas que decía que estaban atendiendo a 800.000 personas es bien cierto, pero lo peor es que las cifras de exclusión son mayores -según diversas fuentes, en torno a 10 millones de personas-. Por que hay mucha mas gente que no usa ese tipo de servicios sociales por vergüenza y por que tienen todavía un colchón familiar.

Te voy a contar algo que muy real; hace unos días pase por la calle de un pueblo y habían no menos de 500 personas concentradas, llamé a un colega para preguntarle si es que había una movilización en su municipio y me dijo “no, es que en esa calle están los Servicios Sociales y hoy es día de recogida de comida”

Apreciado Taibo te voy a dar otro dato, ¿sabes cuánto tarda una camisa en secarse en el verano murciano?. Yo te lo diré 12 minutos ¿y un pantalón? 22 minutos. ¿sabes por que lo se? Pues no te lo voy a decir por dignidad. Bueno mejor te lo digo, lo sé por que quien contó ese tiempo, durante unos meses solo disponía de un pantalón y una camisa, a lo mejor dirás “eso es demagogia” y yo te contestare “demagogia no, realidad, pura realidad”.

Ahora que se está poniendo de moda eso de “indígnate” –ya se sabe que vamos a golpe de modas y slogans- yo pondría otra palabra; esta palabra podría ser “acojónate” por que si las izquierdas –unas mas maravillosas que otras, ya se sabe- no somos capaces de ser un instrumento de defensa de las víctimas de la crisis, con los derechos humanos y sociales como bandera, lo harán las extremas derechas. Y eso son ya palabras mayores.

Por eso fui a la asamblea de convergencia ciudadana, por que creo que es obligatorio converger en unos mínimos puntos comunes, no tenemos mas remedio que intentarlo, ya se que no es fácil, pero nadie nos puede quitar el derecho a intentarlo. Este proyecto tal vez se quede sólo en un proyecto pero….. ¿y si conseguimos convertirlo en realidad?.

Es imprescindible converger con la que nos esta cayendo a la ciudadanía.Hay que crear nuevos espacios , nuevos escenarios que sirvan tanto para la lucha social, como para colocar una agenda social que sirva para que la ciudadania conozca que hay otras políticas,otras corrientes de pensamiento, por que hay otro mundo posible y no sólo el que nos están vendiendo diariamente.

No sé si esas mesas convergencia ciudadana , van a tener éxito o sólo se va a quedar en un intento más, pero también depende de que quienes se incorporen a las mismas, lo hagan con la voluntad de innovar, respetar y construir desde abajo.

Decía Juan Torres en su intervención hay que indignarse, rebelarse, yo añadiría que además hay que arriesgarse.

Decía antes que hay que tener sentimientos, por que si no sientes, no te indignas y si no te indignas, no te rebelas y si no te rebelas, es por que no sientes y para que la idea de rebelión prenda en la opinión publica -que no es lo mismo que la opinión publicada—las izquierdas necesitamos ser más de lo que realmente somos y para ser mas, necesitamos necesariamente que converger en lo que nos une. Entre nosotros y nosotras y con la gente. Converger no es sumar sopas de letras o siglas es más, mucho más y esa convergencia ciudadana para que se pueda construir, tiene que ser desde la transversalidad de las bases, de los y las de abajo, no desde las cúpulas…..

Repito, con la gente, esa gente sin futuro, ni esperanza, que actualmente no esta en las puertas de los locales de las izquierdas para “organizar la revolución” más bien lo contrario. Pero que si fuéramos capaces de ofrecer una minima alternativa contracultural, económica, social, ecológica, política… y además comunicarla bien, podría estar en la calle reivindicándose a si misma, luchando contra un sistema que les está - nos está - jodiendo la vida.

Por ultimo apreciado Taibo, seguro que habras leido el escrito de Noam chomsky titulado de Egipto a Wisconsi y estaras bien documentado sobre las rebeliones que se estan produciendo en estos sitios, pero tal vez no conozcas las cosas que pasan en territorio murciano, o si, de todas formas te digo que Noam, no sabe en que punto del planeta vivimos los murcianos y murcianas, pero tu si. Por tanto te indico dos textos publicados en la revista rebelion

Uno con titulo: la resistencia y la dignidad no se cansa del murciano toni Carrasco con fecha 9-3-2011

Otro cuyo titulo es; vecinos de las torres piden apoyo para evitar un desahucio con fecha 10-03-2011

Te doy estas referencias para que las busques, ya que me he pasado de texto y no deberia escribir mas. Pero lo que pretendo es que comprendas tu y otros compas, que se pueden hacer muchas cosas practicas, que seguro que nos unen.

Por que como he dicho mas o menos anteriormente, hay cosas sencillas que nos pueden y deben de unir,para buscar las mil y una diferencias siempre tendremos tiempo,incluso mucho tiempo,pero para arriesgarnos, indignarnos y despues rebelarnos no nos queda tanto tiempo.

Una de las cosas que nos unen es que sabemos quienes son “los malos”

En las asambleas de gente del cuarto mundo murciano como yo mismo,suelo repetir; “Un ratón de un solo color no le puede a un elefante, pero si miles de ratones de diferentes colores, nos juntamos si le podemos al elefante”….pues eso..

+ Info:

Asamblea de mesas de convergencia ciudadana. Intervención de José Coy elegido miembro de la coordinadora. Parado murciano, afectado por la hipoteca y la crisis, activista del Foro Social de Murcia.


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