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dilluns 4 de juliol de 2011 | Manuel
Entrevista a Eric Toussaint sobre la deuda ilegítima europea + Digamos no al pago de la deuda española + Dos caminos para enfrentar la crisis: el griego y el islandés

Eric Toussaint / Damien Millet, Eric Toussaint / Daniel Gómez-Olivé i Casas / Guillermo Almeyra / ATTAC / Paul Krugman

Entrevista a Eric Toussaint sobre la deuda ilegítima europea

Esquerda.net

"No habrá una solución a la crisis sin una solución a la deuda, sin el repudio a la deuda ilegítima de un país ... los nuevos créditos que van a otorgar el FMI y la comisión europea es una deuda ilegítima ... porque el país está bajo el chantaje de los mercados financieros ... están obligados a aceptar las condiciones brutales que imponemos sino no encontraran como pagar la deuda, y entonces estos acreedores aprovechan una situación ... para un destino ilegítimo, contratar nueva deuda para pagar antiguas deudas y para implementar políticas que perjudican los derechos economicos y sociales de la población..."

Enfrentarse a la crisis de la deuda en Europa

12 de julio por Damien Millet, Eric Toussaint

Uno de los avatares de la crisis del sector financiero que comenzó en 2007 en Estados Unidos, y que se extendió como reguero de pólvora en Europa, es la energía que desplegaron los bancos del oeste europeo (sobre todo alemanes y franceses, |1| pero también belgas, neerlandeses, británicos, italianos, luxemburgueses, irlandeses…) para utilizar los fondos prestados o donados masivamente por la Reserva federal y el BCE. Con ellos lograron aumentar, entre 2007 y 2009, sus préstamos a varios países de la zona euro (Grecia, Irlanda, Portugal y España), de los que obtuvieron espléndidos beneficios producidos por unos altos tipos de interés. Como ejemplo: entre junio de 2007 (comienzo de la crisis de las subprime) y septiembre de 2008 (quiebra de Lehman Brothers), los préstamos bancarios privados de Europa occidental a Grecia habían aumentado en un 33 % , pasando de 120.000 millones a 160.000 millones de euros. Los banqueros de Europa occidental se dieron codazos para otorgar préstamos a la Periferia de la Unión Europea, que deseaba endeudarse. No contentos de arriesgarse en forma extravagante al otro lado del Atlántico en el mercado de las subprime con el dinero confiado por los ahorradores, repitieron la misma operación en Grecia, en Portugal, en España… Efectivamente, la pertenencia a la zona euro de algunos países de la Periferia convenció a los banqueros de los países del Oeste europeo de que los gobiernos, el BCE y la Comisión Europea los ayudarían en caso de problemas. Y no se equivocaron.

Cuando la zona euro fue sacudida por fuertes turbulencias, a partir de la primavera de 2010, el BCE prestaba con un interés ventajoso del 1 % a los bancos privados, que a su vez exigían a países como Grecia un interés netamente superior, entre el 4 y 5 % para préstamos a tres meses, y alrededor del 12 % para los títulos a 10 años. Los bancos y los otros inversores institucionales justificaron tales exigencias por el riesgo de cesación de pagos que pesaba sobre los llamados países de riesgo. Una amenaza tan fuerte que los tipos de interés aumentaron considerablemente: el préstamo concedido por el FMI y la Unión Europea a Irlanda en noviembre de 2010 alcanzaba el 6,7 %, contra el 5,2 % concedido a Grecia seis meses antes. En mayo de 2011, el tipo de interés para Grecia, para préstamos a 10 años, sobrepasaba el 16,5 %, lo que obligó a este país a tomar préstamos a tres o seis meses, o dirigirse al FMI o a otros países europeos. Desde entonces, el BCE debe garantizar las acreencias tenidas por los bancos privados comprándoles los títulos de los Estados… a los que, en principio tiene prohibido prestar directamente.

Para tratar de disminuir los riesgos, los bancos franceses disminuyeron en 2010 su exposición en Grecia, que se redujo en un 44 %, pasando de 27.000 millones a 15.000 millones de dólares. Los bancos alemanes efectuaron un movimiento similar: su exposición directa bajó un 60 % entre mayo de 2010 y febrero de 2011, pasando de 16.000 millones a 10.000 millones de dólares. Fueron el FMI, el BCE y los gobiernos europeos los que reemplazaron progresivamente a los bancos y otras entidades financieras privadas. El BCE posee en forma directa 66.000 millones de euros de títulos griegos (o sea, el 20 % de la deuda pública griega) que adquirió en el mercado secundario a los bancos. Aunque, hasta mayo de 2011, el FMI y algunos gobiernos europeos ya habían prestado 33.000 millones de euros, sus préstamos continuaron aumentando. Sin embargo esto no se detiene allí, el BCE aceptó de los bancos griegos 120.000 millones de euros en títulos de la deuda griega como garantías (colaterales) de préstamos que había otorgado con un tipo de interés del 1,25 %. El mismo procedimiento se reprodujo con Irlanda y Portugal.

Nos encontramos, por lo tanto, con todos los ingredientes de la gestión de la crisis de la deuda del Sur, mediante el Plan Brady. |2| A comienzos de la crisis que estalló en 1982, el FMI y los gobiernos de las grandes potencias, Estados Unidos y Gran Bretaña a la cabeza, fueron al rescate de los bancos privados del Norte que se habían arriesgado enormemente prestando, en forma compulsiva, a los países del Sur, sobre todo en América Latina. Cuando países como México se encontraron al borde de la cesación de pagos como resultado del efecto combinado del aumento de los tipos de interés y del descenso en los ingresos por exportaciones, el FMI y los países miembros del Club de París les concedieron préstamos con la condición de que continuaran reembolsando sus deudas y que aplicaran planes de austeridad (los famosos planes de ajuste estructural). Pero, como el endeudamiento del Sur aumentaba por el efecto de bola de nieve (como está pasando en este momento en Grecia, Irlanda, Portugal, y en otros países de la UE), pusieron en marcha el Plan Brady (llamado así por el secretario del Tesoro estadounidense de esa época) que implicó una reestructuración de la deuda de los principales países endeudados mediante un intercambio de títulos. El volumen de la deuda se redujo en un 30 % en ciertos casos y los nuevos títulos (los títulos Brady) garantizaron un tipo fijo de interés de cerca del 6 %, lo que fue muy favorable para los banqueros. Eso también aseguró la prosecución de las políticas de austeridad bajo el control del FMI y del Banco Mundial. Sin embargo, a largo plazo, el monto total de la deuda aumentó y las sumas a reembolsar fueron enormes. Si se tiene en cuenta sólo el saldo neto entre las sumas prestadas y las reembolsadas desde la implantación del Plan Brady, los países en desarrollo transfirieron a los acreedores el equivalente a más de seis planes Marshall, es decir cerca de 600.000 millones de dólares. ¿No se tendría que evitar que suceda algo similar? ¿Por qué se debe aceptar que los derechos económicos y sociales de los pueblos sean una vez más sacrificados en el altar de los banqueros y de otros actores de los mercados financieros?

Según los bancos de inversiones Morgan Stanley y J.P. Morgan, en mayo de 2011, los mercados consideraban que había un 70 % de probabilidad de que Grecia entrara en cesación de pagos, contra un 50 % de dos meses antes. El 7 de julio de 2011, Moody’s colocó a Portugal en la categoría de deudas de alto riesgo. Unos días después, los especuladores atacaban a Italia. Por lo tanto, tenemos una razón suplementaria para pedir la anulación: es necesario auditar las deudas, con participación ciudadana, con el fin de anular la parte ilegítima. Si no se toma esta opción, las víctimas de la crisis sufrirán a perpetuidad una doble condena en beneficio de los culpables, los banqueros. Se ve perfectamente en Grecia: las curas de austeridad se suceden sin que mejore la situación de las cuentas públicas. Pasará lo mismo con Portugal, Irlanda, España,... Una gran parte de la deuda es ilegítima puesto que proviene de una política que ha favorecido a una ínfima minoría de la población en detrimento de una aplastante mayoría de ciudadanos y ciudadanas.

En los países que firmaron acuerdos con la Troica, las nuevas deudas no son sólo ilegítimas sino también odiosas, y esto se debe a tres razones:

1) Los préstamos están plagados de condiciones que violan los derechos económicos y sociales de una gran parte de la población.

2) Los prestamistas hacen chantaje a esos países (no hay una verdadera autonomía de voluntad del que necesita el préstamo).

3) Los prestamistas se enriquecen en forma abusiva imponiendo tipos de interés prohibitivos (por ejemplo, Francia y Alemania toman préstamos al 2 % en los mercados financieros y prestan a más del 5 % a Grecia y a Irlanda; los bancos privados obtienen préstamos al 1,25 % del BCE, y prestan a Grecia, Irlanda, Portugal a más del 4 % a 3 meses). Estos países o los de Europa del Este (y fuera de la UE, países como Islandia), es decir aquellos que son sometidos al chantaje de los especuladores, del FMI y de otros organismos, como la Comisión Europea, conviene que recurran a una moratoria unilateral del reembolso de la deuda pública. Es un medio inevitable para conseguir crear una relación de fuerza favorable. Esta propuesta es cada vez más popular en los países más afectados por la crisis.

También, se debería efectuar, bajo control ciudadano, una auditoría de la deuda pública. El objetivo de la auditoría es conseguir una anulación /repudio de la parte ilegítima u odiosa de la deuda pública y reducir fuertemente lo que reste de deuda.

La reducción radical de la deuda pública es una condición necesaria pero no suficiente para que los países de la UE salgan de la crisis. Es necesario completarla con toda una serie de medidas de gran amplitud en los diferentes ámbitos (fiscalidad, transferencia de las finanzas al dominio público, resocialización de otros sectores claves de la economía, reducción del tiempo de trabajo con el mantenimiento de los salarios y contratación compensatoria, etc.). |3|

La flagrante injusticia que domina las políticas regresivas actualmente implantadas en Europa alimenta la poderosa movilización de indignados en España, en Grecia o en otros lados. Gracias a estos movimientos, que se inspiraron en los levantamientos populares de África del Norte y del Próximo Oriente, estamos viviendo una aceleración de la historia. La cuestión de la deuda pública debe ser afrontada de manera radical.

Notas

|1| A fines de 2009, los banqueros alemanes y franceses poseían el 48 % de los títulos de la deuda externa española (los bancos franceses el 24 %), 48 % de títulos de la deuda portuguesa (los bancos franceses el 30 %) y el 41 % de los títulos de la deuda griega (los franceses a la cabeza con el 26 %).

|2| Eric Toussaint, Banco Mundial. El golpe de Estado permanente, El Viejo Topo, Mataró, 2007, capítulo 15.

|3| Véase http://www.cadtm.org/Ocho-propuesta...

P.-S.
Damien Millet es portavoz del CADTM Francia (www.cadtm.org), Eric Toussaint es presidente del CADTM Bélgica. Conjuntamente dirigieron la obra La deuda o la vida que será próximamente publicado por Icaria Editorial, Barcelona, en octubre de 2011.

Traducido por Griselda Pinero

+ Info:

Entrevisa a Eric Toussaint, presidente de CADTM.
Es necesario anular las deudas ilegítimas
. Sebastien Brulez, Rebelion 10/8/2011

«En Europa hay una situación parecida a la que vivió la Argentina de De la Rúa». Entrevista: el economista belga Eric Toussaint analiza la crisis de endeudamiento europea. El politólogo advirtió sobre los riesgos de estallido de una nueva burbuja financiera. 25 de abril de 2011


Digamos no al pago de la deuda española

12 de julio por Daniel Gómez-Olivé i Casas

A finales de 2010 la deuda pública española (lo que debe el Estado a los acreedores nacionales e internacionales) era de unos 640.000 millones de euros (cifra que representaba el 60% del PIB español). Sin embargo, la deuda pública española es de las más bajas de nuestro entorno. En efecto, las cifras de la deuda pública española contrastan con las de países de la zona euro en la que su deuda pública supera este umbral desde hace tiempo. Este es el caso de Alemania (donde la relación deuda / PIB es del 83%), Francia (82%), Portugal (93%), Irlanda (96%), Bélgica (97%), Italia (119%) o Grecia (143%). En el caso español desde 2000 la deuda pública española se ha situado siempre por debajo del 60% del PIB, tal y como exige el Tratado de Maastricht a todos los gobiernos de la UE. No ha sido hasta el inicio de la crisis cuando la deuda pública española ha empezado a aumentar, ¡precisamente por la necesidad del Gobierno Central de emitir deuda pública para poder hacer frente a las ayudas a los bancos privados!

En cambio, si observamos toda la deuda de la economía española (teniendo en cuenta lo público y también toda la deuda que ha adquirido el sector privado: empresas, familias y bancos) ésta llega a los 4 billones de euros (cifra que representa el 400% del PIB). Por lo tanto, la deuda pública sólo representa el 15% del problema del endeudamiento español. Así, pues, lo primero que hay que decir es que quien está más que endeudado no es el Estado, sino que lo son los bancos y las cajas, seguido de las empresas y de las familias españolas. Siendo así, ¿cómo es posible que se esté presionando al Gobierno para hacer reformas, ajustes y privatizaciones?

Porque los principales acreedores de la deuda pública española son los mismos bancos españoles. Son ellos los que están obligando al Gobierno a endeudarse para transferir la deuda privada en deuda pública. Son ellos, los que están endeudados, los que están presionando al Gobierno a llevar a cabo las ’reformas’ que están acabando con el estado del bienestar, presentándolas como necesarias e inevitables. Es, cuando menos, una paradoja que los mismos actores que causaron la crisis sean quienes exijan que sea la población, a través de la presión y chantaje que se hace en el Estado, quien pague la fiesta de los años de crédito fácil. Cuando se nos dice que hay "presión de los mercados financieros" debemos saber que esta presión tiene nombres y apellidos españoles, tal y como son el de Emilio Botín del Banco de Santander, o el del Francisco González del BBVA, de Rodrigo Rato de Bankia o de Isidre Fainé de CaixaBank.

La alternativa pasa por decir NO. No pagaremos ’sus’ deudas, las deudas que ahora el Estado está adquiriendo para salvarlos de la quiebra. Nosotros, como ciudadanía responsable debemos decir NO al chantaje del pago de una deuda que es ilegítima en su origen (ya que sólo está beneficiando a los beneficios de los banqueros y de algunos políticos), inmoral (para cuando obliga a del Estado a desmantelar el estado del bienestar) e injusta (porque quien lo está pagando es la población en lugar de aquellos que originaron la crisis). Digamos no, al tiempo que, si tenemos ahorros o cobramos una nómina domiciliada, no les hagamos el juego y depositémoslos en la banca ética.

P.-S.
Daniel Gómez - Olivé i Casas dani.goic@odg.cat Observatorio de la Deuda en la Globalización www.odg.cat tel. 93.301.17.93 C/ Girona 25, pral. 08010 Barcelona


Dos caminos para enfrentar la crisis: el griego y el islandés

Guillermo Almeyra

La deuda externa de Grecia supera 150 por ciento del producto interno bruto (PIB) de ese país y los intereses de las ayudas que le conceden a Atenas la hacen aún más claramente impagable. Francia y Alemania, cuyos bancos son los principales acreedores, prestan el dinero, en realidad, para pagar a esos bancos y no para ayudar a la recuperación de la economía griega que ellos y el estadunidense banco J.P. Morgan, con la activa colaboración del anterior gobierno de la derecha helénica. El actual gobierno socialdemócrata griego, encabezado por Giorgios Papandreou, está tratando de renegociar esa deuda, que acepta en bloque como válida sin diferenciar entre la deuda legítima, la ilegítima y la usurera, pues para esos socialistas hay que respetar a los buitres del capital financiero internacional y las leyes del capitalismo, que serían tan naturales como la ley de gravedad o el inexorable movimiento de la Tierra. El pueblo griego, en cambio, realiza continuas huelgas generales y manifestaciones de rechazo a esa aceptación por el gobierno de los diktats franco-alemanes, pues los trabajadores se niegan a aumentar aún más una desocupación que ronda 20 por ciento (las cifras oficiales hablan de 16, pero no incluyen a todos los realmente desocupados) y a rebajar ulteriormente los salarios reales que van en picada. La protesta social es enorme y va in crescendo, porque el capital financiero se ensañó con Grecia inmediatamente después de un gran movimiento que arrojó a la basura al gobierno derechista y lo sustituyó por el de Papandreou, en el que tenía grandes esperanzas de cambio. Como sucediera anteriormente en el caso argentino –otro país pequeño, no estratégico y relativamente marginal en la economía mundial–, el reflejo particular de la crisis mundial del capitalismo sobre Grecia fue utilizado por las finanzas para dar un terrible ejemplo a otras economías más importantes, como la italiana o la española, y para golpear un sector secundario pero politizado de los trabajadores europeos y favorecer la anulación de las conquistas sociales, a partir de Grecia, en todo el continente, y la rebaja de los salarios reales no sólo helénicos sino también de toda Europa.

El sector más importante de la burguesía nacional griega (los financistas, los armadores y los importadores-exportadores) ha enlazado sus intereses con los del gran capital internacional, sobre todo franco-alemán, y es su socio menor en los Balcanes; por su parte, los obreros griegos, con su gloriosa tradición de organización de clase y de radicalismo, con la resistencia contra los nazifascistas, con la insurrección contra la monarquía y el imperialismo británico, son un sector radical del proletariado europeo que el capitalismo mundial, tras desmembrar la ex Yugoslavia y dominar los restos de la misma, intenta aplastar en los Balcanes para poder explotar mejor a los trabajadores del viejo continente. De ahí la importancia política de la lucha que se libra en todas las ciudades griegas.

Argentina, hace diez años, declaró la suspensión de pagos, devaluó su moneda y renegoció favorablemente, con importantes rebajas, su deuda externa. Desde entonces, y pese a la crisis, ha tenido un importante crecimiento de su economía. Las diferencias con Grecia son muchas –en primer lugar, Argentina puede utilizar el aumento del precio de las materias primas agrícolas que produce en cantidades inmensas, cosa que Grecia no puede hacer– y ésta enfrentaría dificultades mucho mayores si declarase el default; pero en vez de condenar varias generaciones de griegos a apretarse el cinturón para sostener a los bancos franceses y alemanes, podría declarar nula una deuda que ni el pueblo ni el actual gobierno contrajeron. Eso obligaría al país a salir del euro y de la Unión Europea, a reconquistar la independencia monetaria para pagar los sueldos y el funcionamiento inmediato de la economía (como en Argentina, tras la devaluación del peso-dólar, cuando hubo que recurrir a la invención de cuasimonedas locales), pero permitiría mantener la independencia económica del país y otorgaría un papel mayor al sector estatal. Las presiones serían enormes, porque la banca francesa y la alemana perderían grandes sumas y los gobiernos respectivos se verían obligados a salvarlas nuevamente, pero Grecia contaría con el apoyo de los trabajadores de todo el mundo y, en particular, ayudaría a resistir a los de Portugal, los de España y, mañana, a los italianos.

Está también ahí el ejemplo de Islandia, pequeño país nórdico de 317 mil habitantes que tenía una deuda equivalente a 15 veces su PIB, que se negó a pagar a los usureros británicos y holandeses que habían prestado dinero irresponsablemente a banqueros aventureros de la isla. El gobierno, al principio, resolvió pagar la deuda externa y condenar al país, por siglos, a la esclavitud financiera (habría debido pagar su deuda en 15 años al 5.5 de interés). Pero el presidente, un ex comunista, rechazó esa posición, lo cual llevó a un referéndum, organizado por la presión popular mediante movilizaciones y asambleas, el cual declaró que dicha deuda era impagable y, en vez de premiar a los banqueros ladrones, los metió presos y nacionalizó los bancos. Islandia sigue en la Asociación Europea de Libre Comercio y los banqueros extranjeros tuvieron que contentarse con el dinero que consiguieron de sus gobiernos. Ahora, el país logró un acuerdo de pagos mucho más favorable (40 mil millones de euros en 37 años con el 3 por ciento de interés, a partir de 2016, lo cual representa, de todos modos, cerca de 100 euros por día, por cabeza de habitante, durante 10 mil 950 días) cuyo pago también rechaza. Islandia, con un gobierno socialdemócrata y rojiverde, pelea siempre para entrar en la Unión Europea y contra la presión del FMI y de sus acreedores y no ha perdido su independencia.

Font: La Jornada

+ Info:

La lección de Islandia. Rebelarse ante los mercados para salir de la crisis. Idoia Intxaurbe y Mikel Noval

¿Por qué ha ganado la derecha en las elecciones de Islandia? Eduardo Garzón, 10/5/2014


Iceland Exits. Paul Krugman, 1/9/2011

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Iceland is no longer under an IMF program; here’s the IMF report (pdf) pronouncing the adjustment program successful. Indeed. Iceland still has high unemployment and is a long way from a full recovery; but it’s no longer in crisis, it has regained access to international capital markets, and has done all that with its society intact.

And it has done all that with very heterodox policies — debt repudiation, capital controls, and currency depreciation. It was as close as you can get to the polar opposite of the gold standard. And it has worked.


Comunicado de ATTAC España sobre los ataques especulativos al euro.
Ante las deudas ilegítimas ¡¡Hay que nacionalizar los bancos!!

17/7/2011

El 9 de mayo de 2010 ATTAC España emitió un comunicado con el título “Ciudadanía griega somos todos y todas”. Mientras el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y su ministra Elena Salgado inauguraba la letanía de que “España no es Grecia”, que con las variantes de Irlanda y Portugal se mantiene todavía, ATTAC España ponía de manifiesto que la cobardía y la sin razón de la ideología neoliberal eran y son ineficaces para frenar a los especuladores financieros internacionales. Estos tienen nombre y rostro. La denostada y demonizada agencia de calificación Moody´s es en la practica el multimillonario Warren Buffet a quién Esperanza Aguirre puso la sanidad pública de la Comunidad Autónoma de Madrid a sus pies, y la propia Ministra Salgado fue a visitar en un claro signo de pleitesía a EE UU. La crisis del euro es el traspaso de los servicios públicos como la sanidad y bienes de propiedad social como las Cajas de ahorros a manos de estos mismos especuladores financieros internacionales, que todo lo quieren para ellos. Hasta quieren apropiarse de las islas griegas y el Partenón, todo un símbolo de la cuna de la democracia.

La actual situación de Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia, Letonia, etc. pone de manifiesto la inutilidad de la Europa neoliberal para defender a su ciudadanía de los efectos letales de la crisis del capitalismo financiero, agudizados ahora con los ataques especulativos contra el euro. La pequeña, aislada e indefensa Islandia crece en PIB y crea empleo. También promueve una nueva Constitución antineoliberal creciendo igualmente en Buen Vivir.

Los ideólogos neoliberales de la Comisión Europea y la ministra Elena Salgado con su equipo creen que la austeridad produce confianza, y que la confianza produce crecimiento. Pero la austeridad frena el desarrollo, empeorando la situación fiscal del gobierno, se socava la confianza y pone en marcha una espiral descendente, como pone de manifiesto la bajada de perspectivas sobre Grecia hecha pública por el FMI este 13 de Julio.

Lo que está ocurriendo en Grecia, en toda la zona periférica del euro y en la mayoría de países de la OCDE, es que la disminución de los ingresos del estado, consecuencia del descenso muy marcado de la actividad económica y la bajada o eliminación de la tributación directa a rentas y patrimonio, ha causado el crecimiento del déficit. Lo que callan es que el problema del déficit se basa más en la redistribución tributaria a favor de las clases altas, bajando los ingresos de los Estados, que en la subida del gasto. Lo que callan es que estamos ante una verdadera batalla por el Poder. La inestabilidad del sistema financiero internacional que actualmente vivimos anula todas las políticas de reequilibrio fiscal de los Estados. Por eso podemos decir que la crisis de la deuda es una crisis artificialmente provocada.

La Comisión Europa y el FMI no rescatan a los países ni a la ciudadanía. Rescatan a la banca alemana, francesa y a otras en menor medida, que son poseedoras de la deuda en bonos soberanos de los Estados sin querer modificar ninguna de las causas estructurales que nos han abocado a esta situación. De ahí que se nieguen a hacer público su riesgo en deuda soberana. Cada “rescate” traspasa deuda de bancos y aseguradoras privadas a deuda pública de los Estados, que abocados a la quiebra arrastran tras de si al propio Banco Central Europeo. La barra libre a la banca privada, avalada por los propios Estados a través de la garantía a los depósitos bancarios, hasta 100.000€ en el caso de España, y la deuda de los propios Estados con el BCE arrastra a este en caso de quiebra de cualquiera de ellos en un efecto dominó. La deuda total pública y privada de Grecia, Irlanda y Portugal, asciende a más de 900.000 millones de euros, de los que tan sólo la cuarta parte son de los Estados soberanos. En España a 31 de mayo pasado sólo 566.000 millones eran deuda pública, en torno al 18% del total.

El crecimiento incesante de los intereses de los bonos nos lo trasladan para que lo paguemos a la ciudadanía para cumplir con el Pacto de Estabilidad vigente en la Europa neoliberal. Lo que se nos dice es que tenemos que ser más austeros, vivir con menos transferencias y servicios públicos y reducir los beneficios sociales y laborales. Todo ello para que se pueda pagar a los bancos privados sus escandalosamente altos beneficios basados en mera especulación.

Esta política de reducción del gasto público es suicida, pues acentúa más la recesión y dificulta la recuperación en todos los países de la eurozona y no sólo en los países mediterráneos e Irlanda, sino también en los países centrales, incluida Alemania.
El Poder soberano de emisión de monedas corresponde en exclusiva a los Estados que en la eurozona se ha delegado, sin ningún tipo de control político, al Banco Central Europeo, a la vez que se le prohíbe dar préstamos a los Gobiernos directamente. La aberración de esta medida está en la raíz de los problemas actuales. Y la consecuencia más directa es la debilidad de los Estados y la fortaleza de los bancos privados.

ATTAC España manifiesta que hay otra forma de enfrentarse a los mercados financieros especulativos en defensa de la ciudadanía. Tan sólo hace falta que los Jefes de Estado acuerden modificar la norma que impide al Banco Central Europeo dar directamente prestamos a los Gobiernos al 0% o al 1% como se ha hecho y se sigue haciendo con los bancos privados.

ATTAC España solicita que no se reconozca y pague la deuda soberana de ningún país de la eurozona sin que previamente se haga una auditoria de esta depurándola del exceso de la especulación. Hay que salvar para la ciudadanía el necesario e imprescindible sistema financiero, pero no el sistema especulativo privado ni a los delincuentes financieros. Es la oportunidad de volver a crear un fuerte sistema financiero público. ¡¡Hay que nacionalizar los bancos y gestionarlos como un bien público!!

ATTAC España constata que los planes de austeridad no son el camino, como ha demostrado la realidad y advertíamos hace más de un año. Nos envuelve en una espiral de más miseria. Que la solución pasa por incrementar los ingresos y que esto puede hacerse ya desde el BCE, estableciendo urgentemente un impuesto a la especulación financiera con deuda soberana de los países del euro, como hizo Lula en Brasil en 2003.

La salida real y definitiva a la crisis para la ciudadanía existe, es posible y está al alcance de nuestras posibilidades, pero necesariamente ha de encaminarse hacia el desarme de los especuladores internacionales y la regulación del sistema financiero. No se conseguirá nada cediendo, intentando “calmar a los mercados”, sino enfrentándonos a ellos.

ATTAC España manifiesta que tan sólo con una movilización solidaria y conjunta de toda la ciudadanía europea se podrá vencer a los especuladores y sus cómplices de la Comisión Europea.

El establecimiento de un impuesto a las transacciones financieras especulativas verdaderamente disuasivo, el control real de toda transacción con los Paraísos Fiscales, una política firme de lucha contra la economía sumergida y delictiva, unida con una política de más Europa política y social y fuerte política de renta que creen demanda en el mercado interior es el camino para atajar el déficit fiscal de los Estados, y encauzar la salida de la crisis para las personas, enfrentándonos con un mínimo de posibilidades de éxito a los especuladores internacionales, que son entre otros los propios bancos privados de la zona euro. En concreto ATTAC España plantea:

Auditoria de la deuda Pública de cada estado miembro.

Reestructuración de la deuda, y cesación inmediata de toda deuda pública dolosa, ilegítima u odiosa.

3º Acuerdo que obligue al BCE a emitir a bajo precio para cualquier estado que lo necesite para sanear su deuda pública legítima.

Armonización fiscal en toda la zona euro, que incluya:

a) Descenso de impuestos indirectos y un incremento de los impuestos directos y progresivos, especialmente a las rentas del trabajo más altas y a las rentas del capital, tanto empresariales como mobiliario e inmobiliario.

b) Impuesto a las Transacciones Financieras especulativas (ITF) contundente.

c) Erradicación de los Paraísos Fiscales (PPFF) en Europa y prohibición de cualquier transacción financiera y/o productiva con cualquiera de los restantes en el mundo.

+ Info:

¿Cuánto cuesta la especulación? Bibiana Medialdea, Publico 30/7/2011

Insaciables + A vueltas con la deuda + ¿Cuánto cuesta la especulación? Miren Etxezarreta, Bibiana Medialdea


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