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diumenge 16 de gener de 2011 | Manuel
+ Una década de foros sociales. JOSEP MARIA ANTENTAS Y ESTHER VIVAS

Hacia el Foro Social Mundial de Dakar. Entrevista a Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo “El desafío de una alternativa global, fuera del sistema”

Sergio Ferrari, CADTM 14/1/2011

El Foro Social Mundial (FSM) es casi el único marco de convergencia de los movimientos sociales a nivel planetario y por lo tanto es fundamental continuar fortaleciéndolo. Hipótesis esencial de Eric Toussaint, historiador y politicólogo belga que preside el Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM). Agudo analista del altermundialimo, conocedor desde adentro del Foro Social Mundial, Toussaint participa desde su creación en Consejo Internacional, órgano facilitador del mismo. El CADTM, con activa presencia en numerosos países, particularmente África, es uno de los actores que dinamizan la preparación de la próxima edición de Dakar 2011 (Rebelión, 15/1/2011).


P: ¿Cuál es su caracterización sobre el presente del Foro Social Mundial?

R: Pienso que hay que reforzar el proceso del FSM ya que es casi el único marco planetario en el cual convergen los movimientos sociales, ONG, organizaciones políticas de izquierda y hasta Gobiernos progresistas. No hay otro lugar orgánico de convergencia. No podemos vaciar el FSM a pesar de las críticas que podamos tener hacia él. Tampoco sería correcto de pensar en crear algo alternativo. Porque sería impulsar una propuesta en competencia y muy limitada. Hoy el FSM es lo que hay. No implica que no existan elementos preocupantes en la evolución del FSM.

Tendencias preocupantes y antídotos

P: ¿En qué sentido preocupantes?

R: Hay varios aspectos. La decisión de una mayoría de dirigentes o animadores del FSM de no querer avanzar más allá de un Foro, es decir de no querer modificar la Carta de Principios a fin de permitir al Foro discutir plataformas y planes de acción. Y de situarse en el estricto marco de la Carta de Principios, que no acepta, en tanto Foro, adoptar declaraciones finales y planes de acción. Un segundo aspecto: el éxito del FSM, hace que haya poderes públicos y fundaciones privadas que están muy decididas a apoyarlo significativamente. Se da la tendencia de hacer eventos muy costosos, con presupuestos muy elevados y eso me preocupa. Con el agravante de dos riesgos bien presentes. Crear una “industria del FSM”, ya que hay Organizaciones No Gubernamentales muy poderosas que estructuran grandes proyectos en torno al FSM. Viven de esto. Y el otro riesgo, el del nacimiento de una suerte de *burocracia altermundialista*. Es una capa de dirigentes que a partir de sus funciones obtienen cierto poder y privilegios y se perpetúan desde hace años.

P: ¿Cuáles serían los medios o los *antídotos* que permitirían desbloquear estas tendencias o señales preocupantes?

R: Felizmente hay elementos positivos. El Consejo Internacional propone tomar medidas para que no se repitan en Dakar los mismos errores que se cometieron en 2007 en Nairobi, Kenya, que fue tal vez la edición más fracasada del FSM. Tengo un cierto nivel de confianza que en Dakar no se van a reproducir esos errores, como el de otorgar el monopolio de las comunicaciones en el espacio del FSM a una trasnacional del sector; o de imponer precios de las entradas muy elevados, casi imposibles a ser pagados por los participantes locales.

Pienso que lo fundamental para el éxito de Dakar es fortalecer la presencia de los movimientos sociales africanos y del resto del mundo. En ese sentido sopla un viento positivo. En la primera semana de noviembre pasado organizamos en la misma capital de Senegal un encuentro preparatorio de movimientos sociales, a partir de un mandato que recibimos de la Asamblea de los Movimientos Populares. Se dio justo antes de una nueva reunión del Consejo Internacional que se encontró para ultimar detalles del evento de febrero próximo.

Movilización africana

P: ¿Cuál es el balance de ese seminario preparatorio?

R: Exitoso a nivel de participación. Estuvieron presentes muchos movimientos sociales de Senegal. Más de 60, incluyendo los grandes sindicatos rurales y urbanos que son muchos. Y representantes de movimientos de pescadores, cultivadores, barriales, de mujeres. Todos estaban presentes y eso habla de una buena dinámica y se convierte en una señal realmente esperanzadora. Hay entusiasmo con respecto al apoyo que el FSM puede tener en los barrios populares de la capital senegalesa y de zonas aledañas y sobre la recepción del mensaje del FSM. Habrá actividades en los barrios durante los días previos y durante el Foro mismo. Nosotros en tanto CADTM preparamos un espectáculo político-cultural de Hip Hop, con grupos musicales reconocidos pero que se oponen a ser objetos de mercantilización. Interpretarán temas novedosos, con un enfoque fuerte sobre la deuda, la soberanía alimentaria, los acuerdos desfavorables entre Senegal y Europa etc.

A nivel regional se siente como un hecho importante el apoyo decidido de sectores de la juventud. Llegará a Dakar una caravana de buses que recorrerá centenas de kilómetros, proveniente de Nigeria- de donde salen la tercera semana de enero- y que pasará por Benín y Togo para luego ir a Burkina Faso. Y allí se encontrará con otras delegaciones provenientes de Conakry.

Esperamos varias centenas de participantes en esta iniciativa, mujeres y hombres, jóvenes especialmente. Propuesta que impulsamos junto con el Foro Social Africano y redes tales como No Vox y ATTAC. El CADTM juega un rol de estimulador pero no se quiere apropiar de nada ni hegemonizar ni monopolizar. Buscamos una real convergencia.

Organizaremos también un seminario sobre las luchas feministas los días 2, 3, y 4 de febrero, en Senegal mismo pero con participación de representantes de todos los continentes. Este tipo de iniciativas, incluso si el mismo FSM de Dakar tuviera resultados limitados, ya habría ratificado el valor de la convocatoria. Es esencial fortalecer las dinámicas sociales…

P: ¿Se intenta lanzar una dinámica participativa en la subregión?

R: En efecto. Nigeria está a unos 2.500 kilómetros de Dakar. Pasando por estos diferentes países nos da la posibilidad de hacer conocer el proceso del Foro. En cada parada importante se harán eventos para explicar lo que será el FSM de Dakar. A partir de todo esto diría que experimento un entusiasmo prudente.

P: ¿Una dinámica diferente a lo que Usted consideraba como la edición fracasada de Nairobi?

R: Es la esperanza. Aunque debemos ser cautelosos sobre los resultados de Dakar ya que un mes antes del FSM la gente del lugar no está informada sobre el evento, que es muy diferente a lo que pasó en Belém en 2009 o en Porto Alegre en el 2005 y en las ediciones anteriores. Pero objetivamente se dan condiciones para una participación amplia del pueblo senegalés y de los movimientos sociales del país y de la región. Veremos si este espacio abierto, esta invitación amplia y facilitada para la gente del lugar, va a provocar una buena participación popular.

Mi duda es, según las evaluaciones de colegas sindicalistas, que los movimientos sociales de Senegal atraviesan hoy uno de sus peores momentos de los últimos 20 años a nivel de capacidad de movilización. No es la mejor coyuntura, pero no depende de dichos movimientos sino de condiciones políticas más globales.

Quiero subrayar otro elemento muy importante: el primer día – y días previos- del FSM pondrá un acento particular sobre los 50 años de la independencia de África. Con actividades en la isla de Gorée, frente a Dakar de donde partieron más de un millón de esclavos en los siglos XVI, XVII y XVIII. Una denuncia fuerte hacia el esclavismo de ayer y hacia el sistema de hoy. A nivel simbólico y de la memoria colectiva va a ser un momento importante, trazando un puente entre pasado y futuro….Los desafíos de confrontar las crisis mundiales en las distintas vertientes y momentos históricos.

El FSM mirando al poder … y a Davos

P: Si se habla de crisis mundiales, de propuestas hegemónicas dominantes, nuevamente el FSM de Dakar deberá observar también lo que haya pasado en Davos, Suiza, durante el Foro Económico Mundial que se realizará entre el 26 y el 30 de enero….

R: En efecto. Vivimos una crisis del sistema donde todo está interconectado. La crisis es financiera, económica, climática, alimentaria, migratoria. Una crisis que toca la gestión mundial, porque no hay ninguna institución mundial que goce de real credibilidad. El G20 no es más legítimo que el G8. Y las Naciones Unidas no logran jugar el rol previsto por su Carta.

Es verdad que esta crisis es el producto del avance de la desregulación, pero está también ligada al mismo sistema. El mensaje del FSM deberá ser aún más claro que cuando nació hace 10 años. Subrayar la necesidad de la globalización de la resistencia y de las alternativas para proponer un sistema alternativo al sistema capitalista patriarcal globalizado.

Los que se reúnen en Davos siguen por el momento con la capacidad de lanzar ofensivas contra los “de abajo”. Estos, están poco a poco superando su fragmentación –aunque con dificultades- para progresar en la dirección de ofrecer una alternativa global que es más que necesaria. Y pienso que la solución no pasa por reformar el actual sistema sino claramente contra éste.

Sergio Ferrari. Colaboración de prensa E-CHANGER (ONG suiza de cooperación solidaria) y del periódico independiente Le Courrier, Suiza

Font: CADTM i Rebelión

+ Info:

Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo

World Social Forum 2011 Rumbo a Dakar

Foro Social Mundial

Els 12 eixos temàtics de l’FSM 2011, a Dakar i a la pàgina del fsm2011

Hacia el Foro Social Mundial de Dakar. Francisco Morote – ATTAC Canarias

Fòrum Social Mundial 2011, Dakar ESTÈS a Mallorca (2)

Fòrum Social Català

Foro Social Europeo

Enllaços a Fòrums Socials d’arreu del món

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Una década de foros sociales

JOSEP MARIA ANTENTAS Y ESTHER VIVAS

Público, 6/2/2010

El Foro Social Mundial (FSM) está de aniversario. Desde su lanzamiento en el año 2000 se ha convertido en el referente internacional más importante para el grueso de las fuerzas críticas con la globalización neoliberal y ha permitido afirmar un espacio simbólico de oposición.

Nacido bajo el impacto de las movilizaciones de Seattle, conectó con el espíritu del movimiento emergente, apareciendo como una referencia para buena parte de sus integrantes (aunque no para todos). El formato de la propuesta y su concepción de fondo eran funcionales a las necesidades del momento, al abrir un punto de encuentro amplio y flexible, adaptable a un movimiento cambiante, plural y en desarrollo. De ahí su éxito inicial imparable.

En su trayectoria, el FSM ha ido evolucionando en consonancia con la coyuntura política y la de la movilización internacional. Después de una primera etapa de ascenso, de aumento de su visibilidad y de creciente capacidad de atracción, pasado el efecto novedad, el Foro perdió notoriedad, y su impacto e influencia disminuyeron, aunque no su poder de convocatoria. En esta situación ambivalente ha llegado a su décimo aniversario.

En esta década, el movimiento antiglobalización y el Foro consiguieron colocar sus preocupaciones en la agenda pública y desgastar la legitimidad del neoliberalismo, cuya credibilidad se hundió definitivamente con el estallido de la crisis. Pero no obtuvo casi ninguna victoria, más allá del terreno simbólico, con la excepción parcial de algunos países de América Latina.

La combinación entre las dificultades para derribar el neoliberalismo y el impacto de la crisis empujan al aumento del debate estratégico y político en el seno del Foro. Así se ha constatado en los eventos realizados con ocasión del presente aniversario, sin un aparente resultado concluyente acerca de su rumbo futuro. El FSM se fundó sobre la base de un cierto optimismo antiglobalizador, una visión bastante simple del cambio social que escamoteaba los grandes debates estratégicos y, especialmente, sobre la idea de que el movimiento social se bastaba por sí solo para transformar a la sociedad. Diez años después se constatan los límites del discurso fundacional del Foro y del movimiento antiglobalización, y la necesidad de repensarlo para obtener un segundo aliento. El contexto apremia a una mayor clarificación estratégica, sin por ello romper la unidad y la amplitud del proceso. “Pienso que pasamos de la fase de los eslóganes simpáticos de los foros sociales. Si otro mundo es posible, llegó la hora de decir cuál”, nos señalaba ya Daniel Bensaïd en vísperas de la edición de Belem en enero de 2009.

Los foros no son ninguna panacea o fórmula mágica para los movimientos sociales, pero sí experiencias que ayudan a sumar fuerzas. No han comportado de forma mecánica la creación de convergencias duraderas ni el desarrollo de luchas concretas, pero sí han tenido una influencia positiva genérica en esta dirección y han contribuido a crear un clima más propicio al trabajo en común en los lugares donde se han celebrado. Así lo hemos visto el pasado fin de semana en iniciativas como el Foro Social Catalán en Barcelona o el FSM en Madrid, que muestran cómo, en un periodo de dificultad para transformar el malestar social frente a la crisis en movilización colectiva, los foros ofrecen un espacio para encontrarse, verse y debatir.

El gran desafío que tenemos por delante es pasar de las convergencias y las solidaridades simbólicas a las tangibles y al refuerzo concreto de luchas específicas. Las formas que toman las luchas reales son imprevisibles y cambiantes y la articulación de las resistencias sociales no se realiza por decreto. Se trata de un proceso dinámico, con altibajos, que requiere voluntad de trabajo común y habilitar espacios de convergencia y solidaridad que permitan la discusión mutua, crear una cultura de trabajo compartida y aprender a ver los problemas particulares desde una óptica general.

En el debate actual sobre su futuro, marcado por las polémicas sobre si el Foro debe ser esencialmente un espacio de discusión o un instrumento orientado a la acción, conviene recordar que los foros sociales no son un fin en sí mismos, sino un instrumento al servicio de la discusión y la articulación de campañas y movilizaciones y tienen que ser vistos y concebidos como tales. Tienen sentido si ayudan a avanzar en esta dirección, si no pueden retraer energías de las luchas reales. Como señala Eric Toussaint, del Comité para la Abolición de la Deuda Externa del Tercer Mundo, “necesitamos un instrumento para determinar objetivos, un calendario común de acción, un elemento de estrategia común. Si el Foro no permite esto, tendremos que construir otro instrumento, sin eliminar el Foro”. De ahí la importancia de las asambleas e iniciativas de coordinación internacional de los movimientos sociales que tienen lugar en el marco y el entorno del Foro.

La vitalidad y autoridad simbólica del Foro Social Mundial se han derivado del hecho de ser percibido como la mayor expresión de las luchas contra la globalización neoliberal. El día en que el Foro apareciera como un proyecto desvinculado de ellas, el proceso se deshincharía rápidamente o perdería su utilidad como instrumento para seguir avanzando en la lucha por este “otro mundo posible” del cual ha sido, con sus límites y contradicciones, un estandarte muy importante.

Josep Maria Antentas y Esther Vivas son autores de ‘Resistencias Globales. De Seattle a la crisis de Wall Street’


Foro Social Mundial, diez años

Esther Vivas 27/1/2010

Desde el lanzamiento del Foro Social Mundial, en junio del 2000, en la Cumbre Social Alternativa de Ginebra, coincidiendo con la Asamblea de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Social, han pasado diez años. En esta década, el mundo ha cambiado y el contexto en que surgió el Foro Social Mundial (FSM) es distinto al que hoy nos encontramos.

El FSM nació con la voluntad de ser un punto de encuentro de los movimientos sociales contrarios a la globalización neoliberal y alzarse como una voz alternativa a las directrices del Foro Económico Mundial de Davos, que reunía anualmente a empresarios y líderes políticos, “cocina” del capitalismo actual.

Objetivo conseguido

El Foro Social Mundial consiguió su objetivo. Evento tras evento sumó cada vez a más participantes, llegando a los 130 mil en la última edición en enero del 2009 en Belem (Brasil), aunque sí es cierto que el impacto político y mediático de los primeros años no es comparable con el actual. Entonces, las críticas y las propuestas del Foro tenían el mismo eco que los pronunciamientos en Davos. Hoy, esto ha cambiado.

Otro logro del Foro Social Mundial ha sido su capacidad para descentralizar el evento, tanto el mundial (que se celebra actualmente cada dos años en un continente distinto en el Sur) como vinculándolo a experiencias más cercanas y enraizadas en el territorio como los foros sociales continentales (Foro Social Europeo, Foro Social de las Américas, Foro Social Africano), regionales (Foro Social Mediterráneo, Foro Social Amazónico) o local (Foro Social Mundial en Madrid, Foro Social Catalán), entre otros.

Muchos movimientos sociales le han reconocido su papel de referente y han participado activamente en el mismo, haciendo suyos los llamados surgidos de estos encuentros, el más significativo de los cuales la jornada de acción global contra la guerra del 15 de febrero del 2003.

Pero el Foro Social Mundial no está exento de peligros como la rutinización, la “oenegización”, la cooptación, la falta de participación de movimientos sociales reales, etc., como vimos en la 7a edición celebrada en Nairobi (Kenya) en 2007. Aun así, el Foro Social Mundial cuenta con potencialidades, como se puso de manifiesto en la última edición en Belem, que fue la primera muestra de rechazo colectiva a la crisis sistémica del capitalismo, señalando la necesidad de una ruptura con el mismo. También las tesis de que el Foro Social Mundial debe ser ante todo un espacio útil para los movimientos sociales y empujar a la acción han sido más aceptadas en los últimos tiempos.

Algunos dilemas

Desde finales de los años 90, estos movimientos se han visto enfrentados a nuevos retos y dilemas y el Foro Social Mundial no ha quedado al margen.
Un ejemplo: la guerra global contra el terrorismo impulsada por George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre del 2001 y que sirvió de excusa para criminalizar y perseguir a los movimientos de disidencia. En aquel momento, algunos medios, como el Financial Times, auguraron el fin del movimiento “antiglobalización”, pero éste hizo de la lucha contra la guerra en Irak un eje de protesta vertebrador sacando a la calle a millones de personas contra la guerra en Irak, el 15 de febrero del 2003, marcando uno de los hitos del movimiento.

Pero otros acontecimientos en el escenario político, como el derrumbe económico en Argentina, el posterior auge de los movimientos sociales piqueteros, asambleas barriales, etc. y al final la vuelta al poder de los “mismos de siempre”, plantearon nuevos interrogantes. Del mismo modo que lo hizo la irrupción en el poder de Chávez en Venezuela y sus políticas de ruptura parcial con el imperialismo y el neoliberalismo, que posteriormente encontraron alianzas con los gobiernos de Morales en Bolivia y Correa en Ecuador.

Si en una primera fase del movimiento “antiglobalización” dominaban las tesis de “Cambiar el mundo sin tomar el poder” de Toni Negri y John Holloway, con el desarrollo de estos acontecimientos el escenario del debate político y estratégico cambio sustancialmente.
Todos estos elementos han influido en el debate sobre el futuro del Foro Social Mundial y se plantean cuestiones como: ¿Qué relación entre partidos políticos anticapitalistas y movimientos sociales? ¿Qué vínculos con gobiernos como el de Chávez, Correa y Morales? ¿Qué estrategia ante el llamado de Chávez a una 5ª Internacional?

Frente a la crisis sistémica del capitalismo, con una crisis climática, política, social, alimentaria sin precedentes, estos retos se plantean como más urgentes que nunca. A lo mejor ya va siendo hora, como decía la escritora india Arundhaty Roy, en la 4ª edición del Foro Social Mundial en Mumbai (India), “de centrarnos en blancos reales e infligir daño real”. ¿Cuándo?

Artículo publicado en la revista Altermundo-Galicia Hoxe, 31/01/2010.


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